NOTAS ACLARATORIAS:
Ante todo me disculpo por la demora y agradezco sus comentarios.
Los personajes de Mai Hime y/o Mai Otome pertenecen a Sunrise, no me pertenecen (╥_╥). Espero les guste.
Capitulo II
Ya hace muchos años atrás Natsuki, Nao, Mai y Mikoto tomaron la decisión de no ser parte de los planes de los Daímonas así que escaparon de ellos manteniéndose siempre en el anonimato para no ser encontradas por ellos o por algún Iluminado. Cuando llegaron a Fuuka les pareció un buen lugar para poder vivir, al menos por un buen tiempo. Estaba lo suficientemente alejado de las grandes ciudades y podrían pasar desapercibidas; así que adquirieron una gran propiedad a las afueras de la ciudad, siendo éste parte del bosque de Fuuka. La casa era amplia y con grandes ventanales, tenia una vista hermosa a un gran lago y solo habían una cuantas a lo lejos.
-Este lugar es hermoso- dijo Mai con la mirada iluminada.
-No esta nada mal para haberlo escogido tú ...Después de todo no tienes mal gusto como pensaba- manifestaba Nao con una sonrisa de lado, mientras miraba a Natsuki.
- ¡Cuantos árboles! ¿Mai puedo hechar un vistazo a los alrededores?- Mikoto no podía esconder su emoción por explorar los alrededores del que seria su nuevo hogar.
- Está bien, pero anda con cuidado, no te entretengas tanto y vienes para la comida.
-¡Muy bien, así será!- gritaba Mikoto mientras se alejaba corriendo
-¡Eso no es justo! ¡¿Por qué nosotras debemos llevar todas esas cajas mientras ella sale a pasear?! Gritó Nao.
-Deja de gritar tanto y mejor mete esas cajas a la casa. Es una suerte que Sakomizu sea tan eficiente y haya tenido casi todo listo.- dijo Natsuki
Cuando entraron Mai quedó sorprendida por lo hermosa y amplia que era la casa y no es que las casa anteriores no lo fueran, pero esta era la mejor de todas.
-Veo que te gusta. - natsuki miraba a Mai con una gran sonrisa. Se le acercó al oído y susurró. -Espera a ver la cocina.-
Mai entró a la cocina y se quedó atónita, era la cocina más hermosa que había visto, dió un pequeño gritillo y saltó sobre Natsuki para abrazarla.
-Ey… para… no es para tanto- un ligero rubor se formó en la mejillas de Natsuki
-Es perfecta… .me encanta.-
-Me alegra saber que sea asi-
-¡¿Por que todos tienen que recibir algo y yo nada?! – reclamaba Nao
- Es fácil- sonreía Natsuki -Por que eres una vil araña rastrera.–
-¡¿QUÉ DIJISTE?!-...Nao estaba apunto de explotar
-oh ya veo….tienes tantos años encima que ya no escuchas bien…pero no te preocupes es parte de la edad.- respondía Natsuki mientras le daba pequeñas palmadas en la espalda a Nao.
Nao cogió a Natsuki de la polera -¿Tú… tú… me llamaste vieja…? ….¡VIEJA ¿YO?!-
- Esto no puede estar pasando de nuevo- Mai daba un largo suspiro mientras ponía en blanco sus ojos. Se puso entre las dos para separarlas. -Nao, porque mejor no vas a ver tu habitación.-
Nao soltó a Natsuki y se fue tranquilamente subiendo las escaleras.
-Es la segunda a la derecha- gritó Natsuki sonriendo.
Después de haber acomodado las últimas cajas de la mudanza y tomar un buen baño, Natsuki fue a por una cerveza mientras Mai terminaba de preparar la comida.
Nao entraba a la cocina, vestida con un short, un polo pequeño y una toalla colgada en sus hombros. -Aaah…nada como un buen baño después de tanto trabajo-
-¿trabajo? …pero si te fuiste dejándonos a Mai y a mi con todas con las cajas.
- Eso fue por decirme vieja- dijo Nao haciendo un puchero mientras cruzaba los brazos.
Natsuki sacó otra cerveza ofreciéndole a Nao. -Anda vamos, sabes que fue en broma...ademas tu habitación no esta nada mal eh.-
Nao recibió la cerveza Y le dio una sonrisa a Natsuki. -Nada mal, viniendo de ti- y choco su cerveza con la de la pelicobalto .
-De nada-
A lo lejos, apenas Mikoto sintió el olor de la comida de Mai decidió ir a casa inmediatamente, en ese momento sintió una presencia extraña la cual desapareció rápidamente…miro seriamente alrededor, pero no había nadie y no sentía ni rastro de aquella presencia…de pronto escuchó el gruñido de su estómago -Comida…- y fue lo mas rápido que pudo a casa.
Ya con todas en la mesa Mai se dispuso a servir la comida. Apenas Natsuki recibió su plato se dispuso a echarle una buena ración de mayonesa
-Si sigues comiendo eso te pondrás como un elefante- por fin dijo Nao
- ¡¿QUE DIJISTE!?
- Lo que oíste… .si sigues comiendo esa cosa de esa manera tu trasero se pondrá tan grande y gordo como el de un elefante.-
-Ya Cállate y déjame comer tranquila-
- Y no solo eso, te pondrás tan enferma que Mai y yo tendremos que cuidar de ti y tu enorme trasero-
- Y aquí vamos de nuevo- suspiraba Mai con la resignación de siempre hasta que dicha discusión se vió interrumpida por el soñar del timbre. –
-¿quien podrá ser?- Se preguntaba la peli cobalto mientras se acercaba a la puerta para abrirla.
Cuando abrió la puerta, se encontró con una muchacha de figura esbelta, cabellos castaños y Rojo mirar.
-¿uh? Y bien quien eres?- mientras se apoyaba al marco de la puerta.
-Disculpe, mi nombre es Viola Shizuru, vivo al otro lado del lago.
- y que se le ofrece señorita Viola- preguntó seria Natsuki
- Supe que se estaban estaban mudando y vine a traer un presente.
-Mmm…Bueno, muchas gracias pero…- fue interrumpida por Mai.
-Natsuki, ¿todo anda bien, porque demoras tanto...?- La peli naranja parpadeó varias veces al ver a la peliocre. Mientras la pelicobalto aprovechaba para ver como el escote de su nueva vecina mostraba un poco de su blanca piel.
- Hola. Mi nombre es Shizuru Viola, encantada de conocerla. Como le estaba explicando a la señorita…
- ¡Kruger!... kruger Natsuki- la pelicobalto completó la oración dando a conocer su "nombre" algo nerviosa y con un leve rubor en las mejillas
Shizuru tomó mas atención a la vestimenta de Natsuki, la cual consistía en un diminuto short y un polo manga cero, dejando ver su muy bien tonificado cuerpo.
Mai notó como Shizuru se sonrojó al ver a su amiga...
-Tokiha Mai, un gusto.- interrumpía la pelirroja sacando a Shizuru de aquella hermosa visión que la cautivó por un momento. -¿ y que le trae por acá señorita Viola?-
-Ah, si…claro. Vine a traerles un presente de bienvenida.- extendiendo una tarta de frutas
-Oh, muchas gracias señorita Viola.
-Llámame Shizuru por favor.
- Entonces Shizuru, te gustaría acompañarnos con la comida y de paso podríamos aprovechar en probar este magnífico presente-
- No quisiera interrumpir su comida.
- Pero si yo lo hizo- dijo Natsuki en un susurro mientras cruzaba los brazos
-Pasa por favor sería un honor para nosotras… verdad Natsuki- dándole a su compañera un pellizco sin que la castaña se diera cuenta.
-Si claro pasa, estás como en tu casa- respondía Natsuki mientras hacía un puchero y desviaba la mirada.
- ¿Quién era?- preguntó Mikoto.
- Ella es Shizuru Viola, es nuestra vecina y vino a traer un presente?
Los ojos de Mikoto se iluminaron al ver la tarta.
-Esos ojos…estoy segura de haberlos visto en alguna parte….pero ¿dónde?- se preguntaba Nao mientras veía cuidadosamente a la castaña. -Lo lamento pero me tengo que retirar tengo algunos asuntos pendientes. Es un gusto- procedió a levantarse y se fue. Había algo en esa mujer de cabello castaño que le inquietaba profundamente y tenia que averiguar que podría ser.
En el comedor Mai y Shizuru conversaban mientras Mikoto disfrutaba de postre y Natsuki solo se limitaba a observarlas. Tenia una sensación extraña al estar cerca de ella… había algo en ella que no sabia como describir...
-suki…Natsuki…¿me escuchas?. ¿Te sientes bien?
-¿Ah?...¿qué?..
-Que si te sientes bien. Te estoy hablando y parece como si estuvieras en otra dimensión- preguntaba Mai algo preocupada
-Si ..si te te escucho.
-Entonces no hay problema verdad.-
Natsuki no tenía ni la menor idea de lo que estaba hablando Mai…-Ah si.. Si claro-
-Listo. Entonces ni hablar te esperamos para el cumpleaños de Natsuki.
-¡¿QUÉ?! ¡!¿PERO DE QUÉ DEM…?!-
Mai miró a la pelicobalto de tal manera que la asustó.
- No quisiera incomodar a Natsuki en ese dia tan especial para ella. – dijo Shizuru con tristeza en su mirada, tristeza que Natsuki noto y con la cual se le hizo un nudo en la boca del estómago .
-Arhgg… ya que… te esperamos para ese día- respondió refunfuñando.
La castaña sonrió -Si Natsuki está tan emocionada por verme entonces asistiré.- inmediatamente Natsuki se sonrojó.- Es una pena pero me tengo que retirar. Nos veremos en un par de días Nat_su_ki- al escuchar pronunciar su nombre de esa manera provocó que la pelicobalto se sonrojara aun más.
Ya con Shizuru fuera de escena Natsuki le reclamaba a su amiga.
-¡ Pero que demonios fue eso!. Sabes que no me gusta festejar mi cumpleaños.. -bajó la cabeza mientras miraba hacia un lado.
- Natsuki sé que está fecha te trae malos recuerdos, pero ya es hora de que los superes y nosotras como amigas siempre estaremos ahí para apoyarte y ayudarte así que ese cumpleaños se celebrará quieras o no…además Midori y Youko vendrán desde muy lejos…
- Vale, vale… está bien. Se celebrará el dichoso cumpleaños… La pelicobalto sabia que su amiga solo queria lo major para ella y que tenia razon en que ya era hora de ir cerrando ciertas heridas
Ya en su habitación, la pelicobalto salió a la terraza, prendió un cigarrillo y se dispuso a disfrutar de éste mientras observaba las estrellas…
Flashback
Desde su nacimiento ella y su padre viajaban sin un lugar fijo donde echar raíces para poder vivir tranquilos. Natsuki no sabia el motivo por el cual se mudaban con tanta frecuencia, presentía que su padre ocultaba algo pero nunca lo cuestionó y no lo haría a esas alturas, para ella su ser más importante en aquel entonces era su padre.
Al principio le fue muy difícil a Natsuki, Ella era una chica muy tímida y le era muy difícil entablar alguna amistad y Cuando por fin lo hacia tenia que migrar y dejar todo atrás, así que con el tiempo entendió que nunca se asentarían en un solo lugar así que evitó formar lazos con otras personas.
Unos meses antes de cumplir su decimosexto cumpleaños llegaron a un pequeño pueblo así que decidieron establecerse a las afueras de éste para no tener mucho contacto con la gente, Kenji tenia el temor de que algún Iluminado o daímone los localice,asi que era desconfiado y procuraba ser muy cuidadoso.
Cada día que pasaba y se acercaba el cumpleaños de Natsuki sentía su cuerpo distinto, algunas veces podía sentir su cuerpo arder, como si en vez de sangre, corriera lava por sus venas, otras, se sentía tan fría como un glaciar y hasta podía ver como se formaba una fina capa de hielo escarchado en los objetos que tocaba. A pesar de esas sensaciones y cambios que su cuerpo estaba manifestando decidió no decirle nada a su padre para no preocuparlo ni agobiarlo.
La noche de su cumpleaños salió de casa mientras Kenji dormía, sentía su cuerpo quemar como nunca antes. La luna llena se encontraba en su máximo esplendor, se veía tan grande, mientras caminaba alzó su mirada y vio que la luna tenia un tono rojizo, se puso a mirarla detenidamente, nunca la había visto de ese color, de pronto sus ojos se oscurecieron y el fuego en sus venas se intensificó, comenzó a retorcerse de dolor y comenzaron a formase algunas estalactitas de hielo alrededor de sus pies, Mientras el dolor aumentaba más y más
Al despertar sintió que le clavaban agujas en la cabeza, se levantó torpemente, sus piernas temblaban y apenas sentía su cuerpo, sintió algo viscoso entre sus dedos.
-¡Sangre…! - Alzó la mirada y todo el sitio estaba lleno de sagre. Se llenó de terror y confusión mientras veía sus manos y la sangre que la rodeaba, de pronto se percató que se encontraba desnuda y bañada en ese liquido rojo. El miedo y el terror se intensificó aun más cuando vió la escena a su alrededor, había más de una docena de cuerpos de ganado mutilados y exponiendo sus viseras por todas partes. No sabia lo que había ocurrido. Lo último que recordó fue un dolor intenso recorrer por todo su cuerpo y un zumbido en la cabeza. Natsuki se tomó la cabeza con desesperación, no podía creer lo que había sucedido, de pronto escuchó pasos y algunas voces. Trató de vestirse con lo que pudo y huyó de ese lugar hacia su casa.
Durante el camino se encontró con su padre, esa noche Kenji tuvo un mal presentimiento y al no encontrar a Natsuki en su habitación fue en su busca.
Apenas la vió corrió hacia ella noto que estaba casi desnuda, llena de sangre y con la mirada ida, la cubrió como pudo y notó que estaba temblando, al preguntarle qué es lo que le pasó ésta no hizo más que bajar la mirada y quedarse callada. Kenji solo abrazo a su hija y se dirigieron a casa. Kenji sintió una gran opresión en el corazón cuando cayó en cuenta de que ya era hora de contarle la verdad a Natsuki acerca de su origen.
Al llegar a casa solo se miraron mientras un silencio cepulcral reinaba, ella aún no era capaz de pronunciar palabra alguna y Kenji no sabia por donde empezar mientras rogaba que su hija no haya lastimado a alguna persona o que alguien la haya visto en el estado en que él la encontró.
-Padre…yo... – Natsuki dio el primer paso, intentando explicar de algún modo lo que había pasado. Kenji al ver el miedo en los ojos de su hija se sintió acongojado. Apoyó sus manos en sus hombros y la miro a sus ojos
-No te preocupes…todo estará bien, es mejor que descanses, mañana será un día difícil y necesito hablar contigo de algo muy importante.
-pero yo… - dijo Natsuki con apenas un hilo de voz.
-Primero necesitas tomar un baño. Trata de descansar, hablaremos mañana.-Natsuki solo asintió y se dirigió a asearse.
Despues del baño Natsuki cayó rendida en su cama tratando de recordar lo que había sucedido hasta que se quedó dormida por el cansancio. Al día siguiente tenía la esperanza de que todo haya sido un mal sueño. Cuando bajó esperaba encontrar a su padre pero no lo halló por ningún lugar.
Ya entrada la tarde Kenji retornó a casa, Natsuki lo esperaba con suma impaciencia y nerviosismo fuera de la casa. Su padre se sentó a su lado le brindó una sonrisa a medias.
-Sabes, no pensé que esto sucedería tan pronto- Por fin hablo Kenji con mirada nostálgica. – Ha llegado el momento en el cual sepas toda la verdad.-
-Padre. ..a que te refieres… de que verdad Hablas-
-Bueno, esto no va a ser nada fácil pero…
-Por favor dime…. que es lo que pasa…¡¿tú sabes lo que esta pasando?! ¡¿Qué es lo que me esta pasando?!- Natsuki estaba tan nerviosa y desesperada que levantó la voz mientras su padre solo la miraba a los ojos.
-Lo… lo siento...yo… no se lo que me está pasando y tengo tanto miedo- mientras bajaba la mirada.
- Se que esto es muy difícil para tí…¿Recuerdas algo de lo que pasó ayer?
- No...-respondió manteniendo la morada baja -Hace unas cuantas semanas mi cuerpo se siente extraño…es como si ardiera una flama por dentro y al mismo tiempo me siento tan helada como un iceberg…yo…no se lo que me está pasando…lo último que descuerdo fue un gran dolor y que mi cuerpo quemaba, cuando desperté estaba llena de sangre y rodeada de cadáveres de ganado.- Al recordar dicha escena Natsuki sintió náuseas.
Kenji vio a los ojos. -…Hija no sé si lo que te pasa es algo normal pero estoy seguro que tiene mucho que ver con lo que te voy a contar. ya eres casi una mujer y ya momento que sepas la verdad acerca de tu origen…-
Cuando Kenji termino de contarle a su hija acerca de su origen ya era de noche. Natsuki no sabia como reaccionar ante todo esto…
-Padre…eso quiere decir que es muy posible que haya dañado a alguna persona…-
-No te preocupes…hoy en la mañana fui al pueblo para averiguar lo que pasó y no mencionaron a ninguna persona…
En ese momento cayó una piedra dentro de la casa y comenzaron a escuchar gritos, se asomaron por una pequeña ranura para ver lo que estaba pasando y se encontraron con una gran turba de personas, eran los aldeanos, estaban furiosos, llevaban antorchas prendidas e instrumentos de trabajo.
-Natsuki…hija escucha, necesito que salgas por la puerta de atrás sin que nadie se de cuenta y corras lo mas rápido que puedas hacia el bosque y te escondas allí.- Kenji sabia muy lo que eso significaba y el peligro que corría Natsuki si se quedaba más tiempo en ese lugar.
-¿Y tú?...no puedo dejarte solo- ella se encontraba muy asustada y le aterraba la idea de perder a su padre.
-Yo estaré bien, pero necesito ganar tiempo… así que corre y no te detengas por nada del mundo- La miró a los ojos y pudo ver el miedo que sentía su hija.
-Pe. .pero papá yo yo…no-
Kenji tomó el rostro de su hija entre sus manos -Escuchame bien, vas a salir por esa puerta de atrás, irás al bosque y te esconderás allí….yo te dare el alcance- Natsuki bajó el rostro -Prométeme que harás lo que te digo,- silencio -¡PROMÉTELO!-
-Lo prometo.- Las lagrimas corrian por sus mejillas, no quería dejar a su padre en ese lugar ante eminente peligro.
Kenji abrazo a su hija -Todo estará bien, ahora vete- esperó un momento hasta estar seguro de que Natsuki ya no este en la casa y salió por la puerta principal
-¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO. POR QUE VIENEN AQUÍ DE ESTA MANERA?!
…..
