Blacky de nuevo, actualizando el fic como prometí. Con este cap dejo publicado lo que tengo escrito por ahora de este fic, necesito terminar los que vendrían a ser el tercer y cuarto capítulo, el cuarto ya lo tengo planeado perfectamente y la inspiración me sobra para dicho capítulo.

Pero no para el tercero /3 es por ahora mi mayor problema con este fic, pues quiero desarrollar algo bien y puedo asegurar que, si logró terminar el tercer cap mañana y con tiempo, hasta podría terminar el cuarto ese mismo día y tener todo listo para actualizar los días 11 y 12. A un día antes del estreno de Vigilantes 21.

Por ahora les dejo con el cap, me di cuenta de que no puse disclaimer en el anterior capítulo y tengo mucha flojera de editarlos ahora /3 así que los pondré aquí.

Boku no Hero Academia pertenece a Kohei Horikoshi.

Boku no Hero Vigilante es un trabajo derivado de escrito por Hideyuki Furuhashi y dibujado por Court Betten.


Conejo de pesadilla.

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La plaza en llamas, con humo en todas partes…

Los cuerpos de…en todas partes…

"—¿Boo-yah Chris? Menuda estupidez jaja... —"

"—¿Lo recuerdas verdad? —"

"—¡Muérete bastardo!" —

"—Ya deberías de saberlo…—"

El cuerpo de… con unos cuchillos clavados en…

Comencé a recoger mis abejas y…

Corrí rápidamente y…

"—¡Maestro!" —

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—¡Ah! —Me sobresalte y me senté de golpe en la cama, el sol me llego al ojo y me tape con la mano rápidamente. Estúpidas pesadillas ¿Cuándo fue la última vez que tuve una?, ¿Por qué tuve que tener una hoy?

—Buen día. —Gire la cabeza a la derecha y ahí estaba Kai arreglándose como todas las mañanas. Se estaba poniendo su corbata delante de su tocador y su espejo, llevaba simplemente su camisa negra sin su chaqueta verde.

Kai vestido únicamente con su camisa negra se ve jodidamente guapo. Pero por culpa de esa pesadilla no estaba de ánimos de levantarme a molestarlo.

Solo me tire de nuevo sobre la cama y pase la cobija por encima de mi cabeza.

—¿Cinco minutos más? —Le pregunte.

—Por mi esta bien. Pero no se si quieran aplazar el desayuno solo por tus caprichos. —Me insistió.

—Esta bien…—Me destape y me talle un poco el ojo para acostumbrarme a la luz. Podía ver como cerca de la cama a una distancia corta de la puerta estaba mi ropa limpia. Kurono debió de traerla en la madrugada.

Kai sigue insistiendo en que yo tengo un cuarto y debería quedarme en el en lugar de en el suyo.

Pero tampoco es como si opusiera resistencia todas las noches que me vengo a dormir a su cuarto en lugar de ir al mío.

Así que, con mucha flojera, me levante y me senté en la orilla de la cama, mientras echaba un bostezo que en ningún momento trate de disimular.

Si Kai acaso me estaba viendo en el reflejo del espejo donde se estaba arreglando y me vio echar tremendo bostezo, no me importo.

Me talle mi ojo derecho nuevamente mientras tomaba el parche para el ojo izquierdo del mueble que usualmente siempre se deja aun lado de la cama. Moví mi mechón de cabello y me lo puse nuevamente.

Luego de eso solo dio un suspiro, ugh, ¿Es de verdad tan necesario que nos levantemos a las ocho de la mañana todos los días?

Giré a ver a Kai, quien ya se había cambiado en su totalidad, solo se estaba acomodando su corbata. Incluso ya llevaba puesta su máscara.

Nunca entenderé como hace para soportar el peso de las mañanas.

Pero ¿A quién le importa? Me levanté de la orilla de la cama y así como me encontraba con mi bata blanca de la noche anterior y mis pies descalzos pisando el plástico que recubría el piso del cuarto de Kai. Aun un poco mareada y tambaleante por el sueño, me dirigí a donde él se encontraba y lo abracé por la espalda.

Él no se inmuto, siguió atando su corbata mientras yo acurrucaba mi rostro en su espalda, me gustaba mucho el olor de su perfume.

Como vi que no me hacía caso, le comencé a dar un par de pellizcos en su abdomen, aprovechando la ligereza de su camisa que me permitía llegar a su piel.

—¿Qué pasa? —Contesto por fin. Con los meses se había acostumbrado a recibir muestras de cariño de mi parte, y yo me había acostumbrado a no recibir nada de vuelto.

Kai me mostraba su amor a su manera, y como podía. Y el hecho de que me deje abrazarle cuando quiera para mi es una de sus pruebas.

—Tengo sueño…—Le dije con el rostro hundido en su espalda. Lo saqué luego de unos segundos. —¿No te sientes mal por lo de ayer? —

Lo escuche echar una leve risilla a través de su máscara.

—No te preocupes, realmente, puedo entender porque él no me quiere. El respeto que le tenía al jefe era bastante grande, además de que el jefe…—

—No hablo de ese idiota. — Le interrumpí, no quería escuchar sobre Sonrisa espeluznante, ya pasé suficiente miedo con la pesadilla de la noche. —¿No te sientes mal por…Cups? —

Ahora lo escuche echar un suspiro.

—No fue inteligente. — La verdad es que yo ya sabía la respuesta, Kai difícilmente se sentiría mal por alguien que no fuera el jefe, o Kurono, o yo.

¿Y a quien engaño? A mi tampoco me importo la muerte de Cups en lo más mínimo.

—Después de todo. —Volvió a hablar. —Puedes conseguirme a alguien mejor. ¿Verdad? — Me volteo a ver ahora con una mirada de complicidad, era lindo verlo feliz.

—Si quieres que salga a la calle a hacer un par de destrozos solo tienes que decírmelo. —Le devolví aquella mirada con una sonrisa. —Pero…tú tendrás que salvarme si All Might viene por mi…—Le conteste mientras le daba otro pellizco.

—Entonces mejor solo vamos a desayunar. —Me contestó mientras se terminaba de abrochar la corbata, yo por mi parte deje de abrazarlo.

—Deja me cambio, te alcanzo en unos minutos. —Le decía mientras me dirigía a tomar la ropa tendida que se encontraba en la silla.

Kai se encamino hacía la puerta, mientras yo comenzaba por tomar los pantalones jeans y comenzar a ponérmelos.

—Oye Quinn. —Me hablo de repente haciéndome detener mi tarea. Se giro a verme y con una mirada de confianza me dijo —¿Te pasa algo? —

Obvio no se refería a si estaba enferma, o si estaba lastimada de algo. Sabía que no estaba bien desde el momento en que desperté gritando y le pregunté si se sentía mal por la muerte de alguien tan insignificante como Cups.

No tenía ganas de lidiar con mierdas, apreciaba que Kai se preocupara, pero esa pesadilla…eran cosas del pasado. Lo que importa es el presente.

—Estoy bien. Tranquilo. —Le contesté con una sonrisa, la mejor que pude sacar.

Kai me dio una mirada aprobatoria y se retiró del cuarto.

Me pase la mano por el parche de mi ojo izquierdo por el fastidio y continúe cambiándome. Todo se me olvidaría con el desayuno.

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—¡Buenos días! — Exclame emocionada al bajar las escaleras con los brazos extendidos, viendo de reojo la mesa larga de ocho sillas donde comíamos los Preceptos. Los Gastables tenían otro lugar.

La cocina estaba a un lado de la mesa. Irinaka se encontraba en el tocador cortando unas manzanas en su forma de títere, solo se la saca cuando se tiene que duchar, comer o dormir. Igual que Kai con su máscara.

Aun lado de la pequeña cocina teníamos la puerta de tatami abierta y el sol de mañana iluminaba el pequeño balcón que daba al estanque de peces koi.

Los Preceptos se tomaban muy enserio las tradiciones japonesas. ¿Yo?, yo me dormía en los honores a la bandera.

Kurono lavaba unas uvas en el lavabo para posteriormente secarlas y ponerlas en un pequeño bol de comida. En la mesa se encontraban ya algunos platos servidos, el desayuno de hoy era manzana con uvas, un poco de pera y un vaso de agua.

Otra de las manías de Kai, y cabe destacar, la única en la que la gran mayoría de los Preceptos están de acuerdo (Incluyendo mi querido amigo de sonrisa aterradora), es que los alimentos de los supermercados, o los alimentos para civiles en general son; mierda compacta, mierda líquida, mierda embotellada o mierda enlatada.

Por ello nosotros mantenemos un pequeño huerto de frutas y verduras en el patio trasero de la casa, y Kai les paga a los granjeros de un pueblo en las provincias para vendernos carne de vaca, pollo, huevos, etc. De animales que han sido tratados con dignidad en su vida y su muerte.

Dice que todo eso es más saludable, como dije muchos de los Preceptos están de acuerdo, ¿Será por eso que varios de ellos son tan fuertes?

No puedo decir que estén equivocados. Pero en el pasado nunca me importo de que estaba hecha la comida que introducía a mi cuerpo, y sigo sin hacerlo.

Extraño la comida rápida.

—Ñam, ñam, ñam, pero que ricos panqueques me cocino mi amigo Irinaka para hoy. —Decía mientras me acercaba a la mesa frotando mis manos. Con el tenedor a mi derecha tomé un par de trocitos de manzana y los metí a mi boca, luego de saborearlos un poco continúe —Mmm, estos panqueques saben muy raros Irinaka, ¿Seguro seguiste la receta? —Le comenté con la boca llena mirándolo inquirente.

Pude ver como su títere comenzaba a fruncir el ceño.

—Chrono ¿Puedo hacerle daño? —Pregunto Irinaka.

—No. —Le contesto Kurono mientras se metía una uva a la boca.

Me reí desde mi asiento al ver al pequeño Irinaka hacer su rabieta diaria.

—¿Sabes? Estas frutas no están nada mal. Pero, les vendría bien algo de miel. —Les comenté luego de tragar mis trocitos de manzana.

—¡No!¡No lo hagas, es asqueroso! —Comenzó a gritarme Irinaka mientras yo retiraba el parche del ojo. Incluso Kurono desvió la vista.

Dejé que de mi ojo (hueco) saliera un ligero chorro de miel el cual fui embarrando a lo largo de las frutas de mi plato.

Cuando dichos alimentos ya se encontraban bañados en mi miel, volví a ponerme el parche. Tomé de nuevo mi tenedor y me engullí otros pedacitos de manzana.

—Mucho mejor. —Comenté con la boca llena de nuevo. —¿Seguro que no quieres un poco Irinaka? Si te hace sentir mejor, puedes pensar que es mi sangre. En parte lo es. —Le dije mientras volvía a tomar otro bocado.

—Creo que se me ha ido el hambre. Me iré a ver que esas basuras no hayan causado problemas hoy. —Dijo Irinaka dejando la fruta picada en una esquina de la repisa y bajaba dando un brinco.

—Ten cuidado, Setsuno jura que el conejo estampado de la caja de cereales trato de matarlo y Nemoto a estado robando galletas en la noche. —Le advirtió Kurono a Irinaka.

Si, se que dije que los Preceptos solo comemos cosas naturales…pero los Gastables no son Preceptos.

—Puedo lidiar con ello. —Contesto Irinaka.

Solo lo vi irse por el pasillo mientras yo continuaba con mi desayuno.

—¿Tú no vas a querer un poco Chro…?—

—No. —

Suspiré y continúe comiendo, era triste que nadie nunca quisiera de mi miel.

Nadie excepto…

—Buen día. —Digo Kai entrando por la puerta abierta de tatami. Se secaba las manos con un pequeño trapo.

—¿Dónde estabas? —Le pregunte.

—Alimentaba a los peces. — Contesto dejando el trapo en la repisa de la cocina.

Kurono ya nos estaba acompañando en la mesa, mientras Kai también tomaba su lugar.

Kai paso su tenedor por encima de la fruta, luego de examinarla por un momento me pidió.

—Quinn, ¿Podrías ponerle un poco de miel a esto por favor? —Sonreí mientras que Kurono mostraba una mueca de asco y alejaba la vista. Me levante y estaba a punto de quitarme el parche cuando…

—¡Eres un imbécil! —Sonó un grito a la distancia de la inconfundible voz de Irinaka, seguido del lamento de alguien "¡Aaaaah!", parecía una mezcla entre dolor y tristeza.

Me aleje un poco del plato de Kai para asomarme el pasillo de donde vino aquel grito, Kurono y Kai hicieron lo mismo.

No tardo mucho para que se hiciera visible la pequeña silueta del títere de Irinaka, venía arrastrando algo, estaba dejando un rastro con él. Algo pequeño.

No tardo mucho en estar a la vista de todos y pudimos ver de que se trataba todo. Irinaka llevaba arrastrando una caja de cereal, la cuál tenía múltiples puñaladas en el rostro del conejo estampado que servía como personaje para la caja.

Los tres arqueamos la ceja y nos mostramos preocupados por lo que estábamos viendo.

—¿Qué paso? —Fue Kai quien rompió el silencio.

Irinaka comenzó entonces a agitar las manos y el cuerpo de una forma descontrolada, sus ojos de nuevo parecía que se saldrían de sus pupilas. No pude evitar soltar una risilla.

—¡Ese bastardo, ese idiota, ese imbécil! — Se veía que quería describir al culpable de lo que pasaba, pero sus manos y sus movimientos descontrolados se lo impedían.

—¿Setsuno? —Inquirió Kurono.

—¡Ese mismo! —Hizo una pausa y tomo aire para relajarse un poco. —¡Ese lunático, apuñalo todas las cajas de cereal por la noche! ¡Todas! ¡Teníamos al menos una docena de cajas guardadas y ese idiota las destruyo! — Irinaka se encontraba en un ataque de ira, se le podía ver. —¡¿Qué van a desayunar ahora esos miserables?! ¡¿Qué va a desayunar la mocosa de Eri?! ¡No pienso compartir mis manzanas con esas basuras! — En su enojo, Irinaka aventó la caja que tenía en mano a la pared y por la abertura en esta el cereal se desparramo por el suelo.

—¡Oye! Tú vas a limpiar eso. —Le dijo Kurono.

Pero Irinaka no escucho, y abandono el comedor a paso pesado (para sus diminutos pies) y subió las escaleras para irse a su habitación.

—Bueno. Al menos ya sabemos lo que haremos hoy. —Dije luego de echar un vistazo al cereal con malvaviscos desparramado enfrente de la mesa.

¿De verdad Setsuno lo había hecho? Creí que las pastillas que le daba estaban sirviendo muy bien.

Dos en la tarde y dos en la noche y se quedaba tranquilo. Espera…¿Le di su dosis ayer?

—Solo déjenme desayunar y nos encargaremos de esto. —Dijo Kai fastidiado viendo el desastre que dejo Irinaka y pensando seguramente en como regañar a Setsuno. —Quinn la mi…—

—Terminé. — Dijo Kurono antes de que pudiera pararme a dejarle miel a las frutas de Kai, pude ver su plato mientras este lo llevaba al lavabo.

No había terminado.

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—Perdóname por favor, de verdad que no se lo que me paso anoche yo solo…—

Luego de terminar el desayuno nos dirigimos a la oficina de Kai, donde él suele pasar gran parte de sus mañanas organizando y manejando a los Preceptos, allí también es donde se pedía a algunos miembros que vinieran cuando se les requería. No era el mismo cuarto en donde me reclutaron.

Debo decir que es un lugar bastante aburrido, pero por ello mismo es que le hago compañía a Kai de vez en cuando mientras trabaja.

Aunque no me encontraba prestando nada de atención a lo que estaba sucediendo, pues me encontraba recostada en el sofá de la oficina jugando con la 3DS que se supone es de Eri. Se supone.

—Setsuno. — Le contesto Kai desde su escritorio con una voz calmada, no se escuchaba molesto, tal vez si lo estaba. Pero supongo que no quería sobresaltar a Setsuno más de lo que ya estaba. —¿Qué paso anoche exactamente? —

Voltee a verlo por un momento y él me regreso la mirada, se acomodo el cuello de su camisa y comenzó.

—Yo…iba por la noche al baño, me sentía muy mareado y…pasé por la cocina y simplemente lo vi, en el estante, ese conejo sonriente ¡Ese maldito bastardo se burlaba de mí! —Comenzó a apretar sus puños. — Fui a confrontarlo abrí la repisa ¡Y ahí estaban! ¡Muchos como él! ¡Sus ojos burlándose, igual que mis compañeros de escuela, mis hermanos, mi esposa! —A este punto Setsuno se puso sus manos en la cabeza mientras parecía querer encogerse.

—Setsuno. —

—¡Solo hice lo mismo que aquella vez! ¡Tomé el cuchillo! ¡No se burlarían más de mí! ¡Luego iría a la azotea y…!—

—¡Setsuno! —Le grito Kai haciendo que el pobre hombre entrara en razón. —¡Contrólate! Eres un adulto ¿No? —

Setsuno bajo las manos de su cabeza avergonzado, abandone mi lugar en el sofá y me acerque a él para darle un par de palmadas en la espalda.

—No vuelvas a pensar en saltar de la azote Setsuno, ¿Recuerdas la última vez? Te salvaron y terminaste huyendo de la policía y durmiendo en un basurero. —Su rostro cambio a uno más calmado y de vuelta a la realidad.

Y claro, le extendí amablemente sus merecidas pastillas en la mano.

—Setsuno. —Volvió a hablar Kai. —Escucha, lo que hiciste no fue algo correcto. —

—¡Jefe! ¡Le juro que no volverá a pasar! —Se estaba alterando de nuevo. —¡Por favor no me releve, los Preceptos son mi vida! —

Kai arqueo una ceja, claramente veía a Setsuno como si fuese un loco.

—¿Qué estas diciendo? No te voy a relevar. —Le objeto con fastidio. —Justo hace un par de días descubrimos que un idiota miembro de los Preceptos ayudo a perpetuar un robo de Activador. Y hoy me enteró que tú apuñalaste unas cajas de cereal por un estúpido conejo. Setsuno, lo que tú hiciste comparado a lo que paso hace unos días es abismalmente diferente, pero, no deja de ser una mala acción, y debes pagar por tus actos como el adulto responsable que, quiero pensar, eres. — Le dijo Kai, firme y duro, como es el líder de los Preceptos.

—Si lo soy señor…—Contesto Setsuno bajando la cabeza con pena.

—Desde mañana ayudaras con la limpieza de la casa y le harás el desayuno a Eri por la próxima semana. Puedes retirarte. —Dicho eso Setsuno se fue de la habitación a paso corto sin decir una sola palabra.

—Vaya, no sabía que esto era una escuela. —Le comenté a Kai luego de que Setsuno se había ido de la habitación. Me senté en su escritorio sin despejar la vista de mi videojuego.

—Ojalá, así al menos aprenderían algo. — Dijo luego de que me sentará en su escritorio, entonces fue que se puso a revisar una pequeña lista que tenía escrita a mano y comenzó a escribir en ella. —Se que se supone que el deber de los Gastables es ser meros soldados. Pero es parte de mi papel como líder el entenderlos y reconocerlos, incluso si a veces tengo que castigarlos. —

—Los amas, no mientas. — Le conteste, Kai solo soltó una risa amarga.

—Les he tomado aprecio. —Luego de ver que escribió un par de cosas en el papel de hace un momento, pero sin fijarme en lo que decían volvió a hablar. —Bueno, para hoy tenemos que solucionar el problema de los cereales, y de la comida de desayuno para los Gastables en general. Chrono se encargará hoy de seguir el rastro del tal Makoto Fujimoro. Mañana resolveremos con Nemoto el problema de las galletas. Y quizá luego veamos el problema de Sakaki con el whisky. Se que su Quirk se activa con el alcohol…pero es que abusa. —

—Entonces hoooy…—

—Iremos de compras. — Dijo mientras se levantaba de la silla de su escritorio.

—Wuju. —Le conteste aun concentrada en mi videojuego. —¿Cuándo fue la última vez que fuimos? —

—Fui al centro comercial hace un par de semanas. Justamente para comprarle a Eri esa consola. —Pude ver como al pararse de su asiento se dirigió al perchero, donde había dejado su chaqueta verde la noche anterior.

—Debiste comprarle algo más divertido que esto. No sé, ¿Un Mario o un Pokémon? —Dije aburrida del juego que tenía ahora mismo en la consola.

—Estoy seguro de que piensas venir conmigo de compras ¿Verdad? Ven y así eliges algo tú. — Me contesto mientras se ponía su chaqueta verde de nuevo.

—¿Primera experiencia antes de casarnos? —Le bromee mientras apagaba la consola y la dejaba en aquel escritorio para volver a pararme.

—Velo de la forma que quieras. Te espero afuera. —Contestó mientras salía de la habitación. No lo dijo como si estuviera molesto o como si le fastidiara lo que le había dicho. Simplemente lo dijo como si fuera cualquier cosa.

"Ay Kai, ¿Cuándo dejaras de ser tan tú?" Me dije mentalmente con una sonrisa mientras le seguía para ir afuera de la casa.

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—Simplemente iremos a reponer los cereales que Setsuno destruyo. No tardaremos, encárgate de todo. —Le decía Kai a Kurono quien se encargaba de preparar el almuerzo para cuando nosotros hubiéramos regresado.

Éste solo asintió y continuo con su labor, por mi parte yo esperaba a Kai en el asiento del conductor de la camioneta, con la puerta abierta esperando a que él llegara.

—¿De verdad piensas ir así? —Le pregunte viendo como estaba vestido prácticamente con su ropa de villano. Llevaba su máscara y su chaqueta puestas. Se que vivimos en un mundo donde es normal ver mutantes por la calle e incluso animales hablando, pero es que esa máscara iba a resaltar.

—Obvio que no. —Me respondió haciéndome un ademan que me pedía que me retirara del asiento de conductor. Así lo hice, luego de eso Kai se acerco a un compartimiento para guardar objetos pequeños y pude ver como saco una máscara negra de cubrebocas bien doblada.

Bueno, eso era bastante más común que ir por la calle con una máscara de la plaga.

—¿Ya nos vamos? —Le pregunte un poco impaciente como suelo ser siempre.

—Aun no. —Contestó mientras se quitaba la máscara de la plaga y la reemplazaba con el cubrebocas anterior. —Muy bien, coartada lista. Falta la tuya. —

¿Una coartada?

—¿De verdad es necesaria? —Digo, si, aunque son pocos y somos un, "clasificado", los Preceptos somos buscados por algunos héroes. Por ello mismo era totalmente entendible que Kai se quisiera poner una coartada al salir. ¿Pero yo?

—Si. —Me respondió. —Fuiste un caso sin cerrar, es cierto que no te buscan desde hace tres años, pero no me quiero arriesgar. Tú rostro es conocido, y no has cambiado realmente nada desde que te nos uniste. — Bueno. Tenía un buen punto.

—¿Y que me pongo? —Le pregunté expectante.

Se giró nuevamente al compartimento del auto para sacar otro pequeño objeto. En este caso unas gafas.

—Póntelas. — Me las entrego en la mano. Supongo que quería que las usará para no tener que ir con el parche del ojo. —Y quítate la chaqueta. —

Me había retirado mi parche y posicionado los lentes, pero luego escuche la siguiente indicación de Kai.

¿Mi chaqueta? Ugh, ¿De verdad? Realmente no me gusta quitarme mi chaqueta a menos que yo quiera hacerlo. La siento como una parte de mí, una pequeña conexión y recuerdo al pasado. Tenía un valor sentimental importante para mi dicha chaqueta, pero, es Kai, puedo confiar en él.

—Esta bien. —Le contesté un poco incomoda por tener que deshacerme de dicha prenda, pero me la quité en un momento y se la entregué. Kai solo la dejo en el asiento trasero de la camioneta.

Entonces él procedió a hacer lo mismo, se retiro su chaqueta verde, pero a diferencia de la mía no la dejo en el asiento trasero, contrarío de eso me la entrego en la mano.

—Póntela. — Wow, Kai compartía su ropa conmigo. Eso si era una prueba de confianza.

—Bueno, entonces vayamos al centro comer…—Comente animada luego de haberme puesto la chaqueta de Kai y me dirigía a la otra puerta de la camioneta, su chaqueta era bastante cálida, y la parte de detrás del cuello era muy suave.

—Un momento. —Me detuvo. —Hay, un detalle más. —

—¿Qué pasa? —Le comenté ahora un poco fastidiada por todas las medidas que teníamos que tomar solo para ir a comprar unos miserables cereales.

—Tu cabello. — Dijo mientras comenzaba a poner sus manos alrededor de mi cabeza. —Lo haré un poco más largo. Te lo repararé cuando volvamos. —

—Odio el cabello largo. —Le dije haciendo un puchero.

—Pero apuesto a que no odias ir al super mercado. —Tenía razón. —¿Algún estilo que te guste en particular? —Me pregunto, ugh, solo déjalo largo y ya.

—No, solo déjalo…espera. —Le pedí mientras alejaba sus manos de mi cabeza lentamente. Corrí rápido hacía la puerta del conductor a pesar de tenerla tan cerca, ya no quería tardar más. —¿Dónde la deje? —Me preguntaba mientras de mi chaqueta buscaba entre los bolsillos, cierta foto especial. —¡Bingo! —Dije al encontrarla. Luego de ello me dirigí de vuelta con Kai. —Déjalo así. —

Con mi brazo extendido le mostraba a Kai aquella foto mía de la escuela intermedia, aquella foto que odiaba cuando aun era una niña ingenua sobre el futuro que me aguardaba.

Kai solo arqueo una ceja al ver aquella foto.

—¿Quién es ella? — Pregunto claramente confundido.

—¿Eh? Oh bueno ella…—Me pensé por un momento lo que debía responderle. —No es nadie. Pero déjame el cabello así por favor. —Le dije eso con un claro tono de voz más caído que el usual tono animado con el que hablo siempre, pero mierda, esa foto me traía los peores recuerdos.

A Kai pareció no importarle, él solo se me acerco y volvió a poner sus manos en mi cabeza.

—No te muevas. —Me pidió a la vez que comenzaba a sentir un poco como algunos mechones de cabello comenzaban a pegar con mi cuello y mis orejas, uno me tapo de lleno el ojo. —Listo. —

Moví aquel mechón molesto con mi mano y me puse a acariciar un poco aquel cabello nuevo.

Era suave, muy suave, olvidaba que lo tenía tan así, acaricié un poco las puntas y luego le regresé la mirada a Kai.

—Vámonos. —Le fingí una sonrisa comenzando a caminar a mi respectivo lugar del vehículo. —Uh, pockys. —Dije sorprendida al ver cómo tan pronto abrí la puerta, cerca de la palanca se encontraba una pequeña caja de pockys a medio acabar. Seguramente eran de Kurono.

Me abroche el cinturón a la vez que Kai cerraba su puerta y se abrochaba igual. Encendió el motor de la camioneta y comenzamos a esperar que estuviera lista para partir.

Abrí aquella caja de pockys y esta solo contenía dos restantes. Tomé uno y me lo puse en la boca para jugar un poco con el, moviéndolo con los labios mientras miraba a la ventana.

Le eche un último vistazo a aquella foto. Volvía a ser aquella niña, solo por unas horas al menos. Sonreí un poco, siempre he pensado que por más malo que pueda ser el pasado, recordarlo y saber que lo he superado siempre es algo que me anima a continuar siendo quien soy.

Con eso en mente, tomé mi chaqueta del asiento trasero para volver a guardar la foto.

Kai me vio haciéndolo.

—Eras muy linda. — Me comentó de repente, ¿Acaso sabía que esa foto era mía? Bueno, para alguien como Kai seguro sería fácil de notarlo…mis ojos incrédulos se posaron un momento con los de él, quien pareció pronto darse cuenta de que su comentario me había incomodado. —Bueno, sigues siéndolo. —Me contestó con una mirada agradable, se dio cuenta de que no me había gustado su comentario anterior. Se dio cuenta de que yo era la de la foto.

Me sonroje.

Tomé la chaqueta y me aseguré de guardar la foto de nuevo. Volví entonces a mi postura inicial mirando a la ventana con el pocky en la boca.

El auto ya había arrancado y Kai lo conducía tranquilamente mientras unos cuantos miembros de la casa nos abrían el portón para sacar la camioneta. Pronto estuvimos en la calle.

No pude evitar voltear a ver a Kai mientras conducía y pensar.

"Se dio cuenta que era yo. ¿Será buena idea ya contarle la historia de la foto?"

Nah. Mejor se lo contaría luego, en un mejor lugar y momento.

"Si no fuera porque ese anciano lo arruino…"

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Debo decir que, si alguno quisiera recomendar algo o aportar una idea para el desarrollo del siguiente capítulo, ahora es el momento.

No pasa nada, igual me romperé la cabeza mañana pensando en como llevar a cabo el capítulo tres. El cuarto fluirá perfectamente.

Por ahora me despido, esperando que hayan disfrutado el capítulo.