Resumen: Ladybug y Chat Noir fueron finalmente derrotados por un akuma enviado por Hawkmoth. Mientras ambos yacían en el suelo y sus transformaciones desaparecían, Tikki y Plagg se miraron entre sí. Ambos sabían lo que tenían que hacer: romper las reglas para proteger los Miraculous, y para salvar las vidas de sus elegidos.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
LAS REGLAS SON PARA ROMPERSE
CAPÍTULO 3
Collège Françoise Dupont
La mañana siguiente
Marinette se apresuró a subir las escaleras hacia su salón de clases. Iba tarde de nuevo. Ignorando el regaño de Tikki por quedarse dormida otra vez, cruzó la escuela y llegó a la puerta de su salón. Estaba ya lleno de estudiantes, pero mademoiselle Bustier aún no había llegado. Marinette respiró aliviada, y comenzó a caminar hacia su asiento, cuando notó al chico pelirrojo sentado solo en la última fila.
Tras saludar a Alya, Marinette subió hasta la última fila y se sentó junto a Nathaniel, quien estaba inclinado hacia su escritorio, concentrado en sus dibujos.
-Buenos días, Nath- dijo Marinette.
El pelirrojo se volvió hacia ella, un poco extrañado de tener compañía en la última fila, y sonrió al ver de quien se trataba.
-Hola, Mari-
Marinette lo miró fijamente. Su mejilla golpeada estaba escondida bajo su flequillo, y notó que sus dos manos estaban cubiertas de vendas.
-¿Estás…? Digo, ¿cómo te sientes hoy?- dijo ella, dudosa.
-Estoy bien. Por favor, no te preocupes por mí- dijo Nathaniel, quitándose el cabello de su cara para mostrarle su mejilla golpeada, encogiendo los hombros para restarle importancia al asunto- sé que se ve feo el golpe, pero anoche tomé medicina, y no me duele ya, lo prometo-
Marinette sonrió, aliviada, y abrió su mochila, sacando de ella una pequeña caja con el logo de la panadería de sus padres, y la puso sobre el escritorio de Nath.
-Yo… toma, esto es de la panadería de mis papás- dijo ella- supongo que algo dulce puede ayudar con el dolor también-
Nathaniel rió en voz baja, agradecido con su amiga, y abrió la caja, para revelar una docena de macarons rellenos de crema.
-No hay dolor, Mari, en serio. Pero estoy agradecido- dijo el pelirrojo, ladeando la cabeza sin dejar de sonreír y tomando un macaron de la caja. Lo mordió, y amplió su sonrisa- está delicioso. Muchas gracias-
Marinette sonrió amablemente. Nathaniel se comportaba mucho menos tímido con ella, y eso le agradaba. La chica se levantó para regresar a su asiento habitual junto a Alya, quien estaba sorprendida con la interacción.
-Chica, ¿qué demonios fue eso?- susurró la castaña cuando su amiga se sentó en su sitio.
-Nada- sonrió Marinette, encogiéndose de hombros- Nath es un buen amigo, es todo-
El intercambio entre Marinette y Nathaniel no pasó desapercibido por ninguno de los presentes.
-Oh, mira, Sabrina- dijo Chloé en voz alta, asegurándose que toda la clase la escuchara- el pelirrojo y la panadera están enamorados. ¡Que patético! Mira, Adrichou, ¿habías visto una pareja tan perdedora como ésta?-
Adrien no respondió, pero dejó escapar un gruñido bajo. Marinette solo rodó los ojos e ignoró a Chloé, de igual manera que Nathaniel, quien estaba demasiado ocupado disfrutando los macarons como para que le importaran los comentarios de la rubia. Furiosa por la falta de atención de sus compañeros, Chloé se encogió de hombros y estuvo a punto de hacer alguna otra cosa desagradable, pero mademoiselle Bustier llegó justo a tiempo.
-Buenos días, clase- dijo la recién llegada- disculpen que llegara tarde. Comencemos con la lección de hoy…-
Todos los alumnos sacaron sus libros y comenzaron a tomar apuntes sobre la clase de mademoiselle Bustier, pero Nino pudo notar que Adrien no parecía estar nada contento.
-Hey, ¿pasa algo malo, amigo?- dijo Nino.
-Nada, todo está bien- gruñó Adrien de regreso.
Adrien sentía que sus tripas parecían haber decidido hacerse un nudo. ¿Qué se creía ese Nathaniel sonriéndole así a Marinette? No es que Marinette le gustara, claro que no. Bueno, quizá un poco. No, ¡si ella era solo una amiga! Le gustaba pasar tiempo con ella. Era increíblemente linda, amable y valiente.
El chico sacudió la cabeza. No, lo estaba pensando demasiado.
x-x-x
Techos de París
Mas tarde ese día
-Chaton, ¿te encuentras bien? Pareces un poco… distraído el día de hoy-
Chat Noir volvió su vista hacia Ladybug, quien acababa de liberar a una víctima akumatizada, y había usado sus poderes para purificar el akuma y deshacer el daño realizado. El héroe suspiró en voz alta. Su compañera tenía razón. Estaba demasiado distraído, y por poco habían sido vencidos por su culpa. Ladybug lo tuvo que rescatar tres veces del Akuma. No se estaba quejando, pero ella quería saber que era lo que la pasaba a su compañero.
-Estoy bien, ma lady. No te preocupes por mí- dijo Chat con un gruñido, mientras esperaba que la magia de Ladybug deshiciera el daño causado por los Akumas- bueno, ya que terminamos con este asunto, deberíamos irnos-
Chat Noir le dio la espalda y estaba a punto de saltar para alejarse cuando Ladybug lo tomó de su cinturón para detenerlo.
-Espera solo un momento, mon minou- dijo Ladybug con una sonrisa preocupada- ninguno de los dos usamos nuestros poderes especiales, así que no estamos en peligro de destransformarnos. Y no me gusta ver a mi compañero… a mi amigo, preocupado de esa manera. Así que…- añadió, señalando uno de los techos parisinos- sé un buen gatito y siéntate-
Chat Noir gruñó, pero hizo lo que la chica le había pedido. Se sentó sobre el techo, y siguió con la mirada a Ladybug mientras ella se sentaba junto a él.
-Ahora sí, cuéntame que es lo que te pasa- dijo la heroína.
El chico suspiró largamente.
-De acuerdo, si tu insistes- dijo Chat Noir- lo que pasa es que hay una… una chica, en mi escuela, y…-
Las mejillas de Chat Noir se enrojecieron inmediatamente cuando Ladybug amplió su sonrisa.
-Ooooh, te gusta otra chica- dijo la heroína sin dejar de sonreír, aunque poniendo mucha atención a lo que decía el chico- ¿eso quiere decir que pronto vas a dejar de coquetear conmigo?-
-Ni lo sueñes, bugginette- dijo Chat Noir, sonriendo astutamente, un poco aliviado de poder charlar con Ladybug de esa manera. Sabía que necesitaba decirle a alguien sobre sus celos hacia Marinette, pero Nino no entendería… o peor: le diría a Alya- tú eres la única chica a la que amo. Pero…-
-¿Pero…?-
-Está esta chica. Es hermosa, y es terriblemente amable- dijo Chat Noir- al principio, yo pensé que ella era solo una amiga porque… eh… nada. Pero hoy la vi traer regalos para otro chico en la escuela, y no pude evitar sentirme un poco enojado y…-
-¿Celoso?-
-¡No estoy celoso!- dijo Chat Noir, alzando la voz por un momento.
-Por supuesto que no- dijo Ladybug, sin creerle ni por un momento- ¿y luego?¿Porqué no te acercas a ella? Un chico tan encantador y seguro de sí mismo como tú, no debería ser nada difícil para ti ganar su corazón-
-Yo… eh…-
-¿Tú qué?- dijo ella, alzando las cejas.
Chat Noir se frotó la parte posterior de su cabeza.
-Quizá… puede ser que no sea tan confiado como Chat Noir en mi forma civil-
Ladybug rió.
-No te sientas mal por ello, mon chaton. Yo tampoco lo soy- dijo Ladybug mientras miraba a un Chat que tenía una expresión derrotada- yo siempre he sido torpe, y tiendo a hacer el ridículo cuando estoy cerca del chico que me gusta. Y tartamudeo… un montón-
Chat Noir levantó la mirada, y al toparse con la sonrisa de su colega, sonrió levemente. Esa parte de tartamudear le recordó de nuevo a Marinette.
-Creo que deberías decirle como te sientes- dijo Ladybug, sonriendo y ladeando la cabeza- antes de que vaya y se enamore de ese otro chico-
-Sí, supongo que debería hacerlo- dijo Chat Noir, y suspiró largamente- desearía ser lo suficientemente valiente debajo de la máscara-
-Estoy segura que lo eres- dijo Ladybug, levantándose y guiñándole un ojo- tengo que irme. Te veré pronto, mon minou. Ya me contarás como te fue en el próximo akuma. ¡Anímate!- añadió antes de usar su yoyo para desaparecer sobre los techos de París.
Chat Noir la miró alejarse, sintiéndose un poco confundido. Amaba a Ladybug, pero también le gustaba Marinette. Suspiró, antes de levantarse también para regresar a casa.
x-x-x
Boulongerie de Tom et Sabine
Esa noche
Ladybug regresó a casa, aterrizando en el balcón sobre su habitación, y se destransformó.
-Marinette- dijo Tikki con una sonrisa traviesa- me gustó el consejo que le diste a Chat Noir… pero estaría bien que tú siguieras ese consejo-
Marinette se rascó la nuca nerviosamente, un poco confundida. Nunca había visto a Chat Noir así. Siempre lo había visto como un amigo, un compañero, hasta ese momento. Ella se lo había dicho muchas veces. No sabía porqué, pero la idea de que a Chat Noir le gustara otra chica, aún en su forma civil, no le había gustado mucho.
Sacudió la cabeza.
-¿Qué rayos me pasa?- dijo ella en voz alta- ¡Chat Noir es solo un amigo!-
-¿Qué está pasando por tu mente, Marinette?- dijo Tikki con una expresión sorprendida.
-Nada importante- dijo ella- solo estaba… solo estaba pensando en lo que dijo Chat Noir hace rato-
-¿Sobre qué?-
-Sobre la chica que le gusta- dijo Marinette- no sé porqué, pero…-
Los ojos de Tikki brillaron mientras volaba hacia ella a toda prisa. ¡Esa era una buena oportunidad! Sabía que no podía decirle que Chat Noir era en realidad Adrien, pero quizá podía convencerla de que suavizara su corazón un poco y lo abriera a su compañero de equipo.
-Tal vez… ¿estás un poco celosa?- dijo la kwami, flotando a su alrededor con una expresión emocionada que no podía ocultar. Marinette no se dio cuenta, tan inmersa que estaba en sus pensamientos- después de todo este tiempo, ¿te encariñaste con ese gato callejero?-
Marinette hizo un gesto de incredulidad.
-Por supuesto que no- dijo Marinette, cruzando los brazos y apartando su vista de Tikki- es solo que… no me gusta mucho la idea de mi compañero… mi amigo, teniendo su corazón roto por una chica-
-¿Prefieres ser tú quien le rompa el corazón?- dijo Tikki, sonriendo levemente- si lo recuerdas, él siempre ha estado enamorado de ti, y tú siempre lo has rechazado-
-Eso es porque siempre ha sido un coqueto, no estaba siendo serio- dijo Marinette- esto es completamente diferente-
Tikki suspiró frustrada. Marinette sabía muy bien que Chat Noir estaba enamorado de Ladybug, no había margen de error. El mismo Chat Noir se lo había confesado involuntariamente en una ocasión como Marinette, cuando el chico había preparado una cena romántica y ella no había ido. Y también sabía que a Marinette le gustaba Chat Noir, principalmente porque Chat Noir era Adrien. No podía revelarle esa verdad, pero sí podía guiarla hacia esa conclusión. Tikki estaba segura que Plagg estaba haciendo trampa de alguna manera también.
-¿Porqué no le das una oportunidad a Chat Noir?- sugirió Tikki- él realmente está enamorado de ti, lo sabes bien. Y ya perdí la cuenta del número de veces que se ha sacrificado por ti cuando pelean contra los Akumas-
Marinette gruñó. Sabía que Tikki tenía razón.
-¿Y qué hay sobre Adrien?- dijo la chica.
La kwami estuvo a punto de responder cuando ambas escucharon la voz de Sabine Dupain-Cheng llamándola desde el departamento debajo de su cuarto.
-¡Marinette! Tienes visita- dijo la mujer.
La chica alzó las cejas, mientras que sus ojos buscaban el reloj de pared. ¿Quién podría ser a esta hora? Normalmente Nino y Alya la visitaban antes de que la panadería cerrara. Era muy extraño que llegaran tan tarde.
-Ya voy, maman…- dijo ella, y se volvió hacia Tikki, abriendo su bolso- escóndete, Tikki-
Marinette abrió la trampilla y descendió al apartamento, y casi tropieza y se cae por las escaleras. De pie en la puerta, sonriendo en toda su gloria, se encontraba Adrien. Casi pudo escuchar a Tikki decir desde el bolso "Oh, hablando del rey de Roma"
-Er… ¡Adrien! ¿Quién… cómo… qué… sí, qué estás aquí haciendo? Quiero decir, ¿qué estás haciendo aquí?-
-Salut, Marinette- sonrió Adrien amablemente, ladeando su cabeza. A pesar de ser tan encantador como siempre, pero parecía un poco nervioso- esta noche mi padre está fuera de la ciudad, y quisiera… si tú quieres, invitarte a mi casa. A cenar. Y a explicarte sobre la campaña publicitaria. ¿Qué dices?¿Te gustaría venir? Si tus padres te dan permiso, quiero decir…-
Marinette abrió la boca, sorprendida. ¿Estaba soñando?
-Eh… sí, claro… quiero decir, por supuesto, me encantaría-
-¡Genial!- sonrió Adrien, de alguna manera aliviado- vamos, el Gorila… digo, mi guardaespaldas, nos está esperando afuera con el auto-
Adrien le ofreció el brazo y Marinette, tras dudar unos segundos, lo tomó. Mientras que ambos salieron de la casa y subieron al auto, los padres de Marinette sonrieron.
x-x-x
Fuera de la casa de Nathaniel
Al mismo tiempo
-Alya, espera, no creo que esto se una buena idea- se quejó Nino.
-Deja de llorar, y vamos- dijo la chica castaña- Marinette se escapó hace rato después del ataque del Akuma y no responde su teléfono, y yo necesito respuestas ya-
-Pero sabes como es Nath de tímido, no creo que esté muy contento con…-
-El comportamiento de Marinette hoy fue muy extraño- dijo la chica, sin escucharlo- ella nunca trae regalos para alguien en específico…-
-Pero creí que a Marinette le gustaba Adrien…-
-Sí, yo también, ha estado enamorada de él desde el día que se conocieron- dijo la chica- pero hoy lo ignoró completamente y comenzó a interesarse en Nath. No lo entiendo-
Nino suspiró en voz alta. Cuando su novia se ponía de esa manera, no tenía caso discutir con ella y no había manera de convencerla de lo contrario. Finalmente se rindió, y la acompañó a la casa de Nath. Alya llamó a la puerta, y un minuto después ésta se abrió un poco, un par de ojos color turquesa apareciendo detrás de ella.
-¿Alya?¿Nino?- los ojos de Nath se abrieron en sorpresa- ¿qué…?¿Pasó algo malo?-
-No, no, todo está bien- dijo la chica- estábamos cerca de tu casa, y solo vinimos a saludar, ¿verdad, Nino?- añadió mientras le daba un codazo en las costillas al chico.
-¿Qué? Eso no era lo que… ouch… ejem… sí, eso es, solo estábamos pasando por aquí- dijo Nino.
Nathaniel entrecerró los ojos, sospechoso, pero finalmente asintió.
-¿Quieren pasar?- dijo el pelirrojo, abriendo completamente la puerta- mi mamá está fuera, pero tengo un poco de pizza, aún está tibia, creo-
-Por supuesto- dijo Alya, tomando la mano de Nino y tirando de él hacia el interior del apartamento.
Ambos chicos siguieron a Nath a la sala, donde estaba la televisión encendida y una pizza casi entera sobre la mesita de café. Junto a ella, un escritorio portátil sobre la que descansaba la libreta de dibujos del pelirrojo y su lápiz de dibujo.
Nino fue inmediatamente hacia la pizza, mientras que Alya miraba a su alrededor.
-¿Vives con tus padres, Nath?- preguntó la chica castaña, un poco avergonzada de no haber preguntado algo tan básico a uno de sus compañeros en cuatro años que tenía de conocerlo.
-Solo con mi mamá- dijo Nath, ladeando su cabeza y sonriendo levemente. Y fue cuando tanto Alya como Nino notaron cuando el cabello del chico se movió hacia un lado, descubriendo su ojo izquierdo.
-¡Nath!- dijo Nino, sorprendido- ¿qué fue lo que le pasó a tu cara?-
-¿Quién te hizo eso?- añadió Alya, frunciendo el entrecejo y tronándose los nudillos.
El chico pelirrojo se sonrojó, y ajustó su cabello sobre su ojo inflamado.
-Oh, ¿esto? No es nada- dijo Nathaniel.
-Y tus manos están vendadas también- observó Nino, quien no había prestado atención antes a eso- ¿qué pasó? Me estoy comenzando a preocupar…-
Nathaniel suspiró largamente, y finalmente decidió contarles lo que había sucedido la noche anterior, cuando Marinette y él fueron atacados, y como Chat Noir había llegado justo a tiempo para rescatarlos a ambos. Tanto Alya como Nino se habían sorprendido al escuchar eso, sobre todo porque Marinette no había dicho nada, pero eso explicaba la actitud agradecida de la chica, y que no quisiera hablar de lo que había ocurrido. En lo que Nathaniel estaba de acuerdo: no le gustaba recibir tanta atención.
-Por favor, no digan nada al respecto- dijo Nathaniel, bajando la mirada- no quiero que Marinette se ponga triste recordando eso-
-No te preocupes, Nath- dijo Alya- tu secreto está a salvo. Pero dime, tú estabas enamorado de Marinette, ¿no es así?-
Nath se ruborizó hasta la raíz del cabello mientras que Nino sacudía la cabeza.
-¡Alya!- dijo Nino en un tono de reproche, sacudiendo la cabeza tras tragar el trozo de pizza.
-¿Qué? Es solo es una pregunta- dijo Alya como si nada.
Pasada la sorpresa, Nathaniel rió en voz baja.
-Yo… eso es cierto, solía estar enamorado de tu amiga, Alya- dijo Nathaniel con una sonrisa- pero… creo que está enamorada de otro chico. Así que ambos hablamos, y estuvimos de acuerdo que seríamos buenos amigos-
-¿En serio?- preguntó Alya.
-Sí- dijo el pelirrojo, aún sonriendo- realmente le tengo mucho cariño a Mari, no quisiera perder su amistad por ningún motivo-
Alya miró a Nino, quien sonrió. Ninguno de los dos habían notado lo amable que era su callado compañero. Nathaniel pasaba su tiempo dibujando en silencio en la última fila del salón de clases, pero evidentemente tenía buen corazón, incluso sacrificando sus sentimientos para poder seguir siendo su amigo.
-Eres una persona excepcional, Nath- dijo Alya, visiblemente conmovida- quisiera que podamos ser amigos también-
Nathaniel sonrió.
-Por supuesto-
x-x-x
Mansión Agreste
Más tarde esa noche
Adrien sonrió mientras él y Marinette entraban a la mansión y le ofrecía su mano para guiarla a su habitación. Su padre se había ido en un viaje de negocios esa misma tarde, justo antes de que Adrien fuera a casa de Marinette, lo que significaba que Nathalie también se había ido. El chico se había quedado solo en casa, excepto por el Gorila, el chef personal y el ama de llaves.
Tras pedir al chef que preparara algo para cenar para él y Marinette, ambos se dirigieron a su habitación.
-Wow- dijo la chica en un tono sorprendido, recordando que ya había estado ahí pero no como ella misma, no como Marinette, sino como Ladybug- tu habitación es… wow…-
-Gracias- sonrió él.
Adrien estaba feliz de que Marinette estuviera con él. Camino junto a ella hacia el sofá frente a la televisión, y le hizo una señal para que se sentara. La chica estaba un poco nerviosa, pero pero se sentó donde el chico le indicó, y él se sentó también a su lado, pero inmediatamente se levantó de nuevo.
-¿Qué sucedió?-
-Lo siento, lo siento, te traeré algo de tomar- dijo Adrien, apenado.
-No te preocupes, no tienes que…- comenzó a decir Marinette, pero era demasiado tarde, y Adrien ya había salido de la habitación.
Marinette suspiró mientras que sus ojos comenzaron a recorrer todo el cuarto de Adrien. Era tan grande y brillante como la primera vez que había estado ahí como Ladybug. La chica inmediatamente notó que algo había sido añadido desde su última visita. Una fotografía de ella misma, como Ladybug. Y un par de muñecos de acción de Ladybug y Chat Noir. Los labios de Marinette se curvaron en una sonrisa. Adrien era demasiado lindo.
El chico estaba de vuelta de la cocina con un par de vasos de agua mineral, y los puso sobre la mesita de café que estaba frente al sofá.
-Aquí tienes, lo siento- dijo él con una sonrisa apenada- yo… no estoy acostumbrado a tener visitas, así que soy un pésimo anfitrión-
Marinette rió nerviosamente.
-Para nada- dijo la chica- tú eres un guapo anfitrión… digo, un genial anfitrión-
Aquello hizo sonreír a Adrien de nuevo, sentándose junto a ella.
-Entonces…- dijo Adrien, sin saber que decir. Quería conocerla un poco mejor, pero ¿cómo podía continuar con la conversación con ella? Sobre todo con alguien que se ponía tan nerviosa con su presencia. Finalmente no tuvo que decir nada. Los ojos de Marinette seguían pasando por todos los rincones de la habitación, y finalmente se detuvieron en el piano detrás del sofá. Adrien sonrió tiernamente.
-Yo… yo… lo siento- dijo ella al darse cuenta de que Adrien la miraba- no pretendía…-
-No te preocupes- dijo el chico- mi papá pidió al Gorila que lo metiera a mi habitación para que no dejara de practicar. ¿Quisieras… escuchar algo?-
-¡Me encantaría!- dijo Marinette, alzando su voz y sorprendiendo a Adrien por un momento, y luego haciéndolo reír en voz alta. La chica se ruborizó furiosamente, y trató de esconder su cara de él- quiero decir… si tu quieres… lo siento- añadió, derrotada.
-No lo sientas- dijo Adrien- será un placer tocar para ti, Marinette-
Y mientras la chica continuaba intentando mantener su rubor bajo control y fallaba miserablemente, Adrien se levantó de su sitio de nuevo y fue a sentarse frente al hermoso piano. Puso sus dedos sobre las teclas por unos segundos, y respiró hondo. Primero pasó rápidamente sus dedos sobre las teclas, tocando una breve canción infantil que hizo reír a la chica.
Adrien ladeó su cabeza y rió en voz baja, complacido de que Marinette se hubiera levantado de su sitio en el sofá y estuviera de pie junto a él. Adrien puso su mano derecha sobre el banquillo junto a él.
-Eh… ¿qué?- dijo Marinette.
-Ven, siéntate conmigo- dijo Adrien, aún sonriendo, pero parecía tener una sonrisa nerviosa más que otra cosa- por favor, está bien, prometo que no te morderé- añadió al ver que la chica dudaba.
-Jejeje… morder…- dijo ella, aún sin moverse.
Adrien no insistió mientras se volvía nuevamente hacia las teclas del piano y comenzaba a tocar una melodía calma y hermosa. La boca de Marinette se abrió sorprendida mientras escuchaba, completamente embelesada con la hermosa melodía.
Marinette sintió que sus pies se movían por su propia voluntad, acercándose cada vez más a Adrien, quien seguía tocando con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa en sus labios. La chica finalmente se sentó en el banquillo, mirando a Adrien con una expresión tranquila, e involuntariamente acercándose al chico. Marinette apoyó su cabeza en el hombro de Adrien, haciendo que él acentuara su sonrisa.
-Es hermosa, Adrien- susurró ella, con su cabeza aún descansando en el hombro del chico cuando la canción terminó. Adrien no respondió más que apoyando su cabeza sobre la de Marinette- ¿cuál es esta canción?-
-Es Chopin- dijo Adrien- se llama Nocturne no. 2 en E mayor-
-Salud- dijo ella.
Adrien rió y respiró hondo, percibiendo el olor de su cabello. El chico se quedó helado por un momento. ¡Ese olor! Le gustaba un montón su olor a vainilla y a pan recién horneado. Ese aroma le parecía extrañamente conocido.
-Realmente tienes mucho talento, Adrien…- dijo Marinette, interrumpiendo sus pensamientos.
-Gracias- dijo él, volviendo a sonreír.
Ninguno de los dos quería moverse de donde estaban. Ambos se sentían muy a gusto, sentados en el pequeño taburete. Cuando Marinette sintió la mano del chico sobre la suya, estuvo a punto de desmayarse de la impresión.
-Adrien, yo…-
Pero ambos se interrumpieron al escuchar la puerta abrirse. Ambos se separaron de golpe, como si una corriente eléctrica los hubiera separado, y se volvieron hacia la puerta, un poco sonrojados. Adrien respiró aliviado al ver que no era el Gorila, sino el chef.
-Lamento mucho la interrupción, amo Adrien- dijo el chef, llevando consigo un par de platos- la cena está lista, señor-
-Claro, muchas gracias- dijo el chico, mientras que el chef puso ambos platos en la mesita de café y, tan pronto se quedaron solos, se volvió a Marinette- espero que estés hambrienta-
Marinette no tenía hambre, y sentía que iba a vomitar si comía algo, pero aún así acompañó a Adrien de regreso al sofá.
-Tu hogar es muy lindo, en serio-
-Casa- la corrigió Adrien- quisiera que fuera un hogar, pero no lo es. Mi padre nunca está aquí, y cuando está, se la pasa encerrado en su oficina y casi no lo veo. Es como si… no, olvídalo- dijo, dándose cuenta de que había dicho demasiado- lo siento, no quise molestarte con asuntos desagradables-
La boca de Marinette se curvó en una leve sonrisa.
-No lo sientas, puedes contarme lo que quieras- dijo ella.
-Eres una chica extraordinaria, Marinette- dijo el chico rubio, volviendo a sonreírle- y es lindo escucharte hablar. Yo… realmente pensé que no te agradaba mucho, especialmente porque siempre te encuentro un poco incómoda cuando estás conmigo-
-No, claro que no, eso es porque estoy tan estúpidamente… eh… nerviosa cuando estoy contigo- dijo ella, y bajó la mirada- quizá es porque eres tan guapo… digo… porque eres un modelo famoso y todo eso-
El chico rió.
-Por favor, no quiero que estés nerviosa conmigo- dijo Adrien, volviendo a poner su mano sobre la de ella, y sonriendo al ver que sus adorables pecas desaparecían bajo su rubor- solo soy un chico normal y ordinario, en serio-
Marinette pensó que Adrien no tenía nada de ordinario. Era asombroso, increíblemente guapo, y terriblemente amable con todos, aún incluso si era alguien tan desagradable como Chloé. Era un chico que había tenido un montón de decepciones en su vida, y seguía con su visión tan optimista.
x-x-x
Al mismo tiempo
Plagg y Tikki no estaban donde sus elegidos los habían dejado. Ambos habían salido de sus respectivos escondites, y habían tomado refugio debajo del sofá donde los chicos seguían conversando alegremente. El kwami negro había besado la mano de Tikki en un estilo muy típico de Chat Noir, haciéndola sonreír.
Después de un par de horas ahí, de los kwamis escuchando la conversación, Plagg se sentía cada vez más y más frustrado.
-Brrrrr- dijo Plagg, sacudiendo la cabeza en un gesto exasperado- ¿puedes creer a estos dos idiotas, Tikki?-
Tikki frunció el entrecejo, pero sabía muy bien que Plagg tenía razón. Ambos esperaban que sus elegidos pudieran deducir sus identidades secretas. El maestro Fu dijo que no podían decirles, y que tenían que descubrirlo por ellos mismos.
-Eso fue lo que dijo el maestro Fu, Plagg, no podemos decirles nada- dijo Tikki.
-Pero Fu no dijo nada sobre no darles un pequeño… empujón- dijo el kwami negro con una sonrisa traviesa.
-Plagg…- dijo Tikki, poniendo los ojos en blanco.
Plagg sonrió, de una manera en la que nunca había sonreído cuando estaba con Adrien. Su corazón estaba feliz de estar junto a su Tikki. Eran pocas las ocasiones en las que ambos podían estar así.
-Por favor, Tikki- dijo Plagg- estos dos son idiotas. Ladybug y Marinette siempre huelen a galletas recién horneadas y chocolate… y Adrien y Chat Noir siempre huelen a delicioso Camembert. ¿Cómo pueden ser tan tontos?-
Tikki rió.
-Baja la voz, Plagg- dijo ella en un susurro- yo también quiero decirles la verdad, pero escuchaste lo que dijo el maestro Fu. Tenemos que tener paciencia y darles su tiempo-
Plagg gruñó sonoramente, pero no insistió. Su naturaleza normalmente perezosa y despreocupada no estaba por ningún lado. Estaba devastado porque no quería que Marinette y Adrien se separan. Extrañaba a Tikki. Sus orejas estaba caídas, y bajó la mirada.
-Yo también te extraño mucho, mon chaton- dijo Tikki, adivinado los pensamientos y acariciando la cabeza de Plagg, haciéndolo cerrar los ojos contento y ronronear.
Ambos kwamis se mantuvieron escondidos bajo el sofá mientras que sus elegidos terminaban de cenar.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
