-Huele a Sangre humana… Rin está cerca de ese lugar- susurró Sesshomaru mientras aumentaba su velocidad, a poco tiempo Inuyasha estaba a su costado, él - Te dije que te quedaras allá- menciono en forma molesta mientras lo observaba de reojo.
-¡No me quedare allá! Se perfectamente que tú eres capaz de matarla-dijo Inuyasha con dolor, su herida era sumamente grande y parecía que se abría cada vez más esto lo desesperaba a Sesshomaru y no sabía porque.
-¡Jamás la matarías!- alzo la voz Sesshomaru mientras volteaba su mirada hacia adelante, se sorprendió por las palabras salidas de su boca e Inuyasha también se había sorprendido y se detuvo a procesar las palabras dichas por su hermano.
Mientras en aquel pueblo.
-¡Señor Jaken!- gritaba mientras sonreía una niña entrando a aquel pueblo- ¿Hmm? ¿Qué pasó acá?-dijo horrorizada al ver cadáveres de los hombres y animales que había por allí, se acercó más y diviso a Kagome que agarraba por sus ropas a un hombre que suplicaba por su vida.
-No ¡Por favor! ¡No me haga nada! ¡Nooo!- fue el último grito que dio el hombre, Kagome le había clavado su espada y después lo descuartizo con sus garras, volteo su cara y diviso a Rin sonrió malvadamente mientras se acercaba.
-¡No! ¡Aléjese!- gritaba aquella pequeña mientras corría lo más rápido que podía-¡SEÑOR JAKEN! ¡SEÑOR SESSHOMARU!- lloraba y mientras corría se tropezó, volteo su cuerpo hacia al frente y vio a la youkai atrás de ella, agarro a la niña en su mano para que no escapara, se acercó a ella y cuando iba a incrustar su otra mano alguien la detuvo por atrás.
-¡Grrrrr!-gruño a ver a Sesshomaru deteniéndola con su mano.
-¡Rin vete!-ordeno el youkai mayor mientras sacaba a Bakusaiga, la pequeña huyo mientras que Jaken se quedaba cerca de su amo pero justo cuando ellos se iban apareció Inuyasha mal herido.
-No, ¡Sesshomaru!- grito pensando que su hermano la atacara pero lo que hizo fue que Kagome se diera cuenta de su llegada, el olor sangre llego a ella y fue directamente a él con su espada
¡Crag!
Sesshomaru había detenido el ataque con su hombro izquierdo, la sangre del hombro comenzó a brotar y a mezclarse con el aire que llego a la joven en ese instante sus ojos empezaron poco a poco a cambiar dejando de ser rojos y volviendo a la normalidad, se arrodillo al sentirse débil al mismo instante Sesshomaru se acercó a ella dejando su espada clavada en el pasto. Al estar cerca de ella se agacho hasta estar a su altura y con su mano agarro el mentón de Kagome y lo alzo para ver sus ojos.
-Sesshomaru…-fue lo único que pudo murmurar aquella chica, pero en el aire no solo estaba el olor de él si no el olor de todos los del pueblo que había atacado volviendo a ella las ansias demoniacas sus ojos volvieron a ponerse rojo, pero Sesshomaru no se alejó de ella al ver eso se quedó quieto junto a ella.
Ella se abalanzo sobre él dejándolo en el suelo y poniendo sus manos sobre su cuello, Sesshomaru no tuvo ni una mueca pero Inuyasha con las fuerzas que pudo se paró y se acercó a ella.
-Déjalo- dijo Inuyasha poniendo su espada justo en el cuello de ella pero no fue el único que se acercó a ella.
-¡Jaken ahora!-grito Sesshomaru y no paso mucho tiempo cuando ella cayó al suelo inconsciente ¿Qué paso? Sesshomaru le había dado la orden a Jaken de buscar una planta llamada koufuku no shokubutsu "plata de la suerte" que era utilizado para neutralizar por un poco tiempo el poder de los demonios cuando estos no podían controlarlos.
Mientras exactamente eso pasaba alguien los observaba.
Puede que esto confunda pero lo siguiente es desde la perspectiva de Kikyo.
KIKYO
Kikyo seguía el aroma de Naraku pero mientras más caminaba lo iba perdiendo su esencia maligna pero en ese instante algo se acercaba a ella, sintió la presencia de dos youkais y un hanyou que no estaban tan lejos de su posición - Inuyasha, Sesshomaru y Kagome- susurro y se detuvo para sentir mejor las presencias de ellos y lo que sintió no era nada bueno- Byakko tu peor pesadilla se está cumpliendo justo ante mis ojos, el escudo protector de colmillo blanco se rompió- pensó para sí misma - debo de ir con Totosai ahora mismo. Byakko todo lo hago por la promesa que te hice- La joven sacerdotisa no tardó mucho en llegar a su destino y en comunicarle lo que debía y siguió su camino intentando seguir el olor de Naraku pero nada, caminando llego a una aldea que hace mucho ya la había visitado pero esta vez era diferente habían mujeres enterrando a los hombres y los niños rezando. Al entrar más a aquel pueblo una mujer mayor se le acerco.
-Disculpe sacerdotisa ¿Usted ha venido a exterminar a la youkai?- pregunto preocupada y asustada, mientras 2 niños se quedaba atrás de ella.
-¿Una youkai ataco esta aldea?- pregunto sumamente sorprendida- esta aldea siempre ha sido tan pacifica, nunca tuvo problema pero ¿Porque ahora? ¿Habrá sigo Kagome?- pensó para sí misma viendo hacia todos lados.
-Así es estaba descontrolada con ella venían otro youkai y un hanyou que están muy herido parece que no viviría por mucho- fue lo último que dijo la señora y se alejo de la sacerdotisa, ella se sorprendió, acaso ¿Inuyasha realmente había muerto? No termino sus pensamientos cuando el ambiente se volvió oscuro y su vista se dirigió hacia el bosque.
Mientras los demás.
Kagome se despertó poco a poco, intento moverse pero no podía estaba amarrada a un árbol con unas sogas brillantes color amarillo, al observar a su alrededor pudo notar a un joven de prendas rojas, abrió muy grande los ojos al ver su gran herida en el pecho. Las lágrimas no tardaron en aparecer, él estaba pálido, se preguntaba una y otra vez ¿Que había pasado? No me acordaba absolutamente nada.
-I…nuya…sha?-susurró, estaba sorprendía no entendía nada- ¿Hubo un encuentro? ¿Por qué esta así?- pensaba mientras lo veía fijamente.
-No te sorprendas mucho, tu eres la que hizo esto – la joven volteo a ver a quién había dicho aquellas palabras y no era nada menos que Akurojin –Aun se puede oler la sangre de ese hanyou en tu espada ¡Ah! Y sin mencionar como quedo su hermano Sesshomaru- dijo mientras se acercaba a mi agarrando el mentón de la joven- eres la mejor arma que se pudo pedir- sonrió maléficamente mientras la soltaba
-¡Es mentira! ¡Yo no les hice nada!- más lagrimas caían de ella, no podía dejar de cuestionarse- Pero si yo no lo había hecho ¿Porque el olor de Inuyasha y Sesshomaru estaba en mi manos? No quiero creerlo- cerro los ojos para que se alejara de sus pensamientos.
-No me crees mira tú misma –seguía sonriendo mientras ponía una esfera cerca de su rostro mostrándole todo lo que había pasado. Sus ojos se abrieron como platos, los aldeanos, mujeres, niños, Inuyasha, Sesshomaru y casi a Rin, al recordar todo algo latió dentro de ella haciéndole temblar. De nuevo perdía el control y empezaba a cambiar sus garras y sus ojos.
-Veo que lo que dijo Naraku es cierto, falta muy poco tiempo- sonrió malvadamente-bueno mejor me voy no tengo ganas de ver como matas a ambos hermanos- tenía la intención de retirarse pero al momento de voltear atrás se topó con…- ¡Sesshomaru! -dijo Akurojin muy sorprendido por no haber notado su presencia antes.
-¿Qué es lo que está planeando Naraku? ¿Para que la necesita a ella?-pregunto sin perder el tiempo y poniendo su mano en bakusaiga.
-Solo te diré que todos ustedes morirán –sonreía mientras desaparecía sin dejar rastro.
-Veo que pierdes el control otra vez- miraba muy fijamente con sus ojos dorados, él parado y ella amarrada, se quedó un rato viendola- Bien si no hay otra opción usare esto- menciono mientras abría su mano frente a la joven adentro había una flor de loto en cristal y lo fue acercando a ella mientras se seguía descontrolando, al estar a unos centímetros de mi rostro se quedó viéndome, la flor que estaba en su mano se me incrusto en el pecho, en ese mismo instante ella fue volviendo a la normalidad mientras que aparecía una estrella de 6 puntos totalmente negra en su frente.
Continuara.
