-Pero… ¡ah!- gritaba Kagome mientras corría para que Sesshomaru no me haga daño- espero Sesshomaru, yo no sé usar una espada- Se alejaba cómicamente de él evitando la espada a toda costa. Tanto como Rin, Jaken estaban que se reían de tal situación y ¿Quién no? Inuyasha también se puso a reír.
-Intenta usar tu instinto- fríamente menciono, era como decir "muévete o te mato", la rapidez de ambos era increíble, pasaban sobre el campo, sobre los árboles y sobre el lago pero a pesar de eso seguía siendo gracioso para los 3 espectadores.
-Más que un enfrentamiento esto parece un juego- dijo Rin mientras reía junto a Jaken e Inuyasha. Sus risas hacían que la sangre de la joven estuviera hirviendo, en su cabeza las risas se quedaron impregnadas, sus instintos estaban despertando, se cansó de las burlas.
-¡Ya basta!- grito mientras se posicionaba frente a Sesshomaru, este si iba a ser un verdadero, las caras de los contrincantes se volvieron más serias y sin expresión
-Por fin se puso interesante-dijo Inuyasha y Jaken al poner un poco más de interés al encuentro.
Ya no era para reírse se encontraban en un verdadera batalla, Kagome lo atacaba mientras Sesshomaru se defendía y devolvía el ataque, cada encuentro de sus espadas resonaba en el gran campo, era como una tormenta que salía de sus espadas. Pero algo cambio, al Kagome defenderse del ataque de Sesshomaru, se alejó y solo dijo.
-¡Byakko no kōgeki! (Byakko: Tigre Blanco) (no kōgeki: Ataque)- Grito Kagome, el ataque salió igual al "meido zangetsuha" este solo que en vez de negro salió blanco y eran varios que iban a una velocidad extraordinaria.
Sesshomaru no pudo muy bien esquivar bien el ataque ya que se le acercaban a mucha velocidad, algunas de las cuchillas que salieron del ataque le dio lastimo muy gravemente su hombro y una parte de su mejilla entre las dos marcas que tiene.
-¡Señor Sesshomaru!- grito Rin y Jaken al ver que su amo salía lastimado. Al aterrizar ambos se acercaron no sabiendo que hacer.
-¡Jajajajajaja!- Inuyasha no paraba de reír por lo sucedido pero en cambio Kagome pensaba que él la mataría por herirlo. Su cara de terror no tardó en aparecer quiso corregir su error y se acercó a él.
-Lo siento Sesshomaru, déjame cuarte- anuncio mientras ponía sus manos en la herida de él, un tenia los poderes de sacerdotisa, en su mente la joven estaba alegre nunca había estado tan feliz en su vida por casi evitar mi muerte.
-Amo bonito- decía Jaken con los ojos llenos de lágrimas- mira lo que hiciste niña insolente como lo dejaste debería de tarde tu merecido patética huma… ¡POW! De repente al pobre de Jaken le habían dado un puñete
-Cállate – dijo frió viéndolo indiferentemente de ahí mando la mirada a la youkai y no la desprendía por nada del mundo. Una diminuta sonrisa se formó en sus labios.
-Ya está- dije mientras me alejaba de él y lo miraba con su típica sonrisa. Sesshomaru se paró y le dio la espalda a la chica.
-Ahora que ya tus instintos están despertando, veamos cómo te va con esto ¡bakusaiga!-Dijo mientras disparaba su ataque hacia ella, lo que nadie se dio cuenta es que ya estaba amaneciendo y cuando el ataque ya estaba cerca de Kagome se transformó en humana de nuevo, no sabía que hacer faltaba poco para que llegara a ella, sintió miedo, no sabía que debía hacer. Recordó que cuando Inuyasha se transforma en humano colmillo de acero no funcionaba, no repele ningún ataque y entonces.
¿Que pasara conmigo?- pensó en su mente Kagome mientras veía como bakusaiga se acercaba a ella.
-¡No! ¡Señorita Kagome!-grito Rin quien comenzó a correr hacia la joven, Inuyasha la agarro para que no avance más era muy peligroso pero sorpresivamente y a una velocidad increíble Sesshomaru se encontraba al costado mío, me cargo y me saco de ahí antes de que el ataque nos golpeara a ambos.
-Sesshomaru- susurro tenía los ojos llorosos, él la había salvado. Sus ojos se juntaron y parecía una eternidad que se rompiera esa conexión. Pero obviamente no iba a durar para siempre, cuando el peligro paso Inuyasha y Rin se acercaron a ellos.
-Tonta… ¿estás bien?-dijo con un poco de molestia en su voz Inuyasha obligando a Sesshomaru a dejar de cargar a Kagome.
-Si- asintió la joven youkai, volteo a ver a Sesshomaru y le mando una sonrisa diciéndole gracias.
Después del tan arduo entrenamiento el grupo se quedó frente de aquel lago en silencio. Inuyasha estaba echado en una rama, Kagome y Sesshomaru recostados en diferentes arboles con los ojos cerrados y Rin con Jaken fueron a una aldea cercana a buscar algo de comida. Así pasaron las horas y llego la noche, cuando la joven se volvió a transformar en youkai alguien irrumpió el silencio.
-Vengan- dijo fríamente Sesshomaru parándose y avanzando.
-¿A dónde?- preguntamos todos los presentes viéndolo caminar hacia el norte.
-A ver a Totosai- menciono sin importar la opinión de ellos, él sabe de antemano que lo seguirían, pero los problemas no tardan en aparecer. Atrás de ellos callo un rayo y salió la silueta de un hombre pero lo que causo más impacto entre todos es que este ente tenía el aroma de Naraku.
-Así que tú eres Kagome-Menciono viéndola con desprecio y con un aire de superioridad- hmp… no creo que sea tan importante como Naraku me dijo pero igual tengo que hacerlo-suspiro mientras sacaba su espada.
-¿Quién demonios eres tú?- pregunto Inuyasha sacando a colmillo de acero- ¿porque tienes ese desagradable olor a Naraku?
-Me presento yo soy Akurojin-no-hi y tengo su olor porque yo soy la más importante extensión de él– al final de esas palabras soltó una risa macabra-Pero eso no tiene importancia ya que por ahora he venido por ti- dijo mientras señalaba a Kagome y se le acercaba poco a poco.
Continuara.
