PÁLIDA LUNA.

¿Les ha ocurrido que tienen una idea de lo que pretenden escribir, desarrollas todo el guión, incluso los detalles y cuando tienen que escribirla no se acuerdan de como había ocurrido todo? Bueno, me ocurrió con este capítulo. No soy una escritora profesional, ni siquiera podría catalogarme como una escritora ocasional, por lo cual cada idea que he tenido por alguna razón mi mente la olvida, así que termino escribiendo algo completamente diferente a lo que en verdad quería. Por esto he tardado un poco en subir la historia, no quise subirla hasta no estar segura de que era la idea original pues me ha gustado bastante como había quedado.

Por último, pero no menos importante; quiero agradecerle a mi primer review en un long-fic, es muy importante para mí y muy motivador saber que alguien leyó los anteriores capítulos y le gusto por lo menos lo suficiente para hacérmelo saber. Si, me inspiré en la canción ya mencionada, "Pálida Luna" es para mi una canción muy especial, quería expresarlo de alguna manera y este fic fue lo primero que se me ocurrió.

Espero les guste el capítulo.

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CAPITULO 3…MISTERIO

Tocó la puerta tres veces mientras intentaba mantener al muchacho de pie. La piel del chico tenía algunos hematomas, su ropa se encontraba rasgada y sucia, su cabello se encontraba duro por el lodo acumulado, pero lo que a la mujer más le preocupaba era su brazo envuelto en un trapo viejo, que había encontrado en el camino, y lleno de sangre. La lluvia se encargaba de limpiar la sangre del camino.

La mujer volvió a tocar la puerta con desesperación. Parecía que en cualquier momento se iba a derrumbar junto con el muchacho.

-Aguanta, aguanta por favor. – Decía la mujer en una súplica desesperada.

El chico se encontraba inconsciente y temblaba con intervalos de pequeños espasmos entre cada temblor.

-¿QUÉ DEMONIOS TENGO QUE HACER PARA RECIBIR AYUDA?- Grita la mujer con fúria cualquier persona que se encuentre en ese lugar. El chico se le resbala de los brazos, ella intenta alcanzarlo, pero choca contra el agua del suelo acumulada por la fuerte lluvia. Ella grita de la desesperación y se arrodilla con él para ayudarle, lo toma en sus piernas y cubre la mejilla del chico con su pálida mano.

-Por favor, solo resiste un poco más, vendrán a ayudarnos, solo tienes que ser fuerte.

Ella lo ve, pidiéndole, suplicándole por algo que quizá sea imposible. Sus lágrimas se pierden entre la lluvia y ella coloca su frente en la del chico. El chico tiembla y lentamente abre los ojos para encontrarse con los de ella. La mujer por un momento se alegra de que el haya abierto los ojos, pero pronto se da cuenta de que su mirada es diferente; sus pupilas están dilatadas y sus ojos ven a ningún punto fijo. Su cerebro le dice que se vaya, que ella corre peligro, pero su corazón sabe que tiene que quedarse con él, porque necesita de ella. Es demasiado tarde para cualquier acción porque él comienza a estrangularle…

-Draco, Draco, Dra…

-Draco, Draco…

Draco Malfoy abrió los ojos de golpe. Su frente estaba perlada con pequeñas gotas de sudor y su cuerpo temblaba espasmódicamente. Poco a poco fue recobrando la visión, incorporándose. Frente a él se encontraba Theo, no parecía sorprendido ni preocupado, más bien se encontraba serio, una actitud muy común en él.

-Estabas temblando. – Dijo Theo a modo de excusa por haberle sacudido de una manera tan brusca. Draco Malfoy lo ve fijamente. Los recuerdos de aquel sueño aún siguen presentes. – ¿Es otra vez esa pesadilla? – Malfoy asiente lentamente sin apartar la mirada del chico mientras su respiración poco a poco adquiere un ritmo normal y acompasado. – Ya veo.

Malfoy aparta la mirada del chico y se levanta de la cama, se dirige a la mesita de noche que está en la esquina de la habitación y toma el reloj: "5:30 de la mañana", aún es temprano.

-Deberías intentar dormir otra vez. - Sugiere Theodore.

-No, no creo poder volver a conciliar el sueño. – Draco no solo se refiere a esa noche. Deja el reloj en la mesita de noche, un invento muggle que él considera bastante útil, y toma un abrigo del armario. Hecha una última mirada a la habitación, anhelando aquellas horas de sueño que no ha tenido en meses, deseando olvidar aquella pesadilla que no lo deja conciliar el sueño. Cuando cruza la mirada con Theo este lo ve con comprensión, es algo que aprecia de él, el chico no lo compadece, no es condescendiente con él, simplemente lo comprende e intenta apoyarle con lo que puede, a pesar de no ser una persona particularmente expresiva hace lo posible por demostrarle a Draco un intento de amistad; amistad que se ha visto forzada por las circunstancias, amistad que más que ser de aquellas en las que te emborrachas con whiskey de fuego y haces locuras e intentas se un chico normal, es de las que necesitas para poder seguir cuerdo, para no verte envuelto en la más profunda soledad. – Te veo en clases. – Dice Malfoy cerrando la puerta tras de sí.

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El día estaba yendo de maravilla para Hermione; se levantó temprano pesé a que de nuevo Lavender y su compañera de habitación decidieron volver a meterse con su despertador. Decidió bajar a la biblioteca antes de pasar al comedor, ese día le tocaba la clase de Runas Antiguas con la profesora Bathsheda Babbling, una clase que Hermione consideraba particularmente complicada y que requería de un esfuerzo mayor para pasar con excelencia. Al llegar a la biblioteca dio un vistazo alrededor, parecía no haber nadie, lo cual era normal pues ningún estudiante en sus cinco sentidos iría a la biblioteca a tan tempranas horas y sin haber desayunado.

Caminó lentamente por los pasillos buscando el de su interés. Al llegar al final de la biblioteca se percató de un sonido, alguien respiraba agitadamente, el sonido era lo suficientemente fuerte como para que ella lo notara. Hermione se acercó un poco para observar de quien era aquella respiración, cuando vio quién era inmediatamente retrocedió hasta quedar detrás de el estante de libros. Se trataba de Malfoy… Hermione intento no hacer ningún sonido que la delatara y se quedó observando. Malfoy se encontraba de espaldas a ella, temblaba ligeramente y respiraba agitadamente, ambas manos se encontraban a la altura de la cabeza tomando su cabello con desesperación. Hermione no sabía que sentir, nunca había visto así a Malfoy, tampoco era como si le importará lo que al rubio le ocurría; lo cierto era que su relación había sido más tormentosa que agradable. Sin embargo, sus observaciones del día anterior le empezaban a brindar curiosidad a la chica, una curiosidad que no tendría que sentir, una curiosidad que le podía traer problemas…

-¡Maldición! – Soltó de golpe Malfoy. Hermione retrocedió un poco más. - ¿Te diviertes Granger? – Hermione sintió que los vellos de sus brazos se erizaban, ¿Cómo se había dado cuenta?, ¿Por qué rayos no se había dado la vuelta en cuanto lo vio?, ¿Qué le hizo permanecer ahí como estúpida observándolo? Hermione salió del lugar donde estaba escondida. - ¿Acostumbras espiar a todas las personas o solo es un habito que adquiriste hacia mí? – Hermione frunció el ceño y cruzo los brazos ante esta acusación.

-¿A qué te refieres Malfoy?.

-Me refiero a que desde ayer me observas, en el gran comedor. La pregunta es ¿Por qué lo haces? No voy a hacer nada malo si es lo que temes, así que puedes dejar de molestarme.

-No pienso que hagas algo malo. – Dijo Hermione sorprendiéndose ante la verdad de aquellas palabras. Sus pensamientos sobre Malfoy eran una montaña rusa, primero no confiaba en él y pensaba que había intenciones ocultas en sus acciones, después pensaba que tal vez si había cambiado, que no podía prejuzgar a una persona solo porque veía sospechoso su actuar, Ahora no creía que estuviera haciendo nada malo, por el contrario, sentía curiosidad sobre lo que pudiera estar pasándole al chico y de alguna manera aquella escena de él temblando y respirando agitadamente le habían hecho sentir algo similar a la compasión. - ¿Cómo supiste que estaba aquí?

Malfoy camino hacia la mesa y se sentó. Por alguna razón que Hermione desconocía, lo siguió hasta aquella mesa y se sentó frente a él, esperando una respuesta.

-Escuche un ruido. Ningún estudiante en su sano juicio viene a la biblioteca a estas horas, solo tú harías eso. La conclusión fue demasiado obvia.

Eso era exactamente lo que había pensado Hermione en cuanto entro a la biblioteca. Una vez resuelta su duda la chica pensó que lo más sensato era salir de ahí, sin embargo, otra duda surgió y en vista de que el chico parecía más que dispuesto a responderlas hizo la pregunta:

-¿A qué te referías con que antes de venir a Hogwarts éramos solo niños?.

-¿Perdón?.

-Ayer cuando me ayudaste con el libro en la biblioteca, te pregunte por que lo hacías y tú me respondiste eso; "¿Sabes que antes de venir a Hogwarts éramos solo niños?". He estado dándole vueltas a esa frase, pensando en lo que significa, pero no tiene sentido. ¿A qué te referías?

-¿Por qué nos detestábamos Granger?.

-¿Eso quiere decir que ya no me detestas?. – Pregunto la chica con sorpresa

-Obviamente ya no lo hago. Como te dije ayer: Yo no te odio, y no creo haberte odiado antes.- Contesto el chico, esta vez viendo firmemente a Hermione.

-Eso parecía. - Susurró ella sin ahondar más en el tema. ¿Qué caso tenía discutir sobre lo que le molestaba en el pasado? – No sé, nunca entendí porque parecía que me detestabas más que a la mayoría. – Dijo, respondiendo la pregunta del chico. - De todos los "Sangres sucias" que hay en el colegio decidiste elegirme a mí. Tal vez porque soy amiga de Harry Potter, no lo sé.

-No lo vuelvas a decir.

-¿El qué?.

-"Sangre sucia", no lo vuelvas a decir. Escucha Granger, yo era un total imbécil. Es todo lo que tienes que saber.

Dicho esto, Malfoy tomó rápido sus cosas y se fue. Hermione se quedó sentada, estaba desconcertada por lo que había sucedido aquella mañana. Ella y Malfoy habían tenido una conversación por decirse "Civilizada". Pero Hermione aún tenía muchas dudas, dudas sobre la actitud del chico durante la conversación. Seguía sin entender la frase que había dicho el día anterior, no entendía porque Malfoy le pidió que no volviera a decir "Sangre sucia". No entendía porque le hablaba con tanta naturalidad, porque no se había molestado por haberlo espiado. No entendía también porque durante la conversación él mantenía su brazo izquierdo tenso, como si no quisiera que aquel brazo en particular estuviera cerca de ella. Hermione había observado también que su mano izquierda temblaba….

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.Cuando Hermione llegó al Gran Comedor lo encontró lleno, era normal pues ya era tarde. Apenas disponía de unos cuantos minutos para desayunar. Instintivamente dirigió la mirada hacia el lugar de Slytherin, específicamente de Malfoy. No podía quitarse de la cabeza el brazo izquierdo de Malfoy… Era el brazo de… No, no iba a sacar conclusiones precipitadas. Tomó su lugar frente a Ron que se encontraba comiendo salvajemente lo que se le presentara en la mesa.

-¿Y Harry?. – Preguntó la chica en cuanto se sentó.

-No sé. Ayer no llego de la cita que tenía con Dumbeldore.

-¿No llegó?, ¿Y tú estás comiendo sin preocuparte por eso?. – Le reprochó Hermione.

-No es para tanto. A lo mejor se quedó con Dumbeldore. De cualquier forma, pensaba buscarlo después del desayuno. – Dijo encogiendo los hombros.

-Eres incorregible. Iré a buscarlo. – La chica hizo acopio de levantarse.

-No hace falta. Está ahí. – Señalo a Harry que se encontraba al principio del Gran Comedor.

-¿Dónde diablos estabas?. – Pregunto Hermione agresivamente en cuanto llego Harry.

-Yo… Estaba con Dumbeldore. – Dijo rápidamente el chico buscando justificar su tardanza.

-No puede ser que desaparezcas de esa manera. Y que tú, Ron, te muestres tan desinteresado en él…-

Los siguientes minutos Hermione le dio un discurso a sus amigos sobre la falta de tacto, la responsabilidad, etc. Mientras en la mesa de Slytherin una persona observaba discretamente como ella los reprimía, sin pasar por alto el hecho de que la chica lo buscará con la mirada.

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El fin de semana llegó. Hermione pretendía pasar el día leyendo uno de sus libros favoritos, sin embargo, Ron y Harry le suplicaron que fuera a ver la práctica de Quidditch. Hermione acepto a regañadientes, no es que no apoyara al equipo de Gryffindor, simplemente los deportes no eran lo suyo, y no le interesaba si ganaban o perdían. En realidad pensaba que Hogwarts podría realizar actividades extracurriculares un poco más culturales, no es que el Quidditch no fuera cultura, simplemente pensaba en algo más intelectual.

Al llegar al campo el equipo de Slytherin y el de Gryffindor pelearon por ver cuál de los dos merecía practicar, aquello era muy común excepto por una cosa que Hermione no paso por alto:

-¿Dónde está Malfoy?. – Se preguntó la chica sin percatarse de que había hecho la pregunta en voz alta. Ron la volteó a ver haciendo una mueca, como si le hubiesen arrojado baba de caracol en la cara.

-¿Por qué preguntas por él? – Cuestionó el pelirrojo. – Casi acabo de comer.

-Bueno, él es parte del equipo ¿No?. – Dijo Hermione entornando los ojos ante el comentario del chico.

-No lo sé. Tal vez se dio cuenta de que era un completo idiota al jugar y pensó en hacernos un favor, para variar, y librarnos de su presencia…

Para ese punto Hermione había dejado de escuchar. Malfoy era un muy buen jugador y se notaba que al igual que el 90% de la población masculina de Hogwarts le encantaba aquel deporte. Ron era por su parte un muy mal jugador, le molestaba su soberbia al no aceptar que su experiencia en el deporte era baja, pero sobre todo le molestaba haber pensado en Malfoy. No era que a Hermione le hubiera surgido un cariño repentino hacia el chico, era más bien curiosidad por saber porque Malfoy actuaba como la persona más triste y solitaria del colegio y a la vez actuaba como alguien diferente a quien no conocía, como si toda esa tristeza se concentrara en la amabilidad.

Durante los días pasados lo había observado más de lo que le gustaría. Le desconcertaba que el chico no pareciera ser amable con nadie más, ni hablar con nadie más, ni demostrar algún cambio con nadie más, solo con ella.

-Te puedes sentar en aquella banca. – Le indico Ginny sacándola de sus pensamientos. Hermione se dirigió hacía el lugar que la pelirroja le había señalado y así transcurrió el resto de la tarde…

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La práctica de Quidditch terminó bastante noche, Hermione apenas tenía tiempo de ir a la biblioteca a tomar el libro que deseaba leer el día siguiente, claro que podría haber ido al día siguiente, pero no le gustaba procrastinar, así que optó por ir corriendo. Entró rápido al sitio y fue directo al estante en donde se encontraba el libro, para su desgracia la señora Pince ya no estaba cuando llegó a registrar el libro. Hermione decidió quedarse en la biblioteca a leer tan solo un par de capítulos para aprovechar el hecho de ir corriendo hasta allá. Se sentó en el fondo del pasillo en el suelo y comenzó a leer.

Era de madrugada y Hermione sabía que estar ahí era infringir las normas, sin embargo, no encontraba el momento preciso para dejar de leer aquel libro, lo mejor era terminarlo. Estaba a punto de terminar el libro cuando una voz la sacó de su lectura.

-No deberías estar aquí. – Dijo un Draco Malfoy con muy poca amabilidad. Hermione levantó la vista hacia el chico frunciendo el sueño.

-Tu tampoco deberías estar aquí.

-En realidad, vengo aquí todas las noches. – Dijo encogiéndose de hombros, acto seguido se recargó en el estante y se dejó caer, quedando casi frente a Hermione. – No lo entiendo, porque tú estás aquí a tan altas horas de la madrugada.

-Le-leía un libro y no pude parar hasta terminarlo. ¿Cómo es que precisamente estas aquí? Digo, la biblioteca es bastante grande, ¿Cómo es posible que me encontraras?

-Te reías. – Dijo el chico alzando la vista al techo y cerrando los ojos.

-Oh. – Hermione recordaba haber reído en un par de ocasiones. - ¿Por qué vienes aquí todas las noches?.

-Eso no es de tu incumbencia Granger. – En el fondo Hermione sabía que tenía razón, pero eso no evito que por alguna razón se sintiera ofendida. Era ridículo, Malfoy la había insultado en el pasado de las peores formas posibles y solo esa vez, con algo de lo que tenía razón se había ofendido. Tal vez era porque comenzaba a ser amable con ella y aun así no lo pensaba dos veces antes de decirle que no era de su incumbencia. Hermione tomo su suéter y estuvo a punto de levantarse e irse del lugar cuando el Malfoy volvió a hablar:

-No puedo dormir. – Dijo el chico en un momento de sinceridad. Hermione se quedó en el lugar en donde estaba. Pudo haber tomado sus cosas e irse, pudo haberle dado un pequeño consejo e irse, se pudo haber ido así; sin más, pero no lo hizo. Se quedó ahí.

-¿Has leído algún libro Muggle? – Malfoy bajo la mirada incrédulo ante la pregunta infantil de Hermione. Negó con la cabeza. – Este se llama "La guía del viajero intergaláctico", creo que te puede gustar mucho, es de ciencia ficción y es una trilogía de cinco libros.

-¿Trilogía de cinco libros?, eso no tiene sentido Granger.

-Así lo describe el autor. – Hermione extendió el libro hacia Malfoy, el chico se quedó estático durante algunos segundos y finalmente lo tomo viendo fijamente la portada y analizándolo. Los libros muggles eran muy parecidos a los mágicos, pero sin toda la faramalla que venía con estos últimos.

-Intentaré leer tu intento de libro. – Dijo Malfoy en un tono burlón.

-¿A qué llamarías tu un libro descente? Por favor no me digas que "Quidditch a través del tiempo".

-¿El qué? Por supuesto que no. – Respondió Malfoy con una mueca de desagrado. – Sonetos del hechicero es un libro que vale la pena leer.

.Vaya, no creí que leyeras poesía.

-Claro. La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos. Sin poesía la luna solo es luna.

Hermione sonrió ante aquella descripción, Nunca había conocido a un chico que gustara de la poesía, y en esos momentos su sorpresa era que ese chico era precisamente Malfoy.

Ambos platicaron toda la noche de toda clase de libros tanto muggles como mágicos. Intercambiaron títulos, se hablaron como dos iguales, como dos viejos amigos que compartían un gusto. Cuando se quedaron sin títulos en la mente simplemente alzaron la mirada apoyándose en el estante y cerraron los ojos. Hermione quedándose dormida y Malfoy disfrutando de la primera noche despreocupada, de la primera charla amena y del primer sentimiento de paz que tenía en mucho tiempo. Bajo la mirada para observar a la castaña que yacía en el suelo dormida, ella temblaba ligeramente así que tomo su abrigo y se lo colocó cuidadosamente encima. Tomó el libro y vio la portada sonriendo levemente. Si, esa noche no había tenido que pensar en su brazo izquierdo…

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.Bien, hasta aquí llega el capítulo 3. Solo quiero decir un par de cosas:

La actitud de Draco no es solo porque sí. Hay motivaciones fuertes para que ambos personajes estén congeniando tan bien y tan pacíficamente, solo que se verán más adelante. Sé que en la mayoría de los fics Dramione se ve a un Malfoy agresivo, este fic pretende explorar una faceta diferente. Claro, conozco la personalidad del personaje, pero créanme que hay un porqué de que sea diferente.

Como dije anteriormente, soy una escritora amateur por así decirlo, así que si hay errores de redacción les pido me lo hagan saber. Esto es un pasatiempo, pero pretendo hacerlo lo mejor posible.

Tengo muchas ideas sobre este fic, ya hay una historia sólida, un desarrollo sólido. Lo que pase de aquí en adelante será importante para este.

Por último. Quiero recomendarles el libro que mencione: "La guía del viajero intergaláctico". Si ya lo has leído sabrás que es un libro excepcional con la mejor redacción que he leído. Van a pasar un buen rato, con una buena historia y un humor muy inteligente.

Espero les haya gustado mucho.

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EML