Capítulo 24
Navidad
Después de esos acontecimientos, las cosas no mejoraban. La situación estaba más densa de lo normal. Y el ambiente que le rodeaba tampoco le ayudaba del todo.
Korra meneaba su cabeza de un lado a otro mientras contestaba las preguntas del examen de inglés, que tuvo que repetir, ya que en el primero no tuvo una buena calificación.
El profesor miraba atentamente a la muchacha mientras esta seguía estática viendo su prueba. Carraspeó un poco el adulto y eso trajo a tierra nuevamente a Korra. La cual siguió trabajando en lo suyo, porque su única meta en ese preciso momento, era terminar la prueba y darle rienda suelta al inicio de las vacaciones de verano. Era la mejor manera de pensar y de saberse distraer ante lo que se venía.
Y por supuesto, si la relación de ella con Mako se estaba viendo afectada por la presencia de Noatak, quien rondaba la ciudad como si nada, pensaba más de la cuenta en la actitud del ojidorado, simplemente no había motivos para que desconfiara. Mako había sacado a relucir uno de sus atributos y es que era celoso y casi posesivo. Al menos así cuando el ex novio había aparecido en acción nuevamente.
Korra no quería darle motivos a Mako para hacerlo enojar, era más bien su actitud la que le molestaba. Además tampoco tenía los más mínimos deseos de entablar una relación-conversación con su antigua pareja. Así que por esa razón y más, es que prefirieron mantener la distancia un poco, hasta que Korra pudiese terminar sus exámenes y Mako pudiese terminar todo el papeleo del traslado a Ba Sing Se.
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Navidad estaba a pocos pasos de las personas. La ciudad entera se adornaba con los colores que esta practicaba. Los niños eran los más entusiastas a la hora de andar por las calles ya que podían ver a Papa Noel entregando alegría a los más pequeños. (N.A.: Acá en Chile por lo general le decimos "viejo pascuero", pero quise ser más neutra y por eso lo deje como Papa Noel, igual así suena muy cliché).
Korra acompañaba entonces a sus padres en las compras para Navidad. Hace una semana que había comenzado sus vacaciones y podría decirse que al fin se encontraba con algo más de paz. Por lo tanto decidió acompañarlos para, a la vez, buscar un presente que obsequiar a Mako.
- Oye Hija – habló Senna de repente - ¿Por qué no invitas a Mako a pasar las fiestas con nosotros en casa?
Korra se sorprendió ante las palabras de su madre.
- No lo sé mamá, quizás desea pasar la fiesta con Bolin. Ya sabes… él se va, el otro queda solo…
- Pero invítalo también – interrumpió.
Korra sonrió entonces. Sin lugar a dudas sería más que una fecha especial. Decidida a dejar todo lo malo atrás y seguir creando recuerdos juntos y en familia. Llena de optimismo decidió llamarlo, pero luego se arrepintió, por alguna extraña razón prefirió dejarlo para después y conversarlo personalmente.
Y de pronto se vio parada frente a una tienda, llena de decorados de navidad que llamaban fuertemente su atención.
- Ya sé que regalo darle – sonrió y entró decidida.
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Mako se encontraba patrullando las calles en motocicleta, que era prestada por la comisaria donde trabajaba. Como la afluencia de público era grande en las calles y en temporadas como esta se necesitaba mayor vigilancia, el muchacho debía cumplir con parte del trabajo que se le había impuesto por Beifong. Y todo marchaba con absoluta tranquilidad, cosa que era agradecida por él.
Se detuvo un momento para poder ir a beber algún refresco. El calor que invadía la ciudad seguía siendo insoportable y es que el comienzo del verano era innegable.
- Eres tú el novio de Korra, ¿no es así?
Mako se giró rápidamente y ante la sorpresa de ver de quien se trataba dejo su botella de lado.
- ¿Y tú quién eres?
- Me presento, soy Iroh. Oye disculpa lo de la otra vez en la casa de ella…
- ¿Eres…? – preguntó dubitativo.
- Soy el amigo de ella no más, no te preocupes. No soy el ex novio ni nada de eso.
Iroh estiró su mano para saludar como corresponde al muchacho, Mako lo observó con pausa para luego devolver aquel gesto. Ambos tomaron asiento entonces cerca del lugar donde Mako había comprado su refresco. El radio de la motocicleta no daba anuncio alguno de desorden por la ciudad por lo que le permitió al chico relajarse un momento más. Iroh entonces miraba con detenimiento a Mako quien no le prestaba atención y sólo aprovechaba su pequeño tiempo libre.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? – hablo de repente Mako - ¿Qué intenciones tiene… aquel sujeto?
- No lo sé – contestaba Iroh con una media sonrisa - ¿Estás preocupado? No deberías, Korra me ha hablado maravillas de ti. Ella ya dejó su pasado atrás debido a ti – con calma se puso de pie y colocó sus manos en los bolsillos de su pantalón para luego darle la espalda a Mako – no le des mucha vuelta al asunto, Korra no va a volver a mirar con esos ojos de niña a Noatak.
La mirada de Mako se endureció ante la mención de éste.
- Ahora, si asecha, sólo debes mantener la calma y vigilar. Eso es todo lo que te puedo decir. – sonrió ante la gracia que le causaba el rostro del más joven.
- No me causa gracia. Yo me iré y ella se quedará. Supongo que ese sujeto aprovechara esa instancia.
- Eres muy desconfiado.
- Probablemente – dijo casi en un susurro que apenas salió de su boca – es la primera relación seria que tengo con alguien. Estoy aprendiendo… - Mako comenzó a reír de manera repentina – no sé por qué te estoy contando todo esto. Ni siquiera te conozco del todo.
- Supongo que inspiro algo de confianza.
Mako comenzó a buscar entre sus pertenencias su teléfono celular para poder ver la hora. Y ya iba siendo momento de regresar a la central para acabar su jornada de trabajo. Debía volver a casa, porque se juntaría con Korra. No se habían visto desde aquella situación y quería hacer algo para agradarle. No era justo que ella pasara malos ratos por culpa de sus celos –que comenzaba a descubrir- y pensaba que la mejor manera de sacarle al menos una sonrisa era con alguna salida, un cena o quizás algo fuera de la rutina. Algo se le ocurriría en el camino.
- Iroh… - dijo sutilmente – gracias.
- No hay de qué – observaba como se subía a la motocicleta – buena suerte – levantó su mano para despedirse. Mako le respondió sólo con un movimiento de cabeza.
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Cuando depositó el regalo de Mako bajo el árbol de Navidad que estaba en el centro de la sala de la casa de la morena, deseó con toda sus fuerzas que esta época fuera la mejor para ambos. Deseaba poder pasar la festividad junto a él.
- ¿Ya te vas hija?
- Sí, Mako me estará esperando en la central. Así que me marcho.
Senna le brindó, como de costumbre, un caluroso abrazo a su hija.
- Cuídate y no peleen ¿Sí?
Korra sólo revoleó los ojos ante las palabras de su madre. Podría ser su mejor amiga, además de su progenitora, pero llegaba a ser fastidiosa cuando se inmiscuía en los asuntos amorosos de ésta. A pesar de saber que sus consejos eran los más sabios y por qué no, el dicho de que la madre siempre tiene la razón, era netamente cierta. Cuando Korra iba, Senna ya venía de vuelta. Enseñanzas de la vida.
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Miraba por la ventana del auto que la llevaba a la junta que tendría con Mako. Observaba como el paisaje avanzaba y en sus oídos su infaltable música, que no dudaba en cantar en voz baja y mover sus dedos en cada compás de ésta. Su otra mano no se salvó de llevarla a la boca y comenzar con el mal hábito de morderse las uñas.
El paisaje avanzaba a gran velocidad tras la ventana, reconociendo el lugar al que debía llegar. Le pidió amablemente al chofer que se detuviera en una de las esquinas más próximas. Allí logró observar a Mako. Cuando bajó y comenzó a guardar sus audífonos en su bolso se dedicó a caminar lentamente hacia él, quien estaba completamente sumido en su teléfono celular. Pensaba en su interior en como lo admiraba, como le parecía un tipo sencillo, pero con un sentido de responsabilidad para el como para su querido hermano. Lucía despreocupado después de una jornada de trabajo y como cambiaba su figura cuando usaba uniforme de trabajo, para luego andar con unos simples pantalones a media pierna de color café, su polera roja favorita y zapatillas. Sonreía con nostalgia. Extrañaría cada detalle de él, inclusos su celos y sus peleas.
- Mako – el nombrado fijo ahora su vista en la morena que tenía delante de él, quien le sonreía simplemente.
Guardó rápidamente su celular en el bolsillo de su pantalón y se acercó a ella para abrazarla. Ella le respondía el gesto como de costumbre, pasando sus brazos por la cintura del muchacho. Y aspiró su olor. Eso también lo extrañaría.
Repentinamente sus labios se apegaron a los de ella, como si la vida se le fuera en ese segundo. Los anhelaba después de aquel traspié que tuvieron anteriormente. Allí, parados frente a la multitud que seguía caminando de un lado a otro, frente a algunos que esperaban su turno para tomar locomoción, el tiempo no se detenía para el resto, sólo para Mako y Korra que respondían con hambre y sed aquel estímulo.
- ¿Vamos? – se separó unos escasos centímetros de los labios de su amada.
- ¿Dónde? – preguntó con curiosidad sintiendo su boca arder.
- Sorpresa.
La tomó fuertemente de la mano y caminaron un par de metros para llegar a la entrada de un recinto privado. Mako le entregó al guardia dos entradas que tenía dobladas en su pantalón y él tipo muy amablemente, pero con seriedad los dejó pasar.
Entrabas al lugar y podías observar las luces de colores cálidos que alumbraban el sitio. Una música agradable para sentarse y beber algo junto a la barra. Al fondo un escenario con todos los instrumentos listos y preparados. Y un grupo de jóvenes esperando con ansias mientras se sacaban fotos y tarareaban una melodía que a los oídos de Korra era conocida.
- ¿Quieres algo? – preguntó Mako.
- Tengo sed.
Mako se acercó a la barra y le pidió dos cervezas al chico que atendía.
- ¿A qué se debe esta invitación?
- Ya verás…
Unos minutos más tarde las luces se apagaban. Un humo salía desde el escenario y la gente comenzaba a gritar con éxtasis. Unos muchachos se posicionaban en este y se acomodaban sus instrumentos musicales. Las baquetas indicaban el paso para que los demás comenzaran a tocar y la música empezaban a fluir.
Korra se sorprendió al conocer las canciones, por lo que miró a Mako sorprendida. Una banda tributo a su grupo musical favorito estaba arriba del escenario. La sonrisa se apoderaba entonces de su rostro y comenzó a cantar. Mako satisfecho con la reacción de su novia, pasó su brazo por la espalda de ella y con breves caricias le indicaba que estaba satisfecho y feliz de verla contenta.
La jornada finalizaba con el tema que ambos conocían muy bien y coincidían en que era parte de su relación "Safe and Sound". Todo el mundo allí presente bailaba, gritaba con euforia a los integrantes, cantaban hasta no poder más.
- Fue una buena velada Mako. Gracias por la invitación…
Caminaban en silencio bajo una agradable noche estrellada. Las luces de los focos que adornaban el espacio de la ciudad, la gente que caminaba a esas horas después de una jornada de labor o de fiesta para los jóvenes.
- Mi madre – siguió hablando Korra – sugirió que te preguntara si querías pasar navidad en nuestra casa…
Detuvieron su caminar ambos, Korra esperaba ansiosa una respuesta de parte de Mako. El sólo giró sobre sus talones y se le quedo de frente. La morena sin entender por qué se quedó viendo fijamente el suelo, como si fuera la cosa más interesante del mundo. Luego posó sus ojos en las zapatillas de él.
- ¿Tú quieres que pasemos la Navidad juntos?
- ¡Sí! – respondió automáticamente Korra.
- Entonces, está bien.
- Ah – sonrió – oye… dile a Bolin también.
- Claro, aunque supongo que él pasara la fiesta con Opal, no lo sé.
Sería una casi última reunión familiar antes de partir. Mako quería pasar tiempo con su pequeño hermano también, pero no podía obligarle. Ya que también él quería pasar tiempo con su chica.
- Le preguntaré entonces – le sonrió y buscando la mano de Korra siguieron con el camino hacia el departamento del muchacho.
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En la víspera de Navidad se sentía un delicioso aroma en casa de Korra. Senna preparaba con afán la cena para recibir a sus invitados esa noche y pasar una bonita jornada en familia. Como era típico todos los años. Pero este en especial vendrían inclusos los primos del polo norte a la ciudad, para quedarse hasta el nuevo año.
Korra dentro de todo, estaba en su habitación, y como fuera algo de costumbre, buscando el atuendo que se pondría en la noche.
Al final, Mako decidió pasar la fiesta con ella y su hermano Bolin también estaría presente.
- ¿Necesitas ayuda mamá? – pregunto Korra quien salía de su habitación, con un aire de descuido en su cabeza.
- Sí, podrías sacar los platos y el servicio que está guardado. Como tendremos más invitados, los vamos a necesitar.
Estaba ansiosa, la navidad era aquella fecha donde más disfrutaba a su familia. Su padre, que comúnmente trabaja arduamente todo el año, sale temprano de su jornada y siempre lleva algún dulce para acompañar la cena. Le encanta salir de casa después de la medianoche y ver como los niños que viven en el sector comienzan a disfrutar y a exponer con una gran sonrisa los regalos que recibieron. Además le encanta beber algún licorcito en compañía de su amada esposa y ahí es cuando los demás vecinos pasan a saludar y conversan hasta altas horas de la noche. Cuando todo eso sucedía Korra se sentía satisfecha, pero al mirar al lado, observaba como Mako estaba en su compañía, y Bolin también estaba presente. Ambos conversaban y veían a los demás. Bebían el mismo licor que el de su padre y reían con alguna que otra cosa que comentaban. Bolin sonreía como un niño cuando Senna le entregaba un pequeño presente y Mako recibía con timidez también un regalo para él. En eso Korra entró a su casa y caminó en dirección al árbol navideño buscando lo que ella tenía para él, luego le entregaría el otro presente a Bolin.
- Mako – llamó Korra de pronto. Este se le acercó y con cuidado ella le entregó un presente a su novio – sé que, hemos tenido un poco de problemas estos días, pero quiero que sepas que… - suspiró - Mako yo te amo. No quiero quedarme con esta mala sensación antes de que te vayas – bajo su rostro y siguió hablando – no me interesa Noatak, no me interesa saber a qué vino. Yo sólo quiero estar contigo, más ahora, ahora más que nunca.
Mako se quedó sin palabras ante lo mencionado y veía el rostro de su amada con ese leve sonrojo que aparecía cada vez que moría de vergüenza de decir tales cosas, esos arranques de sinceridad. Con calma alcanzó las manos de ella para recibir su presente.
- Muchas gracias…
- Ábrelo
Con cautela comenzó a despedazar el envoltorio para encontrarse con una cajita en particular.
- Korra, pero esto es…
- Hey tranquilo. Sé que te va a servir. Así dejas de mirar la hora a cada rato en tu bendito celular.
- Gracias. – Mako sacaba el reloj para colocarse – está bonito.
Las sorpresas no acababan allí. Mako también tenía algo que darle a cambio a Korra y por un momento pensó que estaba cayendo en el típico cliché, pero no tuvo mejor opción y le pareció algo bonito. Decidido, se lo entregó. Korra contenta toma el pequeño paquete con sus dos manos.
- ¡Qué lindo, Mako! – su mano alzaba una pequeña cadena plateada con una piedrecita de color azul.
- Deja que te lo coloque – Mako tomó el adorno y lo pasó por alrededor del cuello de la morena. – el azul, siempre será tu color Korra.
Dejó sus manos puestos en los hombros de Korra mientras sonreía al ver como Korra adoraba su presente. De pronto el saludo de más personas llamó su atención.
- Hemos llegado algo tarde, pero… llegamos – decía el hombre lleno de seriedad quien iba acompañado de dos personas completamente semejantes.
- ¡Unalaq, hermano, que bueno que vinieron! – saludaba Tonraq a los recién llegados - ¡Feliz Navidad!
- Feliz Navidad – respondían los hermanos con cara de póquer.
Korra se acercaba a sus primos, Desna y Eska. Junto a ella le seguía Mako y Bolin, siendo este último asombrado por la belleza fría que irradiaba la muchacha.
- ¡Bolin tienes novia! – le decía despacio Mako
- Pero hermano, hay que admirar la belleza de las chicas del polo norte… ¿Quién es la chica por cierto?
- Yo – respondía seriamente Eska parándose frente a Bolin.
Korra y Mako dejaban a solas a Bolin, para que pudiera enfrentar la situación, de algún modo Eska tenía un carácter fuerte frente a la dulzura de Bolin y este quedaba acongojado ante su presencia. Muy divertidos veían como el pequeño quedaba sin palabras.
- Korra – hablo Mako - hay algo más que quiero entregarte esta noche, pero no aquí. Después de ir a visitar a Opal ¿Vienes conmigo a casa?
- ¿Me vas a dejar con las dudas hasta ese momento? Vamos Mako ¡dímelo!
Suspiró Mako y ante la mirada e insistencia de Korra, la tomó de la mano y se la llevó un poco más lejos de los demás. Metió su mano dentro de su delgada chaqueta de mezclilla y de allí sacó un papel. Se lo entregó a Korra y antes de que ella pudiese abrirlo Mako le dijo:
- Quiero que vengas conmigo a Ba Sing Se.
El corazón de Korra latía fuertemente y el papel estaba a punto de resbalarse de las manos de ella.
- Mako…
- No me tienes que dar una respuesta ahora. Sólo te compre ese pasaje de ida, pero… - se rascaba la cabeza desesperado – quiero que vengas conmigo.
Bolin se acercó de pronto hacia ellos interrumpiendo el momento de la pareja.
- Hermano, Korra. Pregunta Opal a qué hora estaremos en su casa.
- Dile que en una hora más aproximadamente – respondió a secas Korra.
- Ok –Bolin fijo su mirada en uno luego en el otro y se retiró sin emitir sonido alguno.
- Sólo piénsalo – dijo Mako luego de aquella escena.
La morena de ojos azules suspiró y apretó firmemente el papel en sus manos.
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La fiesta en casa de Opal estaba a todo dar. La música invadía los alrededores de la gran casa de la familia Beifong. Allí los amigos de la universidad, colegio y quizás de toda la vida estaban compartiendo una velada que solo ellos sabían dar.
Una música al estilo ochentero sonaba y algunos comenzaban a bailar, moviendo sus pies torpemente, pero con alegría. Estar con los amigos los hacía sentirse más alocados que con la familia, en algunos casos.
El licor y la comida no podía faltar tampoco, en eso siempre tenía cuidado, de que el invitado siempre se lleve la mejor impresión hasta en el servicio, por ende es que habían meseros y hombres en la barra que disponían, para que el invitado pudiese elegir y degustar a su favor.
Todo en la familia Beifong era perfecto, salvo una cosa.
- ¡Bolin! Por qué vienes con ella, además insinúa que eres su novia. ¿De dónde salió esa loca? – era la primera vez que Opal reaccionaba de esa manera ante la presencia de una chica cerca de Bolin.
- Este pato tortuga dijo que mostraría la ciudad, ya que mi querida prima está ocupada con su novio.
- ¡Pero Bolin, es mi novio!
- No me importa, podemos compartirlo – respondía sin emoción alguna en su cara.
La boca de Opal no podía abrirse más ante las palabras de la morena, prima de Korra.
- Y ¿Dónde se fue Bolin?
Mako y Korra apuntaban al patio, acto seguido Opal fue detrás de él.
- Bueno, has causado suficiente estrago prima.
- No es mi problema que esa chica de la cual no se me su nombre no sea lo autosuficiente madura y se acompleje por algo tan natural como el gusto entre un ser humano, hombre y mujer en este caso, atraídos por las personalidades que…
- Sí, si, como digas. Bueno, diviértanse – decía Korra agarrando de la camisa a Mako y saliendo del espacio donde se encontraba Desna y Eska.
Caminaron entonces en medio del patio y al servirse un par de tragos decidieron bailar. Algo de música electrónica sonaba en ese momento y ambos comenzaban a bailar. Cuando Mako hizo dar media vuelta, de modo que ella quedara a espaldas de Mako, éste se le acercó y posó una de sus manos en la cadera de Korra.
- ¿Bailamos?
- No bailo con extraños.
- ¿Segura?
- Claro – respondía dándose la vuelta para quedar frente a los ojos dorados de Mako.
- Estás bailando conmigo.
- Mhhh – miró su vaso – seguramente estaba fuerte el trago – sonreía.
- Podríamos ir a un lugar más privado ¿No te parece?
- No me voy a acostar contigo, sin siquiera saber tu nombre – le sonreía divertida.
- Oh… Me llamo Mako.
- Yo me llamo Korra. Mucho gusto.
Luego de que Mako se le acercara a devorar con besos sus labios y apretarla fuertemente contra ella, pegó su frente con la de ella y entre suspiros le decía cada vez que podía lo mucho que la amaba.
- Sea cual sea tu decisión Korra. Nuca voy a olvidarte. ¿Me esperarás?
Korra no tenía las palabras aptas para salir en ese momento, sólo deposito sus manos en el rostro del muchacho para acercarlo al de ella y plantarle cortos besos en sus labios.
- Dame tiempo para pensarlo.
Fue su única respuesta.
Existo, vivo y acá les traigo la actualización del capítulo. Ya va quedando poco para terminar esta historia.
De verdad que agradezco la paciencia por esperar y por seguir leyéndome.
Sólo decir eso y bueno... el prox capítulo sabremos que decide Korra :O !
Nuevamente reiterar los agradecimientos, y esto debe concluir sí o sí, no dejaré la historia a medio acabar. Es solo que me ha costado horrores inspirarme. Pero hoy me fluyó de manera rápida y por eso es que subí al tiro el capítulo, por si encuentran algún error ortográfico o de redacción me lo hagan saber. Y Ya no más lata, recen por mi para no demorarme en el siguiente :)
Los adoro! chaiiiiii
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