Resumen: Ladybug y Chat Noir fueron finalmente derrotados por un akuma enviado por Hawkmoth. Mientras ambos yacían en el suelo y sus transformaciones desaparecían, Tikki y Plagg se miraron entre sí. Ambos sabían lo que tenían que hacer: romper las reglas para proteger los Miraculous, y para salvar las vidas de sus elegidos.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
LAS REGLAS SON PARA ROMPERSE
CAPÍTULO 9
Guarida de Hawkmoth
Al mismo tiempo
Hawkmoth gruñó ante la confusión que podía ver a través de los ojos de Volpina. La chica akumatizada había caído en el fondo de la cripta arqueológica, no sin antes haber causado una enorme explosión a un kilómetro alrededor de Notre Dame con las bombas que había lanzado contra los dos héroes. En el caos, había perdido de vista a Ladybug y Chat Noir.
-Volpina- dijo el villano en un tono urgente- ¿qué estás haciendo? ¡No pierdas a Ladybug y Chat Noir!¡Necesito sus Miraculous!-
Una vez que apagó la comunicación con Volpina, Hawkmoth buscó la conexión con Hibou Noir y Rogercop. Ambos iban en camino hacia el sitio donde estaba Volpina peleando contra Ladybug y Chat Noir. Había logrado ver el caos, y temía que los dos héroes pudieran escapar en la confusión, sobre todo si se llegaban a detransformar.
-Rogercop, Hibou Noir, vayan a Notre Dame y busquen en las ruinas a cualquier adolescente que porte aretes redondos o anillos, y tráiganmelos de inmediato- dijo Hawkmoth cruzándose de brazos- Ladybug y Chat Noir no deben escapar. ¡Necesito sus Miraculous!-
Una vez que los dos akumas respondieron positivamente, Hawkmoth se detransformó, convirtiéndose de nuevo en Gabriel Agreste.
-Pero amo, ¿porqué tanta agresividad esta vez?- preguntó Nooro, dudoso, flotando a unos metros de Gabriel- si Volpina falla, siempre podemos intentarlo otra vez…-
-Ya me cansé de esperar a que mis planes funcionen, Nooro- dijo monsieur Agreste- necesito los Miraculous ya-
Nooro guardó silencio mientras observaba al dueño de su Miraculous caminar dando vueltas en círculos por toda la guarida subterránea. Hacía unas semanas se había dado cuenta de que Gabriel estaba cada vez más desesperado por obtener los Miraculous, y se había dado cuenta de que había perdido la paciencia.
x-x-x
Fondo de la escalera de la Cripta Arqueológica
Al mismo tiempo
La lluvia caía con fuerza mientras que Marinette y Adrien yacían en el fondo de las escaleras de la cripta arqueológica, en un charco y a escasos centímetros uno del otro. Ambos ya habían perdido la consciencia por los golpes recibidos y el agotamiento de pelear contra un enemigo tan feroz como Volpina.
Plagg y Tikki flotaban alrededor de sus elegidos, intentando decidir que era lo que tenían que hacer para mantener los Miraculous y a sus elegidos lejos de las garras de Hawkmoth mientras ingerían rápidamente un macaron del bolso de Marinette.
-Nuestro trabajo es mantener los Miraculous a salvo y lejos de las garras de Hawkmoth- dijo Tikki con la voz quebrada al ver a su elegida de esa manera, herida y cubierta de sangre y lodo- no los podemos dejar aquí con los chicos, y dejar que Volpina los tome-
-No podemos dejar a los chicos tampoco. ¡Seguramente morirán si no hacemos algo rápido!- dijo Plagg en un tono firme, y entrecerró los ojos al ver a la kwami- ¿o acaso planeas dejar a tu elegida aquí?-
Tikki dudó unos segundos mientras miraba el rostro de Marinette, el cual apenas se podía distinguir entre la sangre y el lodo. No, no quería dejarla ahí. Pero salvarla podía llegar a arriesgar los Miraculous. Era más fácil tomarlos e irse a ocultar con el maestro Fu.
-No podemos llevarlos con nosotros, Plagg- dijo Tikki finalmente, sintiendo que su corazón se le rompía al pronunciar esas palabras. Se sintió horrible por sugerir que debían abandonarlos, pero sabía que ese era su deber como kwami.
Plagg la miró, incrédulo, pero frunció el entrecejo.
-Sabes que sí podemos llevarlos con nosotros, Tikki, porque existe una manera. No solo podemos, sino que debemos llevarlos a un sitio donde estén a salvo- dijo el kwami negro- es lo menos que podemos hacer por ellos dos, después de todos los sacrificios que los hemos obligado a hacer para salvar París y mantener el secreto al mismo tiempo-
-Pero…-
-Mi chico ha sufrido mucho por culpa de esto, y seguramente ella también- dijo Plagg- abandonarlos es una pobre manera de pagarles-
-Plagg…-
-Sabes bien que tengo razón- la interrumpió Plagg antes de que siguiera buscando pretextos- si no fuera así, ¿porqué fue que el Lucky Charm le daría a la chica justo lo que necesitábamos para rescatarlos?-
-Plagg, no creo que sea…-
-Tikki- dijo Plagg en un tono firme, sus ojos mostrando una enorme tristeza- no puedo… no voy a perder a un cachorro otra vez, ¡no mientras yo pueda hacer algo para salvarlo!-
Tikki gruñó. Si alguien conocía muy bien el dolor de perder a un elegido, ese era Plagg. Siempre los Chat Noir se sacrificaban por Ladybug, y era normal que el kwami negro perdiera a sus elegidos.
En el fondo, ella sabía que Plagg tenía razón, pero estaban a punto de romper una de las más antiguas reglas de los kwamis, haciendo algo que nunca antes había hecho, desde hacía más de cinco mil años. Finalmente, Tikki asintió y voló hacia Marinette, y la hizo abrir su mano derecha, donde las dos píldoras aún estaban. Las tomó, y le pasó una a Plagg.
-Sabes que estamos rompiendo las reglas- dijo Tikki, mirando su píldora.
-Lo sé- dijo su compañero- pero tenemos este poder precisamente para situaciones como esta-
Los dos kwamis se pusieron sus respectivas píldoras en la boca y las tragaron.
Tikki se rodeó de un brillo rojo, y Plagg de uno de color verde. Las extremidades de ambos comenzaron a crecer y alargarse. Los rasgos de los dos adquirieron facciones mucho más humanas. Los bigotes y la cola de Plagg desaparecieron, así como las antenas de Tikki. Unos segundos después de haber ingerido las píldoras, ambos kwamis se habían convertido en un par de chicos humanos.
Plagg era un chico alto, de piel morena, cabellos color azabache y profundos ojos verdes. Sus colmillos sobresalían de sus labios, y los cabellos en los lados de su cabeza parecían un par de orejas. Estaba vestido con un pantalón negro y una camisa del mismo color. Tikki, por su parte, tenía la piel blanca, y largos cabellos rojos, con algunos mechones negros. Llevaba puesto un vestido color rojo con lunares negros, y sus ojos azules brillaban.
-No puedo creer que hicimos esto- dijo Tikki, mirándose las manos y luego su atuendo. Plagg se aplacaba el cabello, que seguían pareciendo un par de orejas. La kwami suspiró y se volvió a su elegida, mirándola con aprensión.
-Tranquila, estoy segura que el anciano nos perdonará esto- dijo Plagg, inclinándose al suelo donde Adrien yacía inconsciente- les tiene cariño a estos dos niños-
Ella asintió, recordando que el maestro Fu tenía una actitud cariñosa, casi de abuelo, hacia Marinette.
-¿Y ahora qué vamos a hacer?- preguntó Tikki.
Como respuesta, Plagg se inclinó al suelo, y levantó en brazos a Adrien, para echárselo sobre su hombro derecho como si fuera un saco de patatas. El chico estaba empapado, sus cabellos dorados escurriendo agua y lodo, y tenía golpes y heridas por todas partes.
-Ahora los llevamos con nosotros- dijo Plagg una vez que su elegido estuvo seguro sobre su hombro- ellos, y los Miraculous estarán protegidos-
Tikki asintió, y se inclinó para levantar a Marinette en sus brazos con relativa facilidad. Su elegida era pequeña y delgada, así que no tuvo mucho problema.
-Vámonos de aquí, Plagg, no nos queda mucho tiempo- dijo Tikki.
Justo en ese momento, dos figuras se posaron en la entrada de la catedral. Ambos kwamis los reconocieron de inmediato. Eran dos akumas que habían vencido en el pasado.
-jApresúrate, Tikki!- dijo Plagg, su piel perdiendo el escaso color que tenía- no dejes que te vean-
La kwami palideció también. Parecía que Rogercop e Hibou Noir los habían visto, y se acercaban a ellos con una actitud agresiva. Plagg dio un paso adelante de su compañera y, aferrando a Adrien a su hombro con su brazo izquierdo, levantó al aire su mano derecha. Tikki se dio cuenta de lo que Plagg estaba haciendo demasiado tarde.
-¡Plagg, no!-
-¡CATACLISMO!-
x-x-x
Ruinas de la explanada de Notre Dame
Poco después
Alya abrió los ojos y respiró aliviada al encontrarse cara a cara con la expresión preocupada de Nino. Miró a su alrededor y vio que se encontraba entre los escombros de la explanada frente a Notre Dame. La chica castaña se frotó la frente, y tomó la mano del chico, quien la ayudó a incorporarse y sentarse sobre el suelo. Recordaba la pelea de Ladybug y Chat Noir contra Volpina, pero después de una explosión sus recuerdos estaban borrosos.
-¿Estás bien?- dijo Nino, y al asentir la chica, la abrazó con una expresión aliviada. Alya apenas acababa de recobrar la conciencia e intentaba entender que estaba pasando, mientras que Nino había pasado varios estresantes minutos esperando a que su novia despertara- menos mal, estuviste inconsciente un buen rato-
-¿Qué sucedió, Nino?- preguntó ella, una vez que el chico se tranquilizó.
-Una piedra te golpeó en la frente, y estuviste inconsciente unos minutos. Volpina creó una horrible explosión- dijo el chico- destruyó todo a nuestro alrededor. Y creo que Chat Noir también utilizó su cataclismo. No sé que pasó con Ladybug y Chat Noir, o con Juleka, Kagami y los otros que estaban con nosotros-
-Quizá Luka los recogió en su auto y los ayudó a llegar a casa- dijo Alya.
-No lo creo- dijo Nino con una expresión preocupada, y señaló a su alrededor- de toda esta isla, solo la catedral queda en pie, Aly. Lo demás fue completamente destruido-
Alya tragó saliva. ¿Qué les había pasado a sus amigos? ¿Y qué había pasado con Ladybug y Chat Noir? Buscó entre sus cosas su teléfono celular, que por suerte estaba intacto. Nino se sentó junto a ella, y ambos vieron los últimos instantes de la pelea. Con horror, vio a Ladybug y Chat Noir recibir el impacto completo de la explosión, y fue entonces cuando la chica fue golpeada y el teléfono cayó de su mano. Las últimas imágenes fueron de Kagami gritando un "¡cuidado!", y Luka intentando proteger a su hermana menor de la explosión con sus brazos.
-Nino, tenemos que buscar a los otros- dijo la chica castaña, asustada al ver esas imágenes- estaban aquí con nosotros-
Nino asintió, y tras ponerse de pie, le ofreció la mano para ayudarla a levantarse. Ambos comenzaron a recorrer los escombros, en busca de sus amigos. No pasó mucho tiempo cuando encontraron a Juleka, Rose, Nathaniel y a Alix a unos metros de donde estaban ellos, la primera con su cara cubierta por sus manos y sollozaba en voz baja mientras que el pelirrojo intentaba inmovilizar el brazo de Alix con su propio saco.
-¿Se encuentran bien?- preguntó Alya, mirando preocupada a Juleka, quien parecía estar muy desconsolada- Juleka, ¿que pasó?¿estás lastimada?-
-Nosotros estamos bien- dijo Nathaniel, terminando de fijar el brazo de la chica más pequeña- Alix tiene un brazo lastimado, pero…-
-¿Pero?-
-¿No lo vieron?- dijo Alix con una expresión mortificada- vimos que el padre de Sabrina fue akumatizado de nuevo. Y monsieur Damocles también. Ambos estuvieron aquí-
-Oh- dijo Nino, sin entender.
-Llegaron junto con Volpina poco después de la explosión, y parece que estaban buscando a Ladybug y Chat Noir- dijo Nathaniel- o a cualquier persona que se pareciera a ellos. Se llevaron con ellos a dos personas-
Al ver a Juleka llorando amargamente, y a Rose intentando consolarla, Alya adivinó fácilmente de quien se trataba.
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Guarida de Hawkmoth
Una hora más tarde
Gabriel Agreste volvió a transformarse en Hawkmoth al escuchar a Hibou Noir y Rogercop entrar a su guarida.
-Trajimos a los chicos que estaban en la Ile de la Cité- dijo la voz mecánica de Rogercop. Entre Hibou Noir y él dejaron caer a dos personas a los pies de Hawkmoth, y éste se echó a reír.
Hawkmoth se echó a reír cuando los dos chicos cayeron al suelo en su guarida, rodeados por Hibou Noir y Rogercop, ambos apuntándoles con sus armas para evitar que se movieran. El villano comenzó a caminar hacia ellos, con su bastón en la mano.
"Por fin", pensó Hawkmoth con anticipación mientras los miraba "ellos dos deben ser Ladybug y Chat Noir. Por fin los tengo en mis manos…"
El villano miró a los dos prisioneros que estaban de rodillas frente a él en su guarida. La chica era pelinegra y tenía facciones orientales. Y el chico era bastante más alto que ella, tenía el cabello sucio por el agua de lluvia, y que intentaba proteger a la chica que tenía a su lado.
-Hibou Noir, toma los anillos y los aretes de ambos- dijo Hawkmoth. El hombre akumatizado se acercó a los dos chicos y les arrebató sus objetos, a pesar de que se resistieron, principalmente la chica, pero Rogercop la detuvo para evitar que interfiera.
-Sí, Hawkmoth- dijo Rogercop mientras le entregaba los objetos.
-¡No!¡Dame eso! ¡Es mío! No tienes ningún derecho de… - dijo la chica, empuñando sus manos e intentando dar un paso adelante para pelear con el superpolicía, pero el chico la detuvo de los brazos y sacudió la cabeza.
-Espera- dijo el chico alto- si peleas contra él, solo vas a salir lastimada-
El villano no los estaba escuchando, ni les prestó atención. Hizo un gesto de su mano para hacer que Rogercop e Hibou Noir contuvieran a los chicos mientras miraba los objetos.
-Ah, finalmente- dijo Hawkmoth, mirando el par de aretes y el anillo que estaban en sus manos- los Miraculous de Ladybug y Chat Noir están en mi poder…-
Miró los objetos, pero frunció el entrecejo al no sentir ningún poder fluir de ellos.
"Está equivocado, amo", escuchó la vocecita de Nooro en su mente "esos no son los Miraculous que está buscando"
-¿Cómo dices?-
"No… no lo son, amo", dijo Nooro en un tono temeroso en su mente "son piezas de metal comunes y corrientes, no los Miraculous"
Al escuchar aquello, Hawkmoth sacudió la cabeza repetidamente. No, no podía ser. Había estado muy cerca, y de nuevo lo había perdido. ¡Había perdido los Miraculous de nuevo!
-¡No!¡No!- gritó Hawkmoth, tirando los objetos al suelo y pateándolos con un gesto frustrado. ¡Esos idiotas! Eso significaba que le habían llevado a los chicos equivocados, y habían dejado escapar a los verdaderos Ladybug y Chat Noir- ¡estos no son los Miraculous!-
La chica se lanzó a recoger lo que había tirado Hawkmoth, y éste levantó su bastón, con toda la intención de golpearla con él en su frustración, pero el chico lo detuvo con sus manos. El bastón quedó entre las manos de Hawkmoth y las de él.
-¿Crees que eso es sabio, mocoso?- siseó Hawkmoth, entrecerrando los ojos- ¿sabes que puedo acabar contigo?¿doblegar tu voluntad y forzarte a hacer lo que yo te ordene?-
-Tú… tú eres Hawkmoth- dijo la chica en voz baja, levantándose mientras se volvía a poner el anillo en su dedo anular y adoptaba una pose defensiva- por eso estamos aquí, ¿no es así? Porque creías que nosotros dos éramos Ladybug y Chat Noir. Pero no lo somos. Te equivocaste- sonrió levemente- ellos escaparon otra vez, seguramente después del segundo cataclismo de Chat Noir-
Hawkmoth empujó al chico con su hombro para hacerlo soltar el bastón, desenvainó la espada que tenía dentro y apuntó a los chicos de manera amenazante.
-Muy inteligente, chica- dijo Hawkmoth, haciendo a un lado su ira por un momento- aunque no tanto, ya has estado akumatizada, si no me equivoco. Ah, sí, Kagami Tsurugi, la esgrimista que convertí en Riposte. Puede que no seas Ladybug, pero serás útil para mí en algún momento- pasó sus ojos al chico- y en cuento a ti- dijo finalmente, pasando al chico más grande, el que se había lanzado a defender a Kagami- ¿quién eres tú?-
-Luka Couffaine- siseó el chico- y éste no ha sido un placer-
-Y ahora que ya viste que no somos quienes creías, déjanos ir- dijo la chica.
Hawkmoth se echó a reír y comenzó a caminar peligrosamente hacia ella. Kagami entrecerró los ojos mientras que el chico que estaba con ella dio un paso hacia delante, interponiéndose entre ella y el villano. Hawkmoth, mientras tanto, los miró despectivamente.
-Rogercop, llévatelos de aquí- dijo Hawkmoth- ponlos en un sitio seguro, quizá más tarde encuentre un uso para ellos dos-
Rogercop asintió, y se llevó a los chicos con él, a pesar de que se resistieron, el hombre akumatizado los arrastró con facilidad. Una vez que se quedó solo con Hibou Noir, Hawkmoth se volvió hacia él.
-Ve por Volpina de inmediato, y tráela ante mí- dijo el villano, recobrando la calma- necesitamos un nuevo plan-
x-x-x
Lugar desconocido
Poco después
Marinette despertó de golpe, suprimiendo un gemido de dolor, y sintió un feo vuelco al encontrarse en un lugar desconocido, tumbada en el suelo y rodeada una profunda oscuridad. No sabía donde estaba, cómo había llegado ahí, o si estaba a salvo de Hawkmoth. O si Chat Noir estaba a salvo.
La chica se llevó las manos a la cara, y notó la ausencia de la máscara y de su traje. Estaba detransformada. Instintivamente se llevó las manos a los oídos, y dio un suspiro de alivio al sentir su Miraculous aún en su sitio.
¿Dónde estaba? Y más importante, ¿dónde estaba su kwami?
-¿Tikki?- dijo Marinette en un susurro. Nada, no hubo respuesta- ¿Tikki?- repitió en voz un poco más alta.
-¿Ma… ma lady?- escuchó la voz de Chat Noir a su lado. Su voz era débil, como si algo le doliera, pero estaba cargada de preocupación- ¿te… encuentras… bien?-
-¿Chat Noir? Sí, aquí estoy- dijo Marinette.
-Menos mal…- dijo la voz de Chat Noir a su lado.
-¿Te encuentras bien, chaton?- dijo ella en voz baja- estabas herido…-
Escuchó la risita de su compañero.
-No te preocupes por mí, bugginette, no es nada que unas lamidas no arreglen- dijo el chico.
Marinette sonrió, aliviada al pensar que al menos Chat Noir estaría bien. Ella sentía algo extraño en sus brazos y en su abdomen, y al pasar los dedos sobre ello se dio cuenta de que eran vendas. Alguien los había encontrado y había tendido a sus heridas.
-¿Chat Noir?-
-¿Umm?-
-¿Estás.. detransformado también?- preguntó Marinette.
-Sí, pero no sé donde está mi kwami…- escuchó decir al chico- ma lady, ¿sabes donde estamos? Me avergüenza decir que, sin mi transformación, no puedo ver en la oscuridad-
-No tengo idea- le respondió Marinette. Había algo en el ambiente, un sutil olor a incienso en el ambiente, que le parecía extrañamente conocido. Ahora que sus ojos se habían acostumbrado un poco a la oscuridad, veía que estaban en una especie de armario, con una puerta corrediza frente a ellos, y estaban tumbados en un futón- voy a ver si… puedo levantarme…-
Escuchó a Chat Noir gruñir en voz baja.
-Con cuidado- le dijo el chico- ¿no estás muy herida?-
-Creo que… auch…- dijo Marinette en voz alta. Demasiado alta.
La puerta corrediza se abrió de golpe, iluminando de pronto el pequeño armario en el que estaban los dos. Ambos cerraron los ojos al contacto súbito con la luz, y Marinette se cubrió los ojos con su brazo. Escuchó movimiento junto a ella, lo que quería decir que Chat Noir también se había cubierto los ojos.
-¡No hagas eso, no te levantes!- escuchó la voz de Tikki decir, y un par de manos bastante grandes para ser de la pequeña kwami la empujó para que se volviera a recostar- tienen que reposar, los dos recibieron una tremenda golpiza-
-Tikki tiene razón, ambos tienen que tomarlo con calma- dijo una voz masculina, de tono grave, desconocida para Marinette.
-¿Plagg?- escuchó a su lado la voz de Chat Noir.
-Así es, chico- le respondió Plagg. Ambos kwamis hicieron una pausa por un segundo, después de la que Plagg continuó hablando- ¿y bien?¿No van a gritar histéricos por la sorpresa?-
Marinette no sabía a qué se refería el kwami, y decidió volverse hacia su derecha, a donde estaba Chat Noir, olvidándose por un momento de que ambos estaban detransformados. Lo que vio hizo que abriera la boca de sorpresa.
-¿A… A… Adrien?- dijo la chica- ¿tú… tú eres Chat Noir?-
La chica no podía creer lo que estaba viendo. Adrien era Chat Noir. Adrien, el chico del que había estado enamorada desde el día que apareció en su vida, ¡era Chat Noir! Adrien era su compañero de equipo que constantemente la fastidiaba con sus constantes coqueteos, quien siempre se había sacrificado por ella mientras peleaban, y quien la protegía valientemente de todos los ataques que podrían haber llegado a dañarla.
Si no estuviera ya tumbada en el suelo, Marinette estaba segura de que se desmayaría de la impresión.
No, no podía ser posible. Había visto a Chat Noir lado a lado con Adrien, ¿no? Aquella vez con Gorizilla, había visto a Chat Noir y a Adrien juntos. ¿Había sido un engaño?
Aunque pensándolo bien, eso explicaba perfectamente porqué el chico no había sido akumatizado nunca antes, a pesar del terrible trato y las decepciones que le provocaba su padre: tenía un Miraculous que lo protegía.
Casi al mismo tiempo, Adrien también abrió la boca, sorprendido, sin poder creer lo que estaba pasando, la misma tormenta de pensamientos y emociones que pasaban por la mente de la chica invadieron la de él.
-¿Ma… Marinette?- dijo Adrien, hablando al mismo tiempo que Marinette, sus ojos verdes abiertos desmesuradamente- ¿tú… tú eres Ladybug?-
Los dos se miraron entre sí, boquiabiertos, mientras que Plagg se echaba a reír.
-Buajajajajajaja…- las carcajadas de Plagg apenas y llamaron la atención de los dos chicos, quienes no se podían quitar los ojos de encima.
-¡Plagg!- dijo Tikki, dándole un golpe en la parte trasera de la cabeza.
-¿Lo ves, Tikki?- dijo Plagg sin dejar de reír, codeando las costillas de su compañera e ignorando el golpe que acababa de recibir- ¡esto era lo que había estado esperando todo este tiempo! Te dije que sus caras iban a ser de lo más divertidas-
-¡Plagg!- dijo Tikki en un tono reprobatorio.
Las sorpresas de los dos chicos no paraban ahí. Una vez pasada la sorpresa inicial entre ellos dos, pues cuando se volvieron hacia los kwamis, se dieron cuenta de que no eran los mismos que conocían, sino que ahora eran…
-¿Humanos?- dijo Marinette, sorprendida- Tikki, ¿qué fue lo que te pasó?-
Tikki se veía diferente. Muy diferente. Era como si la voz de Tikki estuviera en otra persona, en una compañera suya de la escuela. Era una chica un poco más alta que ella, con la cara redonda y mejillas enrojecidas, o quizá eso parecía porque su cabello era de un brillante color rojo. Lo único que le recordaba a Tikki, además de su voz, eran sus enormes ojos azules, que eran exactamente iguales a los que vio la primera vez que usó su Miraculous.
Plagg, el kwami de Chat Noir, también parecía un chico común y corriente también, excepto porque sus colmillos sobresalían a sus labios, y porque algunos mechones de cabello parecían formar un par de orejas. Tenía una mirada peligrosa y traviesa, y Marinette tenía la impresión de que podía ser bastante temible si se lo proponía, una fuerza de la destrucción, aunque parecía tener buen corazón, tanto como el mismo Chat Noir.
Adrien compartía la sorpresa de Marinette.
-¿Plagg?- dijo Adrien, intentando incorporarse, haciendo una expresión de dolor- ¿realmente eres tú?¿cómo es posible…?-
-Ah, esa también era la reacción que estaba esperando- dijo Plagg, empujando con una mano a su elegido para que se volviera a tumbar sobre el futón en el suelo- tranquilo, chico, les vamos a explicar todo a su debido tiempo. Mientras tanto, trata de no moverte, o vas a arruinar todo el trabajo que hizo contigo el maestro Fu-
-Despertaron muy a tiempo, ya es hora de que el maestro les cambie las vendas- dijo Tikki, lanzándole a Plagg una mirada de advertencia.
Ambos chicos se miraron entre sí de nuevo, sorprendidos, sin poder creer aún lo que estaba pasando. Todas esas sorpresas hicieron que a los dos pobres chicos les doliera la cabeza. ¿O había sido acaso la paliza que habían recibido en la explanada de Notre Dame?
Lo que les recordaba…
-¿Qué fue lo que pasó con Volpina?- preguntó Adrien, palideciendo levemente- ¿y los demás?¡Nuestros amigos estaban en esa explanada!-
-No lo sabemos- dijo Tikki, sentándose junto a Marinette, mientras que Plagg se sentaba en el lado contrario de Adrien- después de la pelea, ustedes dos estaban muy heridos y se detransformaron. Volpina hizo estallar casi todo el barrio, y solo la catedral quedó en pie. Según escuchamos, hubo varios heridos. Nosotros dos usamos las píldoras que Marinette obtuvo con el Lucky Charm, y convertimos en humanos. Y aprovechamos la confusión para traerlos aquí para curar sus heridas, y proteger los Miraculous-
-Y ser regañados por Fu- dijo Plagg, poniendo los ojos en blanco.
-Pues claro, ¿cómo se te ocurre usar cataclismo en tu forma humana?- dijo Tikki, rodando los ojos y cruzando los brazos- tenías bien merecido ese regaño-
Plagg se cruzó de brazos, ofendido.
-Era la única manera que se me ocurrió para distraer a Rogercop- dijo el kwami negro- por si no te diste cuenta: ¡venía hacia nosotros!-
-Bueno- dijo el maestro Fu, aclarándose la garganta y acercándose a ellos con una bandeja en sus manos- ya les dije a los dos que sus elegidos necesitan descansar. Necesitan paz y tranquilidad, o no van a curarse nunca-
-Sí, maestro Fu- dijeron Tikki y Plagg al mismo tiempo, bajando la cabeza como si se tratara de dos niños siendo regañados, lo cual era bizarro de ver, sobre todo porque Marinette sabía que los kwamis eran tan antiguos como el mismo universo.
Marinette sonrió levemente al ver al maestro Fu sentarse entre ella y Adrien, y sacar una bandeja con ungüentos y vendas.
-Necesitan tranquilizarse los dos- dijo el maestro Fu mientras procedía a cambiar las vendas de ambos chicos- tienen que quedarse quietos, sin moverse, por un par de días. Las heridas que recibieron pudieron haberlos matado, si no hubieran estado protegidos por sus trajes-
-Maestro Fu, pero ¿cómo es que Tikki…?- comenzó a preguntar Marinette.
-Los kwamis utilizaron una técnica prohibida- dijo el maestro Fu- se desligaron momentáneamente de los Miraculous para volverse humanos y poderlos traer aquí. Pero ya tendremos tiempo para explicar esto. Será mejor que ustedes dos descansen mientras se recuperan. No deben levantarse y deben moverse lo menos posible-
-Maestro, ¿no va a…?- comenzó a decir Wayzz, quien era el único kwami que aún seguía teniendo su tamaño original.
-Oh, cierto- dijo el anciano- ustedes dos tienen que dejarlos en paz por un rato-
Y sin darles tiempo de responder, el maestro Fu hizo salir a Tikki y Plagg del pequeño armario donde estaban, al este último tirándolo de una oreja, y cerró la puerta corrediza, dejándolos de nuevo en la oscuridad.
-Ay, ay, ay… ya voy, maestro- escucharon a Plagg quejarse tras la puerta.
Una vez que quedaron en silencio, Marinette volvió su cabeza hacia Adrien, y éste hacia ella. Ambos se miraron en la penumbra como si no pudieran creer lo que estaban viendo, y finalmente sonrieron.
Todo aquello les parecía un extraño sueño, pero sabían muy bien que no estaban soñando: el dolor de sus heridas era bastante real.
Tenían mucho de que hablar.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Como ven, Plagg se emocionó con la destrucción, pero hizo todo porque tiene buen corazón, y en el fondo le tiene mucho cariño a su elegido. Tikki también, pero estaba peleando entre su necesidad de seguir las reglas y su cariño por Marinette. En eso, a Plagg se le hizo mucho más fácil tomar la decisión. Y sí, los akumas confundieron a Kagami y Luka con Ladybug y Chat Noir. Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews, y por seguir leyendo.
Abby L.
