South Park no me pertenece, los personajes tampoco, todos los derechos a sus respectivos autores, este fic está hecho con el fin de entretenenimiento y no pretende ofender a nadie ;). Cualquier error o redundancia será mejorara dentro de poco.
Capitulo 6: ¿QUE %&$ ESTÁ PASANDO?
FLASHBACK
Hace un mes, en la casa de los Biggle, un niño rubio y algo despistado estaba por terminar su tarea, ya eran las 7 de la noche, y esperaba con ansias su cena.
- Henrietta, princesa querida, ya vamos a cenar. - Llamó alegre su madre, pero la respuesta no fue la misma.
- ¡No me llames así PUTA CONFORMISTA! - Justo Henrietta tenía la compañía de los otros tres niños góticos, por lo que no estaba dispuesta a cenar de inmediato.
Bradley también fue llamado con la misma dulzura y a diferencia de su hermana le respondió respetuosamente. Estaba a punto de salir de su habitación pero de la nada sintió un malestar en su estómago.
- Pastelito, que sucede ¿Te duele el estómago? - La señora Biggle esperó lo suficiente, pero subió hasta el cuarto del rubio y lo vio arrodillado con sus manos en el estómago, además de estar jadeando de dolor. - ¡Jesucristo! ¡Vamos al Hospital "Paso al Infierno"de inmediato! - El señor Biggle no estaba en casa por motivos de empleo y Henrietta apenas oyó el bullicio de su madre junto a sus amigos desde su recamara.
- Espero que vaya al Inframundo. - Mencionó Firkle, mientras los otros tres hacían... nada, sólo estaban escuchando música.
La señora Biggle estaba preparando el auto para llevar a su hijo lo mas antes posible, y dejó a Bradley reposar sobre el sofá familiar.
- Muy bien, ya es hora de llamar a Pazuzu, y sabrás que es real. - Dijo Michael mientras sostenía un libro con arte vanguardista y muy antiguo.
- Claro que no es real. - Chilló una Henrietta molesta. - Los conformistas de Hollywood crearon esa entidad para su plástica película. - Bufó la gótica en esa frase. - Cuando veas que no aparece nada me tendrás que pagar los 10 dólares que acordamos.
- Bien. - Dijo Michael algo molesto. - Pero si tu estás equivocada, Y LO ESTÁS. - Levantó un poco la voz. - Me darás los 10 dólares a mí.
El rubio seguía acostado en el sofá, no evitaba jadear y en rechinar sus dientes, retorciéndose por el fuerte dolor, sus manos frotaban su pequeño abdomen para calmar su malestar y cerraba fuertemente sus ojos; apunto de sacar algunas lágrimas, pero cuando los abrió notó que su propio cuerpo resplandecía una energía fosforescente color rosa.
- ANAMAKARA NALAMBAKARA HIMISDUTOMBA NOM - Michael comenzó a leer el ritual del libro y los tres restantes vieron por el surcal de la puerta de la habitación una luz rosa... demasiado brillante, Henrietta abrió la puerta, sus amigos la siguieron, aún teniendo un milímetro de miedo en su piel, la luz seguía emitiéndose y al bajar las escaleras observaron levitar al niño rubio con los ojos abiertos y que también brillaron de un rosa resplandeciente, y de la nada el cuerpo del pequeño Biggle expulsó unos vientos huracanados dentro de la casa, los góticos se asustaron y subieron de vuelta.
- ¡MICHAEL, PARA, EL RITUAL ESTÁ TENIENDO EFECTO! - Gritó Henrietta desesperada, porque los vientos de la sala comenzaron a entrar en su habitación.
- ¡ES EXTRAÑO! - También gritaba Michael, sosteniendo el libro arcaico. - ¡NO TERMINÉ LA INVOCACIÓN, ERA UNA ORACIÓN MUY LARGA!
- ¡ENTONCES QUE SIGNIFICA ESO DE ABAJO! - También gritó Pete. Pero el viento entró y los góticos; a parte de tener un grito demasiado seco de pánico estaban siendo llevados bruscamente, Firkle lo que pudo hacer es sostenerse de la barra de la cama de la gótica para no ser llevado por la ráfaga salvaje de viento que comenzó a graduarse en toda la habitación, Michael se sostuvo del tobillo de Firkle, Pete tomo las rodillas de Michael y Henrietta también se sujetó de la cintura de Pete.
- ¿Donde está mamá? - Balbuceo la joven gótica, luchando por no soltarse de su compañero.
La señora Biggle entro a su casa y lo que cualquiera notaría al entrar era el gran desorden que había en la sala, los muebles estaban destrozados y algunos tirados, pero a la señora Biggle no le importó, de frente buscó a su hijo y lo vio en el suelo, bocabajo, despeinado y con la ropa algo desarreglada.
- Brad, chiquito ¿Estás bien? - Preguntó la señora Biggle preocupada, volteando a su pequeño hijo frente a ella.
- Mami. - Dijo algo somnoliento. - Ya no me duele el estómago. - Dijo entrecortante y al mismo tiempo tosiendo.
- Muy bien chiquito, te llevaré a tu habitación- dijo cariñosamente, llevando en brazos al rubio, y los cuatro góticos estaban asomados en la puerta cerrada de la habitación de Henrietta escuchando la conversación, y estaban demasiado perturbados. La tormenta dentro de la casa recién se detuvo, no es que les importase el bienestar del rubio, querían evitar la atención que se tomaría la señora Biggle y quizás uno que otro curioso que pudo pasar a lado de la vivienda y escuchar todo el alboroto.
- Chiquito, ¿Quieres que te lleve la cena a tu cama? . -Preguntó la madre aún preocupada por él. - Si mamá, con postre por favor. - Dijo el pequeño modesto.
Y al otro lado los cuatro niños con una cara muy cortante vieron el libro que sostenía Michael. No dudaron y lo enterraron en el jardín de la misma casa.
En el mismo jardín, los góticos concluían su acción al enterrar el libro, dejaron las palas en el garaje, mientras se veía que la señora Biggle ordenaba los muebles y el niño Biggle estaba dormido y satisfecho de su cena.
- Nadie debe saber de esto. - Suplicó Henrietta. - Si alguien lo llega a saber nos meteremos en muchos problemas, yo sobretodo, tendré que lidiar con la zorra conformista de mi madre. -Escupió molesta, aunque también aliviada; pero nunca lo admitiría, su hermano estaba a salvo.
- Dalo por hecho. - Concordó Pete terminando la faena.
- Pero Michael - Interrumpió Firkle mientras se limpiaba de la tierra - Ese libro nos puede ser útil ¿Por qué no lo conservamos uno de nosotros?.
Michael, quién también comenzó a limpiarse de la tierra no dudó en responder. - Es peligroso, si lo dejamos por aquí libremente puede caer en las manos de los conformistas, lo usaremos siempre cuando sea el momento adecuado... como... el fin del mundo... o algo así.
- Oh - Finalizó el pequeño Firkle, mientras los cuatro góticos salían del jardín para entrar de vuelta, Michael replico una frase más. - Al menos no liberamos un mal mayor y solo a Pazuzu.
- ¡PAZUZU NO ES REAL! - Gritó Henrietta pero Michael le contradijo.
- Si es real y me debes 10 dólares.
Se podía escuchar la voz de ellos dos discutiendo hasta el mismo jardín, pero lo que habían enterrado no era un simple libro, lo que había desencadenado Michael no había afectado a Bradley, había afectado a otra ciudad.
Sin embargo Bradley seguía dormido, estaba sonriendo, sin notar que en su oscura habitación comenzaba a brillar nuevamente a rosa, un brillo que salía nuevamente de su cuerpo.
FIN DEL FLASHBACK 1
Ahora estaban en California, bueno... exactamente cerca de la frontera de California, Y en un motel viejo y resguardado era donde se hospedan temporalmente los niños de cuarto, sólo hasta que comience la exposición del museo de que sabe que cosa se expondrá, pero en la asotea de esa misma estructura Sally Turner observó a su amigo brillar de un rosa brillante, comenzó a girar rápidamente y ellos cubría sus ojos por la densidad del brillo. Había un sol brillante y cálido, pero nada se compara con el actual brillo y calidez de su amigo, así se presentó un ser celestial, fuera de límites, con potencial de un gran héroe.
- Shaglagoo - Esa fue la frase para controlar el brillo y el poder a tope del cuerpo. Por fin la pelirroja liberó sus palmas de su rostro para observar a su amigo.
- Powder no te asustes, yo también me asusté cuando lo descubrí, pero una voz me dijo que esto era bueno, y lo puedo controlar- Bradley no terminó su oración, nuevamente, como ese día tenía ese infernal dolor de estómago. Su amiga iba acercarse para ayudar pero el rubio estiró su brazo con una señal de alto.
- Brad, ¿Pero cómo? - Dijo la joven Turner asustada y arrugando sus dedos en su propio mentón en señal de angustia. - ¿Cómo paso esto?
- No importa Powder, estoy bien. - Por fin se liberó del dolor e irguiéndose derecho. - Ahora que lo dices... - El joven Biggle tenía la memoria en blanco en cuanto al suceso, ya que esos repentinos ataques a su estomago comenzaron desde muy pequeño. - No me acuerdo, pero estuve con ese poder tanto tiempo que puedo dominarlo, me daba miedo confesárselo a alguien, incluso a tí.
- Oh Brad - Dijo Powder apenada. - Yo no soy así, pensé que me conocías bien. - Lo dijo bromista y comprensible. - Lo siento, lo siento. - dijo el joven también apenado, pero era lo de menos, a Powder le parecía adorable su amiguito y soltó una sonrisa. - descuida Brad, lo que importa ahora es usar tus poderes en esta situación, pero si no quieres no puedo obligarte. - Le respondió animosa.
- ¿Qué? - Dijo el joven ofendido. - No, dije que iba ayudarte. - Si Bradley le hubiese dicho eso a cualquiera no se lo habría tomado en serio, a parte de tener una voz graciosa y chillona era demasiado torpe e ingenuo, y lo malo es que todos en la escuela saben como es él.
- Bien. - Dijo una Powder sonriente, ella sabe como tratar con él al fin y a cabo ella no era intolerante y prejuiciosa como las demás demás chicas, por ser "unica y diferente" (Nah es broma, cosas como esa se quieren evitar en este fic XD), bueno ella piensa que las demás chicas eran superficiales, pero todavía le costaba aceptar que su amigo tenía habilidades sobrenaturales - ¿Cuál es tu poder especial? - La joven Turner preguntó apenada.
- Mi poder especial es el poder de las mentas y las bayas, añadirle un toquecito crujiente. - El joven rubio lo dijo con entusiasmo, por el contrario de Sally, esa respuesta no fue la que esperaba escuchar. -¿Y? - La pelirroja exigió una continuación.
- Eso es todo ¿Sorprendente no?.
La pausa fue incómoda, pero el joven Biggle al final recibió una respuesta. - Es... - Sally bajo su mirada, su voz sonaba frustrada. - Esto es... - Cada vez más la voz de la chica sonaba más pesada y frustrante. Pero... - Esto es hermoso Brad. - La joven pelirroja levantó su mirada y lo dijo con toda la calma del mundo. - Tu poder es bello Brad, el rosa fosforescente, las bayas, y las mentas, todo, menos mal que no era un poder tanto obsceno.
Ambos jóvenes estaban riendo, Sally estaba calmada; eso que no había tomado sus medicinas, pero le tomó la palabra al chico ¿Los chicos de sexto se tomarían la molestia de ir hasta California para darles una golpiza? Era algo tonto, Sally veía bonito el poder de Bradley no era eficaz para salvaguardar la situación, pero eso ya no importaba, estaba feliz ahora mientras su amigo hacía trucos tontos con distintos tipos de vayas, mentas y encendía su luz corporal rosa, o a veces no para sacar unas carcajadas. Pero tenía que contarle a alguien, ya que sentía demasiado hermoso el poder de Bradley para ser verdad, dejó al rubio jugar solo y se fue a buscar a Kevin, dirigiéndose a la habitación temporal en donde ellos tres decidieron quedarse.
Por el otro lado, en los pasillos abiertos del primer piso del motel las niñas de cuarto salían molestas de las duchas, estaban cambiadas de ropa y sus cabellos lucían húmedo, todas menos Red.
- Red, nos preguntamos donde estabas. - Dijo Bebe, quien seguía molesta por lo sucedido. - El rarito de tu pretendiente, ese el tipo friki espacial. - Haciendo gestos con sus manos. - entro disfrazado de niña a las duchas de chicas. - Bebe no podía soportar la indignación, Wendy se acercó a ella para calmarla.
- Bebe ya no estamos allí, bueno Red, lo que dice es cierto, quizás quería espiarte a ti. - Pero Wendy no evitó molestarte también. - Ya debiste hablar con él y decirle que no estás interesada en ser su novia, deja de hacerle ilusiones.
- Pero hablé con él. - Contestó Red más indignada que las otras chicas. - No sé porque hizo eso. - Concluyó con un suspiro. - Voy a hablar con él, ¿Sigue adentro? - Red preguntó y ambas chicas señalaron las duchas y no tardó en darse cuenta que las otras chicas como Annie y Millie estaban detrás de ellas, con una actitud molesta.
- Bien, terminemos con esto. - Red se fue en dirección a las duchas. - La chica apenada entró a las duchas e iba a aclarar las cosas con Kevin.
Las niñas rompieron filas y se fueron a cambiar, sin embargo Clyde estaba a solas caminando por el pasillo paralelo, notó a una personita cojear y retirarse, al principio pensó que era la melliza de Kevin por la vestimenta pero al oír los murmuros de su voz se aclaró las sospechas.
- Oh mierda. - Dijo el joven Stoley, estaba en ropa interior y sostenía en su brazo izquierdo la ropa de Esther. - Lo eché a perder, y ni siquiera había estado en el plan, ahora Red pensará lo peor de mí, ya no puedo quedarme aqui, soy el hazmereir de las chicas, creo que debería volver a casa por mis propios recursos.
- ¡Kevin! - Donovan estaba detrás de él, Kevin giró y se sorprendió al ver al chico, si a ese chico que sin intensión comenzó su propia decaída y que también le quitó el corazón de la chica de sus sueños.
- Kevin ¿Por qué estas lastimado? ¿Qué pasó? ¿Por qué tienes la ropa de tu hermana y estás semidesnudo? - Preguntó el castaño mirando curiosamente, se acercó lo suficiente al semichino para notar su mirada cabizbaja y triste.
- Oye, tengo que cambiarme, tuve un mal día, otra vez... - Dijo el joven Stoley mientras agachaba su cabeza. - Así que por favor ya no me preguntes más.
- Pero... - Kevin miró algo cauteloso al amante de los tacos, por intentar retenerlo. No hubo respuesta de nadie, ambos chicos comenzaron a desviar sus miradas y a frotar sus respectivos brazos, realmente el castaño sentía culpa por ser el causante principal de la desilusión del semichino, se enteró por cortesía de Red de la escuela, y no sabía si era malo que sea un chisme no tan difundido y a la vez lo haga popular o algo bueno que sea olvidable, ni siquiera era su amigo, quería buscar una forma de hablar con él y encontrar una manera de ser su amigo, porque lo veía necesario. Sonaba estúpido, ya que apenas lo conoce como un compañero de su clase y además ¿quién querría ser amigo de un tipo que le arrebató su interés amoroso?
- Por centésima vez Alexander, DEJA DE CONTAR ACONTECIMIENTOS QUE NO TIENEN QUE VER CON LA HISTORIA. - Gritó la profesora Larsen, algunos niños estaban dormidos en sus carpetas y Alexander se asustó un poco. - Pero porque no maestra, ¿No le interesa saber que pasó con el resto de la historia? Ellos son el condimento perfecto.
- Esta bien continua tu historia, pero hazlo más concreta posible, temo que no nos alcance tiempo para la hora especial que propuso Lord Garrison en sus tiempos.
- Alabado sea el sistema de frijol alaba- Todos los niños iban a iniciar el ritual pero la profesora interrumpió. - No niños, no, eso se hace dentro de veinte minutos, niño continua.
- Gracias profesora. - Agradeció el niño y la señorita Larsen volvió a sentarse en su escritorio.
- Bueno ¿Alguien va a hablar o no? - Se escuchó a lo lejos la voz de Powder, quién se detuvo solo para ver esa escena, pero no evitó gritar ya que ninguno de los dos se inmutaba a contestar.
- ¡NO! No tengo nada que decir, ya me voy. - Kevin se retira con el vestido en su brazo, y cojeando. - Oye ¿Qué te pasó? - Preguntó Sally observando más de cerca al chico Stoley. - No pasó nada.
- Kevin ¡ESPERA!. - Clyde comenzó a correr hacia él Kevin se sorprendió ¿Era bueno darle una oportunidad? - Te olvidabas tu mochila. - Respuesta: No, Kevin la tomó de un jalón y apresuró su paso.
Pero Clyde nuevamente tomó carrera para alcanzarlo - Puede haber un malentendido, si lo dialogamos podemos llegar a una solución.
- Ahora es un poco tarde... que es mi segunda canción favorita de Love Sentence por cierto. - Sin más que decir Kevin se fue alejando.
El castaño recordó que Stoley había mencionado a Love Sentence asi que... - Amor... nunca quise lastimarte... triste y sola nunca voy a dejarte...ohOHoh eres mi reina... mi fiel ruiseñor... - ¿Por qué no cantar un verso de esa canción canción mencionada?
NOTA: Es una canción de SvsTFOE: Love Sentence - Too Little Too Late
Sorpresa, a Clyde también le gustaba esa banda y esa canción, Sally estaba observado shockeada pero tuvo la necesaria osadía de sacar un pequeño MP3 que guardaba en su bolsillo y reprodució esel instrumental de esa canción que hizo cantar a Kevin.
- .. Supe volar en un tren de amor... - Cantó apasionadamente el semichino.
- ... Y estoy viendo la señal.. - Ahora ambos cantaban en dueto, Clyde con una sonrisa en su rostro se acercaba más al joven Stoley - ... Esto no tiene un final... - Pero Kevin...
- ... Hasta que me hiciste mal... Y ahora... - Kevin giró su cabeza a Clyde - es tarde lo se... - Pero volvió a darle su espalda y a seguir su camino, pero retrocedió un poco y volvió a girarse porque no había terminado la última línea. - Uuuuju juuuu... - Después giró y volvió a su ruta.
Clyde no evitó respirar agitadamente, la pelirroja Turner lo notó, se acercó a él. - Oye Donovan - Ella estaba a sus espaldas - sugiero que mantengas la calma, a veces puede ser un poco irritante, pero no sabía que era así con las personas desconocidas...
Vio como el castaño arqueaba su cuerpo con frustración, pensando que iba a estallar de ira pero fue lo contrario. - ¡PORQUEEEEEE! - El joven Donovan rompió en llanto, teniendo la actitud de un niño pequeño que perdió algo. - Yo quería hacer bien las cosas... pero ... pero... - El castaño Donovan no paraba de llorar, Sally sólo observa al niño llorar. pero al notar unas sombras familiares jaló al castaño; interrumpiendo su llanto detrás de una de las columnas del pasadizo del primer piso, ve a Red salir del baño de chicos; ella no quiere saber porque, y ven como esas sombras dieron forma a cinco chicas un poco mayor que ellos, usaban unas gafas de sol peculiares y se le acercan sin modestia alguna hacia Red.
- Pero ¿¡QUE PASA!? Turner ¿¡POR QUÉ NOS ESCONDE- Sally le cubre la boca al castaño quién comenzó a retorcerse y a querer gritar más de lo debido.
- Shhh ... Silencio... - La joven Turner lo mencionó en un susurro seco, pero valió la pena ya que el castaño se calló de inmediato, el único problema era ver como a Red la rodeaban esas chicas peligrosas.
- Espera... - Mencionó la pelirroja. - Yo las conozco. - Seguía gritando la joven mientras esas chicas la rodeaban como aves de rapiña. - Ustedes van a la misma escuela que yo ¿Qué hacen en California? - Las muchachas eran las chicas de sexto, que fueron enviadas a darle una paliza a una chica pelirroja de cuarto y a un niño rubio descrito exactamente por ellos y ellas "con peinado de hongo" - Además... ¡ES INAPROPIADO RETENER ASÍ A UNA PERSONA! - Pero una de ellas comenzó a hablar de una manera robótica. - Donde esta el T.I.B.E.T. ... Sally Turner... responde... ahora. - Su hablar era lento y la actitud de las demás era muy extraña.
- Hay que hacer algo. - Murmuró desesperado Clyde. - Van a lastimarla. - Comenzó a desesperarse más y a Sally se le dibujó una cara desconcertante. - COMO A KEVIN. - El chico Donovan estaba por salir pero Sally lo retiene del brazo. - Vamos Donovan. - Turner tenía una mirada burlona por la actitud del chico. - no vas a salir, sería algo que un idiota haría.
- ¡NO LE HAGAN DAÑO! - De repente salió un niño detrás de otras columnas de la estructura. - ¡PODEMOS RESOLVERLO DE UNA FORMA PACÍFICA Y CIVILIZADA!
Las chicas mayores hicieron gestos curiosos al inclinar sus cabezas de un lado al otro, ya que ese niño tenía las facetas indicadas.
- Ese es Pip... así se llama ¿Verdad? - Señaló curioso el castaño. - No quise llamar idiota en específico a nadie. - Sally se cubre la cara de vergüenza con sus palmas. - Un momento.. - Sally sacó las manos de su cara para asomar su cabeza a la escena reciente. - No le hicieron nada... quizás tengas razón, hay que ayudarles. - Le contestó optimista mirando al chico Donovan.
- Ese niño... - Dijo una chica mayor moviendo su cabeza a la derecha. - Es rubio... y tiene peinado ... de hongo. - Y sin chistear lo tomó del cuello del suéter y el joven inglés quedó petrificado del susto, no hablo ni se movió, brindando solamente una mirada aterrada mientras su mandíbula sacaba tartamudeos involuntarios.
- Y ella... - Resaltó otra chica que se portaba igualmente extraña. - Es pelirroja... la tomaron del reverso de su saco, pero a diferencia del rubio, ella comenzó a patalear.
- ¡SUÉLTAME! - Red gritaba mientras se movía para zafarse de las manos de esa chica. - ¡AYUDA! ¡AYUDA! - Lastimosamente nadie la escuchó, los demás estudiantes estaban cansados por el viaje y no evitaron en dormirse en plena tarde, el señor Garrison escucho algo desde su habitación, salió de su cuarto, molesto y furioso usando sólo una toalla de baño cubriendo sus partes nobles.
- ¡OIGAN! - Mencionó con voz firme el maestro de primaria y las chicas mayores detuvieron su acción. - ¡DEJEN DESCANSAR AL PÚBLICO SALVAJES DE MIERDA! - Seguido de eso se da la vuelta a su habitación. - ¿Qué pasó? - Un hombre bien parecido estaba en la habitación del señor Garrison; usando también solamente una toalla, asomó su cabeza a la puerta. - No pasó nada. - El profesor mencionó todavía molesto y cerró de un tiro la puerta.
- ¡ESTO NO DEBE ESTAR PASANDO! ¡AYUDA! - Red apenas alcanzó para gritar auxilio, pero no sirvió de nada, sus amigos y compañeros no reaccionaban.
En el sótano del motel, Esther se las ingenió para abrir la puerta que dirigía al subterráneo del lugar con una ebilla de fierro que siempre guardaba en caso de situaciones urgentes, y Heidi seguía con los brazos cruzados aún llevando con ella una pequeña linterna que venía en su lapicero, su rostro reflejaba pesadez y aburrimiento, al abrir la puerta del sótano, ellas comenzaron a explorar y a buscar las trampas que pusieron esos locos del club de ciencias. Pero escucharon algo desde arriba.
- ¿Qué fue eso? - Heidi observó al techo, jurando haber oído a Red gritar. - Es un sótano. - Interrumpió Esther. - Desde aquí se pueden escuchar hasta los sonidos más agudos.
- No, estoy segura que- Pero Esther le brinda una mirada desafiante. - Heidi, no subestimes mis conclusiones, yo sé más de ciencia que tú, está prácticamente comprobado que en lugares a falta de aire puede ser muy fácil escuchar hasta el crujir de una cucaracha, ahora en vez de estar discutiendo porque no te concentras en llevar correctamente la linterna. - Heidi no dijo nada, sólo frunció el ceño y siguieron avanzando, sin embargo vieron a unas tres chicas un poco mayores que ellas correr asustadas en el sentido contrario de su ruta, cuando pasaron el punto de encuentro, Heidi las reconoció.
- Esas chicas son de sexto. - Dijo tajante la castaña Turner. - Y van a nuestra escuela.
- ¿Pero qué dices? - Contradijo Esther. - Está comprobado que en lugares demasiados cerrados se pueden provocar alucinaciones.
- Las dos lo vimos, VIMOS LO MISMO, HAY QUE REGRESAR, HAY QUE AVISARLE A UN ADULTO SOBRE ESTO Y NO ESTAR HACIÉNDOLO NOSOTRAS.
Heidi no era de esas personas que se metían en líos con facilidad, al contrario, los evitaba, pero al ver avanzar tétricamente a Esther no iba a evitar uno.
- Bien. - La chica Stoley estaba enfadada y con rapidez le quita la linterna - lapicero de su mano. - LO HARÉ YO MISMA. - Y con la misma terquedad de su hermano avanza con rapidez.
- Siempre quisiste... hacerlo tu misma- Heidi comenzó a cantar una canción de Love Sentece pero Esther la corta. - Eso no funciona conmigo. - Y se va.
- Mierda. - Replica la castaña y se da la media vuelta para retornar a la luz, no tardó mucho en darse cuenta que varios ojos se posaban desde arriba hacia ella. - ¡ESTHER!. - La castaña llamó asustada a su compañera. - Ya vete Heidi. - Dijo la semichina con la intención de hacerse de rogar.
- ¡Ahhhhhhhh! - HeIdi grita y corre desesperada hacia la dirección de la chica Stoley, pero llega a pasar el punto de encuentro entre ambas y seguía corriendo. - Oye que te... - Esther gira y ve a un monstruo, similar a un pulpo pero con varios ojos y varias bocas que contenían varios dientes. - Eso... ¡ESO ES LA BOMBA! - Esther eleva los brazos de felicidad. - Enhorabuena Heidi, encontramos una bomba, ahora sólo tenemos que... ¿Desconectarla? - La semichina comenzó a temblar de miedo. - ¿Para usar su patrón... en este rastreador? Que... - La abominación se acercaba más a ella. - Que ... yo construí... ¿Para encontrar las otras bombas... - El monstruo estaba lo suficientemente cerca de Esther... frente a frente... unos 10 cm cerca a cerca sus rostros - ... del... motel? - Stoley soltó un chillido demasiado bajo y el monstruo abrió la boca y comenzó a rugir, eso despertó del pánico a Esther y no perdió el tiempo para comenzar a correr y alcanzar en su carrera a Heidi.
Ambas niñas corrían con los nervios a flor de piel y ese monstruo seguía rugiendo, pero también las estaba siguiendo, mientras repentinamente aumentaba de tamaño, las chicas comenzaron a escuchar pasos agigantados de sus tentáculos.
- ¡OH POR DIOS! ¡OH POR DIOS! ¡OH POR DIOS!
- ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA!
Cada una decía una y otra vez alguna frase desestresante mientras corrían literalmente por sus vidas, hasta que entraron en una zona desconocida.
Continuará... dentro de dos horas :D.
