Era un nuevo día en el hogar de los Tendo, lo que quiere decir que Akane estaba enojada, Kasumi estaba alegre y Nabiki estaba perdida en el mundo de los sueños. Nada fuera de lo común a decir verdad.

El motivo del enojo de Akane se encontraba durmiendo plácidamente bajo el techo de su propia casa, en una de sus habitaciones, bajo las cobijas de su futon. Él era su prometido, Saotome Ranma. Aunque si por ella fuera, él no ostentaría tal titulo, razón de ello su actual misión.

A Akane le habían asignado el deber de despertar a Ranma, una tarea que ella detestaba con todo su corazón. Despertar a Ranma era una ardua tarea, Akane lo había intentado todo desde ruidos fuertes hasta golpes brutales, los primeros fueron ignorados y los últimos fueron evadidos con facilidad. Hoy ella intentaría despertar a Ranma de una nueva forma, Akane usaría agua helada.

Que al despertarle, el agua haría activar la maldición era un pequeño beneficio, Ranma se lo tenía merecido.

"¡Ranma!" La peliazul exclamó el nombre de su prometido.

Nada sucedió, Ranma continuó durmiendo ignorante de las intenciones de la Akane que no era suya.

Ella lanzó el balde de agua helada sobre su durmiente prometido, no pudiendo evitar el leve sentimiento de felicidad al hacerlo. Ella le demostraría cuan mala había sido su elección...

"¡La comida está lista, apresúrate o se nos hará tarde!" Akane disfrutó como la pequeña pelirroja saltó de su futon sorprendida ante el repentino baño.

"¡Finalmente! Estoy de vuelta~" La empapada pelirroja susurró.

La pequeña pelirroja no parecía estar enojada o asustada todo lo contrario, Ranma parecía estar feliz.

"¿Ehhhh?" Akane trató de entender la extraña reacción de Ranma, quien estaba saltando de la felicidad mientras hablaba para sí misma.

"¿Cuanto tiempo pasó desde que me fui?" Ranma preguntó mientras observaba los alrededores de su espartana habitación. Él había empezado a preocuparse después de estar viviendo en aquella realidad durante unas semanas, afortunadamente, no había sido necesaria ninguna acción de su parte.

¿De qué habla?, ¿Cuánto tiempo de qué?, ¿A dónde fue?, Eran algunas de las preguntas que se amontonaron en la cabeza de Akane, ¿Acaso despertarlo con agua fria le había vuelto loco?

"Eshhh, usaste más agua que de costumbre," Ranma dijo exprimiendo su camisa. "No creerás por lo que pasé."

Ranma decidió que su empapada camisa era una causa perdida, por ello la descartó y empezó a desvestirse.

"¡¿Q-qué cr-crees que haces, pervertido?!" Akane evitó la mirada, sonrojándose ante la repentina acción de Ranma.

"Cambiándome, pues una chica violenta decidió echarme agua mientras dormía, ¿Acaso no me ves?"

"Estás delante de mí, ¿Acaso no tienes vergüenza?" Akane decidió ignorar lo de 'chica violenta' pues era bueno que él pensará eso de ella, así ella podría convencerlo de cambiar el compromiso a una de sus hermanas, quienes eran más 'femeninas'.

"¡Ja! ¿De qué hablas, Akane?" La pelirroja preguntó en un tono burlón, dándose la vuelta para encarar a Akane. "No tengo nada que avergonzarme, ¿No te parece?." Dijo señalando con su pulgar su pecho, movimiento que dio énfasis a su exuberante busto.

Akane sintió una vena asomarse en su frente. Era irritante que su 'prometido' fuera más atractiva que ella, ¡Incuso él tenía un mayor busto!, que un hombre fuera mejor mujer que ella era un tema delicado para ella. Lo más insoportable era que Ranma también había demostrado ser mucho mejor en la cocina que ella.

Akane suprimió la extraña reacción que sintió de golpear a Ranma, una reacción que a medida pasaban los días se hacía cada vez más común.

Ranma habló antes que Akane pudiera expresar su desagrado.

"¿Por qué tienes el cabello largo?" Ranma preguntó tontamente.

"Desde hace años lo tengo así." Akane inclinó la cabeza hacía un lado, su anterior irritación había desaparecido siendo reemplazado por curiosidad. Para ella Ranma era una molestia, un pervertido y también era un gran misterio. Sus grandes habilidades de artes marciales, las extrañas miradas que él le dirigía y su asombrosas habilidades en la cocina, todo en él era un misterio para ella.

"¿Có- Ah!, con que era eso." Ranma suspiró, habiendo entendido todo. Él no había mágicamente aparecido donde debía estar, esta no era su Akane, este no era su hogar. Él continuaba siendo nada más que un huésped no deseado, una molestia, un extraño.

"¿Eso?, ¿De qué hablas?" Akane decidió preguntar.

"Jejeje~" Ranma soltó una risa nerviosa. "Deberías apresurarte o se hará tarde para ir a Furinkan. No creo que quieras enfrentarte a un corte de pelo cortesía del lunático director." Ranma cambió el tema, deseando que Akane olvidaría su pequeño desliz.

"¡Tienes razón!" Akane salió corriendo de la habitación de Ranma, satisfecha de no tener que compartir más tiempo junto a Ranma.

'¿Corte de cabello?¿Lunático director?' Akane sacudió la cabeza, concluyendo que su prometido estaba loco, a medida que el tiempo pasaba los defectos de Ranma parecían aumentar.

Ranma sintió alivio al ver Akane marcharse. Ranma volvió a su tarea anterior de buscar algo para vestirse, pues su actual vestimenta estaba totalmente empapada.

"Idiota." La pelirroja se regaño a sí misma, mientras buscaba su camisa favorita. Había hablado de más, creyendo que había vuelto a su mundo cortesía de la peculiar forma con la que Akane le había despertado. Ésta Akane también compartía esa desagradable característica.

Observando su entorno Ranma se dio cuenta que algo faltaba. Genma no estaba en la habitación.

'Seguramente Genma esté ebrio, celebrando la inminente boda con Soun.' Ranma resopló con desdén, Genma no había logrado casarle con una Tendo y eso que él tenía casi dos años viviendo junto a ellas, cualquier plan de éste otro Genma sería completamente inútil, él bajo ninguna circunstancia se casaría con ninguna de ellas.

Grrrrrrrr.

El estomago de Ranma demostró su descontento ante su actual estado de abandono, exigiendo ser alimentado inmediatamente o Ranma tendría que hacerse cargo de las consecuencias.

"Aún no es tiempo, no molestes." La pelirroja rebuscó en su pesada mochila, en busca de unos pantalones secos.

¡Grrrrrrrrr!

Ranma decidió obedecer a su estomago.

"¡Ya voy!" Refunfuñando algo acerca de estúpidos estómagos Ranma se marchó de la habitación de huéspedes de los Tendo.

En realidad, Ranma no podía culpar a su estómago.

La comida de Kasumi era divina.


Después de un rápido cambio de genero, cortesía de la siempre presente tetera, Ranma era una vez más un hombre.

Ranma tenía un problema. Él no podía vivir sin la cocina de Kasumi, era totalmente dependiente de ella. Durante su viaje con Genma, él se acostumbró a comer comida en no muy buen estado, o despojar a algún incauto para alimentarse. Ahora simplemente no podía vivir sin ella, no después de tener años comiendo los deliciosos platos de Kasumi él se había convertido en un adicto, comer cualquier otra cosa le parecía... inadecuado.

Cuando Ranma se enteró que de alguna forma le habían enviado a aquí, uno de sus primeros temores fue perderse la comida de Kasumi. Afortunadamente, sus preocupaciones resultaron ser innecesarias, pues ésta Kasumi cocinaba igual que la otra Kasumi, con la cual él había compartido durante años.

"Grofff" Un panda rugió con furia apenas contenida, fue totalmente ignorado.

Ranma continuó disfrutando uno de sus pasatiempos favoritos, robar la comida de su padre.

Que hijo tan ingrato tengo!' Genma se quejó mediante uno de sus signos de madera.

Ranma ignoró a su padre, optando por despojar a Genma de su comida.

Genma decidió tomar medidas drásticas o de lo contrario podría perder toda su comida ante el voraz apetito de su hijo.

Ante su idea, Genma sintió un escalofrío recorrer todo su felpudo cuerpo.

'Te enseñaré a respetar a tu anciano padre.' Genma golpeó brutalmente a su hijo con su cartel, rompiéndolo en pedazos al hacer contacto con la desprotegida cabeza de Ranma.

"¡Ay!" Ranma no pudo evitar el quejido de dolor que salió de sus labios. "¡¿Por qué hiciste eso, viejo?!" Se quejó, mientras sobaba su cráneo con su mano.

Genma no contestó, pues estaba ocupado devorando la comida de Ranma.

Que Genma se viera obligado a recurrir a un método tan directo, significaba que Ranma había mejorado mucho.

'¿Cómo pudo mejorar tanto?', Genma sacudió su cabeza, probablemente su perdida se debía a su jaqueca, después de todo él había estado bebiendo junto a Soun la noche anterior.

Genma esquivó el entrante ataque de Ranma, que consistía en arrojar sus palillos a velocidades sorprendentes.

El momento de distracción le costó a Genma el plato de Ranma, que ahora se encontraba en las manos de su hijo.

'Deja a tu pobre padre comer en paz.'

"No permitiré que toques mis croquetas." Ranma dijo de manera protectora.

Genma intercambió miradas con su hijo, y supo que sería una lucha hasta el último hombre en pie.

"¿Akane, Quién crees que gané?

"Genma, él es el maestro después de todo."

"¿Te gustaría apostar por ello?"

Ambos luchadores ignoraron la naciente conversación entre las hermanas Tendo.

Ranma fue el primero en moverse con intenciones de extraer venganza.

Genma se irguió en una postura defensiva, listo para bloquear y redirigir cualquier ataque de su hijo.

Y así ante la familia Tendo como testigo empezó una lucha épica entre los Saotome, una lucha que marcó el inicio de una nueva etapa para las dos familias.


Al fin y al cabo en esa mañana no sucedió nada en especial, solamente fue un día como cualquier otro en Furinkan, donde la violencia era el pan de cada día.

La retrospectiva era una palabra que Ranma desconocía, si él la conociera entonces nombraría su actual estado como retrospectivo.

¿Cómo había llegado aquí?, Él suponía que se debía al espejo o quizás se debía a alguna otra travesura mágica. La pregunta importante era; ¿Cómo puedo volver a casa?, La respuesta le evadía.

¿Tal vez debía salir en busca de algo o alguien que le envié de vuelta?, Ranma sacudió la cabeza. No tenía sentido vagar sin rumbo tratando de encontrar alguien con conocimiento para hacerle volver, o toparse con un poderoso objeto mágico. Él no poseía ninguna habilidad que le ayudara a rastrear un posible objeto mágico.

Ranma decidió esperar, con esperanzas que hubiera un tiempo limite o alguien simplemente le devolviera su lugar de origen. Además, en el peor de los casos podía esperar por la espada mágica que cumplía deseos.

Esperar sin hacer nada era su mejor opción, sin embargo, hacer esto no dejaba de ser aburrido.

"Aburrido~" Ranma soltó un suspiro con exasperación. ¡Todo era tan aburrido!, Kuno no consistía en ningún reto, él simplemente era una molestia. Demonios, incluso las discusiones con Akane le parecían insípidas.

"Pues, si mi clase te parece aburrida eres libre de irte, Saotome." El profesor le propuso sarcásticamente, una vena se asomaba en su arrugada frente.

"Gracias, eres genial profesor." Ranma se levanto de su asiento, dispuesto a marcharse de la aburridora clase.

"¡Lárgate ahora mismo!"

Ranma se marchó, obedeciendo las ordenes del irritado profesor.

Sus días en este mundo se habían convertido rutinarios, el intercambiar insultos con Akane, golpear a Kuno, ser presionado por Genma y Soun para cumplir el compromiso. Ranma estaba empezando a extrañar a sus prometidas y rivales, él no tenía mucho que hacer sin ellos.

Aburrido. Sus días en este lugar había sido sumamente aburridos y repetitivos, él había estado actuando como lo hacía siempre, es decir esperando a los retos, proclamaciones o embrujo para reaccionar de una forma u otra, tristemente él ya no estaba en su verdadero hogar. Las cosas seguían sucediendo al igual que él las recordaba, desde el malentendido con Akane hasta el estúpido compromiso.

Después de vivir durante casi dos años en Nerima, él sabía que no podía depender de alguien que viniera en su ayuda, si en verdad él quería volver tendría que actuar. Él no quería actuar al igual que lo había hecho antes, no quería estar atrapado durante meses repitiendo eventos pasados.

'¡¿Cómo puedo salir de aquí?!' A Ranma le era irritante tener que ponderar durante mucho tiempo sin hallar una respuesta concreta.

"¡Alto ahí!" Una voz le impidió a Ranma continuar con su camino.

Ranma chasqueó la lengua, sabiendo que una molestia había llegado.

El dueño de la voz era un hombre joven, vestido en un impecable Hakama azul, en su cintura descansaba un simple bokken.

Él era el auto proclamado Relampago Azul de Furinkan, Tatewaki Kuno, quien al ver que tenía la atención de su oponente se preparo para llevar acabo su discurso.

"¡Cobarde!, supiste que vendría y decidiste huir de mi justa fu-" El discurso cuidadosamente planeado llegó a un abrupto fin, producto de un impaciente Ranma.

"¡Aghh-!" Kuno exclamó indignamente ante el dolor que le asalto, cosa que en un futuro negaría rotundamente.

'¿Cómo?¿Acaso me golpeó?' Kuno se preguntó luchando para mantenerse en pie pues no había visto a Ranma moverse.

'Seguramente el vil hechicero usó una de sus viles magias en mi.' Kuno concluyó adolorido, la posibilidad que Ranma simplemente fuera mejor que él fue tan ridicula que Kuno ni siquiera lo consideró.

"Es inútil, eres demasiado débil como para luchar contra mí." Ranma le dijo con sinceridad, habiendo decidido no permitir que éste otro Kuno también le molestara, con uno en casa tenía más que suficiente.

'¡Viles mentiras!' Kuno quiso rugir un desafío ante las palabras del rufián, tristemente la 'brujería' de Ranma le había dejado sin aire, Kuno luchaba para pensar con claridad.

"Siempre que 'luchamos' terminas perdiendo sin siquiera estar cerca de la victoria, ¿Por qué continuas con esto? ¿Acaso crees que algo cambiará si lo sigues intentando?" Ranma preguntó con curiosidad, al recibir como respuesta un torpe intento de golpe continuó con sus palabras. "No puedes derrotarme en tu actual estado, quizás si entrenas lejos durante mucho tiempo... podrías ganar." Ranma le dijo con esperanzas que quizás sus palabras alejarían a el obsesivo Tatewaki por un tiempo.

Tristemente tratar de razonar con cualquiera de los Kuno era una tarea casi imposible.

"¡Basta de tanta cháchara!" Kuno proclamó al haber finalmente recuperado su aliento. ¿¡Cómo se atrevía?!, siquiera sugerir que él era 'débil', la estrella ascendiente del Kendo, quien a los 17 años esgrimía la espada con una gracia y gallardía que tan sólo un verdadero maestro de la espada podría esperar igualar.

"Lucha contra mi como un verdadero hombre, hechicero." Kuno declaró apuntando su Bokken hacia el rostro de Ranma.

"Con que eres igual de terco que él..." Ranma murmuró con resignación, su plan consistía en convencer a Kuno con sus palabras de lo poco saludable que era para él enfrentarle todos los días. Tristemente su 'plan' había fallando ante la impenetrable terquedad de Kuno.

Ranma reconoció el reto de Kuno, colocándose en una postura agresiva. Si sus palabras no funcionaban, pues haría lo de siempre, dejaría que sus puños se comunicaran donde sus palabras eran inefectivas.

Kuno saltó a la ofensiva con su bokken en alto, preparado para la gran batalla de la que serían testigos los cielos.

Ranma no pudo evitar sonreír con anticipación. 'Quizás esta vez Kuno me dé una buena batalla.' Pensó mientras evadía un poderoso golpe, por su mente nunca pasó la idea de la derrota.

Y así empezó la lucha entre dos hombres, uno de ellos luchó para defender sus ideales y el otro luchó por que era lo único que sabía hacer.


Decepción, había sido decepcionante su 'batalla' con Kuno.

La decepción era una sentimiento con el cuál Ranma no estaba muy familiarizado, desde muy joven había aprendido a no esperar nada de nadie, su padre se lo había enseñado muy bien con sus acciones, esto llevo a Ranma a aceptar con resignación las acciones de su padre con un aire de 'No hay remedio, así es como es él.'

Sin darse cuenta Ranma había dado por hecho muchas cosas, ahora que él se encontraba sin ellas. Los días se habían tornado desabridos sin Akane, su Akane.

Tristemente, su continua estadía en este mundo tan parecido al suyo le había hecho más cercano a algunos oscuros sentimientos. El leve sentimiento de insatisfacción al despertar y ver que se encontraba en un lugar que no era el suyo, hasta la desagradable sensación de ser dejado atrás, abandonado y sólo.

"Ucchan..." El nombre de su mejor amiga salió de los labios de Ranma con tristeza. ¿Ella también se sintió así de sola?, no, seguramente para ella fue mucho peor.

'Todo cambió tan rápido' Pensó suspirando melancólicamente.

No, quizás la realidad era mucho peor. Quizás nada había cambiado, y él había sido el único que cambió, terminando siendo dejado a un lado. Seguramente todos continuarían su vida como si nada, Akane viviría al igual que antes siendo molestada por los pervertidos de Furinkan, Nabiki seguiría ganando dinero aprovechándose de los demás, Kasumi continuaría su pacifica y monótona vida.

¿Qué podía hacer?, era una pregunta que él antes no hubiera dudado en responder con un viaje de entrenamiento. Tristemente, ésta vez esa no parecía ser la solución a sus problemas.

Huir en un viaje de entrenamiento le haría correr el riesgo de perder la aparición de algún objeto mágico que podría solucionar su situación. Su mejor opción era simplemente esperar toparse con algún objeto mágico, ¿Puedo confiar que ellos me traigan de vuelta?.

Ranma no podía confiar en algo tan frágil como la buena voluntad de sus conocidos, no cuando algo tan importante dependía de ello.

Esta era la primera vez que Ranma se encontraba sólo.

Durante gran parte de su niñez y toda su adolescencia Ranma tuvo a Genma consigo, a pesar de lo poco confiable que su padre podía ser, Genma siempre había sido una constante en la vida de Ranma. Esta vez él tendría que salir victorioso a pesar de no tener a su padre junto a él.

Ranma sintió una pequeña sonrisa retadora asomarse en su rostro, a pesar de los oscuros sentimientos que se arremolinaban en su mente.

'¿Y qué si estoy sólo?' Ranma se preguntó con obstinación.

Era claro que las posibilidades estaban en su contra, lo que le había enviado a este lugar seguramente intentará impedir su regreso, pronto sus rivales y prometidas empezarán a aparecer buscando venganza, esto reduciría considerablemente su tiempo libre para buscar artefactos mágicos que le puedan ayudar, a pesar de todo esto Ranma rió.

"JaJaJa-" Sonaba forzada.

Después de todo, él había derrotado a incontables oponentes los cuales había sido mucho más poderosos que él. Él había ganado todas y cada una de sus batallas, sin importar cuán dolorosas o humillantes habían sido, eso no había cambiado, él era y seguía siendo el único y verdadero Saotome Ranma.

"Jajajajajajajajajaja~" Ranma rió con todas sus fuerzas, burlándose a sabiendas que tarde o temprano volvería a su mundo.

Su risa había cambiado por completo al igual que su estado animo.

El peculiar estallido de Ranma fue totalmente ignorado por los peatones de Nerima, quienes estaban acostumbrados a las excentricidades de los artistas marciales.

Una hermosa joven sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.


Ella vivía en una rutina, una rutina en la cual había caído hace años. En un inicio había sido bastante duro para ella cumplir con su auto impuesto rol, hubo momentos en los que ella había querido desistir y tirar la toalla, después de todo ella era humana.

El paso del tiempo hizo mella en ella, quien en su momento despreció su monótona rutina de la cual era prisionera. Afortunadamente para su familia, el tiempo mismo se encargó de extinguir aquella llama que se había originado en ella.

Una nueva persona nació aquél día.

La niña se vio obligada a crecer, convirtiéndose en lo que su familia más necesitaba. Ella era el pilar fundamental de su hogar, ella era Tendo Kasumi.

La cocina que antes había sido un campo de batalla se transformó en su templo, los quehaceres diarios pasaron de ser una molestia para convertirse en un bien necesario. ¿Podría ella ver a su padre sucumbir de nuevo a la tristeza?, o ¿Debería criar a sus hermanas en un hogar inestable?, Claro que no, ella no lo hubiera querido así.

Kasumi le temía al cambio. Ella temía que si cambiaba podría convertirse en alguien que no disfrutara más de la rutina que había construido por tantos años. Durante años Kasumi se había convertido en el pilar que soportaba a toda su familia, ¿Que sería de ellos sin ella?

Hubo un momento en el cual Kasumi sintió miedo, y en un momento de egoísmo se negó a aceptar la carga que le pertenecía, pasando así la 'carga' a su hermana menor, Akane.,

Kasumi se sentía culpable, ella había colocado un gran peso sobre los hombros de su hermana. En el peor casos sentenció a su hermana a un matrimonio infeliz. Con esto en mente ella comenzó a vigilar las interacciones entre los dos prometidos, con esperanzas que algo parecido al amor surgiera entre ellos.

Los resultados fueron decepcionantes.

Akane estaba siempre a la defensiva, esperando que Ranma demostrara sus 'perversiones'. Kasumi tenía el presentimiento que su hermana estaba desarrollando el mal habito de intercambiar insultos con Ranma.

Kasumi había empezado a dudar de las acusaciones de Akane, pues ella no creía que él era un pervertido o como mínimo él sabía ocultarlo muy bien, pues durante la corta estadía de Ranma ella no había observado ninguna conducta inapropiada de su parte.

Ranma parecía ser una buena persona aunque un tanto peculiar, él no tenía tapujos a la hora de intercambiar insultos con Akane, enfrentamientos a los que a veces Akane ponía fin golpeándole. Esto le preocupaba a Kasumi, ¿Y si Ranma le devuelve un golpe a Akane? afortunadamente, hasta ahora eso no había sucedido.

Nabiki lo había notado y no pudo evitar preguntarle a Ranma.

"¿Por qué te dejas golpear?" Nabiki le preguntó, ella había sido testigo de la lucha entre los Saotome, y estaba segura que Ranma podía fácilmente esquivar cualquier ataque de Akane.

"Es algo normal, ¿No? ella también me golpeaba cuando quería..."

La simple respuesta de Ranma se las arregló para sorprenderlas.

Kasumi había comenzado a sospechar que Ranma había pasado por una relación abusiva, pues el aceptaba la aptitud de Akane como algo 'normal.'

Unos ruidos distrajeron el ritual de Kasumi, quien estaba preparando té para su padre y su amigo Genma.

"¿Ara~?" Kasumi se llevo su mano derecha a su mentón, un habito que había heredado de su madre, eso le había dicho Soun.

"¡¿Qué haces aquí, Ranma?!, tu deber es estar junto a tu prometida durante todo momento." La vigorosa voz de Soun resonó por toda la casa Tendo, haciéndole a Kasumi sonreír con tristeza. Soun parecía mucho más animado, algo que ella había estado intentando por años, los Saotome lo habían logrado en unos pocos días... era un poco injusto.

'Calentaré un poco más de agua para Ranma-kun...' Kasumi pensó a sabiendas que Ranma la necesitaría.

"¡Ja!, la marimacho ha vivido sin mi durante años, ¿que más da un día más o uno menos sin mi? además, ella tiene la fuerza de 50 hombres, ella estará más que bien." La arrogante voz de Ranma viajó por toda la casa Tendo.

"¡¿TÚ CÓ-!?"

"¡Déjale en paz, viejo amigo!" Genma trato de calmar a su futuro con-suegro. "Él es igual de bruto que un mono y sólo la mitad de sagaz, era obvio que no duraría mucho tiempo estudiando." Genma concluyo con un tono petulante.

"¿¡Ahhh~!? Estás buscando pelea, viejo calvo." La irritación era obvia en la voz del joven.

"¿Qué crees que diría tu madre si pudiera verte?" Genma decidió atacar a Ranma de otra manera, pues no quería terminar luchando tan pronto con el chico.

"Ella no se enteraría de nada, pues terminarías escondiéndote de ella como un cobarde, temiendo por el pacto ¿Ne?" Ranma escupió.

"Urkk-" Genma emitió un extraño sonido ante la acertada respuesta de su hijo.

"¿De qué pacto están hablando?" Preguntó Soun con curiosidad.

"¿Oh?, así que Genma no te ha dicho nada. En realidad es bastante simple, cuando tenía c-"

La explicación de Ranma fue interrumpida por un desesperado Genma.

"¿¡Cómo es que sabes tantas cosas que no deberías?!" Genma consiguió la excusa adecuada para intervenir.

"¡Jejejeje!, n-no s-se de qu-que hablas." Ranma quien no esperaba esto no supo como reaccionar, tartamudeó una respuesta.

"¡Tú no eres mi hijo!"

"¿Huh?" Preguntó Ranma alarmado. ¿Acaso le habían descubierto?

"Todo me parecía raro, desde tu maestría en las técnicas secretas hasta tu conocimiento acerca del pacto." Genma proclamó señalando de manera acusadora con su dedo indice al hijo que no era suyo. (?)

Ranma evitó la mirada avergonzado.

"No querrás decir que..." Soun no tuvo el valor de continuar.

Genma tomó la palabra una vez más. "Así es viejo amigo, así es." Dijo asintiendo sabiamente.

"¡Tu no eres más que un demonio que poseyó a mi dulce hijo!" Genma dijo secándose sus lagrimas con la manga de su sucio Gi.

"¿¡De qué estás hablando panda estúpido!?" Ranma dijo sintiendo una extraña mezcla de furia con alivio. "¡No estoy poseído!." Dijo irritado ante las tonterías de Genma.

"¡Demuéstralo entonces!"

"¿Cómo quieres que te lo demuestre?"

"Fácil, tienes que decirme como aprendiste las técnicas selladas."

"..."

"¡Lo sabía! en realidad eres un demonio." Genma dijo cada vez más convencido que sus palabras eran verdad.

Soun jadeó sorprendido.

Ranma no pudo soportar más y explotó.

De un momento a otro la casa Tendo se sacudió. El tejado de la casa ahora estaba adornada con la silueta de Genma, quien por cada momento que pasaba se alejaba más y más de Nerima, dejando tras de si una estela de madera y polvo.

Genma salió disparado por los cielos de Nerima.

Oni*!" Soun exclamó horrorizado.

Si las miradas pudieran matar Soun no estuviera más en este mundo. Afortunadamente para él, Ranma no poseía tal habilidad.

Ranma se alejó de Soun sintiéndose derrotado.

No era justo que el par de idiotas le hubieran arruinado su buen humor.

Ranma se marchó posando su mirada una ultima vez en el tejado.

Su arrebato emocional le había creado más trabajo, a pesar de ello se había sentido bien hacerlo, había sido una experiencia casi terapéutica. Quizás esa era la razón por la que Akane le golpeaba.


La mayor de las hermanas Tendo se encontraba en un dilema. Su futuro cuñado había demostrado una terquedad que rivalizaba con la de Akane.

La presencia de Ranma le inquietaba a Kasumi.

Él no debía estar ahí, en el lugar que solo le pertenecía a ella.

A pesar de lo... incomodo que era tener que soportarlo, no había mucho que Kasumi pudiera hacer para impedirlo, decir algo sería descortés de su parte.

'¿Quizás no decir nada también es descortéz?' Kasumi pensó mordiéndose sus labios en una rara muestra de frustración. Después de todo Ranma era un huésped, un invitado y si el compromiso marchaba bien en un futuro serían familia, a pesar de ello sus acciones era inadecuadas.

'¿Por qué él tiene que usar cocina?' Kasumi se preguntó por enésima vez sin saber que hacer. Era inadecuado que él cómo huésped tuviera que cocinar, ¿Qué dirían los vecinos?

Tristemente Kasumi no podía intervenir, pues esta situación se debía a una estúpida discusión entre Ranma y Akane.

Todo había comenzado hace un par de noches, mientras las dos familias cenaban juntas. Akane había proclamado que ella como la prometida de Ranma era quien debía cocinar para él. Las intenciones detrás de las palabras de Akane habían sido obvias para todo el mundo que conociera de las habilidades culinarias de la joven.

Ranma había palidecido considerablemente ante la proposición de Akane, asustado terminó negándose a ingerir cualquier cosa que viniera de Akane. Akane no tomó su negación para nada bien (Al igual que Genma y Soun), Akane aseguró que su cocina sabría mil veces mejor que la de él.

Esa noche la familia Tendo aprendió que no era una buena idea retar a Saotome Ranma.

Ranma se tomó las palabras de Akane muy apecho y esa misma noche decidió organizar un concurso de cocina entre él y Akane.

Para sorpresa de todos la cocina de Ranma era pasable, deliciosa incluso. Ranma terminó venciendo a Akane por un muy amplio margen.

Su derrota no le sentó muy bien a Akane, quien optó por no admitir su derrota, proclamando que jamás admitiría que un hombre podía ser mejor cocinero que ella.

Ranma juró que le haría admitir su derrota.

La siguiente noche Ranma se apoderó de la cocina Tendo, él terminó preparando una muy extravagante cena que sorprendió a todos, tristemente Akane probó ser igual de terca y decidió no probar bocado esa noche.

Y cómo van las cosas parecía que Ranma no tiraría la toalla, pues, esta noche Ranma también se había apropiado de la cocina Tendo.

"¿Podrías pasarme un poco de azafrán?" Ranma habló mientras batía una sustancia desconocida en un envase plástico.

"¿Eh?" Kasumi dijo tontamente. "Ah, sí. Ten." Ella le entregó un pequeño envase de plástico.

"¿Necesitas ayuda?, puedo ayudarte si deseas." Kasumi reprimió su irritación lo mejor que pudo. Cuán molesto era pedir permiso para que le permitieran usar lo suyo.

"No." Ranma aplastó sin piedad la esperanza de Kasumi. "Akane diría que sabe bien por que tu lo cocinaste. Tómate un descanso y sal un rato, ¿por qué no visitas al Dr. Tofu?" Ranma colocó la sustancia amarilla en unos moldes de acero.

Kasumi reprimió el suspiro que amenazaba salir de sus labios, ¡¿Cómo podía decir eso!? cocinar era uno de sus deberes, así lo había sido desde hace mucho tiempo.

Kasumi no se atrevió a dejar la cocina en las manos de Ranma, ella estaba lista para intervenir si algo ocurría. Los encuentros de Akane con su cocina habían sido una experiencia desagradable para la joven.

Kasumi temía que Ranma terminará dejando un gran desorden, obviamente ella no pudo darle voz a sus preocupaciones.

"Tu comida es bastante buena, ¿Tio Genma te enseño?" Kasumi optó por saciar su curiosidad.

"Cuando él cocina todo terminado con un sabor a lodo y piedras." Ranma dijo con una sonrisa. "Alguien muy cercano a mí me enseño casi todo lo que sé." Agregó sonando melancólico.

"Te enseñaron muy bien, Ranma-kun. Me gustaría intercambiar recetas con esa persona." Kasumi dijo con sinceridad.

"Ella vive en otro mundo." Ranma respondió sin pensar.

Kasumi jadeó sorprendida.

"L-lo siento mucho, Ranma-kun." Kasumi expresó su pesar ante la perdida del joven.

Ranma evitó la mirada, incomodo. ¿Que más podía hacer?, si trataba de explicar su situación sería malentendido o tratado de loco.

La acción de Ranma fue malinterpretada por Kasumi, quien se sintió culpable, pensando que sus palabras habían lastimado a Ranma.

Un opresivo silencio se apodero de la cocina Tendo.

"Lo siento..." Kasumi se disculpó habiendo decidido que lo mejor era dejar sólo a Ranma.

Kasumi dirigió por ultima vez su mirada a Ranma.

¿Acaso ella no había pasado por algo similar?, una suave voz le susurró de manera casi acusadora.

En aquellos momentos de soledad Kasumi había deseado tener alguien en quien apoyarse, tristemente Kasumi no tuvo a nadie en aquél tiempo. Su padre había estado igual de destrozado que ella y sus hermanas habían sido muy jóvenes para entender el verdadero significado de la partida de su madre.

Quizás las cosas hubieran sido diferentes si en aquel momento hubieran tenido alguien ahí para ellos...

Kasumi sacudió su cabeza despejando sus dudas. Ella haría lo que le enseño su madre, ella haría lo que creía correcto.

Kasumi acortó la corta distancia entre ella y Ranma, y con un poco de nerviosismo colocó su mano en el hombro de Ranma.

Ranma subió la vista con sorpresa ante el inesperado contacto, a pesar de esto no se apartó.

Ahhhh, Kasumi respiró profundo tratando de organizar sus pensamientos.

"Entiendo que sea doloroso para ti, seguramente pienses que nadie realmente te entiende, quizás yo tampoco pueda entenderte, aún así quiero que sepas que puedes contar conmigo. Yo estaré ahí para ti." Kasumi habló suavemente, diciendo las palabras que ella deseó alguien le hubiera dicho en su momento.

Ranma sintió un montón de cosas en ese momento, una de ellas fue duda.

"¿Por qué?" Preguntó sonando realmente sorprendido, hasta ahora nadie había hecho nada por él sin tener algún interés, a excepción de Akane, su Akane.

"Es normal apoyarse entre amigos." Kasumi le explicó como si fuera lo más simple del mundo.

Ranma asintió sintiéndose un poco avergonzado.

"G-gracias."

"Seguiré tu consejo y me tomaré un descanso." Kasumi decidió marcharse, lo demás dependía de Ranma.

"No te vayas." Ranma expresó su descontento a la idea. "Quizás si necesite un poco de ayuda..."

Kasumi le sonrió de manera cálida.

"Está bien. Por cierto, ¿qué estás cocinando?"

"Parmentier foie grass." Ranma trató de pronunciar lo mejor que pudo el nombre del plato.

"No conozco esa receta."

"Es una receta francesa." Ranma le explicó.

"Ara~" Kasumi frunció el ceño de manera pensativa. "Es un poco... peculiar."

Ranma sonrió amargamente, lo que hizo preocupar a Kasumi pensado que sus palabras le habían ofendido.

"Tienes razón, este plato me recuerda a un idiota..."

"Debe ser un plato difícil de cocinar." Kasumi bajo la mirada. Hablar con Ranma parecía ser un campo minado, cualquier paso parecía hacer detonar una pequeña mina.

"Para nada, fue fácil." Ranma infló su pecho con orgullo. "El problema fue como tuve que aprenderlo.."

Sin saber que decir Kasumi terminó expresando un simple 'Oh.'

Esto no pareció incomodar a Ranma, quien continuó con su monologo.

"Todo empezó cuando lo conocí, su nombre es Picolet..." Y así Ranma relató una versión editada de su encuentro con el heredero de la escuela francesa.

Kasumi escuchó atentamente la historia pronunciando uno que otro 'Oh' y 'Ara~' a medida que la historia ganaba intensidad.

Por momentos Kasumi se olvido del sentimiento de incomodidad que sentía al compartir su cocina con un extraño.

Esa tarde Kasumi y Ranma trabajaron juntos en la cocina mientras compartían historias de un tiempo pasado.


La noche había caído sobre Nerima, arropando a sus habitantes en un frío abrazo invernal.

En la casa Tendo se estaba llevando acabo una ordinaria escena, la familia Saotome-Tendo estaban cenando. Lo único que se podría determinar 'inusual' sería la ausencia de una de las hijas de Soun. Aunque al pasar de los días éste hecho se convertiría en algo común.

"Delicioso~" Ranma suspiró complacido, gracias a los esfuerzos de Kasumi el sabor de la comida mejoró mucho.

Akane no había bajado a cenar. Ella se negó a comer al enterarse que Ranma fue quien había cocinado.

Ranma aprovechó la ausencia de su prometida, comiendo la porción que le pertenecía a Akane junto con la de Genma, quien aún no había vuelto de su inesperado viaje.

Tristemente, el destino marcó que su tranquilidad debía llegar a su fin.

"Hoy estaban buscándote en Furinkan, Ranma-kun." Nabiki, la hija mediana de Soun le comentó a Ranma.

"¿Ya?, si sólo han sido unos cuantos días..." Ranma murmuró para sí mismo. "¿Quien era?" Preguntó con curiosidad jugando con sus palillos.

Nabiki le contestó con un gesto que Ranma conocía bien, ella extendió su mano izquierda con lentitud deliberada.

Ranma decidió ignorar a Nabiki, no tenía caso pagar por información cuando en su memoria tenía todo lo que necesitaba saber.

'¿Quién podrá ser?' se preguntó.

La respuesta llegó a Ranma con rapidez, después de todo ese encuentro había sido bastante memorable..

"Ryoga..." El nombre se escapó de sus labios. Había dado inicio, pronto los demás también vendrían a por él.

"¿Quien te dijo?" Peguntó Nabiki con genuina sorpresa.

"Jajajajaja~" Ranma rió con deleite, sus recuerdos habían probado ser fiables una vez más, con ellos podría esperar el momento adecuado para ser curado de su maldición, o incluso ser devuelto a donde pertenecía.

Ranma se sintió realmente feliz por primera vez desde el accidente con el orbe.

¿Cuáles serían sus reacciones al verme volver?, Ranma se sintió ansioso por saberlo.


*Oni: Criaturas del folclore japonés, similares a los demonios u ogros.

Notas del Autor:

Pues me tomó un buen tiempo escribir, durante días no escribí nada. Cuando volví a escribir lo poco que tenía escrito no me convencía, y terminé por reescribir grandes partes de las escenas que tenía planeadas, al final nada salió como planee. A pesar de esto, no puedo decir que estoy inconforme con el resultado, todo lo contrario.

Tengo ideas acerca de los siguientes capítulos, aunque no puedo prometer nada, pues la diferencia entre como planeo una escena y como termino escribiéndola es muy grande.

Tenía planeado incluir a Ryoga en este capitulo, iba a ser una de las primeras escenas, tristemente no encajaba con la atmósfera que intenté crear.

No dejen reviews ni me avisen de errores ortográficos. (Usaré psicología inversa a ver si funciona...)

Saludos.