Capítulo 20

Un día con Mako

07:00 am del día martes. Hace una semana atrás Mako y Korra celebraban su primer mes de noviazgo y ahora se encontraba solo, despertando con la alarma de su celular. Debía levantarse y acudir con Lin, su jefa, a una conferencia de un reconocido abogado de la ciudad.

Se removía de la cama perezosamente, deseaba con todas sus fuerzas poder dormir cinco minutos más, pero el sonido de la alarma volvió a sonar.

Lo apagó de mala gana y restregándose sus ojos, suspiró y procedió a levantarse. Se colocó un polerón para cubrirse y luego caminar hasta el baño.

Luego de una rápida ducha y de vestirse con su traje formal, camisa y corbata, y de dejar su cama sin hacer, caminó hasta la cocina para poder desayunar.

Su estómago rugía con furia, y sólo un café cargado con unas tostadas con mantequilla y jamón encima podrían saciarlo ahora.

- Buenos días hermano – apareció Bolin.

- Buen día hermano – lo saludó de vuelta.

Mako se detuvo a observar a su hermano quien lucía aun con mucho sueño y sólo atinó a reír por dentro.

- ¿Tienes ensayo hoy? – Bolin afirmaba mientras se servía también café.

- Sí, estoy emocionado hermano, vamos a actuar para una fundación de niños. Es fantástico que a los de primero les hayan ofrecido también. Además que seremos recompensados – Bolin bebió de su taza para seguir platicando con su hermano quien lo miraba fijamente y masticaba algo de pan – Opal quiere conseguir auspiciadores para que, los que desean, empezar a formar un grupo de trabajo para atender este tipo de situaciones. ¡Seria genial hermano! Porque así te podría ayudar más pronto con los gastos de la casa.

Mako admiraba a su hermano, desde pequeño siempre fue dulce y tierno con las demás personas y en especial con él. Siempre fue su fuente de alegría y siempre ha sido la persona a la que Mako dedicó su vida para cuidar y proteger. Ahora oírlo hablar de esa manera le llenaba el corazón de orgullo.

- No te preocupes por mi hermano – decía Mako – tu procura cumplir tus sueños.

- No, no – Bolin cerraba sus ojos en señal de molestia – es hora Mako de que te relajes un poco, yo también quiero ayudarte hermano.

- Está bien – revoloteaba el cabello de Bolin - ¿Cuándo sería la obra?

- Dentro de un mes.

- Ahí voy a estar.

Mako terminó de beber su desayuno para dejar los platos en el lavavajillas, le pidió a Bolin que se encargara de lavarlos, cosa que fue respondida de buena manera.

El chico volvió hasta su habitación, sacó de su armario un abrigo y su clásica bufanda. Luego de colocársela y tomar su bolso volteó su rostro al velador, donde tenía la foto que Korra le había regalado, donde salían ellos dos abrazados en aquel antro.

Suspiró y salió de su habitación.

- ¡Me voy hermano, nos vemos a la tarde!

- ¡Éxito! – gritaba Bolin desde el baño.

Caminó por las calles de la Ciudad, el invierno aún seguía presente, es más, ahora que venía llegando Agosto, le quedaba soportar un mes más con el frío. Se cubrió la boca y nariz mientras daba pasos agigantados para llegar al estacionamiento de móviles que lo llevarían directamente a la Facultad de Derecho, donde Lin lo estaría esperando y se llevaría a cabo la conferencia.

Lin le había ofrecido a Mako la oportunidad de ir, debido a que la rama en la que él se quería especializar iba directamente en relación a la jefatura de policía (N.A. se trata del Derecho Penal, por lo que investigué, esto es lo más relacionado con robos, homicidios, etc) y esta era una chance de aprender de los mejores y de paso para ampliar más sus conocimientos y su círculo.

Subió entonces, junto con otras personas más que iban al mismo sector. Como iba detrás del conductor, se colocó sus audífonos y se fue escuchando música. Ya eran las 07:40 am y el trayecto no duraba más de 15 minutos.

Nuevamente a sus oídos sonó el tema "Safe and Sound" de Capital Cities. Inexplicablemente Korra le había inculcado escuchar ese grupo de música. Y la recordaba a cada instante. Cerró sus ojos. En dos canciones más estaría llegando a la facultad.

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Bajaba del auto, dándole las gracias al chofer y deseándole un buen día. Comenzó a caminar a tiempo hacia la entrada principal de la Facultad.

Era una entrada grande, con escalones de cemento. Cuando entras, pasas por unas grandes puertas de vidrio que tienen implementado el logo de la Facultad. Una silueta de la escuela.

- Mako – llamaba la voz de Lin.

- Buenos días jefa.

- Buenos días, llegas a tiempo. Vamos a instalarnos para la conferencia.

Mako la siguió en silencio. La Facultad donde éste asistía a sus clases diariamente estaba en absoluto silencio, salvo ahora que habían algunos alumnos ya graduados y personas del departamento de policía visitando el lugar, debido a lo que se iba a realizar. Todos vestían con traje formal, excepto Lin quien yacía con su particular uniforme de guardia. Y el joven miraba atento a cada detalle que los demás hacían. Su postura ante los colegas, su forma de hablar y de vestirse.

- No te lo tomes tan a pecho Mako – le susurraba Lin para que el resto no los oyera – estos tipos se creen la gran cosa. Tú procura ser como eres siempre muchacho, será tu mejor manera de destacar ante todos estos.

Lin Beifong, jefa de la policía de Ciudad República siempre tenía las palabras precisas para Mako, y como no, si lo conoce desde que llegó a la Ciudad junto con sus padres. Cuando ellos murieron, Beifong sintió la obligación de responder por ellos.

Entraron al salón y Mako se fue a sentar en la segunda fila mientras que Lin debía ser parte del sector VIP. Que estaba justo enfrente del sitio en donde el sujeto hablaría en cuestión.

Antes de que las puertas se cerraran, a eso de las 08.30 am y de que todos tomaran ubicación en sus asientos, Mako revisó su teléfono móvil para apagarlo y también tuvo la esperanza de que podría haber algún mensaje o llamada de ella. Hizo un leve puchero, cosa que nadie notara, y luego guardó el aparato móvil y se concentró en prestar atención a la charla.

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12:00 pm, mediodía en Ciudad República. Después de haber estado toda la mañana en aquella reunión, decidieron hacer un pequeño break para que pudiesen servirse algo y alimentar sus estómagos.

De pronto un extraño y excéntrico muchacho, de cabello castaño y ojos verdes se acercó a donde se encontraba Mako y Lin.

- Con que usted es la famosa Lin Beifong – tomó la mano de la mujer para darle un beso pero ésta la arrancó de un rápido movimiento, haciendo un gesto de horror con su cara – he escuchado grandes historias de usted. Es un honor conocerla.

Mako miraba la escena con gracia, conocía muy bien el carácter de su jefa.

- Me llamo Wu. Soy estudiante de Derecho en la prestigiosa Universidad de Ba Sing Se. Y conozco muy bien a su hermana, ha hecho grandes cosas en esos sectores y siempre habla con orgullo de usted, por eso tenía muchos deseos de conocerla. Y por lo mismo vine hasta estas tierras, se dio la oportunidad de asistir a esta presentación y fue una sorpresa poder encontrarla aquí tan pronto.

- ¿A si? – alzando una ceja, Lin le ofreció esa única respuesta al muchacho.

Mientras bebía un vaso de café en los pasillos de la facultad. Mako observaba al chico como no dejaba de hablar con Beifong. Esta lo miraba con el ceño bastante fruncido.

- Mira, quiero presentarte a uno de los mejores alumnos de acá. Su nombre es Mako, es una gran promesa en el área. – Mako miró con disgusto a su jefa, sabiendo a que iba su mala intención. – quizás pueda compartir algunos detalles de su amada carrera – dijo con ironía.

- Oh, mucho gusto en conocerte. ¿Así que eres una gran promesa? – Mako miraba de reojo a Lin como reía por sacarse de encima al castaño y cedérselo a éste.

Luego de aquella pausa, venía una segunda ronda de conferencias de parte de otros abogados que habían llegado a la ciudad. Mako quien era el más entusiasta con esto, pedía al cielo que comenzaran luego ya que era una de las maneras de liberarse del parloteo de Wu, ya que se sentía entusiasmado hablando de por sí de sus habilidades. En cierto modo, el castaño oriundo de Ba Sing Se tenía la libertad de hablar de lo que quisiera con Mako ya que este no tenía la capacidad de decirle sinceramente, que le era incomoda su compañía. Suspiraba haciéndose de una gran paciencia y cuando hurgó en sus bolsillos en busca de su teléfono móvil, lo encendió para verificar si había alguna señal de ella. Y nada, así que decidió llamarla, pero su teléfono sonaba apagado. Con el ceño fruncido miró la pantalla del aparato y volvió a la realidad cuando Wu lo invitaba a ingresar con el resto del público a la sala donde se llevaría a cabo el resto de la conferencia.

Se sentó indignado, estaba molesto y ya que sólo quería oír su voz aunque fuese un rato. Estar lejos de ella lo volvía enfermo, en el sentido que la extrañaba más de la cuenta y era algo de lo que no estaba acostumbrado.

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- Mako, con mis papás iremos al polo norte este fin de semana – decía la morena mientras entraba a la casa del muchacho.

- Oh… ya veo – dijo algo apenado - ¿Por cuánto tiempo?

- Una semana – expresó cabizbaja y haciendo una mueca cuando vio el rostro de Mako. - ¿Puedo quedarme esta noche contigo?

- Por favor – le suplicó y caminando hacia ella para envolverla en un fuerte abrazo – quédate…

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El parloteo daba vueltas en su cabeza, no estaba prestando atención del todo y menos con Wu al lado comentando todo lo que hablaba la persona que estaba exponiendo en ese momento. Cerró sus ojos por un momento para alejar sus pensamientos sobre su morena que lo tenían consumido, y enfocarse directamente en lo que estaba sucediendo ahora. Wu notó al muchacho algo extraño y de un codazo logró que despertara del estado en el que se encontraba.

- Hey, te entiendo, este tipo para hablar es un aburridísimo ¿verdad? – le susurró Wu y Mako al escuchar las palabras del muchacho logró reír un poco. A veces llegaba a ser gracioso el castaño.

- Absolutamente – respondió divertido.

14:00 pm y por fin todo había finalizado. La gente procedía a abandonar el recinto, dirigirse a sus casas o trabajos o hacia algún lugar donde pudieran almorzar.

Mako disponía de la tarde libre gentileza de Lin y su plan de la tarde consistía en ir hasta su casa y poder aprovechar el día para descansar. Pero no contaba con que Wu lo volviese a buscar, esta vez ya más relajado y queriendo distraerse ya de todo, aceptó la invitación del muchacho para ir a almorzar a algún lugar.

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- ¿Hace cuánto trabajas con Lin? – preguntaba Wu mientras revisaba la carta con lo que deseaba servirse - ¿Te apetece una parrillada? ¡Yo invito!

Wu no le dio tiempo de responder al ojos dorados cuando ya estaba llamando al empleado para que les tomara su pedido.

- ¿Algo para beber? – preguntó el mozo.

- Cerveza, por favor – respondió Mako rápidamente a lo que Wu quedó sorprendido y pidió lo mismo – Estoy fuera del horario de trabajo, así que me permito un poco de alcohol.

Una vez el muchacho se retiraba para comenzar a preparar el pedido de los jóvenes, Wu le contaba parte de su vida a Mako quien no tenía mucho interés en escuchar, pero se le hacía interesante a medida que éste iba hablando. ¿Por qué sin conocerlo de toda la vida, comenzaba a sentir empatía con el castaño? El tipo era una persona sencilla, pero de muy buena situación económica. Se le veía por la marca de su teléfono celular, su forma de vestir y por la manera de hablar. Además Wu le contaba de sobremanera que estudiar en la Universidad de Ba Sing Se tenía sus beneficios. Incluso tenía una excelente beca por sus calificaciones. Y por otro lado Mako le contaba sobre su familia y de cómo conocía aquella ciudad, el por qué con sus difuntos padres habían decidido dejar atrás ese lugar y comenzar de nuevo en Ciudad República. Y claro, se menciona a ambos porque una vez que Mako quedó al cuidado de su hermano menor, él también había tomado la opción de seguir adelante en la ciudad y no volver atrás. Además que Lin Beifong le estaba abriendo puertas que no todos tenían el privilegio de recibir.

El seguir hablando les hizo el tiempo de espera más corto y cuando por fin llegó el mesero con la bandeja con las carnes y papas que traían la parrillada, simplemente se les hizo agua la boca.

- Bueno, a disfrutar.

Mako realmente se sentía un tipo con suerte después de pasar por tantas cosas en su vida. Veía con gusto como lograba hacer amigos, entablar una conversación amena y disfrutar de un buen plato de comida caliente y deliciosa.

Sonreía mientras lograba saborear un pedazo de carne en su mejor punto. Un orgasmo culinario.

16:00 pm. Los chicos seguían conversando en el mismo lugar. La tarde avanzaba y ninguno de ellos se percataba de como avanzaba la hora. Mako estaba riendo con las historias que contaba Wu, pensaba que era efecto de las cervezas que había consumido, pero realmente se sentía relajado. Al principio pensaba que solo era un chico caprichoso, algo ingenuo, pero a medida que ambos conversaban se fijó que tenía un gran don con la palabra y que era capaz de convencer a cualquiera con lo que decía. Simpatizaba después de una buena charla con él.

- Uh – Wu se fijó en su reloj – vaya, me queda una hora para regresar.

- ¿Vuelves a Ba Sing Se? – preguntó Mako terminando de beber de su vaso.

- Sí, me vine anoche y ya hoy debo regresar. Las clases comienzan la otra semana.

- Acá igual – suspiró.

Mako ansioso ya de tanto esperar que su teléfono celular sonara, decidió volver a llamarla, pero nuevamente sonaba el buzón de voz. Wu se percató de la cara de molestia del muchacho.

- ¿Problemas?

Chasqueó su lengua y guardó su móvil con algo de enojo.

- No me he podido comunicar con alguien, sólo eso. – se levantó de la silla – te acompaño.

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Iban de camino hacia la estación ferroviaria de Ciudad República, allí Wu tomaría su pasaje de vuelta a su ciudad natal.

- Hey Mako, deberías considerar estudiar en Ba Sing Se. Tienes excelentes notas, un buen currículo y gente que te puede recomendar. Así estarías cerca de tu familia y de paso, podríamos salir de juerga los fines de semana – reía.

- Gracias, lo pensaré, pero no te mentiré. Me encanta vivir acá.

- Bien, cuando vayas a Ba Sing se, avísame entonces. – se despedía Wu dándole un leve golpe en la espalda a Mako.

- Buena viaje – alzaba una mano para despedirse del chico quien ya se encontraba arriba del tren.

Una vez el éste inició su marcha Mako dio la vuelta para caminar hacia la salida y volver hasta su casa. Decidió recorrer por las calles, ya que su mente divagaba y estaba sintiéndose angustiado al no poder comunicarse con Korra.

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20:00 pm de la noche y Mako recién llegaba a su casa, después de dar vueltas por la ciudad, de caminar sin sentido alguno, pensando y meditando, aprovechando como pocas veces el frío, para no pensar en nada. Estaba preocupado y molesto, pero tampoco quería pensar en malas cosas. Sólo sentía la necesidad de oír su voz. No más. Bolin, quien lo vio entrar le preguntó por su tardanza a lo cual respondió que sólo se dedicó a caminar por las calles.

- ¿Estás así por Korra hermano? – Bolin a veces resultaba ser muy intuitivo, pero por sobre todo cuando se trataba de algo que tuviera que ver con su querido hermano.

Mako suspiró y se sentó a un lado del sillón junto con Bolin.

- No he podido comunicarme con ella en todo el día. Su teléfono está apagado.

Bolin al escuchar eso, buscó su propio móvil para llamar a su amiga, pero como dijo Mako, su teléfono sonaba apagado y lo mandaba al buzón de voz.

- ¿Habré hecho algo malo para que no quiera hablar? – pensaba en voz alta Mako.

- ¿Qué? ¡No digas eso hermano! Korra es de esas chicas que dice las cosas a la cara.

- No se Bo, estoy nervioso… - Mako se acomodaba en el sillón ocultando su rostro con sus manos.

- ¿Quieres que te sirva algo? – preguntó Bolin mientras lo observaba atentamente - ¿Por qué no me cuentas como te fue hoy en tu charla?

Mako comenzaba a contarle sobre su día, mientras en el fondo agradecía tener a su hermano al lado para animarlo con una palabra o con algún gesto cariñoso.

Después de todo, y ya siendo casi las 23:00 pm, caminó hacia el baño para darse una buena ducha caliente. Mañana debía estar nuevamente temprano en la estación de policía, trabajando como siempre en sus labores.

El agua caliente recorría por completo su cuerpo, era el único instante en que se sentía bien, donde no pensaba, su mente en blanco lo haría disfrutar aún más del relajo de la ducha. Así luego se pondría su pijama y podría dormir completamente relajado.

Eso pensó cuando estaba a punto de acostarse, pero quiso probar una vez más. Con el corazón latiendo a mil por hora, nuevamente la llamó.

- Korra, te he estado llamado y me sale tu buzón de voz ¿Está todo bien? Sólo quería saber de ti hoy. ¿Cuídate sí? Buenas Noches.

Mako miró su celular, cortó la llamada dejando ese mensaje.

Se acurrucó en su cama y cerró los ojos y en su cabeza; miles de dudas y preguntas sobre qué estaba sucediendo ¿Le habrá pasado algo?

Intentó no angustiarse más y al cabo de unos minutos al fin pudo caer a los brazos de Morfeo.


Hola que tal? les he traído un nuevo capítulo de su fic favorito jejeje

bueno, pensé en poner el día de Korra acá mismo, pero quedó mejor así, además queda en suspenso de ¿Que =O)(&/%&%$# está pasando?

Bueno, ya saben que Korra se fue de vacaciones por una semana, y esa pequeña charla que tuvo con Mako (en modo flash back) la tuvieron días después de su cumple mes (pongan que el cumple mes fue un día martes y el jueves ella se quedó con él)

que más... eso, ah Wu! jejeje había que incorporarlo :B

Eso.

Bien, cualquier duda, reclamo o sugerencia, me la hacen saber en un hermoso review? :B

estoy ansiosa porque quiero llegar a los 200 review con este capítulo.

Así que, make me happy!

Saludos y gracias por leer

Recuerden que cualquier cosa pueden visitar mi fanpage (está el link en mi bio), ahí siempre hago pequeños adelantos del fic y dudas existenciales xD

Yap, eso. Saludos y sean felices ! o/