Resumen: Ladybug y Chat Noir fueron finalmente derrotados por un akuma enviado por Hawkmoth. Mientras ambos yacían en el suelo y sus transformaciones desaparecían, Tikki y Plagg se miraron entre sí. Ambos sabían lo que tenían que hacer: romper las reglas para proteger los Miraculous, y para salvar las vidas de sus elegidos.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
LAS REGLAS SON PARA ROMPERSE
CAPÍTULO 2
Mansion Agreste
Esa noche
Adrien cerró la puerta tan pronto como llegó a su habitación, y se dejó caer en su cama con un suspiro cansado. Plagg salió de su escondite bajo su camisa y flotó a su alrededor, antes de caer sobre la cama junto a él.
-Pensé que el día nunca terminaría- se quejó el kwami, dejándose caer sobre la cama sin mover ni un músculo- estoy exhausto… ¡no puedo sentir mis bigotes!-
-No te quejes, Plagg- dijo el chico, haciendo rodar los ojos- no hiciste nada, solo pasaste el día escondido bajo mi camisa-
-Sí, pero no tienes idea lo cansado que puede ser esconderse aquí todo el día mientras tú modelas, tocas el piano, y asistes a las clases de chino- dijo Plagg, volteándose para estar boca arriba- muero de hambre-
Adrien puso los ojos en blanco otra vez, pero se levantó y caminó al frigobar, sacando un gran trozo de Camembert. Los ojos de Plagg se iluminaron, e inmediatamente voló hacia el queso, tomando una enorme mordida.
-Aquí tienes, come- dijo Adrien, sonriendo, mientras que sus ojos se volvían a la enorme ventana de vidrio de su habitación. Suspiró. ¿Qué estaría haciendo Ladybug en una noche como esa?¿Estaría patrullando las calles de París?¿Estaría descansado después de un largo día de trabajo, igual que él?¿Estaría, acaso, pensando en él?
-Brrrr…- dijo Plagg tras terminar el trozo de Camembert con un largo eructo que hizo que Adrien dijera ¡Plagg!- conozco bastante bien esa mirada. Chico, ¿podrías dejar de comportarte como un gatito enamorado?-
Adrien lo ignoró, y mantuvo su mirada en la tranquila ciudad, casi deseando que hubiera un ataque de Akuma para poder luchar hombro con hombro con la chica que amaba. Suspiró de nuevo. ¿Qué pasaría si Hawkmoth, le Papillon, se rindiera y dejara de akumatizar a los habitantes de París?¿Qué pasaría si ellos finalmente vencieran y tomaran el miraculous de Hawkmoth? Nunca volvería a ver a Ladybug. Sintió que el pánico comenzaba a apoderarse de él.
El chico sacudió su cabeza. No, si vencían a Hawkmoth, no se separarían. Lo podía sentir, estaba seguro. Miró nuevamente hacia la ciudad. Quería salir y, si tenía suerte, encontrar a Ladybug. Sí, estaba exhausto, pero la idea de ver a su adorada coccinelle fue más fuerte que su cansancio. Adrien se volvió hacia Plagg, y sonrió ladeando su cabeza.
-Oh, no. Tienes que estar bromeando, chico- dijo el kwami en voz alta. Demasiado tarde. Adrien había levantado su mano derecha,
-Plagg, transfórmame-
x-x-x
Barrio Latino, París
Poco después
Marinette podía jurar que jamás había escuchado la voz de Nathaniel tanto como aquella tarde. El tímido chico pelirrojo que había estado enamorado de ella desde preescolar y que nunca decía más de cuatro palabras seguidas en su presencia ahora estaba enganchado en una conversación con ella. La chica supo todo sobre la familia de Nathaniel, su trabajo de medio tiempo en el taller de Théo Barbot, entre otras cosas que desconocía de la vida de su compañero.
Había sido realmente agradable, pasar el tiempo con otro chico que no fuera Alya, Nino o sus compañeras.
-Estoy muy contenta de que hayas venido conmigo- dijo Marinette finalmente, mientras que ambos caminaban de regreso a la panadería de los padres de ella.
-Yo soy quien está feliz de que me invitaras, Marinette- confesó Nathaniel mientras ladeaba la cabeza- fue un lindo paseo a la tienda de telas. Gracias-
-No, gracias a ti- dijo ella. Realmente le tenía cariño a Nathaniel, era realmente un buen amigo, pero tenía miedo de decir esas palabras. Si lo decía, ¿el pelirrojo se sentiría mal? No quería friendzonear a nadie, pero tampoco quería darle falsas esperanzas.
Nathaniel miró a Marinette y se ruborizó levemente. Se moría de ganas de confesar su amor hacia ella, pero él ya sabía que Marinette estaba aún enamorada de Adrien. Suspiró largamente. Realmente tenía que decirle la verdad.
-Aprovechando que estamos aquí- dijo Nathaniel, señalando una banca en el parque que cruzaron para llegar a la casa de Marinette- quisiera hablar contigo sobre algo. ¿Podemos…?-
-Por supuesto- dijo ella, tomando el brazo de Nathaniel y caminando junto con él a la banca que el chico le había señalado.
A esa hora de la tarde, cuando el sol ya se había puesto y la ciudad estaba en penumbra, el parque estaba bien iluminado pero completamente vacío. La banca que Nathaniel había elegido estaba bajo una luz mercuria. La chica soltó el brazo de Nath y se sentó, mientras que el chico se sentaba junto a ella.
-Entonces… ¿de qué querías hablar?- preguntó ella, mirándolo con curiosidad
Nathaniel dudó por un momento. Sus ojos azules miraron a la hermosa chica de la que había estado enamorado desde hacía tanto tiempo, y suspiró.
-Yo…quería decirte que… tú realmente me gustas, Marinette. Yo… yo estoy seguro que ya sabías, sobre todo después del asunto con el Dessinateur hace cuatro años. Pero aún así, realmente me gustas-
Marinette se quedó helada. No esperaba que el pelirrojo dijera algo así. Aunque debió habérselo imaginado, sobre todo con Nath comportándose un poco más atrevido que de costumbre esa tarde.
-Nath, eres muy amable, y realmente me siento muy halagada, pero…-
-Espera, por favor, solo… escucha lo que tengo que decir- dijo el pelirrojo, mirando a Marinette y pidiéndole con la mirada que lo dejara continuar. La chica guardó silencio. Volvió a tomar aire y continuó- me gustas, pero no soy tonto. Yo sé que no te gusto como tú me gustas a mí. Y… sé que te gusta Adrien…-
Marinette abrió la boca y su color cambió de extremadamente pálido a extremadamente rojo, casi rivalizando con el cabello de Nath.
-¿Yo?¿Gustarme Adrien?¡Claro que no!- dijo la chica nerviosamente- bueno… tal vez… no, para nada… bueno, tal vez un poco…-
Nathaniel sonrió amablemente.
-Lo sé, Marinette, es evidente para todos, excepto quizá para el mismo Adrien- dijo Nathaniel, riendo en voz baja- entonces… ya que sé que tu corazón está decidido en él, realmente espero que tú y yo podamos seguir siendo buenos amigos-
Marinette estaba aún sorprendida, pero sonrió.
-Por supuesto, Nath. Deberías saber que te tengo mucho cariño- dijo ella.
Nathaniel estuvo a punto de decir algo, pero su rostro se volvió de pronto más blanca que una hoja de papel, sus ojos abriéndose en una expresión llena de terror. Marinette se volvió hacia donde el chico estaba mirando, e inmediatamente entendió lo que estaba pasando. Dos hombres adultos estaban caminando hacia ellos, y ninguno de los dos parecía tener buenas intenciones. Uno de ellos llevaba en su mano una varilla de metal, el otro una cadena.
-Errr…- dijo Nathaniel, tomando la mano de Marinette y urgiéndola a levantarse tirando de ella- creo que deberíamos ir a casa. Apresúrate-
La chica asintió, y comenzó a caminar junto a Nathaniel hacia la salida del parque, en dirección contraria a los dos hombres. Cuando ambos se encontraban a unos pasos de la salida, Marinette discretamente miró hacia atrás, y los dos hombres no parecían haberlos seguido. La chica suspiró aliviada, pero fue demasiado pronto.
Conforme se acercaban a la entrada, se dieron cuenta de que uno de los hombres estaba de pie en la entrada del parque, hacia donde ellos se dirigían y otro seguía detrás de ellos y casi alcanzándolos.
-Vaya, vaya, qué tenemos aquí- dijo uno de ellos- dos enamorados solos en el parque, de noche…-
-¿No les habían dicho que es peligroso salir de noche?- dijo el otro.
-Dame tu bolso, bonita- dijo el primero, mientras jugaba con su varilla de metal- hagan lo que les decimos y nadie saldrá herido.
Marinette tembló, pero Nathaniel permaneció impasible. El pelirrojo apretó la mano de la chica, haciéndola volverse hacia él.
-Marinette, corre hacia tu casa y consigue ayuda- dijo el chico en voz baja, lo bastante para que solo ella lo escuchara- yo los detendré todo lo que pueda mientras lo haces-
-Pero…-
-No discutas, por favor, solo hazlo-
Nathaniel no le dio tiempo de responder. El chico pelirrojo cerró sus manos, empuñándolas, y preparándose a pelear con el hombre que estaba frente a ellos, bloqueándoles la salida. Golpeó al hombre en la boca del estómago con todas sus fuerzas, dándole a Marinette una oportunidad de correr y salir del parque. Mientras corría, Marinette comenzó a buscar con su vista un sitio donde transformarse en Ladybug para ayudar al pobre Nathaniel, pero no tuvo suficiente tiempo, pues mientras que uno de los hombres se había quedado atrás para golpear al pelirrojo, el otro había corrido tras ella, alcanzándola fácilmente.
El hombre la atrapó por la espalda, poniendo su brazo alrededor de su cintura y levantándola unos centímetros del suelo.
-¡Te tengo!-
-Arggg… déjame- dijo Marinette enojada, pero en realidad comenzaba a sentir pánico mientras que el hombre la arrastraba de regreso al parque y entre los arbustos, en un sitio que carecía de iluminación.
-Jajaja… no lo creo- dijo el hombre, tumbándola al suelo y tomándola de la barbilla- oh, mira, que chica tan guapa…-
-¡No me toques!- dijo Marinette disgustada, sus ojos buscando algo que la ayudara a escapar, y deteniéndose en el otro hombre, quien seguía golpeando a Nathaniel. El pelirrojo aún estaba consciente, pero sus esfuerzos por defenderla se volvían cada vez más débiles y más desesperados conforme pasaba el tiempo- ¡deja a Nath en paz!-
Con un último golpe en la cara, Nathaniel cayó inconsciente sobre el pasto, junto a su libreta de dibujos. El hombre que había estado golpeándolo sonrió y lo dejó ahí tirado. Se volvió a Marinette y su compañero, y caminó hacia ellos. La chica volvió a sentir el pánico apoderándose de ella.
-¡Ayuda!-
Solo pudo escuchar la risa de los hombres. ¿Qué debía hacer?¿Debería transformarse? Pero si lo hacía, revelaría a esos malnacidos que ella era Ladybug. Pero bueno, era mucho peor lo que estaba a punto de pasarle si no lo hacía.
"Lo siento mucho, Tikki", pensó Marinette "pero tengo que transformarme".
-Tikki, transf…-
Pero Marinette no pudo terminar su frase, pues la mano de uno de los hombres le cubrió la boca. El miedo que sentía era casi insoportable. ¿Porqué había tardado tanto en decidirse? Ahora no podía transformarse, y…
"Ayuda… Tikki…"
Pero sabía que, si no decía las palabras, Tikki no podía hacer nada. No fue necesario, pues cuando sus dos atacantes ya habían cantado victoria, de pronto los dos salieron volando lejos de ella.
-¿Uh?-
Marinette escuchó un par de golpes sordos, y esos horribles hombres fueron lanzados varios metros lejos de ella. La chica alzó los ojos, y sonrió aliviada al ver que Chat Noir estaba ahí, golpeando a esas horribles personas. El superhéroe tomó a los hombres del cuello al mismo tiempo, sus garras peligrosamente cerca de la yugular de ambos.
-¡Cómo se atreven a poner sus sucias manos encima!- siseó Chat Noir, sus ojos verdes brillando de furia, de una manera que Marinette jamás lo había visto comportarse, incluso contra los akumas. Todo rastro del travieso, bromista y amable Chat Noir, su compañero, había desaparecido en esos momentos, y no quedaba en él más que la fría cólera.
-Argg… déjame ir…- dijo uno de los hombres, pataleando e intentando que lo soltara.
-¡Silencio!- rugió Chat Noir con la misma expresión furiosa, como si no quisiera dejarlos vivir después de lo que estuvieron a punto de hacer. Los dos hombres cerraron la boca de inmediato- ¿cómo se atrevieron a ponerle las manos encima? Ambos merecen ser despellejados vivos por esto…- añadió, cerrando sus garras alrededor de sus cuellos, sacando un poco de sangre- aunque eso se puede arreglar-
-Lo… lo sentimos mucho, monsieur Chat Noir-
-Lo sentimos, no volverá a pasar, lo juro…-
-Por favor, tenga piedad…-
Chat Noir entrecerró los ojos mientras que los dos hombres lloriqueaban y pedían piedad. No estaba muy dispuesto a dejarlos ir, especialmente por lo que habían estado a punto de hacerle a su amiga, pero no quería asustar a Marinette más de lo que ya estaba. Los ojos de ella estaban fijos en los de él, y Chat pudo sentir el miedo en ellos. No quería asustarla, solo quería protegerla. Suspiró largamente.
-Muy bien, los dejaré ir… por ahora- siseó Chat Noir peligrosamente- pero si acaso llego a darme cuenta de que vuelven a siquiera mirarla otra vez, no tendrán otra oportunidad. Les sacaré los ojos con mis propias garras y los freiré vivos. ¿Entendieron?- añadió él antes de soltarlos.
Ambos hombres asintieron y salieron huyendo tan pronto como pudieron.
Chat Noir cruzó los brazos mientras que miraba a los hombres alejarse apresuradamente y desaparecer en la distancia, y suspiró para calmarse antes de volverse hacia Marinette, quien estaba sentada en el suelo, mirándolo con enormes ojos. El superhéroe se esforzó en sonreír para no asustarla.
-Disculpa toda esa violencia, princesse- dijo Chat Noir, ofreciéndole su mano para ayudarla a ponerse de pie- esos dos monstruos merecían morir lenta y dolorosamente, pero supuse que no querrías ser testigo de ello. ¿Te encuentras bien?-
-Sí, muchas gracias, Chat Noir…- comenzó a decir Marinette, aceptando su mano, encontrándose muy aliviada de que hubiera llegado justo a tiempo mientras que se ponía de pie. Chat Noir sonrió, ladeando la cabeza. Marinette estaba tan aliviada que se olvidó que en ese momento no era Ladybug y lo abrazó. Chat Noir borró su sonrisa y se mantuvo tieso. ¿Marinette, abrazándolo? ¿Qué brujería era esa? Nunca, ni siquiera como Adrien, había sido abrazado así por ella. Su estomago se retorció con una sensación que no había tenido antes. Tragó saliva.
Aquello solo duró unos segundos, cuando Marinette lo soltó, su sonrisa desapareció, y comenzó a buscar a su alrededor.
-Espera, ¡no estoy bien! Nath…- dijo, buscando con la mirada a su amigo, y lo vio aún tumbado en el pasto a unos metros de ella, donde los dos delincuentes lo habían dejado noqueado.
Marinette corrió hacia el pelirrojo, seguida de Chat Noir, y se arrodilló a su lado. El héroe llegó tras ella y lo hizo volverse sobre su espalda. La mejilla izquierda de Nathaniel estaba un poco hinchada, y los nudillos de sus dos manos tenían varios cortes que estaban sangrando. Chat Noir se puso a examinar al chico mientras que Marinette levantaba la libreta con manos temblorosas, aunque sin quitar la vista de encima del chico.
-No hay nada de que preocuparse, princesse. Tu amigo solo está inconsciente, no está seriamente lastimado- dijo Chat- estará bien tan pronto como despierte-
-Me alivia escuchar eso- dijo Marinette, acercándose a Nathaniel y quitándole un mechón de cabello rojo de sus ojos cerrados- me odiaría a mí misma si algo le hubiera pasado a Nath por mi culpa-
Chat Noir la observó cuidadosamente. ¿De qué se trataba eso? El héroe recordaba que, como Adrien, se había dado cuenta de que Marinette siempre había sido amable con Nath, pero nada extraordinario.
"Quizá ya te superó, y ahora se decidió por el pelirrojo, ya que él sí la ama", le dijo Plagg en su mente "si es así, es una chica muy lista. Cuatro años es demasiado para estar esperando por ti"
"Estás equivocado", siseó Adrien en su mente "Marinette no puede estar enamorada de Nathaniel"
-No es tu culpa que este chico no fuera lo suficientemente fuerte como para pelear solo contra esos dos idiotas- dijo Chat Noir, encogiéndose de hombros en un gesto un poco presumido, para después poner su bastón en sus hombros.
Fue un error. Marinette entrecerró los ojos.
-¿Cómo te atreves?- dijo ella, sorprendiendo al chico rubio- ¿cómo puedes decir eso, después de que Nath se quedó atrás para darme una oportunidad de escapar?-
Chat Noir palideció. No sabía que el pelirrojo había hecho eso.
-Yo…eh…-
-¿Cómo puedes decir algo tan terrible, Chat Noir?- continuó la pelinegra, cruzándose de brazos, aunque aún sin soltar la libreta de Nath- no todos tenemos superpoderes como tú. Nath no los tiene, y aún así se quedó a pelear. Y mira como quedó…-
Marinette tomó una de las manos de Nath, sus nudillos llenos de cortes y con manchas de sangre.
-Lo… lo siento, princesse. No pretendía criticar a tu amigo…- dijo Chat Noir, intentando de nuevo atraer la atención de Marinette- solo intentaba ayudarte a tranquilizarte…-
Chat Noir se mordió el labio inferior al ver la expresión molesta de la chica. Sabía que no debió haber dicho eso, pero sus celos ganaron la partida, y el daño estaba hecho. La hermosa chica lo miró con una expresión enojada mientras esperaban a que Nathaniel despertara. No tuvieron que esperar mucho.
Un par de minutos después del comentario desafortunado de Chat, el chico pelirrojo abrió los ojos y se levantó de golpe, su rostro con una expresión llena de preocupación.
-¡Marinette!-
-Aquí estoy, Nath, no te preocupes- dijo Marinette, poniéndole una mano en el hombro- ambos estamos aquí. Chat Noir llegó justo a tiempo, y ahuyentó a esos dos sujetos-
-Menos mal. Muchas gracias por… - dijo el pelirrojo, volviéndose a Chat Noir con una expresión agradecida mientras se ponía una mano sobre su mejilla inflamada, haciendo una expresión de dolor- ay…-
-¿Estás lastimado?- dijo ella con un tono preocupado.
-No te preocupes por mí, Mari- dijo Nath, sonriendo para esconder su expresión de dolor- estoy bien, no es nada-
Chat Noir entrecerró los ojos. ¿Mari?¿Desde cuándo la llamaba Mari? ¿Quién se creía ese tipo?
-¿Estas seguro?- dijo Marinette.
-Bien seguro- respondió el pelirrojo.
Chat Noir gruñó mientras que la conversación ocurría, sintiéndose dejado fuera. Después de todo, él había sido el que los había rescatado a ambos, ¿no es así? Y ahora, los dos estaban hablando como si él no estuviera ahí. Como si estuvieran…
"Te lo dije, chico, Marinette ya te superó", insistió Plagg en su mente, haciéndolo sisear enojado para sus adentros.
-Vamos, Mari, tenemos que llevarte a casa, ya es tarde- dijo Nathaniel, ofreciéndole su mano, y volviéndose a Chat Noir. El pelirrojo estaba muy agradecido con el superhéroe. Si esos maldecidos hubieran lastimado a Marinette, o peor…- muchas gracias por protegerla-
Chat Noir solo gruñó como respuesta mientras que los ojos de Marinette se fijaron en la panadería, apenas a unos metros del parque donde se encontraban.
-No tienes que acompañarme, Nath- dijo ella- mi casa está justo ahí. De todos modos, tú deberías ir a casa y descansar, y tomar algún medicamento. No me gustaría que estuvieras con dolor-
Nathaniel dudó. Quería ir a casa a descansar, pero no quería dejar sola a Marinette en su camino de regreso a casa. Chat Noir suspiró en voz alta.
-Yo la acompañaré- dijo el superhéroe sin su usual engreimiento- no te preocupes por ella, Nathaniel. Yo me aseguraré de que Marinette llegue a casa sana y salva, tienes mi palabra-
La chica estaba aún enojada con él, pero Nath finalmente aceptó ir a casa. Tras despedirse del chico, Marinette comenzó a caminar hacia su casa, seguida de cerca de Chat Noir, quien llevaba en sus manos lo que la chica había comprado. Ella no le hablaba ni lo miraba.
-Princesse, ¿todavía estás enojada conmigo?- dijo Chat Noir- dije que lo sentía, no debí haber dicho eso. Nathaniel es un buen chico, y se nota que te quiere mucho…-
Marinette no respondió, haciendo que Chat se sintiera realmente mortificado.
-Por favor, Marinette, no estés enojada conmigo- insistió él- ¿cómo puedo compensártelo? Haré lo que sea, pero no me odies-
La chica se volvió hacia él, aún frunciendo el entrecejo, pero al ver la expresión mortificada de Chat Noir, suavizó su mirada.
-No te odio, Chat Noir- dijo finalmente Marinette, haciendo que el superhéroe la mirara esperanzado- es solo que… estaba muy preocupada. Nath es mi amigo, y no quisiera que fuera lastimado intentando protegerme-
Chat Noir la miró. Había algo extraño en su comportamiento hacia el pelirrojo. Antes de ese día, como Adrien, siempre había visto a Marinette inconsciente de la presencia de Nathaniel. Quizá Plagg tenía razón. ¿Era cierto que… le gustaba Nath? Claro, él era su amigo, pero… ¿le gustaba de esa manera? Chat Noir gruñó de nuevo, esta vez en voz alta.
-¿Chat Noir?¿Pasa algo malo?-
-No, no pasa nada malo, princesse- dijo Chat, deteniéndose en la puerta de la panadería. Era muy tarde, y los padres de Marinette seguramente ya estaban dormidos desde hacía un rato. Se volvió hacia la chica- ¿te gustaría que te subiera a tu balcón, para que no tengas que despertar a tus padres?-
Marinette sonrió.
-Sí, por favor-
Chat Noir asintió mientras se inclinaba hacia Marinette, la rodeaba por la cintura con su brazo, y presionaba el botón en su bastón. El bastón se enlongó, levantando a ambos hacia el balcón sobre la panadería.
-Finalmente estás en casa- dijo Chat Noir mientras la ayudaba a poner los pies sobre el balcón- ¿estás segura que estás bien?-
-Sí, estoy perfecto- dijo ella- gracias por todo, chaton-
-Lo que sea para ti, princesse- dijo el héroe, tomando la mano de Marinette y besando sus nudillos.
Marinette rió en voz baja mientras abría la trampilla en el suelo que llevaba a su cama, pero fue detenida por Chat Noir antes de que pudiera entrar.
-¿Marinette?-
-¿Qué sucede?- dijo ella, volviéndose hacia él.
-Tú y yo somos amigos también, ¿no es así?-
La chica lo miró con sus cejas alzadas, pero sonrió al ver la expresión esperanzada en los ojos de Chat Noir.
-Por supuesto que somos amigos, chaton- dijo ella, ladeando la cabeza- ya es tarde y tengo que dormir. Por favor, cuídate mucho. No quisiera que tú te lastimaras tampoco-
Chat Noir asintió vigorosamente con una sonrisa mientras que Marinette desaparecía por la trampilla. Con una última mirada, el héroe se encogió de hombros y usó su bastón para desaparecer en la noche.
x-x-x
Dentro de la habitación de Marinette
Poco después
-Vaya, eso estuvo cerca- dijo Tikki, saliendo del bolso de Marinette.
-Dímelo a mí…- dijo Marinette.
La chica había entrado a su habitación y se había dejado caer sobre su cama, sin siquiera cambiarse en su pijama. Estaba completamente exhausta después de ese horrible episodio en el parque, y tras ser salvada por Chat Noir. Aunque pudo haberlo logrado por sí misma, estaba aliviada de no haber tenido que revelar su identidad, principalmente ante esos horrendos hombres.
Cha Noirt se había comportado muy valientemente. Y Nathaniel también.
-Realmente espero que Nath esté bien- dijo Marinette en voz baja.
-Lo estará- dijo Tikki en un tono tranquilizador- escuchaste lo que dijo Chat Noir. Además, solo tuvo algunos pequeños golpes en su cara y en sus manos-
Marinette reprimió un escalofrío. Las manos de Nath, con las que dibujaba, estaban…
-Oh- dijo Tikki, entendiendo la preocupación de su elegida- no te preocupes, realmente estará bien-
Marinette dudó, pero finalmente asintió.
-Vamos a descansar, Tikki- dijo Marinette- mañana tenemos un largo día-
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Mansión Agreste
Mientras tanto
Adrien estaba de regreso en su habitación, y se destrasformó en la seguridad de su hogar. Plagg gruñó, quejándose de que tenía hambre de nuevo. El chico rubio silenciosamente caminó hacia su frigobar y sacó un enorme trozo de Camembert.
-Plagg…- dijo Adrien, mostrándole el queso y sonriendo levemente- dime algo, ¿te sientes con ganas de… hablar esta noche?-
El kwami miró ilusionado el enorme trozo de Camembert, pero después de ello entrecerró los ojos, mirando sospechosamente a Adrien.
-¿Estoy detectando un soborno?-
-Tal vez- dijo inocentemente el chico.
Plagg no tenía muchas ganas de hablar con el chiquillo, sobre todo porque sabía hacia donde iba esa conversación, pero no pudo dejar pasar la oportunidad de comer todo ese queso. Suspiró en voz alta.
-De acuerdo, chico, acepto tu soborno- dijo el kwami, volando hacia el Camembert y comenzando a comer- soy todo oídos-
Adrien dejó el queso en su mesita de noche, y se sentó sobre su cama.
-Es sobre lo que dijiste cuando estábamos allá afuera- dijo el chico- sobre Marinette… y Nathaniel-
-Oh, me estabas escuchando, eso es inusual- dijo el kwami, hablando con la boca llena y alzando las cejas- ¿qué quieres que te diga?-
-¿Realmente crees que es verdad eso?- dijo Adrien- que Marinette está enamorada de Nath-
Plagg miró a su elegido, y comenzó a meditar su respuesta mientras que masticaba. Sí, el maestro Fu había dicho que no podía decir a Adrien la identidad de su compañera, pero no dijo nada de no influir para que el chico se acerara a adivinar la verdad. Incluso si sus tácticas tenían éticas cuestionables, como causarle celos a propósito.
-Eso parecía- dijo Plagg tras tragar el trozo de queso- parecía que estaba más preocupada por el pelirrojo que por ella misma, ¿no crees?-
Adrien se mordió el labio nerviosamente, y sacudió la cabeza.
-Bueno, sí, pero yo ya sabía que Marinette es dulce y desinteresada, claro que no se…- comenzó a decir Adrien, y sacudió la cabeza- no, eso no significa nada-
Plagg meditó sus palabras, y sonrió maliciosamente, mirando el trozo de queso que le quedaba.
-Supongo que eso es cierto, pero… ¿qué hacía con el cabeza de tomate en primer lugar?- dijo Plagg, antes de dar una mordida al Camembert- quizá salieron en una cita…-
-¿QUÉ?- dijo el chico palideciendo.
-Piénsalo bien- dijo Plagg, tragando el bocado que acababa de meter en su boca- ustedes tres estuvieron juntos en la panadería de sus padres, y muy seguramente el pelirrojo esperó a que el Gorila fuera por ti para invitarla a salir… o quizá fue ella quien lo invitó….-
El rostro de Adrien se encontraba deprivado de todo color, y Plagg se sintió un poco mal por él. Quizá había llegado demasiado lejos azuzando al pobre chico.
-Pero… es imposible- dijo Adrien en voz baja- no podría… quiero decir, ¿qué es lo que le ve a Nath?-
-¿Qué es esto?¿son celos del artista?- dijo Plagg.
-Muy gracioso- siseó el chico.
-No, no puede ser, ahora que lo pienso- continuó Plagg, pensativo, como si no hubiera escuchado a su elegido- ella es solo una amiga. Y estoy seguro de que la apoyarás en su relación con el pelirrojo, como buen amigo que eres…-
El chico gruñó en voz alta, y se dejó caer sobe la cama boca abajo. ¿Acaso Plagg tenía razón, y Marinette estaba enamorada de Nath? No le debería importar, a él le gustaba Ladybug, no Marinette, ¿verdad? Marinette era bonita, y dulce, y muy amable. ¿Qué pasaría si Nath lograba conquistar su corazón? ¡No, no podía ser! No quería que eso pasara. Pero eso no significaba que a Adrien le gustara la chica. ¿O sí? Ya no estaba tan seguro.
Adrien cerró los ojos y suspiró, mientras que Plagg dejaba escapar un ruidos eructo y sonreía maliciosamente. Su malvado plan estaba funcionando.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Pues en ese fic Plagg y Tikki toman más protagonismo, sobre todo en la primera parte. Espero que les esté gustando. Muchas gracias por seguir esta historia. Nos leemos pronto.
Abby L.
