Ya, este capítulo salió súper exprés, espero me disculpen, pero estoy con exámenes, pero esta continuación salió sola. Ojala les guste. Gracias a todas por sus comentarios (Los amo *-*)

Ahora que comience la diversión!


Capítulo 4: "Solamente con papá"

Leo suspiro por millonésima vez y volvió a intentar dejar a sus ahora hijas en la cuna que había hecho Donatello, pero el resultado fue el mismo, dos pares de ojos abiertos, un montón de balbuceos de sorpresa y luego el llanto. No había caso. En cuanto dejaba a las pequeñas en la cuna comenzaba la tercera guerra mundial. De alguna manera (muy extraña para él), sus hijas habían desarrollado una dependencia mayor a lo particular hacia su persona.

No podía dejarlas solas en un cuarto que no fuera el suyo, no aceptaban que nadie más que él, les diera de comer, y por si fuera poco, no permitían ser cargadas por nadie que no fuera su papá. Raphael, Donatello y Mike e incluso su sensei, habían intentado lo imposible para que las niñas se dejaran tomar, pero en cuento se sentían apartadas del pecho de Leonardo, comenzaban a llorar sin razón alguna. Sentándose en su cama, el mayor de los quelonios logro calmar a las bebes, quienes se resignaron a sostener uno de sus dedos para saber que no se escaparía.

-"¿Por qué no quieren dormir en la cuna que les hizo su tío Donny?" -les preguntaba-"Es suave, linda, rosada"-enumeraba tratando de convencer a las ya durmientes niñas-"Y así papá también podría dormir…. ¿No les gustaría que papá durmiera?"-Termino por preguntar al tiempo que emitía un largo bostezo

-"¿Otra vez hablándoles?"-

Leonardo acostumbrado a las apariciones repentinas de sus hermanos, no se sorprendió de ver a Raphael en la entrada de su habitación. Para la pregunta del más rudo existió una respuesta muda seguida de otro bostezo. Para los chicos ya era normal ver como Leo les hablaba a sus hijas. Les había tomado un par de días tomarse enserio su nuevo cargo, pero ahora lo respetaban más que nunca. De alguna manera, el intrépido líder se dividía por mil para atender a sus pequeñas y a ellos mismo, seguía cumpliendo con el entrenamiento y hasta ahora no había perdido los estribos. Pero los tres hermanos consideraban que el mayor estaba colapsado. No dormía bien, se andaba quedando dormido encima de la mesa en cuanto se sentaban a comer y nadie podía ayudarle. Las niñas se habían aferrado a su ser, como un naufrago a una tabla. ¿Qué podían hacer ellos? Donatello había hecho lo posible, haciéndoles una cuna a las niñas, por lo menos para que lo poco que durmiera su hermano, lo hiciera bien, pero eso tampoco había servido. Mike no estaba muy feliz tampoco, lo único que quería era tomar a las bebes y lo que menos querían las pequeñas Sakura y Rose era que las alejaran de su padre.

Ambos hermanos suspiraron al finalizar sus pensamientos.

Raphael, parado en el umbral de la puerta, se veía algo inseguro, y bastante avergonzado. Leo mirándolo comprendió que tenía las mismas dudas que todos. ¿Por qué las niñas no dejaban que nadie más se les acercara? ¿Por qué si nadie les quería hacer daño? El de bandana azul leyendo la mente de su hermano menor, entendió que este estaba preocupado por algo aún más específico. Leonardo dejo escapar sus palaras, en una forma pausada y baja

-"No eres malo Rapha, eres rudo, pero no malo, simplemente no quieren y ya"- Explico con una sonrisa. El menor al sentirse atrapado voltio la mirada y trato de esconder su sorpresa

-"No es justo que puedas hacer eso"-termino por decirle

-"Quizá tienes razón"-Cuando una sonrisa sincera surco los labios del mayor, Raphael termino por entrar a la pieza. Cerrando la puerta tras de sí, no pudo evitar lanzar un comentario

-"Tu habitación apesta a bebe"

-"¿Y qué quieres que le haga?"-contesto Leo con simplicidad

-"Nada, es solo que es raro…"-Leo lo miro extrañado e invito a su acompañante a que se explicara-"Es que es raro…huele a ti, pero también a ellas, es una mezcla que no es solo bebe… ¿Me explico?"-El cerebro de Leo dio un giro triple y una luz enorme se prendió sobre su cabeza. Raphael notando lo absorto que se había quedado su hermano, intento romper el ambiente-"Am…Intrépido... ¿estás bien?" –Para mayor sorpresa, el mayor comenzó a hablar sin apartar la vista de su hermano

-"Huele…a mi…"-dijo casi como una duda-"Es eso….es porque huele a mi"-Rapha sin entender a que se refería, y pensando que su hermano ya había perdido la cabeza, comenzó a dar pasos hacia atrás con el fin de llamar a su maestro-"¡Rapha eso es!"-grito lleno de emoción, sobresaltando al de rojo; y sin darle a entender nada a su joven hermano se paró de la cama y se dirigió hacia su armario.-"Claro, eso es, como no me di cuenta antes, pero que idiota he sido…"- murmuraba mientras revolvía su ropa. Finalmente con una sonrisa extrajo una de sus camisetas y se la extendió a un estupefacto Raphael- "Póntela"-dijo sin mas

-"¿Pero qué caraj..? "-Raphael miraba la prenda azul sin nada de ánimos

-"No frente a las niñas"-pidió serio, mientras agitaba la polera en sus manos. Finalmente lleno de preguntas sin responder Raphael accedió

-"¿Y que se supone que estoy haciendo?"-Preguntaba mientras se ponía la prenda

-"Te estás transformando en mi"

-"¡Que yo qué!"

-"Rapha no grites, solo ponte la condenada polera ¿Quieres?"-pidió lo más sereno que pudo. Leonardo aunque no lo dijera estaba ansioso ante una loca y extraña idea, que se le había ocurrido gracias a un simple comentario de su hermano menor.

-"Ya, ya me la puse ¿Feliz?" –Sin siquiera responder, Leo se acercó a su hermano, apegando su cabeza a la curvatura de su cuello, y dejando cobijadas a las niñas entre su pecho y el de su hermano menor-"¿Y ahora qué haces?" –pregunto avergonzado el de rojo al ver a su hermano acurrucarse contra él

-"Abrázame"-pidió bajito el mayor

-"¡Qué!"-grito en un susurro

-"Yo tengo las manos ocupadas"-explico el mayor-"Vamos, no se te quitara lo macho con un abrazo"- a regañadientes el quelonio de rojo accedió, primero solo puso sus manos alrededor de Leo, pero luego de unos segundos, el mismo lo apego más. Las niñas, sintiendo el olor familiar de su padre, se habían ido relajando hasta el punto en que ambas quedaron apegadas en el pecho de Raphael. El más temperamental parecía no creérsela, pero fue obvio que su cara llego al suelo cuando Leo, dejándole bien acomodadas a sus hijas, se alejó dos pasos.

Leo y Rapha apretaron los ojos esperando el llanto desgarrado. Pero nada sucedió. Esperaron dos minutos, y luego cinco. Después de ese tiempo el mayor respiro aliviado. Había encontrado la causa y la solución a su problema. Las pequeñas no dejaban que nadie más las tomara porque se habían acostumbrado a olor de Leonardo, la cuna y sus respectivas cobijas, olían a lavanda por culpa del detergente especial, y no a él. Y sus hermanos, tenían olor propio. Esa era la cuestión.

-"No puedo creerlo"-susurro feliz el de añil. Sentándose en la cama observo como Raphael sostenía a sus hijas. El de rojo sonreía de tal forma que por segundos pensó que su cara se partiría.

-"Son….tan livianas…tan pequeñas…"-Leo sonrió ante el comentario de su hermano

-"Estas feliz"-afirmo

-"¡Claro que sí!"-dijo bajito mientras las mecía, sin una gota de vergüenza

-"Bueno tío Raphi, parece que te has ganado darles el biberón"-Raphael dejando de mecer a las niñas, voltio asombrado el rostro

-"¿ Es enserio?"

-"Es tu recompensa por dejar de ser "Tan" macho por unos segundos"-Rapha avergonzado, siguió meciendo a las pequeñas por unos segundos antes de acercarse con ellas hasta Leo

-"Yo…yo ahora no puedo abrazarte, pero si tú quieres…"- Leo incorporándose abrazo a su hermano. Las bebes entre sueños balbucearon algo y volvieron a quedar sumidas en el descanso absoluto.

Luego de algunos momentos el de rojo pregunto si podía bajar con sus sobrinas a la estancia. Leo, aun sabiendo que lo primero que haría su hermano seria ir a refregarle al más pequeño, que él era el tío favorito, le dio permiso. Cuando el menor cruzo la puerta de su habitación, se dejó caer agotado sobre la cama y dejo que su propio cansancio ganara terreno. Serian solo cinco minutos, y luego volvería a la carga. No es que desconfiara de su familia, pero él era el papá.

Bostezando noto que ahora ya tenía dos manos más que le ayudarían. Y sonriendo mientras caía bajo los efectos de Morfeo, se dio cuenta de que con un par de camisetas más, tendría muchas más manos.

Casi dormido, escucho el grito lejano de su familia

-"¡Leo yo también quiero usar tu ropa!"-Ese era Mike, quien subía a todo tren por la escalera

-"¡Hermano yo quiero el chaleco Azul!"-Hay venia Donny

-"¡Y yo la bufanda!"- Abriendo un poco los ojos por la sorpresa, noto como el tercer grito provenía de su sensei. Suspirando ignoro los gritos y se durmió. Ya le revolverían el armario. Ahora él, tendría sus cinco minutos de sueño


Ok xD, ojala les haya gustado. Por mi parte, me entretuve ajaja xD. Aprovecho de agradecer a las chicas que no tienen cuenta:

Guest : No te preocupes, yo entiendo xD. Que genial salgas de vacaciones, a mi me queda otro mes más de sufrimiento, y si, definitivamente Leo esta traumado con tanto fic trágico xD (aunque en este, Splinter me salió un tanto tierno xD) Tratare de ir actualizando mientras pueda, serán varios capítulos, algo cortos algunos, pero cada uno con su tema. Ahora iremos viento en popa xD, bueno me despido. Un saludo y perdón no haberte contestado antes, O.O, pero no me había llegado el comentario, (No sé porque pasa eso O.O) Saludos y Sayonara!

Karai: Actualizare en cuento pueda, por ejemplo ahora xD. Me alegro que te haya gustado la historia, gracias por comentarme.

Espero comentarios! *-* Nos vemos!