-Me presento yo soy Akurojin-no-hi y tengo su olor porque yo soy la más importante extensión de él– al final de esas palabras soltó una risa macabra-Pero eso no tiene importancia ya que por ahora he venido por ti- dijo mientras señalaba a Kagome y se le acercaba poco a poco.
-¡¿Qué quieres de ella?!- Inuyasha se puso delante de ella y saco a colmillo de acero
-Ahhh- suspiro Akurokin mientras ponía su mano en la frente- él tenía razón contigo cerca no se podrá hacer nada- con una velocidad increíble termino atrás de Kagome y creo un campo de energía. Por afuera Inuyasha golpeaba el campo sin éxito alguno, pero por adentro.
-¿Qué quieres conmigo?-preguntó la joven mientras desvainaba a su potente espada.
-Solo lo que Naraku me ordeno- sonrió mientras lanzaba un ataque débil y esquivable. La trampa se había activado.
-¡Ya cállate! ¡Simplemente eres una asquerosa extensión de él! ¡Byakko no kōgeki!-¿No pasó nada? ¡Su espada acaso hizo que se desvaneciera mi ataque!- pensó Kagome y de la nada otro ataque salió de su boca- ¡Tora no Todoroki! (Tora no todoroki: rugido de tigre)- Su ataque salieron como garras gigantes blancas a una velocidad impresionante. Pero que pasaba ¿No le hacía nada?
Akurokin sonrió y desapareció el campo desapareció- Gracias por tus ataques querida- y en ese momento Kagome comenzó a gritar.
Sentí que mis uñas crecían más, mis colmillos se agrandaban, mi sangre hervía sentía que me transformaba igual que Inuyasha cuando se descontrolaba pero no sentí perder la razón, me dio coraje saber que una sucia extensión de Naraku nos estaba haciendo perder el tiempo y encima se había atrevido a tomar mis ataques.
-¿Quién te crees que eres?- menciono mientras se reía, lo observo y se lanzó encima de él rompiendo la espada que poseía con la de ella, unas luces volvieron a su espada de la chica pero esto no había terminado empezaron a tener una batalla cuerpo a cuerpo, ella daño demasiado a Akurokin pero él no hacía nada para defenderse hasta que puso rasgar con sus garras un poco la mejilla de Kagome sacan sangre, una vez obtenida está lo único que hizo fue retirarse.
-Ka…. ¿Kagome?-mencionó Inuyasha un poco preocupado y asustado- ¿Me reconoces?
-Ja, ¡pues claro! – dijo mientras volvía a la normalidad poco a poco, dirigió la mirada a Sesshomaru
-Vamos- dijo Sesshomaru sin perder tiempo, creo que lo que paso no era tan importante para el
No demoraron tanto en llegar hasta Totosai, solo se habían detenido para dejar a Rin y Jaken se en una cueva ya que no era seguro el camino por donde iban. Al llegar hasta donde este herrero vivía decidieron llamarlo.
-¡Heeeeeeeeey Totosai! ¿Dónde estás?- grito Inuyasha mientras esperaban afuera de su cueva.
-Uhmmm ¿Ahora que paso?- pregunto sorprendido al haber escuchado a Inuyasha pero al salir se sorprendió más a encontrar a los otros dos youkais- ¿Que hacen todos aquí? Sesshomaru e Inuyasha ¡Que increíble! han viajado juntos y aun no se matan.
¡POW! Inuyasha ya le había tirado un puñete a Totosai por el comentario que había dado. El momento fue interrumpido por Sesshomaru quien agarro la espada de la joven sin permiso y camino hacia donde estaba el herrero.
-Totosai, danos toda la información que sepas de esta espada-dijo en forma muy tranquila mientras ponía la espada frente a Totosai.
-Mmmm- hizo el sonido mientras veía detenidamente a la espada- Pero este es colmillo blanco acaso ¿Ya es tiempo que todos sepas la verdad?- miró al cielo mientras suspiraba y pensaba- ¡Ahhh! tanto como Inu No Taisho como Byakko dejaron que yo sufra con las cosas que dejaron pendientes, mejor les hubiera dejado una nota como lo hice con Sesshomaru- pensó mientras soltaba un gran suspiro y observaba a Kagome.
-¡Responde!- dijo Inuyasha mientras alistaba su puño para golpearlo.
-Bien tranquilos- suspiro- este es colmillo blanco más conocido como colmillo de tigre blanco, es del gran demonio Byakko, un gran amigo de su padre, colmillo blanco hace mucho tiempo se rompió y su padre- señalando a Inuyasha y Sesshomaru- dio una pequeña parte de su colmillo para repararla, tiene un gran número de ataques rápidos y muy dañinos.
-Y ¿Porque lo tiene ella?-dijo Sesshomaru mientras me veía de reojo a la joven con mucha intriga.
-Ahh pues eso…poco a poco lo averiguaran. Los 2 más grandes demonios siempre tienen motivos para hacer lo que hacen aunque a veces las decisiones no sean tan inteligentes como digamos- decía resignado mientras se subía a su toro de 3 ojos- Adiós- el toro se fue a máxima velocidad y desde lejos fue lo último que se logró escuchar.
Mientras tanto en los fines del este mundo con el otro...
-¿Conseguiste su sangre?- preguntó Naraku al ver que Akurojin abrió la puerta de su castillo.
-Sí- le contesto mientras acercaba su mano hacia Naraku- ¿Por qué es tan importante esa mujer?- preguntó al no saber los planes que tenía para ella. Naraku solo sonrió maliciosamente mientras la oscuridad se apoderaba de su sonrisa. Todo estaba a punto de comenzar.
Mientras Inuyasha, Sesshomaru y Kagome.
-¡Totosai! ¡Vuelve a aquí maldito!- gritaba Inuyasha mientras alzaba las manos reclamándole al herrero por irse.
-No sirvió de nada, ya vámonos- se dio la vuelta pero en eso los aires que pasaban comenzaron a cambiar estaban formando un circulo alrededor de ellos. Poco a poco fueron acercando sus espaldas mientras cada uno estaba en posición de ataque con su espada, era un momento de silencio donde solo se escuchaba el aire unos pocos rayos de sol empezaban a salir pero.
-Ahhh…- un grito ahogado salió de aquella joven que a pesar que había salido el sol seguía en su estado youkai, los dos hermanos voltearon a verla en el piso.
-¡Kagome!-grito Inuyasha acercándose para estar a su costado pero Sesshomaru lo detuvo poniendo su mano para que no se acercara. Puede que Inuyasha no lo sintiera pero su hermano sabía perfectamente que algo no andaba bien con aquella joven.
-¡¿Qué haces Sesshomaru?! ¡Suéltame! ¡Kagome!-gritaba intentando acercarse pero Sesshomaru se puso en el frente de él y esto fue más que suficiente para darse cuenta que algo extremamente peligroso sucedería.
De repente no se escuchó más ruido, aquellos chicos estaba al frente de aquella chica que hace unos segundos gritaba de dolor ¿Que había pasado? Ella ya no estaba arrodillada, empezó a pararse sin dar indicios de nada. Inuyasha ya no pudo aguantar el no saber que pasaba y se acercó a ella. Al voltearla su cerquillo tapaba sus hermosos ojos y no daba indicios de que alguna palabra fuera a pasar por su boca.
-¡Kagome! Reacciona-gritaba Inuyasha el nombre de la chica mientras la sacudía cada vez más fuerte para general alguna respuesta.
El joven hanyou que estaba con la chica abrió muy grande los ojos al sentir un dolor por su pecho- ¿Ka…go…me?- fue lo único que logro pronunciar. Lo que había pasado es que aquella chica había sacado su espada y le había atravesado su pecho, él fue cayendo pero la mano de la chica lo agarro de la ropa y lo obligo a pararse en eso ella fue alzando la cara y al ser observada por sus acompañantes notaron que tenía la parte blanca de los ojos color rojo y sus ojos azules eran color negros. Alzo su espada y la posiciono con el filo hacia abajo con intención de matar a Inuyasha, al momento de bajar su espada lo hizo con una fuerza veloz intentando partir en dos al que tenía en su mano pero algo la detuvo, la joven alzo su mirada y se encontró que la espada de Sesshomaru fue la que intervino.
-¡Grrrrrrrrrr!-gruño aquella chica y salió corriendo de ahí muy veloz.
-Sí que eres un idiota, te dije que no te acercaras… quédate aquí-dijo Sesshomaru mientras alzaba vuelo para seguir a la youkai.
-No…Kagome…- se paró muy lentamente y empezó a correr, botaba mucha sangre pero sabía que tenía que a Sesshomaru, él si podía darle muerte a la joven.
Mientras ella escapaba del lugar donde había atravesado a Inuyasha observo que había aldea a poca distancia de ella y rumbo a ella caminando muy lentamente. Al ir llegando un montón de aldeanos se detuvieron a observarla y el miedo rondo por todos lados al ver que en su espada aun goteaba sangre. El pánico comenzó.
-¡Corran! ¡Una youkai!- gritaban muy desesperados dando aviso para desalojar la aldea.
-¡Los niños!- gritaban algunas mujeres tomando a los niños que se encontraban cerca y llevándolos lo más lejos que podían. Mientras que algunos hombres fueron por armas para que se pudieran salvar los otros.
-¡Hagan frente al demonio!- dijeron unos aldeanos que habían agarrado espadas, arcos y hachas, todos fueron a atacarla, ella al verlos sonrió, una risa demoniaca, un risa que hacía que toda la esperanza se fuera.
