Capítulo 17

Día de relajo

Despertaba con un fuerte dolor de estómago y con el olor impregnado en su ropa. Sentía su cuerpo pesado, como si un camión hubiese pasado por encima de él. Cuando se percató de que estaba en su cama, cosa que no recordaba bien como había llegado, se levantó y fue directamente al baño.

Abrió la llave de la ducha, mientras se veía en el espejo con su cara demacrada y con ojeras. Se sintió el aliento y era realmente asqueroso, por lo que comenzó a cepillarse los dientes, mientras se despojaba de su ropa para luego ingresar a la ducha.

El agua lo refrescaba y comenzaba a sentirse vivo nuevamente, dejando caer toda la suciedad y los olores que el panorama de anoche le habían concedido.

Luego de salir y por fin secarse, se envolvió la toalla en la cintura, se desordenó un poco el cabello para dejar salir unas cuantas gotas de agua, tomó la ropa sucia y salió del baño.

- ¡Mako! – dijo una sorprendida Opal desviando la mirada algo avergonzada.

- ¿Vas a ocupar el baño? Está limpio – le indicaba apenas saliendo de ahí - ¿Y mi hermano?

- Eh… está en el sillón – decía nerviosa – dice que le duele la cabeza.

Mako comenzó a sentir frío así que se disculpó con la chica de ojos verdes y entró rápidamente a su habitación. También olía pésimo. Así que se vistió con unos cómodos jeans grises, la polera roja favorita de él, la que Korra usó la primera vez que se quedó en su casa, y un polerón grueso del mismo color. Se peinó, se echó algo de perfume y abrió de par en par la ventana de su habitación para que pudiera ventilarse.

No tenía deseos de tomar desayuno, ya que aún sentía el estómago revuelto, así que decidió dejar su habitación si hacer y salir camino a casa de Korra.

Se encontró con su hermano en el sillón que todavía seguía durmiendo. Lo movió algo brusco para que despabilara.

- Hey Bolin, voy donde Korra, así que te toca ordenar la casa. ¿Entendido?

- Está bien – decía todo somnoliento.

Cuando salió y sintió la brisa del aire atacarlo, sintió como un escalofrío se apoderaba de su cuerpo. Mako pensaba en la hora de que llegara luego la primavera y dejar atrás el crudo invierno. Detestaba el frío. Se envolvió entonces con su bufanda roja, introdujo sus manos en la chaqueta de cuero que llevaba puesta y caminó hacia su destino.

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Korra seguía en cama, a pesar de que la fiebre había bajado. Pero su cuerpo aún estaba resentido y no tenía muchos ánimos de levantarse. Por eso mismo Senna optó por complacer a su niña dejando que descansara un día más. El timbre sonó de repente y la mujer supo de inmediato quien podría ser. Al abrir la puerta se encontró con un tembloroso jovencito cubierto con su bufanda roja.

- Pasa hijo, veo que te estás congelando.

Mako saludó a la madre de Korra y ésta lo recibió, como siempre con un abrazo maternal.

- ¿Cómo amaneció Korra hoy?

- Ya no tiene fiebre, pero dice que está sin ánimos. Seguramente ahora se alegrará de verte – le dijo con una dulce sonrisa en el rostro.

- Quería… bueno, disculparme… ayer me quedé dormido en la cama de Korra y bueno….

- Tranquilo Mako – le daba unos golpecitos en el brazo – eres un buen muchacho, lo veo en tus ojos. No te sientas incómodo.

- Gracias - sonrió cálidamente – ah… traje unos dulces.

Senna los recibió gustosa e invito a Mako a pasar a la habitación de su hija. Allí el muchacho entró cuidadosamente y se percató de que Korra estaba durmiendo, o al menos eso creía. Entonces dio unos golpecitos a la puerta antes de seguir dando más pasos hacia ella. La chica abrió sus ojos y contemplo en la entrada de su habitación a Mako. Ésta le regaló una sonrisa y lo invitó a pasar.

- ¿Cómo estás? – pregunto sentándose en la orilla de la cama de Korra.

- Ya no tengo fiebre – Korra se acomodaba para que él pudiera quedar a su lado.

Mako hizo caso de la invitación y nuevamente se encontraba estirado a lado de ella. La rodeo con el brazo y ella se acomodó en ese espacio.

- ¿Cómo estuvo la fiesta? – pregunto mientras lo miraba a los ojos.

- Ah… - Mako desviaba un poco la mirada y Korra lo buscaba con el entrecejo arrugado – No me mires así, sólo tomamos más de la cuenta. Bolin murió en el sofá junto a su novia. Yo ni me acuerdo como llegué a mi habitación.

- ¡Mako! – decía con un puchero – que rabia, yo quería estar ahí con ustedes.

Mako la miró y acarició su rostro. Podía sentir como su piel ahora estaba a una temperatura más normal. Su mano viajó entonces hasta el mentón de la chica para levantarle el rostro un poco y quedaron más cerca de lo que estaban. Él se fue acercando a ella para poder darle un beso.

- Mako estoy resfriada ¿Quieres que te contagie mis microbios? - susurró sin despegar su mirada de los labios del chico.

- No me importa – dijo acercándose tentadoramente a la boca de Korra.

La distancia duro menos de un segundo. Ambos sintiendo lo mismo era imposible evadir los besos del otro. Siempre se necesitaban y esta era una de las tantas maneras de expresar lo que el otro le provocaba. Pero Korra no quería que Mako se contagiara, sabiendo que odiaba el frío podía ser más terrible que se enfermara. Se separó de él entonces debido a que tenía la necesidad de estornudar.

- Mira – Korra le mostró un papelero lleno de papel higiénico – ¡mi nariz está sufriendo de tanto sonarme!

Mako sólo río al ver como la muchacha de ojos azules, algo llorosos, volvía a estornudar. Senna en ese momento golpeó la puerta y le avisó a los chicos que el almuerzo estaba a punto de ser servido, para que así Korra pudiera moverse de su cama, levantarse y alimentarse. Mako se levantó también de la cama y le tendió una mano a la morena. Esta refunfuñaba porque en verdad no tenía deseos de estar en pie, pero no le quedó más remedio.

Korra le pidió a Mako que por favor le entregara un polar para abrigarse. Así que decidió buscar en el ropero de la chica y volvió a mirar las fotos que tenía pegadas allí. Aún sentía curiosidad de aquella foto donde salían sus amigos de la infancia, después de todo, Korra le confesó que fue un momento en su vida que le gustaba ¿Qué tal si lo volvía a repetir? Él estaba dispuesto a probar y jugar a aquella rebeldía que tanto desorden provocó en la vida de Korra. Cuando encontró el abrigo que la chica le pidió, caminó hacia ella y se lo colocó personalmente. Korra le devolvió una hermosa sonrisa que el chico respondió con un corto beso en los labios. Y así, tomándola de la mano, caminaron hacia el comedor donde los esperaba Senna.

La tarde avanzaba y Korra aún se sentía muy débil, por ende, cuando terminaron de alimentarse fue directamente hacia su habitación y recostarse.

- Perdón, pensé que me sentiría mejor – decía Korra algo gangosa – debes estar aburrido.

- ¿La verdad? Para nada – le sonreía – voy a cuidarte hoy ¿Qué necesitas?

- Nada – refunfuñó Korra – quiero que se me pase este maldito resfrío – estornudó nuevamente.

Mako sólo reía de ver tan indefensa a la morena, así que nuevamente se sentó a su lado.

- ¿Quieres ver una película? – preguntó Korra.

- Bueno – le respondió pasando un brazo por los hombros de ella nuevamente.

Poco supieron de la película la verdad, ya que como bien se sabe Mako estaba trasnochado y después de haberse alimentado, se sentía fatigado, y estar al lado de Korra lo hacía sentir relajado. Así que cayó en los brazos de Morfeo mientras que Korra seguía pendiente de la televisión. Ésta giró su rostro para ver al muchacho y solo se encontró con su dulce rostro dormido y muy cómodamente a su lado. Lo dejó ser y sólo se dedicó a observarlo, mirar cada facción de su cara. Con una sonrisa bobalicona, Korra se acomodó también y decidió entregarse al sueño placentero, a ese mismo del que Mako era preso.

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- ¿Y Korra? – preguntó Tonraq, quien venía llegando desde su lugar de trabajo.

- Está en la habitación, con Mako – Senna vio el rostro desfigurado de su marido y luego sonrió – tranquilo amor, están durmiendo y tienen la puerta abierta. ¿Tú crees que nuestra hija no te conoce?

- Aun así…

- Ya, ya – se acercó a él para callarlo con un beso – no seas celoso.

Tonraq de todos modos se acercó a husmear a la habitación de su hija. Sabía que Mako era un buen muchacho, pero que las hormonas revolucionan a cualquiera a esa edad. Y más cuando se encuentran en circunstancias comprometedoras. Pero su corazón volvió a latir normal cuando vio que su hija se encontraba en brazos de Mako plenamente dormida, y el muchacho por encima de las tapas de la cama.

Senna, con sus manos sobre su cadera, le miro con una ceja levantada cuando volvió al comedor. Había una sonrisa burlona en su rostro lo que hizo que el hombre de la casa se sonrojara un poco ante la situación.

- Tu padre desconfía de mí - decía Mako aún con los ojos cerrados.

- Desconfía de todo hombre que se acerque – respondía Korra en la misma situación que Mako

- Yo sería igual entonces – lanzó abriendo un ojo para ver la reacción de Korra.

Korra sólo sonrió, ya presentía que Mako era un chico celoso, pero detalles como este lo corroboraban.

Sin más, colocó sus brazos alrededor del cuello de él y nuevamente buscó sus labios, pero esta vez fue de manera más intensa. Su lengua comenzó a hurgar en la boca de Mako provocándole un cierto cosquilleo corporal. Mako solamente atinaba a besarla y colocar una de sus manos sobre la cintura de ella. Cuando los besos se hacían más intensos, Korra comenzó a besar parte del rostro de Mako y dejar pequeños mordiscos alrededor de sus labios y del mentón del chico y luego fue bajando hasta depositar más besos en el cuello, haciendo que este le regala pequeños suspiros.

- Ya basta.

- No quiero.

Una de las manos de la morena bajó hasta encontrar la cadera de Mako e introducir su mano por debajo de la ropa y como se sentía arriesgada y sabia a la perfección los horarios de su padre, llegaba a casa y cenaba un largo rato, decidió jugar. Algo torpe pero con certeza comenzó a desabrochar el pantalón del chico, bajó el cierre y luego introdujo su mano dentro del bóxer de él.

- ¿Qué haces? – preguntó despacio y muy nervioso.

- Quiero jugar.

Korra sujetó fuertemente el pene de Mako, provocándole un grado de excitación que lo tenía vuelto loco hace un rato. Y ella quería complacerlo, quería sentir su cuerpo, su respiración y sus quejidos. Poco a poco lo masajeaba, y al creer que en cualquier momento los descubrían, hacía que la presión fuera más rápida y excitante. No dejaban de besarse y Korra agitaba aún más rápido su mano. El miembro de Mako estaba totalmente duro y excitado y ella se moría de ganas de sentirlo dentro suyo, pero por circunstancias obvias no podía. Así que continuó, hasta que el chico pudiera saciarse. Fue más y más rápido y Mako sólo pudo enterrar sus dedos en la cintura de ella.

Mako se le acercó al oído, dejando escapar un sonido de satisfacción.

- Estás… loca… - le susurró mientras lengüeteaba su oído.

- Quería complacerte – dijo sonrojada al sentir el cosquilleo de la lengua de él.

Korra entonces comenzó a dejar todo en su lugar, haciendo que Mako terminara de abrocharse su pantalón y comprobando que no quedara evidencia alguna, salvo la mano de Korra, que apenas se levantó y caminó hacia el baño para limpiarse.

El muchacho se quedó entonces observando el techo de la habitación y cuando se percató de que ya era de noche, buscó su celular y vio la hora.

- ¿Te tienes que ir ya? – preguntó Korra recién ingresando a su habitación.

- Sí… - miró su celular – Bolin me mandó un mensaje, dice que no se siente muy bien.

- Oye… - lo miró a los ojos - gracias por venir… y quedarte.

Mako se acercó a ella para poder abrazarla.

- ¿Cuándo nos vemos de nuevo? – pregunto la muchacha mientras se sentía rodeada de los brazos de Mako y aspiraba, apenas, el olor que tanto le gustaba.

- El sábado, quiero que salgamos – le propuso Mako – sabes Korra… quiero conocer, por una vez, ese mundillo que tanto te gustaba cuando eras más pequeña.

Korra se despegó de su abrazo y lo miró con sus grandes ojos azules, muy sorprendida.

- ¿De verdad quieres? – Mako afirmó con un movimiento de cabeza y Korra sólo lo miraba con atención – pero es que… bueno. Fue hace tiempo…

- Ah, pero está bien, es sólo curiosidad. No te sientas presionada, no quería que recordaras algo que quizás no te gustó…

- No, no es eso – lo miró con atención – es un lugar al que no voy desde que pasó todo eso con mi ex novio. Éramos un grupo y bueno…

- ¿Sigue yendo a ese lugar? – preguntó levantando una ceja y Korra vio aquello con gracia.

- No, nunca más fue…

Korra volvió a estornudar un par de veces y caminó hasta la mesita de noche para sacar unos pañuelos. Mako comenzó a rascarse la frente, algo inquieto.

- Acuéstate, debes descansar – le dijo.

- Oye – le tomo la mano y la acercó a su rostro – prometo llevarte el fin de semana a ese lugar.

- Siempre y cuando estés bien de salud.

Senna golpeaba quedamente la puerta de la habitación de su hija, al ver a los chicos abrazados soltó un suspiro. Luego de aquello Mako se despidió de Korra dándole un pequeño beso en la frente.

- ¿Ya te vas Mako? – preguntó Senna.

- Sí, mi hermano está solo en casa…

- Mándales saludos a Bolin – Senna le dio un abrazo al chico y luego Tonraq se despidió con un apretón de manos

- Buenas noches – y salió de casa para dar paso y caminar hacia la suya.

Korra se encontraba en su habitación luego de varias horas, y no podía pegar un ojo para dormir. Se quedó pensando en aquellas palabras que Mako le había dicho y muchos recuerdos llegaron a su cabeza. Aquella época ¿En verdad sería bueno recordar? Sabía que él no lo había hecho con mala intención, querer estar al tanto parte de la vida que Korra había tenido antes de conocerla, pero muchos recuerdos llegaron a su memoria y no pudo evitar dejar escapar una lágrima. Quizás si sería bueno, ver y recordar a un viejo grupo de personas que marcaron parte de su vida. Y ahora con Mako a su lado sabía que todo podía ser diferente, que no volvería a caer como aquella vez.

Tenía miedo, no quería sentir la necesidad de volver siempre ahí y quedar pegada en un mundo descabellado. Era tentador volver a la rebeldía, pero también había aprendido que no todo es un juego, que había que crecer y con ello aceptar las responsabilidades.

Ya era día viernes y el reloj marcaba las 00.02 am. Korra deseaba poder recuperarse pronto para poder tener aquella anhelada cita con Mako. Quizás por un día, una sola vez, volver a esa locura, pero esta vez acompañada de alguien que sí tenía las cosas claras en su vida. Mako por nada del mundo, pensaba la chica, dejaría todo tirado para vivir la vida loca.

Mako por otro lado se encontraba acostado en su cama, bebiendo una limonada caliente, quería prevenir un posible resfriado, ya que el lunes debía volver a su trabajo y tenía que presentarse en las mejores condiciones. Debía aprovechar este fin de semana para disfrutar de sus últimos días libres y quería pasarlos con Korra. Es más si todo resultaba bien, podría invitar incluso a su hermano a salir fuera de casa para disfrutar de otro ambiente. Mako estaba realmente entusiasmado, quería un poco de locura en su rutinaria vida.

Dos puntos de vistas totalmente distintos, pero que de alguna forma se complementan. Quizás si están hechos el uno para el otro.


Hola bueno yo les dije que me iba a desaparecer por un tiempo de acá para superar el final de LOK, que por cierto... no entraré en detalles XD

y lo prometido es deuda, acá un nuevo capítulo de su fic favorito eeehhh! o/

gracias a todos por sus reviews y ya si, ahora que vamos de lleno con esto :)

Besos y abrazos a todos! en serio! :D

Gracias por leerme ^^