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Disclaimer Shingeki no Kyojin es de la llama, digo de Hajime Isayama.


Notas:

Esta antología es una recopilación de diferentes relatos, de diferentes extensiones y de diferentes etapas de la historia original. No hay orden.


Personajes: ArminxAnnie


Summary:

El arte de agradar es el arte de engañar. Al final es placer sumergirse en un hermoso engaño. Donde las sonrisas, aunque falsas, se sienten verdaderas.


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Soldados y guerreros

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Engaño

I.

¿Qué significa ser buena persona?

Todos deseamos ser buenas personas. Incluso las personas que son etiquetadas de perversos desean serlo. Aunque no se sabe cuál es el verdadero significado de una buena persona. Nunca se puede ser buena persona para todos. Para tus seres queridos eres la mejor persona del mundo, y para los demás tal vez seas una escoria. Nunca se es bueno para todos. Siempre existe alguien que te considere malo. Pero lo que en realidad importa es ser buena con los que quieres. Egoísta-mente, es lo que en verdad se desea. No quieres ser buena persona con alguien a quien odias, tal vez llegues al respeto con esa persona, pero jamás darás todo tu esfuerzo para ser considerado buena persona por aquel.

«Annie, debes odiar a todos.»

Si alguien te pide que odies a todos, y te lo vuelve a repetir. Tal vez es fácil pensar a todo el mundo como la peor bazofia. Pero llegado el momento de conocer a esa "bazofia", no podrás evitar tomar cariño por alguien. No podrás evitar querer a alguien. No podrás evitar sentir otros sentimientos a parte del odio a los demás. Sentirás: amor, cariño, pasión. Y todo sentimiento que te hace humano.

Ella también era un ser humano. Y como cualquier ser humano, aquellos sentimientos se hicieron presentes. Aquellos sentimientos hicieron que fracasara en aquella misión. Misión que tenía años preparándose; no solo físicamente, también, psíquica-mente.

«Eres guerrera. Debes limpiar el pecado de tu sangre.»

«Aquellos de los muros son bazofia. Son culpables. No merecen compasión.»

¿No merecen lástima?

¿No merecen que ella los quiera?

¿ni a él?

II.

—Y tú, Annie, ¿a qué cuerpo te unirás?— le preguntó Connie, quitándola de aquella laguna de pensamientos, donde estaba sumergida hasta ese momento.

Todos los cadetes estaban reunidos por sospechosos de haber asesinado a dos titanes, aquellos bastante valiosos para el avance de la humanidad.

Ella dirigió su mirada cansina y le respondió sin ni siquiera pensarlo:

—A la policía Militar. — Miró a Armin, y con preocupación que no expresó ni por un segundo en su mirada, le preguntó lo mismo al rubio— Armin, ¿tú que piensas hacer?

—Yo creo, que si sabes porqué morir, hay momentos en que se debe dar la vida. Y no es que quiera morirme…

— has decidido. —le respondió con un poco de resignación en su voz.

—Sí. Llevo mucho tiempo pensando en esta decisión. — le confirmó con miedo en su mirada por un segundo. Luego la reemplazó por una llena de coraje y valentía.

—Eres débil, y pese a eso tienes muchas agallas. — le dijo Annie. En realidad era lo que pensaba.

—Ah, muchas gracias. — le agradeció algo sonrojado. Y luego soltó por segunda vez aquella frase que acabaría con ella en un futuro. Frase que sería sinónimo de su derrota —Annie, en el fondo tú eres una buena persona.

—Ah...

—Tengo la sensación que no quieres que nos unamos al cuerpo de exploración, —comentó. —¿Hay algún motivo que te una a la policía militar?

—No lo sé... Lo que siento, es que tan solo quiero sobrevivir. — Le respondió solo la pregunta.

Armin por un segundo esbozó una diminuta sonrisa.

III.

Un día antes

Había terminado con su parte de limpieza de campo de batalla. Estaba exhausta; no solo físicamente, también de manera psicológica. Los recuerdos de haber asesinado a Marco golpeaban su mente una y otra vez. Se preguntó, por unos segundos, si estaba preparada para cargar más culpas. Se preguntó si podía soportarlo.

Un pequeño llanto llamó su atención. Al reconocer la agudeza del llanto, imaginó que era la de una niña. Le pareció extraño que en el lugar hubiera alguien, así que corrió a su encuentro.

Cuando dobló una de las esquinas, para dar con la pequeña, se encontró con Armin de cuclillas, para igualar el tamaño de la pequeña, y estaba hablando en voz baja con ella. Al final, sin darse cuenta de la presencia de Annie, se paró y jaló de la niña.

—Armin. — pronunció su nombre para parar los pasos del rubio,y se acercó a espaldas de él.

— ¿Annie?— se sorprendió con la presencia de la mujer. Y luego le sonrió a ella y a la pequeña. —Esta niña se escapó, ni idea cómo. Pero llego aquí, diciendo que por esta zona están sus abuelos. — le explicó. Annie se agachó para ponerse a la altura de la niña, como minutos antes lo hacía Armin, y le dijo:

—Lo siento tanto. Prometo que te haremos saber sobre tus abuelos. — le dijo inexpresiva.

—Gracias, Annie. — agradeció Armin,

— ¿Por qué?

—Por ser amable. ¿Me acompañas a entregarla?— le preguntó el rubio.

—Ya.

Luego de entregar la niña. Armin le invitó a caminar con él. Por una extraña razón, Annie sintió tranquilidad por primera vez en todos esos días de limpieza de campo de batalla. Armin la llevó a una colina, donde se encontraba un árbol, que él siempre visitaba para leer algún libro. Recogió dos frutas del árbol, y le entregó una a Annie. Luego se sentaron bajo la sombra que aquel ser vivo les brindaba.

—Armin. — Annie que miraba el horizonte junto a Armin rompió aquel silencio disfrutable para acabar con aquella duda.

— ¿En verdad crees que soy una buena persona?

Armin se sorprendió por la repentina pregunta.

—Para mí lo eres, ¿tú no te sientes una buena persona?

Annie no respondió a la pregunta. Pero para sus adentros la respuesta le quemó. Miró de soslayo a Armin, que ya no dirigía su mirada a ella. En verdad era el tipo más adorable de todos ¡y le enojaba eso!

¿Por qué él la consideraba buena?, ¿Por qué, él, siendo la persona con la mejor moral, veía bondad en el corazón de ella?

Su mirada se ensombreció. Sabía que quedaba poco tiempo para que ella cumpliera con su deber, para lo que había llegado a aquel lugar. Pero, quería confiar algo importante en Armin, quería confiar sus sentimientos, los últimos atisbos de sentimientos. Sin más, sus labios se chocaron con los de Armin. El aludido abrió sus ojos, verdaderamente impactado ante el acto de Annie. ¿Era, acaso, un sueño? No supo cómo responderle aquel beso, pero no necesitó instrucción. Annie le enseñaba. Y él, como acto reflejo, le seguía aquella danza.

—A—Annie...

Trató de separarse de ella, pero ella apretó más contra sus labios haciéndole doler. Luego de —no sabe cuánto tiempo— Annie y Armin por fin respiraron. Annie, ruborizada y los ojos húmedos. Y Armin solo estaba confundido por todo, pero también sentía que su corazón golpeaba su pecho sin compasión. Sentía que quería —de nuevo— que Annie lo besara.

—Armin...promete que guardarás este secreto. — le dijo ella, con la faz inmutable, y aún con los ojos acuosos.

Le estaba mostrando lo último de humana que le quedaba. Le estaba mostrando su lado sensible. Necesitaba que quedara con él. Solo con él. Con él quedara lo valioso de ella.

—C-Claro.— tartamudeó por un momento.

—Pase lo que pase, no debes contar lo que pasó este día. conmigo. — le suplicó con los ojos. Pero todo el resto de su mirada seguía inmutable.

—Annie, confía en mí. — le dijo muy convencido. De él no saldría nada que pudiera malograr la reputación de Annie. Porque seguro que era eso. Seguro Annie no quería que nadie supiera que había besado al pequeño y temeroso Armin. Él no pensaba ponerla en ridículo.

—Porque quiero que esto quede entre nosotros. Como nuestro— le dijo de repente, echando abajo todas sus suposiciones. Y no encontrando más, que le explicaran lo que sucedía.

—¿Qué?

—Soy una estúpida, pensarás. — dijo de pronto. Y abrazó sus rodillas, para hundirse en ellas...—Lo siento, Armin...Te estoy obligando a esto, ¿verdad?

"No, no. No lo haces"

Pero no salió nada de los labios del chico, que respondieran a la duda de Annie. Temeroso, como si estaría cometiendo un pecado, agarró la mano de ella. Ella levantó la mirada y mostró su rostro mojado en lágrimas. El tembló, y beso su mano.

—Te quiero, Annie.

Congeló su beso, con los ojos cerrados. Y se sintió pervertido hasta de tocar a Annie. No quería levantar su vista. Esperaba paciente, que Annie retirara su mano; que le dijera algo: un insulto o una burla.

De un momento a otro, quedó tumbado bajo ella, en el pasto; bajo el árbol. Annie lo contempló con detenimiento. Con dudas en sus ojos; pero sus labios, más atrevidos, de nuevo se encontraron con los de Armin. Pronto es Armin quien la besa, quien empieza a quitarse la ropa sin apenas esperar a que ella lo desnude. Luego siente culpa, duda en continuar, pero ella continua, lo termina de desnudar. Caen al suelo, sin importarle la incomodad del frio pasto. Se acarician.

Sus Caderas se mueven encima de él. Ella más que nada, que él. Porque él no se sentía digno de lo que le ocurría en ese momento con Annie, ¡sentía que era un maravillo sueño! Del cual no quería despertar.

Se unen entre suspiros. Él temía en hacerle daño; y ella, más sensual, le hacía saber que no había nada que temer. Y se movía con fuerza dentro de él. Armin no podía seguir el ritmo de Annie, pero ella lo ayudaba.

Armin, pase lo que pase. Nunca te arrepientas de haber hecho el amor conmigo. Por favor

IV.

Exhaustos, cubiertos por las prendas, solo por encima, El lugar estaba en silencio, inmóvil bajo el cielo estrellado. Habían pasado bastante tiempo juntos. Seguro para ese entonces los buscaban, pero no querían moverse de ese lugar.

—¡Annie!.— exclamó de pronto Armin, preocupado, empezando a vestirse de manera rápida. — Es muy tarde , ¡qué hicimos!

— ¿A caso, te arrepientes?— le preguntó ofendida, Annie. Con una mirada que congeló a Armin.

— ¡Sí, digo no! Es decir, para este momento, nos estarán buscando. Imagínate.

—No me importa.

—Annie...— puso cara de niño que temía por ser castigado. Annie, enternecida, se comenzó a vestir.

—Vamos, Armin.

Al día siguiente.

Armin reconocía el equipo de Marco más que el suyo, incluso. Y lo que veía lo paralizó, le clavó una estaca directo al corazón. Annie mostraba el equipo tridimensional de Marco. No había duda, ¿Dónde estaba el de ella?, y la pregunta más importante: ¿por qué, ella, tenía el equipo de Marco, su compañero fallecido, al cual, encontraron su cadáver sin su equipo?

Debe ser un error. Es lo más probable. Me estoy volviendo loco.

—Siguiente. — la voz del policía, lo interrumpió en sus cavilaciones. Miró a Annie de soslayo, quien se retiraba. Trató de encontrar la respuesta en los ojos de ella, pero nada. Ella le había cerrado de nuevo la puerta.

—¡Nombre!— gritó, esta vez, el policía.

V.

A penas entró al grupo de exploración. Y no pasaron menos de un mes, para que saliera a su primera exploración fuera de los muros. Sentía los nervios normales, pero más una punzada molesta, que atacaba a momentos su corazón. Lo relacionó con miedo. Pero tener un vacío en su estómago era sinónimo de miedo. Esa punzada era otro motivo, del cual –extrañamente- no quería ni tener idea.

VI.

Vio como soldados reconocidos caían uno tras otro ante el poder de esa Titán. Trató de escapar, pero para su mala suerte el caballo tropezó, haciéndole caer. Era su fin, ¡en su primera expedición, era su fin! ¡Era un inútil!

La Titán mujer se le acercó, y levantó su capucha. El quedó impactado ante aquel acto. Y miró los ojos de la Titán.

No puede ser.

Y lo dejó con vida. Pasó de él.

VII

Sí. Tenía la respuesta, pero se quedó callado cuando Hanji le preguntó.

—Yo, creo que es Annie. — dijo en un susurro, en contra de su voluntad. Eren quedó incrédulo y comenzó a reclamar. Mikasa odió más a Annie. Y Armin sintió sus piernas temblar y quería llorar. Hanji y los demás le pidieron sus argumentos. Mientras más los daba, sentía que se quebraría en cualquier momento.

VIII

Era su turno, la llamo, con notable temblor en su voz:

— ¡A-Annie!

El mundo se le vino abajo cuando la aludida viró hacia él.

—A-ahora eres de la policía militar, ¿verdad?

Annie notó extraño a Armin. Tenía puesto su capa. Y tenía una mirada de que estaba a punto de llorar o asustado. No entendía

—Armin…

El aludido tragó saliva.

— ¿Qué haces vestido así?— le preguntó

Él tomando valor ante la frialdad de Annie, levantó su capa y le mostró su equipo de maniobras tridimensionales. Y tratando de calmar su voz, le explicó:

—Voy de voceador. Llevo mi equipo de maniobras escondido en la capa— y le mostró su equipo. — ¿ves?

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó con voz gélida.

—Annie…necesito que me eches una mano para ayudar a Eren a escapar.

Annie desconfiada, inmediatamente le preguntó:

— ¿Escapar a dónde? ¿Dónde irán dentro de los muros, después de oponerse a la monarquía?

Armin que tenía preparado todo, le respondió:

—Nos esconderemos durante un tiempo…No tenemos intención de enfrentarnos a la corona. Se considerará una rebelión de una parte del cuerpo de exploración…Solo necesitamos tiempo para recoger pruebas que puedas cambiar el resultado del consejo de guerra…Podemos hacerlo.

— ¿Cambiar el resultado? —Preguntó con voz interesada— ¿existe algo así de conveniente?, ¿qué pruebas? — Armin para esto, se sintió menos confiado en sus palabras. No tenía más argumentos.

—N-No pu-puedo decirlo…

Annie suspiró.

—Lo siento. Pero así no puedo ayudarte. Buena suerte con lo que sea que se propongan. — Y se devolvió en sus pasos.

— ¡Annie!— gritó Armin, para hacerla parar. —Por favor… ¡Annie, matarán a Eren! Personas que no tienen idea de nada conducirán a la humanidad a la extinción sin tan si quiera darse cuenta ¡Porque solamente piensan en su beneficio personal! — bajó su vista decaído. —Sé que no basta para convencerte…Pero aún así…guiados hasta este punto, tenemos que jugárnosla. Haremos lo que sea para evitarte problemas…— levantó su vista, poseído por su oratoria. — pero si queremos atravesar la seguridad del muro Sina, necesitamos a alguien dentro de la policía militar. N-no tenemos elección…

—Dime Armin, ¿de verdad te parezco buena persona? —le preguntó, mirándola de espaldas. Armin bajó de nuevo su vista

—¿Buena persona? Bueno…la verdad, ese término a mí no me gusta…Soy de la opinión, de q-que… hasta cierto punto, buena persona significa alguien que es bueno para ti. Y en ese sentido, no creo que haya alguien que sea bueno… a los ojos de todo el mundo. Pero sé que si no nos ayudas…— y alzó su mirada, sintiéndose la peor persona entre los dos, su voz se quebró—Entonces para mí serás…una mala persona. — Annie volteó, en reacción a la última frase.

—Muy bien. —dijo Annie.

Armin se sintió peor. Y Annie, a escondidas de su vista, se puso el anillo que le ayudaría a convertirse en titán si pasara algo.

—Cuenten conmigo

No. No lo creo

Porque quiero ser alguien bueno a tus ojos, Armin. Si tú sigues viendo bondad en mí, yo estoy tranquila.

Se reunieron junto a Mikasa y Eren, en poco tiempo. Un carruaje, donde estaba Jean disfrazado de Eren, y ellos caminaron a su atrás, mientras fingían en el plan para sacar a Eren fuera de las murallas. Todo convincente para ojos de Annie. O eso creían. Hasta que ella notó que empezaron a ya no cruzarse con nadie. Y la última gota que derramó el vaso fue cuando querían llevarla bajo tierra, una ciudad subterránea.

—No, no voy a ir por ahí. Me da miedo. Si no vamos por la superficie, no los ayudaré.

Eren comenzó a gritarle, desesperado de la verdad que se avecinaba en ser revelada.

—Maldita sea. Estoy dolida ¿En qué momento, has empezado a mirarme de esa manera… Armin? — se dirigió a Armin. El aludido, le miraba con los ojos llenos de desesperación, desorbitados y tristeza. La mano, que tenía la pistola de bengala –que debería usar en emergencia como esa-, le temblaba.

—Annie… ¿Por qué?, ¿por qué tenías el equipo de maniobras tridimensionales de Marco? — Annie dejó de mirarlo, y esquivó la mirada.

—Reconozco hasta las mínimas señales de su equipo…porque lo reparamos juntos. Así es como lo supe. —confesó

—Ya veo…bueno. Lo encontré por ahí. —le respondió como si fuera obvio.

Y Armin sintió miedo ante las gélidas palabras de la rubia. Y para su decepción propia: no le creyó nada.

—Entonces… ¿Fuiste tú la que mató a los dos titanes…q-que capturamos con vida? —preguntó más desesperado.

—Quién sabe. Pero si ya te diste cuenta hace un mes, ¿cómo es que no actuaste, entonces?

— ¡Porque me negaba a creerlo! — le gritó desesperado. — Tenía la esperanza de que fuera alguna clase de malentendido, pero…— y se quebró su voz — por culpa de eso... —y recordó el peso de las pérdidas humanas— ¿Y tú por qué no me mataste fuera de los muros? Si lo hubieras hecho, esto jamás hubiera ocurrido.

El viento arrastró con él a hojas secas, anunciando lo que se venía. Moviendo en una danza los suaves cabellos de Annie.

—Sí. Yo también lo creo…Jamás pensé, que podías arrinconarme de esta manera…— sus ojos llenos de melancolía, se convirtieron en resentimiento— ¿por qué… no te maté?

Eren saltó a justificar a Annie, culparla de locuras y nada más. Ordenándo que bajara. Armin también gritó.

— ¡Vamos a hablarlo, Annie. Seguro que si lo hablamos podemos…!— pero Mikasa lo interrumpió para sacar sus cuchillas y lanzarse al ataque.

Annie explotó en un dulce y maquiavélico ataque de risas, que hasta tiñó sus mejillas de rojo adelfa. Luego de calmarse, clavó sus ojos en Armin

—Armin, estoy contenta que antes… me consideraras buena persona. Has ganado tu apuesta…pero…— Y una mirada llena de odio apareció en su rostro; y antes de convertirse en titán gritó: — ¡aquí y ahora mismo es donde comienza la mía!

Annie, no estoy arrepentido de haber hecho el amor contigo

He perdido, he perdido porque he amado a una persona. No he cumplido con mi promesa de odiar a todos. Amé a la única persona que pensó que yo valía la pena.

Al final yo no quería ser buena persona, solo me importaba con serlo para Armin. Si Armin creía en mí. Lo demás no me importaba. Nada importa ahora.

Al final ambos nos engañamos.


Notas de autora:

¡Es mi segundo lemon! Pero este lo he publicado. Espero que no haya quedado feo.

Este fic está dedicado a Bri, porque esta antología no existiría si ella no me animaría. Y a Schala, porque quiere a Armin, ¿quién no puede quererlo?, ¡es lo más precioso del mundo mundial!

Y hago mención especial a Anna, ¡linda, por ti continua esta antología! Por tus hermosos reviews llenos de cariño :) Gracias por permitirme conocerte.

Las escenas que escribí, a excepción de la niña y el árbol, salieron en la serie. Mi parte favorita de la primera temporada, es desde que Armin acorrala a Annie. Annie lo sigue con cautela, pero solo porque él la considera buena persona.

Sé que muchos shippean a ErenxAnnie. Yo también lo hago, ¿pero saben como veo todo este cuadrado amoroso? Sí, es un cuadrado. Lo veo así: Berthold ama a Annie, Annie ama a Armin, Eren ama a Annie y Armin ama a Annie. xD Pero son cosas mías. Estoy segura que más de uno no estará de acuerdo. Pero me gusta pensarlo así. Como mucho piensan otras parejas, yo lo hago así. Así lo disfruto.

Annie tuvo cuatro veces la oportunidad de acabar con Armin: fuera de muralla(2 veces), en las escaleras y cuando él mismo le dice: ¡es tú oportunidad de matarme! Cuando hace de señuelo, hasta que Eren pueda transformarse. Y eso hace que Annie se distraiga. ¡Esa es mi razón! Creerme que me vi los capítulos donde sale lo que cuento, y decidí comentarlo porque YOLO xD.

Igual haré más.

¡Gracias por leerme!