Dia 5: Pareja que menos he escrito (Neville y Hannah)

Parafilia: agonofilia= Excitacion que surge luego de una pelea

...

—¡Levántate! —me gritó él con autoridad. Admito que me pareció increíble lo mucho que había cambiado hasta esos momentos.

—Eres muy rudo... —logré decir con voz ahogada, me faltaba el aire por golpearme cuando caí al suelo. La verdad no creía estar lo suficientemente lista para tal entrenamiento, pero eso no era algo que aceptaría ante él.

—¿Y crees que los mortifagos serán suaves contigo? —se burló Neville cruzándose de brazos—, ésta es una maldita guerra, Hannah.

—Lo sé, es solo que...

—Creo que es mejor dejar el entrenamiento —me interrumpe Neville dándome la espalda—. Cuando lleguen los mortifagos lo mejor será que te escondas o algo...

—¿Que me esconda? —inquirí molesta, él no podía estar hablando en serio—, ¡Después de lo que le hicieron a mi tía crees que voy a esconderme! Estás muy equivocado si piensas eso, voy a luchar y a ganar, todos pagarán por lo que hicieron.

—Hannah, tú no estás preparada para luchar —razonó él volviendo hacia mí.

—Pensé que por eso estábamos aquí, me enseñabas a luchar —me burlé cruzándome de brazos y mirándolo con desafío, no me iba a rendir si eso era lo que él pretendía.

—¿Y crees que soy el mejor para enseñarte? —replicó él subiendo un ceja, no puedo negar que en ese momento sentí un fuerte tirón en mi estómago, Neville había crecido y madurado mucho, pero en el fondo seguía siendo el mismo niño inseguro, la única diferencia es que hacía a un lado sus inseguridades para luchar por lo que creía, y eso era tener valor—, soy un pésimo duelista.

—Te has enfrentado a los mortifagos muchas más veces que la mayoría de los alumnos de Hogwarts —señalé con orgullo, así es, yo estaba sumamente orgullosa de él—, ahora nos defiendes a todos de los Carrow, ¿Eso te parece poco?

Neville no respondió, supe que estaba buscando una excusa para replicar, ¿Por qué quería insistir con que no era lo suficientemente fuerte y valiente? ¿Por qué tenía que convencerlo de lo obvio? Me acerqué a él lentamente, pero él retrocedió casi asustado por mi cercanía. No terminaba de entender su actitud.

—No lucharás, Hannah —insistió con dureza, fruncí el ceño comenzando a molestarme con su tonta actitud, ¿Qué demonios le pasaba? Con los demás miembros del ejército de Dumbledore no se comportaba de esa manera —. Tú no lucharás, permanecerás a salvo lejos de la batalla.

—¿Por qué haría tal cosa? —repliqué con ironía, la discusión se estaba volviendo acalorada y poco a poco íbamos alzando la voz hasta encontrándonos gritandonos el uno al otro.

—¡No voy a darme el lujo de perderte! —gritó Neville con la cara totalmente roja, no sé si de furia o vergüenza, lo más probable es que fuera una mezcla de ambas—, ¡No soy tan fuerte como para protegerte, Hannah! ¡Maldita sea! Si algo te sucede estoy seguro que moriré...

—¿Qué quieres decir? —dije impresionada, ni siquiera sé cómo logré decir aquello pues estaba segura que había olvidado hasta cómo respirar.

—¡Me gustas, Hannah! —gritó casi con reproche—, ya estarás contenta, ¿no? Por fin lo dije. Vamos, ya puedes reírte.

—Expelliarmus —bramé sin saber lo que hacía, Neville esquivó el hechizo y me miró furioso—, ya que no puedes protegerme enséñame a defenderme bien. Te prometo que no moriré.

—No puedes estar segura de ello —respondió él sin dejar de mirarme a los ojos—. Incluso mis padres que eran grandes aurores no pudieron escapar de los mortifagos...

—No moriré, Neville —insistí con determinación—, te prometo que voy a sobrevivir a ésta guerra y me casaré contigo.

—¿Qué?

—Que no moriré —insistí rodando los ojos.

—No, eso de que vas a casarte conmigo —ahora fue su turno de acercarse a mí, y el mío de alejarme de él.

—Puede ser... —concedí apartando mi mirada de su rostro—, ¿Me enseñarás a luchar?

—Desmaius —gritó Neville apuntándome con su varita, afortunadamente pude lanzar un impedimenta a tiempo para esquivar la maldición. Él solamente sonrió con sorna al verme resoplar con fuerza.

—Petrificus totalus —grité en su dirección queriendo borrar su tonta y hermosa sonrisa, Neville esquivó el hechizo con agilidad asombrosa, rodó por el suelo mientras dirigía otro hechizo en mi dirección sin perder la sonrisa, al parecer comenzaba a divertirse mucho con la situación, mientras yo me molestaba más a cada segundo. Los hechizos iban subiendo en intensidad, estaba comenzando a cansarme, aunque aparentemente Neville tenía aún mucho más para dar— ¡Expelliarmus!

Logré quitarle su varita al fin, sonriendo victoriosa, sin embargo mi triunfo fue momentáneo, pues Neville se abalanzó hacia mí de prisa, lo que me causó un susto tan fuerte que no pude reaccionar hasta que me aprisionó contra una pared y tomó mis muñecas con sus manos, tan fuerte que tiré las varitas al instante. Me aprisionó con fuerza sin dejar de sonreír victorioso, entonces me besó, con fuerza y dureza. Me estaba lastimando y haciéndome daño, tanto que mi única reacción fue morderlo para que me soltara. La mordida fue quizá con demasiada fuerza pues Neville me soltó y se tocó el labio con la lengua, el cual comenzó a sangrar.

—Así que quieres jugar —dijo con voz extrañamente peligrosa, se acercó de nuevo a mí y esta vez me aparté de él asustada—. No temas, gatita. Solo déjate de llevar...

Era la primera vez en mi vida que veía esa faceta en Neville, y extrañamente me gustaba. Luego de un duelo salía a la luz ese Neville sexy y peligroso que solo quería tratarme salvajemente, debía apuntarlo para el futuro.

—Te casarás conmigo —insistió él llegando hasta mí.

—Tendrás que convencerme —fue toda mi respuesta antes de volver a morder sus labios con fuerza.