Resumen: Ladybug y Chat Noir fueron finalmente derrotados por un akuma enviado por Hawkmoth. Mientras ambos yacían en el suelo y sus transformaciones desaparecían, Tikki y Plagg se miraron entre sí. Ambos sabían lo que tenían que hacer: romper las reglas para proteger los Miraculous, y para salvar las vidas de sus elegidos.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
LAS REGLAS SON PARA ROMPERSE
CAPÍTULO 5
Callejón cerca de la Place de la Concorde
Al mismo tiempo
Adrien había palidecido mortalmente cuando se dio cuenta de lo que acababa de pasar: que Lila lo había grabado detransformándose. No había alcanzado a ver a Plagg, además de que los kwamis no eran detectados por aparatos electrónicos, pero el daño estaba hecho.
-Li… Lila-
La chica se guardó el teléfono celular en el bolsillo y se cruzó de brazos, sin dejar de sonreír de una manera que no le gustó ni un poco a Adrien. La mente del chico corría a mil por hora con excusas, pretextos, explicaciones, maneras de convencerla de que no había visto lo que vio, de que no revelara su secreto, sabiendo de antemano que todo era en vano.
-Vamos, chico, di algo- escuchó la voz de Plagg en un susurro, y sintió que el kwami le dio una patada en el costado.
-Lila, ¿qué estás haciendo aquí?- dijo Adrien.
-¿Yo? Oh, yo nada, solo pasaba por aquí. Vine a buscar a Ladybug para decirle lo mucho que la detesto- dijo la chica mirando sus uñas- y menos mal que lo hice. ¡Qué noticia! Adrien Agreste es Chat Noir… ¿no te parece interesante?-
-Yo no…-
Lila parecía no estar dispuesta a escucharlo. Una chispa de entendimiento pasó por los ojos de la chica mientras que el rostro de Adrien se volvía cada vez más pálido.
-Por eso Chat Noir parecía saber que el Adrien que yo creé cuando fui un akuma era una ilusión- dijo Lila, pensativa, recordando cuando fue akumatizada- porque tú eras Chat Noir y Adrien al mismo tiempo-
-No… te equivocas, yo no soy…- comenzó a decir el chico.
-Pierdes el tiempo si crees que puedes convencerme de lo contrario, te vi- dijo Lila, y dio una palmada en su bolsillo, donde había guardado su teléfono celular- y lo tengo grabado-
Adrien tragó saliva, sintiendo la garganta seca. No lo quería creer, y jamás se hubiera imaginado que algo así pudiera pasar, pero sus peores miedos fueron confirmados. Lila conocía su secreto.
-Lila, espero que sepas lo serio que es esto- dijo Adrien, cruzando los brazos, decidiendo que no quedaba más que intentar hacerla razonar para que guardara silencio sobre su identidad secreta- y que entiendas que debes guardar el secreto de…-
La chica castaña no lo estaba escuchando. Contra la voluntad de Adrien, tomó su mano derecha y examinó el anillo blanco en su dedo. El chico por instinto retiró su mano: no le agradaba ni un poco que nadie estuviera tan cerca de su Miraculous, mucho menos que lo tocaran.
-Lila, estoy hablando en serio, esto es muy importante…-
-No, no vas a decir nada- lo interrumpió la chica, poniéndole el dedo índice sobre los labios, haciéndolo callar de inmediato- tú eres el que me va a escuchar a mí. Y si no quieres que revele tu secreto a todo el mundo, vas a hacer lo que yo te diga-
Adrien palideció, y podía sentir a Plagg retorciéndose bajo su camisa. Su kwami seguramente estaría furioso, y con buena razón. ¿Era en serio lo que estaba escuchando?¿La chica lo iba a extorsionar?
-Entonces, ¿así van a ser las cosas?- preguntó Adrien.
La chica lo empujó para que se sentara sobre una caja de madera que estaba en el suelo. Adrien no tuvo más opción que tomar asiento, sin quitar la vista de la chica. ¿Quizá podría quitarle el teléfono celular? Si lo lograba, estaría a salvo: sin pruebas, nadie le creería a Lila, la mentirosa profesional. Pero la chica pareció notar la atención del chico, y dio un paso atrás.
-Lamentablemente así son las cosas, Adrien- dijo Lila, sonriendo maléficamente- estas son mis condiciones. Primero que nada, dejarás de ver a Ladybug-
-No puedo hacer eso, y lo sabes- dijo Adrien con seriedad- es mi trabajo proteger París. Si no puedo pelear con los akumas, no sirve de nada mantener secreta mi identidad. Además, ¿crees que no sospechará algo raro si dejo de aparecer?-
Lila entrecerró los ojos. Sabía que tenía razón, pero tenía otra manera de vengarse de Ladybug: usaría a Adrien, a Chat Noir para ello.
-Me dirás quien es Ladybug- dijo Lila.
-Yo tampoco sé quien es- dijo Adrien, de pronto borrando su expresión preocupada, y transformándola en una enojada y, hasta cierto punto- y si lo supiera, no te lo diría. Ella es mucho más importante que yo-
Lila siseó en voz baja. Así que Adrien estaba enamorado de Ladybug. Por ahora. No podía decirle que quería vengarse de la heroína, pero igual podía usar a Chat Noir.
-Está bien- dijo Lila- me avisarás la localización de Ladybug cada vez que peleen contra un akuma-
Adrien entrecerró los ojos. No podía pensar una razón para no hacerlo. ¿Porqué querría Lila saber donde estaba Ladybug?
-¿Para qué quieres…?-
-No lo discutas, a menos de que quieres que le diga al mundo que tú eres Chat Noir- dijo la chica en un tono agresivo.
El chico palideció pero asintió finalmente.
-De acuerdo- dijo el chico, pensando que quizá aquello pueda ser inofensivo- ¿alguna otra petición?-
Lila sonrió.
-Saldrás conmigo a partir de ahora. Como Adrien- dijo la chica- serás mi novio, y de nadie más-
Adrien no pudo evitar hacer una mueca de disgusto ante aquella sugerencia. ¿Hablaba en serio? No, no podía aceptar eso. Si Ladybug llegaba a saberlo, la perdería para siempre. Levantó la mirada, y tan pronto como vio a Lila supo que la chica no bromeaba. No podía ser posible. ¿Tenía que sacrificar al amor de su vida para mantener su secreto a salvo, y seguir peleando por la seguridad de los parisinos?
Parecía un precio demasiado caro que pagar.
-Lila, por favor, yo no quiero…-
-Ese es el precio de mi silencio- lo interrumpió nuevamente Lila en un tono seguro- serás mi novio, saldrás conmigo, y no volverás a hablar con otras chicas, especialmente Chloé, Kagami y Marinette-
Adrien apretó las manos y tembló. Aquello era una pesadilla. No podía estar pasándole eso.
-Lila, no me hagas esto, por favor…- dijo el chico, olvidando todo su orgullo y suplicando- sabes bien que no vas a ganar mi corazón de esa manera-
La chica no parecía que iba a cambiar de opinión.
-Si es así, estoy segura de que Nadja Chamack o alguna televisora importante estará muy interesada en este video…- dijo Lila, volviendo a dar unas palmadas en su bolsillo, donde estaba su teléfono celular.
Adrien tragó saliva, y finalmente asintió cabizbajo. No tenía otra alternativa más que aceptar su trato. No solo él estaba en riesgo si su secreto se revelaba, sino su familia, todo París, y especialmente Ladybug.
-Está bien. Haré lo que quieres- dijo Adrien, derrotado- pero, ¿tengo tu palabra de que no revelarás mi secreto a nadie?-
Lila asintió con una mirada que el chico no pudo descifrar, y que no le gustó, pero no tenía alternativa. Con el corazón roto aceptó las condiciones de la chica, cerrando los ojos entristecido.
x-x-x
Patio del colegio Françoise Dupont
Esa tarde
Cuando Marinette llegó regresó al colegio tras el ataque del akuma, la mayoría de sus compañeros ya estaban ahí, aunque seguían reunidos en el patio, charlando de lo que había pasado hacía un rato. Notó que Alya también había regresado al colegio, y que junto con Nino mostraban el video del Ladybug a Mylène y a Rose.
-¿Lo viste?- dijo Alya- ¡Ladybug es genial!¡Verdaderamente genial! Marinette- alzó la voz al ver que la chica acababa de llegar- ¿donde estabas, chica? ¡Te perdiste toda la acción!-
Marinette rió.
-Ya sabes que no me gusta la acción, prefiero estar en la seguridad de mi casa- dijo la chica pelinegra con una expresión apenada- por eso eres tú la que será una gran reportera algún día-
Alya le guiño un ojo, mientras que veían que Kagami se acercaba a ellos, con su espada de esgrima en la mano.
-Entonces, ¿ya pasó el peligro?- preguntó la chica japonesa.
-¡Ya!- dijo Nino. No le gustaba admitirlo, pero se emocionaba tanto como Alya cada vez que aparecían los dos héroes, aunque era un poco mejor que su novia para disimularlo- Ladybug y Chat Noir vencieron el akuma-
-Menos mal- dijo Kagami, cruzando los brazos- no querría que se suspendiera la práctica de esgrima por culpa de un ataque de akuma-
Marinette sonrió para sí misma, recordando que Adrien también adoraba sus clases de esgrima. De hecho, se preguntaba donde estaría. Lo había visto salir rápidamente del aula tan pronto como sonó la alarma, pero no alcanzó a ver a donde iba. La chica no pudo ponerle mucha atención en ese momento: tenía que transformarse en Ladybug y evitar que Kagami la viera.
Mientras charlaban, Marinette notó la mirada de Kagami ensombrecerse.
-Kagami, ¿qué…?- comenzó a preguntar la pelinegra, volviendo su mirada al sitio donde estaba mirando la chica japonesa, y su reacción fue completamente diferente. Luka, el hermano de Juleka, caminaba hacia ellas, llevando consigo un par de guitarras eléctricas: la suya en su espalda, y la de su hermana en los brazos- ¡Luka! Hola-
-Hola, Mamamerimanette- dijo el chico de cabellos color turquesa con una enorme sonrisa, y guiñando un ojo a Marinette. A esas alturas, la chica ya no se apenaba tanto con la presencia de Luka, y el hecho de que había tartamudeado la primera vez que lo conocía no le daba vergüenza sino risa. De todos modos, Luka no parecía dispuesto a hacerla olvidar eso, y la llamaba "Mamamerimanette" cada vez que la veía- tuve que regresar porque a Jules se le olvidó su guitarra para la práctica de esta tarde-
-Gracias- dijo Juleka, tomando la guitarra de las manos de su hermano. Una vez que entregó la guitarra, Luka se volvió a Marinette otra vez con una sonrisa, pero ésta se borró al ver a la chica que estaba con ella.
-Vaya, Marinette, no sabía que eras amiga con ella- dijo Luka.
Kagami no respondió más que con una mirada de enojo, y Marinette sintió la tensión entre los dos.
-Wooo… ¿acaso no se llevan bien ustedes dos?- dijo Alya, volviendo a sacar su teléfono celular para filmar el intercambio, pero Nino la hizo bajarlo- ¡oye!-
-No tengo ningún comentario que hacer sobre esta persona- dijo Kagami fríamente.
-Parece que alguien tiene el corpiño bastante apretado- dijo Luka a su vez.
-Mira quien habla- dijo Kagami- quizá tanto tinte en el cabello te mató algunas neuronas-
Luka le iba a responder, pero Marinette se paró entre los dos y los separó. Ambos estaban a escasos centímetros del otro, mirándose con furia y echando chispas por los ojos.
-Ya basta, los dos- dijo la chica pelinegra, mirando alternadamente a los dos- ambos son mis amigos, y a los dos les tengo mucho cariño. Si no se llevan bien, al menos no peleen-
-Marinette tiene razón- dijo Rose- los dos so buenas personas, no deberían pelear-
Marinette iba a decir algo más, cuando vio a Kagami cambiar su mirada de enojo por una de sorpresa mientras que miraba hacia la puerta del colegio, olvidándose por completo de la presencia de Luka. Las otras chicas voltearon a donde estaba mirando la chica, y se sorprendieron de la misma manera. Alya quedó boquiabierta, y Marinette palideció horriblemente y sintió un feo vacío en su estómago.
Adrien había regresado al colegio, con el asa de su mochila cruzando su pecho. Lila iba caminando con él, aferrada y abrazando el brazo izquierdo del chico, quien parecía un poco incómodo y cabizbajo, pero no hacía ningún intento de soltarse de ella.
-¿Adrien?- dijo Marinette sin aliento, aunque su voz apenas salió de sus labios.
No fue necesario que Marinette hablara para obtener una explicación a lo que estaba sucediendo. Kagami entrecerró los ojos al verlos llegar. Luka, quien aún estaba ahí, alzó las cejas muy extrañado, pero fue Chloé quien finalmente hizo la pregunta que estaba en la mente de todos.
-Adrichou- dijo la chica con una expresión sorprendida y, hasta cierto punto, herida- ¿qué significa esto?-
Adrien la miró a los ojos por un segundo con una expresión tan entristecida que hizo que el rostro de Chloé cambiara de expresión, de ofendida a preocupada, pero no le respondió, y volvió sus ojos a Lila.
-¿Qué no es evidente, Chloéchou?- dijo la chica italiana con una sonrisa impertinente, imitando el tono de voz de Chloé, mientras que Adrien mantenía su mirada fija en el suelo- Adrien y yo somos novios-
Todos los presentes se quedaron helados al escuchar esa declaración, y lo que los asustó más fue que Adrien no parecía desmentir lo que Lila había dicho. Chloé podía ser mimada, pero no era tonta. Sabía que algo no estaba bien.
-¿Adrien?- dijo la chica rubia, olvidándose de llamarlo "Adrichou"- ¿es cierto eso?-
Adrien no respondió, seguía con la mirada en el suelo. Lila se aclaró la garganta, y el chico alzó la mirada por unos segundos. Sus ojos verdes estaban cargados de tristeza, y pasaron de Chloé a Kagami, y luego a Marinette.
-Es… es verdad- dijo Adrien, volviendo a clavar sus ojos en el suelo- Lila es mi… novia- añadió, como si le costara trabajo pronunciar las palabras.
Aquellas palabras rompieron el corazón de Marinette. Y para terminar de empeorar las cosas, Lila tomó al chico de su camisa y lo hizo acercarse a ella, presionando sus labios contra los de él. Adrien cerró los ojos, reprimiendo la expresión de disgusto, pero no pudo evitó el beso.
Chloé dio media vuelta y se fue llorando al baño de chicas, mientras que Marinette parecía estar aún procesando lo que acababa de ver. Cerró los ojos y sacudió la cabeza. Todo eso era una pesadilla.
-Marinette…- dijo Alya con un tono de voz entristecido.
-Y quiero que todas ustedes escuchen bien- dijo Lila, una vez que se separó de él y se volvió a aferrar de su brazo- a partir de hoy Adrien es mío, y solo mío. No quiero que ninguna de ustedes se acerque a él-
Marinette no dijo nada, solamente apoyó su cabeza en el hombro de Alya, y alcanzó a escuchar a Kagami gruñir en voz baja.
-Adrien es nuestro amigo- dijo Kagami con una expresión enojada- no puedes obligarnos a evitarlo. Si él quiere hablar con nosotros…-
Lila se echó a reír, y todos los presentes, incluso Luka, quien no entendía muy buen que era lo que estaba pasando, sintieron náuseas.
-Oh, pero si Adrien también quiere que lo dejen en paz- dijo Lila en un tono meloso- así que están advertidas-
-¿Eso es lo que quieres, Adrien?- dijo la chica japonesa antes de que Lila arrastrara a Adrien hacia el aula de mademoiselle Bustier.
Adrien se volvió hacia ella, y Kagami frunció el entrecejo al verlo. Algo no cuadraba. Estaba segura de que su amigo estaba sufriendo por alguna razón. ¿Porqué estaba con Lila? Si Adrien siempre le había dicho lo mucho que le molestaba la constante atención de la chica italiana. ¿Porqué le permitía manejarlo así? No fue él, sino Lila quien le respondió.
-Por supuesto que es lo que quiere- dijo Lila, tirando del brazo de Adrien para hacerlo seguirla- ¿tienes algún problema, takataka?-
Todos los presentes dejaron escapar una exclamación de sorpresa por el término despectivo que Lila usó para llamar a la chica japonesa. Incluso Luka, quien previamente se había reído del nombre de ella solo para molestarla, frunció el entrecejo, indignado por la conducta de Lila. Kagami iba a decir algo, pero Adrien habló primero.
-Lila…- dijo el chico en tono monótono- esto no es necesario. Mejor vamos a clase-
Lila parpadeó, pero sonrió finalmente y, tras empujar su cabello hacia atrás, volvió a tomar el brazo de Adrien y caminó con él hacia el aula, apoyando su cabeza en el hombro del chico rubio.
Kagami los siguió con la mirada, aún entrecerrando los ojos, y se volvió nuevo hacia Marinette, sobre quien el peso de lo ocurrido acababa de caer, y se había quebrado, sollozando en los brazos de Alya. La chica japonesa puso su mano en el hombro de Marinette, suspiró y suavizó su mirada.
-…- Juleka dijo algo inteligible.
-Tienes razón, Juleka- dijo Rose, poniendo su dedo índice sobre su propio mentón en un gesto pensativo- eso fue muy raro-
Alya puso los ojos en blanco y los ignoró, para seguir consolando a Marinette. La chica castaña le lanzó una expresión significativa a Nino, y éste asintió seriamente, para después correr tras Adrien. Seguramente en algún momento lo encontraría a solas, en el baño de chicos o en su casa, y le preguntaría que rayos había pasado.
Luka no podía creer lo que había visto. ¡Marinette era su amiga, y le habían roto el corazón delante de él! Estuvo a punto de sentarse a su lado para consolarla, pero vio que, además de Alya, la chica japonesa también estaba intentando hacerla sentir mejor. Si Marinette no hubiera estado tan triste, Luka hubiera sonreído levemente.
"Vaya, parece que Kagami no es tan mala después de todo".
-Vamos a casa, Marinette- dijo Alya, mientras Kagami la ayudaba a levantar a Marinette- no creo que estés de humor para asistir a la clase con madame Mendelev-
Una vez que ambas se fueron, Rose y Juleka se despidieron de Luka y se dirigieron al aula de mademoiselle Bustier para el curso teórico de química, donde madame Mendelev las estaba esperando. Kagami iba a hacer lo mismo, cuando Luka la detuvo, tomándola del brazo.
-Kagami, espera- dijo él.
-¿Uh?- dijo la chica japonesa, volviéndose hacia él con una expresión extrañada.
-Yo… lamento mucho haberme burlado de tu nombre- dijo Luka, bajando la mirada apenado- yo… soy un poco bromista con los amigos de mi hermana. Soy malo comunicándome con palabras. Pero quiero que sepas que jamás tuve la intención de ofenderte-
Kagami no respondió, pero lo miró fijamente mientras el chico extendía su mano hacia ella.
-No tenemos que ser amigos- continuó Luka- pero… podemos hacer lo que dijo Marinette, y abstenernos de pelear entre nosotros-
La chica lo evaluó con la mirada, y finalmente sonrió.
-Está bien- dijo ella- acepto la tregua. Ahora, voy a averiguar que fue lo que pasó con Adrien. Esto no está bien-
Luka asintió mientras que la chica subía las escaleras tras Juleka y Rose. Una vez que desapareció, el chico se encogió de hombros y salió del colegio.
x-x-x
Champs-Elysées
Esa noche
No solo a las chicas les había caído de sorpresa la nueva relación de Adrien con Lila, sino también a los chicos. Nino, Kim y Max habían ido a los Camps-Elysées a conseguir una nueva cámara para el primero, y se sorprendieron al escuchar lo que el chico moreno les contó.
-¡Se los digo, eso fue lo que dijo Adrien, no pudo creerlo!- dijo Nino, cruzando los brazos ofendido- ¡y se dice mi mejor amigo!-
Kim y Max se cruzaron de brazos, mirándose entre sí.
-Mujeres…- se quejó Kim.
-No creo que sea eso- dijo Max, ajustándose los lentes- las chicas parecían tan sorprendidas como nosotros-
Markov salió de la mochila de Max, y comenzó a seguir a los tres chicos.
-Yo creo que hay algo raro en todo esto. Las posibilidades de que esos dos se enamoraran y salieran eran del 0.0019% debido a sus antecedentes durante la akumatización de Lila- dijo el pequeño robot con su habitual tono de voz sabiondo- además, analicé la situación, y existe un 98.37% de posibilidades de que Adrien pierda a todos sus amigos por esa actitud-
-Markov tiene razón- dijo Max, volviéndose a Kim y a Nino- no debemos abandonarlo. Él nunca antes ha sido akumatizado, debemos ayudarlo, no nos gustaría que él también sea una víctima de Hawkmoth-
-Si las cosas siguen así, hay un 63.9% de posibilidad…-
-Sí, sí, ya entendimos, Markov- dijo Nino, frotándose la frente. Si bien estaba un poco ofendido porque Adrien lo había llamado y le había dicho que no podían seguir siendo amigos porque Lila no quería que hablara con alguien tan cercano a Marinette, tenía que admitir que Max tenía razón: ahí había gato encerrado.
Ya lo averiguaría.
X-x-x
Habitación de Marinette Dupain-Cheng
Esa noche
Tan pronto como llegó a su casa del colegio, la chica se dejó caer en la cama, negándose a levantarse ni siquiera para comer. Alya la había acompañado toda la tarde y hasta bien entrada la noche, pero pronto se fue a su casa, dejándola sola.
O tal vez no.
-Marinette…-
Tikki salió de su escondite y voló a su lado, posándose sobre la almohada. La chica estaba ovillada sobre su cama, con la cara escondida bajo la almohada. Sollozaba en voz baja.
-Marinette, no tiene sentido lo que sucedió, lo sabes. Estoy segura de que tiene que haber una buena explicación- dijo Tikki.
-No quiero hablar de eso, Tikki- dijo ella, sacando la cabeza de bajo la almohada, pero sin dejar de sollozar- solo déjame sola-
-Por favor, escúchame- dijo la kwami, extendiendo sus pequeñas manos sobre la cara de Marinette para acariciar una de sus mejillas para quitarle una lágrima- estoy segura de que se trata de un error-
Tikki sabía bien que Adrien era Chat Noir, y que él amaba a Ladybug y a nadie más. Lo había confirmado con Plagg muchas veces, e incluso el maestro Fu le había dicho que siempre los elegidos de Ladybug y Chat Noir eran almas gemelas. No le había dicho nada de eso a Marinette, pero por primera vez se vio seriamente tentada a romper las reglas y decírselo.
Sacudió la cabeza. No, no debía desobedecer al maestro Fu, él sabía lo que hacía. Pero tenía que encontrar una manera de animar a Marinette.
Tras escucharla sollozar un rato, Tikki notó que su respiración se normalizó. La kwami respiró aliviada y se acurrucó a su lado, pensando en que buscaría a Plagg al día siguiente para pedirle explicaciones.
x-x-x
Colegio Françoise Dupont
A la mañana siguiente
Las clases en el aula de mademoiselle Bustier se habían vuelto bastante incómodas desde ese día. Para empezar, Adrien no hablaba con nadie en el aula, más que con Lila, y pasaba la mayor parte del tiempo cabizbajo, con una expresión entristecida. La profesora había notado eso y le había preguntado lo que había sucedido, pero el chico no le había dado ninguna respuesta satisfactoria.
Nino estaba incómodamente a su lado, pero a pesar de sus intentos, su mejor amigo no le hablaba. Detrás de ellos, Marinette imitaba la expresión entristecida de Adrien, y Alya lo miraba como si estuviera a punto de asesinarlo. Mylène e Ivan no decían nada, y detrás de ellos, Lila sonreía, satisfecha de sí misma, mientras que Nath la miraba de reojo sospechosamente.
Del otro lado estaba Chloé, entristecida y sin lograr poner atención a su trabajo, mientras que Sabrina intentaba animarla. Detrás de ella, Alix y Kagami, ambas mirando de tanto en tanto a Lila con los ojos entrecerrados. Kim y Max susurraban entre sí, y Juleka y Rose estaban en su propio mundo como de costumbre.
Mademoiselle Bustier suspiró. No sabía que estaba pasando en su salón de clases, pero no le gustaba la situación. La profesora suspiró y cerró el libro con el que estaba dando la lección.
-De acuerdo, veo que no están de humor para escuchar a Alexandre Dumas- dijo mademoiselle Bustier- el resto de la hora de clase van a leer Les Trois Mousquetaires, y van a hacer una lista de los insultos apuntados ahí-
-Pero mademoiselle…- se quejó Alix.
-Tienen veinte minutos- dijo la profesora.
Mientras que los chicos se pusieron manos a la obra, Tikki salió cuidadosamente del bolso de Marinette y se introdujo en la mochila de Adrien. A diferencia de los otros días, en los que el kwami de Adrien estaba quejándose de la falta de Camembert tan pronto como veía a Tikki, Plagg estaba ovillado en un extremo de la mochila, cabizbajo.
-Plagg…- dijo la kwami.
El pequeño gato negro se volvió hacia ella.
-Hola, Tikki- dijo Plagg con una expresión derrotada y entristecida.
-Plagg, ¿qué rayos le pasa a tu elegido?- dijo Tikki, poniéndose las manos en la cintura- ¡mira cómo hizo sufrir a Marinette!-
-Adrien también está triste, Tikki- dijo Plagg, todo rastro de su personalidad impertinente había desaparecido- no sabes todo lo que pasó-
-Cuéntame-
-Ayer, después del akuma, esa desagradable chica vio a Adrien detransformarse- dijo Plagg tristemente- no solo eso, lo filmó todo. Y usó ese video para extorsionar a Adrien, obligándolo a salir con ella a cambio de su silencio. Le puso un millón de condiciones, alejándolo de sus amigos-
Tikki tuvo un tic en el ojo. ¡Esa maldita zorra!¿Cómo se atrevía? Con razón Plagg estaba tan entristecido: él siempre había sido muy protector de sus elegidos. Ver a Adrien tan deprimido hacía que el kwami negro se sintiera triste también.
-¿Y qué le has dicho?- dijo ella- ¿cuál es el plan para salir de ésta?-
-Ninguno- dijo Plagg, aún sin levantar la mirada- no puedo hablar con él. Esa maldita hizo que se pusiera un… un aparato en la ropa. Claro, no me puede escuchar, pero escuchará a Adrien hablando conmigo. La único bueno de todo este asunto es que la bruja no se dio cuenta de mi existencia. Pero eso empeora las cosas: ni siquiera puedo hablar con el chico-
-De acuerdo, tenemos que hacer algo para ayudar a Adrien a salir de esta- dijo Tikki.
Plagg levantó la vista.
-Creí que tú estabas a favor de no intervenir con ellos dos- dijo el kwami negro- y de seguir al pie de la letra las instrucciones del maestro Fu-
-La felicidad de nuestros elegidos depende de ello- dijo Tikki, cruzando los brazos- no les revelaremos sus identidades, pero… creo que podemos brincarnos un par de reglas liberar a Adrien de esa maldita… arggg-
Plagg sonrió levemente al ver a Tikki encenderse y despedir un brillo rojo.
-Entonces, ¿cuál es el plan?- dijo el kwami negro, mirando a Tikki con curiosidad.
-Habla con tu elegido, aunque no te pueda contestar- dijo ella- dale ánimos. Yo me encargaré de encontrar ese video y borrarlo-
-¿Sin decirle a Marinette que Adrien es Chat Noir?- dijo Plagg- ¿cómo vas a lograr hacer eso?-
Tikki se cruzó de brazos, pero sonrió y le guiñó un ojo.
-Sé que es difícil, Plagg, pero tengo una idea-
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Parece que Lila le está haciendo la vida imposible a Adrien, pero nadie se quedó contento con lo que estaba pasando. Tikki y Plagg pueden llegar a ser genios malvados si se lo proponen. Ahora le toca a Tikki tratar de borrar ese video sin decirle a Marinette el secreto de Adrien. Veamos si pueden salir de esta situación.
Muchas gracias a todos por seguir leyendo. Les mando un abrazo.
Abby L.
