CAPITULO 5: Amores van, amores vienen

Sesshomaru no hizo caso alguno a las preguntas de su hermano solo se fue, al ver esto Inuyasha se acerca a Kagome que estaba en Kirara mientras volvían al pueblo.

-Kagome ¿estás bien?- pregunto Inuyasha siguiendo el paso de Kirara y dirigiendo su vista a la gran mancha de sangre que tenía al kimono blanco.

-Mmmm si- respondió, ella no tenía ánimos para seguir con lo mismo que vivió cuando se buscaban los fragmentos de la perla. Esta vez sería diferente. Hubo un gran silencio después de eso, el ambiente se notaba tenso por parte de estas dos personas, no fue mucho hasta que llegaron a la aldea donde Sango fue quien rompió esa pesada atmosfera que se formaba.

-Ven Kagome vamos a ver como siguen tus heridas- dijo Sango ayudando a la joven herida a bajar de Kirara, y llevándola a su cabaña con cuidado

-Gracias Sango- agradeció mientras le sonreía. Sango le hizo preguntas sobre que paso pero Kagome le dijo que por ahora quería estar sola y pensar en todo, la exterminadora devolvió la sonrisa y salió de la cabaña diciéndole que descanse.

Paso poco tiempo y la joven se levantó para cambiar sus vendajes y ¡Ya no estaban! Su cara de impresión no tardó en aparecer sin embargo no sintió inquietud sentía que era lo común. Se observó un rato vio su kimono lleno de sangre no dudo en levantarse y me dirigirse al lago que había cerca. Al llegar se fue quitando la ropa adentro del lago, el agua la hacía sentir tranquila, sentía como si el agua a su alrededor arrasara con todo. Se echó de espaldas en el agua, florando y solo se dejó llevar. Así se pasaron las horas, al despertarse se dio cuenta que el sol estaba por ocultarse, se sentó. Pero al ocultarse completamente el sol y llegar la noche ella agarro sus cabellos al ver que estos brillaban y se alargaban y tenían un color negro puro, sus rayas en las mejillas volvían aparecer y ahora tenía puesto otro kimono este era rosado claro con flores blancas. Cuando desapareció ese brillo sus instintos se activaron llevando a ella el olor de Inuyasha.

-¿Inuyasha?- preguntó mientras nadaba hasta donde pudo tocar suelo dentro del lago con sus pies

-¿Cómo te transformaste?, no entiendo - dijo mientras se adentraba, su hakama se empezó a mojar.

-No lo sé–dijo viéndolo fijamente pero se percató de algo muy importante. Ella estaba totalmente mojada con el kimono que acentuaban sus curvas y notándose su piel. Se sonrojo y fue percibido por el hanyou.

-¿Qué te pasa?-dijo confundido por el rubor sobre sus mejillas-apúrate sal-y siguió viéndola fijamente, al no tener respuesta se fue acercando y poniendo más roja.

En eso salió Rin entre los árboles, la joven agradecía en su mente dado que ya no quería que Inuyasha se acerque. Al salir los dos jóvenes del lago escucharon a la pequeña que contó que mientras buscaba algunas frutas para comer se separó de Jaken y se perdió.

-¡Ah! que niña tan idiota-dijo Inuyasha mientras se ponía los brazos atrás de su cabeza y se recostaba en el árbol. Dicho esto los cielos oscurecieron un poco y desde las nubes apareció Sesshomaru con Ah-Un

-Rin, vámonos- menciono viendo solo a Rin sin importar que los dos estén al frente de él pero algo le llamo la atención aquella chica había vuelto a cambiar- Así que volviste a transformarte, ¿porque?- Le dijo a la joven youkai ahora solo prestando atención a ella, viendo hasta el ritmo de su respiración. Cuando reacciono y quito su mirada se volvió a dirigir a Rin- Vámonos.

-¡Espera no te vayas! - sus manos taparon su boca enseguida ¿Qué había pasado? Esas palabras solo habían salido sin que ella pudiera hacer algo, Inuyasha se quedó helado al escuchar esas palabras y Sesshomaru algo pálpito dentro de él, su corazón se sintió extraño, su corazón se sintió vivo. Hubo un momento de silencio donde nadie hizo ni un solo movimiento, él que termino con esto fue Sesshomaru que volteo a verla, sus miradas se conectaron y él fue acercándose a ella. Al estar frente a ella y sin interrumpir el contacto visual el youkai agarro la espada que tenía la joven y la desvaino. Al hacer esto tanto colmillo de acero como colmillo sagrado latieron.

-Kagome ¿Qué?… Algo tiene esa espada, es como si colmillo lo conociera- decía para sí mismo Inuyasha con los ojos totalmente abiertos y con su mano en la empuñadura de su espada.

-Las espadas reaccionan como si conocieran a la de ella. Hay algo dentro de mí que quiere saber el porqué de todo esto pero ¿Por qué? Sus asuntos no deberían interesarme– pensaba mientras veía a la joven que estaba frente a él y a la espada que estaba en su mano derecha- Sin embargo, no puedo dejar de pensar en ella…- esta vez dirigió su mirada a Inuyasha, él también tenía sus ojos en esa espada tan misteriosa- Solo hay una forma de saber qué pasa con ella- menciono y las miradas ahora se dirigieron a él.

Sesshomaru devolvió la espada a la joven ojos azules y se alejó de ella sacando a colmillo sagrado y solo le dijo- Defiéndete como puedas- mientras corría hacia ella en forma de ataque.

Continuara