Capítulo 23

Problemas

Los días estaban pasando muy rápido para ella. Cada vez que se juntaba con él, y entre los estudios y sus temporadas de clases en el gimnasio no tenía más tiempo para detenerse a pensar. Todo lo que se venía y durante 4 meses sólo vivió al máximo cada momento, como dicen por ahí Carpe Diem.

Pero las cosas no iban bien, de cierto modo, cada vez que ellos estaban juntos pasaban noches maravillosas, dentro y fuera de la cama, pero cada día, cada noche en que Korra se quedaba a solas y se acostaba no podía evitar acurrucarse y llorar.

Su madre la había escuchado muchas veces y realmente le preocupaba ya su condición sentimental, pero se percataba de que, aun así, al día siguiente seguía con sus ánimos de siempre, o eso intentaba aparentar y seguir con su vida. Al fin y al cabo el mundo no se acababa y no se estancaría por las cosas que el destino decidió para ambos.

Diciembre estaba en su apogeo y entre los últimos exámenes de fin de semestre, más la ardua demanda que los negocios, locales y parecidos tenían en esa fecha, la gente ya de por si andaba más estresada. Se acercaba Navidad, se acercaba año nuevo. Se acercaban nuevas cosas.

Korra se encontraba leyendo sus apuntes antes de entrar a clases a rendir su examen de inglés. Estaba nerviosa, pero todos estos meses de arduo trabajo y estudios junto con Asami y Bolin le han servido bastante, además Mako también tiene influencia en que las calificaciones de ella subieran, ya que se disponía a ayudarla cuando era necesario. Korra había descubierto que el chico era un "cerebrito" incluso en inglés, lo cual agradecía.

Su teléfono celular comenzó a emitir una vibración. Seguramente era un mensaje de texto o una llamada perdida, ya que lo mantenía en silencio. Cuando lo revisó, vio que se trataba de una llamada de su madre. Se preocupó por eso, ya que no solía llamarla cuando estaba en clases, menos en estas fechas decisivas. Así que le devolvió el llamado.

- No quiero molestarte hija, es mejor que hablemos cuando llegues a casa, créeme que es mejor.

- ¿De qué se trata? – preguntó preocupada Korra.

- En casa hablamos Korra. Ahora procura sacarte una buena nota en inglés.

Bufó con fastidio al cortarle la llamada a su madre. Pero ya estaba en la hora de rendir su examen, así que apagó el teléfono, se levantó de su asiento, botando la lata de bebida que se estaba consumiendo mientras leía, ya que el calor comenzaba a sofocar a todos los ciudadanos y luego caminó hasta la sala donde el profesor los esperaría.

- Buena suerte Korra- le susurraba Bolin y Asami antes de que el profesor comenzara a entregar la prueba.

Korra se encomendó a todos los dioses habidos y por haber, de forma exagerada pensó y procedió a contestar las preguntas del test.

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- ¿A qué vienes? Después de tanto tiempo – preguntó con inquietud Senna.

- Sólo quiero saludarle…

- ¿No te parece que no es oportuno? Después de cuánto tiempo vuelves a aparecer así como si nada. Lo siento muchacho, pero no quiero que aparezcas delante de mi hija…

- Señora – respondía el joven – sólo quiero hablar con ella.

- No – dijo cortante – ahora te pido por favor me dejes pasar, llevo prisa.

Senna se retiró para dar paso hacia su destino, mientras el joven la seguía observando con su cara llena de frustración.

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A las horas después Korra salía de la Universidad, caminando directamente a su casa, prefirió así porque necesitaba pensar. Y como salió antes que sus amigos, no decidió esperarlos y se marchó. Buscando su celular y encenderlo encontró un par de mensajes más de su mamá. Y eso la tenía preocupada, porque cuando había recibido su llamada se notaba algo angustiada. ¿Qué habrá sucedido? Era el pensamiento que inundaba a cada instante a la morena, y la cual, en cierto modo, cree que la perjudicó a la hora de su examen, ya que no pudo concentrarse en su totalidad a responder correctamente las preguntas de ésta.

Decidió llamarla, pero no le contestaba. Intentó una segunda vez más y nada.

- ¿Mamá? – llamaba Korra quien recién entraba en su casa. – No hay nadie…

Caminó hacia la cocina y encontró una notita pegada en el refrigerador.

"Fui a dejarle unos papeles a tu papá al trabajo, vuelvo enseguida. No salgas de casa"

- No salgas de casa…. – repitió aquellas palabras - ¿Qué le pasa?

Arrugó el papel, lo botó a la basura y busco algo de comer. Se preparó un sándwich y llenó un vaso con bebida. Luego caminó hacia el living y comenzó a comer, buscando nuevamente su teléfono pero con el propósito de hacer otra llamada.

- ¿Mako?

- ¡Korra! ¿Cómo te fue en el examen? ¿Dónde estás?

- Estoy en casa… - respiró – no me fue muy bien, creo.

- ¿Qué pasó?

- Podemos hablar más tarde de eso, te llamaba para avisar que llegaré más tarde a tu casa. Mi mamá me tiene un poco preocupada y no me he podido contactar con ella.

- Está bien, te espero… ¿Está todo bien?

- Espero que sí. Bueno… nos vemos más tarde.

Korra cortó la llamada y mientras se acomodaba en el sillón, lentamente fue cerrando sus ojos hasta quedarse dormida.

Un golpe en la puerta logró que se despabilara, y mientras se frotaba los ojos caminó hacia la puerta. Al momento en que volvió a sonar ésta Korra se sorprendió al ver a un muchacho alto, de tez blanca y cabello negro. Muy galante y de buen vestir.

- ¿Iroh?

El chico sólo le sonrió de lado esperando que la morena dejara su sorpresa de lado.

- ¿No me vas a saludar?

Korra meneaba la cabeza no creyendo ver a quien tenía delante. Después de unos segundos sonrió y se abalanzó hacia él para brindarle un cálido abrazo. Él le respondió de la misma manera, aspirando su particular aroma.

- Hace tanto que no se de ti ¿Qué me cuentas? ¿Cómo te ha ido? – Korra preguntaba entusiasmada invitando a entra a Iroh a su casa.

El muchacho sonreía como siempre, tan cordial y seductoramente, característica principal de él. Se sentó mientras que la ojiazul corría a la cocina en busca de algo para beber y comer. Iroh mientras tanto miraba la casa con atención, recordando cada detalle de ella. A la vez dirigía sigilosamente su mirada hacia Korra quien se dedicaba a buscar unos vasos para servir bebida.

- ¿Cuándo volviste?

- Hace unos días.

Korra llevaba una bandeja con los vasos servidos y unas papas fritas, las colocó en la mesita de centro del living y luego se sentó al lado del joven.

- ¿Cómo has estado tu Korra? – preguntó viéndola fijamente - ha pasado ¿cuánto? Un año casi…

- Sí – suspiró la morena – pero sabes, he estado bien. Encontré cosas que me han hecho feliz.

- Salud por eso – Iroh tomó su vaso y Korra lo imitó haciendo chocar sus vasos para brindar.

De pronto un silencio invadió la sala y las miradas de ambos se cruzaron, pero aquello que despertó a los muchachos fue el sonido de la puerta abriéndose y dejando ver la figura de la madre de Korra, quien venía cargando un par de bolsas con mercadería. Cuando se percató de que había visitas fue muy amable en saludar al muchacho y este también se levantó caballerosamente para ayudar a la mujer.

- Tu… - Senna lo miraba con atención – ¿eres Iroh?

- El mismo.

- No te había reconocido – dijo alegremente la mujer quien le sonrió al muchacho – estás muy cambiado. Te vez mucho más maduro y galán – bromeó.

Iroh se sonrió apenado ante los halagos de la madre de Korra y esta solo atinaba a reír ante la escena que presenciaba. Pasados los minutos, Senna invitó a que el muchacho se quedara a almorzar con ellas el cual aceptó por obligación de Korra. Tenían tanto que conversar, después de todo Iroh era alguien que formaba parte de su vida y de su pasado.

- Un año… - pensaba él – el tiempo transcurre rápido.

- Sí, pero… fue un año intenso. Los estudios, el trabajo, adaptarme a algo nuevo. La verdad es que me gusta.

Korra y Iroh se encontraban fuera de casa, en una pequeña plaza que quedaba a pasos de su hogar. Todo rodeado de árboles frondosos y niños jugando por las calles. Como era día viernes, se sentía en el ambiente que ya venía el fin de semana. Por eso es que aprovechaban sus ratos libres. Ambos sentados en una banca seguían platicando. Aprovechó también la instancia para sacar a pasear a Naga, quien se entretenía por los alrededores de los chicos.

- ¿Has ido a aquel ugar? – preguntó Iroh y Korra asintió en silencio.

- Fui una sola vez, con unos amigos… - meditó – allá sigue todo igual. Vals y Kyle siguen estando bien y muy enamorados. Llevan cuesta arriba el lugar. Fui ingrata ese tiempo, nunca los fui a visitar desde que pasó todo con él.

- Pero nunca es tarde – insinuó Iroh – fuiste de nuevo y con una energía renovada.

- Sin duda, lo bueno es que no hay rencores. – Korra estiraba sus brazos para desperezarse – cuando termine con mis exámenes pienso ir nuevamente.

Hubo un silencio en ese instante. Korra miró de reojo a Iroh y como este jugaba con sus manos, rió porque sabía muy bien lo que le estaba sucediendo al muchacho.

- ¿Por qué estas nervioso?

- Korra… - la observó también – deja de imaginar cosas. – le dio un pequeño codazo. - ¿Cómo vas… con el amor?

La morena de ojos azules sonrió ante la pregunta.

- Muy bien – pero hizo una leve pausa – aunque…

- ¿Aunque qué?

- No… - meneo la cabeza – tonteras. Estamos bien… Mako es… es un chico maravilloso. Es un cerebrito eso sí, pero… me siento orgullosa de él.

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Un bostezo lo invadió por completo mientras terminaba de revisar su correo electrónico en la facultad. Se refregó los ojos para poder despabilarse y seguir leyendo un mensaje que su amigo de Ba Sing Se le había enviado.

Las cosas iban bien para Mako. Estaba ya casi finalizando su semana de exámenes y pasaría la mayor parte del tiempo preparando su viaje para la gran ciudad. Aún seguía yendo a la central policial, trabajando con Beifong. Y la fecha de navidad se acercaba a gran velocidad y Mako sentía los deseos de preparar algo especial para Korra. Después de todo, era la primera que pasarían juntos y no sabía cómo actuar.

Apagó el computador en el que se encontraba, tomó su mochila y salió de la biblioteca. Iría a dar un paseo por la ciudad buscando algo que pudiese ser un buen regalo para ella. Ya que Mako era un tipo organizado y le gustaba tener todo listo antes de tiempo. Era una de sus tantas cualidades. Nunca llegaba tarde ni andaba apurado con las cosas.

Ahora que recordaba, mientras veía las vitrinas de los locales del centro comercial, que Korra le comunicó que llegaría más tarde a su casa, como era costumbre al menos pasar un fin de semana en casa de él, pero se preguntaba a qué hora sería eso. Miraba la hora en su celular y ya eran más de las 6 de la tarde.

- El tiempo pasa volando – suspiró.

Decidió llamarla para averiguar, pero no le contestaba. El tono sonaba y sonaba y nada.

Siguió observando las vitrinas hasta que dio con algo que le atrajo más de lo común. Sonrió con nostalgia y caminó en busca de aquello que lo deslumbró.

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Naga seguía corriendo de un lado a otro, mientras que Korra y Iroh caminaban a paso lento por los alrededores. Ambos platicaban de todo los acontecimientos que le sucedieron a ambos durante ese año que no se vieron.

Iroh formaba parte de la armada general de la ciudad, de hecho entró a estudiar y a prepararse para eso. Le comentaba a la morena como era la vida dura en el recinto, a la hora que debían levantarse, las reglas que debían cumplir y como podían ser castigados si no seguían las reglas al pie de la letra. Un lugar sumamente estricto para formar gente para el ejército y defender el país con orgullo y coraje. Iroh comentaba la clase de personas que llegaban también al lugar. Tanto personas de buena situación económica como chicos problemas que debían tener un duro correctivo.

Korra escuchaba con atención las palabras de su amigo y sonreía de verlo hablar con entusiasmo.

- Se ve que todo va bien contigo. Me alegro por ti Iroh.

- También tuve una vida desordenada Korra, lo sabes bien – la miraba de reojo mientras seguían caminando y la luz del sol poco a poco iba ocultándose - ¿Cuántas locuras no hicimos?

- No Iroh… dijimos que sería parte de un secreto ultra mega enterrado.

- Oh vamos, si no hay nadie ¿Qué tiene de malo? – reía con picardía.

- ¡Oye! – le golpeó el brazo, era parte de la costumbre. – No va a salir a la luz, nunca.

- Korra, tranquila – se sobaba el brazo. – Fue parte de las locuras que hicimos…

La morena revoleaba los ojos ante los comentarios de su amigo. Recordaba muy bien aquello. Cuando estuvo con su antiguo novio, Korra y Iroh tuvieron un pequeño idilio amoroso. Y ambos, torpes en ese sentido no vieron problema. El punto es que a escondidas del resto ambos tuvieron algo más allá que un beso, nadie nunca supo nada, nadie nunca se enteró. Fue la locura de una noche de pasión, de alcohol y desenfreno. Hasta que debieron poner cierto pare a aquello. Iroh estaba realmente enamorado de Korra, pero sabía que su amor era más atraído por, en ese entonces, el que era su pareja.

Korra suspiró y bufó a la vez recordar eso. Sabía que no había actuado bien, pero las hormonas de entonces actuaron más rápido que la cabeza y la conciencia.

- ¡Naga ven acá! – llamó Korra de pronto a su mascota.

Caminó hasta ella, se agachó y comenzó a acariciarla. La perrita se dejaba querer y mientras Iroh iba en su búsqueda se percató de que un hombre estaba delante de ella.

- Korra… - la llamó.

Korra volteó hacia atrás para ver a su amigo, pero una nueva voz la dejó helada. Subió lentamente su cara para mirar quien estaba de frente a ella y al toparse con el rostro de él no pudo creerlo.

- Korra – dijo el misterioso muchacho.

- No… Noatak.

El nombrado sonrió con nostalgia al volver a ver a la morena. Un año sin saber nada de ella, sin embargo Korra seguía hincada en el suelo junto con Naga. No reaccionaba simplemente. Iroh se fue acercando hacia donde se encontraban ellos para poder ver a su amiga.

Naga comenzó a ladrar y eso sacó de su estado a Korra, quien le dio una mirada furtiva a su amigo y a Noatak.

- ¿Lo habías planeado Iroh? – preguntó enojada levantándose y mirando con seriedad y miedo al nombrado.

- ¿Qué? – titubeó – no, no Korra…

- Korra, él no tiene nada que ver en esto – inquirió Noatak - vine por mi cuenta.

Korra se calló ante las palabras del moreno de ojos azules que la tenía perturbada. Noatak, hace tanto tiempo que había olvidado su rostro, su voz ronca, sus ojos azules iguales a los de ella.

- ¿Por qué vistes la misma ropa que Iroh entonces? – contempló atenta su formalidad y el uniforme de la armada a la cual pertenecia.

- Es porque – interrumpió Iroh – el también ingresó a la armada. Junto conmigo… la verdad Korra, yo siempre estuve en contacto con él, sólo que no sabía de sus planes para venir…

- ¿Podemos conversar? – preguntó mirando atentamente a Korra.

Korra no le respondió porque buscaba la manera de zafarse de aquel encuentro, entonces observó con atención hacia donde Naga salió corriendo, hacia su casa. La morena la persiguió, llamándola para que se detuviera, pero cuando se percató del por qué se iba y por qué estaba tan contenta la perra, sintió algo de alivio y miedo a la vez. Mako estaba jugando con el animal.

- Korra – le sonrió Mako al ver llegar a la morena.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó con miedo.

- ¿Perdón? – dudó un poco ante las palabras de la chica – vine a ver que sucedía… - hizo una pequeña pausa analizando el rostro compungido de Korra – me quedé preocupado por tu llamada así que decidí venir. ¿Te molestó?

- Claro… digo no – se rascaba la sien y miraba a su alrededor. Se percató de que Iroh y Noatak venían caminando hacia ella. – Todo está bien. ¿Entremos?

Naga seguía buscando un regaloneo de Mako y Korra estaba desesperada para que entraran. De pronto el grito de uno de ellos llamó la atención del chico quien se quedó observando como dos figuras venían en su dirección.

- ¿Quiénes son?

- Te explico después Mako, por favor, entra. Yo arreglaré esto.

Mako reconoció las figuras que llegaban a su lado. Uno de ellos estaba en las fotografías que Korra tenía pegadas en su cuarto. Al otro tipo no, pero le dio mala espina. Miró por última vez a Korra con el ceño fruncido y bufando entró junto con Naga a la casa, esperando que la chica resolviera su problema.

Cuando entró pudo notar un amplio silencio en la sala. El chico decidió hablar, para ver si de alguna manera Senna le contestaba. Naga corrió hasta la cocina en busca de uno de sus juguetes y comenzó a morderlo. Este emitía un gracioso sonido y eso de cierto modo calmaba el estado de Mako, al saber que Korra estaba fuera atendiendo asuntos que no entendía, con dos tipos que no conocía, excepto uno por una fotografía.

- Hola Mako, discúlpame, estaba en el baño – saludaba Senna al chico con un fuerte abrazo - ¿Dónde está Korra?

Mako le indicó en silencio que estaba fuera y cuando fue a ver, por la ventana, lo que estaba haciendo Korra y habiendo identificado a ambos la mujer exclamó e hizo un pequeño gruñido.

- Muchacha porfiada… testarudo el otro sujeto… - reclamaba entre palabras.

- Disculpe ¿Quiénes son? – preguntó curioso Mako.

- Hijo – suspiraba Senna – no sé si yo deba contarte todo. Pero son parte del pasado de Korra.

- ¿El antiguo… novio? – Senna afirmó en silencio ante la pregunta de Mako.

El comenzó a morderse el labio, extrañamente empezó a sentirse aún más nervioso de lo que estaba. Quería escuchar y ver que sucedía. Así que también se acercó a la ventana.

- Iroh, debiste decirme lo de Noatak. Y tú – apuntó al aludido – no quiero verte, no hay nada de qué hablar.

- Korra – interrumpió Iroh – discúlpame si, pero mejor los dejo solos para que hablen.

- No Iroh, espera – intentó detenerlo pero él ya se estaba yendo.

- Korra…

Ésta lo miro detenidamente. Su corazón latía fuertemente. Miró hacia un lado para notar como la figura de su amigo se desvanecía cada vez más, alejándose de ambos, y por otro lado, miraba hacia la ventana de su casa, sabía a la perfección que su madre estaría observando los sucesos, pero más nerviosa se sintió cuando los ojos dorados de Mako también aparecieron tras la ventana.

- Sólo quería saber cómo estabas, que era de tu vida. – se fue acercando y estiro su mano para enredar con sus dedos uno de los mechones de pelo de ella. Lo acercó hasta él para sentir su aroma – no has cambiado Korra, sigues igual de hermosa que hace un año, aunque… - se separó un poco - aunque a la vez algo en ti hay diferente.

- Debe ser porque madure. O quizás porque encontré un camino correcto en el cual soy feliz. O quizás porque salí de un terrible estado en el que me dejaste y eso me dejó más fuerte.

No pudo seguir hablando porque Noatak se acercó a ella para depositarle un beso en la mejilla.

- Perdóname por todo lo malo que te hice.

Korra lo empujó de su lado, asustada.

- Vete Noatak. No vuelvas, en serio.

- Lo siento, pero no me iré aún. Tenemos amigos en común que iré a visitar. – caminó pasos hacia atrás para comenzar a retirarse – además no me quedaré tranquilo hasta que me perdones por las tonteras que cometí Korra. Quiero… - titubeó un poco y con una sonrisa ladeada hablo nuevamente – quiero recuperarte.

Mako quien veía la escena desde el interior de la casa comenzaba a exaltarse. La proximidad que aquel sujeto tenía con Korra no le gustaba para nada. Intentó ir hacia ellos, pero fue la mismísima Senna quien lo detuvo. Con su rostro totalmente sereno le negó la posibilidad de salir. Mako entendió y caminó hasta el sillón, sentándose con toda la molestia del mundo. Se cruzó de brazos y espero allí a que Korra apareciera. Naga fue su consuelo a ratos, quien se acomodó a su lado.

Korra veía en silencio y con su corazón latiendo rápidamente, el paso de Noatak. ¿Por qué aparece en estos momentos a perturbar su vida? La morena de ojos azules tenía miedo de entrar y enfrentar la mirada de su madre y la de él, pero al rato pensó, que no era su culpa, después de todo ella no sabía de la presencia de él en la ciudad, y menos sabía que estuviera en la armada junto con Iroh. Sin más preámbulos caminó hasta la puerta y entró como si nada.

- ¡Korra!

- Mamá, basta, ya… - decía rendida y luego observó a Mako quien estaba más pendiente de Naga que de ella – Mako ¿Nos vamos?

Mako se paró en silencio y esperó a Korra quien se dirigía a su habitación en busca de sus cosas.

- Hijo, no te sientas mal por lo que pasó. Hablen, para que las cosas queden clara entre ustedes. Eres un buen muchacho Mako, acá en casa te apreciamos mucho. – Senna le daba una pequeña caricia en la mejilla a Mako como muestra fraternal, y a la vez de apoyo sabiendo que no era agradable presenciar lo que había sucedido hace un rato.

- Gracias – fue lo único que dijo ya que Korra estaba viendo aquella escena.

- Mamá, nos vemos – la abrazó fuertemente.

- Se cuidan. Nos vemos.

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Todo el trayecto fue en completo silencio. Incluso la entrada al departamento de Mako. Bolin, su hermano no se encontraba, ya que había decidido pasar la noche en casa de su novia. Korra entró y el silencio que actuaba entre ellos no era al que estaba acostumbrada. Simplemente no le gustaba.

- Mako…

El aludido caminaba hasta la cocina en busca de algún refresco, pero no había nada que llamara su atención. Las últimas cervezas que quedaban se las había bebido con su hermano la noche anterior.

- Iré a comprar algo, vuelvo en seguida.

- Espera, voy contigo.

Pero no alcanzó a salir cuando la puerta ya se había cerrado. Korra solo se quedó observando y comenzó a fruncir el ceño.

- Necio. – bufó y caminó hasta la habitación.

A los minutos después Mako entró y busco a la chica. Dejó la bolsa sobre la mesa de la cocina y caminó hasta su habitación. Allí la morena se encontraba sentada en la cama, jugando con sus dedos. Mako la miró y sin más caminó hasta ella para sentarse a su lado. Allí comenzó a escuchar lo que ella decía.

- Él era mi ex novio. El otro muchacho, el de la foto, es un buen amigo. Él estaba presente cuando paso todo con Noatak…

- Ni su nombre me gusta.

- Mako – volteó el rostro para poder verlo a los ojos – el no significa nada para mí.

- Pero el muy… - rabió ante lo que iba a decir – se tomó muchas libertades contigo.

- ¡Ay Mako solo fue un beso en la mejilla! – Korra trató de darle poca importancia a eso.

- ¡De todas formas! ¿A qué fue? ¿Por qué aparece delante de tu casa? ¡Te quiere devuelta! ¡Quiere reconquistarte! Tuviste una historia con él, es obvio que aun…

- ¡Cállate Mako! – comenzaba a irritarse – cállate, no pongas palabras en mi boca ¿de acuerdo?

- No he dicho nada – dijo a secas.

- Pero lo pensaste, que aun siento cosas por él ¿No?

Mako apretaba sus puños con furia. ¿De dónde salía este ataque repentino de celos e inseguridad?

- Hey escúchame, Mako.

- ¿Y cuándo yo me vaya? El muy imbécil tendrá el camino libre…

- ¡Mako ya basta! Me estas irritando. ¿Por qué estás así?

- ¡No quiero que ese tipo se acerque a ti! No quiero que sean amigos, no quiero nada… - decía ya exaltado y de pie, dando vueltas por su habitación.

Cuando analizó sus palabras, entendió que algo andaba mal en él. Frustrado y con rabia salió de su propia habitación y se quedó en living. Sentado en el sillón abrió una de las latas de cerveza que había comprado y empezó a beber. Necesitaba algo tóxico para que no fuera su mente la que se envenenara, si no que aquel liquido lo llevara a otra instancia.

Korra en cambio se quedó estática en la habitación del chico y las lágrimas ya eran inevitables. Se abrazó a sus rodillas e intento llorar lo más silenciosamente posible.

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Horas después Korra estaba profundamente dormida en la cama de Mako, y éste la observaba como descansaba. Con un par de latas ya consumidas Mako también se disponía a dormir, así que acomodó a la muchacha al rincón, donde siempre le gustó dormir y la tapó con las sabanas y él, obviamente dormiría a su lado.

- ¿Te desperté? – preguntó sigilosamente y Korra solo lo miraba con tristeza. – Perdón.

Una nueva lágrima caía por el rostro de ella y Mako se maldecía por dentro al hacer llorar a su chica. Con una de sus manos comenzó a acariciarle el rostro y a secar las lágrimas que hacían acto de presencia.

Y solamente así, ambos se fueron quedando dormidos.


¿Hola?

¿Hay alguien acá?

PERDONENME LA VIDA POR HABER DEMORADO TANTO EN ACTUALIZAR.

La verdad es que no tengo excusa (o si podría dar miles de excusa, como que estoy un poco harta del fandom de LOK con tanta "novedad" que ha sacado bryke, y que el juego y el ocio me consume), pero les prometí que no dejaría esta historia abandonada, que mi deber es terminarla, tanto por mi como paras ustedes. Así que por toda la paciencia que han debido tener les agradezco que me sigan a pesar de que me demoré en actualizar.

Eso. El título del capítulo lo dice todo, así que golpeenme no más. Ahora ya saben quien es el famoso ex novio de Korra, y espero que se hayan sorprendido porque no quise poner a Iroh en ese papel. Obvio, quería que fuera algo que no se les ocurriera jejeje aparte que el muchacho este igual es guapo, pero no supera a Mako xD

Nuevamente agardecer a quienes me lee y espero saber vuestras opiniones a través de sus reviews.

Ya saben, cualquier cosa, duda o avances del esta historia las encuentran en mi fanpage de facebook.

Besos y abrazos por montones :D