Es curioso… Durante el último mes escribía textos enormes sobre lo que me molestaba o me hacía sentir mal y todo salía fluidamente. Cuando me encontraba en la ducha o cualquier otra actividad la historia fluía en mi mente y seguía su trayecto hasta ser casi perfecto. Me senté en mi cama con una taza de café, realmente inspirada… Nada, ni una gota de lo que anteriormente había construido. Tal vez requiero forzosamente situaciones de estrés agudo para que mi mente comience a divagar.

Comente en alguna ocasión anterior que hablaría más delante de lo que me dedicaba, en su momento quizá lo haga, ahora me enfocare en una anécdota de mi trabajo: Ocurre que en un día laboral cualquiera conocí al pelado más patán que pudieran encontrarse en la vida. Corriendo a su madre y literalmente mandándola hasta allá. A su esposa le gritó frente a todos. A lo que voy es a que precisamente por ello no me agradan las historias en las que Draco era un patán, sigue siendo un patán y seguirá siendo un patán. Si, me he encontrado con un par de historias así y precisamente por ello decidí darle cierta estructura diferente. En la anécdota el tipo hizo un desplante por cualquier tontería… Por Merlín, lo odie realmente, tenía ganas de pegarle un puñetazo (No soy una persona muy tolerante), solo circe sabe que rayos me paro para hacerlo.

En fin, creo que me explaye más de lo que quería, espero que disfruten este capítulo.

Mantengan la cordura. AML

PÁLIDA LUNA.

CAPITULO 6.

LA LUZ QUE NACE EN TI.

- Draco. No dejes que te afecte lo que tu padre te dice.

Narcissa Malfoy caminaba por Malfoy Manor de la mano de su pequeño hijo. El niño lloraba y tomaba la mano de su madre con dureza. Naricissa lo veía con dulzura mientras lo dirigía a la banca al lado del lago. En el lago se encontraban un par de patos; a Draco le encantaba salir a alimentarlos, aquello lo relajaba, sin embargo, su padre solía reprimirlo, le decía que aquello era una actitud débil, como muchas otras de las actividades que a él le gustaba.

- Draco. – Le llamó su madre arrodillándose frente a él. Draco desvío la mirada cansada por el llanto. – Draco, quiero que me mires. – Dijo con voz autoritaria, lo que hizo que el chico la viera a los ojos. – Sabes que tu padre es un hombre duro y que solo quiere que tu aprendas a ser tan fuerte como lo es él. Pero tú no eres él Draco, tu eres tú y no deseo que seas otra persona. Tu padre es una persona dura, porque así lo formaron, pero tú me tienes a mí.

Draco. Quiero que me digas que sabes que yo estoy ahí para ti.

El niño asintió secamente sin dejar de ver a su madre.

- Eso es. – Dijo Narcissa con una sonrisa viendo tiernamente a su hijo. Narcissa odiaba la manera de presionar de Lucius a Draco, y temía por su hijo, temía que algún día las decisiones de Lucius repercutieran en él, su pequeño. No quería, definitivamente no deseaba que Draco fuera todo lo que su padre quería.

Aquel día él se había negado a jugar con Vincent. Aquel niño le parecía rudo y salvaje. Draco no era un niño asustadizo o débil, en realidad él era muy valiente y tenaz, pero la manera de actuar de aquel chico le erizaba la piel. Obligado a jugar con Vincent hizo todo lo que pudo para llevarse bien con aquel niño, hasta que Vincent mató a un conejo aventando una piedra. Malfoy corrió hacia su padre para comunicarle lo acontecido, sin embargo, la reacción no fue la esperada, este le reprendió y se disculpó con Vincent (Hijo y padre) humillando así a su hijo propio, que era lo que más le dolía a Draco.

Era extraño, en aquel entonces su madre lo había apoyado, pero Draco decidió escuchar a su padre y al orgullo en lugar de a su madre, decidió seguir el ejemplo de su padre y hacerse amigo de aquel cruel niño para agradar a Lucius. Se odiaba por tomar aquella decisión y no escuchar las palabras de su madre, que tan tiernamente le había aconsejado no ser igual a Lucius, aquella persona a la que también amaba pero que conocía mejor que a nadie.

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Draco seguía encogiéndose más y más sobre el suelo. Aquella voz femenina seguía vibrándole en los oídos. Hermione se inclinó a su lado extendiéndole la mano, temblorosa pues no sabía muy bien cómo actuar. Los gritos del chico eran desgarradores, Malfoy sentía la mente a punto de estallar. – Draco, Draco. - Decía aquella voz. De pronto ese grito femenino se transformó en uno conocido, esta vez gritaba su apellido a su lado, una voz que se le antojaba dulce y tranquilizadora. En un momento de cordura y lucidez Malfoy tomo la muñeca de Hermione con fuerza arrancándole un gritillo a la chica. Hermione sintió el impulso de alejarse, sin embargo, no lo hizo, permaneció ahí asustada aún por la escena.

-Vete de aquí. – Alcanzó a decir con fuerza el chico antes de soltar otro grito. – ¡HE DICHO QUE TE VAYAS!.- Hermione saltó exaltada por el grito, pero se mantuvo firme en el lugar.

-No, iremos a donde Pomfrey que es donde tuvimos que haber ido en primer lugar.

Draco la escuchaba entrecortadamente. Lo único que atinaba a procesar era que la castaña no se movía de su lugar. Necesitaba que se fuera, aquello era importante.

-Ve por Theo. – Dijo el chico entre dientes. Hermione solo alcanzó a escuchar el nombre. Theo. Intentaba recordar aquel nombre, pero era realmente difícil encontrarle una cara a alguien totalmente desconocido. – Ve por Theo maldición. – A su mente vino un rostro, un rostro solitario que en las últimas semanas había visto un par de veces junto a Malfoy.

-Theodore… Theodore Nott. ¿Te refieres a él?. – Malfoy tomo su brazo y clavo sus uñas tan fuertemente que atravesó su manga. Entonces, el cerebro de Hermione comenzó a trabajar, sacando aquellas conclusiones que debió tener desde antes. Tuvo el impulso de salir corriendo, de dejar abandonado a Malfoy a su suerte, sin embargo, no lo hizo, permaneció estática incapaz de abandonar a una persona claramente herida. – Estas lastimándome Malfoy.

-Se útil maldita sea y ve por Theodore. – gruño el chico al tiempo que soltaba a Hermione.

La chica lo vio, claramente inestable, era tan fácil dejarlo ahí. Ella tenía miedo, sentía temor por todas las terribles posibilidades, sentía la responsabilidad de buscar a algún profesor o incluso a Harry y a Ron y contarles sus dudas, ella no tenía ninguna responsabilidad con el chico, sin embargo, tenía una responsabilidad con su casa, con la orden, con sus amigos… No, no con él.

"¿Qué rayos estás haciendo Hermione?" se preguntó la chica. Tímidamente coloco una mano sobre el hombro del muchacho a riesgo de obtener una reacción similar a la anterior, pero esa reacción nunca llego, Malfoy susurraba algo, a lo que Hermione se acercó a escuchar con más detenimiento… "Por favor…", "Por favor…", repetía una y otra vez el Slytherin. "Slytherin", se repitió mentalmente Hermione… "Es un Slytherin y sospecho que algo más… pero… estoy a punto de ayudarlo una vez más".

-Queda… Quédate aquí, intentaré encontrarle y traerle lo más pronto posible. – Susurró ella con una cálida voz antes de marcharse del lugar y salir corriendo. Era tan sencillo abandonarlo. Su voz interior le decía que fuera con los chicos, con un profesor, con Pomfrey, con alguien más para que se encargara de ello, para que estuviera consciente de la situación de Malfoy y confirmará de una vez por todas sus sospechas. Era increíble que una noche antes le hubiese creído todo aquello de querer cambiar, de no querer creer en todo lo que su padre decía. Hermione se sentía engañada y sumamente tonta.

-No es posible. No lo entiendo. Debo estar demente. – Susurró para si misma antes de doblar la esquina y dirigirse hacia la sala común de Slytherin. Estaba claro que su maldito instinto de moralidad equivoco algún día acabaría con ella, bajar a la sala común del rubio suponía dar a conocer que ella sabía la ubicación.

Afortunadamente no tuvo que llegar a tanto, pues a unos metros de ella se encontraba Theodore Nott, dirigiéndose seguramente al Gran Comedor. Hermione miró alrededor cerciorándose de que no hubiera nadie que le viera dirigirse al chico. La castaña avanzó hacia él. Apenas le reconocía, pues el chico era casi un cero a la izquierda tanto en las clases como en la población general de Hogwarts, sin embargo, le había visto días antes acompañando a Malfoy cuando este rara vez no se encontraba solo.

-¿Theodore Nott?- cuestionó la chica en cuanto llego al chico. El muchacho se paró en seco y volteó a ver a la chica. La mirada que le dedicó era fría y despectiva. El chico la vio de arriba abajo para después girar sobre sus pies y continuar con su camino. Hermione abrió y cerró la boca un par de veces, se sentía humillada pues si algo le hacía rabiar era la indiferencia. – Disculpa, te he hablado. – Dijo claramente ofendida.

-Por supuesto – Bufó el chico mientras seguía caminando. – Y yo te he ignorado por si aún no te diste cuenta.

-Bien, no seguiré persiguiéndote por todo Hogwarts…

-Me alegra.

-Es Malfoy, me pidió que viniera por ti. – Dijo Hermione atropelladamente y sin rodeos. Lo que menos iba a hacer era seguir el juego de alguien. Por alguna razón sentía la responsabilidad de cumplir con aquella tarea y una vez realizada deseaba no volver a saber nada de ninguno de los dos y probablemente contar aquellas sospechas que temía tanto. Por supuesto que en ese momento lo que menos le preocupaba era el alma de Malfoy, pero debía poner primero la seguridad de Hogwarts y sus amigos y Malfoy claramente era un obstáculo en dicha seguridad.

Theodore Nott volteo a ver a la chica examinando bien si debía confiar en su palabra. Hermione se dio cuenta de que el chico en definitiva se encontraba preocupado. Una leve contracción de cejas lo delataba y aún así su expresión permanecía inmutable.

-¿Por qué he de creer en eso?. No, no, la pregunta más importante es: ¿Qué carajos hiciste? – Su tono amenazador hizo que Hermione temblara y se le pusiera la piel de gallina, sin embargo, no lo demostró y prefirió alzar el porte y contestarle de la mejor forma que pudiera.

-No tienes que creer en mí, pero me ha pedido que viniera por ti. No sé qué ca-ra-jo ocurre y no me importa, solo que soy humana y no puedo ver a alguien sufriendo y no hacer nada- Ok, había dado más vueltas de las que le hubiera gustado, pero sentía la necesidad de hacerle ver al chico que su tono de voz no la había perturbado. Era curioso, nunca había hablado antes con Nott, pero cada que lo veía pensaba en el cómo alguien tranquilo, incluso diferente a los de su casa… Tímido.

-¿Dónde esta?.- Estaba claro que no confiaba en ella, pero no podría importarle menos. Hermione volteó y comenzó a caminar hacia la sala de menesteres.

-¿Vas a acompañarme o te quedarás parado ahí? – Cuestiono Hermione demasiado agresiva para su gusto. Sin molestarse por el comentario siguió a la chica. No confiaba en ella, no creía en nadie lo suficientemente perfecta como ella, pero conocía a Malfoy y sabía perfectamente que él confiaba en ella ciegamente. Theo sabía que la chica desconocía la confianza que Malfoy depositaba en ella y que Malfoy jamás hubiera intentado acercarse a Granger, entonces, ¿Por qué parecía que ya lo había hecho?

Theo veía con extrañeza su caminar y su actitud arrogante. Estaba claro que, de ser cierto, a ella no le importaba lo que a Malfoy pudiera ocurrirle, era más un ridículo sentido moral lo que la atraía a ayudar a aquel desgraciado que le había molestado durante años.

Soltó un bufido, no quería preguntar nada hasta llegar al lugar, cualquiera que fuera la trampa él era lo suficientemente inteligente para salir de ella.

Llegaron a una gran pared. Por supuesto que Theodore Nott conocía la historia de aquella sala, por supuesto sabía la historia que escondía y el papel que había tenido en la vida de Malfoy. No entendía que haría él en un lugar que le hacía rememorar malos tiempos, no entendía que haría él con Granger en aquella sala, pero sobre todo no entendía que hacía él mismo ahí.

La puerta se abrió dejando ver un cuarto pequeño. En el fondo solo había una cama, un pequeño buró y un Malfoy tirado en el suelo con los ojos tan abiertos que daban miedo. Theo corrió hacia el chico.

-Malfoy… Draco, maldita sea. – Dijo colocando al rubio sobre sus piernas. Hermione veía la escena conmocionada, no sabía que eran tan amigos o que Theodore Nott se preocupara tanto por Malfoy, desconocía la naturaleza de su relación. El rostro de Nott estaba desolado y ella juraría que un par de lágrimas se asomaban por sus pupilas. El chico cerró los ojos tratando de recobrar la compostura, cuando los abrió de nuevo estaban irreconocibles, inyectados con una rabia que volvió a hacer temblar a Hermione. La chica retrocedió dos pasos sin dejar de verlo.

-Lárgate… - Susurró Nott esta vez con un temple más calmado y amenazador que antes. Su voz solo se podía comparar a la de un reptil. – Lárgate. – Repitió un poco más alto.

-Yo.. yo… yo no le hice nada, lo juró. – Respondió la chica al creer saber el motivo de Theo.

-Lo sé. De haber hecho algo ya estarías muerta. – Dijo sin ningún apicé de emoción en su voz, solo frialdad. Hermione sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Theodore Nott no parecía ser una persona violenta, pero si parecía una persona que cumplía sus amenazas, por alguna razón Theodore Nott le provocaba más temor de lo que alguna vez le tuvo a Malfoy. Claro que jamás le temió a Malfoy – Necesito que te largues para hacer lo que tenga que hacer. Sé lo que piensas Hermione Granger, eres un libro abierto y puedo ver tus miedos y dudas. Solo te voy a decir que no es de tu incumbencia y como sé que las amenazas no funcionarán en una moralista como tú te diré esto: Si le dices a alguien sobre esto, sobre tus dudas, sobre lo que piensas… - Hemione se preparaba para la amenaza que, por supuesto, no harían efecto en ella, pero la amenaza nunca llegó – Destruirás la vida de Malfoy más de lo que ya está. No conoces su historia, pero si es cierto lo que él me ha dicho sobre ti, tú te quedarás callada porque él confió en ti y no defraudaras su confianza por mucho que no sepas porque lo hace. Ahora lárgate.

Hermione se encontraba tan aturdida. Quería quedarse, averiguar de qué se trataba todo aquello, confirmar o refutar sus sospechas, cualquier cosa. Sin embargo, sabía que lo más prudente era alejarse lo más posible de aquella mirada inyectada de ira que proyectaba Nott. Aquella mirada era peligrosa y, aunque Hermione era una persona valiente, también era razonable. Sin decir nada más giro sobre sus talones y salio de la sala de menesteres, dejando a Malfoy y a Nott en aquel frio suelo. Había notado también que Malfoy se encontraba pálido.

Al salir se apoyó sobre la pared de la sala de menesteres y llevó su mano al corazón, latía con rapidez.

-Oh, mira ahí esta Hermione. – Dijo a lo lejos una voz dulce. – Luce agitada. – Seguía hablando mientras se acercaba. Hermione alzó la mirada y los vio. Acercándose se encontraban Neville y Luna quienes se detuvieron apenas llegaron a ella. Hermione volteó la mirada y se alejó dejando a ambos chicos confundidos.

-Crees que se encuentre bien – Pregunto Luna a Neville dulcemente.

-No lo sé, lucía pálida. Espero que se encuentre bien. – Respondió Neville al tiempo que veía a Hermione apartarse.

Hermione caminaba rápidamente hacia la sala común, tenía planes de ir directamente a su cuarto a meditar la situación y sus opciones. Merlín sabía que ella siempre hacía lo correcto, o por lo menos intentaba hacerlo, el problema era que no sabía en ese momento que era lo correcto. ¿Era correcto delatar a Malfoy sin darle el beneficio de la duda? Si bien, era cierto que en unos cuantos días había demostrado ser diferente, ese no era motivo suficiente para confiar en él, realmente podía estar fingiendo todo; su repentino cambio, la rabia que sentía por su padre, incluso podía estar fingiendo lo que fuera que le haya pasado en aquel cuarto. Sin embargo, Hermione también recordaba el rostro de preocupación y desolación de Nott.

No sabía que aquellos dos eran amigos. ¡Rayos! Ni siquiera se había detenido a pensar en el chico desde hacía meses. Harry, Ron y ella habían hablado el año pasado sobre Malfoy en varias ocasiones, en cada una de ellas Harry sospechaba lo que ahora aquejaba a Hermione, pero ella nunca le dio importancia al chico, lo veía como un muchacho malcriado que claramente quería ganar la atención y admiración de su padre, una de las peores personas a las que conocía,

Hermione llegó al retrato de la señora gorda. "Jalea de fresa" pronuncio para después entrar por la puerta que se abría con la contraseña. Decidida a llegar a su habitación, acelero su paso por la sala común. No deseaba ver o saber de nadie hasta tener clara su decisión

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Había anochecido en Hogwarts. Theodore Nott y Draco Malfoy seguían en la sala de menesteres. En todo momento Nott había estado al pendiente de Draco. A cada movimiento que este hacía el chico se apresuraba a ver que todo estuviera bien.

Cuando Granger se fue Theodore se apresuró a realizar todos los encantamientos que necesitaba para restaurar la sanidad del chico. Le preocupaba, realmente le preocupaba, los ataques cada vez eran más continuos y el detonante casi siempre era el mismo.

No le preocupaba en absoluto Granger. Él no confiaba en ella, pero Malfoy si y solo eso bastaba para saber qué haría lo correcto y no diría nada.

Theo no sabía de donde había surgido tanta confianza. Si bien, se daba una idea de las motivaciones del muchacho, él lo conocía perfectamente y sabía que el chico no confiaba en absolutamente nadie, ni siquiera en el mismo. Le intrigaba de sobremanera la estima que sentía hacía ella.

-¿Qué ha pasado?. – Preguntó una voz áspera sacando a Theodore de sus pensamientos. – Aggrr, siento que me han golpeado mil hechizos.

-Casi. – Dijo Theodore, cambiando su expresión de preocupación a su usual rostro frío. – Te golpee con apenas cinco hechizos diferentes.

-¿Granger?. – Pregunto Draco con un falso tono indiferente. Theodore alzó una ceja observando a Malfoy con curiosidad.

-Le pedí que se largara.

-¿Hiciste qué?. No hizo nada, no fue por Granger.- Dijo Draco con más rapidez de la que le hubiera gustado

-Lo sé. – Contesto Nott omitiendo la parte de "Si hubiera sido ella ya estaría muerta". – Pero no podía dejarla ver lo que iba a hacerte. Malfoy, sabes que el proceso no es fácil… o legal. La moralidad de Granger no lo hubiera pasado por alto. – Comentó el chico haciendo que Draco frunciera el ceño. – Oh, vamos, sabes que es así. Aún así…

-No dirá nada.

-¿Sabes?, Me desconcierta la forma en la que confías en ella. No la conoces más allá de los años que le has molestado, Sin embargo, sé que no va a decir nada, por ello no creí conveniente amenazarla. – Realmente le divertia molestar a Malfoy con comentarios como esos, aunque él no lo demostrara sabía que mencionar una amenaza a Granger era casi un suicidio.

-¡Rayos!, duele como los mil demonios.

-Hice todo lo que pude, esta vez lo resististe mucho. Me pregunto por qué. – En realidad Theodore no se preguntaba la razón, la sabía.

-Tenemos que irnos. Por alguna razón el anciano sabe todos nuestros movimientos.

-Si. Bueno, eso no es una sorpresa. Es de esperarse, aun así, me tiene sin cuidado lo que el viejo haga o deje de hacer. Lo único que deseo es terminar lo planeado. Malfoy, tienes que prometerme que la razón que sea por la que confías tanto en Granger no nuble tu juicio. No podemos tener una vida común, tenemos una misión y no puedes olvidarla.

-No lo hago, cada una de las recaídas me recuerdan muy bien mi propósito. – Contesto Malfoy con la expresión más seria…

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Draco no había querido salir de su habitación durante el resto del fin de semana. Aún no sabía qué le iba a decir a Granger. Es por eso que evitaba a toda costa bajar al Gran Comedor y le pedía a Theodore su comida, por supuesto este se había quejado un par de veces amenazándolo con dejarlo morirse de hambre si seguía menospreciando los sándwiches que "amablemente" le subía. Draco estaba más que agradecido con el moreno, sin embargo, no se lo había dicho ni una sola vez. Era como una especie de pacto la de aquellos dos, un pacto que implicaba cuidar el uno del otro en cualquier situación.

En cuanto a Granger: No había querido llegar a darle tanta información sin quererlo. Estaba seguro de lo que ella creía, pero también sabía que ella no era una persona emocional y que antes que nada buscaría respuestas, o eso esperaba. Si alguien conocía a Hermione Granger y sabía predecir sus acciones era precisamente él. ¿A quién engañaba?, desde el primer año la conocía, sabía lo que le hacía rabiar y lo que no, en realidad pocas cosas molestaban a la castaña, por ello tuvo que adentrarse más en su forma de ser; sabía que le gustaban los Waffles (Por lo menos se enteró de eso el día anterior), sabía que era inmensamente fiel a sus amigos, sabía que desde tercer año dejo de molestarle el hecho de ser llamada "Sangre sucia", y sabía que era una persona confiable, honesta y leal a sus principios.

Esperaba… ¿Qué esperaba realmente?... Se había dejado en claro desde antes que no podía relacionarse en ninguna forma con ella… Draco observo la habitación alrededor de él.

-Ojalá todo fuera más sencillo. Ojalá no hubiera cometido tantos errores. – Susurro cabizbajo. Al instante la puerta de la habitación se abrió dejando entrar a Nott.

-¿Estás dándote tu dosis diaria de autocompasión? – Dijo Theodore mientras depositaba una bandeja de comida en el escritorio. Draco puso los ojos en blanco, jamás dejaría de agradecerle (internamente) a Nott. – No te voy a dar de comer también en la boca, puedes pararte cuando te plazca. – Remató tomando uno de los sándwiches para comerlo. Draco se levantó de la cama, soltando un quejido. Theodore lo observaba. Estaba tentado a ayudarle, pero no quería mostrarse preocupado frente a un Malfoy consciente. Mostrar preocupación por alguien siempre era peligroso. – Te seguirá doliendo el resto de la semana. Tal vez lo mejor sería que no fueras a clases o llamaras la atención.

-Llamaré más la atención si no voy a clases. – gruño Draco.

-Hasta ahora a nadie le ha preocupado eso. - ¡Auch!, era triste, pero cierta esa sentencia. – Piénsalo Malfoy, hasta ahora a nadie le ha preocupado tus faltas recurrentes, tu salida del equipo de Quidditch, hasta ahora nadie ha sentido la más mínima curiosidad…

-Ya entendí…

-… Podemos considerarlo un golpe de suerte, pero si sigues llamando la atención de Granger de esa forma. – Y ahí estaba el reproche sobre Granger, decir que ya no lo esperaba era encajar otra gran mentira de las muchas que ya había dicho. – Van a empezar a interesarse en ti y nadie quiere eso.

-¿Crees que yo he querido llamar su atención? – Cuestionó Draco de mal humor. – Creeme, lo que menos quiero es llamar la atención de Granger, solo fue una coincidencia habernos encontrado.

-¿También es una coincidencia tu trato tan diplomático?. No me vengas con tonterías Malfoy.- Dijo soltando una risa seca. – No saldrá bien, no sé a qué quieres llegar.

-No quiero llegar a nada. Y no necesito tus malditos sermones. - Dijo tomando la comida y caminando hacia la puerta.

-¿A dónde rayos vas?.

-A un lugar donde pueda comer con personas menos molestas. – Terminó, cerrando de un portaso. Se encontraba molesto por los sermones. No era tonto, sabía que no podía arriesgarse y, sin embargo, solo pensaba en una cosa… Ir a la biblioteca. De inmediato apresuro su paso para llegar lo más pronto posible a ella…

-Hace tanto que no te veo que me parece una ilusión verte caminar tan a prisa, como si añoraras lo que hay al final del túnel. – Dijo una figura detrás de la estatua más cercana.

-No tengo tu maldito tiempo, así que dime, ¿Qué carajos quieres Pansy?...

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Ok. Me tardé mucho en actualizar, pero en mi defensa, mi laptop se descompuso y ya tenía más de la mitad de la idea avanzada. Además de que hubo mucho trabajo y todo eso. Ayer cumplió un año de fallecer mi niña hermosa, era mi perrita, fue mi hija y aún la extraño como desde el primer día, la amé, la amo y la amaré por siempre.

EML/Coquita.

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