PÁLIDA LUNA.

CAPITULO 2… El inicio de un plan mayor.

-¿Por qué no intentas un hechizo invocador?...

Hermione parecía haber perdido la capacidad de habla. Malfoy se mostraba muy tranquilo, ni siquiera parecía estar siendo muy amable. Era más bien un consejo impersonal, como si se lo estuviera dando a cualquier otro compañero de clases. El problema era que ella no era cualquier compañera de clases y él no era precisamente una persona que se caracterizara por dar consejos.

-Yo… ¿Cómo exactamente harías un hechizo convocador para "La guía de transformaciones para principiantes"? - Cuestiono Hermione, aunque inmediatamente después se arrepintió.

-"La guía de transformaciones para principiantes". Pensé que eras más inteligente que eso Granger. Creo que te sobreestime- contesto Malfoy tomando un libro del estante para después comenzar a hojearlo.- Solo menciona el nombre del libro junto con el hechizo. No es nada demasiado difícil.

Hermione vio fijamente a Malfoy, como tratando de leer su interior, tratando de leer si había intenciones ocultas detrás de sus palabras, detrás de su cortesía, detrás de esa indiferencia con la que hablaba, como si ya no le interesará en lo más mínimo nada que tuviera que ver con su persona. No era que le molestará, solo le parecía extremadamente curioso. Mientras lo veía, Hermione se percató de que Malfoy parecía cargar todo el cansancio del mundo, porque lejos de sus ojeras extremas parecía no ser un chico de 17 años, parecía alguien mayor, con la mirada cansada y sobretodo había una emoción que expresaban sus ojos que Hermione no lograba descifrar.

Con resignación Hermione decidió dejar de buscar aquellas "Intenciones ocultas", después de todo ella era una persona que creía en los cambios, ¿Por qué no darle una oportunidad a Malfoy?¿Por qué juzgarle antes de tiempo?. No, no iba a juzgar a una persona por más que esa persona fuera el mismísimo Draco Malfoy.

-Accio "Guía de transformaciones para principiantes"- Acto seguido el libro que tanto había buscado apareció frente a ella. Hermione lo tomo con vergüenza. ¿Por qué no se le había ocurrido a ella algo tan obvio?

-Nada difícil. -Comento Malfoy.

-¿Por qúe Malfoy?

-Tienes que ser más específica Granger.

-¿Por qué de pronto actúas como si fueras amable?. Hasta antes de entrar a Hogwarts seguías llamándome sangre sucia y humillándome. ¿Por qué de pronto actúas como si no me odiarás?

-No te odio. - Contesto Malfoy. Eso descoloco a Hermione. Si había escuchado bien Draco Malfoy había dicho que no la odiaba. - ¿Sabes que hasta antes de venir a Hogwarts éramos solo niños? - ¿A qué venia todo eso? Se preguntaba la chica. – En fin, si quieres que vuelva a ser el mismo cretino de antes puedo intentarlo.

-No quiero que vuelvas a ser el mismo cretino de antes- Dijo Hermione cruzando los brazos un poco a la defensiva. – Pero es muy raro que actúes como si fuéramos amigos.

-No somos amigos Granger. Nunca lo seremos. – Dicho esto Malfoy cerró el libro que tenía en las manos dejando a Hermione aún más confundida de lo que estaba. Aunque Hermione no sabía que las palabras de Malfoy implicaban algo más que enfatizar su lejanía, las palabras de Malfoy implicaban la razón por la cual estaba teniendo un cambio de actitud.

La chica tomó su libro y se dirigió hacia una de las mesas que había en la biblioteca. Tomó la pluma, el tintero y los trabajos de los estudiantes de tercer año y los coloco en posición perfectamente simétrica. Cuando se disponía a empezar a estudiar pensó en las palabras de Draco Malfoy: "¿Sabes que hasta antes de venir a Hogwarts éramos solo niños?", estaba segura de que aquella pregunta implicaba algo más que solo un tema de conversación. Ella no creía que Malfoy le quisiese dar a entender alguna otra cosa entre líneas, simplemente parecía que estaba divagando. Pero, ¿Tenía algo que ver con su cambio de actitud?.

Hermione intentó pensar en el regreso a Hogwarts al iniciar el año. Recordaba que hasta ese momento tenía semanas sin ver realmente a Malfoy. Era algo inusual pues generalmente él se encontraba molestando a Harry, a Ron, pero sobre todo a ella. La chica no pensaba que sus amigos se hubiesen percatado de ello, pero tampoco los podía culpar, lo cierto era que ni siquiera a ella se le había cruzado por la mente el que el Slytherin fuese tan solo una sombra en sus vidas.

Todo esto había despertado la curiosidad de Hermione. Generalmente ella no era el tipo de personas que juzgara a alguien antes de corroborar e investigar sus teorías, pero Draco Malfoy era "Harina de otro costal", las experiencias pasadas le habían enseñado que él no era de fiar. La verdadera pregunta era ¿Qué debía hacer ella?, probablemente lo mejor sería informarle a algún miembro de la orden acerca de sus sospechas, pero eso sería llegar demasiado lejos. Lo mejor era hablar con Harry y Ron, quizá entre los tres idearían un plan para descubrir las verdaderas intenciones de Malfoy.

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El sol se ocultaba cuando Hermione tomó sus cosas de la biblioteca y se dirigió hacia el Gran Comedor. Esperaba que Ron ya no estuviera enfadado por no aceptar su "generosa" invitación para verlos jugar. Eso era uno de los impedimentos para que ellos dos no fueran algo más que solo amigos. El tiempo les había demostrado que su relación era más fallida que exitosa, porque si bien Hermione lo quería demasiado en ocasiones no podía con sus niñerías o con su falta de tacto. Quizá a Ron le seguía gustando ella y a ella le seguía gustando Ron, pero eran dos personas muy emocionales cuyas prioridades eran diferentes.

Al llegar al Gran Comedor se dirigió a la mesa de Gryffindor. Harry y Ron la esperaban afortunadamente tranquilos.

-Te guardamos un lugar Hermione- dijo Harry en cuanto la castaña llegó.

-Muchas gracias chicos.- contesto la chica con una pequeña sonrisa en los labios tomando el lugar que Harry y Ron habían apartado para ella.

-¿Qué tal el estudio?- pregunto Ron sin demasiado interés, lo cual para nada molestó a Hermione.

-Bien, muchas gracias por preguntar Ron.

-¿Algo interesante?-

-En realidad…- Hermione dirigió su mirada inconscientemente hacía el lugar donde se encontraba Malfoy y lo observo con detenimiento. Malfoy se encontraba sentado junto a sus compañeros de casa, pero había algo diferente en el ambiente, el chico se encontraba sencillamente solo, si bien sus compañeros se encontraban alrededor cualquiera que pusiera realmente atención se podía percatar de que el Slytherin en realidad estaba solo. No hablaba con nadie, no le tomaba importancia a nadie y ninguna persona parecía estarle tomando importancia a él. El chico se encontraba cabizbajo, jugando con la comida que no parecía que en algún momento fuera a consumir. Y sin embargo, lo que más llamó la atención de Hermione otra vez fue la mirada del chico, una mirada sombría, turbia, cansada, casi adolorida, una mirada diferente a la que había visto en los años anteriores de convivencia. Quizá por ello Hermione decidió que por el momento dejaría las cosas como estaban, sus amigos no tenían porque enterarse de nada, de lo contrario harían algo tonto o imprudente.- No. Nada, no ha pasado nada interesante.

-Yo he tenido una mejora impresionante, gracias por preguntar.- Hermione puso los ojos en blanco.- Además…

.Ginny.- Grito Hermione alzando una mano para hacerle señas a la pelirroja. Tal vez había exagerado un poco con lo de las señas pero prefería mil veces pasar un momento dramático a escuchar a Ron.- Ven, aquí hay lugar.- El resto de la velada había transcurrido con profunda normalidad para todos.

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Golpe de Knock .. ... Knock.

-¡Harry!. Pasa por favor- Dijo Dumbeldore con amabilidad. El chico sonrió con timidez mientras entraba al despacho. La verdad desconocía el motivo por el cual el anciano le había convocado.

-Supongo que te estarás preguntando por que te he convocado. - En ocasiones Harry se preguntaba si Dumbeldore entraba a su mente o solo era una persona muy deductiva.

-Bueno, podría decirle que sí, pero ya me he acostumbrado. Dijo Harry con un tono bromista que encanto al director.

-Sí, creo que soy culpable. Siéntate, toma un caramelo. - Resignado a la lentitud con la que Dumbeldore ahondaba el tema Harry tomó un caramelo y procedía a sentarse en uno de los sillones que había en la oficina.

Dumbeldore se paseo un rato por el cuarto. Harry lo veía con impaciencia pero intentaba no demostrarlo. Por fin el Director decidió sentarse frente a él, mirándolo fijamente a los ojos. Harry se inclinó un poco hacia el anciano, había preocupación reflejada en todo su rostro. Aquello no era usual en Dumbeldore, normalmente mostraba calma incluso en momentos en los que la calma era el último sentimiento para los demás.

-Lo que hemos de hablar dentro de estas cuatro paredes no debe salir de aquí Harry. – Fueron las primeras palabras de Dumbeldore.

-¿Puedo hablar de esto con Ron y Hermione?

-Es esencial que ni ellos dos se enteren. Harry, debes entender primero que nada que la vida de algunas personas está en peligro. Lamentablemente cuando un secreto es sabido por más de dos personas este secreto corre más riesgo de ser descubierto.

-¿Qué personas?.

-Lo siento, pero por el momento me es imposible revelártelo. Ahora, la principal razón por la que te encuentras aquí es por algo de lo que has sido consciente desde hace mucho tiempo; eres el elegido Harry, la vida de miles, millones de personas está en tus manos, lo primordial en este momento para mí es guiarte hacía tu destino.

Harry volteó la mirada. Le hubiese gustado que ese momento no llegara. La verdad es que Harry nunca había querido ser "El elegido", a pesar de sus momentos de lucha, los momentos en los que había tenido que demostrar su fortaleza sentía que cuando el momento del enfrentamiento ocurriera no tendría tanta suerte. Personas que él quería habían muerto por aquella causa. Un sentimiento de culpa se arraigaba en su corazón cada que pensaba en todas esas personas. Sus padres, Sirius.

-Sé que es un peso muy grande Harry pero eres la única esperanza para el mundo mágico y ha llegado la hora de que las personas a tu alrededor te ayuden. Permite que tus amigos te ayuden, permite que yo te ayude.

-Si no puedo hablar con Ron o Hermione sobre esto ¿Cómo les voy a pedir ayuda?

-Hay diferentes formas de ser ayudado Harry.

-¿Por dónde empezamos profesor?

-Bien, ahora hablaremos sobre lo que está pasando tanto en el mundo mágico como en el mundo muggle.- Dijo Dumbeldore con una seriedad que le erizaba los vellos al joven Potter.- El profesorado ha decidido que en estos momentos lo mejor es no hacerle saber a los alumnos que tan grave es la situación. Yo, por supuesto, no estoy de acuerdo, pienso que es nuestro deber decirles la verdad. Sin embargo, no voy a hablar, no por ahora, esperaré un poco y le daré tranquilidad a los alumnos, después de todo pienso que es necesario un poco de calma antes de la tempestad.

Para ese punto Harry ya se encontraba temeroso. No era usual que Dumbeldore usará tanto drama y mucho menos que decidiera ocultar lo que el llamaba "La verdad". Si algo sabía del anciano era que era un hombre correcto que tenía regímenes morales demasiado altos.

-Dado esto. - Siguió el profesor.- Me pesa mucho tener que decirte todo esto a ti, que no eres diferente de los demás alumnos y mereces la misma calma.. Dumbeldore calló un momento acomodándose las gafas de media luna e inclinándose un poco más sobre su escritorio. - Mucho me temo que Voldemort ha avanzado inteligentemente. Nuestro ministro es débil y desgraciadamente me han informado que gran parte del ministerio de magia está invadido por mortífagps, para este punto no queda nada por hacer. Intentamos informar a una fuente confiable del ministerio, Dedalus Diggle, pero minutos después de ser notificada la han asesinado. - La voz del anciano profesor por un momento se quebró y Harry sintió un hueco en el estómago tras la noticia.- Miembros de la orden han estado actuando pero es cuestión de tiempo para que el ministro de magia sea derrocado y la guerra comience.

Harry miraba hacia ningún punto fijo. Hasta el día del regreso a Hogwarts no creía que las cosas fueran tan mal o por lo menos no lo esperaba. Era demasiada información, demasiadas malas noticias para ser procesadas. Casi se imaginaba al mundo muggle y mágico en caos total mientras él se encontraba ahí, preocupado por nimiedades como el amor o el tener que prestarle suficiente atención a Snape si deseaba pasar los exámenes. La verdad era que había estado siendo egoísta, intentando no pensar en la guerra, intentando actuar como un chico normal cuando estaba claro que no era un chico normal y tenía una responsabilidad mayor.

-Desearía no hacerte pasar por esto Harry. Harry.- Dijo Dumbeldore buscando la mirada del chico. Él volteo la mirada hacia el director.- Harry, tienes que entender que lo único que he deseado es protegerte, necesito que entiendas que eres importante para mí, necesito que me perdones por lo que he hecho mal y por lo que puedo hacer mal.

Harry no entendía del todo a Dumbeldore. No entendía a qué se refería. Sin embargo, lo agradecía.

-Profesor, lo entiendo. Todo está bien, sé lo que debo hacer, lo entiendo.

-Gracias.- Dijo el director antes de recobrar la compostura y volver al tono serio de minutos atrás.- Bien Harry, he de ayudarte en todo lo que pueda, hay un par de cosas que necesitas saber …

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Harry salió del despacho de Dumbeldore un poco aturdido. Los últimos meses había estado evitando pensar en el regreso de Voldemort y todo lo que implicaba eso.

En cuanto Harry llego al retrato de la señora gorda se detuvo. Ahora necesitaba del apoyo de sus dos amigos, necesitaba desahogarse, pero no podía hablar de eso. No aún.

-¿Harry?.- Dijo una voz que se le antojaba dulce, una voz que le hacía sentir calma con tan solo escucharla, una voz que necesitaba.

-Ginny, ¿Qué haces tan noche aquí?.- preguntó en cuanto se dio la vuelta. La pelirroja se acercó a él.

-Bueno, fui a entregarle unos apuntes a una chica de Ravenclaw, nada importante. ¿Y tu?, te he visto salir del despacho de Dumbeldore.

-¿Me has seguido hasta aquí?

-Lo siento mucho,- Se disculpó la chica con una pequeña sonrisa culposa en sus labios.- Quise hablarte en cuanto te vi, pero noté algo raro en ti y decidí observarte. Harry, ¿Te sientes mal?

Harry la vio a los ojos. Era hermosa, aún lo era. De pronto su mirada se fijó en sus labios. Quería besarlos hasta saciarse.

-Ginny, ¿Por qué terminamos?.

-Porque eres un idiota.- contesto la pelirroja con algo de confusión en su rostro.

-Si, lo soy, Pero la verdad es que te amo Ginny.

Ginny no pudo contestar porque inmediatamente después Harry corto la distancia que había entre ambos y la besó. Fue un beso desesperado. Con ese beso Harry quería decirle muchas cosas, quería decirle que tenía una responsabilidad y que no sabía cómo lidiar con ella. Quería decirle que se sentía culpable de todas esas muertes. Quería decirle que lo perdonara por besarla aún sabiendo que muy probablemente un futuro con ella era imposible. Quería decirle que deseaba por una sola vez en su vida no tener que preocuparse por otras personas más que por el mismo. Ni por el mundo, ni por voldemort, ni por Ron. Ahora mismo se estaba olvidando de Ron e incluso de la propia Ginny.

En ese momento la pared se abrió dejando ver una habitación obscura con una cama dentro de ella. Ambos cortaron el beso en cuanto la habitación se mostró.

-La sala de menesteres.- susurró Ginny.- Hace realidad tus deseos más profundos.- dijo con una sonrisa.

-Yo, lo siento, no quería sugerir esto.- Se disculpó Harry.

-No. Pero puede que yo sí. No sabemos a quién de los dos le hizo caso.

Ginny tomó de la mano a Harry y lo condujo hacia el cuarto. Una vez ahí las paredes se volvieron a cerrar y la pelirroja se giró hacia el chico hasta quedar a centímetros de él. Y así Harry se olvido de todo lo demás, juntos en la obscuridad de la habitación se amaron, él no sabía si volvería a ocurrir, pero dejaría que el momento pasara.

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.N/A

Hola… Sé que en este capítulo hubo mucho de Harry/Ginny. Originalmente solo tenía planeado la escena de Harry y Dumbeldore, pues esto si es parte de la trama, pero una cosa llego a la otra y terminé escribiendo esto. Según tengo planeado si habrá escenas de sexo explícitas, pero estas serán solo para los protagonistas.

No lo dije en el primer capítulo, pero creo que es necesario para no infringir normas de derechos de autor y esas cosas: Los personajes de esta historia pertenecen totalmente a J.K Rowling, la historia es de mi autoría. Este fanfic no pretende obtener ganancias, solo lo escribo por pasatiempo y por mi estabilidad emocional.

Espero que la persona que este leyendo esto lo disfruté.

EML.