Capítulo 15
Sentimientos
Las vacaciones de invierno seguían con su curso normal para todos los habitantes de Ciudad República. Colegios y profesores disfrutaban de su descanso, salían de paseo o simplemente disfrutaban de los aconteceres que esta semana la capital entregaría a sus ciudadanos. El gimnasio en especial tendría una semana llena de actividades extra programáticas para los socios y alumnos de la carrera de educación física, además de eso, alumnos y competidores de otras naciones vendrían.
Pero en casa de Korra, la muchacha seguía a merced del sueño.
- ¡Korra! – gritaba Senna abriendo las cortinas de la habitación - ¿No tienes que ir a la inauguración al gimnasio?
- No quiero – decía entre pereza.
- ¿No vas a participar?
- Es a partir de mañana, hoy en la tarde iré a entrenar…
Korra se despertó después de la charla con su madre. No pudo pegar un ojo y eso que lo intentó varias veces más. Pero aun así no se levantó.
Buscó su celular entremedio de las ropas de cama y observó que no había llamadas ni mensajes. Torció un poco su boca y dejó nuevamente el teléfono perdido entre las frazadas. Se acurrucó un poco más e intentó por enésima vez cerrar sus ojos para dormir algo más.
- ¡Korra despierta, niña por dios! – gritaba Senna desde la cocina.
Cuando abrió sus ojos y se revolvió en su cama buscó nuevamente su celular para lograr ver la hora, entremedio de sus sábanas lo encontró y se llevó una gran sorpresa al ver que eran más de las 1 de la tarde.
- ¡Opss!
Se levantó rápidamente y corrió hacia la ducha. Se duchó y volvió hasta su habitación para vestirse. Se hizo su clásico moño y partió hacia la cocina en donde se encontraba su madre. Esta le tenía listo su almuerzo desde temprano, ya que debía partir al gimnasio. No a la inauguración de los eventos, si no que a entrenar. Ya que había pasado una semana de vacaciones y no tuvo, ni siquiera pensó, en nadar. Estaba perdida en otro paraíso.
Luego de haberse alimentado, nuevamente caminó hasta su habitación, la ordenó y tomó su bolso para llevar sus pertenencias y útiles de aseo para después del entrenamiento.
La tarde estaba helada y las nubes cubrían el cielo, pero en ningún momento había presencia de lluvia.
Mientras tanto en la casa de Bolin y Mako, éste último yacía aún acostado en su cama. Disfrutar de las vacaciones lo hacía dormir horas y horas. Y mientras que Bolin, quien estaba despierto, pero aún no se dignaba a levantarse, buscaba en el diario, en la sección de avisos económicos, alguna información de trabajos para él.
- Hermano – golpeó la puerta de la habitación de Mako luego de un rato - ¿Estás despierto? –preguntó entrando así sin más – ¡Tengo hambre!
El aludido comenzó a rezongar bajo las mantas de su cama.
- Llama y pide una pizza Bo.
Entonces Mako, quien ya se despertó después de la interrupción de su hermano, se estiro y frotó los ojos para ver la hora. Se sorprendió de haber dormido tanto, pero suspiró aliviado ya que sabía a la perfección que estaba en su última semana de descanso antes de entrar a trabajar con Beifong nuevamente.
Y no había llamada ni mensaje de ella.
El día anterior, ésta le había comentado de lo que se venía esta semana y que ella estaría participando en una que otra competencia de nado, así que hoy estaría, desde la tarde, en el gimnasio entrenando, o recuperando el tiempo que invirtió con él en sus vacaciones. Se sintió culpable, pero Korra fue clara al decirle que no tenía por qué sentirse de ese modo. Que era netamente su responsabilidad.
Treinta minutos después llegaba la anhelada pizza, y los chicos quienes seguían en pijamas, la recibieron y la consumieron con fervor.
- ¿Qué harás hermano? – peguntó Bolin.
- Uhm… nada supongo. Me quedaré vagando en casa todo el día.
- ¿No te juntarás con Korra?
- No, debe estar entrenando. Mañana compite en eso que hay en el gimnasio.
- ¡ah! ¿Irás a verla supongo? ¿Puedo ir contigo hermano?
- Claro – dijo con una sonrisa.
Caminó hasta su habitación luego de haber merendado y de un solo impulso se aventó en su cama. La comida lo había dejado satisfecho y sólo quería seguir durmiendo, pero no sin antes mandarle un mensaje a Korra.
"Mañana te iremos a ver con Bolin. Da tu mejor esfuerzo. Besos y abrazos, bonita"
Y así se durmió con celular en mano.
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Korra estaba entrando en los camerinos después de haber entrenado toda la tarde y no tenía la mejor cara de todas. Arrojó su bolso con furia al suelo y se sentó en el piso ocultando su rostro con sus manos, para luego abrazarse a sus rodillas.
Allí se quedó un buen rato, llorando donde nadie pudiese verla ni oírla, y para que ni siquiera fuera el objeto de burla de Tahno.
Y cuando decidió dejar de estar así, caminó hacia las duchas para asearse y luego volver a casa, como si nada hubiese sucedido. Mañana sería otro día, pensaba la chica mientras dejaba que el agua caliente rodeara y abrazara su cuerpo.
Una vez ya duchada y vestida salió del gimnasio y decidió caminar por las calles de la Ciudad. Observaba a la gente que compraba sus entradas para los eventos de esta semana, niños acompañados de sus padres que se entusiasmaban por salir de paseo.
Korra se detuvo en seco cuando vio que alguien esperaba por ella en la entrada principal. Comenzó a colocarse nerviosa y no sabía si seguir avanzando hacia donde se encontraba esa persona.
- Bolin…. Bolin me dijo que estarías hasta tarde acá.
- Asami…
- ¿Tienes tiempo? ¿Podemos conversar?
Korra la miraba con preocupación en su rostro, en el fondo de su corazón ella quería hacer las paces con su amiga y ahora, cuando aparece de sorpresa, los nervios comenzaban a jugar en su contra. Con un gesto, la invitó entonces a que entraran a la cafetería del gimnasio. La morena pidió chocolate caliente y Asami un café.
Ninguna hablaba, sólo bebían de su taza y la noche no acompañaba a las chicas, ya que comenzaba a helar, de pronto la chica de ojos verdes se quedó observando a Korra.
- ¿Estás bien? – preguntó inquieta.
- ¿eh?... estoy algo cansada… - mintió, no del todo.
- Sabes, sólo venía a decirte que… - hizo una breve pausa – lo siento. Me porté como una estúpida al no querer conversar contigo Korra.
La muchacha no hablaba, sólo se limitaba a escuchar a la joven Sato.
- No es tu culpa – dijo bajito Korra – debí contarte antes…
- Es mi culpa Korra, hubiera reaccionado de la misma manera si me lo comentabas o no antes, es mi culpa porque pensé que ya había dejado el pasado atrás, pero… pero aún no lo supero del todo.
Aquellas palabras removían el estómago dela ojiazul, quien con sus manos comenzó a aferrarse consigo misma.
- Dame tiempo para… para aceptar lo que estás viviendo Korra… - le suplicó – eres mi mejor amiga, no quiero perder eso por nada - Asami bajando su cabeza nuevamente le pidió disculpa – soy una estúpida, Mako fue a mi casa, intercedió por ti para que volviéramos a ser amigas…
- ¿Cómo dices? – preguntó con interés – ¿Mako fue a tu casa?
- Hice una estupidez Korra – la aludida comenzaba a ponerse más nerviosa aún – lo besé…
- ¡¿Qué hiciste qué?!
- … y él me mandó al carajo. Ahí me di cuenta de que… estaba siendo egoísta…
Korra tomó su bolso y se levantó de la silla para salir de aquel lugar. Asami la siguió con la mirada y actuó de la misma manera, se levantó y salió tras ella.
- Korra, escúchame por favor – le gritaba desde atrás – no lo hice con mala intención.
- ¡Ya lo sé! – gritaba enojada - yo suponía de cierta manera que te seguía gustando y tenía miedo… por eso también siento que… que me demoré en contarte… - suspiró - Asami no quiero ser desubicada, pero quiero estar sola. Tuve un pésimo día y mañana debo competir. Pero… pero gracias por buscarme - se ruborizó.
- ¿Tiempo al tiempo?
Korra afirmó en silencio ante esas últimas palabras y caminó en dirección a su casa. Y ahí se quedó Asami, preguntándose si realmente fue necesario contarle aquello del beso, su intención nunca fue en mala, sólo quería disculparse por aquel arrebato estúpido, pero la lección que ha estado aprendiendo con todo esto es que la sinceridad entre amigas es la clave ante todo y el perdón el mejor de los regalos.
Korra en cambio, decidió sentarse en los escalones fuera de su casa antes de entrar. Lloró durante el camino y no quería que sus padres la vieran con el rostro de esa manera. Su celular de pronto comenzó a sonar y saliendo de todos sus pensamientos lo buscó entre sus cosas y cuando dio con el, miro por varios segundos en la pantalla el nombre de Mako.
- Hola – dijo cabizbaja.
- ¿Korra? ¿Sucedió algo? – Mako se notaba algo ansioso al otro lado del teléfono.
- No ¿por qué?
- Te llamé un par de veces y no contestabas – su voz sonaba triste.
- Mi celular se quedó en el bolso y después me olvidé, lo siento.
Hubo una pausa y Mako bufó un poco incómodo.
- Bueno, sólo quería saber de ti. Mañana iremos con Bolin a verte. ¿Descansa si?
- Sí – dijo secándose una lágrima – nos vemos mañana entonces.
Korra cortó la llamada drásticamente y guardó su celular en el bolso nuevamente. Se levantó limpiando su trasero por si quedaba algo de tierra y luego de dar un largo suspiro entró a casa. Saludó a sus padres con el mejor rostro posible y caminó directo hacia su habitación. Allí se acurrucó en su cama, luego de haberse puesto el pijama. Lo único que quería era que terminara el día, que fuera luego de mañana, ir a competir, dar lo mejor de sí y taparle la boca al idiota de Tahno, y de paso ver los ojos dorados de Mako, ver su rostro y encontrar en él esa sensación de que ella era la única chica de sus pensamientos. Sintió que su pecho se oprimía, después de lo que Asami le contó su cabeza se llenó de dudas. Así que antes de entregarse al sueño profundo le mandó un mensaje.
"Recién leí tu mensaje, discúlpame, estoy agotada :( Mañana nos veremos. Un beso"
Cerró sus ojos con el corazón latiendo a mil por hora.
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Día martes temprano, Korra estaba despierta hace bastante. En unos minutos más partiría al gimnasio, hoy presentaba su prueba de nado libre junto a Tahno, en representación de su universidad, más otros participantes.
Su madre le preparó un desayuno nutritivo y su padre Tonraq había pedido permiso en el trabajo para poder acompañar a su hija en la mañana.
- ¿Nerviosa? – preguntaba su padre.
- Un poco – respondía mientras comenzaba a morderse las uñas.
Y partieron hacia el lugar de la competencia. Korra se despidió de sus padres en la entrada. Para luego toparse con Tahno y ni siquiera considerarlo con un saludo. Cuando entró al camerino se preparó con su equipo y salió hacia la piscina.
La gente ya estaba llenado el recinto donde podrían ver a los competidores.
El profesor y entrenador de los estudiantes de Ciudad República estaba dando una charla antes de que los chicos comenzaran su calentamiento. Korra escuchaba atentamente las palabras de él. Como era la única de primer año se sentía nerviosa, pero le restó importancia al mentalizarse en que debía ser la mejor del grupo y de las demás naciones.
- Bien, la primera vuelta es estilo libre, ahí van Korra y Tahno respectivamente. Luego viene estilo mariposa, pecho y espalda. Ahí tenemos a Sofi y a Mel… - y así seguía nombrando el entrenador.
Cuando éste dejó de hablar, Korra se sumergió en el agua y comenzó a dar vueltas y mover cada parte de su cuerpo. El día anterior había sido un total fiasco ya que su condición no había sido la mejor, y nadie lo es después de una semana de vacaciones sin entrenar y comiendo a cada rato.
- Mira, mira allá está Korra - decía un emocionado Bolin quien entraba con su hermano a buscar una ubicación para ver a la chica.
Mako la observaba a cada instante y también se percató de aquel sujeto que los molestó la vez que ambos estuvieron juntos nadando. Y lo que más le molestaba es que ambos estaban nadando juntos, al mismo tiempo, el mismo estilo y muy concentrados. Mako solamente revoleó los ojos antes sus tontos celos.
En eso logró notar a los padres de la chica y fue Bolin quien se les acercó cariñosamente a saludarlos. Senna al ser vista por el menor de los hermanos, les brindó un caluroso abrazo, como era de costumbre cada vez que veía a los amigos de su hija y Tonraq sólo los saludaba con un apretón de manos. Entonces se sentaron los cuatro juntos esperando por el momento en que Korra compitiera.
Ella mientras tanto, al salir de la piscina logró encontrar a su familia y ver ahí también a Mako la puso más nerviosa de lo que estaba. Tanho quien iba a su lado, notó la preocupación de la morena.
- Oye, eres la mejor de primer año. Olvídate del día de ayer y enfócate en hoy.
- ¿Qué bicho te picó a ti?
- Ninguno, no quiero que seamos la vergüenza de Ciudad República, morena – le guiño un ojo y se alejó de ella.
- Estúpido.
Y ahí estaba ella, parada entre tanta gente que la observaba y al resto también. Sería el centro de la atención por unos minutos, mientras ella nadaría 50 metros, compitiendo con otras chicas de su edad y un poco más. Todas lucían seguras. Unas vestían trajes de baño verdes en representación de donde venían y en otras de colores naranjas. Ella sólo quiso usar su color de la suerte, el azul.
El entrenador se paró al lado de Korra, la tomo de los hombros y le hizo un par de masajes antes de que se subiera al cubo. (N.A. el cubo, según lo que vi en los videos, es el lugar donde se coloca el nadador antes de lanzarse al agua).
El gimnasio estaba en absoluto silencio y se escuchaba por los parlantes el anuncio del vocero que estuvieran en posición las competidoras. Korra ajustó sus lentes y su gorra y olvidándose de todo a su alrededor, fijó su vista en el final de la piscina, 50 metros directo que debía nadar para llegar y dar su mejor rendimiento. Todo en absoluto silencio, sentía su respiración más viva que nunca. Inhalar, exhalar y nada más.
Se colocaron en posición y al rato el sonido de un pito les indicó el lanzamiento. Todas al unísono nadaban con todas sus fuerzas, el grito de los espectadores no se hizo esperar y cada quien apoyaba a su favorita. Tonraq y Senna no aguantaron las ganas de seguir sentados y animaban a su hija de pie dándoles fuertes palabras de apoyo: "Vamos Korra" "Más rápido hija" "Tú puedes" mientras que Bolin se mordía las uñas y Mako gritaba en silencio todo su apoyo.
Korra sólo sentía el agua atravesar su cuerpo y cuando al fin tocó la pared del otro lado de la piscina, vio a los ojos de su entrenador el cual con una seña con el dedo pulgar, le indicó que todo estuvo bien.
- ¿En qué lugar llegué? – preguntaba agitadamente la morena a la persona que tenía delante de ella que vigilaba su línea.
- Llegaste tercera.
Korra esbozaba la más hermosa sonrisa de todas. Y nadando un poco más intentó calmar sus tensiones musculares después de aquella batalla consigo misma, antes de salir y darle paso a la segunda ronda de mujeres y luego a los competidores masculinos.
- Clasifican los cuatro primeros de esta ronda y luego los cuatro de las segunda ronda, y así harán la final – le explicaba Mako a su hermano – No son las olimpiadas Bo, ahí hay mucha más gente compitiendo.
- ¿Y que ganan?
- Les otorgan becas para estudiar y un reconocimiento también – argumentaba Senna quien escuchaba atenta la conversación de los hermanos.
Una vez finalizada la ronda de mujeres en el nado estilo libre, procede el turno de los hombres. Y Korra, quien yacía con una ligera bata para no entumirse de frío luego de la competencia, estaba atenta al rendimiento de su compañero Tahno.
El mismo proceso, el mismo lanzamiento. Ella veía con atención el ritmo con el que iba. Y de paso giró su rostro para ver al público como se emocionaba con la aptitud de los nadadores. Y más sorprendida quedó ella cuando vio el tiempo que hizo Tahno y en qué lugar llego, segundo.
El entrenador estaba más que feliz al ver el desempeño de estos dos "prodigios" de su escuela. Aunque claro, para Korra fue sentir un poco de envidia al ver como ese sujeto se fue superando. Pensaba "Cómo debió de entrenar esa semana en que ella no estuvo"
- Entrenador – lo llamaba Korra - ¿Cuánto hice?
- ¡Korra! – dijo sorprendido – si hubieses entrenado y no hubieras subido de peso, hubiera sido el doble de perfecto. Pero de todos modos, ten - le entrega un block de notas – 29 segundos. Un segundo menos que en tu examen.
La joven no lo podía creer y estaba casi con la boca hasta el piso de lo sorprendida. Claro, en comparación a su rival, que había hecho 25 segundos, se culpaba por su pereza.
- Ya, ahora hay que apoyar a los demás en los siguientes estilos. Y mañana pequeña saltamontes, al mil porciento te quiero ver.
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La jornada había finalizado para los nadadores y daba paso a otras actividades en el gimnasio. Korra venía saliendo de los camerinos, con bolso en mano cuando vio a sus padres, a Bolin y por supuesto a Mako. Éste último le sonreía de oreja a oreja. Se acercó a ellos y mientras que Mako le quitaba el bolso para llevarlo él, Senna se le acercó y la abrazó.
- Hija estoy tan orgullosa de ti.
- Mamá - decía apenada – no hice mucho. Sólo llegué tercera. Podría haber sido mejor…
- Pero verte ahí Korra – esta vez fue su padre quien tomó la palabra – nos hizo sentir felices por ti.
- Gracias – y se unieron en un abrazo grupal.
Cuando se separaron Mako notó algo extraña a Korra, de hecho desde el día anterior, que habían hablado apenas por teléfono, la percibió rara.
En ese momento aparecieron los hijos de Tenzin asaltando a Korra en un abrazo grupal. La morena estaba feliz de verlos. Ikki, Jinora y Meelo habían venido a apoyarla en su momento de gloria. Tenzin y Pema, su mujer, los estaban acompañando.
- Korra, eres la mejor – decía en con el puño en alto Meelo.
- Gracias – reía ante la ternura del pequeño.
- ¿Qué tal te sentiste Korra?
- Es… es genial, no sé cómo describir. Pero una vez que estas tan concentrada ahí, te olvidas de todo. Al menos eso me sucede. Y me enfoque en llegar al otro extremo…
Todos presenciaban como hablaba Korra sobre su desempeño, el qué sentía y cómo se veía a sí misma. Pero se sonrojó cuando se percató de que era el centro de la atención.
- Korra no vemos mañana entonces. Haremos pancartas con tu nombre y lienzos de colores – Ikki era la más emocionada.
- Jajaja, gracias, no es para tanto.
Así se despedía la familia de Tenzin del resto y Meelo como siempre le dio un abrazo y un beso en la mejilla a la morena y luego le sacó la lengua a Mako quien veía con gracia la escena.
- Bien… ¿Qué tal si hacemos algo en casa? – señaló Senna.
- Me parece - le sonreía a su madre, luego se dirigió a Mako y Bolin - ¿Vamos?
- Ah yo paso – dijo Bolin – es que quedé de verme con alguien… pero mañana, celebremos en casa – decía animado.
- ¿Una fiesta? – preguntaba Mako.
- ¡Claro!
- Mako ¿tu vienes conmigo? – preguntó nerviosa.
- Si no hay problema, claro – respondió sereno.
Bolin emprendió su marcha hacia su famosa junta, Mako supuso que tal vez se trataba nuevamente de la chica con la que había salido la vez anterior, Opal. Quizás lo obligaría para que, si mañana hacían esa dichosa fiesta, él la llevara y pudieran conocerla mejor. Una vez que comenzaron a caminar junto con los padres de Korra, él buscó la mano de Korra, era de hecho el único contacto que han tenido hasta el momento, ya que con los padres enfrente, ni siquiera había querido darle un beso. Ella entrelazó sus dedos con los de él y así se fueron caminando hasta la casa. Almorzarían algo y quizás conversarían del estado de ánimo de la chica, porque Mako quería saber qué diablos sucedía.
Cuando llegaron a casa, Senna se dirigió hacia la cocina a preparar el almuerzo, ya que su marido debía volver al trabajo y mientras Korra caminaba hacia su habitación Mako la siguió, dejó el bolso de la chica encima de la cama y luego se quedó observándola.
- Te noto extraña desde ayer Korra ¿Qué sucede?
Korra quería contarle lo que había sucedido, pero no con su padre en casa, por lo que prefirió responderle:
- ¿Podemos conversar después que mi papá se vaya?
La preocupación en los ojos de él no se iba. No se imaginaba que estaba sucediendo y comenzaba a asustarse. Bajó un poco la mirada, pensando en que tal vez había hecho algo para molestar a la morena, pero no sabía qué. Korra percibió su reacción y antes de acercarse a él, se cercioró de que su padre no vendría y lo tomó de las manos para luego acercarse y darle un tierno beso en los labios. Él solamente atinó a abrazarla y sentir su aroma a shampoo.
Senna los llamó desde la cocina para que fueran a comer. Se separaron de aquel abrazo que los tenía fundidos, como si hubiesen sido semanas sin estar el uno al otro. No hablaron, sólo sentían el apego de estar en brazos de alguien que te corresponde.
- Arroz, pescado a la plancha y ensaladas – saboreó Korra al ver su plato servido – buen provecho.
Mako también comía con placer, reconocía que la mano de la madre de Korra era buenísima al igual como cocinaba su abuela.
- ¿A qué hora es mañana la competencia hija? – preguntaba Tonraq
- Es a la misma hora de hoy.
- Mako ¿Cuándo vuelves a trabajar? Es una suerte que pudieras ver a Korra esta semana – añadía Senna.
- Regreso el lunes – decía el ojidorado - y aunque hubiese estado trabajando, habría pedido permiso – se avergonzaba.
Y Korra al escuchar aquellas palabras también sintió su corazón bombardear con fuerza. Y Tonraq logró percatarse de la reacción de ambos, lo que le provocó una tonta sonrisa mientras todos terminaban de almorzar.
Cuando se levantaron de la mesa, Tonraq caminó hasta el baño para alistarse antes de salir a su trabajo. Korra y Mako terminaban de levantar las cosas de la mesa y fue la misma Senna la que les dio la libertad de dejar el resto a ella. Entonces el mayor apareció nuevamente, pero para despedirse de su familia. Le dio un beso a su mujer, un abrazo a su hija y un apretón de manos a Mako.
Luego los dos jóvenes caminaron hasta la habitación de Korra, ella echó un vistazo mientras veía que su madre estaba preocupada de otras cosas, cerró la puerta y fijó su mirada en Mako.
- Ayer… Asami me fue a ver.
Mako sólo se le quedó observado.
- ¿Por qué no me comentaste que la fuiste a ver?
- Porque… - bufó - fue una pérdida de tiempo.
- Ella me comentó que fuiste a interceder por mí… para que conversáramos…
- Korra…
- Además me dijo que te besó – finalizó seriamente.
Al escuchar aquello se alteró ¿Cuál era la intención de Asami entonces? Se levantó de la cama, donde estaba sentado escuchando a la morena. Apretó fuertemente sus puños, mientras que Korra, seguía apoyada en la pared viendo como éste se paseaba de un lado a otro en su habitación.
- Ella me pidió perdón por eso Mako, me dijo que… que entendió que tú ya no sentías nada por ella.
- ¡No me interesa saber qué es lo que piensa ella, si no tú! ¡Te lo he dicho Korra, tú me mueves ahora, eres tú!
Korra lo miraba sorprendida, no lo había visto tan alterado antes.
- Disculpa – comenzó a calmarse y coloco su dedo entremedio de sus cejas para dejar de fruncir el ceño - No te conté porque fue una pérdida de tiempo, ustedes son amigas y veía como estabas con lo que sucedió. Fui a perder mi tiempo, además de eso – refiriéndose al beso – fue como ¡Vete al diablo!
Se sentó nuevamente, de golpe, en la cama de Korra cruzado de brazos. Volvió a bufar para sacar la molestia del momento.
- ¿Por eso andabas extraña desde ayer? – preguntó preocupado esta vez.
- Ajam – asintió con un movimiento de cabeza – pero no sólo eso. Tuve un mal día.
Korra fue a sentarse al lado del chico y comenzó a contarle. Lo primero fue que el entrenador la retó por no haber avisado ni asistido a los entrenamientos esa semana que se fue con Mako a Ba Sing Se. Sumándole a eso, tuvo un mal desempeño en comparación al tiempo que había nadado los 50 metros en su examen de fin de semestre y además, subió de peso, cosa que hacía sentir su cuerpo un poco más pesado de lo normal.
- O sea es mi culpa…
- ¿Qué? ¡No!
Korra lo empujó hacia atrás y ambos se quedaron de espaldas viendo el techo, luego ella comenzó a abrazarlo por la cintura y recostó su cabeza sobre el pecho de Mako.
- No seas bobo.
Y Mako acariciaba el cabello de ella, nuevamente tentado por el olor de su shampoo. Korra se posicionó encima de él y dejando su rostro frente a frente a él, lo vio por varios segundos a sus ojos.
- Korra…. Tu mamá…
- No, ella no va a venir… - las manos de Mako viajaban nervioso por la espalda de ella – sólo bésame – le pidió.
Acarició el rostro de ella y buscó sus labios. Un tierno beso hacia acto de presencia, calmando las dudas en la cabeza de Korra. Se dejaban llevar y si ella quería que la besaran, Mako no se iba a negar, por eso invirtió el juego, dejándola bajo él.
Sus cuerpos bien apegados, Korra sentía el peso de Mako encima suyo, no le importaba, no la asfixiaba, de hecho le entregaba ese calor sabroso que solamente él podía darle. Sin darse cuenta comenzó a acomodarse entremedio de las piernas de ella y no paraba de besarla. Los suspiros no se hacían esperar y los roces tampoco.
- Ya basta – dijo entre jadeos Mako – está tu mamá y no me siento cómodo… además… ¿No estás enojada?
- ¿Por qué debería estarlo? – alzó una ceja
- Por lo de Asami…
- Mmm… - le puso la mano en pleno rostro – mmm…
- ¿Ni siquiera un poco de celos? – le susurró.
Comenzó a hacerle cosquillas, motivado por la curiosidad. Alguna cosa debía sentir la morena al saber lo que le contó Asami, después de todo preguntó por qué no le había contado nada.
- ¡Ya… basta! – trataba de quitarse de encima a Mako entre risas - ¡Yaaa! Sí un poco.
Mako nuevamente fijo su mirada en ella con una sonrisa en su rostro.
- Te quiero.
Korra al oír eso, no hizo más que sonrojarse y anonadada antes las palabras de Mako, dejó escapar una pequeña lágrima.
Hola a todos. Bien, al fin pude terminar este capítulo. El nro. 15 ya de todo esto, la verdad a veces me pregunto hasta cuanto llegaré, y solo me respondo: no tengo idea.
Muchas cosas sucedieron en este capítulo. Primero vemos que Korra anda alterada y como no con todo lo que le paso. Además pudieron ver un poco de Asami, y fue ésta la que le dijo todo a Korra. ¿Con que intención lo habrá hecho? No sé. Y bueno también vieron como le afecto ir de vacaciones a Korra jajaja, pero al final a la hora de, pudo hacer un buen desempeño. ¿Les gusto aquella escena? ¿La de natación? Tuve que ver videos de las olimpiadas sobre carreras de 50 metros y era genial, eso sí descubrí que el record mundial no es da 25 segundos como lo escribí en un capítulo, al parecer es de 20 y algo, un detalle que me dejó picada -_-
En fin. Y bueno lo más importante: ¡MAKO LE DIJO TE QUIERO A KORRA! Jijijijijij tenía que hacerlo, ya van a cumplir casi un mes juntos y como no va a decirle que la quiere si hay un fuerte sentimiento en ellos… ¡awww si me encantan!
No sé qué más se me queda en el tintero, pero amodoro sus reviews y bueno cualquier cosa, me preguntan o me insultan :P
Hoy no habrá reviews, estoy algo agotada (mentira!) pero prometo responderles la próxima vez, quizás por MP
Pero muchas gracias a: Ary Garcioyama, Kate-Kuran, PandiCornia, Korra-Avatar, Salvatore, galaxy01, SofiaaCaro, Eliza20, Isabella, Melisa, eliza y koreee.95 sin ustedes mi fic estaría ahí en el fondo del baúl de los recuerdos :B
Saludos y nos vemos en una próxima actualización.
