Capítulo 18
Noche de locura
Sábado en la mañana, el día lucía con un notorio gris en el cielo, el señor del tiempo había anunciado probables lluvias para el fin de semana, pero eso era lo menos que le preocupaba a Korra, más bien estaba con un evidente pensamiento: "ya me siento mejor, ya me siento mejor" y como no, si tendría que estarlo para la salida que venía a la noche con Mako. Estaba muy ansiosa y de verdad que quería estar tiempo a solas con él. Pasar una semana entera, entre competencias y un resfrío había vuelto a la muchacha algo más vulnerable.
Se levantó en pijamas y caminó hacia a la cocina en busca de algo para desayunar, ahí su madre la recibió con una hermosa sonrisa, preguntándole como se sentía.
- Estoy bien, mucho mejor – sonreía – hoy saldré con Mako a la noche, así que tengo que estar bien.
- ¿Y con el permiso de quién? – preguntó seriamente Senna.
- Pero… Mamá… - Korra se preocupó.
- Es broma hija – sonreía y Korra hizo un puchero con su boca.
Ambas desayunaban tranquilamente, mientras conversaban de los planes de los chicos para esta noche. Tonraq por su parte descansaba, como era fin de semana y no trabajaba, aprovechaba el tiempo para dormir un poco más. Senna de pronto le preguntó a su hija dónde iría y Korra no le mintió.
- Invitaré a Mako al pub…
- ¿Al de esos chicos? – el rostro de Senna se puso serio.
- Pero mamá, juro que no es con ninguna mala intención – Korra comenzaba a exaltarse tratando de no disgustar a su madre – sólo quiero ir a ver a mis viejos amigos y que Mako conozca, el me lo pidió… - suspiró para luego continuar – me dijo que… que quería conocer parte de mi pasado y pensé en llevarlo a aquel lugar.
Senna miraba con dudas a su hija.
- ¿Y ese muchacho, estará allá? – Senna se refería así al ex novio de Korra – hija, si está ahí harás sentir mal a Mako…
- Mamá él no va a estar allí. Recuerda que desapareció del mapa – dijo y luego bebió de su taza de leche.
- ¿Y luego que harán?
Korra miró a su madre algo avergonzada, mientras que ella esperaba la respuesta de parte de su hija.
- Me quedaré en su casa – dijo sonrojada.
- Bien – se hizo la desentendida – Mientras estés en un lugar seguro. Me avisas, a la hora que sea – le pidió.
- Está bien – sonrió.
Por otro lado, Mako en su habitación comenzaba a despertar sintiendo el bullicio que provocaba su hermano en la cocina. Éste estaba empeñado en ser algo más útil y no depender siempre de su hermano, por lo que decidió preparar un delicioso desayuno. Unos huevos revueltos y café para despertar. Mako se levantaba con el cabello desordenado y los ojos a medio abrir, se colocó un chaleco para taparse su torso desnudo y se mantuvo con la parte baja del pijama, con la que dormía, y caminó hasta el lugar donde se encontraba su pequeño hermano.
- ¿Son comestibles esos huevos Bo?
- ¡Por supuesto!
Ambos se sentaron para probar lo nuevo de Bolin, cuando éste le ofreció un pan con huevo encima, listo para morder, Mako miró dubitativo por unos segundos, pero no podía hacerle esa desconocida a su hermano por lo que lo aceptó. Le dio una leve mordida, saboreó y quedó sorprendido.
- Felicidades Bolin. Esto está comestible – dijo dando otro mordisco al pan.
- ¡Excelente! – sonreía inocente el chico de ojos verdes.
- ¿Qué harás a la noche hermano? – preguntó Mako.
- Mmm no lo sé.
- ¿Por qué no invitas a Opal y salimos los 4 con Korra?
- ¿Estás seguro hermano? ¿No les incomoda?
- ¿Estás saliendo con esa chica o no hermano? – Mako bebía café mientras interrogaba a su hermano.
- Algo así – Bolin se servía más pan – Aún no hay nada formal. ¡Pero me gusta mucho! – decía casi con sus ojos brillando y Mako sonreía al ver a su hermano feliz e ilusionado. Cuando Bolin se percató se sonrojo levemente – está bien, le preguntaré si desea salir a la noche.
Cuando los chicos finalizaron el desayuno, Mako se levantó rápidamente diciéndole a Bolin que dejara los platos y tazas en el lavaplatos para remojarlos más tarde. Caminó hasta su habitación en busca de su teléfono móvil para llamar a Korra. Se sentó en su cama y comenzó a buscar su número. Llamó, pero no contestaba, así que decidió mandarle un mensaje diciéndole que había invitado a su hermano y a su chica para que salieran los cuatro juntos y que además de eso, tenía muchas ganas de verla. Cuando pulsó la tecla enviar, se estiro nuevamente en su cama y recién pudo notar que el cielo estaba totalmente gris. Mako puso una mala cara, pero luego de un leve bufido se volvió a acurrucar más en ella.
Korra en su habitación seguía vestida en pijama cuando se percató de la llamada perdida de Mako y de un mensaje de texto que él le había dejado. Cuando la leyó alzó una ceja al saber que no irían solos a aquel lugar, pero se trataba de Bolin y por una parte, Korra pensó que al fin conocería en persona a la chica que estaba saliendo con el hermano de Mako. Luego, una tonta sonrisa pasó por su rostro al leer lo último del mensaje. Ella sin duda también sentía enormes deseos de verlo.
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El ambiente en Ciudad República estaba cálido, se sentía como se avecinaba un nuevo temporal de lluvia. Korra veía a través de su ventana como el cielo se tornaba más oscuro y eso la preocupó, eran aproximadamente las 5 de la tarde y todo parecía indicar que la lluvia se quedaría fija. A ella eso no le causaba problemas, pero sabía de cierto chico de ojos dorados que detestaba este clima.
"Si llueve… ¿Nos veremos igual?"
Mandó Korra a Mako a través de su celular y luego encendió su computadora portátil tratando de buscar algo con que distraerse. Decidió jugar ese juego de bailes y flechas que hace un tiempo Asami le había prestado. Suspiró y recordó a su amiga. Ella había venido a visitarla el día de su accidente cosa que comenzó a recordar.
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Asami entraba a la habitación de Korra después de haber visto como Mako se retiraba de la casa de los padres de la morena. Se sentía intranquila, ya que después de todo, las cosas habían sido dichas y no esperaba que de un día para otro todo volviera a la normalidad, pero Korra era y es su mejor amiga y estaba sumamente preocupada por su salud. Habría sido una descortesía de su parte el no ir a visitarla.
- ¿Asami? – se sorprendió Korra al verla entrar en su habitación.
- Korra – se entristecía - ¿Cómo te sientes? Vi lo que sucedió en el gimnasio… no sabía si venir a verte hoy o mañana, porque bueno…
- Gracias – dijo amablemente.
En ese instante Senna entraba a la habitación y depositaba las flores que Asami le trajo a su amiga en el escritorio donde tenía sus cosas.
- Mira que lindas flores hija, Asami te las trajo – sonreía – ah y Mako se fue a su casa, me pidió que lo disculparas por irse así de pronto…
- Gracias mamá - y miró de reojo a Asami quien se encontraba sentada en una silla al lado de la cama de Korra.
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El teléfono de Korra sonó de repente, sacando de sus pensamientos a la morena.
"Obvio que nos veremos bonita, lleva mi paraguas eso sí y abrígate bien. Paso por ti a las 9"
"Abrígate tú que eres el chico friolento de esta historia, yo estoy bien :D"
"No me hagas bullying u.u además que mejor manera de pasar el frío con calor corporal contigo bonita"
Korra se reía y sonrojaba a la vez con los mensajes que ambos se enviaban.
"Tonto, eso lo solucionaremos más tarde. Nos vemos a las 9"
Dejó su celular de lado y caminó hasta su cama para, quizás, dormir un poco más. Pero luego de eso se quedó observando las flores que aún estaban en el escritorio, una de los pétalos caía a la mesa y Korra observo su trayecto. Cerró sus ojos y pensó. Nuevamente buscó su celular y decidió escribirle a Asami.
"¿te gustaría que nos juntáramos el lunes?"
Y así al fin se quedó dormida.
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Mako caminaba junto a su hermano y Opal, por las calles de la Ciudad yendo hacia la casa de Korra. Éste insistía en la llamada para avisarle que iba en camino, pero no le contestaba y eso lo tenía preocupado. Mientras miraba de reojo como su pequeño hermano y la chica se hacían arrumacos y todo muy empalagoso. ¿Él no era así con Korra, cierto? Pensó con cara de desagrado ya que encontraba demasiado cliché ver así a Bolin.
Volvió a llamar a la morena y luego de varios segundos ésta al fin le contestó.
- ¿Te quedaste dormida? – Mako preguntó en son de broma.
- ¡No jodas! – dijo exasperada - ¿Dónde vienes?
- Mmm estaré como en 10 minutos en tu casa.
Korra entonces cortó el teléfono dejando a Mako algo desconcertado, vio su móvil alzando una ceja y luego volvió a guardarlo en su chaqueta de cuero negra, junto con sus manos para que no se helaran. Y el grupo siguió caminando.
Korra se vestía rápidamente, ni siquiera había leído el mensaje que tenía entrante. Se apresuró en buscar que ponerse y como peinarse. Como de costumbre uso sus jeans y botas café. Para arriba usó una polera de color azul sin mangas, luego una gruesa chaqueta de tela con tonos lilas y calipso. Se peinó su cabellera y después de verse unos segundos en el espejo, decidió quedarse con el cabello suelto, pero con sus dos clásicas colitas de frente. Tomo un grueso polerón demás y el paraguas rojo que tenía guardado hace ya un tiempo. En una pequeña mochila introdujo todas sus pertenencias y vio que Mako y compañía la estaban esperando sentados en el living de la casa.
- ¿En qué momento llegaste? – le preguntó al ojos dorado.
- Tus padres justo habían salido a la calle cuando llegamos – dijo Mako mirando fijamente a Korra de pies a cabeza.
La morena se percató de eso y se colocó algo nerviosa. Bolin en cambió se levantó de su lugar y fue a saludar a Korra con un fuerte abrazo.
- Mira, mira, quiero presentarte a Opal – Bolin la tomó de la mano con una gran sonrisa
- Hola, gusto en conocerte Korra. Bolin siempre habla de sus amigos con mucho entusiasmo – decía la muchacha.
- Gusto en conocerte Opal, y si ya tenía deseos de verte en persona – Korra le dio un abrazo a la chica también.
Mientras que Mako también se levantaba de su asiento y tomó la mano de la morena.
- ¿Y a mí no me saludas? – dijo seductoramente hacia la chica – te vez muy guapa – le susurró al oído – me gusta tu cabello suelto – enrosco sus dedos en su cabello.
- Mako – le dio un beso rápido en los labios ya que su madre y su padre veían todo desde la entrada de la casa.
Todos comenzaron a salir entonces y Korra se despedía de su madre con un fuerte abrazo y luego se giró hacia su padre que veía todo seriamente. Su hija le regaló una sonrisa y le brindó un largo y apretado abrazo también.
- ¡Pásenlo bien! – se despedía Senna de los demás.
- Cuídense - acotaba Tonraq mirando y apuntando con un dedo a Mako quien le hizo un movimiento de afirmación con la cabeza.
- Bien amor, tenemos la casa para nosotros dos solos – Senna se acercaba a su esposo y apoyaba su cabeza en el hombro de él.
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Iban caminando por los lugares más recónditos de Ciudad República, Korra iba al mando ya que era ella la que sabía perfectamente el camino, seguida detrás de Mako y luego Bolin tomado de la mano de Opal. La chica caminaba con confianza, sabía a la perfección donde estaba el lugar y los recuerdos que le traían aquel sitio no le impedirían que hoy fuera una noche llena de locuras.
Pasaron por un callejón estrecho y luego giraron a la derecha, caminaron un poco más y encontraron unas escalas en bajada hacia un subterráneo. El ambiente estaba rodeado de tachos de basura arrojados en el suelo, de murales rallados con grafitis y lo más sorprendente es que no había gente alrededor.
- No conocía estas calles - Mako miraba con atención por donde caminaban - ¿A dónde nos llevas? – preguntó con una sonrisa torcida.
- Ya verán, se van a sorprender, no se dejen llevar por la apariencia – respondía la morena quien le devolvía una sonrisa a Mako y a los demás.
Cuando dejaron de caminar y quedaron justo en frente de una puerta metálica, miraron aquel cartel que decía las palabras "Residuos Venenosos" y Korra comenzaba a reír.
- ¿Pero qué… qué carajo? – Bolin alzaba una ceja y alejaba a Opal de la puerta esa.
Korra estalló en carcajadas mientras que los tres la veían con cara desconcertada.
- Es sólo una fachada – decía la morena quien comenzó a dar tres golpecitos seguidos a la puerta y luego de una pausa dio un golpe más.
La puerta entonces se abrió y de allí salió un tipo alto y bien formado, de ojos azules y cabello largo pero amarrado en una cola, éste tipo vio con mala cara a los chicos, pero cuando se encontró con los ojos azules de Korra su rostro cambió totalmente.
- ¿Korra? – la chica afirmaba con una sonrisa - ¡Wow! ¡Ha pasado bastante tiempo! ¿Cómo estás chiquilla?
- Bien, Kyle… ellos son mis amigos – apuntó a los tres que venían con ella - ¿Podemos pasar?
- ¡Pero claro! ¡Siempre eres bienvenida Korra!
Le brindó un abrazo al joven e hizo entrar uno por uno a quienes venían con Korra. Caminaron un poco más, pasando por un cuarto que era totalmente blanco y en ella había un escritorio lleno de papeles y cosas varias, típico de oficina pequeña que administra algún antro. Caminaron a través de un pequeño pasillo y cuando llegaron hasta la puerta, pudieron notar el cambio drástico de ambiente. Un lugar bastante amplio de dos pisos, con una pista de baile, un pequeño escenario en un rincón con instrumentos y una pantalla detrás. La barra para servirse algo se encontraba a la derecha y era bastante larga, allí había unos cuantos jóvenes limpiando vasos y contando billetes de las cajas registradoras. Y todo, pero todo era de un color entre rojo, café y negro que combinaban a la perfección. Ni más ni menos, todo era visible y acogedor.
- ¿Qué tal? – Korra se dio la vuelta para mirar a los demás – Les dije que no se dejaran llevar por las apariencias.
- ¡Wow! – sonreía asombrado Bolin.
- Este lugar es genial, Korra – confesaba Opal observando a su alrededor.
- Esto es el principio, más tarde, a eso de la medianoche empieza la música o alguna banda que quiera tocar.
- Gracias por traernos – le dijo Mako a Korra acercándose a ella para darle un beso que ella recibió con gusto – pero yo no soy tu amigo – dijo mirándola de reojo y alzando una ceja.
Korra rió con aquel comentario.
- Está bien me disculpo por eso – le devolvió el beso – de ahí te llevo con Kyle para presentarte ¿Sí?
Los chicos entonces, se sentaron en la barra para beber algo. Cuando Korra se dio cuenta de eso, se acercó un poco a él.
- Kyle –lo llamó. Este se acercó a la morena y Mako miraba con atención a los dos – Oye… ¿Aún tienen de eso? – preguntó tímidamente.
- Pero Korra… pensé que ya lo habías olvidado.
- Claro que sí – carraspeó un poco y observó a Mako – sólo dame dos y ya.
Kyle se percató de las miradas entre Mako y Korra y bufó.
- Ok, pero sabes bien lo que NO debes hacer – reafirmó aquella palabra – por tu bien.
- Sí, sí tranquilo – sonrió tímidamente.
El joven de ojos azules desapareció un instante de la barra y caminó hasta el pasillo por donde los chicos habían entrado. Korra luego fue a sentarse al lado de su novio y éste no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Mientras que Bolin revisaba la carta para pedir algo de beber al igual que Opal.
- Chicos ¿Qué van a beber? – pregunto la de ojos verdes.
- ¡Agua! – dijo rápidamente Korra y Mako la observó con el ceño fruncido – Agua para los dos, por favor Opal – sonrió.
- Oye, pero… quiero al menos una cerveza.
- El otro día me dijiste que quería conocer las locuras que hacía antes ¿Verdad? – Mako afirmó con su cabeza – entonces hazme caso.
Kyle apareció entonces en la barra y le entregó en un envoltorio, dos pastillitas blancas y un par de porros (N.A: los porros no sé cómo lo llamaran en otros países, acá en Chile hasta reciben el nombre de pito, pero para que entiendan que es marihuana lo que Kyle les está entregando, además de las pastillitas que son esas de éxtasis) Korra los recibió, pero al momento de darle una pequeña suma de dinero por eso, Kyle se le adelantó.
- Gentileza de la casa, Korra. Sólo por esta vez.
Y sin más se marchó dejando a un Mako asombrado de lo que veía y a Korra riendo ante el rostro del muchacho. Se le acercó después de todo aquel enrollo y buscó sus labios en un tierno beso para comenzar. Mako cedió y respondió a sus encantos.
- Oye - se separó de sus labios por un segundo – estás completamente loca.
- Algo así – rió bajito – vayamos donde tu hermano. Cuando la fiesta empiece te entrego una de estas – le mostró la pastillita a Mako.
- Ok – tragó saliva nervioso – estoy ansioso.
Estando al lado de la barra los cuatro comenzaron a beber – gaseosas algunos - y a comer unas papas fritas que pidieron para llenar el estómago. Los minutos avanzaban y el lugar iba siendo ocupado poco a poco por más gente. Korra logró divisar a un par de caras conocidas y a una chica que era compañera de Kyle desde entonces. La saludó a la distancia cuando ella se percató de la presencia de Korra.
- Ciudad República si que es un pañuelo – escuchó Korra decir a una mujer. Cuando se volteó a ver encontró a una mujer alta, delgada de cabello corto rojizo y un estrafalario lunar en su rostro saludando amorosamente a Mako.
- La verdad… es que si… muy pequeña la ciudad – Mako se mostraba sorprendido ante la presencia de la mujer.
La mujer divisó a sus compañeros y a la chica que se encontraba a su lado.
- Veo que estás muy bien acompañado, fue un gusto volverte a ver primor - se despedía – adiós.
Korra con su ceja alzada siguió con la mirada los pasos que daba la mujer, la recordó a la perfección, en aquellos tiempos estaba un poco más cambiada, pero ahora se veía llena de lujos y hasta operada de los pechos y la nariz por lo demás. Su nombre venía a la mente: Ginger.
- ¡Oh por dios! – se exasperó Korra - ¡Mako! dime que no… - le agarraba fuertemente la camisa negra que llevaba puesta.
El rostro de Mako se ensombreció un poco.
- Korra… te dije que yo… que yo también había cometido estupideces hace mucho tiempo – Mako la miraba con preocupación ante lo que pudiera empezar a pensar de él y le hablo despacio para que su hermano no escuchara, además de que por si estaba entretenido con su pareja – Korra, estaba recién empezando a trabajar en la estación y me puse tonto cuando gané dinero. Tenía… ¿cuánto? 16 o 17 años…
- Pero… ¿fue con ella?
- ¿Mi primera vez? – Korra le suplicó con sus ojos que le respondiera y Mako suspiró derrotado – sí.
Korra no sabía cómo reaccionar ante aquello, primero que todo porque no tenía derecho a criticarlo, sabiendo que ella también poseía un pasado bastante caótico. Sin darse cuenta llevo una de sus uñas a sus dientes y comenzó a mordérsela. Mako solamente la observaba con la cabeza gacha y sin decir palabra alguna. Él entendía que eso la había dejado sorprendida, pero no la iba a presionar para que le dijera algo ni mucho menos para que volviera a mirarlo a la cara. No es que se sintiera una basura por no tener la mejor primera vez, sin amor y sin cariño, solo porque el pagó una dulce suma de dinero. Porque la tentación fue más fuerte, porque estaba solo en el mundo con un pequeño hermano y porque sintió por primera vez la gloria de tener dinero y querer gastarlo en lo que se plazca. Y a esa edad la curiosidad y las hormonas iban de la mano y había oído muchas historias de prostitutas y barrios rojos de sus compañeros. ¿Qué culpa tenía él, si la curiosidad fue su mayor motor? Mako pensaba todo aquello, bajó sus hombros derrotado, no sabía que decirle a Korra.
- Lo único que deseo después de haberme dado cuenta de la estupidez que hice hace años – dijo de repente – es que puedo enseñarle a mi hermano un camino mejor que el mío.
Las luces del lugar comenzaron a cambiar de colores y una música más electrónica comenzaba a sonar. El local estaba más lleno aun y la gente de la barra comenzaba a tener más trabajo a partir de ahora. Mako miraba a la gente como consumía una deliciosa bebida o cerveza helada y le apetecía tanto en ese preciso momento.
- ¿No me volverás a hablar Korra? – preguntó preocupado y chasqueo su lengua al no recibir respuesta – Sabes anhelo tanto beberme una cerveza.
- No puedes, sólo agua. Ya te dije – dijo levantando su rostro para ver cara a cara a Mako.
Él la miraba con ojos suplicantes y Korra se levantó de su asiento, lo tomó de la mano y se fue con el hacia lo que ya estaba siendo la pista de baile. Bolin y Opal se unieron entonces a ellos también y poco a poco el resto de la gente comenzaba a llenar el espacio. Korra entonces rodeo con sus brazos a Mako por el cuello y se apegó tanto a él con tal de no soltarlo jamás. (N.A en estas escenas imagínese o ponga algún playlist de música electrónica sonando de fondo, para darle emoción, lo más gracioso es que estoy escuchando rock mientras escribo esta escena lol). El sonido de Dangerous de David Guetta –versión mix- sonaba en el antro y comenzaban a bailar.
- ¿Te acuerdas como nos conocimos? – le preguntó Mako.
Mako la giraba dejándola de espaldas a él.
- Yo me acerqué y puse mi mano sobre tu cadera. Pensé: no pierdo nada con intentarlo – imitó aquel gesto y cuando posó su mano la chica se giró y se miraron a los ojos – así mismo, y ahí supe que quería ver tus ojos azules siempre, cada día.
Korra sentía como el calor invadía su cuerpo y sobre todo su rostro.
- ¿Sabes qué pensé yo? – Mako agradeció que la chica por fin hablara – tus ojos… tu aroma… tus manos firmes sobre mi… me provocaron muchas cosas esa vez. Ni siquiera nos conocíamos… - sintiendo vergüenza de las cosas que decía Korra se aferró más a Mako – me gustaste desde el primer momento.
Mako se alegró tanto de oír aquello que sin pensarlo dos veces volvió a asaltar los labios de la morena con besos llenos de pasión. Simplemente le encantaba ella tal cual era. Con sus gestos, su humor.
Y ahí se dejaron llevar por un buen rato con la música, a la vez veían como el chico de ojos verdes se complementaba con Opal, haciéndola reír, bailando con ella y de vez en cuando lograban verlos besarse. Mientras que Mako y Korra no se despegaban ni por si acaso. Hasta que el flash de una supuesta cámara los saco de su sueño.
- Mira Bo, si se ven tan lindos – Opal le mostraba la foto que le había sacado a la pareja.
- Uh, Mako, Mako, sácame a mí una con Opal – ésta le entregaba la cámara al ojos dorados y Bolin posaba para la foto, tomando de la cintura a la chica – y… ahora una foto los cuatro juntos.
Korra vio que en ese momento pasaba Kyle por entremedio de la gente, cuando lo llamó éste se acercó a ella, pero no andaba solo.
- ¡Korra! – la saludaba la chica que acompañaba al pelilargo, era de contextura delgada, cabello largo también y absolutamente negro. – tanto tiempo sin verte ¡Qué bien que volvieras!
- ¡Vals! – la abrazaba – sí, lo siento, he sido una ingrata, pero más vale tarde que nunca.
- ¿Ellos son tus amigos? – preguntaba al ver a los demás detrás de la morena.
- Sí, Opal y Bolin, y él es Mako, hermano de Bolin y… mi novio – dijo finalmente sonrojada.
- ¡Wow! – Vals lo observó de pies a cabeza – eres un chico muy apuesto – Mako también se ruborizó con aquel comentario.
- Hey, hey – saltó en escena Kyle – Estoy yo presente.
Korra y los demás reían. Entonces la morena le pidió amablemente si podían sacarle una foto a los cuatro juntos, cosa que Kyle accedió. El muchacho le sacó varias fotos mientras Korra hacia un par de caras raras.
Una vez ya sacadas, el chico le entregó la cámara a Korra y se despidieron de la pareja, ya que debían hacer la ronda cada cierto tiempo de velar por la seguridad del lugar. Y entonces siguieron bailando.
- Mako – lo llamó la morena. Él se acercó a ella – toma – le entregó la pastilla – ahora se viene lo bueno.
Una vez ambos la consumieron, se dirigieron a la barra a comprar una botella de agua mineral, y de ahí caminaron hacia la pista de baile. La música estaba en un total frenesí, la gente danzaba y se movía al ritmo de esta y lo que su cuerpo demandaba. Korra entraba en calor con el baile, así que quedó solo con su polera azul y a brazos descubiertos comenzó nuevamente a moverse al ritmo de lo que el antro les estaba ofreciendo.
Una sensación extraña comenzaba a inundar el cuerpo de Mako. Se sentía feliz, lleno de energía y con horribles ganas de seguir así, bailando en compañía de la morena y de su hermano con Opal. Sus ojos se cerraban y se dejaba llevar por la adrenalina que comenzaba a apoderarse de su cuerpo. Sus manos buscaron las manos de Korra, y ambos entrelazaban sus dedos y apoyaban sus caras frente a frente. Una tonta sonrisa los invadía y unos locos deseos de volver a besarla.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó Korra con su boba sonrisa en el rostro.
- Loco – respondió Mako apretándola más a él.
Ambos se besaron de manera rápida y profunda para luego volver a tomar la mano de la morena y darle un par de giros mientras seguían el compás de la música.
Mako comenzaba a desabrocharse la camisa, el calor ya estaba inundando su cuerpo. Ni idea tenía si afuera ya habría comenzado a llover o no, no le importaba. Korra en su astucia comenzaba a arrancarle la camisa negra que tan bien se le veía y dejarlo con la polera manga corta con la que venía debajo.
- Mmm conozco esa polera – decía Korra levantando sus brazos y haciendo girar la camisa en el aire - ¿la haz lavado? – preguntó riendo.
- No – se acercó más a ella riendo también.
- Eres un sucio – carcajeaba la morena.
Seguían bailando y Mako comenzaba a jugar con el cabello de la morena. Lo pasaba entre sus dedos, luego lo acercaba hasta su nariz para poder olerlo, su delicioso aroma a shampoo y perfume que sólo ella desprendía. Con toda aquella euforia comenzó a jalárselo lentamente haciendo que Korra tirara su cabeza para atrás y así dejar su cuello al descubierto con lo que fue al ataque con una pequeña mordida en el. Korra sonreía de satisfacción ante eso y aún con la camisa de Mako entre sus manos lo pasó por alrededor del cuello de este y con eso impulsó al muchacho a acercarse más a ella para también devolverle el gesto de la mordida, pero en sus labios.
Bolin y Opal por otra parte se divertían mirando las tonteras que comenzaban a hacer Mako y Korra.
- ¿Hace cuánto tú hermano y Korra están juntos? – preguntó la chica.
- Mmm – Bolin se llevaba una mano hacia su mentón como pensando – como un mes, sí.
- ¡Cambio de pareja! - llegó Mako buscando a Opal para bailar con ella mientras que Korra se reía y caminaba hacia Bolin.
- Oye Korra ¿Están bien? – preguntó el ojos verdes.
- ¡De maravilla amigo! – y lo abrazaba como oso de peluche.
La plataforma de baile estaba llenísima, mucha gente bebía de su vaso mientras bailaba con alguna chica, y en algunos casos chicas con chicas también. La música era variada, pasaba de electrónica a reggeaton. De rock, pop y luego a cumbias, salsa y merengue. Para todos los gustos en una mezcla electrizante.
Korra volvió a caminar hacia Mako, dándole unos golpecitos en el hombro a Opal indicándole que Bolin estaba disponible para ella.
- Hola bonito – rodeo el cuello del chico con sus brazos.
- Hola guapa – le besó la mejilla.
- Ven, vamos a tomar un poco de aire.
Tomó entonces su botella con agua y salió de la pista tomado de la mano de Korra, quien al parecer caminaba hacia la entrada principal del lugar. Había una salida especial para los fumadores, un pasillo que daba con un patio, donde habían asientos de piedra y basureros de esos donde la gente coloca las cenizas de los cigarros, además quedaba ubicado dentro de todo el recinto, como un patio delantero, así no tendrían problemas para ingresar después.
- ¿Cómo te sientes? – se sentaron en una de las bancas.
- Tengo la garganta seca – Mako se bebía el agua de la botella rápidamente – pero está muy loco todo. ¿Vamos a seguir bailando? – preguntó impaciente.
- ¡Hasta que amanezca! – dijo pegando un gritito, levantando el puño en el aire y luego darle un efusivo abrazo al muchacho – ¿Te sientes raro? – preguntó tratando de contener la risa.
- ¡Me siento hiperactivo! – volvió a beber esta vez de la botella de Korra.
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Cuando volvieron a entrar al recinto todo seguía tal cual, las luces de colores se paseaban por todos lados como pajaritos volando por el cielo, posándose en la cabeza de cada sujeto que pisaba la pista. La música seguía tan sonora y en el pequeño escenario un hombre se paró con un micrófono a saludar y a animar la fiesta que se estaba produciendo.
- ¡Hoy vamos a regalar pases libres para la barra! – gritaba con entusiasmo haciendo que la gente lo vitoreara - necesitamos a dos parejas, ahora, acá en el escenario para competir.
- ¡Nosotros! - gritaron Mako y Korra levantando la mano al instante y el animador los llamó para subirse al escenario.
Bolin miraba sorprendido desde la barra a su hermano, jamás lo vio actuar de esa manera y eso que ni siquiera estaba con tragos de más en el cuerpo si ni ha bebido. En cambio Opal miraba con diversión la escena, ambos le parecían una pareja demasiado complementada en las tonteras que han hecho esta noche, y eso que estaba comenzando.
Otra pareja más subió a escena. Un hombre con una polera musculosa blanca, lleno de tatuajes y una mujer pequeña, con muchos piercieng en su cara.
Lo más gracioso era ver que tan normales se veían Mako y Korra al lado de los pareja tatuada a su lado. A Korra no le importaba en lo más mínimo, seguía moviéndose al ritmo de la música y saludaba desde el escenario a su amigo Bolin que lo veía desde la barra y a Kyle y a Vals que también estaban pendientes de la pareja.
- El beso más apasionado, cachondo, descontrolado se gana – el animador le daba emoción al asunto – ¡barra libre toda la noche!
- ¡wohooooo! – gritaba Korra y chocaba esos cinco con Mako quien también movía su pie al ritmo de la música.
El animador se acercó a los participantes a preguntarles sus nombres. El público restante aplaudía y World, hold on de Bob Sinclar sonaba de fondo para dar por empezado el concurso.
Mako y Korra comenzaban con un tierno beso, las manos de Mako sujetaban el rostro de ella y Korra solo rodeaba el cuello de él. Mientras que la otra pareja comenzó de una sola vez con un beso, que más que eso era una guerra campal de lenguas. El público le pedía más a los chicos sencillos, ya que los tatuados, como ya el público y el animador los nombraba, estaban calentando el ambiente. Pero como a Korra no le importaba lo que los demás hacían o decían, se soltó del cuello de Mako y una de sus manos se estiró al público mostrándoles el dedo del medio.
- Tonta – reía Mako separándose escasos milímetros de ella y para observar de reojo a los tatuados.
- ¿Ganemos? – le preguntó.
- Le damos el pase libre a mi hermano.
- Hecho.
Entonces Mako agarró firmemente del pelo a Korra para comenzar a besar su cuello y ella cerraba sus ojos dejándose acariciar por la lengua de Mako. Ella con sus manos comenzó a buscar por debajo de la polera de él su piel para acariciar y luego enterrar sus dedos. Nuevamente asaltó los labios de Korra y comenzó a acariciar su lengua. La otra pareja comenzó a observar a los sencillos como comenzaban a jugar, entonces ellos imitándolos: la mujer se empezó a sobajear con su pareja. El público ya estaba más entusiasmado viendo las comparaciones entre ambos. Cada uno hacia sus apuestas. Korra y Mako seguían envueltos en ese beso y ella sin querer comenzaba a sacarle la polera a Mako y el no oponía resistencia. Una vez sin ella, él sujetó una de las piernas de la chica y la levantó al estilo tango para seguir besando en cada parte de su rostro a la morena. Mako entonces tomó la botella que andaba trayendo Korra y que había dejado en el suelo para abrirla y comenzar a arrojarle agua, como en cascada, cosa que Korra captó a la perfección e intento beber, luego fue ella quien tomó la botella y le arrojó lo poco que quedaba a la cabeza del chico haciendo que las gotitas empezaran caer por su rostro haciéndolo ver más sensual.
- Así me gustas más – dijo aventándose nuevamente a él para besarlo con desesperación.
El colocó sus manos en el trasero de Korra y la levantó para que quedara a horcajadas. Sujetándola fuertemente ella se quitó la polera también, quedando con su bonito sostén al aire. El público gritaba con euforia y el animador quedaba sorprendido. La otra pareja intentó imitarlo también, pero fue Kyle, quien observaba todo y veía con asombro a Korra, que le indicó al animador que ya finalizara el concurso.
- ¡Creo que tenemos ganadores! – Korra y Mako aún no paraban de besarse - ¡La pareja sencilla es la ganadora! – y el público aplaudía haciendo sacar de sus sueños a los ganadores.
- ¿Ah? – miraba a sus amigos quienes le hacían señas con el dedo pulgar de aprobación. - ¿Ganamos? – Korra miraba a Mako - ¡Ganamos! – Korra celebraba en la misma posición y haciendo girar su polera.
Mako soltó a la chica y una vez fija ella en el suelo, recogió su polera del suelo y nuevamente se quedaba como embobado viendo como Korra estaba sin polera, mostrando su lindo sostén a los demás.
- ¡Hey! – decía Mako a un sujeto de entre el público – ¡no las mires tanto, son mías!
- ¡Oh si, estas tienen dueño! – decía sujetándose sus pechos - ¡y tu six pack es absolutamente mío!
La música volvió a ser el dueño del local y la gente entonces siguió bailando y otros se acercaban a la barra a pedir algo más para tomar. Korra y Mako entonces bajaban del escenario colocándose sus poleras respectivamente.
- ¡Ustedes… están... absolutamente locos! – decía Bolin asombrado.
Korra se acercó a su amigo para darle un beso en la mejilla y luego entregarle el ticket de premio.
- ¡Para ustedes! – sonrió Mako – nosotros seguiremos con agüita.
- Hey – llamó la atención Opal – la próxima vez yo quiero de la misma.
- ¿De qué? – preguntó Bolin inocentemente.
- Nada amor – le dio un pequeño beso en los labios - después te explico.
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La noche seguía avanzando, los efectos de la pastillita aún no se iban, pero la pareja pasaban ocasionalmente en el baño con tanta agua que estaban consumiendo. Y de vez en cuando debían salir a tomar aire ya que estaban casi asfixiados dentro del recinto.
- Uff - ¿Cuánto dura esto? – preguntaba como tonto Mako – ya estoy empezando a sentirme fatigado.
- Entre dos y cuatro horas – Korra se echaba aire con una mano y le soplaba en el rostro a Mako.
- Tengo la boca seca.
- Son los efectos… ¡Hace mucha calor!
- Korra – la llamó el ojidorado – la he pasado genial.
La muchacha sonreía, no lo abrazó porque ambos están muertos de calor, pero si tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de él. Bolin y Opal hacían aparición entonces, así todos se quedaron un buen rato tomando aire fresco.
- ¿Quieren seguir bailando? – inquirió Korra a su amigo.
- ¿Qué hora es ya? – preguntó Mako al aire.
Korra buscó su celular para ver la hora y recién se percató que tenía un mensaje de texto desde hace varias horas. Vio que era de Asami y se quedó en silencio. Decidió leerlo apenas.
"Me parece buena idea. El lunes a las 2 en el centro comercial ¿Te parece?"
Pero ya eran más de las 4.30 am y no le iba a responder a esa hora. ¿Tan rápido pasó el tiempo? Mako se acercó al celular de la chica y alcanzó a ver la hora. Luego la miró a ella y le dio un pequeño beso en la comisura de sus labios.
- ¿Nos vamos?
Todos asintieron. Entonces Bolin y Opal esperaron a los chicos afuera, mientras que Mako acompañaba a Korra a despedirse de Kyle y Vals.
- ¡Estás absolutamente loca! – Vals le daba un abrazo a la chica – Sigues comportándote igual, esos bueno, sigues siempre igual y ven a visitarnos más seguido. Son bienvenidos acá – sonreía.
- Gracias Vals, prometo venir un poco más seguido.
- Oye, por cierto – acotaba Kyle – te vimos en el gimnasio el martes – eres muy buena, sigue entrenando chiquilla.
Korra se sentía alagada.
- ¿Fueron a verme?
- Claro – afirmó Vals – fuiste nuestra amiga, eras de nuestro grupo. Algo alocado pero nos encariñamos contigo, independiente de todo lo que pasó con el tarado ese. Por eso te digo Korra y Kyle también, ven cuando quieras, con tus amigos igualmente.
Korra la abraza fuertemente y luego a Kyle. Y Mako veía con ternura aquella escena, de pronto se alejó un poco del grupo para ir en busca de una botella más de agua.
- ¡Mako! – gritó alguien.
- Ginger – se dio la vuelta.
- Linda escena la que te mandaste en el escenario – posaba una de sus manos en el hombro de él – me alegra verte bien y feliz.
- Gracias – dijo seriamente - ¿tú… sigues en lo mismo?
- De algo tengo que vivir ¿no?
- Claro – Ginger le dio una leve caricia en el rostro al muchacho.
- Sigue adelante Mako, has crecido mucho y eres un buen chico. Me alegra que estés bien.
Ginger entonces se alejó de él al percatarse de que la morena venía caminando hacia este.
- Esa no cambia – dijo Kyle – sigue viniendo a buscar clientes a mi pub.
- Déjala ser – bufó Vals.
Y Korra miraba de soslayo a la pelirroja y a Mako a la vez. Se cruzó de brazos entonces y levantó una ceja mirando a su novio.
- ¿Qué?
- Nada.
Entonces Mako tomó su botella de agua y se despidió de los amigos de Korra. Y así ambos se fueron caminando hasta la salida sin hablar al respecto.
Allí estaban Bolin y Opal con sus chaquetas puestas. Graciosamente el clima comenzaba a darles pequeñas gotitas de agua, señal clara de que la lluvia se estaba aproximando.
Mako se colocó nuevamente su camisa negra, aunque se estaba muriendo de calor y finalmente su chaqueta de cuero. Korra hacía lo mismo y le quitó la botella a Mako para irse bebiendo mientras caminaban hacia su departamento.
Iban todos en silencio. Bolin y compañía iban tomados de la mano. Éste de vez en cuando le regalaba tiernos besos en la mejilla a la chica y viceversa. Mientras que Korra caminaba un poco más alejada de Mako.
- Hey, Korra – la tomó del brazo - ¿sigues molesta por lo de Ginger? ¿En serio te afecta en algo?
- No, no es eso – dijo bajito – es solo que me es raro.
- Pero ¿por qué?
- Es que… ¿con ella Mako? – su tono sonaba triste – ¿una prostituta?... además me contaste que una vez te habías enamorado ¿fue ella?
Mako la miraba con atención, sus ojos lucían más hermosos que antes.
- Era una niña de Ba Sing Se. Korra yo tenía como 6 años. Digo enamoramiento, porque fue una época donde yo vivía despreocupado de todo. Ella siempre jugaba conmigo y con mi hermano. Era muy atenta y bonita. Era como un ángel para mí. Pero ya vez, nos mudamos a Ciudad República y mi vida cambio totalmente. Todo era monotonía, trabajar para salir adelante y llevarle algo de comida a mi hermano. Beifong nos ayudó tanto cuando mis padres murieron. Irme a prostíbulo fue una manera de escapar de las presiones. Tal vez es lo más bizarro que has escuchado y no sea lo más adecuado para alguien. Pero estaba solo en el mundo. Mi hermano tenía la facilidad de hacer amigos tan rápido, él vivía feliz y yo debía sacarme la cresta entre trabajo y estudios. Porque quiero darle una vida digna a mi hermano. Y en un futuro, mucho más adelante, a mis hijos, a la familia que llegue a formar.
Korra sentía un nudo en la garganta horrible y unos deseos terribles de llorar. Mako sentía que se estaba desahogando de una forma increíble, sacando todo esa ira o tensiones que lo tenían atrapado.
- Cuando conocí a Asami, pensé que mi vida iba a comenzar a dar frutos, que haber vivido tiempo completo cuidando de alguien me traería sus beneficios más adelante, pero lo más idiota que hice fue que nunca le presté atención a ella, porque seguía sumido a mis deberes. Siempre me recrimino por haberle hecho eso. Es por eso que trato de ser diferente contigo Korra, desde el primer momento en que te vi, me recordabas al ángel que conocí cuando era pequeño.
Korra abrazó entonces a Mako dejando escapar unas cuantas lágrimas, sentía pena por él, y por todo lo que estaba pensando ella. Estaba dolida por saber parte de su pasado, pero no tenía derecho a decirle nada. Ella también se había abierto a él, pero nunca le recriminó nada, al contrario, quiso ser partícipe.
- No me juzgues por un pasado que ya fue. Yo quiero tener un presente bonito contigo y soñar con un futuro a tu lado. Pase lo que pase - la abrazaba de vuelta y apoyaba su rostro encima del de Korra.
- Yo te quiero… te quiero a ti, tal cual has sido conmigo – dijo ocultando su rostro con vergüenza. Después de todo, le había dicho al fin las palabras que Mako quería oír.
- Y yo también te quiero a ti, tal cual eres.
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Bolin y Opal ya habían llegado a casa, se notó porque la luz del living comedor estaba encendida.
- ¿Qué crees que estén haciendo? – preguntó Korra con picardía.
Mako se acercó cautelosamente a la habitación de su hermano y hablando bajito le dijo a Korra:
- Ojalá esté perdiendo la virginidad.
- ¡¿Bolin es virgen!? – se asombró Korra.
- Sí, siempre habló como un romántico –dijo imitándolo – "voy a entregarme por amor"
Korra trataba de reírse fuerte y ambos pegaron sus orejas en la puerta de la habitación de Bolin, pero no escuchaban nada.
- Quizás ya lo hicieron – dijo Korra despegándose de la puerta – ven, vamos. Aún nos queda parte de la fiesta.
Mako la siguió hasta su propia habitación y la chica se sacó las botas y luego se subió arriba de la cama, aún le quedaba energía y tenía ganas de saltar.
- Vamos Mako, cierra la puerta. ¿Tienes encendedor? ¡Ah! y trae agua ¿o bebida? Se nos va a secar la boca también – seguía saltando.
- Oye, me vas a romper las tablas de la cama.
- Uy – Korra le movía las cejas sinuosamente – ¿y si rompemos la cama de otra forma mejor?
- Que no te quepa dudas, tus besos en el escenario me dejaron prendido – salió en busca de unos vasos y de la bebida que tenía guardada en el refrigerador.
Korra entonces se bajó de la cama para luego sentarse, pero se volvió a levantar y caminó hacia la ventana. Se notaba que ya en Ciudad República estaba lloviendo, habían tomado una buena decisión de haberse venido apenas dijeron. Mako entró en la habitación con las cosas y Korra se las recibió, para luego ir y cerrar la habitación con llave.
Korra sacó de entre sus cosas los porros que Kyle le había regalado en el pub.
- ¿Haz fumado marihuana?
- No, sólo cigarros, pero un par de veces.
- Toma – le entregó uno – ese guárdalo para otra ocasión. Con uno basta y sobra para los dos.
El porro que le había regalado media aproximadamente unos 7 centímetros. Ambos estaban sentados en la cama y Korra colocó éste en su boca y lo prendió. Había visto varias veces a su ex novio hacerlo y a sus amigos. Pero no era del todo experta. Dio un par de caladas y retuvo el humo en sus fosas nasales.
- Vamos, inténtalo – dijo aguantando.
Mako la imitó, el porro aún seguía prendido y dio una calada y al igual que Korra mantuvo la respiración, pero trago el humo y eso le causó un poco de tos. Korra se reía al ver a Mako así. Nuevamente Korra volvió a fumar y se la pasó de vuelta a Mako, esta vez pudo resistirlo un poco más y no tosió. Estaba aprendiendo decía irónicamente.
Los efectos eran rápidos. Ambos estaban ahí sentados con la espalda apoyada en la pared y reían como si nada, de cualquier cosa.
- Todo gira… alucinante, las cosas van a una súper velocidad.
- ¿Habrá debutado Bolin ya? – Korra no podía dejar de reír, tenía la sonrisa pegada en el rostro.
- No te rías de mi pequeño hermanito – la expresión de Mako también se quedaba implementada de manera perfecta en su rostro – oye mis libros están moviéndose.
- Mako – reía – los libros tuyos siempre te han dominado.
Se estiró de espaldas en su cama y miraba el techo.
- Todo gira y gira.
Korra lo imitaba.
- Estaba bueno el porro.
Y allí se quedaron en silencio, sintiendo las sensaciones alucinantes de la marihuana que se habían fumado.
- Necesito aire – decía Mako.
- Abriré la ventana.
Korra se levantó mareada, parecía que todo se le había cambiado de lugar, pero eso le causaba más gracia por lo que cuando intento abrir la ventana le dio un ataque de risa. Cuando la abrió ya no aguantaba más y se tuvo que sentar en el suelo.
- ¿La ventana te causa gracia?
- No – y reía a carcajadas contagiando a Mako – Oye chico listo, hagamos el amor.
Mako quien se encontraba aun viendo el techo sintió que esas tres palabras le abrieron rápidamente el apetito sexual. Se sentó en su cama y vio a Korra como nunca antes, distinguirla allí toda despeinada, con una gran sonrisa en su rostro lo excitaba más de la cuenta. Korra se levantó del suelo y se tiró encima de Mako besándolo con desesperación. Ella también sentía una gran necesidad de estar con él. Los efectos de la droga definitivamente los hacían sentir más de lo común.
Un cosquilleo invadía sus partes íntimas, y eso que seguían con sus prendas puestas. Mako besaba toda la piel descubierta de Korra. Rostro, orejas, cuello, clavícula, manos. Ella en cambio se aferraba más a él, apegándose a su cuerpo y moviéndose su trasero encima de la entrepierna de Mako.
Éste tocaba los pechos de la morena por encima de la ropa y Korra gemía sin dejar de moverse, pero de pronto sitió que se caía así que empujo a Mako quedando tirado en la cama con ella encima. Ambos volvían a reír.
Las manos de él bajaron entonces hasta el trasero de ella y siguió moviéndola para sentirla contra su miembro. Y Korra con sus ojos cerrados suspiraba y le entregaba pequeños quejidos en pleno rostro a Mako, además que su cabello estaba acariciándolo.
- Alucinante – decía Mako quien ahora comenzaba a desabrochar el botón del pantalón de Korra, bajar el cierre e introducir sus manos dentro del calzón de ella – deliciosa.
Sus dedos buscaron el clítoris de ella, habiéndolo encontrado no dudó en jugar con él. Su dedo comenzaba a agitarlo rápidamente y Korra se retorcía de placer encima de Mako.
- Esta es por la del otro día – decía mientras ella lo besaba.
- Mako – dijo entre quejidos.
Sentía como Korra se tensaba encima suyo, la podía sentía más sensible que otras veces y eso le gustaba. Podrían disfrutar mucho juntos esta noche. Korra llegó a su orgasmo y apoyó su frente a la del muchacho. Aún seguía con la sonrisa pegada en el rostro.
- ¿Tienes sed? – preguntó agitadamente – yo sí, muero por un vaso de bebida.
- Yo te sirvo – le dijo Mako dándole un largo beso en sus labios no sin antes llevar su dedo a la boca de la chica lo cual hizo que lo saboreara.
Mako sirvió en los dos vasos que llevó y le entregó uno a Korra, que se bebió de un solo sorbo. La verdad es que eso de la boca seca es verdad. Pero todo era alucinante y todo era maravilloso. Ahora de verdad Mako quería probar estar con ella en ese estado.
- ¿Más bebida?
- Por favor.
Y mientras servía la segunda ronda, Korra comenzaba a sacarse sus jeans y la polera para luego quedar solo con su ropa interior. Caminó hacia Mako, quien le estaba dando la espalda en ese momento. Allí se apoyó en él y con sus manos comenzó lentamente a desabrocharle también el pantalón. Mako se giró y apoyándose en la mesita del escritorio, donde tenía los vasos, la bebida y la pila de libros de derecho, observó a Korra con su linda lencería.
- Eres… bellísima – decía embobado.
Korra fue desabrochándole la camisa, mientras este se servía bebida y le convidaba de su vaso a la chica, haciéndole beber.
- Algún día será con Vino.
- No he probado el vino – decía Korra con una carcajada.
- ¿Entonces con jugo de piña?
- Mejor con chocolate – cuando por fin desabrochó la camisa, vio nuevamente la polera - ¿En serio no la has lavado?
- Ay Korra, como no la voy a lavar – se golpeaba la frente.
Korra volvió a reírse a carcajadas, pero no le salía tan bien.
- ¡Aaaahh! No puedo reirme – decía entre risas – no me sale. Está como… como ahogada.
Mako entonces se quitó la polera y se sacó los pantalones. Se colocó encima de Korra y tomo sus manos para aprisionarlas con su mano.
- Hey, suéltame.
- Nop – comenzaba a besarla y a posicionarse entremedio de sus piernas – voy a sacar unas esposas de esas que Lin tiene guardadas en la estación, para ocuparlas contigo – reía con malicia.
- ¿Ah si? Entonces buscaré un látigo para golpear ese lindo trasero tuyo.
Las piernas de Korra abrazaron la cintura del muchacho y nuevamente comenzaron con el juego de los roces. Sus manos recorrían el cuerpo del otro por cada rincón, por cada músculo. Pero de pronto un estruendo en el cielo los sacó de su trance. Ambos se miraron las caras sorprendidos.
- Wooo, eso fue…
Se levantaron y vieron a través de la ventana como la lluvia comenzó a caer con furia en la ciudad. Parece que el cielo estaba realmente atacando con furor, porque de un momento a otro la lluvia parecía opacar el paisaje. Mako y Korra veían a través de la ventana hacia la calle y era notorio como este golpeaba el suelo y como en un rato las calles ya estaban llenas de agua.
- Mañana me iré en bote para mi casa.
- Oye, pero esto no es efecto de lo que fumamos.
- No sé, pero está genial. La lluvia está alucinante. Tengo ganas de pararme en medio de la calle y gritar – reía.
- ¿Vamos?
- ¡No! ¡estoy saliendo recién de un resfrío, no quiero más!
Mako entonces cerró la ventana.
- Así no te enfermas.
- Cállate – y se acercó para volver a abrazarlo.
Su cuerpo era perfecto, moldeaba a la perfección con el de ella. Hacían la combinación exacta. Él también la abrazaba con fuerza y acariciaba con suavidad toda su piel, hasta que llegó al ganchito de su sostén y lo desabrochó para dejar al descubierto sus hermosos senos. La empujó hasta la cama entonces y se hincó para estar entremedio de sus piernas y arrancarle la última prenda en el cuerpo de la morena. Allí vio el paraíso de tanto placer para ambos. Sin pensarlo dos veces se acercó a este y comenzó a torturarla. Con su lengua comenzó a saborear su humedad, morder levemente su clítoris y con uno de sus dedos a introducirlo en su vagina.
A Mako le encantaba oír los quejidos de Korra, aunque no fuesen fuerte, porque estaba su hermano presente y no era muy exagerada, le encantaba esa delicadeza que solo mostraba en un acto de amor como este y solo con él. En el presente.
Cuando dejó de jugar al sexo oral con Korra, esta le suplicaba con la mirada que estuviera dentro de ella. Así que con sus manos comenzó a bajarle el bóxer a Mako y a estimular el pene de él para que por fin pudieran concretar tanto placer.
Mako estaba de pie sintiendo como la boca de Korra ahora era le encargada de saborear el miembro de éste. Ahí recién se percató de que las cosas estaban siendo rápidas y que en cualquier momento necesitaba sumergirse dentro de ella para navegar y recorrer sus lugares favoritos. La deseaba tanto.
Con sus manos separó el rostro de Korra del pene de él y la empujó nuevamente a la cama, allí ella lo esperaba con ansias. Mako entonces comenzó a buscar sus condones en la mesita de noche, donde siempre los dejaba, pero ya se estaba desesperando al no encontrarlos.
- Bolin… - pensó Mako al recordar que su hermano le había preguntado por la marca que usaba y cosas triviales sobre esto – ¡BOLIN!
- ¡Ese Bolin! – reía Korra totalmente desnuda y dispuesta observando a Mako – entonces debutó.
- ¡Lo voy a matar!
- Ven – susurró Korra haciendo que Mako se posicionara encima de ella – acaba afuera – decía sonrojada
- Mañana tu lavarás mis sábanas – le dijo mientras se acomodaba entremedio de sus piernas.
- Olvídalo – lo besaba en sus labios para que se callara.
Una vez dentro de ella ambos volvieron a reír, todo seguía girando y siendo completamente alucinante. Sus cuerpos totalmente relajados bailaban a un compás mucho más placentero que en la pista de baile hace unas cuantas horas atrás. El efecto de la pastillita ya había pasado, pero ahora con el efecto de la marihuana que habían fumado se sentían más unidos que nunca, como si sus sentidos estuvieran muchos más activos que antes, ahora que ambos estaban teniendo sexo. Korra sentía que su orgasmo era más allá de lo acostumbrado. Su cuerpo tembló por largo rato al sentir que se liberaba de aquel placer que Mako le estaba provocando. Y él la veía brillar con una sonrisa en su cara de satisfacción, sin duda siguió complaciéndola. Ella se dio la vuelta quedando encima de Mako y para poder manejar la situación a su antojo esta vez. Y Mako disfrutaba de ver como ella estiraba su cuerpo, como sus pechos bailaban al ritmo del vaivén que Korra hacía para satisfacerse y para satisfacerlo a él también. Mako se sentó entonces, para seguir moviendo a la morena con mayor velocidad, sentía que pronto estallaría en adrenalina y quería, necesitaba abrazarla con fuerza.
Korra se sujetó al cuello de Mako y seguía subiendo y bajando bajo el compás que Mako le pedía. Cuando ya no resistía más se alejó de Korra para salir de su sexo y poder expulsar todo su semen fuera de ella.
Mako respiraba entre los pechos de ella y escuchaba como el corazón de Korra latía con fuerza.
- ¿Todo bien? – Mako respiraba agitado mientras que con uno de sus dedos buscaba la vagina de Korra para limpiar y cerciorarse de que no hubieran mucho rastro de semen.
- Siempre, todo bien amor – apoyó su cabeza en el hombro de él – Mako no te preocupes. La inyección funciona – y no se despegó de esa posición.
- Tengo que limpiar esto.
Korra se separó un poquito de él para que pudiera moverse a buscar algo para limpiar, pero antes de eso Korra pasó uno de sus dedos por el semen que había quedado en el cuerpo de ella para probar. Pero no le sintió sabor a nada o realmente había sacado muy poco. No le apetecía probar más.
Mako buscó unas toallitas húmedas que tenía guardada en su ropero, por suerte Bolin no sacó aquello, así que se acercó a su cama y sacó una de esas para limpiarse. Korra hizo lo mismo pero quiso limpiarlo a él.
- Siempre me preguntas si todo está bien. ¿Por qué?
- Bueno… - se sonroja mientras saca otra toallita y se la refriega en el bajo vientre a Korra – pienso en ti y que te sientas satisfecha, debo cumplir con tus expectativas – decía bajito sin mirar a Korra.
- Siempre cumples y muy bien – le dijo tomando su rostro y viéndolo a su rostro.
Mako sonríe orgulloso al saber que su chica se sentía bien y satisfecha a su lado. Entonces dejando las toallas de lado ambos se recostaron nuevamente, completamente desnudos y abrazados. El sueño se estaba apoderando de ellos. Mako besaba el rostro de ella hasta depositarle uno en sus labios que ella recibió con gusto y luego despejó su rostro de unos mechones que le estorbaban en el rostro a la morena.
- ¿Te quedas a almorzar o tienes que ir a marcar tarjeta a tu casa? – preguntó cerrando los ojos.
- Me quedo– abrazaba su cintura y apoyaba su cabeza en el pecho del muchacho.
- Sabes, todavía sigo volando.
Korra rió y no podía aflojar su sonrisa.
- Yo igual, todo vuela. Estuvo buena la hierbita que nos regalaron – se acurrucaba más a Mako – "I believe i can fly…"
- La hierbita te hace hablar bien inglés – rió y Korra le dio un pequeño golpecito en el estómago.
- Te quiero chico listo.
- Y yo a ti también te quiero bonita.
Wow mega capítulo, más de 10.000 palabras, cumplí mi propósito y vaya que me divertí escribiendo este capítulo. ¿Qué les ha parecido? De comienzo a fin quedo muy loco jaja me reí bastante en algunos puntos y naaa, mi imaginación voló y eso que YO no me fume nada xDD
Bueno, les cuento, a modo personal, nunca he consumido extasis, pero me causa curiosidad. Pero en cuanto a marihuana si he fumado y la verdad es relajante, alucinante y estas pegado con una sonrisa todo el rato xD.
Es algo que debes hacer para decir, la probe y no me gustó o decir, sí, la probe y es divertido. Creo que eso de la marihuana en varios lados es un tema importante a debatir. Dependiendo del tipo de consumo que haga la persona. La marihuana está comprobado que también es una hierba medicinal, pero anda a hacérsele saber a un político, ellos velan por su interesa nada más. En fin.
En este episodio pudimos leer más sobre el pasado de Mako. ¿Se lo esperaban? Jajaja Ginger es una lokilla.
Hagan sus apuestas ¿Bolin se entregó a Opal? Y ¿Opal será o no será virgen? Jajaj lo siento, pero Bolin para mi es un niño, alguien muy inocente que está conociendo el mundo y es Mako el que vive las cosas malas y se las evita a su hermano :')
¿Que más?
Ah si, me incluí en este episodio xD y Kyle es un personaje que cree en el rol del foro de Avatar-Site, éramos pareja (1313) pero nunca terminé esa historia, así que use el reciclador de personajes :B
¿Qué más se me queda en el tintero?
Bueno, Korra le dijo al fin a nuestro chico bonito que lo quería –aaaawwwww-
Bueno espero que les guste este capítulo tanto como a mi. Me divertí escribiéndolo y cumplí mi propósito :D
Ahora, esperos sus hermosos, jugosos, largos y apetitosos reviews! :B
Besos y Abrazos
¡Nos leemos!
