Capítulo 8

En el Gimnasio de Ciudad República

(Parte dos)

Estaban nadando de un extremo a otro, compitiendo de alguna manera por ver quién era el mejor, pero Mako a mitad de camino ya sentía sus músculos cansados y no podía respirar bien. Korra reía con ganas en frente de él aclamándose como la vencedora del reto.

- Pfff… es imposible ganarte en tu especialidad – Mako se acercaba a ella nadando lentamente – no seas tramposa.

- ¿Tramposa yo? – nadaba de vuelta hacia él con una triunfal sonrisa.

Tahno, quien aparecía en ese momento en la piscina, observaba con atención la escena de los dos tortolitos. Korra lucía tranquila y eso sorprendió al joven pálido. Pensaba ¿De dónde habrá salido este muchacho? Que suertudo ha de ser por ganarse el corazón de la chica, aquel que nunca pudo conquistar. Nunca.

Cuando ella se percató de que el chico venía caminando hacia donde estaban ellos para luego sumergirse en la temperada piscina decidió observarlo con mala cara.

- Ven vamos fuera, se va a infectar el agua – le decía a Mako.

- Ay querida Korra, siempre tan bromista. ¿No te gustaría una pequeña competencia?

- Uhh… ¿quieres ver cómo te doy una paliza? – Mako había salido del agua y le estiraba una mano a Korra para ayudarla a salir también.

Korra caminó hasta la orilla del depósito al igual que Tahno. Mako observaba con atención los movimientos de ambos competidores. Korra estaba muy concentrada, parecía otra persona y eso intrigó, pero apreció el muchacho de ojos miel. Cuando se trataba de lo que ella amaba, era capaz de concentrarse tanto que olvidaba por un momento donde estaba situada.

La chica le pidió amablemente a su acompañante, haciéndole un guiño, que diera la partida para que ambos pudieran lanzarse y nadar lo más rápido posible hacia el otro extremo de la piscina.

- Hm… - observo atentamente a ambos, luego dio un respiro y… - ¡Ya!

Korra y Tahno se lanzaron con un espectacular piquero y comenzaron a nadar, cada uno a su modo, hasta el otro extremo. Mako veía como Korra avanzaba y le iba ganando por unos pocos centímetros de distancia a Tahno. No dudaba de que el competidor de la chica también nadara bien, pero Korra era formidable. Una extraña sensación inundó su pecho, se sentía orgulloso de ella.

- Vaya… - pensó en voz alta – esto es nuevo para mí.

Cuando su mano llegó al final, Korra respiraba agitadamente y vio que fue la primera. Tahno la miraba con mala espina, otra vez era humillado por la chica. Mako le tendió una mano y ella lo observaba desde abajo. Veía como el rostro de Mako lucía y eso la hizo sonrojarse. Tenía una mirada especial y su sonrisa era tan… de satisfacción. Agarró su mano entonces y éste con fuerza la alzó para poder sacarla de la piscina, así ella pudo salir al fin y del mismo impulso aprovechó para tomarla entre sus brazos.

- Felicidades – decía Tahno interrumpiendo aquella escena.

- Sigue participando – le decía Korra quien comenzaba a caminar fuera del recinto y se despedía de él con una mano y dándole la espalda.

- Me dejas sin palabras Korra, te luciste, eres sencillamente genial – Mako halagaba a la chica quien cada vez se sentía más tímida con aquellos comentarios.

- Vamos, no es para tanto… - se detuvo de repente colocándose una mano en el hombro.

- ¿Qué pasó? – preguntó curioso

- No… nada – le sonreía - ¿Tienes hambre? Ya va siendo la hora del almuerzo.

- Bien, si… vamos a almorzar.

Korra comenzó a preocuparse. Después del nado con Tahno comenzó a dolerle el hombro, pensó que tal vez fue por no haber hecho un calentamiento previo. De todos modos no quería asustarse y acudiría al médico de la universidad para que la revisara. No quiso tampoco darle más vuelta al asunto y se dirigió con el muchacho hacia la cafetería.

Almorzaron hamburguesas y papas fritas, una súper comida nutritiva, pensaba Korra, nutritiva en chatarra, pero lo anhelaba tanto. Y algo sucedió, el silencio se estaba apoderando del entorno y no sabían a que se debía. Quizás ambos jóvenes se encontraban cansados, después de todo estaban trabajando en su semana de exámenes. Además con el baño en la piscina la gente corriente suele arrebatarse y eso que aún no se tomaban una ducha caliente para limpiarse. Korra pensó que quizás no era buena idea seguir practicando la natación con Mako en ese momento, incluso podría llevarlo a otros espacios del gimnasio. El silencio la estaba poniendo nerviosa. Para romper el hielo atinó a preguntarle cosas.

- Y… ¿Tu hermano se quedó en casa?

- Nop. Fue junto a sus compañeros de clases a terminar los detalles de la obra…

- ¿Estás cansado? – preguntó observando al chico.

Mako se rascaba entremedio de las cejas y soltó un poco el aire. Luego dirigió su mirada a Korra y notó que estaba preocupada. Respondió sinceramente.

- Sí, lo estoy, pero es por todo lo que se me viene esta semana. Además la piscina me relajó bastante – sonreía para ella.

- ¿Quieres volver a casa? Podría…

- No, quiero quedarme acá contigo – la interrumpió.

- Bien, en ese caso… - Korra se levantó de la mesa en donde estaban almorzando para tomar la mano de Mako e incentivarlo a levantarse también. Ella lo llevaba hacia alguna parte y él la seguía en silencio – iremos a despejarnos un poco – se detuvo a observarlo – tienes cara de sueño.

- Perdón - se disculpaba el chico mientras Korra le sonreía.

Iban caminando por el gran patio del gimnasio. Como ya era más tarde, había un poco más de gente en el sector. Podían observar la cancha de futbol lista para un partido con un grupo de niños. La cancha por suerte estaba seca y el clima los acompañaba.

Había dejado de hacer tanto frío y podían disfrutar del partido cómodamente sentados en unos escalones. El silbato del árbitro había dado comienzo y Korra apoyó su cabeza en el hombro de Mako.

- ¿Te gusta el futbol?

- Sí, pero la verdad, soy más una rata de biblioteca. Estoy inmerso en ese mundillo que, a veces, ni cuenta me doy de lo que hay a mi alrededor – por eso su relación con Asami no funcionó, pensó y le depositó un beso en su cabello – y no quiero cometer esos errores contigo – susurró.

- ¿Lo dices por Asami? – preguntó sin moverse de su posición.

Mako afirmó con un movimiento de cabeza.

- Me gustas mucho Korra. No quiero que unos cuantos libros o unas agotadoras clases me alejen de ti.

Korra al escuchar esas palabras se quedó totalmente avergonzada y sorprendida. Escondió su rostro ante la persistente mirada del muchacho y el apreciaba con gracia aquella escena. Korra podría ser una chica muy vergonzosa a veces y más cuando se trataba de alagarla. Como no logró que la chica lo mirara, decidió seguir observando el partido con una expresión triunfal en su rostro.

Esa noche Asami celebraría su cumpleaños, pero ¿Cuál fue la idea en invitarlo? No quería darle ilusiones. Mako estimaba mucho a la muchacha de ojos verdes, pero su relación simplemente no había funcionado. Y no es que no haya querido, sino que simplemente sus estudios formaron parte primordial en ese entonces y no su relación con Asami. Pero pensó en ir, pensó en que de verdad necesitaba salir a hacerse una vida propia. Tener 20 años y ni siquiera pensar en divertirse lo estaban agobiando. Además iría con su hermano.

Cuando llegaron a la gran casa de Asami, Mako se sintió incomodo, pero gracias a Bolin y su actuar tan tranquilo pudo calmar a su hermano mayor. Asami los había recibido con una gran sonrisa y juntos le entregaron un pequeño obsequio a la joven.

- Muchas gracias, pero pasen y diviértanse.

Bolin dio paso hacia un grupo de jóvenes, que quizás eran sus compañeros de clases, y Mako decidió ir por algo de beber.

La música sonaba bien, los vasos de alcohol aumentaban, algunos jóvenes se disponían a bailar. Y fue allí cuando un vestido azul, una chica con unas coletas en su cabello, su risa y sus preciosos ojos azules lo cautivaron totalmente. La observaba atentamente y sintió muy dentro de si que algo le reclamaba que fuera hacia ella. Terminó de beber lo que contenía su vaso, lo dejó en aquella barra que Asami había preparado para sus invitados y finalmente se fue acercando a ella. Lo peor que le podía suceder era recibir un no como respuesta. Sus manos, algo inquietas se dirigieron hacia las caderas de la chica, por un momento pensó que esto no iba resultar y ella podría asustarse, pero cuando ella se giró y ambos se quedaron viendo a los ojos, supo que podría quedarse atrapado gustosamente en ese mar azul tan profundo.

- ¿En qué estás pensando? – le preguntó Korra.

Mako reaccionó ante aquellas palabras.

- Recordaba el día en que te conocí.

Korra sonreía, no quedaba de otra, él pensaba en cada momento en ella y no tenía miedo de demostrarlo. Ambos seguían entonces viendo el partido en un silencio acogedor, esta vez no fue incomodo estar callados. Pero Mako la buscó, quiso reclamar nuevamente por un beso de ella. Su mano viajó hasta el rostro de ella y haciéndole un pequeño cariño en su mejilla la incentivó a acercarse más a él. De pronto el sonido del teléfono móvil de Mako interrumpió la escena.

Cuando vio de quien se trataba, revoleó sus ojos y contestó.

- ¿Qué quieres Bolin?

- Hermano, sólo te llamo para avisar que no llegaré a casa esta noche.

- ¿Ya y?

- ¿Cómo que "ya y"? ¡Puedes decirle a Korra que se quede contigo! Yo no voy a molestar – reía al otro lado del teléfono su hermano menor.

- ¡Bolin, deja de hablar estupideces! – respondía avergonzado mientras Korra lo miraba con cara de asombro.

- Bueno eso es hermano, me quedaré con los de mi curso de fiesta, así que nos vemos mañana en casa. Cuídate y… ¡usa condón! – Bolin cortó la llamada antes de que Mako le propinara un par de insultos.

El chico bufó desesperado, pero cuando notó la cara de la chica, con algo de enfado se preocupó.

- ¡Bolin lo sabe! – gritó enojada Korra.

- Korra, espera… - se desesperó – sí, lo sabe, pero… escucha – apoyó una de sus manos en el hombro de ella – no va a decir nada, es mi hermano y lo conozco. Yo no… yo no le dije, fue el quien se dio cuenta… ese día… después de que terminaran su trabajo de inglés…

Korra maldecía en silencio. Entonces se levantó de su lugar y comenzó a caminar de aquí para allá. ¿En qué le influía que el hermano menor de Mako supiera lo que "tenia" con él? "Tenía", pero ¿Qué tenían? Korra al pensar en aquellas palabras comenzó a dejar de caminar, la verdad es que no deseaba pensar más. Mako se le acercó. Estaban parados muy cerca de la cancha de juego cuando uno de los niños metió un gol y los dos observaron como este iba a celebrar. Korra reconoció al niño y sonrió cuando él la saludaba con sus manitos.

- No… no es que no confíe en Bolin, es sólo que… - exclamó – pero es que… nada. Olvídalo. ¿Seguro que no le dirá nada a Asami?

- Seguro Korra. Le dije que no hablara. Porque sé que eres tu quien quiere contarle… bueno, tu sabes – dijo nervioso.

Korra miró al cielo. Inhaló y exhaló aire un par de veces para poder calmarse. Mako se acercó a ella y la abrazó. Lo demás ya en ese entonces les daba lo mismo. Estaban en el lugar que ambos querían estar.

El partido había finalizado y los niños que allí jugaban abandonaban la cancha. Comenzaban a dirigirse a los camerinos cuando uno de ellos fue corriendo donde se encontraba Korra. Éste gritó su nombre y la aludida lo esperaba con los brazos abiertos.

- ¡Meelo! – lo abrazaba para luego cargarlo en brazos - ¿Cómo estás?

- Bien – decía abrazándola – ¿viste el gol que metí? Iba dedicado a ti.

- Uyy, muchas gracias – le sonreía y Meelo estaba en las nubes. - ¿Cómo están tus hermanas? ¿Vinieron contigo?

- No, ellas están en casa. Papá me vino a dejar – luego miró a Mako quien estaba observando aquella tierna escena - ¿Quién es él? – preguntó curioso.

- Ahhh… - carraspeó incomoda – él es Mako.

- ¿Es tu novio? – preguntó enojado – Yo pensé que me ibas a esperar Korra – Meelo hizo un puchero lo cual provocó la risa de la morena.

- Claro que te voy a esperar. Cuando cumplas los 18 nos casaremos.

- ¡Sí! – celebró el pequeño.

Cuando Korra por fin dejó libre al niño, ya que debía ir también a los camerinos con sus demás compañeros, le sonrió a Mako.

- Así que… te casaras con él cuando cumpla 18.

- Claro… - reía Korra – él es Meelo. En el verano trabajé cuidando a unos niños. Son muy amorosos y de vez en cuando voy a visitarlos.

Comenzaron a caminar ya que la jornada se estaba apagando. En invierno por lo general suele oscurecer más temprano y el día se les había hecho nada estando juntos. Las luces de la gran ciudad empezaban a aparecer y a iluminar la tarde-noche y el gimnasio también lucia sus luces interiores y exteriores. Tras los ventanales ya podía figurarse la noche y como los niños salían acompañados de sus padres fuera del recinto para volver a sus casas.

Korra quien se encontraba en el camerino de mujeres, se había dado una ducha caliente y se vestía abrigada para poder salir del lugar. No quería que la jornada acabara, no quería volver a su casa y que de cierto modo la llenaran de preguntas, en especial su padre. Además Mako iba a estar solo en su casa y con aquel pensamiento se removió por completa. Recordó que esta semana entrante debería asistir a médico para comenzar a cuidarse. ¿Y si le decía que quería irse con él a su casa? Ella quería, de eso no había dudas, pero no sabía que podía decirle a sus padres. Bufó y comenzó a morderse las uñas nuevamente. El dolor del hombro ya había pasado, y tampoco se acordó de aquello.

Terminó de vestirse y salió de allí. Afuera estaba Mako esperándola.

- Para de comerte las uñas – Mako tomó su mano y la besó y así ella evitaría seguir con su ansiedad.

Salieron del gimnasio, la jornada había sido relajante par ambos en cuanto a esfuerzos físicos.

- Te acompaño hasta tu casa – expresó Mako.

Korra afirmaba en silencio. Ambos estaban nuevamente en la entrada del recinto, parados frente a frente en aquellos escalones de cemento que daban paso a la entrada principal. Finalmente él se le acercó y la volvió a abrazar. Ella le respondió de la misma forma.

- Aunque… - le dijo al oído muy suavemente – me encantaría que te quedaras conmigo esta noche Korra.

Korra intensificó el abrazo.

- Yo… yo quiero. ¿Puedo, verdad?

- ¿No tendrás problemas en tu casa?

- Déjame ver que le invento a mi mamá. – pensó en voz alta Korra.

- Entonces…. ¿Vamos? – dijo nervioso.

Con una simple sonrisa y sus nervios y deseos a flor de piel, ambos muchachos partieron a casa del ojidorado. Esa de por sí sería una noche demasiado larga.


Hola ¿Me demoré mucho en actualizar?

bueno yo siento que este capítulo me costó demasiado hacerlo :c

pero hay ciertas partes que me gustaron xD

¿Qué les pareció? muy empalagoso? muy cursi? o quieren más? ustedes díganme, así me lleno de ideas :D

Ahora pasaré a la sección de los saludos c:

*chaaaaaaaan*

SofiaaCaro: ¿te imaginas jugar con el mechos de Tahno? D: que asquitooooooo! por lo demás Mako reconoce que es un nerd. o una rata de biblioteca muy consumido por sus estudios D: nanai para él. u.u

Korra-Avatar: jajajaj Tahno siempre la jode ¿No? en todo! por dios que hombre más feo xD... pero eso de los celos siempre es muy interesante. Ya verás jajaja :D saludos chiquilla! ^^

Ary Garcioyama: Hoooola, bueno que saco con decirte algo, si la verdad se irá descubriendo a medida que avance esta historia xD asi que calmación no más, ya sabras todo algun día jijijijij

Kate-Kuran: kajajajaja prepara las palomitas, pero no creo que aún hable sobre ese pasado... así que paciencia que ya tengo pensado lo que viene en el siguiente capítulo xD. Mako borracho debe ser muy sensual *-* jajaajaj saludos!

galaxy01: ¿Quieres seguir compitiendo en quien manda más saludos? pues te mando MUCHOS SALUDETES! very montó super hiper harto xD jajajaja

k'ory: Bueno ya que no tienes cuenta, me alegra más saber que estás pendiente de este humilde fic y de verdad se agradece c:

Eliza20: que rico saber que te agrada mi escritura, lo bueno es que creo que entienden lo que escribo xDDD y bueno, siempre hay fics que nos llaman la atención independiente de la pareja. Pero a mi me seducen y me inspiran a escribir locuras xDDD jajaaj gracias por tu review ^^

MtezP-Steph: Holi. vez que ya actualice, la idea es no ir demorandome, tengo que cumplir con vuestras espectativas :3 y ahh me iré a leer tu fic como siempre :D besos y abrazos loquilla! (pásate por el foro!)

y bueno, eso es todo por hoy. Gracias nuevamente por su tiempo :D

os adoro!