-Jajajajajaja- rio macabramente y su voz parecía al de un psicópata- ¿Que pasa Sesshomaru? ¿Acaso no puedes derrotarme? Jajajajajaja- Sesshomaru al no poder más no tuvo otra alternativa de convertirse en su verdadera forma, Akurojin simplemente sonrió y empezó a atacarlo, toda la cueva se movía con esa pelea, el espacio era chico en algún momento todo eso se derrumbaría.
Naraku y Kagome
-¿Que está pasando? No puedo abrir los ojos ¿Porque estos recuerdos vienen ahora? Empiezo a abrir poco a poco los ojos y lo primero que vi fue a Naraku, con su típica sonrisa macabra.
-Naraku…-dijo intentando sacar su espada pero no estaba, se sorprendió, ella pesaba que al igual que Inuyasha su colmillo no podía ser tocado.
-¿Que pasa Kagome? ¿Acaso no encuentras tu espada?- su sonrisa macabra empezó a agrandarse- Ya debieron haber regresado tus recuerdos así que dime ¿Cómo te sentirías si mataras al ser que más amas?- pregunto él mientras todo el lugar se escuchaba su risa e iba sumergiendo el lugar en una oscuridad total y volvía a perder la conciencia.
Sesshomaru volvió a su forma común, había sido derrotado por Akurojin bueno había sido derrotado por la espada de Kagome, estaba muy herido pero no podía darse por vencido ya antiguamente por darse por vencido perdió lo que más quería, no podía permitir que vuelva a pasar, la cara satisfacción de Akurojin cambio, Naraku lo había llamado pero antes irse le dijo estas últimas palabras.
-Vaya Sesshomaru, por tu fracaso y el de tu hermano la perdiste de nuevo – desapareció después de decir eso, Sesshomaru abrió los ojos como platos, sentía rabia, tristeza, odio y muchos sentimientos hacia su hermano, en ese momento solo quería destruir a Inuyasha, se paró y siguió su camino, sabía que continuaba se encontraría con Inuyasha.
Sesshomaru siguió su camino pero se detuvo al darse cuenta que alguien se estaba acercando a él, lo único que hizo fue agarrar a bakusaiga y seguir hasta que se encuentre con él. Al estar a unos pocos metros se pudo distinguir el olor Inuyasha, ambos comenzaron a caminar para encontrarse, al ir acortando la distancia fueron incrementando la velocidad hasta terminar corriendo y atacándose.
A Inuyasha en ese momento le fascinaba el olor de Sangre de Sesshomaru, eso lo hizo aún mucho más violento, se movían a una velocidad increíble de un lado a otro, no había ningún lado de ese diminuto lugar en donde hayan estado, pero eso ambos pararon, sus heridas eran de suma gravedad, tal vez ambos no sobrevivirían al enfrenarse a alguien más. EL PLAN DE NARAKU YA ESTABA EN MARCHA.
La tensión en el aire aumento considerablemente, los hermanos se detuvieron al sentir una presencia sumamente poderosa acercarse a ellos. Era una chica de cabellos negros, sus ojos estaban tapados con su cerquillo, tenía con un kimono pequeño color blanco con algunas partes rojas y con su espada arrastrándola haciendo un ruido insoportable.
-Kagome…- Susurraron los hermanos mientras Inuyasha volvía a su estado normal, quería acercarse a ella pero Sesshomaru no lo dejo podía ser su cuerpo pero ese olor era de él. Naraku estaba en su adentro controlando una gran parte de sus acciones.
-Kagome…- volvió a murmurar Sesshomaru poniéndose al frente mientras Inuyasha solo se disponía a mirar lo que iba a hacer- Naraku maldito- dijo mientras fundía el ceño y se ha acercaba muy cuidadosamente a ella.
-Jajajajajaja- se rio Naraku con la misma voz de Kagome- ¿Que harás ahora Sesshomaru? ¿Matarla? ¿Serias capaz de ello para salvarte? Porque con esas heridas dudo que aguantes mis ataques-menciono "Kagome" poniendo la misma sonrisa macabra que daba Naraku cuando se le enfrentaba, mostrando esa excesiva confianza, no paso casi nada cuando Naraku empezó a atacar a Sesshomaru, todo era muy violento pero a veces cuando iba a dar Naraku el golpe final había alguien que los interrumpía, era Kagome, intentando volver a poseer su cuerpo.
-¡Kagome despierta!-grito Sesshomaru mientras la empujaba con su mano, si no fuera ella ya la hubiera matado pero no quería, no podía, la quería junto a él.
EN EL INTERIOR DE KAGOME
-¿Dónde estoy?-se preguntaba Kagome una y otra vez, se encontraba en un lugar completamente oscuro, empezaron a aparecer demonios, los demonios de Naraku, ella solo se podía defender con sus garras de tigre que poseía, pero salía herida, no era fácil para ella combatir cuerpo a cuerpo-¡Ayúdenme!
Al gritar esa palabra hizo que Naraku instantáneamente también la grite, lo único que logro hacer fue poner sus manos en la boca, estaba sorprendido, nadie podía oponerse a aquella posesión de cuerpo que él había realizado.
-¡Kagome!-grito Inuyasha y Sesshomaru, ahora el hermano menos se metería a la pelea, solo escuchar su voz les dio a ambos la fuerza que necesitaban para seguir.
-¡Kagome!- escuchó ella, con todo lo que pasaba ya pensaba que no podía hacer nada más pero al escuchar esas voces abrió poco a poco los ojos y frente a ella apareció la imagen de su espada pero ella no podía avanzar hacia ella. Naraku seguía poseyendo el cuerpo pero cada vez con menos control.
Adentro de la cabeza de Sesshomaru
-Sesshomaru…- Reconocería él perfectamente esa voz; la voz que lo ayudo a descubrir sus antiguos sentimientos, el que lo había ayudado a recordar el verdadero pasado.
-Padre…-se limitó a decir él ¿Que pasaría ahora? Si su padre había aparecido es porque algo peor podía esperarle.
-Sesshomaru tú sabes que hacer para que vuelva en sí- mencionaba mientras ponía su mano ligeramente en su hombro, esta desprendió un brillo y la solución llego a él. Estaba consiente que podía pasarle millones de cosas si lo hacía pero él quería salvarla y estaba dispuesto a dar hasta su vida para que eso pase.
-Ya sé que hacer- susurró, tanto Naraku e Inuyasha lo voltearon a ver muy confundidos. Naraku no sabía ningún método para deshacer dicho conjuro e Inuyasha no sabía absolutamente nada de lo que estaba hablando. Sesshomaru tiro su espera, se fue acercando a Kagome en forma muy lenta y fue alistando sus garra para supuestamente atacarla, ella al ver esto lo ataco primero simplemente extendiendo su espada, él lo esquivo fácilmente pero lo que hizo después sorprendió a todos. Simplemente él fue avanzando hasta solo incrustarse la estada en su cuerpo, justo a la altura del pecho, se acercó hasta el pecho de Kagome y lo mancho con su sangre cayéndose delante de ella, salió algo negro de ella y rápidamente Inuyasha lo persiguió dejando a Kagome y a Sesshomaru tirados.
