Capítulo 25
Despedida
El ventilador encendido justo dando en todo su rostro. El calor que invadía la ciudad era cada vez más insoportable.
Korra revisaba con atención su computadora. Estaba aburrida y no encontraba otra forma más precisa de perder el tiempo. Hace pocos días habían pasado una velada fabulosa de año nuevo y solo era cosa de esperar para ir de paseo, en familia, en las afueras de Ciudad República. Las anheladas vacaciones. Pero algo había en el rostro de ella que la tenía más pensativa de lo normal. Y es que mirar aquel pasaje que Mako le obsequió en Navidad la tenía pensando en las decisiones que debía tomar a partir de ahora.
Por una parte moría de ganas de salir con él y comenzar una nueva vida en Ba Sing Se, el lugar con mejor economía y posibilidades de trabajo y bienestar, hablando de la clase más alta y hasta la media. Pero por otro lado, el dejar a sus padres y la vida que ya lleva en Ciudad República la tenían indecisa.
Y ante toda esa presión que ella misma se generaba fue que decidió tomar su celular y marcar al número de Asami. Pensando que era la mejor opción para distraerse y quizás ella podía guiarla a una mejor solución ante tanto rodeo de pensamientos.
Salió apresurada de su casa. La conversación con su amiga había sido instantánea y sin esperar ni un segundo más ambas quedaron de acuerdo en verse en el centro comercial. Allí probablemente comerían algo, pasearían y conversarían de todo un poco.
Ya en el lugar, se pudieron encontrar sin problemas, ambas se saludaron con un calurosos abrazo, preguntándose cómo han estado, que tal los días, y otras trivialidades. A la vez comenzaron a caminar hacia el lugar donde almorzarían, mientras que Korra comenzaba a contarle a Asami todo lo que estaba pensando con respecto a la oferta de Mako de irse con él. Y bien que Asami no era la dueña de la decisión final, pero si le daba a entender los puntos a favores y en contra de la opción que la morena decidiera.
Se sentaron entonces, y pidieron la carta para elegir que se servirían. Una ensalada surtida con pechuga de pollo para Asami y una hamburguesa con papas fritas para Korra. Para beber bebida y quizás de postre una copa de helado con tres sabores. Así es como ambas gustaban.
- Ese es el drama, quiero ir, pero no sé si estaré haciendo lo correcto. ¿Es muy egoísta pensar eso? – suspiraba Korra mientras apoyaba su rostro con sus manos y esperaba que llegase el pedido a su mesa.
- No lo sé Korra, pero tomes la decisión que tomes, vas a tener mi apoyo. Y estoy segura que el de tus padres también. Y para qué decir de Mako. Si vas con él creo que será el hombre más feliz del universo.
Korra guardó silencio ante las palabras de Asami y procesando nuevamente todas sus opciones sintió el maravilloso olor de su comida que ya a estaba siendo entregada por el joven mesero que las atendió. Con una excelente atención y amabilidad el muchacho se retiró y dejo disfrutar a las jovencitas de su apetitoso almuerzo.
Y a pesar de tener esa incertidumbre se sentía tranquila, por eso mismo es que poseía el buen apetito de siempre.
- Conocí con alguien.
Korra dejó de masticar y quedó embobada mirando a Asami ante lo comunicado.
- Además que tú también lo conoces.
- ¿Cómo?
Logró decir apenas la morena y la observaba fijamente. Asami sentía la mirada penetrante de Korra y atinó a dejar los cubiertos aun lado de su plato con la ensalada apenas servida.
- Es Iroh.
Korra no lo podía creer o tal vez había escuchado mal, ya que su reacción inmediata fue abrir la boca y quedarse pegada mirando a su amiga que estaba frente a ella con la cara algo enrojecida. Debe ser el calor o la vergüenza que le producía contar aquello.
- ¿Es joda? – torció una sonrisa como no creyendo lo que le contaba, pero luego se puso seria - ¿Cómo diablos se…?
- Te lo explico.
El hecho es que el culpable de aquello fue Bolin ¿Y cómo conoció a Iroh? Pues claro, seguramente Mako fue el causante, cuando después de aquella charla que tuvieron, nuevamente el destino los volvió a encontrarse. Bolin sintió admiración por el ya conocido amigo de Korra y paseando de un lado para otro, se toparon con Asami. Cabe decir que el mundo fue pequeño al reunir a estas personas, pero mientras Asami explicaba su historia, decía y aseguraba que las cosas sucedían porque alguna fuerza inexplicable unía a la personas. Que quizás todo está unido o sólo el destino pone manos a la obra para que las personas siempre se sorprendan de la vida. Esa era su mejor teoría, quería creerlo y así se lo explicaba a Korra quien escuchaba con gran atención pensando que tal vez todo eso era cierto, no en vano ella misma conoció a Mako quien ya conocía a Asami. Y todo quedaba envuelto en un círculo vicioso que sólo ellos podían entender y aceptar.
- La vida, nos ha dado muchas sorpresas en este último tiempo. El año pasado fue de muchas emociones. Superar mis penas, entrar a la Universidad, hacerme de tu amistad con la de Bolin, conocer a Mako, saber tu historia con él – suspiraba - y luego de todo eso, que el pasado volviese a marcar presencia, la propuesta de Mako…
- Un año bastante movido viviste.
- Y ahora debo empezar a escribir este nuevo.
Luego de unos cuantos minutos más tarde, Asami pedía la cuenta al mismo chico que las atendió. Como era la costumbre de la muchacha decidió pagar todo, dejando un poco de mal humor a Korra. Y luego decidieron marchar.
- Oye y ¿has visto a Noatak?
- No, y no me interesa verlo la verdad. ¿Para qué? - bufó la morena.
La tarde avanzó y las jovencitas seguían sumergidas en su mundo. A Korra le hacía bien distraerse de tanto y con Asami tenía esa posibilidad de hablar a rienda suelta, reír y enojarse sin problema, ya que tenía la paciencia y la serenidad para escuchar y hablar de la mejor manera.
- Gracias por la salida Asami. De verdad me sirvió mucho hablar contigo y despejarme de todo.
- De nada amiga. Cual sea tu decisión házmela saber.
Korra asintió y despidiéndose de su amiga prosiguió su marcha. La tarde seguía con su extenuante calor, y a pesar de que ya eran más tarde y que la jornada laboral terminaba para la mayoría de las personas, Korra decidió caminar por la sombra que favorecía alguno de los árboles de la ciudad. En algún momento pensó que no sería incluso mala idea pasar a visitar a sus antiguos amigos de aquel barcito al que fueron una vez con Mako y Bolin, aunque lo dudó, pensando que podría estar allí a quien no deseaba ver, pero se arriesgó y dio media vuelta para caminar a paso lento hacia aquel sitio. Y mientras iba distraída en sus pensamientos, ideas vagas y reflexiones, justo cuando iba a cruzar la calle el semáforo dio con la luz roja, Korra se detuvo atinando y cayendo a la realidad buscó su celular. No tenía ninguna llamada de Mako y tampoco ella se había comunicado con él. ¿Sería bueno llamarlo? Lo dudó, pero luego pensó en ir a hacerle una visita sorpresa, después de todo, ya no estaba trabajando con Beifong, porque el trato fue que aprovechara Enero y Febrero para descansar y preparar todo para su partida. Y solo con pensar eso, se le hizo un nudo en el estómago. Definitivamente iría de sorpresa a verlo. Así que silenció su celular y cruzó la calle que había dado verde, para dirigirse hacia donde sus antiguos amigos.
Para su sorpresa y al verse frente a esa puerta secreta, no esperaba encontrarse con él, no en realidad.
- Korra.
No se inmutó en responder.
- ¿Podemos conversar?
La muchacha no puso objeción alguna, solo movió sus hombros de manea desganada, lo que hizo que Noatak aprovechara la chance y la invitó a pasar dentro del barcito de sus amigos en común de aquella época.
Cuando entraron al lugar, pudieron observar como había gente trabajando ya, limpiando, ordenando el sitio, preparando el escenario con los sonidos y las luces. Una música ambiental rondaba también.
- No quiero causarte problemas.
- Eres inoportuno.
- Sólo quiero pedirte perdón. – Korra se calló y por primera vez se permitió escuchar las palabras de Noatak – entiendo que éramos un par de críos inmaduros, que sólo pretendían vivir el presente, no pensar en nada más que divertirse. Sé que pasaste un gran susto, sé que me porté mal. Pero en el fondo yo te quería mucho Korra. Y sé que tú también sentías lo mismo. Y aunque no me creas, de verdad que no vengo a pedir una nueva chance, no. Sólo quiero que tú y yo quedemos bien y recordemos las cosas buenas del pasado, porque ¿Las hubieron? – ella sólo asintió apenada, sin dejar en ningún momento de verlo – Vine a la ciudad por un tiempo. Voy a volver a lo que he estado haciendo. Me gusta, supongo que ese es mi camino.
Korra seguía en silencio, mientras que Noatak esperaba que la morena dijera algunas palabras, pero ante la negativa y de ver que no pronunciaba gesto alguno se levantó calmadamente de la silla que estaba ubicada justo al lado de la barra.
- No te volveré a molestar Korra.
Y con eso, su silueta desapareció por el mismo lugar donde entró. Dejando a la muchacha siguiéndolo solo con su vista. No sabía bien por qué, pero sintió unos enormes deseos de llorar. Vals, la dueña del local, junto con Kyle se acercaron a ella. Habiendo visto todo decidieron esperar hasta llegar a Korra y ese fue el momento, en que la morena se apoyó contra la mesa y ocultó su rostro para comenzar a desahogarse.
- Tranquila Korra – Vals le acariciaba el cabello – pero no entiendo ¿Por qué estás triste?
- Por qué… no lo sé. Pensé en todo – balbuceaba Korra – en lo que vivimos y tiene razón, no todo fue malo. Y ahora pienso en Mako y, necesito darle una respuesta, porque si no, moriré de asfixia.
- ¿Asfixia?
- Me siento ahogada, presionada. Todo el mundo espera que dé una respuesta a algo que me propuso. Estoy presionada. Me siento presionada de no saber que elegir. Y es tan estúpido pensar tanto en una opción. ¡QUE ME LLEGA A DAR RABIA!
Kyle, quien solo escuchaba como Korra se quejaba abrió una pequeña botella de ron y le sirvió en un vaso una pequeña cantidad.
- Toma, bébelo al seco y listo. Asunto arreglado.
Korra miró con desagrado a Kyle, pero de verdad si es que necesitaba algo, eso le iba a quemar perfectamente la garganta y así al menos podría parar la ansiedad que se estaba apoderando de ella. Tomó el vaso y lo bebió de un solo golpe, provocando que Korra arrugara su rostro para luego secar sus propias lágrimas y dar un respiro.
- Lo siento, vine a puro causar escándalo.
- ¿No querías verlo? – preguntó Vals.
- Me daba lo mismo en realidad. Quizás tenía miedo – confesó - ¿podrían reabrirse los sentimientos olvidados?
- No sabría decírtelo, pero te veo y veo que eso no sucedió.
- No, menos mal. No quiero lastimar a Mako, más de lo que puedo hacerlo.
- ¿A qué te refieres? – preguntó esta vez Kyle - ¿Tomaste una decisión?
- Siempre la he tenido la verdad, sólo que estaba buscando algo que me hiciera cambiar de opinión.
- Bueno, ve a decírselo – inquirió Vals.
- Gracias.
Mientras salía del lugar buscó por todos lados algún rastro de Noatak, pero fue como si se lo hubiese tragado la tierra. Sin más preámbulos, Salió de allí y comenzó a caminar. Decidida a ir a casa de Mako. En el camino, volvió a tomar su celular y escribió un mensaje a su madre: "me quedaré en casa de Mako" no esperó respuesta alguna, sólo siguió.
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Agradecía los días en que podía dormir hasta tarde, pero más que nada se debía a que, simplemente, ya no trabajaba más para Lin Beifong. Y estaba eternamente agradecido con ella, con todas las cosas que aprendió, todas las oportunidades que le brindó y el cariño que incluso se había generado. Simplemente fue como una madre para él.
A Mako le quedaban pocos días en Ciudad República, la verdad es que podía marcharse cuando quisiera, debido a que sus clases partirían en Marzo, pero sentía la necesidad de disfrutar estos meses en la ciudad.
Y mientras seguía estando en casa, arreglando los detalles, Bolin veía con tristeza cada movimiento de su hermano.
- Bolin – llamaba Mako a su hermano - ¿Qué sucede?
- Hermano – sollozó – voy a extrañarte.
- Hey Bolin, no te pongas sentimental - se acercó a él – además quedamos en que podrías decirla a Opal que se viniera acá al departamento a vivir contigo ¿Qué te dijo?
- Ella aceptó, pero está algo enojada conmigo – Bolin hizo un pequeño puchero – no sé por qué se enoja que Eska, la prima de Korra ande a la siga mía.
- Eres tan inocente Bolin.
Bolin lo miró con los ojitos brillosos cosa que causó ternura en Mako, quien al instante estiró su brazo para poder acoger a su hermano y brindarle un cálido abrazo.
- ¿Qué quieres para almorzar? – preguntó sorpresivamente Mako.
- Lasaña – respondió de forma instantánea Bolin.
Así fue como decidió quedarse todo el día en casa Mako, no había intenciones, de su parte, de querer salir sobre todo con el calor que invadía la ciudad. Además como en casa estaban totalmente frescos, por el aire acondicionado que alguna vez decidieron instalar juntos. Allí estaba recostado en el sillón, a pies descalzos disfrutando del silencio después de un apetitoso almuerzo e iba mirando su celular de vez en cuando. Extrañaba a la morena que le robaba el aliento, pero en todo el día ella no había intentado comunicarse y él tampoco tuvo el tiempo para llamarla, así que dejó de lado el aparato y encendió la radio para que la música que lo acompañaba lo dejara en un estado de relajación total y poco a poco sus ojos caían, sus parpados se sentían pesados. No intentó luchar en contra de eso, por lo que se permitió dormir una larga siesta.
Bolin lo dejó descansar una vez apareció en el living de la casa, incluso le escribió una nota diciendo que iría a ver a su novia.
Un extraño sonido escuchaba y no sabía exactamente de dónde provenía. Podía ver la figura de ella completamente de azul, sonriendo con la mejor expresión y el sonido seguía insistiendo. "Abre la puerta" decía ella mientras con su mano pasaba uno de sus mechones cortos a través de su oreja. Ese corte le quedaba precioso y el sonido nuevamente llamó su atención haciendo que discutiera personalmente si era real o no lo que escuchaba. Nuevamente ella dijo: "abre la puerta"
Repentinamente abrió los ojos y vio todo a oscuras y en completo silencio. La radio había dejado de funcionar y se podía ver a través de la ventana del living, donde estaba recostado él, las luces de los demás departamentos, edificios y calles completamente encendidos.
Luchando por sacarse la pereza que la siesta le había provocado buscó torpemente su teléfono celular para revisar la hora, ya eran más de las diez. Y el sonido del timbre se anunció.
Algo mareado logró levantarse Mako para dirigirse a abrir y cuando allí encontró a Korra de brazos cruzados logró por fin despertar totalmente.
- Hola – saludó llevando su mano hasta su cabello para poder intentar peinase un poco.
- ¿Estabas durmiendo? Tienes cara de haberte levantado recién - dijo seriamente.
- Me quedé dormido en el sillón – sonrió para luego atraerla como siempre a sus brazos y buscar con sed y hambre sus labios.
Respondiendo instintivamente el cotidiano saludo entre ellos, Mako se la llevó hasta el sofá donde hace un rato había estado durmiendo.
- Te extrañaba – decía Mako mientras la besaba por todo el rostro y agarraba fuertemente la cintura de la chica.
- Mako – suspiraba con ganas – yo también te extrañaba… pero debemos hablar.
- Hablar más tarde – la acomodó en el sillón quedando él sobre ella – ahora, precisamente ahora, te necesito.
Hurgó con sus manos por debajo de la polera que llevaba Korra puesta en ese momento, mientras que ella sin recriminar abrió sus piernas para que él se posicionara mejor en ese reducido espacio que le entregaba el sofá.
- ¿Bolin no está? – ella también comenzaba a recorrer con sus manos el cuerpo de Mako.
- Debe estar con Opal.
Sin perder más el tiempo, ambos siguieron con aquel ritual de sensualidad y lujuria. Todo eso sin la luz de la casa que les dejara ver más allá de lo que ya conocían, sin canciones que "adornaran el ambiente" sólo sonidos de autos y bocinazos de vez en cuando y las luces de las demás casas que traspasaban la ventana del apartamento del chico.
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Cuando Bolin había llegado entró sigilosamente, pensando que Mako podría estar con Korra, resultado que fue totalmente acertado así que sin hacer mayor escándalo pasó directamente hasta su habitación y allí se quedó.
Fue suerte que no los vieran en algo incómodo, porque después de aquel fugaz encuentro en el sillón ambos habían decidido seguir regaloneando en la habitación.
Allí ambos estando desnudos y con solo la luz de la mesita de noche alumbrando sus rostros sonrojados se veían a los ojos como la primera vez.
Korra estaba cruzada de brazos, apoyada encima de los pectorales de Mako quien se dedicaba a jugar con el largo cabello de Korra.
- ¿Nunca has pensando en cortarte el cabello?
- ¿No te gusta así? Yo pensé que a los hombres les gustaban las mujeres con el cabello largo – decía mientras alzaba una ceja.
- Te vez hermosa. Como sea Korra.
Rió de vergüenza la morena, hasta que de pronto su rostro se tornó completamente serio.
- Necesito decirte algo Mako – dijo apenas.
- ¿Es una respuesta? – Korra afirmó en silencio. Mako esperaba que la muchacha dijera algo, pero las palabras no salían de su boca. Sólo se veían mutuamente y quizás por instinto Mako entendió lo que ella diría, cuál sería su respuesta, pero apenas iba a hablar, a Korra, de sus ojos comenzaron a caer unas cuantas lágrimas. Mako sentía que se le rompía el corazón. Quizás por lo que suponía o por verla en ese estado.
- Lo siento – balbuceó.
Ocultó su rostro entre sus brazos, pero Mako respiró hondo y buscó su rostro, haciendo que ella lo mirara de frente nuevamente.
- Bésame – fue lo único que le exigió.
Haciendo caso omiso, se le acercó a sus labios para depositarle apasionados besos. Besos que sin duda extrañaría, porque había dado la respuesta en sus ojos llorosos. Korra no iría con él a Ba Sing Se. Y claramente le pediría saber las razones, pero ahora estaban actuando casi de forma carnal. Sólo atinó a saborear cada uno de sus besos, recorrer su cuerpo, sentir su aroma, sus quejidos, sus suspiros. Amarse a desenfreno.
Así fue como nuevamente el deseo se apoderó de ambos.
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Al paso de los días las cosas eran evidentes. Mako había tenido esa difícil conversación con Korra, recordaba cada una de sus palabras:
- Tengo una vida acá Mako – lloraba con disimulo, porque debía ser fuerte a pesar de todo y darle razones entendibles de su decisión, aunque por dentro estaba muriendo de pena y hasta incluso podría arrepentirse de su respuesta – mis estudios, mi trabajo, mis amigos, mi familia, incluso mi mascota. Quiero titularme acá en Ciudad República, quiero trabajar acá… Lo siento, lo siento tanto.
Miraba la hora en el reloj que Korra le había obsequiado en Navidad. El tren a Ba Sing Se partiría en unos cuantos minutos más. Su equipaje estaba a su lado, dos maletas llenas de emociones, recuerdos, sensaciones que lo llevaban a algo nuevo – y ropa también – además el nerviosismo se estaba apoderando de él.
Su ex jefa y compañera de trabajo Lin Beifong se encontraba allí para despedir al muchacho, junto con un par de amigos más.
Bolin, quien había acompañado desde el principio a su hermano hasta la estación, veía para todos lados esperando que llegara su amiga. Era casi indescifrable saber cuál de los dos era el más nervioso en esta situación.
- Muchacho ¿tienes todas tus cosas a manos? – preguntó Lin – teléfono, dinero en efectivo, tu pasaje – Mako asentía a todo lo que le decían. – Entonces deberías ir a dejar los bolsos a tu asiento correspondiente. El tren parte en quince minutos más.
- Sí – anunció Mako buscando con su mirada alguna señal de la morena. – Bien, dejaré esto, vuelvo en seguida para despedirme…
Bolin le ayudó con la otra maleta de manera voluntaria.
- Extrañaré a Mako – dijo Lin Beifong – pero es un buen chico, así que le irá excelente. Se lo merece.
- Así es jefa – anuncio Clint, uno de los ex compañeros de trabajo y amigo de Mako.
- Bolin será el más triste de todos – esta vez habló Opal – es su hermano, su única familia. Ha vivido toda su vida al lado de él…
Corriendo a toda prisa una muchacha de cabello corto buscaba con desesperación cierto tren con destino a Ba Sing Se. Sus padres venían tras ella apenas, era lógico que el estado físico no fuera el mismo para ellos.
Al divisar a un grupito de gente, atinó a gritar para llamar su atención.
- ¿Korra? – Opal se sorprendió al ver a una muchacha morena, agitada, con las mejillas sonrosadas y muy despeinada con su cabello corto – tu… cabello…
- ¿Dónde está? ¿Ya se fue? – preguntó agitadamente.
- Ellos están…
Ambos venían saliendo el tren, cuando Mako y Bolin divisaron a la jovencita.
- Korra… - el más sorprendido fue Mako quien no decía palabra alguna y Bolin luego volteó para ver a su hermano. Con un gesto a los demás les indicó que los dejaran a solas un momento.
- Mako…
- Tu cabello… - Korra se sonrojó.
Los padres de Korra que venían llegando caminaron directamente a él para despedirse correctamente, deseándole de todo corazón el mejor de los éxitos. Senna con toda su amabilidad le brindó un caluroso abrazo y le entregó una pequeña bolsa con algunas cosas para comer durante el camino. Mako agradeció aquel gesto y le brindó nuevamente un fuerte abrazo a su suegra. Tonraq en cambio le dedicó un par de palabras, como que no lo perdonaría por dejar a su hija tan triste, pero que valoraba cada gesto del muchacho, tanto como por la invitación que le hizo a ella, como por el simple hecho de seguir adelante y no detenerse por nada ni nadie a seguir sus sueños. Mako sorprendido de las palabras de él, le dio una fuerte estrechez de mano, pero Tonraq como gesto amable, también le dedicó un cálido abrazo.
Una vez que ambos se despidieron dejaron sola nuevamente a la pareja.
- Sabes que puedes ir a verme los fines de semana largos o para las vacaciones.
- Haré todo lo posible para ir. Juntaré dinero desde ya para que no sean tan difícil la carga.
- Sabes también que yo puedo regalarte un par de pasajes de vez en cuando.
- Pero también sabes que no quiero que hagas eso…. A no ser que sea mucha la urgencia – volteó su mirada.
- ¿Crees que esto va a resultar Korra? – la tomo por la barbilla e hizo que la mirara a los ojos – Una relación a distancia…
- No lo sé, pero… prometimos que lo intentaríamos.
Asintieron en silencio sin dejar de verse. Korra al instante despegó su mirada de él para ocultarse entre sus brazos. Aspiró por última vez su aroma mientras que el sonido del ayudante del tren que iba a Ba Sing Se anunciaba que ya partirían. Intensificaron entonces el abrazo.
- Yo volveré.
- Te estaré esperando.
- Te amo Korra, eres todo para mí. La persona más especial de mi vida. ¿Me esperaras, cierto?
- No creo en los cuentos de hada Mako, pero haré todo lo posible y lo imposible, porque te adoro tanto.
Todos los demás se acercaron al muchacho y mientras veían la escena de los enamorados esperaban el momento de la partida. Korra y Mako se separaron centímetros de su abrazo.
- Gracias por venir. Les prometo que daré mi mayor esfuerzo en todo.
- Éxito muchacho.
- Buen viaje compañero.
- Que te vaya bien Mako.
- Hermano – Mako soltó por unos segundos a Korra para abrazar a su hermano – cuídate, llámame todos los días, escríbenos cartas también, conéctate a internet y ven a visitarnos…
- Bolin, te amo hermano, cuídate, no quemes la casa y come bien. Opal, cuida de mi hermano pequeño por favor – la aludida indicó un sí con su cabeza.
- Buen viaje muchacho. – pronunció Tonraq al igual que Senna.
Una vez hechas las despedidas, nuevamente volvió abrazar a Korra y a besarla por última vez….
- Que tengas buen viaje.
- Te amo.
- Yo también te amo, Mako.
Y así fue como Mako subió finalmente al tren, caminó por el angosto pasillo y observaba cada uno de los asientos donde personas de todas las edades iban encaminadas hacia la misma ciudad. Cuando llegó a su lugar y verificó nuevamente que el número que le correspondía era el correcto y que sus pertenencias estaban bien ubicadas en la parte superior del tren – como especie de maletero – se sentó en el lado de la ventana y observó a sus amigos.
Alzó su mano para despedirse de ellos y fijó su mirada hacia aquella morena que era abrazada por sus padres. ¿Quién lo diría? El destino lo llevó a conocer a grandes personas, de pronto, como si nada, en un lugar al que ni siquiera tenía ganas de ir, la ves por primera vez. Piensas en que todo partió como una locura adolecente, pero que por obra del destino te llevó a conocerla, a tenerla más cerca de uno de lo que pensaba. Y ahora, que incluso el mismo destino estaba haciendo de las suyas, llevándolos por caminos completamente distintos, tenía la seguridad de que quizás, algún día se volverían a encontrar, total, nada está escrito, las cosas pasan porque deben ser así. Y ellos tenían la esperanza y las puertas abiertas a la experiencia de vivir algo a distancia. No iban a ser ni los primeros ni los último en experimentar algo así.
Y con esos pensamientos el tren inicio su marcha hacia Ba Sing Se.
- Buen viaje mi amor – pensó Korra viéndolo desparecer.
¿Fin?
Hola, holaaaa. Bueno yo me prometí a mi misma a actualizar este fic antes de que acabara el año y bueno heme aquí.
Si me quieren matar, adelante. :D la estadia en Chile es bienvenida jiijij
Y que vemos aquí un ¿Fin? todo puede suceder. Pero de ser así el prox capítulo sólo será el epílogo de esta historia. Así que todos los agradecimientos serán hecho allí.
Igual debo agradecer los review de la Up anterior, que de verdad me alegraron que aun me leyeran en esta historia. Se lo agradezco mucho a: Kate-Kuran, muchas gracias por aparecer :3, KisaYunna, hikaros, Lexie Asakura Kidou, Ary Garcioyama y MsPandiCornius
y a todos los demás, que pasen una MUY linda fiesta de año nuevo. :D
Gracias a todos por leerme, de verdad que me hicieron muy feliz!
Pronto se vienen otras novedades en FF ;)
