Capítulo 22

Decisiones

Esperaba ansioso que el timbre de su casa o más bien un par de golpecitos sonara en la puerta, sabiendo a ciencia cierta que sería ella quien llegaba por fin a la ciudad, después de haber estado una semana fuera.

Tenía todo listo, una cena, si se podía llamar así a la luz de unas cuantas velas encendidas en el medio del living, música de acuerdo a la ocasión que le daba un toque retro y armónico a la velada. Mako se había esmerado en hacer lo menos cliché posible aquello, pero con los consejos de su hermano era más complicado, ya que Mako no estaba acostumbrado a esto.

- Me siento ridículo, pero espero que le guste – suspiraba.

El timbre sonó entonces y Mako procedió a caminar hacia la puerta y abrir.

Al otro lado se encontraba Korra ansiosa de volverlo a ver también. Y cuando vio que la puerta se abría y lo primero que observó fue los ojos del muchacho, una tonta sonrisa se pegó en su cara y luego de unos segundos se lanzó de golpe a un fuerte abrazo, provocando que Mako cayera de trasero al suelo y Korra encima de él.

- Te extrañe – susurró Korra entre los brazos de Mako.

- Yo igual – la abrazaba fuertemente.

Pero lo que rompió ese cálido abrazo fue el olfato de Korra y junto con ello unos ladridos fuera de la casa. Mako miró asombrado hacia la puerta viendo como una pequeña perrita blanca movía su cola esperando que Korra se levantara del suelo.

- Opss, ella es Naga.

- ¿Por qué la trajiste?

- Ahm… pues porque… - Korra lo miraba con inocencia – es quería que la conocieras y además, no me deja sola.

Naga se acercó hasta el rostro de Mako y luego de olfatearlo le dio un lengüetazo a su cara provocando la risa de Korra.

- ¿Qué preparaste? – se levantaba del suelo tomando a Naga entre sus brazos.

- Ah, es una sorpresa – se sonrojaba – ¿está bien así?

- Me gusta.

Korra observaba la mesita de centro con algunas velas encendidas, más otras cosas para picotear mientras tanto, como papas fritas, pan, etc.

Se sentó en el sillón y agarró un trozo de éste y lo untó en mayonesa para poder comer.

- Te esmeraste, te quedo bonito Mako.

El muchacho caminó con una pequeña tabla en sus manos y en ella habían unos cuantos trozos de carne asada listas para servir. Se sentó al lado de su novia y se le quedó observando. Ella sonreía. Mako se fue acercando hasta sus labios y depositó un suave beso, reconociendo el lugar, el sabor de su boca. Korra acariciaba el rostro de él mientras disfrutaba de aquel momento.

La noche avanzaba, la situación era acorde para ambos. Korra le tenía una sorpresa a Mako, quería sorprenderlo.

- Últimamente, mi madre ha estado viendo muchas telenovelas, y aprendí algo que quiero que veas. ¡Pero no te vayas a reír! ¡Porque te juro que te golpeo y no me vuelves a ver nunca más!

Mako no pudiendo hacer nada más que abrir sus ojos de asombro vio como Korra corría en dirección al baño con su bolso. Y mientras los minutos avanzaban, se comenzó a acomodar aún más en el sillón.

El ambiente estaba perfecto para ambos, una verdadera velada. Cuando Korra gritó desde el baño que pusiera "play" a la radio, donde ella había colocado un CD, éste hizo caso y comenzó a sonar una extraña música.

Korra salía del baño vestida como toda una odalisca bailando al ritmo de la música. Mako no podía creer lo que estaba viendo, asombrado se quedó con la boca abierta viendo cada movimiento de la morena. Ella, con su traje de color azul de dos piezas llena de decorados, dejaba ver su bien formado abdomen, más una tela del mismo tono que movía con sus manos por el aire. Korra danzaba por cada rincón, jugando con sus manos, con su vientre y con la misma tela recorriéndola por el rostro del ojidorado. (N.A.: esto es culpa de la telenovela "El Clon")

En ese instante se acercó nuevamente a él y con el mismo velo rodeándolo por el cuello lo acercó a ella para besarlo, Mako respondía gustosamente y sus manos comenzaron a viajar por la piel morena que tanto extrañaba. Korra se dejaba querer y Mako disfrutaba de la velada inolvidable.

Mako recordaba aquella escena con una sonrisa tonta en sus labios, han pasado semanas desde eso y las clases habían comenzado también. El muchacho se encontraba sentado frente a su escritorio, en su día libre, leyendo libros y tomando apuntes como de costumbre. Su trabajo iba bien y su amorío con Korra también. Se sentía satisfecho, sentía que las cosas las estaba haciendo bien al fin y por eso la vida, el destino lo estaba premiando.

- Hermano – interrumpió Bolin de repente – la correspondencia llegó. Ya sabes, luz, agua, bla bla bla, la dejé encima del mesón.

- Dale – volteó a mirar a su hermano y dándose un leve estirón - ¿vas a salir?

- Sí – suspiró – voy donde Opal. Dice que – Bolin se encontraba nervioso – dice que me presentará con sus padres.

- Buena suerte – rió.

Horas más tarde, cuando Mako ya cansado de estudiar, decidió caminar hacia la cocina. La casa estaba absolutamente sola sin la voz de su hermano. Agradecía, a veces, tener esos momentos de paz. Pensó en llamar a Korra, pero era probable que estuviera en clases también. Optó por mandarle un mensaje, como era día viernes, quizás podrían quedar en verse o pasar la noche en su departamento, como ya era costumbre cada cierto tiempo, los fines de semana.

Decidido a beber algo, abrió el refrigerador para encontrarse con unas cuantas latas de cerveza y bebida. No tenía deseos de alcohol por lo que prefirió beber de la segunda.

Le había llegado respuesta de Korra a su teléfono, diciendo que unas horas más pasaría por su casa y luego iría a la de él, ya que se encontraba en el gimnasio, retomando sus clases de natación.

- Carta de Wu – leía la correspondencia que Bolin había dejado encima de la mesa de la cocina.

Sus ojos se abrieron de par en par al leer.

"No lo tomes a mal amigo, pero es la oportunidad de tu vida. Sólo rellené el formulario, no pierdes nada con intentarlo"

Había dejado el vaso servido encima de la mesa sin reacción alguna.

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Korra terminaba su jornada de entrenamiento. Nuevamente volvía a retomar las riendas de su pasión y eso era no dejar de nadar. Aunque debía organizar de mejor manera su tiempo, ya que de vez en cuando ofrecía clases a niños pequeños que asistían al gimnasio, por un par de horas los fines de semana. Y es que les había prometido a sus padres, que con tal de quedarse con Naga ella buscaría un trabajo. Tuvo suerte de que el entrenador y profesor de su universidad le diera esta maravillosa oportunidad. Y ella no la desaprovechó. Enseñar a los demás estaba en su sangre, con pensamientos como este, certificaba cada vez más que lo que estaba estudiando era su vocación y eso la hacía tremendamente feliz y orgullosa de sí misma.

Llegando a su casa, su madre la recibía como todos los días.

- ¿Vas a ir donde Mako? – Senna le servía una deliciosa cena que consistía en arroz, un poco de atún y mayonesa y bebida.

- Sí, mañana me paso directamente al gimnasio a las clases para los niños. ¿Sabías que Meelo está asistiendo también? – se sentaba para merendar.

Su rutina consistía en lo mismo, terminar de cenar, relajarse unos minutos en su cama, para luego arreglar un pequeño bolso con útiles personales y algo de ropa de cambio y luego ir hacia la casa de su novio. El tiempo que compartían, desde que comenzaron las clases nuevamente era escaso. Ambos debía dedicar tiempo al trabajo, a los estudios, por eso aprovechaban estas instancias para pasar más el uno con el otro.

Las cosas iban bien entre ellos. Y eso Korra lo agradecía también, ella sabía que Mako hacia un esfuerzo para que las cosas resultaran, sabiendo cómo fue su historial amoroso antes de conocerla. Y para ella también era todo nuevo, el estar con alguien dedicado a lo que hace y no desperdiciando su vida así como así.

- Ya me voy madre – le daba un beso en la mejilla – dale un beso a mi padre también, nos vemos mañana – y salía por la puerta, corriendo por las calles de la ciudad.

Senna dio un suspiro al ver a su hija salir tan animadamente. Amaba verla así.

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Mako aún seguía sin poder moverse de aquella silla leyendo una y otra vez la carta que le había mandado su amigo Wu desde Ba Sing Se. El tiempo se había detenido en ese instante y sólo escuchaba su corazón latir. No sabía cuánto tiempo estuvo así, hasta que sintió como un escalofrío se apoderaba de su cuerpo. Se levantó y caminó hasta su habitación en busca de algo con que abrigarse. Lo hizo, un chaleco color rojo le daba calor, pero aun así el asombro y los nervios no lo dejaron en paz. Se aventó a su cama para poder tranquilizarse ¿Qué debía hacer? Lo primero sería hablarlo con ella, pero ¿Cómo se lo iba a tomar?

Bolin en ese momento no se encontraba, y necesitaba que alguien más leyera aquel documento, saber que no estaba soñando ni que le estaban jugando una mala broma. Le estaban entregando la oportunidad de su vida, estudiar en Ba Sing Se, en una de las mejores universidad, terminar su carrera con los mejores docentes y un futuro completamente asegurado, con grandes posibilidades de trabajar inmediatamente en lo suyo.

Sonó el timbre entonces y Mao observó por la ventana de su habitación que ya el solo ya había dado paso a la luna, que la noche estaba más presente que nunca y necesitaba de una luz, tanto en su casa como en su vida.

- Hola bonito – respondía ella cuando por fin pudo entrar a la casa de su novio.

- Hola – dijo algo distraído mientras recibía un abrazo de Korra y sus dulces labios esperando por un ansiado beso.

- ¿Qué sucede? Ya se te consumió el cerebro con tantos libros – dijo bromeando otorgándole una sonrisa burlona.

- Nada que ver boba – colocó sus manos en la cintura de la chica para atraerla hacia él y cerrar la puerta de entrada.

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- Estas extraño Mako – interrumpió Korra de repente a los pensamientos del muchacho. Ambos estaban en la habitación del chico, recostados en la cama viendo una película, mientras bebían un poco de chocolate caliente – ni siquiera has puesto atención a la película. ¿Qué te sucede?

Ya era más de media noche cuando ambos estaban ahí viéndose las caras. Mako entonces acariciaba el rostro de la morena y en su mente buscaba las palabras adecuadas, tenía miedo, pero no se lo iba a ocultar.

- ¿Recuerdas a Wu? – Korra asintió en silencio dejándose llevar por la suavidad de las manos de Mako, pero de pronto sintió frío cuando la retiró de su rostro para alcanzar unos papeles que tenía guardados en su mesita de noche. En eso se los entregó a Korra y esta la miraba con dudas.

- ¿Qué es esto?

- Wu… rellenó una solicitud para que pudiera ingresar a la Universidad de Ba Sing Se – observó como Korra mantuvo su respiración – me aceptaron Korra.

El aire de sus pulmones salió de una sola vez, haciendo que la chica tomara con fuerza aquellos papeles y comenzara a leer.

- Ya veo – fueron las únicas palabras que salieron de su boca al terminar de leer la carta.

Korra lo miró a los ojos intentando hallar una respuesta, pero los dorados se veían tan confundidos, casi asustados.

- ¿Aceptaras, verdad?

- No lo sé – fue la respuesta sin titubeos de Mako.

- ¿Cómo que no lo sabes? – frunció el ceño ante la respuesta del chico – Mako, es Ba Sing Se, la mejor universidad de todo el mundo.

Mako se recostó nuevamente en la cama tapándose la cara con uno de sus brazos. Suspiró pesado ante las palabras de Korra. Ella lo estaba incentivando a tomar una decisión.

- Además dice claramente que será a partir del próximo año ¿no? – se aferró a él. – Mako, la vida te está dando una magnífica oportunidad.

- No quiero…

- Mako – Korra dio un gritito enojada – Mako, no digas eso.

- No quiero alejarme de ti - dijo dejando ver sus ojos con los de ella. – No quiero, pero…

Korra se acurrucó a su lado, la película seguía avanzando, pero ellos dos estaban teniendo un encuentro, un punto clave de su relación. Algo estaba cambiando las cosas y tenían que pensar con claridad de ahora en adelante. Korra mientras abrazaba con más fuerzas al muchacho buscaba también las palabras de acuerdo a la situación para que el también procesara lo que el destino le estaba regalando.

- Mako – susurraba – has luchado tanto por ser una gran persona, sacando adelante a tu hermano y a ti mismo. No has tenido una vida fácil, pero has tenido el apoyo de gente que te quiere y te admira. Ahora el destino te ofrece en bandeja una gran posibilidad de desarrollarte como persona. ¿Para qué son las oportunidades entonces si no las aceptamos? Podemos equivocarnos en el camino, pero sabes… siempre salimos adelante. Nos caemos pero la gracia está en levantarnos. Todo tu esfuerzo, durante tantos años Mako, te está dando frutos. Si no lo aprovechas te vas a arrepentir. El destino te puso en tu camino a gente que solo te trae buena suerte.

El muchacho oía las palabras de Korra y su corazón latía con tal velocidad que Korra era capaz de escucharlo a través de su pecho con claridad.

- ¿Y qué hará mi hermano si lo dejo solo? ¿Y mi trabajo? ¿Y nosotros Korra? – la miró con atención.

- Tenemos muchos meses aún para compartir – lo besó de una sola vez – no voy a permitir que rechaces esa oportunidad Mako. Es tu decisión sí, pero, toma en cuenta el tamaño de lo que se está dando. No todos pueden contar una historia así.

Mako se arrojó encima de ella, cubriéndola de besos por todo su rostro, hasta depositar su boca en la de ella en un beso completamente apasionado.

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Habían pasado unos cuantos días después de aquella conversación. Como de costumbre, Korra venía saliendo de una agitada y tediosa clase de inglés junto con sus amigos, que por obra del destino, nuevamente les había tocado juntos. Bolin, Asami y Korra caminaban en dirección a casa de esta última, para realizar un nuevo trabajo grupal.

- Como en los viejos tiempos – dictaba Bolin entusiasmado.

- Claro, sólo que esta vez vamos a casa de Korra.

- No puedo dejar a Naga sola – se disculpaba – hubiera sido perfecto ir a casa de Asami, ya sabes…

- Si es cierto – suspiraba – una lástima que Opal no trabajara con nosotros – decía apenado Bolin.

- Oh vamos – lo consolaba Asami – no te apenes, tienes a dos lindas chicas acá Bo – le guiñaba un ojo.

- Chicas, ustedes siempre serán mis musas – reía.

Korra se unía a las risas de los dos. Extrañaba toda esta sensación. Volver a la normalidad, a ser el grupo que fueron desde el comienzo. Aunque verdaderamente se lo debía al ramo que más odiaba la morena y al profesor que le hacia la vida imposible. En el fondo, gracias a eso, hoy podía tener momentos como este con sus amigos.

- Asami – le hablaba despacio a la chica para que Bolin no se enterara, ya que justo en ese momento decidió llamar a Opal – ¿después podríamos platicar? Necesito… bueno, ya sabes.

- Korra – colocaba una de sus manos en el hombro de la morena – ¿somos amigas no? puedes hablar cuando quieras, sobre lo que quieras – le decía con una hermosa sonrisa.

- Gracias – susurró.

Ya en casa de Korra y luego de comenzar a buscar un tema en el cual debía dar una pequeña charla, en inglés por supuesto, decidieron elegir el tema de los cosplay y como se ha ido masificando en la ciudad y en otras regiones también.

Estaban todos en la habitación de la morena y mientras buscaban en internet información sobre lo que hablarían, Korra mordía la punta del lápiz buscando imágenes en su computadora, mientras que Asami comenzaba a escribir un punteo de las cosas más relevantes a disertar. Bolin por su parte, no se despegaba del celular, mandándole mensajes a su novia.

"Ánimo con tu trabajo de inglés. Estoy esperando el fin de semana, te tengo una sorpresa. Te quiero mi Korra"

Una suave sonrisa apareció en el rostro de la morena a leer, también, el mensaje que Mako le había mandado.

"¿Me dejaras con las ganas de saber qué sorpresa me tienes? Que malo eres. Odio inglés. Te quiero mucho a ti mi Mako :*"

- ¿Y ese suspiro Korra? – bromeó Asami.

- Lo siento – se sonrojaba.

- No hay problema – reía la de ojos verdes – es bueno verte así amiga.

¿Y por cuanto tiempo estará así? Pensaba Korra.

"Pero si te digo, no será sorpresa. Boba"

Asami observaba a Korra como su semblante cambiaba de pronto. Quedándose viendo fijamente su celular y notar algo de tristeza en su mirada. Eso la preocupó, así que procuró no preguntar nada por el momento, ya que de todos modos, la ojiazul le había pedido que conversaran después. Cuando Bolin no estuviese presente.

Unos golpecitos distrajeron al grupo que se encontraba cada uno realizando una labor correspondiente. Senna, la madre de Korra, entraba a la habitación con unas galletas horneadas por ella y unos refrescos para que pudieran darse una pequeña pausa.

-Gracias mamá.

- No hay de qué. – sonreía - Que gusto que nuevamente les haya tocado juntos la clase de inglés. Korra siempre me dijo que ustedes la ayudaron mucho con ese ramo.

Todos comieron con gusto aquella merienda, hasta que la noche cayó por completo en Ciudad República y cada quien se disponía a abandonar la casa de Korra.

- Asami, quieres que te acompañe hasta tu casa – ofreció Bolin amablemente.

- No, descuida, tomaré un taxi.

- Está bien, adiós chicas, nos vemos.

Ambas agitaban su mano despidiéndose del muchacho en la puerta principal de la casa de Korra.

- Asami, tienes tiempo…

- Claro.

Caminaron un poco hasta llegar a una pequeña plaza cercana a la casa de Korra. La noche no estaba tan helada como de costumbre y es que ya siendo fines de Agosto, la brisa helada y las lluvias estaban siendo alejadas. Poco a poco, el buen clima se iba a hacer presente.

- Ya veo, por eso te noté algo triste – Korra le había comentado la situación con Mako – por eso también no querías que Bolin estuviese presente.

- Él quiere conversar tranquilamente con él. No se cómo se lo tomará, pero él está asustado – refiriéndose a Mako – y bueno, yo sólo lo motivo a que vaya. No puede perder una oportunidad como esa ¿No lo crees?

- Me extrañaría que hicieras lo contrario Korra. Siempre piensas en los demás, en que tomen buenas decisiones.

Las lágrimas comenzaban a rodar por el rostro de la morena, como ambas estaban sentadas en unas sillas al aire libre, Korra solo agachó su rostro para que Asami no la viera.

- Hey Korra – comenzó a darle pequeños golpecitos en la espalda – Vamos amiga. Aún tienen tiempo para compartir. Aprovechen todas esas instancias. Además, Ba Sing Se está sólo a 6 horas de acá. Podrán verse los fines de semana o para las vacaciones – Asami trataba de darle ánimos.

- Lo sé…

Asami finalmente abrazó a Korra y ésta pudo llorar un poco más. Necesitaba desahogarse ahora, porque después debía tener otra visión de las cosas y ser fuerte para demostrarle a Mako que ella lo apoyaría en esta nueva etapa.

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Mako venía llegando a casa, después de su típica rutina diaria, entre el estudio y el trabajo, verdaderamente estaba agotado. Cuando por fin ingresaba, se percató de la presencia de su hermano, a medio vestir, en el sillón junto a Opal. Ante la incomodidad de ver a su "pequeño hermano" en esa situación, atinó a carraspear, algo disimulado y sin seguir observándolos para poder llamar su atención.

- ¡Hermano! – grito exasperado el menor con vergüenza – pensé que llegabas más tarde – tartamudeó.

- Yo… los dejo… voy a mi habitación – caminaba sin mirarlos – hola Opal… con permiso – y desapareció de la vista de su hermano.

- ¡Bolin! – Opal golpeo en el brazo a su novio - ¡qué vergüenza! Dijiste que llegaría tarde…

Mako escuchaba como su hermano le pedía a la chica que se quedara un rato más, que el mayor no los iba a molestar y un sinfín de cosas que provocaban la risa del ojidorado.

Volteo su rostro, mientras seguía recostado en su cama y pudo observar el muñeco (amigurumi) que Korra le había regalado hace unos días atrás. Era casi del porte de un llavero y con un gran parecido a él.

Finalmente cerró sus ojos y descanso.

Pero fue interrumpido por unos golpecitos en la puerta. Con un perezoso "adelante" Bolin entró en la habitación de su hermano y se sentó a los pies de la cama. Mako lo observó abriendo solo un ojo y Bolin se hacía el desentendido.

- Oye Bolin – fue Mako quien habló primero – necesito conversar contigo. Es algo importante.

- ¿De qué se trata? – volteó para ver al muchacho.

Mako no sabía cómo comenzar, por ende se sentó también y busco n su mesita del velador aquellos papeles que Wu le había mandado desde Ba Sing Se. El moreno de ojos dorados se los entregó a Bolin y cuando las recibió, miró con muchas dudas a su hermano, como tratando de que le diera una explicación sobre que trataba. Comenzó a leer mientras que Mako lo observaba en silencio.

- Hermano… - comenzó a sollozar Bolin - ¿Vas a aceptar? ¿Korra ya lo sabe?

- Bolin – acomodo su brazo alrededor de él – Korra ya sabe… pero quiero saber tu opinión.

- Bueno, pues… - lo miró a la cara – quiero lo mejor para ti hermano, pero… te voy a extrañar. Además se como te gusta lo que haces… ¿Korra que te dijo?

- Ella me apoyó en que lo aceptara también.

Mako suspiró y entonces le sonrió a su hermano, dándole un abrazo agradeciéndole el apoyo que le daba. A pesar del miedo que le provocaba vivir una nueva experiencia, aun le quedaba el tiempo suficiente para aprovechar sus días en Ciudad República, junto con él, sus compañeros en la facultad, en el trabajo y también con Korra.

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Los días pasaban rápidamente en la ciudad. Y con ellos, el tiempo iba cada día mejor. Atrás quedaban los días fríos, las nubes y sus días grises, poco a poco la ciudad se estaba adornando con los primeros brotes de flores en los árboles y plantas.

Este era el clima que le empezaba a gustar a Mako. Y por eso mismo decidió sorprender a Korra, en las afueras de su universidad. Estaba esperándola en la salida, a eso de las 3 de la tarde. Los alumnos de distintas carreras caminaban y pasaban frente a él. Una que otra muchacha reían despacio cuando pasaban delante de él y lo miraban de reojo, cosa que para Mako no pasaba inadvertida, pero solo atinaba a agachar la mirada algo avergonzado.

De pronto vio que se acercaba, algo cansada y con el cabello desordenado, cargaba un bolso apenas.

- ¡Korra!

La mencionada levantó su vista y sus ojos azules brillaron como nunca ante la sorpresa del muchacho.

- ¡Mako! – corrió hacia él.

- Vine a buscarte – le sonrió.

Otras compañeras de Korra pasaban por su lado y se despedían de la chica, mientras la molestaban, disimuladamente, con el chico que tenía a su lado.

- ¿Hoy no vas a ir al gimnasio, verdad?

- Nop – se sonrojaba mientras se sentía observada – ¡oye… ya vamos, nos están observando mucho!

- ¿Qué tiene de malo?

- Nada, sólo vamos.

Entonces lo agarró del brazo y comenzaron a caminar. Pero luego fue quien tomó de la mano a Korra y la guío hacia un lugar en especial. Subieron a un taxi que los llevaría un poco más lejos de la ciudad.

- ¿A dónde vamos?

- Sorpresa.

Korra lo miraba con curiosidad, pero la sonrisa en su rostro no se iba. Mientras el auto avanzaba, ambos conversaban sobre qué tal estuvo su día, en cómo ha estado Bolin con respecto a la situación de Mako y como se lo tomó la jefa Beifong cuando Mako le comentó lo que se le venía en el próximo año.

- Se lo tomó bien, me dijo que me apoyaría y que cualquier cosa, que no me preocupara, estaría pendiente de mi hermano, quizás brindarle un trabajo más estable para que pueda cubrir las necesidades de la casa. Dijo que si las cosas iban tan bien con Opal, le iba a pedir que se fuera con ella a vivir.

- ¿¡En serio!? No nos había comentado nada.

- Ya sabes, no es seguro aún. Los temas sentimentales son raros.

- ¡Hey! – le brindó un pequeño codazo

Después de casi unos treinta minutos en el auto, Korra logró divisar a donde se dirigían. Un pequeño cartel les daba la bienvenida a las termas de la ciudad. Una entrada llena de arbustos y pequeñas cabañas de madera, donde la gente se registraba. Un camino de piedras hacia una gran casa más adelante donde las personas dejaban sus pertenencias y cambiaban de ropa para luego ingresar a las termas o a las piscinas temperadas.

Todo ese proceso Mako ya lo había realizado con anticipación, sólo tuvo que ir a confirmar su llegada para luego dirigirse hacia los camerinos y cambiarse de ropa. Korra estaba muda ante la atención de Mako y este solo la miraba con una divertida sonrisa. Se tomaron de la mano hasta separarse cada uno en los respectivos lugares de hombre y mujer.

Luego de un rato, cuando iban más cómodamente vestidos, fueron hasta la piscina temperada donde maravillosamente no había nadie más que ellos dos.

- Bueno, me costó, pero esta era mi sorpresa. Nosotros solos y…

- Una mesa muy adornada para nosotros dos… - decía con asombro Korra. – muchas gracias.

Korra se acercó a su novio y rodeándolo con los brazos aproximo su boca hacia la de él en un beso duradero. Cerró sus ojos y se dejó llevar. Mako sujetó con fuerza la cintura de la morena para dejar, inclusos sus dedos marcados en su piel, como muestra de que todo esto es de verdad.

- Siempre tan bruto – dijo mordiéndole el labio inferior.

- Me encanta ser bruto contigo – le dijo seductoramente hasta darle un agarrón en las nalgas de Korra.

- Pero a la vez, un cursi, aunque me encanta nuestra cita acá.

Se acercó a la mesa para observar las cosas que había para comer. Chocolates, frutas, jamos, queso, todo en generosas proporciones, a eso hay que agregarle una deliciosas y helada champagne.

- Te prometí que estos días, estos meses juntos serían los mejores. Aprovechar cada oportunidad.

- Lo sé – el rostro de Korra se tornó con un poco de tristeza. Mako se acercó a ella para abrazarla. – Aprovechar de estar juntos…

- Te amo… te amo tanto Korra – le susurró mirándola directamente a los ojos.

Korra notó como el calor atacaba su rostro, pero sin vergüenza alguna le respondió:

- Yo también te amo Mako.

- ¿Seguiremos juntos hasta que me vaya?

- Por supuesto que sí. Quiero compartir lo más que puedo contigo. Esa es mi decisión.

Después de aquellas palabras, ambos compartieron la tarde en la piscina temperada, relajándose, comiendo de vez en cuando algo de la mesita. Llenándose de besos y caricias, donde solo la piscina, y un espacio cerrado le daba la intimidad y los mejores recuerdos para mantener tanto en la piel como en la memoria.


Hola a todos, han pasado meses desde que no escribo, pero más vale tarde que nunca no? Bueno, ódienme, golpéenme, pero he de terminar esta historia.

Las razones las pueden encontrar en mi fanpage de Facebook. La verdad no quiero dar más explicación por acá. Solo decir que se vienen las cosas difíciles para la pareja y bueno, les advierto que se sorprenderán xD

Bueno, espero no demorarme mucho en el siguiente episodio, y si es así, espero que me tengan paciencia. Gracias a todos los hermosos review que me han llegado, siempre estoy pendiente de responderles por mp. Así que GRACIAS! Y bueno, cualquier cosa, duda o sugerencia saben que me las pueden hacer y agradecer el tiempo que se dan para leerme y dejarme su notificación.

Ya, no más lata. Nos leemos en una próxima ocasión!

PD: cualquier error de redacción en el fic, si es mi culpa, porque no lo revise cuando lo subí xD

PD2: "Este fic participa en la 'Semana Makorra' del Foro ¡El Cometa de Sozin!"