Capítulo 11
Conociendo a la familia
Parte Uno
La calma no había vuelto a ninguna de las personas afectadas. Y hablamos específicamente de dos personas, que para el día del examen de inglés ni siquiera se habían cruzado. Porque de hecho, una de ellas se excusó de estar enferma y no asistió a la entrega del examen. Tuvo que ser Bolin el encargado de presentar el trabajo al profesor. Esto no le fue del todo agrado para el docente, quien vio con mala cara a los dos presentes ese día viernes.
- Dime ¿fue ella quien te entregó personalmente el trabajo? – preguntó inquieta a su amigo quien estaba tan nervioso esperando la nota del examen, además de que el cansancio era notable en sus ojos, después de la jornada anterior.
- No Korra, el trabajo me llegó a casa, no he sabido nada desde ayer - respondió apenado.
Con los brazos cruzados y golpeando constantemente el suelo con su pie derecho, Korra estaba algo molesta con la actitud de su amiga. Era de esperarse que no reaccionaria bien, pero llegar al límite de no presentarse al examen, y mandarlo por encargo a Bolin, le pareció lo menos ubicado.
- Bolin, por favor ¿Me acompañas a su casa? – Korra le suplicó a su amigo, con un fuerte agarre a sus brazos – No quiero ir sola.
- Sí está bien.
Y mientras esperaban a que el profesor les diera el veredicto del dichoso examen de inglés, esperando en aquel pasillo gris que a nadie le llamaba la atención y que además era por cierto frío sobre todo en época de invierno, a su mente venían los sucesos después de la obra de Bolin.
Asami se marchó dejando al grupo con la palabra en la boca, nadie se dispuso a seguirla y pararla en seco ante la actitud que había adoptado al cerciorarse de la verdad de lo que ella ya venía suponiendo semanas atrás.
Era fastidioso, en su mente no entendía el porqué de su actitud para con ellos, pero estaba molesta. Con Mako, con Korra, consigo misma.
Asami caminaba frustrada, lejos de ellos, necesitaba de la soledad en ese momento y aclarar su escandalosa mente, llena de gritos e ideas absurdas. Tropezó con una piedra y maldijo en voz alta, como si toda la rabia y la pena que llevaba se la pudiesen escupir a esa simple piedra.
Korra iba a seguirla, pero Mako la detuvo apenas dio un paso. Sujetó firmemente su brazo.
- ¿Qué sacas con ir ahora? Deja que pase el día. Búscala mañana para que hablen más tranquila.
Él tenía razón, pero la testarudez de Korra a veces era más grande que la razón.
- Pero es que no… no quiero que mi día termine así.
Bolin, quien veía recién los acontecimientos, se incorporó, pidiéndole a su compañera de reparto que lo disculpara.
- Asami pidió que te felicitara por tu obra, hermano.
- ¿Se enteró de todo, verdad? – preguntó inocentemente el muchacho de ojos verdes – Korra te prometo que yo nunca dije nada.
Ésta forzó una pequeña sonrisa débil.
- Tranquilo amigo – El muchacho se le acercó y le brindo un cálido abrazo. Era precisamente lo que necesitaba – pero bueno, no estemos así – fingió una sonrisa - ¿Qué harás ahora Bolin?
- Pues, ahora nos quedaremos con los demás a una pequeña charla grupal – meditó – de ahí no lo sé.
Bolin se alejó entonces de Mako y Korra ya que debía seguir con sus compañeros de obra. El silencio invadía a ambos jóvenes y pensamientos confusos los alteraban. No sabían que hacer en este preciso momento, ni siquiera sabían que decirse. Mako se llevó una mano hacia su cabeza y de pura frustración comenzaba a rascársela, como si algo mágicamente le picara o le molestara. Sus ojos se dirigieron entonces a la chica que yacía ahí sin moverse ni gesticular nada. Su mirada estaba completamente perdida en el suelo. Mako carraspeó entonces, fue la forma en que pensó que podía cortar con aquel silencio incómodo.
- Korra…
- No sé qué hacer Mako – le interrumpió.
Mako miró la hora a través de su teléfono móvil, especuló que debía comprarse un reloj, le sería mucho más útil que estar viendo la hora cada tanto rato por su celular.
- Van a ser las 2 ¿Quieres volver a tu casa? – preguntó apenado y Korra negó en silencio - ¿Tienes hambre? – intentó por segunda vez preguntarle algo que pudiese responderle o animarle.
- Sí, un poco – contestó al fin.
- Bien ¿Vamos? – le estiró su mano esperando que ella tomara también la suya.
Suspiró para darse ánimos y dejar por un instante de pensar en posibles soluciones. Cuando se percató de que Mako le extendió su mano y así cedió a la invitación y tomándolo y entrelazando sus dedos se dirigieron hacia algún lugar.
El profesor salió de la sala para entregar las notas a todos los alumnos de su clase y Korra al ver la cara de éste se levantó rápidamente del suelo, donde estaba sentada. Bolin también se le acercó y así el docente comenzó a entregar los dichosos trabajos. Habría pasado una hora probablemente desde el momento en que recibió y corrigió todos los trabajos. Cuando fue el turno de ellos, se le acercaron y el profesor, quien miraba a través de sus anteojos a Korra, no pudo evitar decir una que otra frase desagradable.
- Le apuesto señorita, que la joven Sato le hizo todo el trabajo a usted ¿O no?
- ¡Claro que no! – decía molesta y cruzándose de brazos – trabajamos en equipo.
- Pues, hágale un altar a su "equipo" tuvieron un 95 del 100.
Bolin recibía el trabajo y la calificación con sus ojitos emocionados y llenos de alegría, su sonrisa era inevitable, en cambio Korra veía con mala cara al profesor.
- Nos veremos el próximo semestre señorita Korra.
- Qué lamentable – comentó en voz baja revoleando sus ojos.
La chica entonces tomó su bolso, que estaba también en el suelo donde anteriormente Korra estaba sentada y caminó con Bolin hacia la salida de la Universidad. "El viejo" como llamaba a veces Korra al docente había puesto de más mal humor a la chica, y más con aquel comentario de su cero participación en el trabajo.
- ¿Qué se cree ese anciano al decir que no hice nada? – Una Korra muy molesta daba grandes pasos bajando la escalera para llegar al primer piso de la Universidad y salir del recinto.
- No lo tomes en cuenta Korra, sabes que siempre ha sido irónico el viejo – a Bolin también se le pegó llamar así al profesor.
- Pero en fin. ¿Me vas a acompañar? - preguntó seriamente pero con un dejo de tristeza y preocupación.
- Claro, vamos.
Cuando llegaron a la casa de Asami, Korra insistía una y otra vez en tocar el timbre, pero nadie le contestaba. Ni siquiera una de las empleadas de la joven Sato era capaz de contestar al obstinado llamado de su amiga. Y como no le quedó más remedio que rendirse, dio un largo suspiro y nuevamente sus puños fueron marcando presencia. Sus uñas gastadas se incrustaban de igual forma en su mano, haciendo que le quedaran sensibles marcas. Tomó aire y gritó:
- ¡ASAMI! – enojada siguió gritando - ¡Sé que estás dentro! ¡DEPUÉS NO DIGAS QUE NO QUISE VENIR A HABLAR CONTIGO! – para darle más énfasis Korra golpeo el suelo con su pie - ¡Tonta!
Bolin, quien veía aquella escena se tapó los oídos apenas Korra comenzó a gritar. Al mirar para ambos lados de la calle se dio cuenta de que estaban solos y daba gracias por ello de que nadie le llamara la atención.
Korra se dio media vuelta y comenzó a murmurar palabras que Bolin no entendía, pero que supuso serían un descargo ante la pérdida de tiempo que vinieron a hacer a la casa de su amiga y que no tuvo caso alguno.
- ¿Lo puedes creer? – se detuvo de golpe y cruzándose de brazos comenzó a protestar – vengo a verla, para hablar las cosas con calma y ¿no es capaz de recibirme?
- Eh – Bolin levantaba una mano como pidiendo permiso para hablar – Korra, no estás calmada
- ¡Claro que no lo estoy! – gritó y luego atinó a que Bolin no tenía culpa de nada de lo sucedido así que no debía desquitarse con él – lo siento, no quería gritarte.
- Vamos Korra, tiempo al tiempo – le decía a la chica quien se arrodillo y abrazando sus piernas se quedó en esa posición, Bolin colocaba su mano en el hombro de la chica - ¿Vamos a casa? Le pediré a Mako que cocine algo delicioso para que te suba el ánimo – sonrió.
Korra al ver ese gesto de parte de él, parecía que irradiaba a una luz que atrapaba y envolvía a cualquiera en la dulzura de Bolin. Siempre ha sido un tipo sereno y de buen humor, siempre queriendo sacar lo mejor de lo demás con su inocencia. Korra le sonrió de vuelta y se levantó junto con él para luego darle un fuerte abrazo.
En el trayecto a casa, Korra y Bolin fueron conversando.
- Hey Bolin, no te había preguntado, pero ¿Qué opinas de todo esto? – preguntó tímidamente sin despegar la vista de enfrente – Que… que yo este saliendo con tu hermano….
- La verdad Korra - ésta esperaba impaciente la respuesta – me agrada que estés haciéndole bien a mi hermano – sonreía – digo, no es que Asami no lo haya conseguido, pero es que el muy torpe estaba como tonto estudiando y estudiando – ambos caminaban tranquilamente y él guardó sus manos en el bolsillo de su chaqueta, el día ya estaba helando a pesar de ser más de mediodía - pero bueno, eres mi amiga y él es mi hermano, todo queda casi en familia.
Korra suspiraba ante las palabras de Bolin, el más que nadie conocía a su hermano y sabía que era bien o no para él. Lo importante de todo esto es que no le desagradaba la idea y tampoco hubo molestia alguna por no haber comentado nada antes.
- Igual, gracias por no enojarte conmigo al no haber dicho nada.
- Mmm tranquila, no me enojo con ese tipo de cosas.
Bolin miraba de reojo los pasos y las actitudes de Korra ante la conversa.
- Mako es un buen tipo, ahora si se pone tonto de nuevo, tú me avisas y lo golpeó como el buen hermano que soy – reía intentando contagiar esa sonrisa a Korra.
El apartamento de los chicos lucía tranquilo y se encontraba en absoluto silencio. Cuando Bolin abrió la puerta y notó todo a oscuras: cortinas cerradas, nada de bullicio, ni siquiera rastros de comida en la cocina, se dirigió directo hacia la habitación de su hermano. Y ahí estaba él, pero dormía plácidamente. Bolin llamó a Korra y la hizo entrar señalándole con la vista que Mako seguía en brazos de Morfeo a pesar de la hora.
- Te lo cedo – y Bolin salió de la habitación dejando a Korra de pie mirando fijamente hacia el chico que yacía en cama.
Dio un par de pasos y se le quedo viendo desde la altura, Korra sonreía al ver que Mako dormía completamente abrigado, y solo su cabeza y su desordenado cabello estaban en exposición. Entonces se sentó a un lado de la cama y antes de hacer lo que tenía pensado hacer, miró hacia la puerta para ver si Bolin aparecía por esas casualidades. Al ver que no, Korra reía pícaramente y comenzó a mover las frazadas que cubrían a Mako dejando su espalda en exposición. Luego las levantó un poco para poder observar el trasero del chico. Vio que sólo dormía con un calzoncillo puesto.
- Bonito trasero – pensó en voz alta - Mako… - hablaba despacio.
El aludido solo se removió un poco y Korra se divertía con eso.
- Despierta… - sus dedos hicieron ademán de caminar por sobre la espalda de Mako.
- Más abajo Korra – respondía con la cara pegada a la almohada.
- ¡Oye, eres un fresco! - su mano se alzó para luego darle un certero golpe en el trasero a Mako - ¡Te hacías el dormido!
Mako volteó para ver el rostro de Korra, estaba sonrojada y él sonreía.
- No es malo despertar así - se sentó y comenzó a estirarse para poder despertar mejor – Hola – le dijo y llevo sus manos al rostro de Korra para acercarla al suyo y le dio un tierno beso.
Korra apoyó sus manos en el pecho desnudo de Mako, cerró sus ojos y se dejó querer.
- ¿Cómo les fue en el examen? – preguntó separándose un poco de ella.
- Bien - abrió sus ojos y mostraron una pequeña tristeza – pero… Asami no se presentó.
Cuando éste la observó con su rostro acongojado, sus brazos viajaron hasta el cuerpo de ella para aprisionarla en un fuerte y protector abrazo. Ella se aferró a él y cuando Mako la acercó más a ella y la sentó sobre sus piernas, Korra se quedó allí e intentó no llorar.
Los dedos de Mako apretaron fuertemente la cintura de Korra al verse allí con la chica y sin ninguna reacción y un escalofrío se apoderó del cuerpo de él.
- Ya estás tiritando, abrígate – dijo despegándose de el para poder verlo al fin a la cara.
- Ya sabes… frío… yo… no compatibles – le dio un beso rápido y la separó de él. Se levantó y caminó hacia su ropero en busca de ropa. Polera manga larga roja y un polar gris - ¿Qué harás hoy?
Korra lo había meditado todo el día.
- Pensaba ir a visitar a la familia de Tenzin – Mako miró dubitativo a Korra – ¿Te acuerdas del niño en el gimnasio? – Mako afirmó con su cabeza – quiero ir a visitarlo, les prometí ir cuando terminasen los exámenes. Tenzin es su padre, ellos me acogieron en el verano… bueno y cuidaba a sus hijos, realmente son muy simpáticos… - Korra veía a Mako con expresión de nada - ¿Quieres acompañarme?
- Hmmm… ¿No te incomoda? – alzó una ceja.
- No ¿y a ti? – preguntó divertida.
- ¿Por qué te ríes?
Korra rió con ganas mientras Mako terminaba de vestirse.
- Tus caras Mako, son muy divertidas – le sacó la lengua – perdón, pero ya quería ir a ver a los niños – dijo con un puchero y se acercó a él – pero acompáñame, lo pasaremos bien. Y luego podemos tener una cita tú y yo… solos – ella comenzó a jugar con el cierre del polar que Mako se había puesto, subía y bajaba éste y Mako sólo la observaba.
Suspiró y comenzó a buscar su rostro nuevamente. La llenó de besos cortos por todo el rostro hasta alcanzar su quijada y luego su cuello. Korra comenzaba a sentir como su cuerpo se llenaba de una extraña electricidad que la provocaba a seguir buscando más. Pero se detuvo y apartó a Mako de ella.
- Está tu hermano… - se excusó.
- Está bien, te acompañaré – dijo finalmente depositándole un último beso en la mejilla.
Cuando salieron de la habitación, Bolin se encontraba sentado en el sillón.
- Y bien hermano, sorpréndenos con un rico almuerzo.
Mako miró de soslayo a su hermano y Korra riendo ante la situación decidió ayudarlo.
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Una cálida brisa los abrazó en ese momento. Y a cada paso que daban podían notarlo más.
- Va a volver a llover – aseguró él.
- Estamos en invierno, así que es lo más probable siempre – sonreía ella al ver el rostro descompuesto de él.
Iban en un pequeño transbordador que llevaba a la Isla del Templo del Aire, como solían llamarla los ciudadanos de Ciudad República a la isla que estaba en frente de toda la aglomeración. Como estaba situada frente a las costas de la Ciudad, la gente no podía ir y venir a su antojo a aquel lugar. Su único acercamiento era a través de este transporte.
Y es que para los ciudadanos, la isla aquella era un lugar de reflexión y cuidados máximos. El templo era aquel donde todo ser humano tenía la libertad de orar, reflexionar o simplemente admirar con serenidad.
Tenzin era el propietario de aquel monumento. Él junto a su esposa y sus cuatro hijos eran los encargados de recibir a todo aquel que diera un paso hacia aquel recinto. Y Korra conocía a la perfección el sitio. Más que nada pasó todo un verano yendo para ese rincón, y además de cuidar y divertirse con aquellos niños.
Tenzin los vio llegar entonces. Se encontraba meditando como de costumbre, pero al instante se levantó de su posición y caminó con los brazos abiertos a recibir a la chica.
- Korra, ha pasado tiempo ¿Cómo has estado? - se abrazaban.
- Muy bien – sonreía – ¿y tú? ¿Pema y los niños?
- Están dentro, ve a verlos tu misma – Tenzin giró su rostro para ver al muchacho que acompañaba a Korra.
- Ahm, él es Mako – dijo al percatarse de la expresión de Tenzin y luego lo presentó.
- Mucho gusto – Tenzin hizo un gesto con la cabeza en señal de respeto y saludo el cual fue devuelto por Mako.
Korra le hizo un gesto con la cabeza a Mako para que la siguiera y así se fueron caminando hacia la casa.
Era una morada bastante campestre, de madera. Poseía un enorme pasillo con un patio completamente despejado. Dentro de ésta se podía oler la paz y la tranquilidad, salvo cuando los niños comenzaban a jugar o a pelearse entre ellos. Cuando llegaron a la sala principal, descubrieron una mesa de centro, donde almorzaban, repleta de bocadillos, que provocaron que a Korra se le hiciera agua la boca. Mako reía en silencio, porque sabía a ciencia cierta que la chica a su lado no iba a evitar sentir hambre. Panecillos, arroz, unos dulces, jugos naturales todo netamente saludable.
- Pema siempre cocina sabroso – le decía en un susurro a Mako.
Cuando los niños vieron llegar a Korra se lanzaron en un abrazo grupal hacia ella. Meelo, Jinora que era la mayor e Ikki la que le seguía, adoraban a la chica. Rohan, el menor, aún no se despegaba de los brazos de su madre, por lo que no se unió a sus hermanos.
- ¡Korra viniste! – inquiría alegre Ikki.
- Es bueno verte Korra – seguía Jinora.
- Y ¿Por qué viniste con él? – Meelo apuntaba a Mako y las dos chicas dirigieron su vista hacia el muchacho.
Mako se quedó ahí sin hacer nada ante la mirada celosa de Meelo y las niñas se reían de la situación.
- Korra ¿es tu novio? Que chico más guapo – decía Jinora.
- ¿Se van a casar? ¿Van a tener muchos hijos? – preguntó tiernamente Ikki.
Korra sólo la hizo callar poniéndole la mano en todo el rostro a la menor de las niñas. Sonrojada veía a Mako que sólo observaba divertido a Meelo y sus gestos.
Pasearon entonces por el patio de la casa y se pusieron a correr, mientras jugaban Korra se le acercaba a Mako.
- Pinta - le decía tocándole el hombro con una gran sonrisa.
- ¡Hey! – Mako corrió detrás de ella y de los niños.
Las carcajadas abundaban en el templo ese día hasta ya muy tarde. Cuando el sol se puso y las luces comenzaban a alumbrar la ciudad, Pema había invitado a todos a formar parte de la mesa para poder disfrutar de una rica cena. Así disfrutaban, así compartían. Mako se sentía a gusto realmente, participar con más gente de algo tan simple como una cena, además de estar acompañando a Korra. Su rostro, sus expresiones, sus facetas desconocidas, cada día más le encantaba conocerla, admirar aquellos detalles simples que la hacían única. Mako dio un suspiro y se sintió satisfecho, la vida le estaba regalando una oportunidad que no iba a despreciar por tonteras. El pasado, pasado está, si Asami estaba enfadado con él, no le importaba, pero Korra no tenía la culpa de lo que estaban viviendo. Mako pensó que quizás era hora de que el hablara directamente con la chica.
- Gracias por todo Pema, estuvo delicioso – Korra agradecía a la mujer.
- De nada, vengan cuando quieran, son bienvenidos.
- Muchas gracias por la hospitalidad – agradecía Mako.
Tenzin le dio un abrazo a la muchacha.
- Me alegro mucho Korra que estés bien – y luego dirigiéndose a Mako - un gusto conocerte Mako.
Al despedirse e ir nuevamente en dirección a la ciudad, Korra se sentía bien consigo misma, después de tanto tiempo, volver a casa era un momento de paz. Porque claro, tiempo atrás cuando visitaba a la familia de Tenzin era más que nada por recomendación médica. Aquella depresión que Korra vivió fue el momento de caer a fondo. Tenzin y el templo, sus hijos, aquellos niños inocentes y divertidos para con Korra, le hicieron volver a levantarse…
- Korra – Mako sacó de sus pensamientos a la morena.
- Perdón - se disculpaba.
- ¿En dónde estás?
- Estaba pensando, nada grave – sonreía.
- Te preguntaba sobre… bueno… ¿Qué planes tienes para las vacaciones?
- No lo sé, quizás debería buscar algún trabajo… - meditó – de hecho tu trabajas y estudias Mako, eres una hombre muy sacrificado – dirigió su mirada hacia él – mis padres siempre me han consentido y me han dado lo que quiero, no me quejo, pero comparado contigo Mako, eres… admirable.
Mako se sorprendió ante aquellas palabras y se le quedo viendo. Su respiración se agitaba y sentía como su corazón bombardeaba fuertemente en su pecho. Una extraña sensación de calidez lo invadía, recordando ciertas emociones olvidadas. Cuando tomó la mano de Korra y la depositó en su pecho, se le acercó y le respondió con un profundo beso. Beso que fue correspondido y que se hacía cada vez más intenso.
- Cuando dices algo así… - se separó muy poco de ella – no sé, es…
- Lo siento – Korra aferraba más su mano en el pecho de Mako – ahí, como te pones – dijo tímidamente y señalándolo con su dedo índice – pero es la verdad.
- Ven conmigo a Ba Sing Se - dijo de pronto – iremos con Bolin unos días a visitar a nuestra abuela. Acompáñame ¿Sí?
- ¿Ba Sing Se? – Korra se asombró ante aquella invitación – nunca he ido a Ba Sing Se.
- Puedo correr con los gastos de tu pasaje y además…
- ¿Qué? No, no y no ¿Estás loco? – dijo separándose más de él y cruzada de brazos lo miró indignada - No, si voy yo pago mis cosas Mako, el problema es… – empezó a titubear – avisarle… a mis padres.
- Pues, hablo con ellos y les digo…
Korra se puso nerviosa, y es que claro, presentarle a alguien a los padres es algo difícil para todo ser humano, el qué dirán, el cómo lo mirarán, el que pensarán, pero por sobre todo, para Korra, presentar a un chico delante de su padre, ya era el doble de difícil. Le frustraba aquella idea y mientras se rascaba la sien tratando de procesar todo, tuvo la genial idea de decirle a Mako que aceptaría su invitación con la condición de que ella pagaría, pero que ya era hora de que sus padres lo conocieran. Después de todo Senna, la madre, estaba ansiosa por conocer al chico de su adorada hija.
- ¿Puedes ir el domingo a casa? – un dolor en el vientre le comenzó a afectar – para… para que te conozcan - se sonrojaba – y así… les dices… lo de la invitación.
- Podría, pero después del trabajo. Me desocupo a eso de las 6…
- E- entonces le diré a mi madre que prepare algo, y así puedes ir a casa…
Mako entonces sonrío, porque ver el rostro comprimido de Korra le causó gracia. Ella apretó sus puños en la ropa del chico.
- Ya no te rías de mi – dijo escondiendo su rostro en el abrazo que Mako le propinó - no es grato pasar por eso.
A Mako no le gustó oír eso, de hecho el solo pensar en que Korra ya había presentado a alguien ante sus padres, le causaba celos. Intentó no darle vuelta al asunto, la verdad es que si quería saber el ambiente en el que vivía la chica.
- Entonces, nos veremos el domingo – comenzó a besar la comisura de ella.
Sus lenguas nuevamente se juntaron y comenzaron una danza en su interior. Korra elevó sus brazos hasta el cuello de Mako para aferrarse más a él. Tanta era la intensidad que estaban viviendo con ese beso, que Korra mordió un poco el labio de él, provocándole un pequeño gruñido. Para desquitarse, su mano bajó hasta el trasero de Korra hasta darle un agarrón en la nalga.
- Debo confesarte… - decía agitado – que tengo muchos deseos de estar contigo… a solas… - su mano recorría el cuerpo de ella, a pesar de la ropa.
- Yo igual… - confesó avergonzada.
Nuevamente la buscó, recorriendo con desespero sus besos, sus caricias. Dejando un huella de besos por todo el rostro de Korra y una pequeña mordida en el cuello.
- Ay, ya… basta – se separó del cuerpo de Mako y comenzó a caminar, tratando de reponerse – nos vemos el domingo.
- Hey, Korra – caminaba tras ella – déjame acompañarte hasta tu casa.
- No Mako – se dio media vuelta – vete a descansar, ya nos veremos ¿Sí?
- ¿Te enojaste? – preguntó preocupado.
- No – respondió inmediatamente – es que… prefiero caminar un rato a solas. Tomar algo de aire. Calmar las pasiones.
Cuando él por fin entendió, se dio por vencido y con una mano en el aire se despidió entonces de Korra y caminó hasta donde sus pasos lo pudieran llevar un viernes en la noche.
Hola a todos, bueno, acá les traigo una nueva actualización como siempre xD
Como siempre agradecer sus reviews que me hacen muy happy!
¿Han visto los capítulos de Korra? OMG están buenísimos! *-*
Me hizo gracia que justo hoy se dio el capítulo de los hijos de Tenzin, y este capítulo también tiene mención aquellos niños *-*
Es que me facinan! Son tan adorables :3
Ah lo otro, pensaba hacer este capítulo largo, pero me gusta como terminó así, por eso es que este episodio también se dividirá en dos partes. Ya en el siguiente Korra presentará a Mako a sus papis xD y Mako la llevara a Ba Sing Se… quien sabe que pueda ocurrir MUHAHAHAHAHAH
En cuanto a Asami, ¿Qué sucederá con ella?
Ah y también les tengo preparado (está en mi cabeza aún) hacer un capítulo, o parte de un capítulo, MUY cachondo para todas las pervertidas que me leen ea ea!
Pero bueno, les prometí que en este capítulo dejaría mis saludos a los reviews:
Ary Garcioyama: Gracias por siempre leerme :D y si me fije en el nombre de Kya, y ya lo arreglé, es sin H jajajaa. Ya hablaré sobre el pasado de Korra, se me ocurrió algo muy bizarro! D: asi que paciencia! :)
Kate-Kuran: por cierto, me pusiste que Asami sabia lo del cumpleaños, pero te aclaro que solo los vio bailar y besarse ese día, ¿Tu crees que se metería a husmear a la habitación donde hicieron cositas después? xDDD jajajajaja y bueno, acá va otro capítulo más :D
galaxy01: mil millones trillones de saludos para ti :D y paciencia, ya veremos que sucede con Asami y Korra ;)
SofiaaCaro: me acordé de Sokka y su bien pronunciado: O MA SHUUU xD eso. Gracias Cu por tus comentarios ¡! Adorarte desaparecida e ingrata que ni se aparece en el foro 77
mrs. Isabella Salvatore: Tranquila mujer, no puedes morir de un infarto antes de que acabe esta historia, aún tengo muuuuuuuchas ideas en mente! D:
Zumakorra Lover: gracias por tu apoyo y por tu review :D jejeje siempre aprovechamos cada instante para leer o dejar algún comentario xD
koreee.95: jijiji hasta que te hiciste el FF :D pues me agrada! :D y si que he visto los capítulos *-* no me los pierdo ni cantando! xDDD
y bien gracias a todos por su tiempo y por leerme, ya nos estaremos viendo en una próxima ocasión
besos y abrazos! Yuhuuuu.
