A/N: Mmmmeh.

He debatido mucho conmigo misma sobre si finalmente publicar este capítulo o borrarlo y fingir que nunca existió. A veces mientras lo escribía me convencía, pero otras veces sentía que no estaba contando nada nuevo. Así que no sé. Vosotros diréis. A unas malas es el típico capítulo paja que todo el mundo se salta y así 0 dramas :)


8. I'VE BEEN TOLD TO GET YOU OFF MY MIND BUT I HOPE I NEVER LOSE THE BRUISES THAT YOU LEFT BEHIND

(Interludio)

El vídeo comienza en negro. Se empieza a escuchar el sonido del roce de ropa típico de cuando una persona se mueve, al igual que una voz femenina indicando que puede tomar asiento. Finalmente, una imagen aparece.

Es Beca.

Está terminando de enganchar el pequeño micrófono a la solapa de su cazadora de cuero, y queda disimulado al ser negro sobre negro. Lleva la chupa remangada hasta casi los codos y una suave camisa blanca por debajo.

Sus ondas castañas están perfectamente peinadas y caen en una sedosa cascada sobre sus hombros. Cuando cierra los ojos, se ve la línea de eyeliner que adorna el borde de sus párpados.

- ¿Preparada? – le pregunta la voz femenina desde algún punto que queda fuera del campo de visión de la cámara.

- Esto es súper raro – comenta la morena a nadie en particular con una risa nerviosa.

- Piensa en ello como una entrevista más – responde la voz femenina para ayudarle a aclimatarse.

Beca hace una mueca, como si no estuviera segura de que eso vaya a funcionar. Se alza sobre sus manos para sentarse mejor en el sillón. Carraspea y termina por indicar que está lista con un asentimiento dirigido a alguien situado a la izquierda de la cámara.

- Nosotros ya estamos grabando, así que cuando quieras… – son las instrucciones que recibe.

Beca vuelve a asentir para indicar que lo ha escuchado y entendido, y azul medianoche se desvía de la persona hasta mirar directamente a la cámara.

- Hola, soy Beca Mitchell y estáis viendo Disney Channel – bromea, ganándose una ronda de carcajadas de las personas presentes. Cierra los ojos y tuerce el rostro casi como si le doliera la broma que acaba de hacer, pero se está riendo ella también –. Vale, ahora seriamente – promete con una sonrisa torcida.

Se pasa la lengua por los dientes delanteros y se recoge un mechón castaño tras la oreja derecha, que ha vuelto a recuperar todos los piercings que solía llevar en su primer año en Barden y que fue perdiendo progresivamente a lo largo de los años.

- Para cuando veáis esto, con suerte la gran mayoría de vosotros ya habréis escuchado Afterthought y ya sabréis de qué trata – comienza a decir –. Ya sabréis que cuenta una historia de amor que nunca llegó a ser. La pérdida de una amistad que nunca fue solo una amistad.

Su mirada se desvía hacia el suelo y luego recorre la oficina en la que está de lado a lado hasta caer de nuevo en la persona que está al lado de la cámara. Debe de hacerle un gesto o decirle algo sin emitir sonido alguno porque Beca asiente y continúa hablando.

- Todos los sentimientos, todas las etapas por las que he ido pasando en este año y medio hasta hacer las paces con lo ocurrido… Está todo aquí – hace un gesto circular con la mano para señalar el espacio que la rodea.

Sus dedos juguetean nerviosamente con los anillos que lleva puestos, toqueteándolos todos y haciéndolos girar una y otra vez.

- Es una pequeña puerta al interior de mi mente y de mi corazón, por muy cursi que suene – bufa una risa y se pone los ojos en blanco a sí misma –. Espero que… – suspira de forma casi inaudible y se humedece los labios con la punta de la lengua –. Espero que os ayude a comprender lo que pasó, y a mí, un poquito mejor.

Se encoge de hombros para quitarle algo de importancia y su mirada se desvía de nuevo a la persona que está al lado de la cámara, indicándole solo con los ojos que ya puede cortar. La imagen se desvanece poco a poco hasta quedar en negro.

Luego, como si estuvieran quitándole la tapa a la cámara, comienza a filtrarse la luz. Los colores se ven lavados y tirando demasiado al blanco mientras el objetivo se adapta al cambio de luz, siguiendo un proceso no muy diferente al de los ojos del ser humano.

Una vez la cámara enfoca y regula el brillo, la imagen se convierte en una carretera residencial. Se escucha el crujir de los zapatos en las piedrecillas sueltas del asfalto mientras dos personas se acercan al exterior de una casa que nunca terminan de enseñar del todo, probablemente para mantener su ubicación en secreto.

Por el borde del encuadre se cuelan las piernas de una persona caminando. La cámara tiembla un poco cuando el operador la alza para mostrar a la persona que lleva delante: Theo James. El británico se frena delante de una puerta verde de metal enmarcada por dos pequeñas columnas de ladrillo que se extienden en forma de muro a lo largo de la propiedad para separarla del resto.

- Estamos fuera de la casa de Beca Mitchell – explica alargando ambos brazos, como si pretendiera abarcar la casa que sigue sin verse –. Hoy comenzamos la producción de su primer disco y vamos a grabar todo el proceso de creación.

Arquea las cejas y sonríe, emocionado. Se gira de nuevo hacia la puerta verde y la empuja para entrar. La cámara vuelve a enfocar al suelo y las puntas de las Adidas blancas del operador mientras sube una serie de escalones de ladrillo.

Vuelven a quedarse parados frente a una puerta, esta vez de madera negra. Hay una aldaba plateada que resplandece bajo la luz del sol de Los Ángeles. La cámara capta la mano de Theo presionando el timbre antes de volver a meterse en los bolsillos traseros de sus vaqueros.

Esperan lo que parece una eternidad hasta que se escucha el clack clack de la cerradura de la puerta al ser descorrida, y el tintineo de las llaves. La puerta se abre y Beca aparece en el otro lado. Al ver a Theo acompañado del cámara, su rostro se transforma en una máscara de sorpresa.

- ¡Tío! – exclama en una queja antes de cerrarles la puerta en las narices –. ¿Qué demonios haces con una cámara? – su voz está amortiguada por la gruesa madera que se interpone entre ellos, pero se puede escuchar a la perfección el gruñido que le acompaña.

- Hoy es el primer día de grabación de tu documental – responde Theo descansando el hombro sobre la pared de ladrillo.

- ¿Qué?

- El documental sobre el proceso de creación de tu disco, Beca – suspira el productor –. ¿Ya se te ha olvidado?

Se hace un largo silencio al otro lado de la puerta.

- ¿Iba en serio? – pregunta finalmente Beca, llena de incredulidad –. Theo, pensé que era una broma, por eso accedí – confiesa.

- Pues iba en serio y ahora tienes que hacerlo.

Se escucha un largo quejido hastiado y otro silencio.

La puerta vuelve a abrirse y deja ver a una derrotada Beca. Va vestida en ropa de andar por casa, una simple camiseta a juego con sus ojos y unos shorts vaqueros. Está descalza y sin maquillar, su azul medianoche tiene ese brillo que delata que todavía no está del todo despierta.

Tiene los hombros hundidos y sus rizos castaños recogidos en un moño descuidado del que se escapan algunos mechones. Cuando ve la sonrisita victoriosa de Theo, sus ojos se entornan en una mirada fulminante que, seis años atrás, habría hecho temblar hasta a la mismísima reina de Inglaterra. Pero ahora, tras años de erosión, solo le hace parecer más adorable.

- Que sepas que estás despedido – gruñe.

- Me amenazas con eso mínimo diez veces al día, Becs – se encoge de hombros el productor, su sonrisa cada vez más ancha.

Se invita al interior de la casa y rodea los hombros de la morena con su brazo. Beca deja escapar un gritito indignado al verse aplastada contra el pecho de Theo, que no es mucho más alto que ella, e interpone sus manos para empujar e intentar establecer algo más de espacio.

- Te odio – musita.

- Ajá – le responde Theo –. Bienvenidos al making of – anuncia hacia la cámara.

Da una fuerte palmada al lado del oído de Beca. Lo último que se ve antes de que la imagen se desvanezca progresivamente, es la sonrisa de genuina diversión de Theo y la mueca de dolor de Beca, que se lleva un dedo a su oreja derecha mientras sigue tratando de zafarse del agarre de su productor.

Pasan unos segundos con la pantalla en negro. Entonces, al mismo tiempo que se escucha el sonido de las teclas de una vieja máquina de escribir, van apareciendo letras blancas que conforman, poco a poco, la definición de una palabra.

Rechazo:

Masculino. De rechazar.

1. Contradecir lo que alguien expresa o no admitir lo que se propone u ofrece.

2. Denegar algo que se pide.

3. Mostrar oposición o desprecio.

Una vez más, antes que imagen, se escucha el audio. Son voces y el eco de estas al reverberar por las paredes de donde estén, y están repasando el orden del día. Vienen y van, como si estuvieran andando y se alejaran demasiado de la cámara, algunos retazos de la conversación se pierden en murmullos ininteligibles.

Dos de las voces sobresalen sobre las demás: la de Beca y la de Theo.

- ¿…primer día? – pregunta el productor.

- Bien – responde Beca –. ¿Has podido… coro que te dije?

La imagen aparece de golpe. La morena está en el interior de la cabina de grabación con una reluciente guitarra eléctrica de un rojo intenso colgada de su pecho. Su atención está en el aparato que mantiene en peligroso equilibrio sobre su muslo mientras arranca notas a las cuerdas metálicas y mueve las clavijas para afinar.

- Llegarán a las once – confirma Theo desde donde está recostado en el umbral de la entrada a la cabina.

La cámara le coge de espaldas, situada detrás de la mesa de mezclas de forma que pueda captar a Beca de frente a través del cristal de la cabina – también llamada pecera.

- Genial – la morena asiente, distraída, y casi parece que se lo esté diciendo a sí misma por haber afinado bien la guitarra que como respuesta a su productor –. ¿Te parece que vayamos haciendo lo instrumental de momento? Así aprovechamos el tiempo.

- Perfecto – celebra el británico –, porque la banda tiene que marcharse… ¿A qué hora dijisteis?

Beca y Theo giran sus cabezas a un lado para mirar a los interpelados, y la cámara sigue su movimiento desde el otro lado del cristal. Enfoca a tres músicos que tendrán aproximadamente la edad de Beca, quizá un poco más cerca de la treintena que ella.

Una de ellas está afinando su bajo, mientras que el otro está haciendo girar las batutas de la batería entre sus dedos con una habilidad que resulta casi hipnotizante. La última está encorvada sobre las teclas del piano, escribiendo algo en sus partituras.

- Sobre medio día o así – responde el chico.

- Da tiempo de sobra, ¿no? – Beca se vuelve a buscar la opinión de Theo, sus cejas arqueadas y expresión de duda.

- Yo creo que sí – concuerda –. ¿Tú qué opinas, Keith?

La cámara da unos pasos hacia atrás para poder encuadrar al técnico que está sentado frente a la mesa de mezclas, tocando diales y dejando los niveles a cero para poder comenzar a medir en cuanto los instrumentos estén listos.

- Es bastante sencilla – observa, dejando de lado las ruedecitas para echarle un vistazo a las partituras –. Yo creo que en las cinco horas que tenemos os la cepilláis sin problema.

La chica del bajo hace una mueca de desagrado ante la elección de palabras empleadas, pero Beca ni parpadea. Asiente, claramente distraída. Lo más probable es que dentro de su cabeza ya esté haciendo cálculos y desarrollando una especie de simulacro de la mañana.

Beca se acerca a los dos músicos y empieza a hablar con ellos en voz baja que no llega a fuera de la pecera. Parece que se están poniendo de acuerdo y resolviendo cualquier duda o pregunta que pudieran tener.

Se separan con asentimientos satisfechos y cada uno va a su puesto delante del micrófono que se les ha asignado. Theo cierra la puerta y Keith usa el micro de su mesa para comunicarse con los tres artistas que han quedado aislados dentro del cubículo.

- Emma, dame unas notas – pide mientras su mano se mueve a ciegas al nivel del canal 3.

La bajista toca un par de notas aleatorias de un fragmento que escoge al azar de la canción que van a grabar. Keith le señala con el pulgar en alto cuando ya tiene la medida hecha y pasa a Logan, el batería.

El operador de cámara parece decidir que la emoción está dentro de la pecera, de modo que aprovecha que todavía no han empezado a grabar para colarse en el interior y estar así más cerca de Beca.

- Silencio – pide la voz de Keith a través de los altavoces –. Estamos grabando.

Beca se recoloca sobre el taburete en el que está sentada y estira el cuello y los hombros para librarse del agarrotamiento de los nervios. Tanto Emma y Sarah, como Logan, parecen estar esperando a que Beca arranque y les dé paso a ellos.

La morena coge una profunda respiración y coloca la mano derecha de forma que pise las cuerdas en la posición correcta. Se da un segundo más para meterse en "la zona" y, cuando vuelve a abrir los ojos, solo hay en ellos pura determinación.

Hace una señal con la cabeza para indicar que está lista y, de forma inmediata, sus dedos se deslizan sobre las cuerdas metálicas de la guitarra eléctrica para arrancarle una elaborada sucesión de notas que suena a rock y funk.

Se marca el tempo a sí misma con el pie ya que todavía no han entrado ni el bajo ni la batería, y comienza a rasgar las cuerdas de la guitarra mientras sus labios se mueven silenciosamente para formar la letra de la canción.

La imagen se corta para saltar adelante en el tiempo. Beca vuelve a estar dentro de la pecera, con las manos sujetando los cascos contra sus oídos mientras hace escalas para calentar la voz.

Tras ella, donde antes estaba una batería, ahora hay un enorme espacio vacío con tres micrófonos. Sin embargo, permanece vacío poco rato porque en seguida comienza a desfilar por la puerta un grupo de alrededor de diez personas que se colocan en formación frente a los micrófonos.

Beca les saluda y les da la bienvenida, y les pregunta con voz animada si están preparados para repetirlo una vez más.

- Con suerte esta ya es la definitiva – les dice, esbozando una sonrisa que da a entender que ella es la culpable de que lo hayan tenido que repetir tantas veces.

El líder del coro agita una mano para asegurarle que no se preocupe por ello.

- Todos llevamos a un perfeccionista dentro – le asegura con un guiño.

Beca ríe para darle la razón. Debe de escuchar algo en los cascos pues una de sus manos sale disparada al auricular izquierdo para presionarlo contra su oído y se gira para hacerle una señal de OK a Keith a través del cristal de la cabina.

- Vamos allá – murmura más para sí misma que para los demás.

- Silencio – ordena Keith una vez más –. Estamos grabando.

A través de los cascos, la banda instrumental que grabaron más pronto en ese mismo día comienza a reproducirse con suficiente volumen para que todos puedan escuchar todos los instrumentos, pero no tanto como para llegar a hacer daño.

Beca tiene en un atril frente a ella una libreta tamaño A4 abierta sobre la página en la que tiene garabateada la letra. La cámara enfoca sobre ella y se desliza lentamente sobre la escritura desgarbada y los tachones, las flechas y asteriscos para señalizar correcciones.

Maybe I'm done, maybe it's true

Maybe I had one chance and I lost it with you

Pero la morena no necesita leer la letra, parece sabérsela de memoria. Tiene los ojos cerrados, completamente entregada a la música que fluye de sus auriculares, y su cuerpo se mece lentamente al ritmo de la melancólica guitarra.

'Cause I gave my heart to a goddamn fool

I gave him everything

Now there's nothing left for you

La segunda vez que se repite el estribillo, el director del coro hace una señal y el grupo canta los primeros dos versos un par de segundos más tarde de que Beca lo haga. Le da un toque muy góspel que arranca un par de asentimientos satisfactorios a la artista.

I see how you look at me, but I am not there

The damage is done, I'll save you the time

Una vez más, la imagen se corta y vuelve al plano de Beca sentada en la oficina, vestida con su chupa de cuero negra y la blusa blanca. La canción sigue sonando de fondo.

- Háblanos sobre Nothing Left For You – le pide la voz femenina con suavidad.

Beca suspira y se pasa una mano por sus cuidadosamente peinadas ondas castañas, alborotándoselas. Esa misma mano la desliza por su mandíbula y la deja caer en su regazo, donde se pone a jugar de forma inmediata con los anillos.

- Nothing Left For You es la primera canción del álbum – empieza. En su voz se nota la ligera reticencia que debe de sentir a la hora de hacer algo tan privado, público –. Cuando pasó lo que pasó con… – alarga una mano hacia la cámara –, con esta persona que voy a llamar X para facilitar las cosas de aquí en adelante, uno de los motivos que di para no atreverme a llevar las cosas más allá fue mi exnovio – explica, mordiéndose el interior del labio.

Frunce el ceño y baja la vista a su regazo. Se puede notar que está pensando en cómo contar lo ocurrido sin tachar a ninguna persona de malvado, porque en realidad todos tuvieron parte de la culpa.

Can't you see I am a product of my own past?

So I know this will never last

- Empezamos a salir a finales de nuestro primer curso en la universidad y duramos… – guiña los ojos para hacer memoria y decir las fechas correctamente –, hasta un año después de habernos graduado. Fue mi primera relación seria – admite.

Asiente para sí misma, como si esta fuera la primera vez que se estuviera permitiendo ser completamente sincera consigo misma y consciente de la verdad.

- Y a pesar de que mi historia con X siempre estuvo ahí desde el primer momento, yo quería a Jesse. Lo di todo con tal de hacerlo funcionar, incluso cuando notábamos que las cosas no iban bien. El problema es que… Esa lucha me agotó – suspira, bajando la mirada casi con vergüenza –. Di tanto… que sentía que no tenía nada más que dar.

Con la mirada perdida en algún punto que queda fuera del ángulo de visión de la cámara, Beca mordisquea el interior de su labio inferior con nerviosismo y rodea los dedos de su mano derecha con la izquierda, apretando.

- No quería arriesgarme a perder a X – confiesa en voz baja –. Pero eso fue precisamente lo que hizo que la perdiera.

I lost everything

And I have nothing left for you

La voz de Beca se desvanece progresivamente al final de la canción y se hacen unos segundos de silencio. La imagen se queda fija en ella para rellenar ese momento de silencio, su actitud es apesadumbrada y taciturna, su mirada desenfocada como quien está viendo reproducirse algo en el interior de su cabeza.

Poco a poco, comienza a escucharse una melodía de piano acompañada por una orquesta de instrumentos de cuerda frotada. Cortan otra vez a la grabación, pero un día y en un lugar diferente.

Take your eyes off of me so I can leave

I'm far too ashamed to do it with you watching me

Es una habitación rectangular con grandes ventanales cubiertos con cortinas negras de arriba abajo. Al fondo, colgada de la pared, hay una pantalla extensible con un proyector que en ese momento está apagado. Los motivos del cambio de localización se hacen evidentes en cuanto la cámara enfoca la enorme orquesta que se expande en semicírculo alrededor del atril del director.

El cámara se mueve lo más silenciosamente posible por el espacio libre para no interrumpir la profunda concentración de los músicos. Todos tienen un ojo puesto en la partitura y sus respectivos instrumentos, y el otro en los movimientos de la batuta del director de la orquesta.

Hace un barrido de la habitación en un grado de ciento ochenta grados. Cuando enfoca hacia el lado opuesto, descubre un enorme piano de cola. En la banqueta, con los dedos extendidos sobre las teclas, está Beca.

Please stay where you are, don't come any closer

Don't try to change my mind, I'm being cruel to be kind

- Love In The Dark es la segunda canción del álbum – comienza a narrar la voz de la morena por encima de las imágenes de la grabación y la música –. Fue una de las más difíciles, pero de las más divertidas de grabar porque nos fuimos hasta Praga para colaborar con la orquestra FILMharmonic.

En ese momento, se ve a Beca en el estudio hablando con el director mientras intenta explicarle algo. Agita las manos en el aire en grandes aspavientos, como cada vez que tenía la sensación de que no se estaba explicando del todo bien. El director asiente y, tras hacer una pregunta, Beca le da el visto bueno y se hace a un lado para dejarle trabajar.

- ¿Y por qué dices que fue una de las más difíciles? – le pregunta la voz femenina.

Se escucha su suspiro mientras en la pantalla cambian a un plano de la morena encorvada sobre una mesa con una libreta bajo su mano izquierda. Juguetea con el bolígrafo que tiene entre los dedos, agitándolo nerviosamente, pero su mirada se mantiene fija en las palabras que llenan la hoja blanca.

- Para Love In The Dark intenté ponerme en el lugar de X e imaginar cómo debió de sentirse y lo que pasó por su mente – responde. Vuelve a aparecer ella durante la entrevista, justo en el momento en que se rasca una ceja con expresión de duda.

But I don't want to carry on like everything is fine

The longer we ignore it all the more that we will fight

- La noche en que rompimos nuestra amistad me dijo algo que… – esboza una sonrisa triste y mueve una mano en círculos al lado de su oído –, no lograba quitarme de la cabeza. Me dijo que estaba cansada de contentarse con simplemente sobrevivir, que quería vivir.

Please don't fall apart, I can't face your breaking heart

I'm trying to be brave, stop asking me to stay

- Fueron esas palabras las que me llevaron a decidir escribir esta canción – cuenta Beca –. Durante años nunca me paré a pensar en lo mal que tuvo que pasarlo X, en lo duro que debió ser verme con Jesse. De hecho, el concepto de "love in the dark" viene de ahí – señala con una mano al aire frente a ella –, de que estaba enamorada de mí desde hacía años, pero nunca dijo nada al respecto.

- ¿Tú lo sospechabas? – se interesa la voz femenina.

It is the world to me that you are in my life

But I want to live and not just survive

- No – se apresura a responder Beca, pero cierra los ojos y tuerce el rostro en una mueca –. Sí – admite finalmente –. A veces me daba esa sensación, pero nunca llegué a creérmelo del todo. X es… es la personificación de un rayo de sol y me parecía imposible que alguien así se hubiera fijado en alguien… – suspira y se señala a sí misma con un gesto vago –. Pues alguien como yo.

Cause everything changed me

And I don't think you can save me

En cuanto las últimas notas de piano se desvanecen, se escucha el ruido de la puerta de un coche al cerrarse y saltan a un plano del perfil de Beca. Va sentada en el asiento trasero, mirando desinteresadamente algo en la pantalla de su iPhone.

- Estamos en la semana número tres de la producción – dice Theo desde algún punto dentro del coche. La cámara gira y cambia el perfil de la morena por el rostro del productor, que se ha retorcido en el asiento del copiloto para poder mirar hacia atrás –. ¿Cómo lo vas sintiendo, Beca?

- Solo tengo tres canciones de momento – responde la morena con tono plano, sin alzar la mirada de su móvil –. No hay mucho sobre lo que sentir.

Theo pone los ojos en blanco y acepta esa respuesta. Ya debe de saber que cuando Beca está con esa actitud, no hay quien le saque más de lo que ella está dispuesta a dar. Se cierra herméticamente sobre sí misma, como un puercoespín que saca las púas para defenderse de sus atacadores.

- Oh, sube el volumen – pide Beca inclinándose hacia delante y extendiendo la mano con la que no sujeta el móvil para golpear suavemente sobre el hombro del conductor.

El hombre le hace caso de forma inmediata y presiona uno de los botones que tiene en el volante para subir tres rayas más el volumen de la radio.

Solo que no es la radio lo que están escuchando, sino el Spotify que Beca ha conectado por Bluetooth al coche. La pantalla digital del salpicadero informa de que se trata de una canción de Jessie J llamada One Night Lover.

La artista dobla el codo sobre la puerta y descansa su cabeza en la mano. Los rayos de sol que se cuelan a través de la ventanilla trasera del coche golpean su cara y la dividen en dos. Cierra los ojos para que no le moleste tanto brillo y mueve su cabeza al ritmo de la canción.

- ¿Te gustaría colaborar con Jessie J? – pregunta Theo desde su asiento, esta vez no se molesta en girarse.

Los ojos de Beca se abren de golpe y se echa hacia delante a una velocidad asombrosa.

- ¿Lo dices en serio? – exclama.

- No – ríe Theo –. Solo quería ver tu reacción.

Beca bufa y le da un puñetazo en el brazo, musitando algún tipo de insulto que queda ahogado tras un pitido de censura. La imagen se queda en negro una vez más para señalizar el final de la primera etapa.

A continuación, letra a letra, y acompañado del clack clack de una vieja máquina de escribir, comienza a aparecer en pantalla la definición de otra palabra.

Culpa:

Femenino. Del lat. culpa.

1. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta.

2. Acción u omisión que provoca sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

- Let You Down surgió como una especie de respuesta a Love In The Dark – comienza a explicar la voz de Beca una vez desaparece la definición. La imagen surge del negro a la entrevista, y la morena tira de una de las mangas de su chupa de cuero que se le ha resbalado por el brazo –. Al ver las cosas desde el punto de vista de X, fui el triple de consciente de todo el daño que le había causado durante años.

Aparece un plano de Beca en la pecera del estudio de la discográfica, manos sobre los enormes auriculares que cubren sus oídos y los ojos cerrados mientras canta sobre el micrófono que cuelga frente a ella.

You left me here alone

And I don't even know

No se escucha música alguna, solo su voz rasgada de emoción.

- Quería escribir una disculpa. Que, bueno… Sabía que de poco iba a servir porque el daño ya estaba hecho, pero de todos modos… Quería que estuviera ahí fuera, que se supiera que, si pudiera volver atrás y cambiar mis decisiones, lo haría sin dudar ni un instante.

You need to know the truth, I'll spell it out for you

I fucked it up this time

- Voy a repetir el estribillo otra vez – informa Beca al otro lado de la pecera usando el micrófono. Recibe un OK por parte de Kevin, pero Theo se inclina hacia delante y presiona algo en la mesa de mezclas –. Voy a probar a hacer escala con cada palabra que se repite – responde la morena a lo que sea que el productor le ha dicho –. En plan, cada vez más agudo, ¿sabes? – lo escenifica, marcando cómo va subiendo con una mano estirada en el aire.

Cortan a Beca ya fuera de la pecera. Se pasea por el estudio mientras reproducen por los altavoces el resultado de lo que ha cantado sobre la base instrumental que ya tenían grabada. Es un simple piano, pero al juntarlo con la voz de la morena se consigue una combinación que pone los pelos de punta.

You were standing there in front of me

In agony

For all these scars I'm sorry

Beca chasca la lengua y alza una mano para pedir que lo pausen. Se queda un instante en silencio, repasando lo que acaba de escuchar.

- Tengo que dejar menos espacio entre el párrafo anterior y esos versos, ¿verdad? – pregunta en busca de corroboración que a ella no es la única a la que le ha sonado raro –. Hacerlo más fluido, siguiendo el ritmo del piano.

- Uno detrás de otro – le dice Theo, asintiendo –. Como si fuera todo junto.

Beca asiente de forma distraída con la canción y mueve la mano en un círculo para indicar que pueden volver a pulsar play. Se pellizca el labio inferior entre los dedos, la mirada fija en algún punto del suelo para no distraerse con nada y poner toda su atención en la música.

'Cause you know if I could reverse the time

I'd give you what you need and love you differently

Vuelven a un plano de Beca dentro de la pecera. Las puntas de sus dedos están casi blancas por la fuerza con las que los tiene crispados alrededor de sus auriculares, y todo su cuerpo se mueve con las palabras que caen de sus labios.

'Cause I know that I hurt you

And I never deserved you

Girl, I've let you down, down, down

Hace un último gorgorito para terminar y deja que su voz se apague de forma natural cuando se queda sin aire. Se queda inmóvil unos instantes, como si el hechizo que la música tiene sobre ella no se hubiera disuelto todavía.

Entonces parece salir de su ensimismamiento y abre los ojos, girando la cabeza para mirar al otro lado del cristal.

- ¿Bien?

No se escucha la respuesta de Theo, pero su sonrisa lo dice todo.

Beca entra por la derecha del plano y se deja caer en el sofá en el que le están haciendo la entrevista. Lleva una botella de agua medio llena en las manos que antes no tenía, y su expresión delata todo el nerviosismo que había ido perdiendo a medida que la entrevista avanzaba y ella se iba soltando.

Se sienta con la espalda totalmente recta y las piernas cruzadas por la zona de los gemelos. Sus rodillas se unen y se separan constantemente en un movimiento lleno de incomodidad, y sus manos se retuercen alrededor del cuerpo de la botella con tanta fuerza que el plástico estalla de vez en cuando.

- ¿Te encuentras bien? – se preocupa la voz femenina –. ¿Necesitas otro descanso?

Beca niega con la cabeza.

- Hagamos esto de una vez – resopla.

Pero toda su postura y sus ojos gritan: socorro, para esto y déjame escapar. Sea lo que sea de lo que van a hablar ahora, le está generando cantidades increíbles de ansiedad.

Debe de recibir alguna señal de aprobación porque coge aire profundamente y asiente para sí misma, como si se estuviera tratando de convencer de algo.

- La cuarta canción del álbum es, en realidad, la primera que he escrito en mi vida sin ningún tipo de ayuda. Nunca tuve ambición alguna de convertirme en artista o componer mis propios temas – admite con un encogimiento de hombros –. Yo solo quería ser productora.

- ¿Qué hizo que cambiaras de opinión?

- Quién, más bien – corrige Beca –. Cuando entré a hacer prácticas en Residual Heat, Sammy, mi jefe, me dijo que cualquier niño con un ordenador de… – la palabra queda ahogada con un pitido de censura –, podía hacer los mash-ups que le enseñé. Me pidió material original, lo cual me lanzó de cabeza a una espiral de pánico absoluto porque, aparentemente, en ese momento de mi vida no tenía nada – hace un gesto tajante con su mano – original que decir.

El índice de su mano izquierda empieza a rascar el borde levantado que mantiene la etiqueta de la botella pegada. Se nota que no es algo de lo que esté siendo consciente, sino una forma de su cuerpo de expulsar un poco del nerviosismo que la tiene sentada al borde del sillón.

- Cuando me mudé a Nueva York, volví a intentarlo – prosigue –. Estaban pasando tantas cosas… – agita las manos en el aire, dejando la botella de agua atrapada entre sus piernas inquietas –. Jesse y yo peleábamos constantemente, mis sentimientos hacia X eran mucho más fuertes que antes y… – baja la mirada casi con vergüenza –. Estaba hecha un lío. Así que pensé que escribir me ayudaría a encontrarle el sentido a lo que estaba pasando, y así nació Consequences.

Los primeros acordes de piano de la canción en cuestión comienzan a reproducirse de fondo.

- De hecho, una de mis prim…


Chloe presiona rápidamente la barra espaciadora de su portátil para poner el vídeo en pausa. Coge una bocanada de aire que tiembla al pasar por entre sus labios y sacude sus pulmones como si se tratase de un terremoto.

Se queda mirando, con ojos cada vez más desenfocados, la imagen de Beca a medio camino de decir algo. Tiene los labios apretados para pronunciar esa última m y le ha pillado con los ojos cerrados en un parpadeo.

Chloe deja escapar un suspiro que suena más bien a un jadeo y cierra los párpados con fuerza.

Hasta ahora, ha logrado a duras penas mantener las lágrimas a raya. Pero sabe a ciencia cierta que escuchar a Beca hablar de Consequences va a ser lo que le rompa. No hay forma alguna de que sea capaz de sobrevivir a eso sin terminar llorando.

Sus dedos se curvan alrededor del borde del portátil que descansa sobre sus piernas y lo alza para poder descruzarlas. Las estira durante unos segundos, permitiendo que la sangre vuelva a fluir y no le haga tambalearse cuando apoye todo su peso en ellas.

Con el Mac tumbado contra su pecho, recorre el corto camino desde el salón hasta su habitación y se asegura de dejar la puerta cerrada tras ella. Sabe que si Troy lo ve lo interpretará como una señal de que ya está durmiendo, o quiere estar sola, o tiene visita. Son los únicos motivos por los que Chloe cierra la puerta siempre abierta de su cuarto.

Se deja caer en la cama y, a pesar de que es mayo y ya empieza a hacer algo de calor, se mete bajo las sábanas y el grueso nórdico. Siente todo su cuerpo helado y entumecido. Arrastra el portátil que ha dejado en un lateral del colchón hasta que está más cerca de ella.

Se acurruca hasta convertirse en una bola alrededor de la almohada que está abrazando, y dobla un brazo bajo la almohada sobre la que tiene la cabeza para alzarla un poco más. Sus dedos se convierten en un puño alrededor de la funda y sabe que, cuando los afloje, le dolerán por la fuerza que está empleando para mantenerlos cerrados.

Coge una profunda respiración con la que pretende mentalizarse para lo que va a suponer para ella lo que se dispone a ver.

No está preparada ni de lejos, pero se fuerza a sí misma a darle al play.


- … primeras peleas gordas con Jesse fue por esta canción – comenta Beca con la mirada perdida –. La encontró en mi ordenador cuando apenas era un borrador que nada tenía que ver con el resultado final. Me preguntó por qué lo estaba manteniendo en secreto y si X lo sabía – resopla una risa por la nariz y esboza una sonrisa algo amarga –. Jesse siempre se sintió algo inseguro sobre mi amistad con X, supongo que porque él ya notaba lo que yo todavía estaba demasiado ciega para ver – explica sacudiendo la cabeza lentamente –. El caso es que estuvimos como... 6 días sin hablar.

- Es la única canción del documental de la que no muestras el proceso de creación, ¿verdad? – corrobora la voz femenina, en parte también para guiar a Beca y evitar que se desvíe del tema en cuestión.

La morena asiente, algo distraídamente.

- La terminé de escribir durante el tour por Europa con las Bellas y ya la tenía completamente producida antes incluso de firmar el contrato definitivo con DJ Khaled.

- ¿Era una demo?

- No – captura su labio inferior entre los dientes y lo aprieta con tanta fuerza que la zona alrededor de su colmillo se vuelve blanca –. La única persona que la escuchó hasta que decidí incluirla en el disco fue X. Fue como le confesé todo…

- Oh – un simple sonido, pero lleno de sorpresa, se le escapa a la mujer que está conduciendo la entrevista –. Si no es una canción precisamente de amor, ¿no?

Los labios de Beca se aprietan y tuercen en el amago de una sonrisa llena de amargura y sarcasmo.

- No fue mi idea más brillante, he de admitir – cabecea, agachando la mirada con vergüenza –. Consequences no es la típica balada de amor a la que estamos acostumbrados. Pero eso no significa que no sea una canción de amor.

Se pasa la lengua por los dientes superiores y hace una mueca. Con expresión taciturna, cambia el peso de su cuerpo hasta que puede levantar la mitad de su culo de la superficie de cuero del sillón.

Saca su iPhone 5, que ya se ha quedado pequeño y desfasado en comparación con el X, pero Beca se niega a cambiarlo por uno nuevo mientras siga funcionando. Presiona el botón central para que se ilumine la pantalla y mete rápidamente el PIN con los pulgares.

Deja que se queden suspendidos sobre la superficie de cristal, tomándose un minuto, como si se hubiera olvidado de qué era lo que quería hacer.

- Mis sentimientos por X siempre estuvieron ahí – explica sin alzar su mirada perdida –. Incluso mientras estaba con Jesse, crecían y crecían – agita una mano en el aire en un gesto circular –. Solo que, no supe reconocerlos por lo que eran hasta mucho más tarde.

Vuelve a centrarse en su iPhone y presiona la pantalla justo a tiempo para evitar que se volviera a bloquear. Se mueve con el pulgar sobre el menú de las aplicaciones hasta que encuentra el logo circular de iTunes.

- Hay un verso en una canción de Taylor Swift que… – se distrae momentáneamente mientras teclea el nombre de la canción que está buscando –. Que siempre que lo escucho me siento muy representada, porque es la sensación que tuve.

Le da al play y solo deja que la melodía inicial suene durante un par de segundos antes de arrastrar la bola de la línea de tiempo hacia delante, hasta que está ese verso que a ella le interesa. Alza un dedo en el aire para pedir atención.

One night he wakes, strange look on his face

Pauses, then says, you're my best friend

And you knew what it was, he is in love

El estribillo arranca justo después, pero Beca no permite que siga reproduciéndose. Pausa la canción y bloquea el iPhone con el índice que tiene curvado alrededor de la esquina superior derecha.

- Es parecido a cuando descubres tu sexualidad – dice Beca –. Te hace ver las cosas desde una perspectiva diferente y te parece tan obvio en ese momento – sacude la cabeza –. Dices: joder, cómo no me di cuenta antes si tenía señales de neón apuntando a ello.

- Taylor Swift habla en esa canción de amor verdadero – observa la voz femenina –. ¿Piensas en X de esa forma?

Beca no contesta de forma inmediata. Se toma su tiempo volviendo a guardarse el iPhone en el bolsillo trasero de sus vaqueros y recolocándose en el sillón hasta alcanzar una postura cómoda como la que tenía antes.

Sus labios están ligeramente fruncidos, igual que su ceño. Ambos delatan que, aunque parezca que no, está meditando sobre su respuesta para que sea la correcta. Beca no siempre encuentra las palabras perfectas a la primera, necesita tiempo para procesar cómo se siente y cómo expresarlo.

- No lo sé – admite finalmente, sincera –. Nunca he creído en el amor verdadero, ni en el concepto de las almas gemelas ni ninguna de esas cosas – barre con una mano en el aire –. Supongo que porque mis padres nunca tuvieron nada de eso – se encoge de hombros con indiferencia.

Sus manos vuelven a encontrar la etiqueta a medio despegar de la botella de agua que tiene sujeta entre sus piernas cruzadas. Se pone a juguetear con la esquina doblada de forma distraída.

- Así que no sé si X es mi amor verdadero, lo que sé es que me hace sentir cosas que nadie nunca me había hecho sentir – confiesa en voz baja –. Y por eso me sentía tan confundida, no entendía qué estaba pasando, ni por qué era precisamente con ella cuando yo ya tenía novio.

Suspira y va a frotarse los ojos con una mano, pero se acuerda justo a tiempo de que está maquillada así que se frena de golpe y deja que caiga a su regazo con un golpe seco.

- Consequences es sobre – se señala en el pecho y sus dedos se enredan en la cadena dorada del collar que cuelga entre su escote–. Es sobre la culpabilidad que sentía por estar con alguien increíble y aun así no ser capaz de sacarme a X de la cabeza. De que despertara tanto en mí, y me hiciera sentir tan bien que no podía… – su voz se apaga y sacude la cabeza.

Se rasca la punta de la nariz con un nudillo en dos roces cortos y bruscos.

- Siempre me ha parecido estúpido ese cliché de que algo sea tan bueno que no puedes renunciar a ello, pero… – resopla y se encoje de hombros –. Yo no podía renunciar a X. No quería. Y sí, a veces mis sentimientos por ella me hacían sentir cruel y… y estúpida, pero estaba dispuesta a aguantar la culpa y la confusión porque merecía la pena.

La imagen de Beca mirando hacia un lado, pensativa y algo llena de culpabilidad, se desvanece hasta ser sustituida por un plano de la morena sentada en un taburete en medio del estudio de grabación.

Tiene una usada guitarra acústica en su regazo, adornada con algunos arañazos en la zona del tambor, donde a veces se escapa la púa y marca la madera. Sus ojos están cerrados, perdida en la música. Mueve la cabeza al ritmo de los acordes que sus dedos inquietos arrancan de forma constante a las cuerdas del instrumento.

Lo escucha todo a través de los enormes auriculares que reposan en su cabeza. Esta vez se mantienen quietos en el sitio gracias al moño alto en el que lleva recogidas sus ondas castañas y que les sirve de tope.

Day breaks and when I turn

You're not on my pillow

La cadencia repetitiva del ritmo se pausa un instante cuando Beca deja que pasen un par de segundos en silencio. Su pie, con el que está marcando el tempo, continúa subiendo y bajando a pesar de que los dedos de la morena se mantienen inmóviles.

Dos golpes de pie más tarde, retoma la melodía justo donde la dejó.

- La verdad es que no hay mucho que explicar sobre No Right To Love You – dice Beca. Su voz se escucha por encima de la canción, añadida posteriormente al montar el documental –. Es una de las más brutalmente honestas del disco, la letra en sí ya lo dice todo.

Cause I have no right to love you

When I chose to walk away

- Después de todo el daño que le hice a X, después de empujarla a tomar la decisión más drástica posible por… creer que no tenía otra opción, básicamente – explica, algo temblorosa –. Sentía que no tenía derecho alguno a seguir queriéndola.

El plano de Beca grabando la base instrumental cambia a uno de Beca con un bolígrafo sujeto entre los dientes mientras juega con su guitarra y prueba distintas cosas. Cada vez que asiente para sí misma, anota su descubrimiento en la libreta que tiene abierta frente a ella.

A su lado, en un sillón, Theo tiene la cabeza echada hacia atrás en el respaldo del sillón y los pies extendidos sobre la mesa. Su boca está ligeramente entreabierta y su pecho se expande y contrae con cada suave respiración que coge mientras dormita.

Night falls, I'm wide awake

Wishing I could call you

I'm too used to hearing all about your day

La imagen vuelve a cambiar. Esta vez, muestra a Beca de pie en medio de la pecera frente a un micrófono.

Está situada de perfil, pero ligeramente girada de forma que a veces, con los movimientos que hace al cantar, da un poco la espalda a la cámara. Casi parece premeditado, y teniendo en cuenta la emoción que desgarra su voz, se entiende que quiera privacidad en ese momento de vulnerabilidad.

The cold creeps up next to me

Now we don't share these covers

But I've no license to complain

El operador de la cámara lo respeta y no intenta rodearla para conseguir un primer plano de su rostro. Se mantiene donde está, conformándose con captar su perfil.

- Mis sentimientos me hacían sentir muy culpable y… – la voz de Beca se apaga un momento y, cuando vuelve, suena algo estrangulada –. Sentía que no podía querer a X tanto como lo hacía porque si no… Si no me habría quedado y habría luchado por ella.

I have no right to miss you

When I didn't wanna stay

Beca tiene los ojos cerrados con tanta fuerza que sus párpados están llenos de arrugas. Sus labios tiemblan cada vez que mete una temblorosa bocanada de aire entre ellos y es como un terremoto que se extiende por su cuerpo y llega hasta la punta de sus dedos.

Convierte una mano en un puño y la otra la alza para sujetar los auriculares cuando entra en el estribillo. La vena de su cuello se hincha con cada palabra que cae de entre sus labios, que se fruncen y aprietan en una fina línea en las pausas para no delatar el inmenso esfuerzo que está haciendo por no desmoronarse.

I have no right to love you

But I do, I still do

Su voz se quiebra. Su cuerpo se estremece entero.

El eco de su último "i sill do" resuena por el espacio y parece ser aquello que termina por ser demasiado para ella. Agacha la cabeza, sus manos cubren su rostro y deja de intentarlo.

No es capaz de terminar de cantar.

En otro espacio y otro tiempo distintos, a Chloe se le escapa una mezcla entre un sollozo y un jadeo. Alza una mano para cubrirse la boca, pues ha sonado mucho más de lo que creía y no quiere asustar a Troy y que venga en busca de explicaciones.

La tela empapada de su almohada se pega a su mejilla, húmeda y llena de líneas dibujadas sobre la piel por las lágrimas incesantes que caen desde sus ojos. Ruedan sobre su nariz y caen. Sin pausa.

Suprime un sollozo y coge una bocanada de aire que tiembla y suena como si tuviera los pulmones llenos de alguna sustancia viscosa. Sus ojos, emborronados por las lágrimas porque ya se ha dado por vencida de intentar disiparlas a parpadeos, permanecen fijados en la figura encorvada de Beca.

La espalda de la morena se agita por su llanto silencioso e intenta disculparse con Theo, Kevin y los demás que están al otro lado de la pecera. Les hace un gesto con la mano, una súplica de que le den un minuto. Solo necesita un minuto para recomponerse, asegura con convicción.

Sin embargo, no logra frenarse. No logra dejar de llorar.

Se quita los cascos, los cuelga con el mayor cuidado del que es capaz en su estado, y abandona el estudio casi a la carrera.

Chloe siente que nunca va a ser capaz de mitigar el dolor de su corazón, porque lo único que quiere es correr detrás de Beca y atraparla en un apretado abrazo que le haga sentir que no va a romperse en mil pedazos.

Pero lo único que quiere es lo único que no puede tener.

Nostalgia:

Femenino. Del lat. mod. nostalgia.

1. Pena de verse ausente de la patria o amigos.

2. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Aparece desde el negro un plano de Beca encorvada sobre su libreta. Tiene un bolígrafo Bic entre sus dedos y lo está haciendo girar como si se tratara de las batutas de una batería. Su codo derecho descansa sobre la mesa y se frota el ceño fruncido con las puntas de los dedos.

Es tarde. La fatiga está presente en los rostros de todos los presentes en la sala de grabación: Theo habla suavemente por teléfono, casi sin energía; Kevin está tumbado sobre la mesa de mezclas, descansando un momento; la banda se ha repartido entre los dos sillones y matan el tiempo cada uno como puede.

Beca deja escapar un resoplido frustrado y alza la cabeza de lo que está escribiendo. Se frota los ojos con los talones de las manos y estira sus brazos por encima de su cabeza, girando su espalda de lado a lado hasta escuchar el satisfactorio crujido de su columna vertebral recolocándose.

- Estás atascada.

No es una pregunta, sino la constatación de un hecho. Beca gira en su silla hasta mirar a Emma, que está en el sillón situado tras ella. La bajista tiene los ojos cerrados y está tumbada boca arriba, pero ha debido de escuchar el resoplido de Beca.

- No, es solo que… – Beca no termina de defenderse, deja que su voz se apague al volverse hacia su libreta abierta sobre la mesa.

- Que estás atascada – repite Emma. Abre los ojos y se incorpora sobre un codo.

Beca no intenta convencerla de lo contrario, se da cuenta de que es una batalla perdida. Suspira y sacude la cabeza. Sus hombros hundidos y la forma en que empuja la libreta lejos de ella denotan estrés, pero también decepción consigo misma.

- Beca, es normal – la bajista se gira hasta quedar sentada en el sillón, su ceño fruncido con ligera preocupación –. Mira, llevas trabajando durante dos meses todos los días sin descanso. Sales de aquí, llegas a casa y sigues. Era de esperar que en algún momento chocases con una pared mental.

- A todos nos ha pasado – apoya Sarah, la pianista, desde su esquina del sillón.

Beca mira a su alrededor para ver que todos los presentes le están dando la razón a Emma. Logan, el batería, se encoge de hombros; y Kevin asiente sin molestarse en levantar la cabeza de la mesa de mezclas.

- ¿Y qué se supone que tengo que hacer? – inquiere Beca, su voz algo inestable. Se levanta de la silla con tanta fuerza que la lanza rodando un par de metros hasta que tropieza con el borde de la alfombra –. No puedo permitirme bloquearme – constata, negando la cabeza bruscamente.

Se pasea por el pequeño espacio. Sus hombros están tensos y forman una línea recta. Vuelve a ser la Beca de su último año de carrera, agobiada y ahogada en preocupaciones. La Beca de Nueva York descontenta y harta de su trabajo y de tener que soportar a divos sin talento como Pimp Lo.

Se pasa una mano por el pelo y lo alborota mucho más de lo que ya lo tiene.

- Tengo un disco en camino al que le faltan canciones y una fecha de entrega que se acerca con pasos agigantados y…

Emma se levanta del sillón y acorta la distancia en dos largas zancadas. La trenza en la que tiene recogido su pelo morado se bambolea por su espalda como si fuera la cola de un perro emocionado por ver a su dueño.

Atrapa a Beca con dos manos en sus hombros y la fuerza a dejar de dar vueltas en esa espiral de pánico y estrés en la que ha caído.

- Necesitas descansar – interrumpe con firmeza. Analiza a Beca con ojo crítico y ladea la cabeza, su expresión nublada con sospecha –. ¿Hace cuánto que no duermes?

Beca se queda muda un instante. Solo parpadea, cogida totalmente desprevenida por esa pregunta. Su boca se abre y se cierra un par de veces hasta que se tuerce en una mueca.

- No suelo dormir bien – musita.

- ¿De cuánto estamos hablando? – inquiere Sarah desde su esquina del sillón. Ha abandonado su móvil en favor de prestar atención a la conversación que está teniendo lugar, como si fuera mil veces más interesante que lo que estaba mirando en su iPhone.

No es la única. Logan ya no juega a lanzar una pelota antiestrés al aire y cogerla con las manos, Theo ha colgado la llamada que estaba atendiendo y Kevin hasta ha levantado la cabeza de la mesa de mezclas. Ahora tiene una enorme y deforme mancha roja que le adorna la frente.

- Mmmm… – un flash cruza por el rostro de Beca. Parece estar planteándose mentir, pero al final debe de decidir que no merece la pena porque encoge sus hombros bajo las manos de Emma y desvía la mirada al suelo –. ¿Un par de horas o así?

- Jesús, Beca – murmura Theo.

- ¿Es un problema de siempre o solo desde lo de…? – lo siguiente que dice Emma queda ahogado por un pitido de censura.

Debe ser algo importante porque los ojos de Beca se ensanchan y desvían hasta mirar directamente a la cámara.

- No te preocupes, lo taparemos – le tranquiliza una voz masculina que surge de algún punto indefinido y no pertenece a ninguno de los que aparecen en el plano, por lo que debe de ser el operador de la cámara.

Beca asiente y su atención vuelve a Emma con algo de reticencia, como si fueran imanes de cargas contrarias que se repelen.

- Es reciente – responde finalmente en voz queda.

Emma hace chascar su lengua igual que si acabase de ver sus sospechas confirmadas. Todas ellas.

- Qué jodido – opina Logan.

- ¿Quieres algún tipo de medicación que te ayude…?

Theo no ha terminado su pregunta y Beca ya está negando con la cabeza. Empuja las manos de Emma fuera de sus hombros y se gira hasta que puede mirar a la cara a todos los presentes en el estudio.

- Chicos, estoy bien, ¿vale? – asegura, aunque su amago de sonrisa es poco convincente –. Solo necesito terminar la maldita letra de esta canción – señala bruscamente hacia la libreta.

Sarah se levanta del sillón y se acerca hasta la mesa en la que estaba trabajando Beca. Se inclina sobre la superficie de madera para enganchar una esquina de la libreta con sus dedos y arrastrarla hasta que descansa entre sus manos.

Sus ojos recorren rápidamente lo que está escrito mientras asiente para sí misma.

- ¿Por qué no nos dejas ayudarte? – inquiere de repente.

- ¿Qué? – la morena suena tan sorprendida que parece que Sarah le acabe de proponer saltar desde un avión, pero sin paracaídas.

- Beca, no puedes pretender hacerlo todo tú – ríe la pianista –. Escribes las letras, compones la melodía y básicamente produces tú. A este ritmo, para cuando llegues a la décima canción, ya vas a estar quemada.

- Pero…

Theo le lanza una mirada que acalla cualquier queja que Beca estuviera a punto de decir. Sus hombros se hunden cuando deja escapar un suspiro derrotado y asiente con bastante reticencia.

El plano se corta para saltar a uno de Beca durante la entrevista y, al mismo tiempo, empiezan a sonar los primeros acordes de piano de la siguiente canción.

Well I see breakfast on the table

And I can smell you in the halls

- Choke fue el resultado de un esfuerzo colectivo – relata esbozando una ligera sonrisa –. Tenía un borrador sobre lo que quería que tratase la siguiente canción, pero no daba con la forma. Era como si las palabras… – sacude la cabeza y agita los dedos de una mano en el aire –, se desvanecieran de mi mente.

Lord knows I'd cry if I was able

But that won't get me through tomorrow

- Estaba atascada y no quería pedir ayuda, pero mi equipo… – bufa una risa y se encoge de hombros –. No me dejaron otra opción. Me forzaron a dejar de acaparar todas las fases del proceso, a aprender a delegar y confiar en ellos.

- ¿No confiabas en ellos antes?

- No es eso – se apresura a negar Beca –. Sé que son todos muy capaces, pero… No sé, supongo que creía que nadie mejor que yo sabría convertir en tangible lo que rondaba por mi cabeza, ¿sabes?

I keep a picture of you on the wall

And choke on the memories

- Sarah, mi pianista, me ayudó a escribir la letra. Estuvimos una semana entera encerradas en mi casa, con sesiones de brainstorming constantes y entonces un día – chasca los dedos –, se le encendió la bombilla. Fue bastante tonto ahora que me paso a pensar en ello – ríe con una sacudida de cabeza.

I'll keep a message of you if you call

And choke on the memories

- Vio una foto que tengo en mi casa en la que salgo con X y me preguntó. Yo le contesté que me ayudaba a recordar los buenos momentos. Sarah se giró hacia mí y me dijo: deberías escribir sobre eso. Y eso hicimos – sentencia con un encogimiento de hombros, alzando las manos con las palmas abiertas hacia arriba.

La voz de Beca cantando el último verso se desvanece poco a poco y, a continuación, comienza la siguiente canción. Tiene un rollo menos instrumental y más sintético, más del estilo de Beca.

How you been, can we talk?

Yeah I know that it's been awhile

- Drinkin' About You es el segundo single, lo estrené en febrero para promocionar el disco – sonríe para sí misma –. Fue bastante divertida porque básicamente me dediqué a jugar. Con el tono de las voces, con los agudos y los graves, con el sintetizador…

Pasan a un plano de Beca sentada frente a una mesa de mezclas. Su mano derecha agarra el ratón y lo desliza sobre la alfombrilla mientras toda su atención está fijada en los niveles de distintos colores que se despliegan en la amplia pantalla del Mac.

No se encuentra en el estudio habitual. En su lugar, está en una habitación con paredes blancas y decoración minimalista en tonos grises. Hay un cactus en el borde de su mesa de trabajo, en una maceta amarilla, al lado de un bote lleno de bolígrafos y rotuladores de colores.

En la pared contra la que está la mesa hay colgados una serie de marcos de distintos tamaños y a distintas alturas en una composición totalmente inspirada en Pinterest. No contienen fotos de personas, sino paisajes, frases inspiracionales con ese toque de humor ácido característico de Beca, y el póster que dice "I can and I will" en forma de guitarra.

Es la casa de Beca.

La morena en cuestión gira su silla un poco para mirar hacia la cámara, pero de manera que pueda seguir trabajando en su ordenador. Señala vagamente los distintos niveles de colores.

- Todo lo que se escucha en esta canción soy yo, un teclado y un sintetizador – estira un dedo con cada elemento que menciona –. No tiene más.

So many words that I wish I'd said

Is it too late for them now?

Construye la base rítmica presionando los botones, iluminados en azul, del sintetizador con un ritmo que luego desde el ordenador mande que se repite en el patrón que a ella le interesa. Mueve la cabeza al tempo de los golpes electrónicos que salen de los altavoces, satisfecha con el resultado.

- Sigue explorando el tema de la nostalgia – narra la voz de Beca por encima de las imágenes de la morena tocando el teclado para componer la melodía –. Tenía la sensación de que me faltaba la mitad de mí, no me había dado cuenta realmente de cuántas partes de mi vida estaban llenas por X.

I been drinkin' about you

I still can't let you go

- En ese momento, mirara donde mirara, solo veía espacios vacíos. Y no quería tener que ser consciente de lo que había perdido. Todos hemos recurrido al alcohol alguna vez para olvidarnos de nuestros problemas, esto no era diferente.

Can we talk like we used to?

Are you sleeping alone?

Vuelven a la entrevista, captando el momento en que Beca agacha la mirada y se rasca la nuca en un gesto algo vergonzoso y arrepentido. Mete en labio superior hacia dentro, contra sus dientes inferiores que lo arañan como si estuvieran intentando evitar que se escapara de ellos.

- El problema es que… – suspira y mira directamente a la cámara –. Ese estado de olvido no dura para siempre.

Su rostro se funde a negro.

Se escucha antes que se ve el sonido de dos personas caminando por un pasillo enmoquetado. La imagen aparece de golpe y muestra a Theo por delante de la cámara, andando de espaldas para dirigirse directamente a la futura audiencia.

- Vamos de camino a reunirnos con Beca en el estudio – anuncia, a pesar de que la localización y los premios que adornan las paredes delatan que se encuentran en la discográfica.

Sus manos están estiradas en el aire como si fuera el presentador de un programa a punto de desvelar una enorme sorpresa y estuviera tratando de crear expectación. Lleva la barba un poco más crecida de lo normal y hay sombras bajo sus ojos que delatan las largas horas de trabajo que están poniendo en el disco.

- Estamos en la semana número dieciséis de la producción. De momento Beca ya tiene completamente finalizadas siete canciones – dibuja el número con sus dedos –, ocho si contamos con la que empezaremos hoy. Eso equivale a… – entrecierra los ojos y mueve una mano en el aire para indicar que es una aproximación –, la mitad del disco.

Un interno cargado de cafés que sale de lo que debe ser la sala de descanso esquiva a Theo de puro milagro. El productor ni siquiera le ve venir por ir de espaldas, pero escucha su exclamación de alerta. Le da una palmada en el hombro al chico cuando pasa a su lado, como felicitándole por haber evitado un accidente, que vuelve a hacer peligrar los cafés.

Theo no se da cuenta porque vuelve a estar centrado en describir la situación en la que se encuentran.

- Beca todavía no tiene claro qué nombre quiere ponerle al disco, pero es pronto y tenemos tiemp…

Se interrumpe a sí mismo cuando llegan al final del pasillo y escuchan que alguien está tocando el piano. Theo frunce el ceño y mira su reloj, probablemente preguntándose a sí mismo si quizá se ha equivocado de hora y el estudio está ocupado por otro artista.

Alza una mano para indicarle al cámara que espere y se acerca a la puerta. Sin embargo, antes incluso de que asome la cabeza, ya se sabe quién está dentro pues la voz de Beca cantando se alza por encima de la melodía del piano.

Lately I'm getting lost on you

Theo le indica al cámara que se acerque y se lleva un dedo a los labios: no hagas ruido. Luego, señala hacia el interior del estudio: graba esto.

I tore your world apart like it was nothing new

Never bled so much when I didn't have to

El cámara sigue las órdenes y con cuidado, se asoma de forma que mitad del plano es el umbral de la puerta, pero en la otra mitad muestra el interior del estudio. A través del cristal de la pecera pueden ver a Beca tocando el piano de cola, de espaldas a ellos.

Al ver que no hay opción alguna de que Beca les vea, el cámara se adentra más en el estudio para captar mejor el momento.

I don't want to leave you lonely

But I've run out of love this time

El pie de Beca se alza y desciende sobre el pedal del piano por cada nota que quiere que suene suspendida en el tiempo. Sus dedos se mueven sobre negro y blanco con tanta certeza que casi parece que ella misma ha escrito la canción.

You know that I adore you

Though I couldn't give enough

No le ven el rostro, pero su cuerpo la delata.

Se inclina hacia delante por la fuerza con la que canta, sus hombros relajados indican que está completamente perdida en la música y que lo más probable es que esté tocando con los ojos cerrados.

Su voz está empapada en emoción. Suena desgarrada, corroída por el dolor y el arrepentimiento, y retumba en las paredes y por el interior de cualquier persona presente para ser testigo de este momento.

Claro que Beca no tiene ni idea que está siendo grabada, no tiene ni idea de que hay dos personas escuchando.

I had a hold on your soul

But I lost my grip, let you go

I should've carried us both

Han debido de llegar a mitad de la canción, porque Beca termina de tocar el puente musical y se lanza de cabeza al último estribillo. Comienza tranquila, pero va aumentando de potencia a medida que avanza por cada línea.

Si es posible, lo canta con todavía más sentimiento que todo lo anterior. Como si cada verso fuera un granito de arena que se fueran apilando, unos sobre otros, hasta crear una montaña. Y su montaña es este último estribillo.

El piano se ralentiza para indicar que está llegando al final y Beca acompasa su voz al nuevo ritmo.

Cause I can't take the weight of your love

Agacha la cabeza cuando termina. Sus dedos, ahora carentes de la energía que los había movido antes, se deslizan suavemente por las teclas en las que estaban posados hasta caer en su regazo. La última nota de piano sigue resonando por las paredes hasta que Beca levanta el pie del pedal y, poco a poco, se hace el silencio.

Sobre la pantalla negra, se teclea la definición de la cuarta etapa.

Celos:

Masculino. Del lat. zelus.

1. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.

2. Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio llegue a ser alcanzado por otra persona.

3. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.

La botella que Beca tenía entre las piernas ahora ha vuelto a sus manos y está terminando de enroscar la tapa después de haber bebido. Traga el agua y se seca con el dorso de la mano los labios, innecesariamente.

- Jealous es el octavo tema del disco – explica cuando está lista –. Es muy simple, solo tiene voz y piano. Pero es fácilmente una de las más sinceras, junto con No Right To Love You.

En ese momento, cambian a un plano de Beca una vez más sentada frente al enorme piano de cola. Tiene unas hojas de partitura en el pequeño soporte que viene en el piano, pero no las está leyendo. Sus ojos están fijos en sus dedos, que se mueven sobre las teclas con destreza.

Cuando la melodía pide que entre voz, aparece Beca frente al micro sujetándose los cascos. Esta vez no lleva moño para evitar que se resbalen por su pelo, que cae en sedosas ondas más allá de sus hombros. Las puntas ya se le están empezando a decolorar hasta el rubio.

I'm jealous of the rain that falls upon your skin

It's closer than my hands have been

Tiene el ceño fruncido y los ojos cerrados. Su rostro liso a veces se contrae con flashes de sentimientos que despierta en ella la letra de la canción que ha escrito.

- Como el nombre dice directamente, surge de mis celos. Veía en redes sociales y por ahí que X había retomado su vida y había sido capaz de seguir adelante; mientras que yo… – hay una pausa –. Yo no había avanzado ni una sola casilla desde donde estaba al principio.

I wished you the best of

All this world could give

- Nunca le deseé nada a malo a X, más bien todo lo contrario. La quería demasiado como para verla sufrir, ya me bastaba con saber que por mi culpa lo había sufrido durante años. Pero…

En la entrevista, Beca tuerce los labios y sacude la cabeza, decepcionada consigo misma.

And I told you when you left me

There's nothing to forgive

- Me costaba comprender cómo alguien que había estado enamorada de mí durante seis años, tenía tanta facilidad a la hora de pasar página y olvidarse de mí. Porque yo – señala su pecho –, era consciente de mis sentimientos desde hacía menos tiempo y estaba atascada en la devastación de perderla.

But I always thought you'd come back

Tell me all you found was heartbreak and misery

- Era bastante contradictorio – recuerda, sus ojos guiñados. Sus manos se curvan como si estuvieran sujetando una pelota de fútbol invisible y las hace girar en sentidos opuestos –. Por un lado, quería que fuera feliz, porque si alguien se lo merece es ella, pero por el otro lado… – chasca la lengua y se encoge de hombros –. Me molestaba que estuviera tan bien.

I'm jealous of the nights that I don't spend with you

I'm wondering who you lay next to

- Quería ser sincera sobre esto. Quería plasmar la complejidad del ser humano, cómo a veces sentimos cosas que son totalmente contradictorias y deberían anularse entre ellas, pero por algún motivo… Son capaces de convivir en nuestro interior. Y pueden llegar a volverte loca.

Enseñan de nuevo a Beca cantando frente al micrófono. Se inclina hacia atrás un poco cuando carga su voz de emoción, para no sobrecargar el micrófono y arruinar la toma de sonido.

Sus manos se mueven en el aire, sus dedos se crispan como si trataran de agarrar algo que no deja de escaparse. Pero se convierten en puños contra su pecho a medida que el ritmo de la canción desciende al llegar al final.

It's hard for me to say, I'm jealous of the way

You're happy without me

Los ecos de su voz se desvanecen en el aire y Beca exhala una temblorosa respiración. Asiente para sí misma, como si se estuviera dando aprobación por lo que ha conseguido, y se gira hacia el cristal que la separa del otro lado del estudio.

La siguiente imagen que aparece es Beca en un cuarto que no es el estudio de la discográfica, pero tampoco parece su casa por la ausencia de decoración personal. Es un espacio estéril, vacío a excepción de un par de sillas y una mesa con dos botellas de agua y un termo.

No está sola, hay una mujer con ella que está marcándole las respiraciones que tiene que tomar con una mano que sube y baja frente a su pecho. Beca asiente y se adapta, siguiendo los movimientos con sus propias manos.

- Stone Cold es una de mis canciones favoritas – cuenta su voz –. No por la letra ni porque fuera especialmente difícil de producir, sino por el reto vocal que supuso para mí.

La mujer comienza a repasar las escalas, y Beca repite tras ella sin saltarse ni una sola nota. Al terminar, se toma un descanso para darle un sorbo al termo, y teniendo en cuenta que está preparando la voz, lo más probable es que esté lleno de té en lugar de su habitual café negro.

- Estuve toda una semana con clases intensivas con una coach vocal y me tocó abandonar algunos vicios como el café, Taco Bell y una lista interminable de cosas que son malas para la voz.

La coach convierte su mano en una garra que posa sobre el abdomen de Beca mientras le da instrucciones de algo. Beca posa su mano plana en la zona, con el pulgar situado justo donde terminan las costillas de forma que su palma esté sobre su diafragma.

Si necesita potencia vocal, es muy importante que la voz le surja desde el diafragma. Con la mano fija en esa posición, la mujer la guía de nuevo por la escala.

- ¿Por qué hacer una canción que no estabas segura de si ibas a ser capaz de cantar bien? – inquiere la voz femenina con curiosidad.

Aparece Beca riendo y se encoge de hombros con una sonrisa torcida.

- ¿Y por qué no? – responde simplemente –. ¿Qué clase de artista sería si no me empujara a realizar retos nuevos?

- ¿Estás preparada? – pregunta Theo a través de los altavoces de la sala de grabación.

Beca se ajusta los auriculares sobre los oídos de forma que no le molesten con los piercings, un problema que le ocurría con todos los cascos menos los suyos. Ya sabe de qué marca comprarlos y cómo amoldarlos en la forma que más cómoda es para ella. Por eso les tiene tanto aprecio.

Una vez está bien posicionada, alza su pulgar hacia el cristal que la separa del estudio para dar su OK. La música comienza a filtrarse por sus cascos y cierra los ojos para sentir cada golpe, cada nota, y no perderse el punto de entrada.

Coge una profunda bocanada de aire, situando su mano sobre su diafragma tal y como le enseñó la coach para asegurarse de estar respirando de la forma adecuada.

Stone cold, stone cold

You see me standing, but I'm dying on the floor

- La letra de Stone Cold en realidad la escribí en una noche – admite Beca con un encogimiento de hombros despreocupado –. Se puede decir que no es la que más trabajo me llevó en ese aspecto.

Stone cold, stone cold

Maybe if I don't cry, I won't feel anymore

La imagen de la entrevista se interrumpe como si hubiera habido algún tipo de problema de conexión. Durante un par de segundos la pantalla se vuelve gris. Es tan breve que apenas se aprecia, porque rápidamente aparece Beca de nuevo, pero en un momento distinto.

Sus manos enmarcan la cámara, que tiembla mientras intenta colocarla. Debe estar grabando con el móvil. Roza el micrófono un par de veces y se escucha el crepitar, además de suaves golpes contra una superficie lisa cada vez que su iPhone resbala.

God knows I try to feel happy for you

Know that I am, even if I can't understand

Al final coge algo que usa como freno y retira sus manos. Una se desliza sobre lo que parece una mesa, la otra se enreda en sus despeinados rizos castaños para alborotarlos todavía más. Va vestida con una camiseta ancha de un viejo festival a la que le ha recortado las mangas para convertirla en una de tirantes anchos.

Sus ojos azul medianoche lucen adormilados y llenos de una tristeza indescriptible. Tras ella, sobre su hombro derecho, se ve la esquina de una ventana. Es de noche, y por lo oscuro del cielo, deben de estar ya en las primeras horas de la madrugada.

Me and my heart, we'll make it through

If happy is her, I'm happy for you

Hace una especie de torpe saludo hacia la cámara que le gana un resoplido para sí misma.

- No sé por qué estoy haciendo esto – comenta, algo incrédula.

Se pone los ojos en blanco y sacude la cabeza. Se frota la cara con ambas manos, bufando una risa burlona que suena amortiguada por la barrera humana. Se descubre la cara y mira a la cámara con expresión incierta.

- Supongo que debería explicar a qué viene todo esto, ¿no? – señala a su alrededor con un gesto vago de la mano, sus labios torcidos en la mueca de una sonrisa –. Me acabo de enterar de que X tiene pareja.

Atrapa su labio superior entre los dientes y aparta la mirada. Cuando la luz amarilla de la lámpara que tiene a su izquierda los ilumina de lado, se ve la fina capa acuosa que se está acumulando sobre su párpado inferior.

Stone cold, stone cold

I was your amber, but now she's your shade of gold

- Es reciente – continúa –, y me lo han dicho por accidente, pero…

Su voz se quiebra y agacha la cabeza, reposando la frente sobre su mano. Se queda así lo que parece una eternidad, luchando consigo misma para recuperar el control. Cuando vuelve a mostrar su rostro ante la cámara, sus ojos están algo enrojecidos y hay una línea delatora en su mejilla.

Se sorbe la nariz y se la frota con un nudillo. Musita algo que no se entiende bien, pero parece una maldición hacia sí misma.

- Me alegro mucho por ella, aunque no lo parezca – aclara. Suena sincera, aunque inestable –. Espero que sea capaz de hacerla feliz, dios sabe que… – se atraganta y tiene que forzar su voz a salir –, se lo merece.

Vuelve a agachar la cabeza y carraspea. Una de sus manos sale volando hacia su mejilla y se seca la lágrima traicionera rápidamente, tratando de disimular el gesto.

Don't wanna be stone cold, stone

I wish I could mean this, but here's my goodbye

Cortan a un plano de Beca cantando frente al micrófono. Su "oh" va cargado de tanta potencia que la vena de su cuello parece que va a explotar, y su cuerpo se echa instintivamente hacia atrás para alejarse del micrófono.

Sus manos se mueven en el aire. Extendidas. Contraídas alrededor de nada. Contra su pecho. Están guiadas por la emoción y no por una decisión consciente.

If happy is her

I'm happy for you

De forma más melancólica, Beca casi murmura la última línea de la canción y se queda callada.


Chloe se olvida de respirar.


Emma musita un "wow" silencioso desde fuera de la pecera, parada frente al cristal sin ser capaz de reaccionar más allá de esa única palabra. Theo da saltos en el sitio, agitando los brazos en señal victoriosa. Probablemente ahora más que nunca esté celebrando haber perseguido a Beca hasta conseguir que firmase con DJ Khaled.

Logan resopla y se pasa una mano por las mejillas. Parece que se está apartando algún mechón de pelo que le haya caído en la cara, pero al ver cómo parpadea incesantemente se descubre que le ha emocionado la canción.

Beca se gira con una sonrisa hacia el cristal.

- ¿Repetimos? – pregunta en broma.

Sobre la imagen de Beca escribiendo en su libreta, comienza a sonar la siguiente canción. Se trata de la voz de la morena, modificada hasta alcanzar distintos tonos que están agrupadas en capas unas sobre otras.

Falling asleep at somebody elses

She's your replacement for now

- Sleeping With Strangers tiene un rollo muy parecido al de Drinkin' About You. Es el mismo concepto de jugar con mi propia voz y ver lo que solo un teclado y un sintetizador te permiten hacer.

Los dedos de Beca presionan las teclas azules del sintetizador al ritmo de las bases electrónicas que marcan el tempo de la canción. Todo su cuerpo se mueve con la música, siguiendo su cauce natural en lugar de tratar de imponerlo ella.

Vuelve a estar en su casa en lugar del estudio de la discográfica. Parece que, cuando se trata de jugar y dejarse a sí misma experimentar, se siente más cómoda empleando sus propios aparatos. Debe de darle más libertad, no tiene la presión de Theo vigilando sobre su hombro o Kevin intentando aconsejarle.

This lifestyle I have

It's over rated, I'm startin' to hate it

- Esta canción surgió de forma natural. Hubo una temporada, después de enterarme de que X tenía pareja, que simplemente… – cambian al plano de la entrevista en medio de su encogimiento de hombros. Sacude la cabeza y se rasca una ceja –. Perdí un poco el norte – admite finalmente.

Se disculpa un momento para darle un trago a su botella de agua.

- Estaba confundida, resentida, y mi forma de lidiar con ello fue salir de fiesta – agacha la cabeza mientras enrosca de nuevo la tapa y recorre sus dientes superiores con la lengua –. Me perdía en la música, en el alcohol, y en la cama de desconocidos.

She's not my type but she'll do for now

'Cause she's wearing your same perfume

- Cada noche que me escabullía de un apartamento, todavía algo borracha y en medio de la noche… – esboza una mueca de arrepentimiento –. Me decía que no lo iba a volver a hacer, me podían los remordimientos. Luego llegaba a mi casa y me duchaba hasta que me dejaba la piel al rojo vivo.

So I close my eyes and picture you smiling

Wishing she'll turn into you

- Sin embargo… – agacha la mirada, como si le avergonzara lo que fuera a decir a continuación –. A la noche siguiente volvía a salir y, en cuanto veía a una persona con el mismo tono de pelo o un color parecido de ojos, porque nadie es capaz de igualar ese azul… – suspira y niega –. Me olvidaba de todas mis promesas de nunca más.

- ¿Por qué crees que te pasaba eso?

- Bueno, es obvio – responde Beca encogiéndose ligeramente de hombros –. La buscaba allá donde iba porque, de alguna forma retorcida, me hacía sentir cerca de ella.

I miss how you feel, I miss being sober

Baby I hate sleeping with strangers, na-na-na

Se recoge un mechón castaño detrás de la oreja y se tira un poco del lóbulo, como si le picara.

- Pero esto es como ahogar las penas en alcohol: a largo plazo solo consigue aumentar la sensación de vacío. Te convierte en el fantasma de quien solías ser – sentencia con la certeza que le proporciona la experiencia.

El rostro de Beca es sustituido por su espalda mientras camina por una calle de Los Ángeles. El sol cae sobre su piel, haciendo relucir su palidez con un tono de un suave dorado y descubriendo todas las pequeñas pecas que ahora la cubren.

Lleva una gorra negra puesta del revés, con la visera hacia atrás y un mensaje bordado en hilo blanco: bad mood. Está sacando su iPhone del bolsillo trasero de sus shorts vaqueros negros y camina con propósito a pesar de que no parece estar muy atenta a sus alrededores.

Theo aprieta el paso para ponerse a su altura, con sus gafas de sol protegiendo sus ojos del brillo de ese día de verano.

- Ahora ya tienes diez canciones hechas – dice a modo introductorio de la conversación. Beca alza la mirada de la pantalla de su iPhone, distraída, y frunce el ceño tras sus Ray-Ban polarizadas –. Ya no tienes excusa para no compartir tus impresiones sobre el disco.

La morena se pausa frente a la puerta acristalada de una cafetería y, a pesar sus gafas de sol ocultan sus ojos, se nota que acaba de ponerlos en blanco de forma bastante exagerada. Sin contestar, rodea con su mano el tirador metálico de la puerta y la abre.

Entra al fresco interior con un suspiro aliviado y se quita las gafas, dejándolas colgar de una patilla del escote de su camiseta de tirantes.

- Vamos, Beca – insiste Theo, reapareciendo a su lado como si tuviera un imán dentro de él y fuera incapaz de mantenerse muy lejos –. Estás prácticamente obligada por contrato.

- Permíteme dudarlo – responde la morena, sarcástica, mientras avanza hasta ocupar el último puesto en la fila.

- Lo digo en serio – asegura el británico –. ¿Cómo si no voy a saber si estoy haciendo mi trabajo bien o no?

- Podrías empezar por no obligarme a volver al estudio a hacer más canciones cuando tengo material de sobra – le pincha Beca con una sonrisa envenenada, pero que carece de mordisco.

Theo bufa una risa y se pasa una mano por su frente sudorosa. Él también se ha quitado las gafas de sol para no parecer estúpido y las lleva enganchadas en el bolsillo con estampado de flamencos de su camiseta azul marino.

No pica en el cebo que Beca le ha lanzado, a estas alturas debe conocer a la morena lo suficiente como para saber que es un comentario que solo busca la burla. Se limita a mantener el contacto visual con ella tanto rato que Beca comienza a ponerse nerviosa.

Al final desvía su mirada, a pesar de que nunca le gusta hacerlo en situaciones así porque parece casi una rendición.

- Mira – suspira finalmente, avanzando hasta que solo queda una persona entre ella y el mostrador –. ¿Crees que si no estuviera satisfecha con cómo están saliendo las cosas no te habría dicho algo ya?

Theo ladea la cabeza, concediéndole la razón.

- ¡Siguiente! – llama la barista distraídamente, guardando todavía el cambio del anterior cliente.

Beca acorta los dos pasos que la separan de la barra y apoya su cartera sobre el falso mármol. Tamborilea sus uñas pintadas de negro sobre el material mientras sus ojos recorren con rapidez la lista de bebidas.

- Ponme un frappuccino de caramelo con la mayor cantidad de hielo posible – pide Beca.

- En seguida.

La chica teclea la bebida correcta en su pantalla táctil y alza la mirada por primera vez mientras le pregunta cuál es su nombre. Solo que, ella misma parece darse la respuesta porque se queda congelada y su boca se abre ligeramente.

- ¿Beca Mitchell? – pregunta llena de incredulidad. Por suerte, su tono de voz se mantiene normal y no es un grito que alerta a toda la cafetería de su presencia.

Beca parece sorprendida de que alguien la reconozca.

- Erm, sí – trastabilla a la hora de responder.

- Me encanta tu música – le alaba la barista, superando el shock para lanzarse de cabeza a la excitación incontrolada. Sus manos se agitan en el aire y se cubre la boca con una de ellas –. No me puedo creer que estés aquí.

Beca le regala una sonrisa algo incómoda y la chica parece darse cuenta de que no sabe muy bien cómo manejar la situación.

- ¿Me firmas el recibo? – pide, ofreciéndole uno de los permanentes que usan para marcar los vasos con los nombres de sus respetivos dueños. En la otra mano lleva la larga tira de papel que es la copia del recibo.

- Claro.

Beca acepta el permanente con su mano izquierda y dibuja el garabato que tiene por firma en la parte trasera del recibo. La barista, Jennifer, se lo agradece con una enorme sonrisa y un comentario excitado sobre cómo sus amigos se van a morir de envidia cuando se lo cuente.

Les indica que pueden pasar al siguiente mostrador a recoger su bebida cuando esté lista y se despide, todavía emocionada. Beca responde al saludo agitando su mano algo torpemente y se apresura a alejarse.

A pesar de arriesgarse a que la gente piense que es una snob, coge sus Ray-Ban del escote de su camiseta y se esconde tras sus cristales polarizados.

- Ni se te ocurra decir nada – advierte en un siseo cuando ve la sonrisa comemierda de Theo.

La imagen se disuelve hasta convertirse en negro. Es la transición que siempre marca el final de una etapa y el comienzo de la siguiente.

Y con cada una, Beca sigue aprendiendo. Sigue creciendo. Sigue curando.

Aceptación:

Femenino. Del lat. tardío acceptatio.

1. Aprobar, dar por bueno, acceder a algo.

2. Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación.

Una guitarra eléctrica rompe el silencio. Poco después, se une a ella el piano y juntas componen una melodía lenta. Aparece un plano de Beca en la pecera, situada frente al micrófono con los ojos cerrados.

Tiene la cabeza agachada mientras escucha atentamente, la mueve con cada nota de piano para marcarse a sí misma el ritmo. Se estira cuando es su turno de entrar y se sujeta el auricular que cubre su oreja derecha.

My head is filled with ruins

Most of them, I built with you

Cambian a un plano de la banda al completo grabando la base instrumental. Beca sujeta la guitarra eléctrica en su regazo, con ayuda de sus pies alzados en las barras horizontales del taburete en el que está sentada.

A su lado está Sarah, inclinada sobre el piano, atenta a la vez a su partitura y lo que está haciendo Beca. Ni Logan ni Emma están presentes, ya que ninguno de sus instrumentos son necesarios en esta canción.

- Palace simboliza el momento en que finalmente logré hacer las paces con lo ocurrido – explica la voz de Beca por encima de las imágenes de ella en el estudio–. Puede que sea una de mis canciones favoritas del disco.

On my way to somethin' more

You're that one I can't ignore

De nuevo en el interior de la pecera, el cámara se ha movido por el espacio y descubre que Emma también está presente en la habitación, con su propio micrófono y par de auriculares sobre las orejas. Mira intensamente a Beca para no perderse su turno de entrada, porque es la voz femenina que hace los coros.

- Ya había pasado un año y yo seguía siendo una cáscara de quien solía ser. Sentía que era hora de que pusiera mi vida en marcha. A nivel personal, me refiero – aclara.

Beca alza la voz en un agudo impecable y lo señaliza de forma inconsciente con su índice estirado escalando por el aire. Gira la cara para no proyectar toda su voz de frente en el micrófono y arruinar el sonido.

I'm gonna miss you

I still care

- Me imaginé mi propio corazón como una casa llena de habitaciones, y en cada una de ellas había fantasmas.

Aparece Beca en la entrevista mientras hace un gesto en las manos como si estuviera dividiendo algo en múltiples compartimientos.

- Fantasmas de personas, fantasmas de sentimientos. La confusión, la rabia, el dolor, la culpa asfixiante, la envidia, el resentimiento… – acumula una pelota de aire, apelotonando todas las emociones que acaba de mencionar –. Me forcé a plantarles cara y me obligué a perdonarme a mí misma.

Esboza una sonrisa un poco avergonzada al ver algo en el rostro de la mujer que le está haciendo las preguntas.

- Suena estúpido, pero me ayudó bastante – se excusa con un encogimiento de hombros –. Consiguió sacarme de ese limbo en el que llevaba un año, ahogándome pero sin llegar a ahogarme del todo.

And I know we'll both move on

You'll forgive what I did wrong

Sus ojos están desenfocados, perdidos en un recuerdo que solo ella posee y solo ella puede ver. Una de sus manos juega con los anillos que adornan los dedos de la otra, haciéndolos girar en un círculo infinito.

- Me di cuenta de que muchas veces había deseado poder volver atrás para evitarnos todo el dolor que vino después – se sincera –. Si hubiera vuelto atrás, jamás me habría enamorado de X. Habría impedido que X se enamorara de.

They will love the better you

But I still own the ghost of you

Ladea la cabeza y frunce el ceño, recordando algo.

- Me planteaba un dilema porque quería librarme de la culpa que me estaba aplastando – se lleva ambas manos al pecho, una sobre otra, y presiona suavemente contra su esternón –. Pero a la vez… Y quizá sea egoísta por mi parte – admite encogiéndose de hombros tras interrumpirse a sí misma –. A la vez no quería cambiar nada de lo ocurrido.

Sometimes I wish we never built this palace

But real love is never a waste of time

Las últimas notas de piano se apagan solo para volver a alzarse tras un breve silencio. Sin embargo, es una melodía totalmente distinta. Más alegre, más esperanzadora.

Está intercalada con aplausos que marcan el ritmo, como si fuera una canción de góspel cantada en el servicio religioso del domingo a las 12 de la mañana. Uno casi puede imaginarse el coro vestido con túnicas rojas moviéndose al compás de lado a lado.

Leaving to find my soul told her I had to go

And I know it ain't pretty when our hearts get broke

- De These Days en adelante, son todas las que tuve que hacer una vez terminamos la primera maqueta y vimos que el resultado era demasiado deprimente – explica Beca con una risa.

- ¿Cómo no os distéis cuenta mientras grababais la primera vez?

- Es imposible, el proceso está muy salteado en el tiempo – resopla la morena sacudiendo la cabeza –. Tú piensa que, yendo rápido, tardas media semana en producir al completo una canción – agita una mano en el aire para indicar que es una cifra aproximada –. Y yo no tenía todas escritas, de modo que teníamos semanas sin nada mientras componía.

- ¿Cuánto tardasteis en producir el disco entero?

I hope someday we'll sit down together

And laugh with each other about these days

Beca desvía la mirada hacia una esquina y entorna los ojos, calculando mentalmente.

- Comenzamos en octubre y la primera maqueta la teníamos sobre septiembre. Luego tuvimos que volver a grabar y para año nuevo estaba terminado, pero en abril añadí una canción así deprisa y corriendo.

- Así que unos 15, 16 meses, según cómo cuentes, ¿no?

- Efectivamente – asiente Beca –. Y lo gracioso de These Days es que al principio no estaba pensada para ser una colaboración, pero tanto Khaled como Theo creían que sería beneficioso incluir a algún artista que tuviera prestigio. Y ahí es cuando entró Macklemore.

Six years of ups and downs

Nothing to show for it now

Saltan al estudio de grabación. Parece que están teniendo una reunión, todos están desperdigados por la habitación mientras escuchan las notas finales de la canción.

Beca está pensativa, su ceño fruncido. Theo juega con la pelota antiestrés, lanzándola al aire y volviéndola a coger. Cuando termina de reproducirse la canción, atrapa la pelota entre sus dedos con un gesto brusco y chasquea la lengua.

- Le falta algo – observa.

- ¿Tú crees? – pregunta Beca, sin parecer muy convencida.

Theo solo asiente y se pasea un minuto por la sala. Entonces, chasquea los dedos y señala a Beca con el índice de la mano en que tiene la pelota antiestrés estrujada.

- Mañana a la misma hora aquí – le ordena mientras se dirige hacia la puerta con energías renovadas –. Vamos a probar algo.

- ¿El qué? – inquiere la morena.

Pero Theo no contesta. Sale con paso apresurado del estudio de grabación y desaparece por el pasillo, haciendo caso omiso a la voz de Beca llamándole en busca de una explicación.

Cigarettes in the ashtray

Reminiscing on those past days

El siguiente plano es de Macklemore entrando en el estudio con Theo al lado. En cuanto Beca lo ve a través del cristal, se le caen las batutas de Logan con las que estaba jugando, tratando de aprender a hacerlas rodar entre sus dedos.

Ojos como platos y boca semiabierta, todos los presentes se quedan mirando al rapero como si fuera el mismísimo Dios que se les ha aparecido. Seguro que más de uno se imagina un halo de rayos de luz celestial iluminándole a contraluz.

- Él es lo que te falta – anuncia Theo con una sonrisa orgullosa.

Beca ni reacciona.

And every once in a while I start texting

Write a paragraph

But then I delete the message

Vuelven a grabar la canción, pero esta vez tanto Beca como Macklemore están dentro de la pecera. La morena es incapaz de dejar de lanzar miradas incrédulas al rapero que tiene al lado, como si temiera que fuera a desaparecer de un instante a otro si no comprobaba que es real periódicamente.

Sin embargo, a medida que avanzan la canción y Macklemore luce sus habilidades frente al micrófono, Beca se va soltando. Sonríe tan fuerte que parece imposible que sea capaz de cantar bien y se permite bailar al ritmo de la música.

- Eso ha sido la leche – felicita Macklemore nada más les avisan que han cortado la grabación.

Extiende su puño cerrado hacia Beca, que lo mira durante un instante antes de darse cuenta lo que significa y lo choca suavemente con el suyo.

Pantalla a negro, empieza la última etapa del documental.

(Segunda) Oportunidad:

Femenino. Del lat. opportunĭtas.

1. Confluencia de un espacio y tiempo apropiado para obtener un provecho o cumplir un objetivo.

2. Momento o circunstancia oportunos o convenientes para algo.

Your hair's grown a little longer

Your arms look a little stronger

Beca vuelve a estar en el estudio de su casa.

Se ha sentado en el borde de su ancha silla de trabajo y tiene su apreciada guitarra eléctrica reposando sobre sus piernas. Sus dedos se mueven por las cuerdas, arrancándole notas que escucha directamente en sus cascos.

- All These Years es la canción que añadí a última hora – cuenta Beca –. Theo casi me mata. De hecho – recuerda alzando un dedo. Sus ojos relucen con diversión contenida –, no quería dejarme meterla en el disco hasta que le dije que ya estaba completamente producida y no necesitaba nada.

Your eyes just as I remember

Your smile's just a little softer

- ¿Y a qué vino esa demora?

- Esta canción no existía, simple y llanamente – responde la morena, encogiéndose de hombros. Sin embargo, su expresión se vuelve seria para lo que va a contar a continuación –. Hasta que, a principios de abril, mis amigas me engañaron y terminé en un Skype a solas con X.

Agacha la mirada y se estalla los dedos, cosa que solo hace cuando está nerviosa o no sabe qué hacer con sus manos. Apoya un codo en el reposabrazos del sillón y se cubre la boca, frotándose los labios.

- Era la primera vez que nos veíamos "cara a cara" – dibuja las comillas en el aire con los dedos –, desde lo que pasó. Y… – suspira y agita la cabeza en una negación apesadumbrada –. No fue nada bien.

'Cause after all these years

I still feel everything when you are near

Beca aparece en primer plano mientras camina por su casa. La imagen tiembla con cada paso que da, como si llevase la cámara en la mano. Una vez más, debe de estarse grabando a sí misma con su móvil.

Luce simple y llanamente agotada. Su pelo vuelve a estar hecho una marañada de alborotados rizos castaños y hay sombras oscuras bajo sus ojos, que están algo enrojecidos en las comisuras. La punta de su nariz también está enrojecida.

Ha estado llorando.

- Acabo de escribir una canción – cuenta a la cámara. Su voz suena apagada y un poco ronca –. Creo que he batido mi propio récord, solo he tardado 45 minutos.

But does she kiss you like I kissed you?

Ooh, I wish I loved you like I miss you

Camina por un pasillo del que solo se ven las paredes blancas que lo flanquean y desemboca en su estudio. Se deja caer en su silla, que gira por el impulso hasta que, por la esquina izquierda del plano, se cuela un poco de la mesa de mezclas.

- No puedo dormir así que… – se encoge de hombros y deja el móvil horizontal sobre la mesa frente a ella. Se levanta de la silla y desaparece un momento. Al volver, lleva su guitarra en las manos –. Voy a grabarla ahora mismo.

And I, yeah, I never prepared for a moment like that

Yeah, in a second it all came back, it all came back

Beca se muerde el labio inferior y cambia de postura en el sillón de la oficina, doblando una pierna para meterla bajo su cuerpo.

- En cuanto vi a X en la pantalla de mi ordenador… – frunce el ceño y ladea la cabeza –. Supe que iba a escribir una canción sobre ese momento. A la mañana siguiente me presenté en el despacho de Theo y le pedí que la incluyera.

Frota sus labios entre ellos y cuela la punta de su lengua para humedecerlos.

- Recuerdo que… – resopla una risa –. Estaba súper nerviosa mientras Theo la escuchaba, porque usó cascos y yo ni siquiera sabía cómo había quedado. Eran las cinco de la mañana cuando terminé y me fui directa a dormir.

And you probably will never know

You're still the one I'm after all these years

La voz de Beca se disuelve poco a poco hasta quedar en silencio unos segundos. Entonces, empieza a sonar la siguiente canción.

- Human fue un pequeño guiño a mis años de capitana de a cappella – admite Beca con una sonrisa algo melancólica –. Además del sintetizador y el teclado, juego constantemente con mi voz.

En la pecera, Beca está frente al micrófono solo que, en vez de cantar como ha estado haciendo hasta ahora, se limita a dejar escapar una serie de sonidos. Luego, se queda unos segundos en silencio y vuelve a hacer otro tipo de sonido distinto.

- Era bastante raro grabar porque, cuando cantaba a cappella, cada una teníamos nuestra parte pero siempre escuchábamos el resultado final – narra Beca mientras en pantalla se la enseña trabajando codo con codo con Kevin en la edición –. Aquí no, íbamos por trozos y no teníamos ni idea de si iba a quedar guay o iba a ser una tremenda estupidez.

Le señala a Kevin algo en la enorme pantalla del Mac frente al que están sentados y hace el gesto de cortar con su dedo índice y corazón de la mano izquierda. Justo después, señala otro elemento de una capa diferente y avanza con su dedo hacia la derecha para indicar que su duración tiene que ser mayor.

- Respecto a la letra de Human, puede sonar egocéntrico, pero quería girar el foco de atención hacía mí – se apunta con una mano al pecho –. Es la única canción del disco que no va sobre mi historia con X.

Echa un brazo hacia atrás para coger del bolsillo trasero de sus pantalones su iPhone y lo hace girar en su mano hasta que el botón central queda hacia abajo.

- Tenía esta lista en mi móvil – cuenta mientras usa el pulgar para meter su PIN –, en la que había ido apuntando ideas y miedos que tenía – navega por el menú y pulsa en la aplicación de Notas.

Gira la pantalla hacia la cámara, que hace un zoom y reenfoca hasta que las palabras escritas se pueden leer claramente: dinero, nunca estoy sola pero siempre estoy sola, convivir con mis errores, culpa asfixiante, no beber tanto, no dejarme arrastrar, devolverle las llamadas a mamá, dejar de poner excusas, encontrar a mi viejo yo.

La lista continúa, pero no se puede ver qué hay escrito.

- Eran pensamientos inconexos, pero los convertí en una canción.

Human se termina y su ritmo alegre es sustituido por uno más lento, pero sensual. La intro tiene una especie de saxofón generado por ordenador y en vez de batería recurren al chascar de dedos, pero hecho con el sintetizador.

Dos sedosas voces, femenina y masculina, se mezclan y harmonizan. Se pausan justo cuando el piano hace acto de aparición y, con la primera nota, ponen un plano de Sarah tocando con fluidez las teclas correspondientes en el gran piano de cola del estudio.

En el teclado, configurado para sonar como una especie de órgano, está Emma. Logan agita sus batutas en el aire, sobre los tambores, pero sin llegar a tocarlos, a la espera del momento en que puede hacer arrancar el ritmo. Madera choca contra el metal de los platillos y Beca empieza a cantar.

Best friends and lovers

Can't seem to draw the line between each other

- Down For You no se me ocurrió a mí – relata Beca sobre las imágenes de la banda tocando sus instrumentos –. Bryan había visto una entrevista mía en que contaba por encima qué me había inspirado para hacer este disco y me dijo que él estaba en una situación parecida. Fue él quien me propuso hacer una colaboración.

I can't sleep without you anymore at night time

Not in this lifetime

- Yo le conocía de las canciones que hizo con Kendrick Lamar y Chance The Rapper y acepté antes incluso de consultarlo con Theo – admite con una risa –. La escribimos entre los dos en cuestión de una semana.

Beca y Bryan, el nombre real de BJ The Chicago Kid, están sentados cada uno en un extremo de una larga mesa en lo que parece una sala de conferencias de la discográfica. Se lanzan del uno al otro la pelota antiestrés. Delante, sobre la mesa, Beca tiene su usual libreta mientras que Bryan está usando un iPad.

- Lo que a mí siempre me frenó de intentar llevarlo más allá fue el miedo a perder nuestra amistad – dice Beca, pensativa. Su atención está puesta en la pelota que cruza el aire en su dirección, y mueve su mano izquierda un poco para capturarla entre sus dedos.

- Tu corazón quiere una cosa, pero tu mente te dice lo contrario – responde Bryan con un asentimiento comprensivo.

- Eso es bueno – exclama Beca. Baja sus manos y deja la pelota sobre la mesa, cambiándola por su bolígrafo –. Tu mente te dice que lo dejes y te alejes, pero tu corazón te dice que te quedes – habla con pausas, diciendo cada palabra al tiempo que las va escribiendo.

Bryan le sonríe, satisfecho con la idea, y lo teclea en su iPad él también.

El siguiente plano muestra a ambos artistas dentro de la pecera. Se les nota relajados y que están con actitud de hacer el trabajo, pero también pasárselo bien. Mientras Beca es todo gestos suaves con sus manos, Bryan las agita y las mueve con cada palabra que dice al micrófono como si fuera un rapero.

Whatever you wanna do, cause I'm down for it

I'm down for you

Sus voces se mezclan y se complementan bastante bien cuando harmonizan juntos el estribillo. Beca cubre los agudos, mientras que el registro masculino de Bryan cubre los graves, y la mezcla suena dulce al oído.

Ambos se sonríen y, una vez les indican que es seguro hablar porque han parado la grabación, Bryan estalla en celebraciones. Se quita los cascos y los cuelga medio bailando.

- Somos fuego juntos – exclama, inhalando hacia dentro como si se acabara de quemar y agitando una mano en el aire.

Beca le pone los ojos en blanco, pero se nota que está de acuerdo.

Pasan a un plano de la entrevista. Beca está callada, como esperando indicaciones, y le tiende su botella de agua vacía a una mano que se cuela por una esquina de la imagen. Se lo agradece con una sonrisa y devuelve su atención a la cámara.

- Última canción – anuncia la voz femenina.

Beca asiente, sus labios fruncidos en un gesto que casi parece apenado.

- Y que se llama, muy apropiadamente, One Last Song – comenta con una risa.

- El broche de oro al álbum de oro.

La morena tuerce los labios, no muy conforme con esa descripción de su trabajo, pero no dice nada al respecto. Debe de estar ejercitando su incapacidad para aceptar un cumplido.

Se empieza a escuchar un coro y la imagen de la entrevista cambia a la pecera del estudio, donde vuelve a estar el mismo coro que emplearon en la primera canción. El director da la espalda a la cámara mientras mueve sus manos en el aire para dar las notas adecuadas en el momento adecuado.

Maybe one day I won't sing about you

I'll sing a song about someone new

Van acompañados de un piano que, después se desvela que lo está tocando Sarah. Logan está en la batería y solo necesita grabar un par de golpes porque luego los ponen en bucle y conforman la base de la canción. Emma toca su bajo y Beca vuelve a tener la guitarra eléctrica colgando cruzada de su pecho.

La melodía es mucho más compleja y cuenta con más instrumentos de los que aparecen en ese momento, pero debieron de grabarlos por separado.

But right here, right now, you are on my mind

And I think about you all the time

- One Last Song es un mensaje directo para X – Beca se sienta bien en el sillón de forma que sus dos piernas están estiradas frente a ella y tocan el suelo. Las cruza por los tobillos y mueve las rodillas en un tic nervioso del que no parece ser consciente –. Es una especie de resumen de todo lo que he contado en el disco, de toda nuestra historia – alza una mano con la palma extendida hacia arriba –. Todo lo bueno – alza la otra mano –, y todo lo malo.

La Beca de dentro de la pecera ahora está sola y cantando con toda la fuerza de sus pulmones. Su voz suena ligeramente rasgada en algunas palabras y le da un toque sincero y roquero a la canción.

Sus manos se extienden frente a ella, como un contrapeso, cuando se inclina hacia atrás al cantar el estribillo.

When it was good, it was bittersweet, honey

You made me sad, 'til I loved the shade of blue

- Hay un par de versos que podrían considerarse problemáticos – comenta la voz femenina.

Beca arquea las cejas y ladea la cabeza. Parece que es la primera vez que le hacen esa observación.

- ¿Ah sí? – inquiere, curiosa.

- En el segundo verso, que dices "y espero que te haga sentir, y espero que te haga quemar, y espero que te recuerde lo mucho que dolió".

Beca echa la cabeza hacia atrás, como si sus sospechas se hubieran visto confirmadas. Cuando vuelve a colocarse bien, se pasa la lengua por los dientes superiores y la suelta con un chasquido. Se toma su tiempo antes de contestar, meditando bien qué quiere decir y cómo para que no haya ningún malentendido.

I know you don't want to talk to me, so this is what I will do

Maybe you're listenin', so here's one last song for you

- Sé que puede parecer que sí, pero no va con mala intención – aclara antes de nada. Exhala un torrente de aire y se rasca una ceja, pensativa –. Estaba tratando de…

Se interrumpe a sí misma al darse cuenta de que no se está expresando bien. Resopla suavemente y se pausa, reconsiderando sus palabras.

- Lo que pasó, pasó, y no hay vuelta atrás – dice finalmente –. Nos hicimos daño mutuamente durante años, esa es la realidad. Y lo que no quiero – junta las palmas de sus manos y juega a unir y ahuecar sus dedos –, es que olvidemos eso. Porque es tan esencial para nuestra historia como los buenos momentos.

I'm sendin' a message to you

And I'm hopin' that it will get through

Se pasa una mano por el pelo y lo alborota. Su piercing industrial capta la luz del techo y destella cuando Beca mueve la cabeza para evitar que el flequillo que se acaba de echar hacia el lado opuesto le caiga en la cara.

- One Last Song es una despedida, pero no es un adiós definitivo – explica Beca –. No significa que mis sentimientos hayan desaparecido. Sigo queriéndola, sigo sintiendo mucho todo lo que ocurrió, sigo echándola de menos. No intento renegar de eso.

Agacha la mirada y se queda mirado sus manos, que ha atrapado entre sus rodillas. Se muerde el interior de la mejilla mientras piensa lo que quiere decir a continuación.

In case you hear this, then know you're the love of my life

Want to tell you I'm sorry, I miss havin' you by my side

When you were mine

- Es un adiós a esta parte de nuestra historia – clava un dedo en su pierna –. Porque para poder continuar tenemos primero que dejar marchar al pasado. Que no significa lo mismo que olvidar – advierte rápidamente –. Lo dejamos marchar para curar las heridas que nos hicimos. Para que haya alguna oportunidad para un futuro.

- ¿Crees que hay alguna oportunidad para un futuro? – le pregunta la voz femenina con curiosidad.

Beca se encoge de hombros y tuerce la boca, insegura.

- Ahora mismo, tal y como dejamos las cosas, no – sus hombros se hunden con el peso de esa admisión –. Pero nunca se sabe – encoge los labios y los vuelve a liberar, esbozando una tímida sonrisa –. Intentarlo lo voy a intentar.

Here's one last song for you

El video pasa a cámara lenta y la sonrisa de Beca queda capturada en toda su suavidad. Desvía la mirada hacia un punto en movimiento y se encoge de hombros. Poco a poco, la imagen va desapareciendo hasta disolverse en negro.

La pantalla se queda así unos segundos y luego empiezan a rodar los títulos de crédito y los agradecimientos.


Son las tres de la mañana cuando Chloe presiona esc para salir del modo en pantalla completa de YouTube y cierra la pestaña, cortando la canción de Charlie Puth que habían escogido para acompañar a los créditos.

Le tiran las mejillas por la sal seca de sus lágrimas, aunque no se explica cómo se ha podido secar si ella ha estado llorando hasta el último minuto. Le pican los ojos con cada parpadeo y los siente pesados y arenosos del cansancio y tanto llorar.

Cierra su portátil lentamente, como en un trance. Sigue pensando en todo lo que ha aprendido en esa hora y media de documental. Sigue pensando en todas las canciones que ha escuchado.

No sabe si va a ser capaz de dormirse con lo energizado que siente el cerebro, pero sí sabe una cosa. Deja el portátil en su mesa de trabajo y coge sus cascos. Enchufa el jack y rápidamente abre Spotify.

Escribe: afterthought beca mitchell y selecciona el primer resultado que le aparece.

Escoge la opción de que el disco entero se reproduzca en bucle y se acurruca de nuevo bajo las mantas de su cama. Cierra los ojos y de sus párpados cerrados cae la última lágrima que espera derramar en su vida por Beca Mitchell.


A/N: Escribir esto me estaba dando ganas de crear el documental de verdad. Lo cual es un problema porque NO PUEDO. Era muy frustrante.

PD2: Y yo que creía que este iba a ser corto... :')

PD3: Canciones mencionadas: "Bruises", de Lewis Capaldi / "One Night Lover", de Jessie J / "You're In Love", de Taylor Swift / "Lost On You", de Lewis Capaldi. Entre medias están las del disco de Beca, siguen el orden de la playlist por eso no las menciono una a una. Muchísimas gracias a todos los que la habéis escuchado y me habéis escrito para contarme vuestras opiniones. Es una maravilla escribir para vosotros *corazoncito latiendo fuerte*

PD4: Parece ser que vamos a capítulo por mes, ¿no? Siempre me digo, cuando llegue el verano tendré mucho más tiempo para escribir. Pero al final, entre unas cosas y otras, nada de nada. El tiempo vuela...

¡Nos vemos!