Al día siguiente del regreso de Levi, esa mañana de diciembre como era normal el cielo estaba nublado y hacia frio, me encontraba recostada en mi cama decidiendo si levantarme o no, en eso estaban mis pensamientos cuando el celular que tenía en la mesa de noche sonó, mire la pantalla y era el numero de de la mansión así que inmediato conteste.
- Diga.
- Mocosa te aseguro que aun sigues en la cama – era Levi
- Buenos días Levi – dije sarcástica – amanecí muy bien
- Si que eres mocosa – dijo con un tono serio pero divertido – dale levantan te paso por ti en media hora para que te arregles.
- Vale! – le dije después de cortar la llamada y apresurándome, a Levi no le gusta esperar
Me levante un brinco de la cama directo al cuarto de baño, una vez limpia elegí una vestimenta de acuerdo al clima, hoy prometía hacer frio y me coloque mi inseparable bufanda azul, baje directo a la cocina y tome una manzana cuando tocaron el timbre, ya sabía quién era por lo que fui directo a la puerta y salí – vamos – me dijo Levi y nos encaminamos a unos de vehículos propiedad del bisabuelo Patrick.
- Donde vamos enano – pregunte una vez que el motor comenzó a andar.
- Primero vamos a desayunar a algún lado – hablo sin apartar la mirada del camino – estoy seguro que no lo has hecho, eres una perezosa mocosa.
- Hace frio, es un lindo día para estar en cama – me defendí
- Perezosa – y esbozo una sonrisa – segundo me acompañaras a comprar mi propio carro.
Eso me tomo por sorpresa si en la mansión hay carros de sobra para él, pero analizando bien las cosas comprendí muy bien la razón de tener su propio carro. Fuimos a una cafetería por algo de café y panecillos, que estaban deliciosos y al terminar nos dirigimos a un concesionario donde habían carros nuevos de marcas muy reconocidas.
Entre Levi y yo elegimos un Land Rover negro, un carro genial y elegante, el mundo pensaría que somos unos presumidos por comprar cosas de lujo, pero por nuestro arduo trabajo nos lo merecemos, solo nosotros los Ackerman sabemos los altos y bajos que han pasado las empresas y el sacrificio del éxito. Volviendo al tema del carro, ese Land Rover destaca el buen gusto de Levi, es algo cómico por el carro es más grande que él pero Dios que Levi con su porte da prestigio al carro y a marca más de la que ya tiene.
Los seis meses siguientes a ese suceso pasaron entre salidas a cenar, el trabajo de Levi y mis clases en la universidad, un viernes Levi me pidió que fuera a un lugar con él, que necesitaba "mi aprobación". Era sábado por la mañana del mes de mayo cuando Levi paso recogiéndome por mi casa, yo ya lo esperaba en la puerta principal, al subirme en su carro lo salude muy alegremente con un beso y abrazo como era mi costumbre.
- Hola enano
- Hola mocosa, buenos días – por Dios que no me molestaba que me dijera mocosa, el de Levi era un cariño camuflado con su semblante serio.
Las personas que no conocen a Levi lo tachaban de arrogante, sin corazón y despiadado, pero Levi no es así, es todo lo contrario, pero esos pensamientos quedaron en segundo plano cuando la curiosidad azoto mi mente.
- No me has dicho donde vamos enano – dije mientras carro comenzaba a andar.
- Ya te dije que es una sorpresa mocosa desesperada.
- No soy desesperada – hice un puchero – eres cruel – sonreí
El bufo y no dijo nada, el trayecto fue silencioso mas no incomodo, al llegar al que parecía nuestro destino Levi entro a un estacionamiento de un edifico de departamentos de lujo, lo sé porque hace pocos días atrás vi su anuncio en una de las revistas de moda que dirige mi madre; aparco el carro en un lugar vacio y salimos rumbo al recibidor del edificio, nos acercamos a la recepcionista del lugar y Levi le mostro una identificación a lo que ella tecleo algo la computadora y dijo – pase señor Ackerman – fuimos directo al elevador mientras le esperábamos hable.
- Levi que hacemos aquí – pregunte alarmada, lo que eren había dicho 6 meses atrás comenzó a martillar en mi cabeza.
- Cállate y entra – me dijo al mismo tiempo que tocaba los boones del tablero.
Subimos, cuando el elevador se detuvo, salimos a paso lento caminando por un corto pasillo con 2 puertas, una frente a la otra, nos detuvimos en una de ellas y Levi saco una llave electrónica para poder abrir la puerta e ingresar al lugar, al hacerlo mis boca se abrió en sorpresa, si que el departamento es lujoso, espacioso y luminoso con unos grandes ventanales de vidrio que dan vista a toda la ciudad, como lo mostraba el anuncio de la revista.
- Compre ese departamento para mí – hablo Levi – y quiero tu aprobación si no te gusta lo devuelvo.
Mis ojos estaban fijos en el panorama que ofrecía el ventanal ubicado en la gran sala de estar, hasta que voltee hacia él con lagrimas en los ojos que luchaban por quedarse en su lugar y hable con la voz apretada pero mirándolo seria.
- Ya no vivirás en la mansión? No te gusta estar cerca de mi?
- No seas ridícula mocosa – se acerco a mí y limpio una lagrima que salió sin permiso – deja el drama, no dejare de frecuentar la mansión solo que necesito mi propio lugar para mí solo, entiendes.
Moví la cabeza en afirmación en lo que Levi tomo mi mano derecha a halo de ella hasta una de las habitaciones del lugar.
- Esa es tu habitación – abrió la puerta y entramos juntos – puedes venir cuando quieras.
Mis ojos buscaron los suyos una sonrisa escapo de mis labios al momento que me acerque a él para darle un beso en la mejia y abrazarlo.
- Gracias – le dije – siento el drama, como tú dices, eres mi mejor amigo – lo abrace mas fuerte si se podía.
- Basta de cursilerías, te gusta el departamento o no? – interrogo y luego agrego lo que a mí me hizo muy feliz – puedes hacer los cambios que desees.
- Si me gusta Levi, es perfecto.
Todo así era entre nosotros, perfecto, hasta que apareció ella interfiriendo en nuestra amistad, robándome el tiempo la atención de Levi, no sé cómo no me di cuenta que ella se estaba metiendo en la vida de él.
Levi Ackerman era lo más importante para mí, lo quería con cada fibra de mi corazón por que Levi era mi mejor amigo.
