Disclaimer: Hajime isayama me vendió su historia :D


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Dedicado a Griss, Bri y Anna 3

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Soldados y guerreros


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Consuelo y un amigo


1.-

Zeke pidió la presencia de todos los guerreros en reunión. No les informaron de qué tema tratarían; por esa razón, todos estaban ávidos de información.

Todos esperaban a que Zeke entrara por la puerta y dijera lo que tenía que decir. El silencio era fantasmal, que hasta lo nimios sonidos se colaban.

En pocos minutos, Zeke hizo acto de presencia, e inmediato –como si tendría los minutos contados— repartió las fotos que tenía en manos hasta ese momento.

Al recibir Reiner su hoja, y vislumbrar lo que había en ella, sintió que el alma se escapó de su cuerpo para nunca volver.

—Bien—habló Zeke, llamando la atención de los presentes. Levantando su voz con liderazgo innato. — Como ven, les acabo de pasar unas fotos, donde se muestra una chica, que tal vez nunca han visto en su vida. Reiner sintió su garganta seca y su alma aún no regresaba. Pero, obediente, mantuvo la mirada en su jefe. La voz de Zeke se volvió a levantar. — Su misión es simple: vean las fotos, y busquen a esa chica. Pero— hizo una pausa, y bajó ligeramente la voz. Sacó unos extraños aparatos, que puso encima de la gran mesa— necesito que sea en secreto. Solo ustedes saben de este incidente. Cuando la encuentren, traten lo posible de atraparla con estas cosas. No quiero escándalos.

Pieck que estaba en posición gatuna en un sofá, alzo su voz:

—Pero, ¿qué hacemos si sale de nuestro control?— preguntó.

La respuesta de Zeke fue obvia.

—Estaremos perdidos. — dijo, y le pasó una de las cosas que estaban encima de la mesa.

La respuesta no convenció a la mujer, y tomó lo que le extendía el jefe.

— ¿Por qué Mare no sabe de esto?— preguntó Colt receloso.

—Porque los haríamos preocupar de más. — Suspiró agotado. Puso las manos bajo el puente de su nariz, como si estuviera a punto de rezar, pero en realidad estaba pensando — Esa chica se veía sospechosa, algunos que la vieron, dijeron que de pronto desapareció de los ojos de quién la veía, como si volara — hizo énfasis en la última palabra a la vez que dirigió sus ojos como estacas en los de Reiner. Y sin retirar la mirada, continuó — presiento que es de la Isla Paradis, ¿tú qué crees, Reiner?

Reiner tragó saliva, y sintió que la corbata le apretaba el cuello, la aflojó.

—Tal vez.

Ante lo revelado, todos abrieron sus ojos escandalosamente. Reiner, no aguantaba los golpes de recuerdos, que venían a su mente al verla plasmada en aquella foto. Estaba trastornado ya. Su respiración era acelerada, incluso todos lo notaron.

— ¿Qué sucede, Reiner? —se preocupó Zeke al verlo en pánico. Todos los demás lo miraban como loco. De pronto, la imagen de Berthold regañándolo le vino a la mente, y se tranquilizó.

Se levantó de manera brusca de donde estaba sentado.

—Yo...necesito arreglar algo. Con su permiso. — tomó la foto, un objeto de la mesa y se retiró.

Todos se quedaron boquiabiertos ante la actuación de Reiner. El primero en hablar fue Galliard

— ¿Que fue eso?—preguntó por todos.

Dos semanas antes

1.-

Un soldado de la policía militar –que se encargaba de la reina Historia- entró en la habitación de la mencionada. Su nombre era Karin, y era en la que más confiaba Historia, o eso es lo que todos creían. En las manos de Karin, descansaba una bandeja con el elegante desayuno de la monarca. Dejó la bandeja en la mesa donde Historia se alimentaba. Iluminó la habitación abriendo las gigantescas cortinas.

Karin podía ser una soldado bastante servicial, pero lo despistada era su peor pecado. Si sus ojos fueran algo observadores, hubiera notado que el almohadón dormía en la cama de su señorita.

Otra razón para Historia, para confiar en ella. E incluso pensar en dejarle todo el reino si ella muriera.

2.-

Historia había madrugado aquel día, y ya se encontraba en las profundidades del bosque de los árboles gigantes.

Sus labios lo pronunciaban de vez en cuando, pero su cerebro lo hacía siempre: Ymir

Era su motivo, el único por el cuál hacía ese viaje peligroso. Si bien era cierto que ahora no se había topado con ningún Titán –gracias a la ex terminación de ellos con las nuevas armas- no se descartaba que pudieran quedar algunos; pero ella no tenía miedo. "Ymir", aquella palabra la llenaba de coraje. Ese viaje era por Ymir, y lo demás no importaba.

Ya había pasado 3 años desde la carta de Ymir, pero las palabras de la epístola no se esfumaban de sus memorias. Tenía la esperanza de encontrarse con ella: viva. O al menos, obtener respuestas sobre ella.

Estaba loca y lo sabía. Pero Ymir era la única persona que –para ella- valía la pena. Era su mejor amiga. La había sacado de su miserable vida: le debía tanto. Y la quería.

Presente

1.-

Entró al cuarto que tenía en el trabajo. Se tumbó en la cama con resignación.

En su mente, la imagen de aquella mujer no se borraba. Jamás se había borrado, ni antes de verla en esa foto. Solo que ahora, era lo único que pensaba.

"Historia"

¿Había venido hasta Mare, -arriesgándose-, solo por él? Ella lo amaba, y él a ella.

"Estás loca, mi diosa"

Esbozó una sonrisa de complicidad. La sonrisa se desdibujó al oir cuatro golpes en su puerta.

—Pasa.

Galliard entró de golpe, Y las palabras salieron disparadas de sus labios, hasta Reiner:

— ¿Qué mierda fue todo eso? —, preguntó inquisitivo.

—Estoy estresado, — respondió.

— ¿eso es todo?, ¿estoy estresado?

No obtuvo respuesta.

—Espero que esta vez no te duermas en tus laurales, Reiner. — y de un solo portazo, salió de la habitación.

Reiner sentía un fuerte dolor punzante en el pecho, y un vacío en el estómago: necesitaba encontrar a su Historia cuanto antes, antes de todos.

Tenía claro lo que debía hacer.

La imagen de Berthold regresó a sus memorias

« ¿Eres soldado o eres guerrero? »

Su respuesta era: soldado, por eso pensaba que Historia lo amaba, o al menos estaba enamorada de él. Sonrió más. Y estaba a punto de reir, hasta que la imagen de Berthold volvió:

« ¿Eres soldado o eres guerrero? »

La cruda realidad lo golpeó en donde más le dolía. La imagen de una sonriente Historia, se reemplazó en una de rechazo e indignación.

¡Ajá!

Ahí estaba la verdad: Historia seguro lo odiaba. Y ¿por qué estaba infiltrada en Mare?

Por Ymir.

Sea soldado o guerrero había un sentimiento común: él la amaba. La diferencia en ambos bandos eran los sentimientos de Historia, pero los suyos estaban intactos.

Él la amaba, y eso era lo importante.

La imagen magullada de Historia golpeó su mente. Se levantó de golpe.

No podía rendirse.

Krista...Historia podía estar en peligro ahora mismo ¿qué pensaba? Debía ser un soldado, y proteger a su amada. Y también se lo prometió a Ymir.

Se lo prometió a él mismo.

Corrió para salir de la habitación, sin mirar atrás, sin mirar a nadie. Solo sintió chocar bruscamente con alguien: Galliard

Los nervios lo habían traicionado,

Se disculpó. Galliard lo miró con hastío. La mirada inquisidora del pelirrojo lo recorrió de cabeza a pies.

—Te emociona esta misión, ¿verdad? —Preguntó, y una pequeña sonrisa burlona se dibujó en su faz. Reiner guardó la compostura. Y con la mirada impasible, le respondió de con el mismo sacasmo, pero a diferencia de Galliard: sin ninguna muestra de burla en su rostro.

—Quería ir al baño.

La broma no se le hizo graciosa a Galliard, pero lo dejó pasar. No tenía tiempo para tratar con él.

Pero antes que Reiner se perdiera de su vista le dijo:

—no permitiré que me ganes esta vez, Reiner.

Aquella frase escarapeló el cuerpo de Reiner: no permitiría que nadie tocara un pelo a su Diosa.

Todo el día caminó por toda la ciudad, sin encontrar nada. Al día siguiente continuó con la búsqueda y no había rastro de ella. Mantuvo el mismo ritmo a lo largo de la semana, pero cada vez era imposible encontrarla.

Tenía miedo que ya la habrían encontrado, por eso regresó donde estaban los demás. Para su alivio no lo habían hecho. Historia no volvió a aparecer a los ojos de nadie. Solo él esperaba que lo hiciera a los suyos.


Zeke los había reunido de nuevo; quería saber si había avances con la búsqueda de la desconocida.

— ¿Nada? — Preguntó con rabia contenida— ¿nada?

—Hemos buscado por todos los rincones de Mare...es como si la tierra se la hubiera tragado. — respondió Galliard.

—Es eso cierto. No hay rastro de ella— agregó Pieck.

Reiner escuchaba en silencio, pero a la vez divagaba en su mente; tratando de encontrar algún error en su búsqueda.

—Reiner. — le llamó Zeke. Riener levantó la vista y sintió la mirada inquisidora de Zeke. Tú no me has dicho nada.

—No me fue mejor— le dijo, como si fuera la frase de un libro.

2.-

Pensó que tal vez Historia ya había regresado dentro de las murallas. Lo cual era bastante bueno pensar. Si ella estaba dentro de ellas, todo estaba seguro. Y él podía regresar a su vida, a su miserable vida. Pero al menos, su amada estaba bien.

Eso pensaba mientras se dirigía a un bar. Un buen trago le calmaría los nervios, pensó. Se hizo servir una margarita, buscó su mesa favorita. Y como era un erdiano bueno, -y con un alto cargo-, una de las mejores prostitutas comenzó a coquetearle. Él no tenía ánimos. Con educación le hizo saber de su desinterés: La chica se alejó.

No prestaba atención a nada, solo a su bebida, y pidió que le trajeran un par más.

Odiaba ese lugar, pero incluso él era hombre; necesitaba desfogar aquella angustia de alguna manera.

Divisó en el escenario a una Erdiana, que era obligada a bailar. Los perversos, que se encontraban a su alrededor, silbaban y decían improperios. Sintió asco. Cuando estuvo a punto de levantarse, la voz del presentador se alzó aún más animada.

—No se vaya, señor Reiner. —Reiner levantó la vista hasta el estrado. El tipo continuó. — Tenemos un regalito. — soltó la última palabra con sarcasmo.

A continuación todo pasó en cámara lenta. Del fondo salieron dos hombres, agarrando a una chica que parecía un costal de papas: estaba sedada.

Reiner se quedó paralizado.

El presentador continuó:

—Es virgen, y se la podemos vender a un precio muy económico.—dijo enfatizando el "muy".

Reiner seguía sin habla. Lo que veía era imposible. ¿Por qué no reaccionaba?

El sonido de los demás silbando o diciendo cualquier cosa, le eran lejanos. Solo quería comprarla ya, para salvarla.

No, no quería eso. En realidad quería matarlos a todos, ¡por tocar a Historia! Debía controlarse.

« ¿Eres soldado o eres guerrero? »

Guerrero. Y amo a Historia.

— ¡La compró! — se desgarró la garganta.

El presentador se burló:

—Ya te habías demorado.

3.-

Alquiló una habitación en un Hotel cercano. Ahí la acostó. Esperó que el efecto de la droga se le pasara. Pero la situación cada vez lo volvía más loco.

¿Cómo había sucedido todo aquello?

Se culpó de todo. No hubiera pasado nada de eso si él no existiera, pensó.

Historia era sinónimo de pureza, fuerza, y sobre todo belleza. Mirarla así, le dieron ganas de llorar, y lloró. No supo si lo correcto era salir y buscar algún medicamento para que se le pasara el efecto de la droga. Pero si salía, podía que ella despertara y se asustara. No tenía idea de qué hacer.

Al final, se quedó dormido en una silla, que colocó al costado de la cama, donde Historia dormía.

Un alarido lo despertó de golpe. Historia gritaba en sueños. No supo que hacer, pero su mano agarró la de ella. Inesperadamente, los gritos de la chica cesaron. Y su respiración volvió a la normalidad.

Al rato trató de zarandearla con suavidad.

Y despertó.

Muy asustada, miró entre las penumbras todas. La única luz que entraba era de la Luna. Se levantó de manera brusca, pero ahí fue donde notó que su mano estaba unida a la de Reiner.

La soltó.

— ¿qué haces aquí?, ¿qué es esto?

Y más preguntas se vinieron. Ella temblaba, y Reiner sufría al verla así.

—Vas a explicarme o qué. — bramó con fuerza, aquella que Reiner no sabía de dónde sacaba.

—Te llegó la carta. — fue lo que dijo Reiner, en respuesta a todas las preguntas de Historia. — ¿verdad?

Historia se confundió en la mirada de tristeza de Reiner: no la esperaba.

—S…Sí… ¿Ymir?

Reiner, no pudo con los ojos acuosos de Historia, pero en las siguientes dos horas, le explicó de Ymir y de lo que pasó con ella para que llegara a ese lugar donde ahora estaba.

Las lágrimas de Historia se resbalaban sin vida de sus mejillas, hasta precipitarse de su barbilla.

—Reiner, ¿por qué tú nos traicionaste? — le preguntó.

—No puedo contestarte eso. Es clasificado. — fue su respuesta.

—Tú no eres malo, Reiner. — le dijo de pronto. — Debes tener una razón, como Ymir, para hacer lo que haces. — hizo una pausa. — Porque una persona mala no me hubiera salvado como tú lo hiciste esta noche.

Reiner no evitó llorar.

Se rompió

Historia lo abrazó, como si fuera su mamá, o mejor que su mamá. Definitivamente mejor.

—No llores.

Reiner levantó su vista, y se encontró con la cara mojada, en lágrimas saladas, de Historia.

—Tampoco llores.

Historia asintió, y ambos rieron triste.

Reiner tomó las manos de Historia, y se las llevó a los labios. Las besó con los ojos cerrados, besó ambas. Historia no objetó ante aquel acto. Los ojos de Reiner se abrieron para posarse en los de la que amaba.

—Pareces un ángel.

Historia se conmovió ante esas palabras. No se las esperó ¡decirle ángel a ella!

Se fijó en los ojos azules de Reiner, que la luz de Luna también se fijaba. Y sintió verdad.

Y ese día, se quedó dormida en aquel cuarto. Junto a un gran amigo.


Notas de autora:

Aquí está el ReiKuri T_T ¡Espero que les guste! :) Yo me estoy durmiendo a las 03:45 T_T.

Gracias a todos los sus lecturas. La que sigue definitivamente es un EreMIka, para todos los que pidieron :´)

Ya saben que cualquier duda. se las resuelvo. Puedes dejarme un comentario. Y también si quieren una pareja en específico.

Griss, Bri y Anna :3 Para ustedes, mis amores.