Capítulo 19
Sorpresas
Despertar a su lado en las mañanas cambiaba totalmente su rutina, adoraba sentir su piel desnuda bajo las sábanas. Todo era perfecto, las caricias, los besos, despertar al lado de la persona con la cual estas compartiendo parte de tu vida. Mako sentía como Korra se volvía una adicción para él. Como la deseaba con locura, además que ella le respondía de la misma forma ante los estímulos que él le daba y eso le encantaba. Simplemente no le molestaba que ambos desearan lo mismo cada vez que estaban solos.
Y aquel día pasó velozmente. Era impresionante como cuando se te acaban las vacaciones el día pasa a la velocidad de la luz, en especial cuando estás divertido, sereno y relajado en buena compañía.
Habían almorzado los cuatro juntos y en las afueras de aquella casa, la ciudad seguía sumergida por una suave lluvia que apareció durante la madrugada. Y era tan acogedor quedarse en ese espacio, acompañado entre ellos, que nos les daban deseos de salir a mojarse. Pero cada chica debía dejar el lugar para llegar hasta su aposento.
- Mañana me juntaré con Asami – dijo de pronto Korra – no te había comentado, pero le pedí que nos viéramos…
- Me parece bien… supongo – meditó Mako al ver el rostro de ella – digo, ¿son amigas no? Aunque, no quiero que te sientas incomoda, no quiero causarte problemas.
- No, no la harás – lo abrazaba mientras estaban fuera de la puerta de la casa – las cosas por separado por el momento.
Ambos caminaban hacia la salida de los departamentos tomados de la mano, cuando llegaron al final de las escaleras y caminaron hacia la salida pudieron ver como aún seguía lloviendo en la ciudad. Y como Bolin y Opal se despedían acarameladamente.
- Al final, vas a seguir teniendo mi paraguas – inquirió Mako.
- ¿No lo vas a necesitar? – preguntó la muchacha mientras lo buscaba en su mochila.
- No, tengo otro, no te preocupes.
- Bien, así como voy, quizás te lo devuelva en verano.
- No tengo problema con eso – sonrió Mako acercándose a ella, envolviéndola en un abrazo y buscando sus labios - ¿Nos vemos el martes entonces?
- Por supuesto – dijo coquetamente respondiendo al instinto que Mako le provocaba.
Abrió el paraguas y comenzó a caminar bajo la lluvia de la ciudad a paso lento disfrutando del ambiente y del aire húmedo que sentía a su alrededor. Opal la acompañaba, llevando un paraguas auspiciado por Bolin. Cuando se dio una media vuelta para ver cómo se alejaba de la casa de Mako, se fijó que él aún seguía observándola y alzando una mano, éste se despedía de ella. De la misma forma Korra se despedía de él con una sonrisa en su rostro.
- ¿Cuánto llevan juntos tú y Mako? – preguntó la ojiverde.
- Mmm, vamos a cumplir un mes juntos ¿Por qué?
- Es que… - rió bajito – se ven bien juntos. La química que hay…
- ¿En serio? – se sorprendió Korra.
- Sí – ambas seguían caminando bajo la lluvia con paraguas de diferentes colores – me gustaría llegar a eso con Bolin algún día.
- Están empezando, ustedes dos también lucen bien. Mi amigo se ve contento – sonreía Korra – ah por cierto Opal ¿Me puedes hacer un favor bien grande?
Opal la miró con desconcierto, pero aceptó gustosa. Así ambas chicas caminaban alejándose paso a paso del lugar.
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El comienzo de una nueva semana estaba presente. Mako volvía con aire fresco a su trabajo. Temprano en la mañana se disponía a volver a su lugar de trabajo, pero Lin lo llamó directamente hacia su oficina. Esta le entregó una gran cantidad de papeles por revisar, con cientos de delincuentes, entre otras cosas de importancia para la central de policía.
- ¿Cómo estuvieron tus vacaciones? – preguntó Lin.
- Muy bien Jefa – respondió asombrado.
- ¿Fuiste a visitar a tu familia muchacho? – Mako afirmaba en silencio - me alegro. Bien, ahora te quiero full trabajo.
Mako se retiró de la oficina caminando hasta su escritorio, se sentó y comenzó a leer. Hoja por hoja. Bienvenida a la realidad, pensaba.
Por otro lado y ya más avanzadas las horas, Korra se encontraba bajo la ducha. Con la mente completamente vacía disfrutando nada más del agua caliente recorriendo su cuerpo. Al salir se miró en el espejo empañado, pasó su mano para poder limpiarla y verse algo más clara. No sabía muy bien como entablar una conversa con Asami, no sabía por qué razón alguna decidió juntarse con ella. Pero si una no daba el primer paso, quizás el recuperar su amistad se aplazaría, y aunque fuese complicado, ella necesitaba de alguien con quien conversar de las cosas. Aunque no era buena idea tocar el tema de Mako todavía.
Salió del cuarto de baño y caminó hasta su habitación para vestirse y luego dirigirse a la junta con Asami.
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Korra llegaba a buena hora hasta el centro comercial donde se juntaría a almorzar. Allí Asami la estaba esperando sentada en una banca en las afueras del local mientras leía un libro o una revista. Por suerte el clima las acompañaba esta vez y la lluvia ya había dado marcha atrás.
Asami alzó la cabeza para ver la figura de Korra y sonrió de manera dulce.
- Hola – dijo tímidamente Korra.
- Llegas puntual – sonrió.
- Sí, salí mucho antes de lo pensado… - se sentó al lado de ella - ¿Cómo has estado?
- Bien, disfrutando aún las vacaciones – suspiraba – la otra semana iré de viaje con mi padre. Ya sabes asuntos de trabajo para él.
- ¿A dónde irán?
- Cruzaremos el océano, al parecer tienes negocios con la llamada "Nación del Fuego"
- Oh – se asombró Korra – se llaman así debido a las altas temperaturas que hay por allá ¿verdad?
- Así es – luego volvió su mirada hacia la morena de ojos azules – y tú ¿Cómo has estado?
- Bien… - respondió algo nerviosa –todo bien…
- Me alegro - Asami respondía serenamente - ¿Tienes hambre? ¿Vamos a almorzar? Yo invito.
Korra sonreía al ver que las cosas estaban fluyendo de manera natural y eso la hacía sentir más segura de la junta con su amiga. Entonces ambas se levantaron del asiento en el que estaban ubicadas y procedieron a caminar hasta llegar al patio de comidas, donde tenían de todo para escoger.
- ¿Qué te apetece comer? – preguntó Asami mientras observaban las ofertas culinarias.
- Mmm, pizza o hamburguesas… - meditaba – no lo sé.
- Mira, en ese local de enfrente – apuntaba a un local amarillo donde los meseros solían bailar a ratos para entretener a los clientes – venden unas hamburguesas deliciosas y puedes rellenar tu bebida las veces que quieras.
- ¿En serio? ¡Vamos entonces!
Cuando encontraron una mesa desocupada se sentaron y un chico las comenzó a atender. Le entregó la carta a cada una y así pedirían lo que quisieran. Ambas decidieron pedir lo mismo y el chico amablemente se disponía a traer su pedido.
- Korra… ¿Por qué quisiste juntarte conmigo? – preguntó de repente Asami.
La morena la miró con asombro.
- No lo sé, supongo que me nació – comenzaba a raspar la mesa con su uña – supongo que ya no sigues molesta y…
- No, no lo estoy… no mucho la verdad – se sinceró – pero me alegró el mensaje que me mandaste.
- Es que fuiste muy dulce conmigo cuando pasó lo del accidente en la piscina...
- ¿Eres mi amiga no? Obvio que me preocupé por ti.
Korra sonreía.
- ¿Y cómo estás con él? ¿Se ha portado bien? – preguntó Asami provocando nuevamente poner nerviosa a Korra.
- Sí.
Fue todo lo que respondió, pero Asami alzaba una ceja esperando que por lo menos le contara un poco más.
- Ahm… estamos bien – en ese momento llegó el chico con las bebidas – lo siento Asami, pero me pone nerviosa hablar esto contigo… digo. Eres mi mejor amiga, me encantaría poder hablar sobre cómo me siento, pero… pero no quiero que…
- Korra, algún día tengo que superarlo ¿no? Y mientras vea que él te está haciendo feliz, pues no me queda de otra que aceptarlo. No voy a andar de lastimosa toda la vida.
Korra suspiró y bebió de su vaso.
- Gracias – sonrió – supongo que con el tiempo todo será más normal. Quizás algún día necesite de tu hombro para llorar o simplemente para contarte las cosas.
Asami sonrió y luego de un rato llegaron las hamburguesas que habían pedido. Korra miraba con ojitos brillantes su apetecida comida.
- Buen provecho – Asami utilizaba los utensilios para comer, mientras que Korra, luchaba con sus manos para no desparramar ningún pedazo de su hamburguesa.
La tarde avanzaba y las chicas daban vueltas por el centro comercial. Asami en especial gustaba de visitar las tiendas de tecnología, mientras que Korra de vez en cuando visitaba las de deporte. En un momento se detuvieron en una tienda de cosméticos y maquillaje. Asami había pedido entrar a una debido a que necesitaba comprar un par de cosas necesarias. Fue así como Korra observaba a su amiga, con detalle, como se preocupaba de su figura y su aspecto físico. Siempre andaba bien maquillada, peinada con estilo y siempre usaba un perfume de agradable olor. Era algo que no tenía en común con ella. Ya que siempre se aplicaba el mismo peinado, a veces utilizaba perfume, pero jamás en la vida había usado maquillaje. Entonces ¿Cómo es que Mako se fijó en ella? pensaba Korra. Y hablando de Mako revisó de casualidad su celular y no había ninguna llamada ni mensaje de parte de él.
Suspiró y trató de alejar ese tipo de pensamientos por su cabeza, así que decidió recorrer y observar la tienda.
- Listo ¿Nos vamos? – interrumpió Asami a Korra.
- Claro ¿Qué compraste?
- Ah, sólo lápiz labial, es muy bueno, dura todo el día – sonreía – y unos pinceles – luego le entregó una pequeña bolsita a Korra – y este es para ti.
- ¿Para mí? – preguntó con asombro y recibiéndolo.
- Vamos Korra, tómalo como terapia – dijo Asami mientras veía como Korra sacaba un par de pinturas de uñas de la bolsa – así evitas seguir comiéndote las uñas, además uno es azul y es tu color favorito, se te verá bonito.
- Estás loca – dijo con gracia – pero vale, mis agradecimientos señorita Sato – rió y se sonrojó levemente.
Así ambas chicas caminaban entre risas por los pasillos del centro comercial. Se sentía que el ambiente entre ellas dos volvía a ser el de siempre, sin peros ni quejas que pudieran arruinar la amistad que estaba formando día a día. Y eso tenía a Korra contenta. No era necesario tocar el tema de Mako, puesto que sabía que aún le era complicado para Asami, pero que entre ellas no había rencillas que impidieran seguir juntas. Quizás todo esto serviría para forzar mayores lazos. Pues, más que nada, Asami venía siendo una de sus mejores amigas en la etapa universitaria y entre las dos se habían apoyado a principio de año mientras pasaban por una momento difícil. Hombres, pensó Korra en silencio.
- Fue buena esta salida Korra. Gracias por ese mensaje.
- No hay de que, ya te dije… me nació simplemente.
Asami caminó hacia ella brindándole un caluroso abrazo.
- Bueno, estamos hablando ¿sí? Aún nos quedan vacaciones.
- Ok – sonrió – estamos hablando, nos vemos.
Y así ambas chicas caminaron hacia diferentes lados para dirigirse cada una a su respectivo hogar.
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Korra llegaba a su casa, saludó a su madre con un beso en la mejilla y a su padre, quien ya había vuelto del trabajo, también con un beso y un abrazo incluido. Luego procedió caminar hasta su habitación y observar nuevamente el regalo que le había hecho su amiga. Miró las pinturas con curiosidad. Ella siempre veía como algunas de sus compañeras de clases, en sus tiempos libres, se arreglaban y pintaban las uñas con cuidado. Le parecía bonito, pero debido a su manía de comérselas, nunca le prestó importancia en querer cuidárselas más allá. Asami tenía razón, podría tomarlo como una terapia, así que buscó en el botiquín del baño unas pequeñas tijeras y una lima para poder emparejarse las uñas. Luego comenzó a pintárselas con la poca paciencia que Korra tenía para estas cosas tan detalladas.
- ¿Quieres que te ayude hija?
- ¡Mamá! – dio un pequeño saltito al ver a su madre entrar a la habitación – sí, por favor… ayúdame – dijo con un pequeño ceño en sus cejas.
- ¿Y a qué se debe? – se sentó a su lado y comenzó a pintar con paciencia.
- Asami me las obsequió, dijo que me serviría para evitar mordérmelas – observaba atentamente como el pincel se movía en su uña – además… bueno, quizás a Mako le guste.
- Créelo, se va a sorprender – sonrió dulcemente.
- Siento que me estoy portando como una tonta – bufó.
- Es normal hija que quieras preocuparte un poco más de ti. De tu forma de vestir, de peinar… de sorprender al muchacho que te gusta.
- ¿Tú eras igual con papá? – Korra miraba con nostalgia a su madre.
- Claro, también me sentía como una boba – y ambas reían dulcemente – dame tu otra mano.
Así Senna terminó de pintar las uñas de su hija, quien veía con asombro como su mano lucía distinta con algo tan simple como un esmalte de color azul. Korra le agradeció y esperó sentada un buen rato en su silla frente al computador para que éstas secaran. Miró como las flores que Asami le regaló ya estaban casi marchitas y de paso observó su celular nuevamente que no recibía novedad alguna. Se golpeó la frente con la mesa maldiciéndose por ser tan ansiosa.
Y de pronto comenzó a sonar una musiquita conocida.
- ¡Mako! – contestó rápidamente.
- Hola.
Korra se quedó en silencio un por un lapso de segundos.
- ¿Korra?
- Ah – contestó nerviosa - ¿Cómo estuvo tu día?
- Agotador, acabo de salir.
- ¿Recién? – miraba el reloj de pared de su habitación y daban las 21 horas – ¡Oye te están explotando!
- Tranquila – reía al otro lado del teléfono – yo me quedé por mi voluntad, así mañana podemos estar juntos sin problemas.
- Mmm – murmuraba Korra - ¿Mucho trabajo?
- Sí, bastante.
- ¿Por eso no llamaste antes? – dijo en voz bajita.
Mako volvió a reír.
- No, no es por eso – suspiró – no quería molestar en tu cita con Asami.
- ¿Cita? – meditó – eres tonto…
- Tu tampoco me mandaste nada Korra – se excusó.
- ¡Ah! ¡Bueno, no sabía si interrumpía tu jornada laboral! – gruñó.
- ¿Quieres que pase por ti mañana?
Korra volvía a mirarse las uñas, estaba a punto de volver a mordérselas, pero no quería arruinar el trabajo de su madre.
- No, mejor nos juntamos en el café ¿Te parece?
- Bien. Nos vemos a las 11.
- Ok… - Korra sentía algo de nostalgia en ese momento – vete a descansar ahora ¿sí?
- Así lo haré – hubo una pausa – te quiero, nos vemos mañana bonita.
- Te quiero también tonto, hasta mañana.
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Ese martes en la mañana, corría un viento sumamente helado, las personas en la ciudad lucían sus más gruesos abrigos, bufandas y gorros. Las cafeterías por lo general pasaban llenas en invierno, pero hoy más que nunca, la clientela apetecía de tomar algo caliente para seguir con su rutina del día. Mako estaba sentado fuera del local, esperando la aparición de Korra. Estaba entumido, su bufanda roja cubría hasta su nariz y andaba con un gorro de lana en la cabeza. Estaba tan quieto esperando allí que ni cuenta se dio cuando alguien se sentó a su lado.
- Te vez gracioso.
- Justamente hoy, hace más frío que otros días.
Korra se le acercó para darle un beso en la mejilla a Mako. Su rostro estaba muy helado y eso le causo gracia a la morena.
- Ven, entremos a beber algo.
Pero antes de que ingresaran, Mako rodeo la cintura de Korra atrayéndola hacia él. Y Korra ante tal gesto se acurrucó más a él y con sus brazos rodeo el cuello de este.
- Feliz un mes – le susurró al oído provocándole cosquillas a la morena.
- Un mes – repetía constantemente Korra buscando los labios de Mako – un mes…
- Me haces feliz Korra – la miraba a los ojos – quiero pasar muchos meses más contigo.
Korra se alegraba con el comentario de él. Y claro, ella también quería celebrar muchos meses a su lado, sólo que no era de decirlo tan libremente como Mako lo hacía.
Entraron al lugar e hicieron una pequeña fila para que los atendiera. Ninguna mesa se desocupaba entonces y ya Mako estaba pidiendo lo clásico para ellos, chocolate caliente.
- No hay mesas.
- Bebámoslo mientras caminamos mejor.
- Está bien.
Salieron del local y mientras Mako llevaba los vasos en su mano, Korra lo seguía. Esta le recibió uno y comenzó a beber, Mako igual. Y ambos caminaban a paso lento por la ciudad, disfrutando de algo caliente que abrigara su cuerpo, ya que el frío no tenía piedad, menos con la gente friolenta.
- ¿Vamos a ir a ver la película?
- Sí, quiero verla. ¿No te apetece? – dijo dando un sorbo de su chocolate.
- La verdad…. – pausó – sí, sí quiero verla.
Caminaban por Ciudad República, Korra pasaba su brazo por entremedio del de Mako, y cuando volvió a dar otro sorbo de su vaso él se percató de algo que le llamó la atención. Busco la mano de ella y la levantó hasta dejarla frente a sus ojos. Sonrió.
- Me gusta.
Korra sonrió con vergüenza ante el comentario, pero caminó satisfecha al lograr su cometido. Entrelazó su mano a la de él y siguieron camino al cine.
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Mako fue nuevamente quien ganó la ventaja de comprar las entradas haciendo molestar a la morena, quien insistía en pagar su parte, pero como es testaruda se fue directo a la confitería a comprar una promoción de pop corns y bebidas para dos personas.
Para su suerte, la sala no estaba completamente llena, a pesar de la fecha ya algunos niños pequeños habían entrado a clases, y a ellos por lo menos le quedaba una semana más de vagancia. Se sentaron en la fila y en los asientos del medio. Mako entonces rodeaba con su brazo a Korra para acercarse a ella, pero Korra quería jugar un poco, así que desvió su rostro de él, y en su lugar comenzó a darle pop corns en la boca a éste, que por cierto recibía con gusto.
La película ya iba a dar comienzo y ambos no despegaban su vista de la gran pantalla. Parecían dos niños disfrutando de una película de animación.
Ambos reían, y a la vez iban comentando muy despacio las escenas y las teorías que pensaban de la película.
Y en ningún momento, Mako despego su abrazo de ella. Korra sentía la calidez de Mako y no le quedó otra opción más que acomodar su cabeza en el hombro de él.
La película estaba finalizando, y mientras se quedaban viendo los créditos, las demás personas comenzaban a desalojar el lugar, dejando solos a la pareja.
- ¿Por qué nunca se quedan hasta el final?
- ¿Quieres apostar? A que no hay una escena al final de los créditos – inquirió Mako.
- A que sí.
Cuando al final terminó la escena en negro con los últimos agradecimientos, allí apareció una nueva escena haciendo que Korra levantara sus brazos en son de victoria.
- Quiero un largo beso – dijo Korra buscando su premio.
Mako colocó un rostro muy serio cuando Korra cerraba sus ojos esperando por su beso. Se acercó a ella lentamente respirando por todo el contorno de su cara. Depositaba pequeños besos por donde pasaba, dejando para el final llegar a sus anhelados labios. Cuando por fin iba a pagar su apuesta, las luces de la sala se encendieron provocando una pequeña risa en Mako, y dándole un beso corto se puso de pie tomando la mano de Korra.
- Le debo su paga, señorita.
Korra lo miró con el ceño fruncido y un puchero en sus labios, provocándole algo de ternura al muchacho. Y así ambos comenzaron a salir de la sala. Mako sacaba de su chaqueta su celular para ver la hora, ya eran más casi las 3 de la tarde.
- ¿Vamos a comer?
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Se sentaron en un bonito lugar después de la comida, ambos tomaban un helado, que a pesar del frío, se les antojó igual. Pero estaban en una especie de paseo comercial, con puestos donde vendían cosas pequeñas, baratijas y artesanía.
- El helado en invierno es más sabroso que en verano – decía Mako.
- Dicen que con esto se te pasa el frío.
- Bueno, yo al menos ahora, no tengo frío.
El silencio estaba su merced, pero era bastante acogedor. Ambos miraban a las personas pasar a su alrededor mientras degustaban de su helado. Jugaban con sus pies y comían del helado del otro.
De pronto Korra habló.
- Sabes… hace mucho tiempo que no tenía así un día. Salir de cita con alguien, tomar un helado, y simplemente ver a la gente pasar a mi alrededor sin importar que dirán o qué pensarán. – hizo una pausa – en mi noviazgo anterior todo eso se fue perdiendo…
- Bueno, yo nunca tuve así un cita con alguien, celebrando estar un mes juntos – le dijo de lado apoyando su cabeza con la de ella.
- Te tengo un regalo – soltó de pronto Korra.
Mako se sorprendió cuando Korra sacaba de su mochila una pequeña bolsa de regalo que le entregó al muchacho.
- No es nada del otro mundo, hasta puede que sea muy cursi – Korra se colocaba nerviosa cuando veía que Mako comenzaba a abrir el paquete.
Allí vio un pequeño peluche blanco con tonos café. Era un osito de felpa con un colgante, como llavero y además de eso había un cuadro de madera con una foto de ellos dos. De aquella vez que fueron al antro junto con su hermano.
- Le pedí a Opal que me acompañara a revelar esas fotos, quería regalarte una…
- Gracias – dijo acercándose a besar los labios de su novia.
Un beso largo y profundo, lleno de sentimientos que florecían con gran calidez en el pecho del muchacho.
- Es muy bonito, lo tendré siempre conmigo – indicando el llavero. – Y en esta foto, sales muy linda.
- Tú también sales bien tonto – sonreía con sus mejillas sonrosadas.
- Me vas a perdonar, pero… no traje nada para recompensar esto – dijo algo apenado Mako.
- Ah que eres bobo, no te preocupes – se lamentaba Korra – está bien así, ya es suficiente con que te haya dejado pagar el almuerzo.
- Pero te voy a recompensar, tu espera no más. Estoy tomando nota metal.
Ambos reían de la situación. Luego Korra se levantó rápidamente de su asiento, tomando la mano de Mako para que la imitara, y ambos caminaron rápidamente hacia donde ella guiaba. Llegaron a una cabina de fotografías. Korra le mencionaba a Mako que siempre quiso sacarse fotos en ese estilo. Entraron y cerraron la cortina. Introdujeron un par de monedas y esta comenzó a funcionar.
- Esta es para mí – dijo Mako cortando una pequeña foto – la guardaré conmigo en mi billetera.
- ¿Crees que lucimos bien juntos? – mencionó de pronto la muchacha.
Mako se quedó mirando la foto donde ambos salían mirando la cámara.
- Lo que opine el resto de la gente no me importa. Tú y yo nos vemos bien juntos – dijo con timidez.
- A veces eres tan tierno – se burlaba Korra y dando un suspiro dijo – no quiero que acabe el día.
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Korra llegaba a su casa, decidió marchar sola para que Mako pudiera llegar pronto a su casa y descansara, ya que al día siguiente debía estar nuevamente cumpliendo con su deber laboral desde temprano. Y aunque ya era de noche, Korra decidió caminar hasta su casa, pensando en las cosas que habían pasado en el día. Cuando leyó en su celular un mensaje de texto que Mako le había enviado, indicándole que ya estaba bien, que se iría a dormir y que además ya la extrañaba. Sentía como su estómago se revoloteaba de mariposas. Aún tenía esas sensaciones a pesar de llevar un mes con él, realmente la hacían sentir boba. ¿Enamorada? Era muy pronto para responder a eso.
- ¡Ya llegué! – gritaba Korra cuando entraba a su casa. Pero nadie le contestaba - ¿Acaso salieron?
Cuando de pronto divisó en el comedor un gran ramo de flores azules, rosas para ser específicos, se acercó a ellas de pura curiosidad y en ella había una tarjeta.
"¡Sorpresa!
Vi estas flores y me recordaron a tus ojos. Nunca me olvidaría de encantarte con detalles, además ya sé que aceptas que te regalen flores (broma). Te quiero bonita. ¡Feliz un mes! Y que sean más.
- Mako"
Korra leía una y otra vez aquella pequeña tarjeta con una media sonrisa en su rostro, pero porque los nervios la estaban traicionando y sentía su corazón bombardear con fervor. Su madre apareció por detrás para darle un gran beso y abrazar a su hija.
- ¿Sorprendida? Imagínate como quedé yo cuando llegaron esas flores hoy cuando tu no estabas.
- Es un tonto – dijo Korra sintiendo una gran alegría en su corazón.
- Hubieras visto la cara de tu papá – reía Senna contagiando a su hija.
¿Enamorada? Con esos detalles así, de sorpresa, sería difícil no caer en ese juego. Un juego que estaba empezando a apostar sus barajas. Ganara o perdiera, estaba viviendo una nueva oportunidad.
Hola :3
yo se que me odia, porque me demoré mucho en actualizar, pero tengan en cuenta que no dejaré esta historia de lado. NO NO y NO!
además que entre el trabajo y los juegos he tenido poco tiempo, y ahora que estoy con vacaciones era la oportunidad de darles este capítulo como a de lugar! Quiero agradecer como siempre sus reviews, sus favoritos y a los que siguen esta historia. Muchas gracias en serio. Y a todo el fandom de LOK y sobre todo a los que nos gusta el makorra, somos pocos, pero tenemos que seguir con esto porque hay gente que gusta leer este tipo de historias con esta pareja. Por algo fanfiction tiene la libertad de hacer y deshacer a nuestro modo c:
Eso, decir que no tengo nada en contra de los korrasami, para nada, solo que no me llena como el makorra. Pero es cosa de gustos.
Ya no más lata, lean y dejen reviews *-*
Besos y Abrazos!
