Roses.

Notas de la Autora: Siento la tardanza! Gracias a todas las personas que dejaron Review!

Ahora sigamos con el fic!

&&&&&&&&&&&&&&&&

Roses

By Maki

&&&&&&&&&&&&&&&&

Capitulo 2: Close to Heaven

Rayos, eso se sentía muy bien. La suave boca de Edward acariciando la suya con suavidad. Un fuego en su pecho comenzó a arder y él conocía muy bien que significaba: excitación.

Sus manos se tornaron en las mejillas del rubio ansiosas y su boca busco más. Su experta lengua se abrió paso por la boca del joven alquimista quien ahoga un gemido en respuesta. Roy sintió que la temperatura subía aun más al oír ese gemido por lo que sus manos bajaron a los glúteos de Ed. Otro gemido ahogado.

"Mierda... me pone mas caliente cuando gime.."

La evidente erección de Roy punzaba en su abdomen alentándolo aun más, moviéndose cadenciosamente sobre las caderas de morocho.

"Quiero que entre en mi"

Mustang bajo sus manos a la cremallera del pantalón de Ed mientras su boca bajaba por su cuello dejando un hilito de saliva a su paso. Ed gemía libremente mientras sus manos dibujaban círculos en las caderas del militar. Sin darse cuenta, este tenia su miembro libre y Roy lo masajeaba con apuro.

"No vale asi"

Ed se incorporó y con una mano en el pecho del morocho se sentó marcadamente en las caderas de Roy, sin fijarse en la cara de fastidio de Mustang, sus manos bajaron decididas al pantalón azul del coronel y una vez allí sin el menor pudor bajo la cremallera y hundió su rostro. Resultado: un potente gemido que Roy no pudo acallar.

La lengua de fullmetal subía y bajaba, lento, muy lentamente y luego lo introducía en su boca y succionaba muy quedamente.

-Fu-full-metal... de-deja de jugar o... te incinero ahora!

Ed no presto atención a sus palabras y siguió su ritmo y no paro hasta que escucho pasos en el corredor.

Calmadamente se levanto, acomodo su pantalón y camino hasta el umbral de la oficina.

- Coronel, esta misión queda pendiente...

Sin más cerro la puerta.

&&&&&&&&&&

¿Qué rayos le ocurría? Primero lo odia y ahora ¿casi hace el amor con él?

"Necesito un terapeuta.."

Pero todo fue su maldita culpa, si no hubiese botado su bolígrafo no hubiese tropezado y no hubiera llegado a eso.

"Pero me gusto"

Ese era el gran problema, le había agradado la situación y eso revelaba lo "mal" que estaba. Tratando de despejar su mente, cerro los ojos respirando profundamente. No, sin duda estaba mal...

Sin proponérselo sus pies lo conducían al bosque que había visto pero no lo noto hasta que vio las rosas.

Ahí estaban, esperándolo. Sonrió para su adentros y se hincó para tocarlas. Los pétalos tan suaves, las hojas verdes y el tallo con sus espinitas dispuestas a defenderlas. Las rosas se les hicieron parecidas a... Roy. El coronel superficialmente era como las espinas... en el interior estaba lleno de vida y de amor...

Se golpeo la frente con fuerza. Si seguía pensando asi de seguro enloquecería.

- ¿Ustedes creen que un idiota como ese puede ser parecido a ustedes, que son tan lindas? – acariciando un pétalo rosado – nah... imposible. Es solo un idiota...

"Con el cual casi llego a mayores por una estúpida calentura"

Pero luego lo recordó.

"Coronel, esta misión queda pendiente..."

¿De donde rayos había sacado eso? En ese momento solo pensó en tomar el control, hacerlo suyo sin importar que era su superior y aun más, su mayor enemigo. Suspiro pesadamente. El solo recordar lo que había acontecido antes despertaba cierta parte de su cuerpo y eso era lo que menos quería en este momento.

- Mejor me voy a la hospedería, Al ha de estar preocupado –dijo mirando al cielo- tomaré una buena siesta para dejar de pensar estupideces... - su mano deja de brindarle caricias a los pétalos de la rosa – Mañana prometo volver.

Sin más inicio el camino a la ciudad sin saberse observado por alguien.

- Vaya... no pensé que esta fuera tu... debilidad.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

- ¡Maldito enano! ¿Cómo se atreve a dejarme asi?

Estaba furioso, no, más que furioso. Era la primera vez en que alguien osaba a dejarlo en aquel estado para él "deplorable". Vale, eso era humillante, pero tenía un gran problema... ¿cómo apagaría a "su amigo"?

"Ni loco me masturbo aquí..."

¿Realmente tenía opción? No tuvo tiempo de pensar porque la puerta de su oficina se abría dando paso a la Lieutenant Hawkeye con una pila asombrosa de papeles por chequear. El solo hecho de ver cuanto trabajo tenia despejo su mente del "problemita", haciendo que este "pasará" paulatinamente.

- Coronel, ¿ya se ha ido Edward-kun?

"Edward..."

-Si Teniente, fullmetal se ha retirado hace solo unos instantes – "Maldito enano, ¡me las pagará! –fingiendo tranquilidad.

-Bien –dijo acomodando los papeles en su escritorio- Coronel, solicito permiso para hacer una pregunta-.

-Concedido – dijo revisando el primer papel de la pila.

- ¿por qué está tan agitado? Y ¿por qué Edward-kun se fue sin llevarse el informe de su nueva misión? –dijo mirándolo fijamente, apuntando el dichoso papel con la nueva misión del rubio.

Roy palideció al instante. ¿Cómo explicarle a la Teniente "Sabes, tuvimos un momento de calentura y él me dejo a medias"? No podía, por su orgullo de conquistador innato, no. Su cerebro trabajo rápido formulando una forma de sacar la pregunta del paso y hacer como si nada. Pero el sudor que corría por su sien no le ayudaba mucho en la posible farsa. Entonces, ¿qué hacer?. ¿Fingir demencia o sincerarse con la Lieutenant?

-Coronel, si va a realizar este "tipo de cosas", ¿no sería mejor hacerlas en otro lugar, quizás, más apropiado?

Atrapado. Ni siquiera pudo defenderse o excusarse y Riza había acertado a todo con solo verlo a la cara. Agacho la cabeza dándose por vencido.

- Solo fue un error...

- ¿solo... un error... coronel?

¿Cómo preguntaba eso? Claro que era un error, él era un HOMBRE y un Hombre no gusta de otro Hombre, ¿o sí?.

" Pero me gusto lo que sentí cuando él me besó..."

¿Quién era entonces Edward Elric? Un alquimista, un enano, un muchacho de no más 17 años... ¿y? Esas cosas eran apreciables a simple vista, todo el mundo militar sabia que él era un joven genio que se había convertido en alquimista nacional con solo 12 años... pero eso no era lo que él, Roy Mustang, quería saber... ¿Quién era Edward Elric para él, el Coronel Roy Mustang?

"No lo sé..."

- No lo sé Lieutenant...

Riza entorno una mueca. No era común en él duda frente a cuestiones "amorosas". Se dedico a mirar a aquel hombre en silencio analizándolo, fijándose en la profundidad de sus ojos azabaches...

"Duele perder..."

- Coronel...

-Diga teniente...

- ¿quiere que llame al alquimista de acero?- dijo lo más neutro posible- aun tiene que asignarle la nueva misión.

- No, aun no Lieutenant – dijo Mustang perfilando el rostro - aun tengo dudas que aclararme – dijo mirándola.

Riza supo entonces, con esa mirada que lo que estaba pensando no estaba erróneo a la realidad... Roy Mustang se había enamorado en silencio.

&&&&&&&&&&&

- Al, ya llegué- dijo cerrando con suavidad la puerta de la habitación.

La pequeña habitación de paredes blanco nácar, permanecía en silencio. La sencilla cama de cabezal de madera de roble estaba perfectamente estirada y junto a ella, a lo vertical la pequeña ventana dejando ver el azul del cielo.

Edward se acerco a la cama para dejar sobre ella su sobretodo rojo, luego se quito su chaqueta negra dejándola junto al sobretodo. Se encamino hacia el baño en busca de Al, pero nada, el joven Elric no estaba en la habitación...

- ¿Dónde se metió Al? – mordiéndose el dedo pulgar- mejor lo voy a buscar..

En ese momento la puerta de la habitación se abre revelando la armadura. En sus manos traía unos paquetes que evidenciaban ser comida.

- Ah, nii-san ya llegaste...

- ¿dónde andabas, Al?

- Fui a comprar víveres, siento la demora.

- ya no importa... – dijo más aliviado – la próxima vez deja una nota, me preocupe al no encontrarte

- lo siento nii-san...

- ya paso...- estirando los brazos y bostezando- Al, dormiré un poco...

- ¿a esta hora?, ¿no prefieres comer antes?

- no... comeré después...- descalzándose – no me despiertes... –dijo con una mueca de amenaza.

Y sin más quito el lazo que afirmaba su trenza y se estiro en la cama dándole la espalda a Alphonse. La armadura se quedo estática durante unos minutos hasta procesar la información, luego se dirigió a la pequeña despensa que había en la habitación y guardo los víveres procurando no meter mucho ruido, ya que Ed tenia un genio horrible cuando interrumpían sus horas de sueño.

" Ah... Ed-Edward..."

" Ah!"

"Ed...ah!"

Cabello azabache, sudor... calor. Un cuerpo extasiado al máximo... un uniforme militar azul... El vaivén de un pecho amplio, una respiración agitada, unos brazos rodeando su espalda, unos labios entornados en una mueca de placer, unos ojos cerrados...

La blancura de unas sabanas profanadas por colores, placas de rango... mechones rubios adhiriéndose esporádicamente a la mezcla. Un brazo de automail aferrándose a unas caderas morochas, manteniendo un ritmo ascendente.

Unas piernas morochas aferrándose alrededor de sus caderas, sus ojos dorados inyectados en lujuria se abren. Él quiere ir más rápido, profundizar la unión. Ya no es un rubio y un morocho, son uno.

"Ed... más adentro...!"

Se muerde el labio, el calor en su cuerpo aumenta, ambas manos se entierran en sus caderas, entra más fuerte, gime en el acto. Su rubio cabello se pega en su sienes debido al sudor. Siente manos en pecho, es él, lo estimula porque quiere más...

Él se sienta, esconde su rostro en su tierno cuello adolescente, su manos tocan su juveniles caderas, las empuja contra el, Ed hace lo mismo. El orgasmo llegó. El se aferra a su cuello, no lo quiere dejar ir. Siente besos en su cuello, suspira. Su mano metálica baja a su entrepierna, lo acaricia y el suspira roncamente en su oído. Lo empuja, él tiene el control.

"Edward!!!"

Continuará hasta oír lo que busca. Acerca sus labios a los suyos en un falso intento de besarlo, pero el acerca sus labios con ayuda de sus manos las que apoya en sus mejillas, es una demanda desesperada.

"No me has dicho lo que quiero oír"

Cesa la caricia. Lo torturará hasta oírlo, hasta oír lo que da razón a lo que esta haciendo ahora.

"Te amo"

Sonríe ampliamente, la tortura termina y solo hay espacio para amar, amar con todo. Lo besa con dulzura en los labios, los párpados, la frente y en la nariz. Lo abraza y el corresponde, lo arrulla en su pecho.

"Te amo... Roy"

- Roy...

-¿qué?- dijo Alphonse al oír a su hermano hablando dormido - ¿dijo "Roy"?

- Roy... no hagas eso, me haces cosquillas...

¿Las armaduras sudan frió? Alphonse parecía ser la excepción. Se levanto de la silla en que había estado leyendo una novela y se acerco con sigilo a la cama. Edward sonreía como nunca antes le había visto.

-Roy...

No estaba soñando. Por segunda vez había oído el nombre del coronel... ¿Qué le pasaba a Edward?

Eso era lo que Alphonse descubriría...

&&&&&&&&&&&&&&&&&

Notas de la autora: ¿Cómo ha quedado?

No sé... necesito que ustedes, mis fieles lectores me lo digan! Sus reviews me animan a seguir escribiendo.

Como había dicho, Roy esta en proyecto de uke total... no sé si mola... a mi me parece divertidísimo. Ver a un Roy sensible y cariñoso, tímido en la cama es como ver a un gatito recién nacido... te llena de ternura!

En fin... Este cap de lo dedico 100 a la Gabotta, nena, sabes que eres mi fan numero 1 y que yo procuro mantener felices a los fans XD

Jajajajajajaja

En fin, Ójala que hayáis tenido un linda Navidad

Prospero año nuevo para vosotros!

Besos, Maki.

26 de diciembre de 2006.