Ok! Estamos de vuelta!, Sé que debo una larga explicación así que se las daré abajo (lo sé , lo sé, mi crueldad es infinita como las estrellas del cielo) ¡disfruten del capítulo!


Ser Padre

Capítulo 12

El mundo se detuvo

Rose aguanto la respiración como por medio minuto antes de darse cuenta de que no estaba respirando. Sakura remeciéndola la atrajo a la realidad, pero eso no mejoro en nada la situación. El suceso de imágenes sucedió tantas veces, y todas tan seguidas que pensó que comenzaría a enloquecer, o que por lo menos no podría recordar nada más que no fuera eso exactamente. Habían pasado los minutos, las horas, y nada había cambiado. Todo seguía tal cual. El jarrón de la biblioteca continuaba teniendo cuatro flores, la mesa de comedor seguía con un plato de galletas sobre el con dos vasos de leche, su mano temblorosa y mojada continuaba apretando otra mano en iguales condiciones. Todo seguía igual.

-"Niñas…"-Incluso las plegarías de sus tíos sonaban igual. El mundo entero se había detenido y solo ellas parecían notarlo. Sus orbes azules se cerraron a la par y negaron cualquier petición que pudiera llegar hasta ellas

Era miedo. Ese miedo que solo puede sentir un niño en medio de la noche cuando busca bajo sus sabanas algo de seguridad y consuelo. Era miedo, uno tan grande que aunque hubieran rogado no habrían encontrado la forma de sacárselo de encima. Todas las noches eran iguales, cada día a contar de las doce de la noche el mundo se detenía, la tierra dejaba de girar, y ambas niñas tomadas de la mano dejaban de respirar. Papá había dicho que era su trabajo, y ellas lo habían tomado así. Él debía salir, enfrentar a los malos y luego volvería, les daría un beso y las regañaría por no estar en la cama, les haría cosquillas, las abrazaría y las haría dormir como antes, como cuando eran bebes, les dejaría un espacio contra su pecho y ellas buscarían en su corazón la nana de siempre para poder descansar, y solo entonces el mundo seguiría girando. Así funcionaba, así debía ser.

-"Pequeñas, por favor…"-Pero el mundo seguía estático, anclado a sus respiraciones casi nulas y a sus manos pegajosas que unidas se negaban a soltar a la otra. Ambas hermanas volvieron negar y volvieron a sostenerse, temiendo perder el único soporte que las mantenía cuerdas en el presente. Apretando sus manos dejaron que el silencio dijera el resto, las lágrimas retenidassolo fueron un acompañamiento en medio de ese sentimiento ensordecedor.

El mundo de las pequeñas Hamato era pequeño, y lo era porque así estaba bien, así era como debía ser. Estaban sus tíos, estaba su tía, su abuelo….y estaba papá. El pilar fundamental, el imán que hacia la tierra girar. Solo papá, solo él. Una sonrisa, un gesto, incluso la nada le recordaba a su papá. Papá era la primera palabra de ambas, el primer recuerdo de su infancia, el todo que llenaba cualquier vacío.

Papá era su familia.

Muchas veces, sentadas una frente a la otra, habían pensado en silencio en la detención del mundo. Habían pensado en que sucedería si la tierra dejaba de girar para siempre. ¿Qué sucedería si el mundo deja de girar? ¿Qué haremos si papá no llega para hacerlo moverse? La escabrosa pregunta que les perturbaba el sueño se repetía en ese instante en sus cabezas. Y una y otra vez sus ojos se encontraban solo para informar de que no existía una respuesta a esa pregunta.

Si la tierra deja de moverse, un lado se congelara y el otro a de quemarse.

Sakura sintió su pecho helado, y se aferró nuevamente a la mano de su hermana. Rose apretó sus dedos y sintió lava correr por sus venas. Ellas, siendo tan iguales, sufriendo el mismo miedo, no podían comparar su dolor. Rose apretó los dientes y sus muelas sonaron como si partiera nueces con un martillo. Las palabras que su hermana le hubiera dicho una tarde de otoño mientras miraban el techo sin ningún objetivo, eran ahora la fuente de sus preocupaciones. El miedo… era el miedo…

La tierra dejara de girar en algún momento. Algún día la puerta no se abrirá, y papá no podrá encender nuestro mundo. ¿Qué hemos de hacer entonces? Tengo miedo…, es que acaso... ¿Podrás aferrarte a mi mano fría? ¿Podré yo aferrarme al dolor hecho fuego de tu corazón? ¿Podremos seguir atadas habiendo perdido el centro que nos formó? ¿Podremos hermana…?

No lo sabía. Rose no lo sabía. De ambas, ella siempre se había considerado la más fuerte, pero sin papá, Rose sentía su voluntad quebrarse como una miserable rama seca. Sakura tembló de nuevo y ella intento traspasarle el calor que corría enloquecido por todo su cuerpo. En el fondo estaba enojada… quizá si ella fuera más fuerte, más grande, más como papá, ella habría podido responder a las preguntas de Saku, y decir con tranquilidad que ella haría girar el mundo por ella.

Y papá estará orgulloso de mí, y de ti Saku…

-"Rose, Sakura…"- Pero la realidad seguía siendo aplastante. Papá seguía siendo el único capaz de encender la luz y hacer temblar a las pesadillas, papá era el único capaz de sostenerlas a ambas y transformar fuego y hielo en algo tibio y agradable. Sakura apretó su mano una vez más y el presente se hizo tan tangible como sus adoloridas muelas.

Frente a sus diminutas caritas, la luz roja del laboratorio de su tío Donny continuaba encendida, un árbol de navidad incendiándose, algo así como la esperanza hecha añicos y palitos quemados. Las hermanas Hamato recordaron respirar y ahogaron un montón de aire en sus pulmones, Raphael se formó de manera instantánea frente a la luz roja y Rose pensó que siempre había estado ahí… que siempre había estado frente a la luz, pero que sencillamente su cabeza no quería ni le importaba recepcionar su preocupada imagen. Todos estaban ahí, tiesos, con la mirada fija en el árbol que se incendiaba a fuego lento, hundidos en un mundo que no giraba desde hace una hora.

Papá no podrá hacerlo girar más… ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?

-"¡Maldita sea!"-

-"¡Raphael!"-

Rose fue consciente de que Sakura estaba a punto de echarse a llorar cuando le sobrevino un poderoso temblor atado a su mano derecha, y fue aún más consciente de que no podría consolarle. Sus propias lágrimas ya desdibujan el piso alfombrado, pero el agua de sus ojos, como si supiera que aún no podía caer, continuaba ladeándose de un lado, negándose a morir. Otro estremecimiento más a su lado, uno más fuerte, y un leve jadeo. Rose apretó los ojos, negándose a llorar y a soltar la helada y mojada mano de su hermana menor. Ladeando la cabeza trato de hablarle en silencio, de hacerla permanecer a su lado incluso en ese momento.

Sakura no lo veas…No veas lo que hay en el piso, no lo veas, solo mira la luz, hazme caso, la luz roja. Solo mira como el mundo sigue detenido, sigue conmigo, por favor…

Sakura guardando un sollozo en la mitad de su garganta asintió antes los gestos mudos de la mayor, pero no pudo apartar la vista del manchado piso escarlata. Dios santo…. En alguna parte de su mente, (un lugar claramente distante), Sakura espero que papá saliera de detrás de la cortina y comenzara a reírse de la mala y grotesca broma que les había jugado. Su imaginación tan gráfica y vivida la llevo más lejos, más lejos de ese papá algo cruel y risueño, más lejos de los miedos comunes. Lo vio pasar a su lado e inclinarse para rozar con su dedo la enorme mancha roja que adornaba el piso, lo vio, por todos los dioses, EL ESTABA AHÍ, llevándose el dedo a la boca con sumo placer, viéndola sobrecogerse ante el miedo, riéndose entre dientes al ver su expresión blanca y lívida, con los dientes blancos, el digito alzado y la bandana azul ladeada…

Sakura hija…. Es solo salsa de tomate….

Mentira. Solo era una mentira. Una asquerosa y obesa mentira. Una que en medio de su imaginación se hacía cada vez más grande y gorda. Papá no estaba ahí, papá jamás jugaría con ellas de esa manera, papá no pasaría a su lado sin abrazarlas a ambas y besarles la frente, papá nunca permitiría que todo eso estuviera pasando por su cabeza. Papá apagaría la imaginación, se llevaría el miedo, y no permitiría que de sus ojos cayeran lagrimas tan gruesas como las que ahora corrían por sus mejillas

Pero no era culpa de papá. El nunca querría verlas así. Quizá tampoco era culpa de sus tíos, o eso deseaba creer con todas sus fuerzas. En el fondo, una minúscula rabia había comenzado a asomarse, como un conejo asoma la nariz de la madriguera la rabia había comenzado a aparecer, fluyendo a través de la mano de Rose hacia la suya. Rabia. Pequeña y minúscula emoción devastadora que le enervaba los nervios y erizaba el cabello. Agitando la cabeza y de paso la larga melena que llegaba hasta el piso, la menor de los Hamato trato de esconder al conejo que no paraba de asomarse, porque quizá si llegaba a salir alguien o algo podría comérselo…

Rose en cambio se sentía cada vez más flagelada, como si un enorme pedazo de hielo hubiera perforado sus pulmones y de paso su corazón. Se sintió tentada a soltar la mano de Sakura solo para poder cerciorarse de que la daga de cristal no estaba ahí, enterrada en su pecho, pero no fue necesario tocar su helada pijama para darse cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Sus tíos volvieron a dar un paso hacia ellas, y ambas retrocedieron otros dos.

¿Cuánto llevamos aquí? ¿Ah pasado un siglo? ¿Una era? ¿Puedes calcular el tiempo Saku y decirme cuanto tiempo llevamos aquí? Tu eres la lista aquí, ¿Puedes sacarme, puedes …ayudarme?

Contuvo un sollozo que murió estrangulado en su garganta. Sakura volvió a ocultar al conejo de su rabia y continuo presente, con la mirada fija en la condenada luz roja que ahora era su mundo. El suelo helado en sus descalzos pies y la luz roja es todo cuanto sienten. Solo la luz y el mundo apagado. La luz, la luz y papá que seguía pasándole el dedo a la mancha de salsa con soberana burla.

Que oscura era la vida cuando perdemos aquello que nos hace nosotras, que extraña se siente la realidad, es como si estuviéramos soñando, pero no es así, porque duele, y el dolor, no es un sueño…

-"Sakura…"-Hasta su nombre perdía sentido. Ella era Sakura Hamato, pero… ¿Qué era Sakura Hamato?, si le hubieran preguntado a ella pues habría dicho que era Hija de Leonardo Hamato y solo entonces habría pasado a ser alguien, solo en ese momento…. Actualmente no era sino una bolsa de carne que temblaba sin control-"Sakura deben confiar en su tío Donny…"-¿Confiar? ¿Confiar? Mirando hacia arriba y sacando por un segundo su cabeza de la enorme mancha roja, se encontró con los enormes ojos ya humedecidos de su tía. Extrañamente solo pudo preguntarse una cosa ¿Desde cuándo estaba ahí? ¿Cuánto tiempo llevaba viéndolas morir?-"Todo estará bien" – y fue irónico, y algo salvaje, porque ambas hermanas no pudieron evitar sonreír.

Rose contrajo los músculos como estuviera por reírse de un buen chiste. ¿Cómo diablos podían decirles eso? ¿Les creían idiotas? ¿Sería eso? Apretando con fuerza inhumana la mano de su otra mitad Rose comenzó a contar hasta un millón, y mientras pasaba por los números, calculo que ni así lograría eliminar la ira que le carcomía los huesos como la sarna en la piel. Porque papá había sido herido, porque papá había entrado por la puerta no por su propio pie, sino que siendo cargado por su tío Rapha, porque la sangre aún se veía en el piso como un maldito cuadro abstracto, porque la luz del laboratorio seguía encendida como un mal presagio, porque ellas estaban por perder a su padre y no podían siquiera llegar a procesarlo, porque…

-"56…57…..58…."- Rose siguió con la cuenta a partir de ese punto. Sakura había vuelto a salvar el empaste de sus muelas al recordarle que después del 56 venia el 57, y así hasta que fuera imposible pronunciar el numero por falta de motricidad en la boca.

Sakura calculo el tiempo que habían estado paradas ahí en una eternidad. Lo cual era bueno, y a la vez malo. La eternidad es capciosa, caprichosa, una adolecente con demasiadas hormonas. Una eternidad puede ser un día, o para siempre, y para siempre puede también ser solo un miserable segundo en la vida. No había verdaderas formas de calcular el tiempo a un nivel emocional, así que omitiendo este detalle siguió con la mirada fija en la luz roja.

Hasta que esta se apagó.

Las hermanas contuvieron el aire y esperaron muchas pequeñas eternidades, cuando de la puerta salió su tío de ropas moradas el mundo no solo se detuvo. Se destruyó. Se quemó y se congelo y no quedo más que un pedazo de roca que ya no servía para nada. Su familia ¿Se había roto? ¿Habían perdido a papá, así como a mamá?

Porque mamá se había ido, y de ella no tenían más que una fotografía algo arrugado que les gustaba esconder bajo la almohada, un nombre y una sonrisa blanca era todo lo que poseían de ella. No había recuerdos, ni caricias en el cabello, no había abrazos, y mucho menos el recuerdo de su voz, porque mamá se había marchado lejos y ellas aunque hubieran podido correr tras de ella jamás le hubieran alcanzado, mamá se había ido, pero papá se había quedado. Y de papá lo tenían todo. Tenían grabadas en sus memorias cada línea de sus manos, cada corte, cada sonrisa, cada mirada de enfado ante sus travesuras, cada tono de voz, las nanas de la noche, su forma particular de regañarlas y de consolarlas a la vez, de papá lo tenían todo, y ahora nada….

Las lágrimas no pudieron retenerse más tiempo.

Sakura escondiendo el rostro y siendo escondida al mismo tiempo por los brazos de su hermana trato de borrar de su mente la mancha que pintaba el suelo, trato de eliminar de sus recuerdos la cara cansada de su tío Don y trato de despertar de una pesadilla. Rose con los dientes apretados también lloro, pero no así como Sakura. El mundo había sido destruido, pero ella tenía de alguna manera que volver a armarlo. Por Sakura, por ella, por papá….

-"¡Niñas tranquilas!, Tranquilas, todo está bien, todo está bien"- Negándose a aceptar el consuelo Rose retrocedió como si la hubiesen apuñalado y se llevó a su hermana con ella atrayéndola con más fuerza contra su pecho. Siempre juntas, hasta en las peores, y esa sí que iba a ser una muy fea, pero ella le protegería de todo, inclusive de la voz de los mayores. La verdad no necesitaba ser escuchada cuando ya la conocías, pero si ellos querían hablar, pues ella escucharía.

Donny mirando a los presentes y viendo como reaccionaban sus sobrinas solo pudo negar. El trauma había sido demasiado grande como para un par de niñas de once años. Ver como Leo casi se desangraba camino al laboratorio había sido demasiado, y ahora las pequeñas estaban devastadas y asustadas, y de la forma más inaudita habían activado su mecanismo de seguridad infantil. Rose sin quitarle la mirada de encima le dio a entender dos cosas que podían entenderse a un kilómetro de distancia. La primera, que si se acercaba a su hermana que lloraba contra su pecho las pagaría muy caro, y la segunda era una simple pregunta que sonaba más como una amenaza ¿¡Dónde está mi padre!?

Podía contestar todo, pero antes debía evaluar la situación. Retenr a las niñas no estaba dentro del margen así que lo desecho, tampoco podía acercarse, pues viendo la mirada de su familia pudo percatarse que eso ya lo habían intentado. Todo cuanto quedaba era hablarles desde ahí, con la voz más suave y tranquila que encontrase, esa que jamás podría imitar la de Leo pero que soñaba con parecerse

-"Sakura, Rose…."-Rose apretó a Sakura, Sakura cerró los ojos. Y esperaron sentencia-"Leo está bien, su papá está bien"- Sonaba tan ridículamente irreal-"Aún esta inconsciente y debe descansar, por eso no ha salido, pero está bien… está bien de verdad"-Y no estaba mintiendo del todo.

Leo había sido gravemente herido esa noche, y para su mala suerte la culpa era de ellos. Un descuido a sus órdenes los había llevado a un lugar sin salida del que por poco no habían logrado escapar. El mayor como siempre había logrado sacarlos del apuro y Rapha y su fuerza hicieron el resto contra la camionada de hombres que se le fueron encima. Pero estaba ese detalle, ese minúsculo detalle que mantenía Mike con la cara entre las manos y hundido entre los sillones. Si todos hubieran puesto un poco más de atención hubieran sido precavidos y de seguro Leo no hubiera tenido que interponer su cuerpo entre una daga y Miguel Ángel. La desgracia se desencadeno tan rápido que poco cuidado tuvieron de tapar sus huellas. Solo reaccionar y se lanzaron en tropel a la guarida, con un Leo inconsciente y con dos pequeñas criaturas que lo vieron todo desde la escalera. ¿Qué podían decir a su favor? ¿Lo siento? ¿Serviría de algo decir lo siento? Como última carta Don había telefoneado a Abril mientras llegaban a casa, con la esperanza de que ella pudiera ayudar y consolar a las niñas que suponía estaban despiertas. Pero ellas no querían a nadie, ellas lo único querían era abrazarse a su padre como a la vida y volver a respirar su mismo aire. ¿Era eso mucho pedir?

-"Papá…. ¿está bien?"-Raphael apretó los dientes ante la voz minúscula de Sakura. La única palabra dicha en casi tres horas sonaba tan mal como las que le seguían. No habían tenido cuidado y no podían consolarlas, ellas ya no eran bebes, su conciencia estaba lejos de ser la de un niño promedio y por más que quisieran negarlo, Rose y Sakura comprendían muy bien cómo funcionaba el mundo y sus variables. Leo podría haber muerto, y ellas lo sabían-"¿De verdad…?"-Donny no pudo evitar sonreír con cansancio

-"Si, él está bien"-

-"¡QUEREMOS VERLO!"- Ese era el problema. Con una sola mirada Don trato de explicar que eso no era posible.

-"No creo que sea buena idea"- Leo estaba conectado a una mascarilla que le daba oxígeno y había miles de cosas pegadas a sus brazos para monitorearlo y proveerlo de lo que hiciera falta, si les regalaba esa imagen a sus sobrinas no haría falta que Leo viniera a gritarle que era un idiota, pues el mismo se pegaría un tiro

-"¿¡Por qué no!?"- Rose ya no sabía que creer. Si su padre estaba bien, ¿Por qué no podía ir a verle? ¿Por qué? ¿Por qué?

-"Tío… ¿Acaso estas mintiendo….?"- Sakura tenía la agilidad de pensamiento que poseía Donny, y si este decía una cosa que contradecía a la otra pues… estaba mintiendo

-"¡No, claro que no!, niñas, cálmense, Leo está bien, ¿De acuerdo?, pero por ahora debe descansar"-Pero ninguna estaba de acuerdo. Nadie en su sano juicio podría aceptar eso. Rose apretando la mano de su hermana entrego su decisión de manera muda, Sakura devolviéndole el ansiado apretón solo pudo asentir. Ellas iban a ver a su padre, quisieran o no.

Pero por desgracia ellas era demasiado pequeñas, y sus tíos conocían esa mirada decidida y molesta, por lo que cuando las vieron correr y pasar de largo a Donny ya les estaban esperando.

Mike jalando a Rose de su pijama la retuvo contra si pese a los esfuerzos de la niña por liberarse y Rapha tirando igualmente de Sakura también la encerró con sus brazos. Viéndose separadas y ahora más asustadas y molestas que nunca ambas hermanas comenzaron a gritar

-"¡SUELTAME! ¡BAJAME! ¡QUIERO VER A MI PAPÁ, QUIERO VER A MI PAPÁ!"- Raphael sintiéndose casi un verdugo tuvo que comenzar a alejar de la puerta con la pequeña que le había tocado en brazos. Mike con lágrimas en los ojos le siguió a paso lento y con Rose echa un ovillo de nervios espantoso hacia la escalera. Quizá no podrían hacerlas dormir pero tenían que intentar calmarlas y por sobre todo, alejarlas del laboratorio. Rose y Sakura con los ojos abiertos de par en par se quedaron mudas por medio segundo.

¿Se había acabado? ¿Así se acababa?

-"¡PAPÁAAAAAAAAAAAAA!"- No claro que no. Por supuesto que no.

Donny que ya se había acercado a su familia para hablar del estado de Leo, sintió cada uno de sus vellos erizarse bajo soberano grito de alarma. Raphael paralizado al igual que Mike, se vieron de pronto en verdaderos aprietos para sostener a sus sobrinas.

-"¡PAPÁAAAAAAAAA!"- y ahí iban de nuevo. No había a nadie más a quien llamar. Porque sus tíos estaban siendo crueles para Rose e insensatos para Sakura, porque el dolor ya no tenía otra válvula de salida más que los gritos con los que llamaban a su padre y porque de alguna manera tenían que expresar todo lo que habían sentido en tres horas de silencio-"¡PAPÁAAA!"- se les rompía la garganta, realmente se les rompía junto a las lágrimas de rabia que caían al piso. Don precipitándose junto a los demás trataron de tranquilizarlas de manera inutil

-"¡Niñas cálmense, cálmense!"-Don comenzó a perder los nervios. Sus gritos eran realmente aterradores, casi parecía que les estaban golpeando

-"¡Sakura basta, quédate quieta, no grites más!"-Raphael mirando al genio trato de buscar ayuda, ya no sabía que hacer

-"¡Rose, tranquila, Leo va a estar bien, por Dios cálmate!"-Abril junto a Casey no dudaron en acercarse, para intentar ayudar. Pero zafándose un poco del agarre de su tío Mike Rose no dudo en dar una tremenda patada hacia el frente. Casey alcanzando a correrse junto a Splinter no podían creer todo lo que estaba sucediendo. Para los amigos y el viejo maestro había sido suficiente con Leo desangrándose y con las pequeñas que se negaron a ser consoladas por nadie más que ellas mismas.

-"¡PAPÁAAAAAA!"- Y estaban ahora esos gritos aterradores, esos gritos que sonaban a muerte. Dios santo. La familia perdiendo los estribos intentó volver a calmarlas con iguales resultados-"¡PAPÁAAAAAA!"-

-"¡ROSE, SAKURA!"- Todos los presentes abalanzados sobre las más pequeñas se giraron en redondo a la nueva voz presente. Leo, pálido, ojeroso, y con una enorme venda cruzando todo su pecho, se acercó a ellos como un mero fantasma y se posiciono frente a las niñas que le miraban petrificadas en los enredados brazos de sus tíos.

-"¿Papá….?"- Leo no pudo sino sonreír con cuidado ante la voz casi rota de su hija. ¿Tan mal se veía?

-"Niñas…."- y entonces el mundo….

Comenzó a girar.

Don no tuvo tiempo de advertirles a las niñas que su padre estaba delicado, y que debían moderar su fuerza. Rapha y Mike tampoco pudieron seguir sosteniendo a sus sobrinas y aunque todos se asustaron, Leo no tuvo dificultades de recibir a ambas chicas contra su pecho. Desde ahí el llanto fluyo a borbotes de sus ojos azules y nada de lo que dijeron fue entendible para los demás. Pero si para Leo. Leonardo entendía cada uno de los balbuceos, comprendía cada palabra dicha a medias y de manera entrecortada y sentía el miedo que aún corroía a sus pobres pequeñas.

El susto había sido doble. El sí que se había asustado luego de escuchar semejantes gritos llamándole. ¿Y quién era él para dejar a sus hijas gritando en la oscuridad? Él era el padre de ese travieso e inteligente par de gemelas, él era quien les había cambiado los pañales hasta que aprendieron a avisar, era él que como un condenado a muerte tenía que subir corriendo las escaleras con una pequeña en cada brazo luego de escuchar "papá quiero baño…", era él, Dios santo, él era papá y como él lo sabía, siempre podría sostener a sus hijas, no importando lo que tuviera pasar para llegar hasta ellas. El destrozo del laboratorio ya se lo pagaría a Donny, ya hablaría con él de los tubos cortados y de su salud. Primero las niñas, segundo las niñas, tercero y cuarto, sus niñas.

Sentado en el suelo con sus pequeñas ya cansadas por el llanto y los gritos solo pudo seguir presente y acariciar sus cabellos intentando espantar el miedo que se había metido sin permiso, sus hijas continuaron aferrándose a él incluso cuando se hubieron cansado de llorar, más a un después de que le tocaran la cara y se aseguraban de que estaba ahí y entero, e incluso después de repetirle incansablemente su nombre.

Papá una y mil veces, papá te amamos unas dos mil más, y finalmente una última petición acompañada de la extenuación.

-"No nos dejes…."-Leo solo pudo sonreír

-"Nunca las dejare…." – y con la promesa estipulada y cerrada bajo un beso en sus frentes ambas niñas cayeron inconscientes. Leo no tuvo que alarmarse. Basto ver la cara de sus propios hermanos para comprender que tan grande había sido el dolor de sus hijas, el de ellos mismos. Por otro lado estaba Abril que se apretujaba las manos al lado de su Casey y su propio padre que mantenía la boca abierta sin musitar palabra. ¿Tan mal había estado?

-"Chicos, tranquilos"- Y lo decía enserio. El cuerpo le dolía una barbaridad, pero eso era solucionable. ¿Cierto? Poniéndose de pie con sus hijas en brazos solo pudo suspirar al ver de nuevo la cara de estupefacción de la familia. Gracias al cielo alguien reacciono.

-¿Subo a las niñas?- Leo le agradeció enseguida con una sonrisa el gesto de Abril. Realmente no se sentía capaz de llevarlas a su cuarto, pero sabía que Casey y ella podrían hacerse cargo del problema

-"Te las encargo Abril"- y dejando un último beso en cada mejilla espero con la vista siempre en sus amigos humanos a que se metieran en el cuarto del fondo a la izquierda. Ya mañana podría ir por sus hijas y abrazarlas nuevamente. Ahora tenía otro problema que arreglar. Y ese pequeño problema no se molestó en abalanzársele

-"¿¡Acaso estás loco!? ¿¡Por qué te saliste del laboratorio!? ¡Sabía que tenía que haberte amarrado! ¡Mírate cómo estás! ¡No puedes hacer fuerzas! ¿¡En que estabas pensando eh!? ¿¡En que rayos estabas pensan-!?"- Leo no era un genio como Don, pero era algo así como su segundo padre y realmente no se necesitaba ser realmente brillante como para darse cuenta de que Donny se había vuelto loco de emoción y eh histeria. Así que haciendo uso de sus facultades como hermano mayor y líder de ese equipo de 3 niños grandes, acerco a Donny de golpe contra si con una mano libre y le sonrió con todas sus fuerzas

-"Gracias Don, lo hiciste bien, muy bien"- y entonces la gran furia de Donny se disipo hasta ser solo otro balbuceo inentendible

-"¡I-idiota!"-Leo no le recrimino el insulto y volvió a sonreír con tranquilidad. Si el genio tenía algo más que decir, se le olvido en cuanto se vio abrazado contra su hermano mayor. Bueno… iba uno

-"¡MALDITA SEA LEO! ¿¡TENÍAS QUE PONERTE AL MEDIO NO!? ¿¡NO PODÍAS AVISAR!?"-El mayor suspiro con cansancio. En situaciones así era casi imposible avisar

-"Raph…"

-"¡No me vengas con 'Raph' intrépido!, ¡Que ni se te ocurra!"-Bueno, podía tratar de la otra forma.

-"Raphael…."-Se le parecía, pero no era lo mismo. Sabía que Rapha odiaba ese tono de mamá que usaba con él, porque lo hacía sentirse pequeño y miserable si no mal recordaba-"¿Por qué estás tan enojado?"- Siendo apretado con brusquedad volvió a escuchar el mismo insulto de antes

-"¡Porque eres un maldito idiota y….y...!"-y nada más. Solo llanto. Faltaba uno…

-"Mike…."- no fueron necesarias más palabras. Sintiendo un tercer empujón y su cuerpo cayendo contra el sofá la voz del más pequeño sonó tan amortiguada como inentendible. Pero estaba Leo, él que de alguna manera entendía toda clase de llantos

-"¡LO SIENTO!"- no era su culpa, el debió haberse fijado, haber sido más precavido. Menudo lío en el que estaba

-"Mike"

-"¡PERDONA, PERDONAME!"-Bien, hasta ahí. Jalándolo de la banda y obligando al más pequeño a verlo Leo trato de sacar fuerzas de alguna parte. Gracias a Dios, algo encontró

-"Mike escúchame, no fue tu culpa, ¿De acuerdo?, no más disculpas"- Si hubiera sido el menor, si hubiera sido su pequeño hermanito…-"No sabes lo feliz que estoy de saber que estás bien…."- y eso era tan real como las huinchas de plástico que le colgaban de los brazos. Luego de la masacre, él había quedado inconsciente, poco o nada se acordaba de lo sucedido. Pero Mike estaba ahí, Junto a Don y Rapha que sollozaban como niños pequeños-"Así que no más disculpas…¿Hecho?"- La respuesta solo fueron mas brazos a su alrededor.

Bien. Casi, casi. Solo faltaba algo.

-"¿Papá?"- porque él también tenía un padre traumatizado al cual hablarle, solo que bajo sus hermanos ya era casi imposible saber donde estaba

-"Hijo…."-Dios…. Como odiaba hacerlo sentir mal, como detestaba esa voz rota-"Un padre siempre se preocupara de sus hijos, estoy orgulloso de ti Leonardo…"- y aunque lo dijo llorando fue posible de escuchar. Leo sintiendo un par de patas sobre su cabeza sintió que todo estaba de nuevo en su lugar. Aún tenía a dos pequeñas a las cuales les debería una explicación, pero dentro de sus parámetros todo estaba bien….

-"¡Te vas de vuelta al laboratorio!"-Bueno, casi.

En su alcoba y siendo arropadas, las niñas entrelazaron sus manos entre sueños. El mundo siguió girando, estaba papá para hacerlo girar….


¡BUENO! Y aquí estamos. Sé que algunos se preguntaran por la ausencia así que tratare de explicar lo mismo que explique antes en Sin Razones para vivir. (Si, también actualice ese ayer, un milagro de milagros) La cosa es la siguiente: últimamente estaba atorada con mis escritos, me dio una "depre de escritor" (no tengo la menor idea si existe, yo lo titule así), me sentía como el diablo y todo lo que escribía merecía ser incinerado frente a mis ojos o tener un funeral vikingo (que por cierto también tiene fuego en el asunto), de manera determinante me desanime y no hallaba como escribir algo "decente" si esto quedo "medianamente decente", pues ¡BEBAMOS VODKA!, ok, eso no, pero de verdad espero que les haya gustado el capítulo. Tratare de sacarme esta sensación de encima (que ya se está yendo gracias al cielo) y volveré a las andadas y me verán molestando más seguido.

Brindo por ustedes! Y espero que les agrade el fic. UN ABRAZO DE OSO ENORME SOLO PARA USTEDES Y NOS LEEMOS!

Comentarios, tomatazos, tiradas de piedra, elmo sabe dónde vivo y demases en los comentarios. ESPERO IMPACIENTE!

Atte: Esta loca pero amigable autora