Luego de la confesión de su amiga Yuu, Tomoko no se sintió precisamente de una forma maravillosa. Por un lado le hacia sentirse superior, el solo hecho de tener a dos de las más hermosas prácticamente babeando por ella, aunque así no sea en realidad. Pero, por otro lado, se sintió insegura de sus propios sentimientos.
— ¿soy tan patética?
Aquellas dos mujeres que declararon su amor son las primeras y tal vez las únicas, desde su punto de vista. Tengo tan mala suerte aunque no lo parezca… Imae-senpai… Yuu-chan… que difícil decisión.
Tomoko creía sin duda sobre los sentimientos de ambas chicas, y ahí venían los problemas. Megumi la atraía ya sea por su belleza o por sus cualidades únicas, sabía que la amaba y que ella también se sentía de la misma manera. ¿Por qué no corresponder esos sentimientos y dejarse de juegos?
— de que sirve ahora
Era simple la respuesta que Tomoko tenía para dicha pregunta, ¿de que servía corresponderle a Megumi si la chica terminaría lejos de Tomoko negándole el romance con el que siempre soñó?. Megumi ya había aclarado el por qué de su partida y por qué aún seguía en el país, eso fue un punto negativo.
— si me enamoro más de ella, cuando llegue el momento de la despedida… seguramente me derrumbaré
En el caso de Yuu, Tomoko no pudo rechazarla en ese mismo momento en el que declaró sus sentimientos, aunque por su amiga la única atracción que sentía era simple deseo sexual, no le negó la duda, pues ¿Quién no quiere tener un romance con la sensual Yuu?
— Yuu-chan no me abandonará ¿verdad?
La razón simple que Tomoko tenía para dejar que Yuu se ilusionase con ella era precisamente esa… Yuu no la abandonara. Yuu podía lograr que Tomoko olvidase su amor por Megumi, eso la chica de ojos verdes lo tenía presente, y podría lograr que Tomoko aprendiera a amarla.
Con el pasar de los años lograría corresponderle sus sentimientos a su amiga, y si bien puede no funcionar, por lo menos se quedaría con la experiencia de un romance y podría regodearse en la gloria de ser la primera de aquella a la que a sus espaldas llama "mujerzuela". Por otro lado sería un buen comienzo para experimentar su sexualidad y que tanto puede aplicar de lo aprendido en los videojuegos y novelas visuales, pondría a prueba sus habilidades con Yuu y si acaso fallaba simplemente no le haría sentirse tan deprimida.
No puede decirle que "no" a Imae-senpai ni a Yuu-chan, al menos experimentaré los placeres de la carne con Yuu-chan y la haré mi novia tal como ella lo desea. Jejeje casi siento lastima por esos idiotas que gustan de ella, pues ella será mía.
Tomoko estaba acostada sobre su cama pensando sobre su suerte actual, alegrándose de los buenos puntos que tenía tener a dos chicas babeando por ella. Pero su sonrisa desapareció tan rápido con un nuevo descubrimiento que podría ser beneficioso o todo lo contrario para su vida social
— ¡soy una lesbiana! — No es que fuera despistada, pero con todo lo que le había pasado había pasado por alto ese detalle.
En ese momento oyó el timbre de la puerta, fastidiándole pues no había nadie en casa más que ella misma. Así pues bajó de su habitación y fue a atender la puerta encontrándose con una muy agradable sorpresa
— Hola Tomoko-chan — dijo esa bella chica que con tan solo sonreír provocó que el corazón de Tomoko se acelerara
— Imae-senpai
Megumi se inclinó sobre ella presionando sus labios con los de la chica desprevenida. Así pues continuo hasta la habitación de la ojiverde donde Megumi le demostró el grado de su enamoramiento. Fue tan repentino pero Tomoko no objeto ni después de verse completamente desnuda frente a su senpai, ni siquiera pregunto cómo fue que Imae supo donde vivía.
Pero a quién diablos le importaba eso. ¡Maldita sea! ¡Estaba a punto de experimentar algo nuevo!
