En un pequeño parque de Nerima se encontraba un atractivo joven de aspecto misterioso.
El chico vestía una camisa amarilla, junto a unos pantalones negros con rayas amarillas, nada fuera de lo común a decir verdad, lo único fuera de lugar sería el pesado atlas que reposaba sobre las rodillas del joven.
La tenue luz del sol anunciaba que pronto caería la noche. Esto no le importó al joven, pues él tenía un importante objetivo.
El tan esperado día estaba por llegar, después de una larga espera. Finalmente, mañana sería el día en el cual sería llevada a cabo su tan anhelada venganza.
Después de incontables años de diversas travesías y desventuras, Hibiki Ryoga había encontrado una luz en la forma de una hermosa joven - Aunque un poco ambiciosa.- La chica prometió que traería a su odiado enemigo al parque donde se encontraba. No había sido barato, la 'ayuda' de la chica le costó todos sus ahorros junto con muchas de sus pertenencias, prueba de ello era la ausencia de su confiable morral y su inseparable paraguas.
Mañana sería el día de la verdad en el que él pagaría por todos sus pecados...
Al derrotarlo se libraría de todo el rencor que había acumulado durante años.
"¡HaHaHaHaHaHa!"
De los labios de Ryoga salió una espontanea risa.
Hibiki Ryoga se sentó a esperar en la oscuridad de la noche, sabiendo que pronto tendrá su venganza.
Saotome Ranma estaba teniendo un buen día, para variar, tanto así que asustaba.
Su padre, Genma, no le había atacado mientras dormía. Ranma aprovechó esto y durmió durante unos minutos más. Demonios, incluso Akane pareció haberse apiadado de él, pues ella no le despertó con el inconveniente balde de agua fría que acostumbraba.
Ranma estaba disfrutando lo que parecía iba a ser un muy buen día.
Akane lucia una sonrisa, Ranma sentía curiosidad acerca del buen humor de su prometida, pero decidió no preguntar, sabiendo que lo arruinaría y terminarían discutiendo por alguna tontería.
Desde la cocina se escucharon pasos que se iban acercando.
Ranma observó a la cocina con impaciencia, lamiéndose los labios.
Él no tuvo que esperar por mucho tiempo.
De la cocina salió una hermosa joven, quien vestía un modesto vestido amarillo, sobre de el usaba un simple delantal blanco. La joven, Kasumi, lucía una sonrisa de satisfacción en su rostro, gesto que pasó desapercibido por su familia, pues sus miradas estaban fijadas en otro sitio.
La familia Tendo-Saotome miró con expectativa la deliciosa comida que sostenía Kasumi en sus manos.
Un golpe en la cabeza fue suficiente para atraer la atención de Ranma.
"¿Quieres que te pateé el trasero tan temprano?" Ranma miró con irritación a Genma.
"Desde que llegamos no has hecho nada más que comer y dormir, deberías salir en un viaje de entrenamiento para recordar viejos tiempos, lejos de las comodidades de la ciudad." El patriarca Saotome le miró con reprobación.
"También podrías llevarte a tu prometida." Añadió Genma sonriendo petulantemente ante el 'ingenioso' plan que se le había ocurrido. Si todo marchaba bien en unos pocos días las escuelas estarían unidas en santo matrimonio.
Ranma miró a su padre con irritación, después de todos el muy hipócrita era el culpable de todos sus problemas.
"!¿Y de quien es la culpa?!" Ranma había planeado marcharse por su cuenta, para salir en busca de una cura o objeto mágico que le ayudara en su problema. Tristemente, Genma se lo había impedido al amenazarle con usar a su más odiado enemigo para detenerle.
Genma no respondió ante la acusación de Ranma, pues estaba muy ocupado devorando la comida de su hijo.
"¡Arghhhh!" Ranma rugió, arremetiendo ciegamente contra su padre.
"¡¿Qué haces?!, casi romp-!" Las palabras de Genma murieron en su garganta, cortesía de una brutal patada de su hijo.
"¡Idiotas! ¿¡Acaso no pueden dejarme comer en paz?!" Las acciones de los Saotome arruinaron el buen humor de la menor de los Tendo.
"No hay remedio, ¿ne? quizás deba empezar a cobrarles por cada cosa que rompan~"
"¡Nabiki!, ellos son nuestros invitados, no puedes hacerle tal desplante a mi amigo." Soun reprendió a su hija.
"Ara~" Kasumi contempló la nueva rutina en la cual había caído su familia con una sonrisa.
Saotome Ranma era un gran misterio.
Durante el tiempo que vivían juntos, él había demostrado muchas facetas; él había sido egoísta, violento, grosero, también había demostrado ser honesto y diligente.
Normalmente esto no sería una gran cosa para ella, si embargo, la curiosidad de Nabiki nació en el momento que Ranma luchó por primera vez contra Genma.
Nabiki podría aceptarlo si fuera tan solo eso, después de haber presenciado una maldición magica por primera vez Nabiki decidió no tomar nada por sentado, pensando que nada de lo que hicieran los Saotome podría sorprenderla. Cuan equivocada había estado.
En aquél momento, al ver a Ranma luchar con su padre le hizo despertar un misterioso sentimiento en ella.
Por primera vez en lo que parecían años, ella se sintió vulnerable.
Nabiki había crecido en un entorno relativamente pacifico rodeada de artistas marciales, quienes nunca levantarían su mano para atacar a una persona indefensa. Por ello al transcurrir el tiempo, ella creyó que estaba exenta a cualquier represalia de ellos, después de todo ella no practicaba el arte, para ellos ella era una simple e 'indefensa' mujer.
Ella estaba fuera de los limites, o eso era lo que ella siempre había creído.
La llegada de los Saotome había sacudido las creencias de Nabiki. Ellos no eran del tipo de artistas marciales con los que ella estaba acostumbrada a tratar. Genma era codicioso, egoísta y poco inteligente, de ser necesario ella podría manipularle.
El verdadero problema era Ranma, quien era un enigma para ella. Él demostró que era capaz de cometer viles actos, aunque después él lo negaría, ocultándose detrás del escudo llamado 'honor', Ranma era un hipócrita.
Él era peligroso, esa era la conclusión a la que había llegado Nabiki.
Ella no podía actuar como lo hacía con los demás artistas marciales. De hacerlo, existía la posibilidad de recibir una represalia en su contra. Más aún cuando él demostró ser capaz de ignorar a su conveniencia conceptos abstractos como el honor.
Nabiki no tenía idea de como lidiar ante el potencial peligro que representaba Ranma.
Ella comenzó a observarle, con las esperanzas puestas en encontrar algo que usar en contra de Ranma. Tristemente, sus observaciones no habían dado ningún resultado concreto. Su mayor pista era su drástico cambio de actitud, en un principio él había intentado huir con todas sus fuerzas en busca de una 'cura'. Sin embargo, a pesar de haber derrotado a su padre él no se marchó como había prometido, y por como iban las cosas parecía que la estadía de los Saotome en la casa Tendo sería larga.
Los instintos de Nabiki le gritaban que el repentino cambio de actitud de Ranma se debía a algo que había hecho Genma.
¿Qué exactamente? ella no lo sabía, esto no se mantendría así por mucho tiempo de eso ella se encargaría.
'¿Qué fue lo que hiciste, Genma?' Era una pregunta que le había estado molestando por semanas, si tan sólo ella conociera como Genma le había manipulado...
"¡Qué importa!, ya lo averiguaré yo." Nabiki resopló con desdén.
El arrebato de Nabiki llamó la atención de su familia.
"¿¡Qué te sucede!?" Soun preguntó con preocupación. "¿¡Acaso tienes fiebre!?" Añadió sollozando lastimeramente.
"¿¡N-Kyaa?!" Nabiki no tuvo tiempo de responder la pregunta, pues su preocupado padre se abalanzó hacia ella, abrazándola.
"¡Se fuerte, Nabiki-chan! tu padre está contigo." Soun colocó su mano sobre la frente de Nabiki.
"No estoy enferma, papá." Nabiki respondió irritada.
"Déjame revisar." Kasumi intervino a favor de su hermana, colocando su mano en la frente de Nabiki.
"Pero hija, tú m-"
"Nabiki está bien, papá, puedes quedarte tranquilo."
Soun lloró lagrimas de alivio ante las reconfortantes palabras de Kasumi.
Nabiki decidió dirigir su atención a otro lado, no sin antes agradecer mentalmente a Kasumi.
Su otra hermana, Akane, estaba comiendo tranquilamente ignorando por completo su entorno. Al lado de Akane estaba sentando Ranma comiendo a velocidades sorprendentes.
'Que extraño ¿acaso pasó algo?' Nabiki se preguntó con curiosidad. Era una vista extraña verlos tan... callados, siendo que hasta hace unos días intercambiaban insultos.
Nabiki decidió ignorar sus ganas de comentar sobre el comportamiento de los prometidos. Ella tenía otra tarea que requería su atención, en otro momento ella se encargaría de averiguar la razón de su comportamiento.
"Ranma-kun." Nabiki le llamó con un tono falsamente juguetón. Curiosamente, ésta era una de las pocas veces que ella buscaba entablar una conversación con él, Nabiki notó con desagrado.
"Hn." Ranma asintió 'cordialmente' en dirección a Nabiki, acto que hubiera sido mucho mejor si él no hubiera estado lamiendo su plato.
"Que poco varonil de tu parte, Ranma-kun." Nabiki notó con satisfacción la manera que Ranma se retorció ante la mención de la palabra 'varonil'.
Ranma miró duramente a Nabiki, incitándola a terminar con lo que quería.
"Ah~ No me veas así que Akane se sentirá celosa, ¿No?"
Nabiki contó hasta tres esperando la inevitable reacción, conociendo de memoria la respuesta de los prometidos.
Akane chasqueó la lengua con molestia.
"Puedes quedártelo si quieres."
"¿?" Nabiki se sintió sorprendida ante la reacción de Akane, o mejor dicho, falta de acción. Normalmente Akane explotaba como un volcán en erupción ante la mención del compromiso.
"¿Qué es lo qué realmente quieres, Nabiki? Terminemos rápido con esto." Ranma añadió con una expresión que Nabiki jamás había visto en su rostro.
Nabiki decidió no indagar en la causa del extraño comportamiento de la joven pareja, por ahora.
"Tengo algo para ti."
Ranma murmuró algo que ella no pudo escuchar, mientras buscaba algo en uno de sus bolsillos.
"Toma." Ranma sacó unas monedas de su bolsillo y las colocó en la mesa Tendo.
Nabiki se encogió de hombros ante el gesto de Ranma, a ella ya le habían pagado más que suficiente por el pequeño 'favor'. A pesar de ello, ella aprovechó la oportunidad y agarró las monedas.
"El amigo tuyo, Hibiki, te envió esto." Ella le pasó un sobre blanco debidamente sellado, sobre el relucía en Kanji la palabra 'Desafío'.
"Con que era eso..." Ranma guardó el sobre en uno de sus bolsillos, dando por terminado el tema y reanudando su anterior actividad, comer.
Nabiki se sorprendió ante la falta de reacción de Ranma.
"¿No lo leerás?" Ella no pudo evitar preguntar.
"No."
"La lucha es para hoy, ¿No irás?" Nabiki se arrepintió de inmediato, con su pregunta había admitido haber leído la carta que le pertenecía a Ranma.
"¿Hoy?" El preguntó sonando levemente divertido. "Es demasiado pronto, seguramente el muy tonto agora mismo esté perdido en Kyoto..." Ranma resopló.
"¿No es inapropiado hacerle esperar?" Kasumi intervino.
"Es de Hibiki Ryoga de quien estamos hablando, él muy idiota no estará allí en menos de una semana."
"Ara~" Kasumi añadió no sonando muy convencida.
Ranma observó los rostros de las Tendo, para su desagrado ninguna de ellas pareció creerle.
"No hay remedio." Ranma se llevó una mano a su frente, preparándose para lo que venía.
"Todo comenzó cuándo me transfirieron a una nueva escuela, allí le conocí..."
Y así él compartió con las Tendo la historia de como conoció a Ryoga.
Otra vez
Esperó por lo que pareció toda una eternidad.
El amanecer pasó con una lentitud agravante, aún así Ryoga esperó obedientemente, sabiendo que debía evitar moverse lo menos posible, pues podría vagar en un dirección aleatoria, y terminar perdiéndose.
Poco después del atardecer la mente de Ryoga estaba llena de impaciencia, pues él sabía que a esa hora la mayoría de los estudiantes volvían a sus hogares.
La caída de la noche fue mucho más soportable para Ryoga, quien llegó a la conclusión que Ranma aún no había llegado a su punto de encuentro, pues esperaba que la impaciencia sacara lo peor de Ryoga, y terminara vagando sin rumbo para poder declararse vencedor por abandonar la pelea.
Y así Ryoga esperó, esperó y esperó hasta la media noche y nada sucedió.
En esa tranquila noche Saotome Ranma perdió por default...
Ryoga había ganado, después de mucho tiempo él probó la tan anhelada victoria.
A pesar de ello, Ryoga no se sentía victorioso. Era todo lo contrario, él se sintió deprimido. Después de años de dificultades y continuos sacrificios todo para obtener una triste e insípida victoria. ¿Acaso valió la pena?, era la amarga pregunta que rondó la mente del joven.
A medida que pasaron las horas Ryoga contempló todo lo que había sacrificado, las cosas a las que se había privado, incluso eso...
"¿Debo continuar persiguiendo a Ranma?" Ryoga se preguntó en voz alta, un habito que adquirió al vivir durante meses lejos de la civilización, una pequeña parte de él temía que perder la habilidad de comunicarse con los demás por la falta de uso debido a la maldición que adquirió en China.
¿Estás dispuesto a seguir sacrificando tu vida en otra inútil búsqueda?, una pequeña voz en sus adentros le preguntó.
Él se sentía agotado de todo.
La misma noche en la que Ranma perdió el combate contra Ryoga, Ryoga terminó perdiendo su norte, su razón de ser.
Esa noche no hubo ganadores, sólo hubo perdedores.
La noción de dejar de perseguir a Ranma era casi doloroso, hacerlo significaría reconocer que su venganza no poseía un significado. Sin embargo, continuar actuando como había estado haciendo durante tanto tiempo también se sentía inadecuado.
"¿Es mi destino tener que perseguirte eternamente?" Se preguntó amargamente, sintiendo el inicio de una lo que sería una dolorosa migraña.
Ryoga bostezó sintiéndose somnoliento.
Ryoga miró con irritación el suelo del parque que estaba cubierto con diversas hojas, o en otras palabras su improvisada cama desde que la ambiciosa adolescente le despojó de todas sus pertenencias.
Él decidió posponer su decisión para más tarde, habiendo optado por disfrutar de una merecida siesta. Cayendo en un sueño profundo, al poco tiempo que su cabeza tocó el frío suelo.
'Ven mañana, por favor...' Fue el ultimo pensamiento consciente de Ryoga antes de caer en la inconsciencia.
Él había tomado la decisión de esperar por su rival.
Quizás no fue la mejor decisión, sin embargo, fue mucho mejor que la opción de matarlo para acto seguido cometer suicidio...
El chico de la badana esperó durante días, con la esperanza que su enemigo aparecería de forma repentina.
No había tenido suerte, ni la codiciosa chica ni Saotome habían aparecido ante él.
'¿Él también pasó por esto?' Fue una pregunta que rondaba la mente de Ryoga. Sus nervios fueron carcomidos lentamente producto de la angustiosa espera a le que se vio sujeto.
"¡Tengo que soportarlo!, tengo que demostrar que soy mejor que él."
Ryoga se esforzó para reprimir su debilidad. Él se había forzado a permanecer en el parque, sabiendo que si ponía un pie fuera no podría volver por semanas o meses.
A él le era difícil permanecer mucho tiempo en un lugar, pues él había desarrollado el habito de vagar en direcciones aleatorias, aún así él tendría que aguantar, después de todo Ryoga no renunciaría a su venganza por algo tan insignificante como el tedio. Tristemente, en su larga espera el tedio no era su único enemigo, el frió y el hambre eran unos tenaces oponentes.
Era una ardua tarea vivir sin nada para combatir el frío o la lluvia, cortesía de la ambiciosa chica, quien amablemente aceptó sus pertenencias como parte del pago a sus servicios.
Él no estaba feliz, a pesar que su cacería parecía haber llegado a su fin, al contrario, se sentía nervioso e inadecuado.
¿Quizás él se escapó de nuevo?, Ryoga se preguntaba sintiéndose inseguro. Su odiado enemigo era capaz de eso y más.
Ryoga apretó sus dientes con rabia, tan sólo pensar en él le enfurecía.
"¡Todo por culpa de ese cobarde!" Ryoga rugió estruendosamente, su voz resonó por todo el pequeño parque donde se encontraba.
"¡Si tan solo hubieras esperado por un día más esto... esto...!" Ryoga se llevó sus manos a la cabeza, "no hubiera pasado." Ryoga terminó débilmente bajando la mirada, casi lamentándose.
Ryoga golpeó con fuerza el tronco de un árbol, destrozándolo en el proceso.
Ryoga sacudió la cabeza con fuerza, negándose a ceder ante sus inseguridades. Él había dedicado gran parte de su vida en la búsqueda de venganza, si Ranma decidía huir otra vez él tan sólo le seguiría a donde fuera que sea, estaría como un espectro acechando, esperando el momento adecuado para destruir la felicidad de su odiado enemigo, al igual que él destruyó la suya.
Él era su destino, y Saotome Ranma no podría huir de él por siempre.
Ranma sacudió la cabeza con tristeza, preguntándose '¿Por qué me pasa esto a mii?'
El día había transcurrido normalmente, al igual que todos los días que había pasado en esta 'realidad' era un día repetitivo y un poco aburrido para ser sinceros. Sin embargo, tal cosa no le impidió a Ranma disfrutar de los placeres de la vida; comer, dormir y golpear a Genma cuando algo salía mal.
Todo marchaba 'bien', hasta que su dulce prometida intervino. Akane terminó enviándole a volar por los cielos de Nerima, cortesía del mazo de confianza de la menor de los Tendo.
'Quizás no debí decir que su comida tiene peor sabor que residuos tóxicos...' Ranma tomó una pose meditabunda, manipulando las fuerzas gravitatorias que halaban de él. '¿Tal vez se enojó por que le dije que he visto a hombres con cuerpo más femeninos que el de ella?' Añadió pensando en el fiel Ninja de Ukyo, Konatsu.
"Akane, Akane, Akane..." Repitió el nombre en un tono de voz condescendiente, ¡Era vergonzoso! a pesar del enojo de Akane ella no le había enviado para nada lejos, tan sólo unas cuatro o cinco cuadras en el mejor de los casos. Tendría que comentarle a Akane sobre la poca fuerza de su brazo, quizás incluso entrenarla un poco. Después de todo en ese estado los 'viajes' de Akane ni siquiera servían de entrenamiento de resistencia.
"¡Ja! mi Akane me enviaría a la ciudad vecina." Ranma sonrió ante los recuerdos de su mundo.
Ranma bajó la mirada, sabiendo bien que pronto tocaría suelo. Él se encontró con una desagradable vista.
Él se acercaba a grandes velocidades a tierra, su 'zona' de aterrizaje estaba desprovista de ciudadanos inocentes, eso era bueno, él pronto aterrizaría sobre una pequeña fuente de agua, eso no era bueno.
'¡Agua, siempre tiene que ser agua!'
Tristemente, era demasiado tarde para intentar cambiar su trayectoria, lo único que podría hacer en sus circunstanciarías era maldecir.
Y así lo hizo.
"¡Hijo de p-!" O eso intentó, pues el agua se tragó su voz.
Un repentino estruendo alertó a Hibiki Ryoga de que algo andaba mal, o quizás ese ruido marcaba que algo andaba bien...
'¿¡Viniste!?' Ryoga se dirigió a la fuente del ruido, o eso intentó, pues terminó caminando en la dirección opuesta.
Él llegó a su destino a pesar de la dificultades, oscuros pensamientos se revolvían en su mente.
Ryoga caminó intentando hacer el menor ruido posible que podría alertar a su objetivo, y fallando estrepitosamente en el proceso.
Afortunadamente para él, su 'objetivo' no tenia la claridad mental para prestarle atención a sus sonoras pisadas o el sonido de sus constantes tropiezos con la vida vegetal del pequeño parque.
La fuente de la conmoción era una persona de quizás un metro y medio de estatura, vestía una simple camisa blanca, tenía alrededor de catorce años, también tenía un buen par de senos, junto con una hermoso y femenino rostro, saludable cabello rojo corría libremente por sus hombros.
Hermosa, ella era simplemente hermosa, una diosa hecha carne.
Ryoga devoró con avidez la delicada figura de la hermosa mujer, su sedoso y suave cabello carmesí, la tenue luz de luna se posaba en su piel color porcelana, el contorno de su figura resaltaba aún más debido a sus húmedos ropajes...
Sabiendo bien lo que sucedería, Ryoga se entregó con placer a lo inevitable.
Esa noche Ryoga perdió la batalla sin haber luchado.
"Estúpida maldición." La pelirroja se quejó amargamente de su suerte. La predicción de Ranma resultó ser cierta, ella terminó aterrizando en la pequeña fuente de agua, destrozando las decoraciones de la misma.
Ranma se levantó para observar mejor su entorno, ignorando con facilidad las piezas de cerámica que se incrustaron en su cuerpo.
El hombre transformado en mujer reconoció su ubicación fácilmente. Ella se encontraba en el pequeño parque Tanaka, que por cierto en su mundo dicho parque había sido destruido durante una de sus brutales batallas contra Happosai.
Ranma observó el modesto parque en el cual aprendió su más confiable técnica, el Hiryu Shoten Ha.
"Nunca le agradecí a Cologne..." Dijo con melancolía.
'La próxima vez que la vea me encargaré de decírselo.' Ranma se prometió a sí mismo.
¡Shrulp!
El extraño sonido colocó a Ranma en un estado de alerta.
La pelirroja retrocedió un par de pasos con cautela, en espera de un grito de venganza, una proposición de matrimonio, un balde de agua o una prometida enfurecida.
Nada sucedió.
La falta de acción generó un leve sentimiento de anticipación en Ranma, quien no bajó la guardia.
"¿Quién está allí?" Ranma grito, habiendo sentido una presencia cercana.
"¡Sal ahora mismo o yo mismo te haré salir a la fuerza!" Ranma añadió ante la falta de respuestas.
Pasaron minutos y nada sucedió, el único sonido que llegó a los oídos de Ranma fue el contaste fluir del agua de la destrozada fuente.
Eventualmente la impaciencia sacó lo mejor de Ranma, quien no pudo aguantar más y se dirigió a la fuente del ruido.
Ella sabía lo poco inteligente que era caminar a ciegas en dirección a un posible enemigo, sin embargo, ella continuó.
¿Quizás fueron sus nervios los que le hicieron actuar así?
Gwrrr~
¿O Quizás fue el hambre lo que la motivó?
Ranma continuó caminando ignorando el gruñido de su hambriento estomago, ella tenía una tarea que hacer después de todo.
La pelirroja llegó a su destino de manera ininterrumpida. En el camino ella observó que en algunos lugares la tierra estaba manchada de un extraño liquido de apariencia desagradable, Ranma no pudo deducir el origen del liquido, pues había grandes arboles que oscurecían su camino.
La pequeña pelirroja avanzó sin miedo ante lo desconocido.
Eventualmente ella lo encontró.
En el oscuro follaje estaba él, boca abajo y cubierto de el extraño liquido que ella había observado en su camino.
Ella se acercó al cuerpo, temerosa de confirmar sus sospechas.
"Sangre." Ranma reconoció la verdadera naturaleza del liquido, y concluyó que el origen de la sangre provenía de este cuerpo.
Ranma suspiró tristemente, sabiendo que había llegado demasiado tarde, el chico había perdido mucha sangre, todo estaba perdido y ella no podía hacer nada por él.
Ranma se acercó aún más al cuerpo, con esperanzas de poder encontrar alguna pista que le llevaría al culpable.
Ranma se detuvo cuando sus pies le llevaron lo suficientemente cerca al cuerpo que su zapatillas se tiñeron de rojo.
"Ry-..."Las palabas murieron en la garganta de Ranma, ella reconocía la camisa, y sólo había una persona que usaría esa fea combinación de pantalón y camisa.
La calma abandonó el rostro de Ranma, quien sintiéndose agitada volteó el cuerpo boca arriba. Sus sospechas resultaron ser ciertas, era él.
"Ryoga..." Ella pronunció su nombre con alivio. Ellos podrían no ser los mejores amigos, pero Ranma nunca le desearía algo drástico como la muerte a Ryoga.
Afortunadamente, el 'cuerpo' se encontraba respirando.
Convenientemente Ryoga recuperó la conciencia en ese preciso momento.
"¿Qué te pasó? ¿Dime quien te hizo esto? ¿Estás bien?" Ranma aprovechó este momento y le preguntó.
"E-eres he-hermosa..." Ryoga le respondió tontamente.
Tristemente para ella, el cerebro de Ryoga no pareció haber recuperado del todo sus funciones.
La respuesta de su 'rival' le molestó un poco a Ranma. Ella sabía bien que su forma maldita era hermosa, demonios, si alguna vez Ranma se encontraba una mujer lo mitad de linda que su forma maldita él se casaría inmediatamente con ella. A pesar de ello, no era el momento para estúpidos cumplidos.
"Responde a lo que te pregunté, idiota."
El insultó no pareció registrarse en el cerebro de Ryoga, quien recorrió con su mirada la deslumbrante belleza en la que se había convertido Ranma.
"¡Habla de una maldita vez!" Ranma sujetó a Ryoga por el cuello de su camisa, agitándole en el proceso. Una muy mala idea, teniendo en cuenta que al hacerlo le dio una muy buena vista de su húmeda y casi trasparente camisa.
Y así sin más, Ryoga se entregó ante lo inevitable. Otra vez.
¡Shrulp!
Esa noche, Ranma descubrió que la sangre caliente no activaba la maldición.
La pelirroja fue testigo - y victima.- de la Técnica Sangrado Nasal Hibiki™
Ranma observó con desagrado su cuerpo, el cual se encontraba cubierto con el desagradable liquido. Ella se vio tentada a extraer retribución de el cuerpo caído de su rival, tristemente su honor no le permitía aprovecharse de alguien inconsciente.
Era irritante, gracias a las tonterías de Ryoga había perdido una camisa y un pantalón prácticamente nuevos -¡Tan sólo tenían cuatro años con ella!-, lo más molesto fue la sonrisa de Ryoga al perder la conciencia, era el mismo tipo de sonrisa tonta que el mostraba siempre que estaba cerca de Akane o Akari.
Ranma sintió un escalofrío ante su horripilante idea.
Gwrrr~
Su estómago se quejó una vez más, molesto ante el total abandono al que le sometían.
Ranma chasqueó su lengua con molestia, ella no podía dejar a Ryoga así sin más a la intemperie, sin embargo, ella tenía hambre. Con toda seguridad el obeso de su padre aprovecharía su ausencia para devorar toda su comida.
¿Debo dejar a Ryoga sólo?, o quizás ¿Debo dejar que Genma devore mi comida? Ranma pensó buscando en el camino correcto.
Ranma tomó una decisión completamente basado en los valores y principios que le inculcó su padre.
La atractiva pelirroja se acercó al inconsciente Ryoga, sabiendo que había tomado la decisión correcta.
Ranma dirigió sus pequeños brazos al cuerpo de Ryoga, hurgando con una rapidez y experiencia que harían de Genma un padre orgulloso.
Ella se marchó cuando encontró lo que quería, marchándose con unos cuantos yenes de más.
Esa noche, Ranma disfrutó de una deliciosa cena cortesía de Kasumi.
Extrañamente, esa misma noche nació una nueva leyenda en Nerima. Se decía que en las afueras de una reconocida clínica quiropráctica merodeaba el espíritu de una hermosa doncella cubierta de sangre.
Notas del Autor:
Decide lidiar con Ryoga de esta forma, pues un encuentro entre éste experimentado Ranma y Ryoga sería demasiado predecible.
El siguiente capitulo está todavía siendo planeado, es la primera vez que subo algo sin tener una parte escrito del siguiente episodio. Por los momentos me enfocare en uno de mis otros proyectos mientras escribo ese capitulo.
No duden en escribirme si encuentran algún horror ortográfico, error gramatical, etc. Vuestro feedback me ayuda a mejorar como autor.
