PENSAMIENTOS DE HERMANOS, CAP. 6

Sin duda Kankuro cada vez estaba más nervioso, habían pasado tres días y aún no sabía nada del tema de su escuadrón de marionetistas, por lo que decidió ir directamente al despacho de su hermano. Sabía que este tenía mucho trabajo, pero le daba igual, quería saber si podía formar a algunos ninjas recién salidos de la escuela a los cuales les había visto bastante aptos para el puesto. Kankuro caminaba por el pasillo con los puños apretados, estaba decidido, esta vez su hermano tendría que escucharle. Se paró frente a la puerta y llamó un poco más bruscamente de lo que hubiese deseado. Pero al otro lado de la puerta sólo se escuchó silencio. Volvió a llamar y nada. Finalmente decidió entrar de forma suave. Lo que vio a continuación le resultó extraño pero le hizo gracia.

El Kazekage tenía la cabeza contra la mesa y parecía dormir profundamente, un hilo de baba caía por una de las comisuras de su boca y roncaba. Delante suya tenía un rollo abierto, y en la mano aún tenía la plumilla, al parecer se quedó dormido mientras escribía.

Kankuro se acercó todo lo sigilosamente que pudo y echó un vistazo a ese rollo en el que Gaara había estado escribiendo. Al parecer era una orden para dar vía libre a formar un escuadrón de marionetistas, con Kankuro como capitán del mismo. "Vaya..." lo ha hecho, Kankuro no cabía en sí de gozo, era lo que más deseaba desde ya hacía mucho tiempo, ahora no tendría que "dar la brasa" a los ancianos del consejo, con la firma de Gaara en ese rollo ya estaba todo decidido, pero... la firma aún no la tenía.

En ese momento Gaara comenzó a murmurar algo, pero no se le entendía. Kankuro se acercó más a él. Aquello le parecía cómico.

- ... Ma... Matsuri... Matsuri ore wa... Matsuri... ai shi...

El marionestista abrió los ojos como platos e inmediatamente aporreó la mesa con todas sus fuerzas. Gaara se levantó como accionado por un resorte y abrió los ojos asustado.

- ¡Que ha pasado! Que... ah, eres tú – dijo adoptando su expresión seria de siempre.

El Kazekage tenía un aspecto gracioso, tenía el pelo deformado por un lado y aún conservaba su hilo de baba. Vio a Kankuro que se estaba aguantando las ganas de reírse.

- ¿Qué es tan gracioso?

- Hablabas en sueños...

El Kazekage puso entonces su mirada dura y fría de costumbre, se restregó la boca con la manga, luego miró fijamente a su hermano, esperando que continuara, pero Kankuro no lo hizo.

- ¿Y?

- Firma esa orden y te lo digo – dijo Kankuro con sorna.

Gaara no dijo nada, se limitó a firmar bruscamente la orden y le entregó el rollo clavándole una mirada de odio, esperando evidentemente, una respuesta.

- Estabas nombrando a Matsuri – dijo Kankuro guiñando un ojo para posteriormente marcharse silbando. De los labios de Gaara salió una especie de gruñido.

Justo en el momento de salir Kankuro por la puerta, un ninja llegó corriendo y entró en el despacho:

- Kazekage sama, ya han llegado los dos ninjas que esperaba de Konoha.

- ¿Ninjas de Konoha? – preguntó Kankuro extrañado.

- Hazles pasar. Y tú Kankuro, quédate un momento. – dijo Gaara serio mientras con una mano se removía el pelo del lado que estaba aplastado. Kankuro pudo detectar por una décima de segundo la sonrisa maliciosa que se perfiló en el rostro de su hermano.

Los dos ninjas entraron, se trataba de un chico, Nara Shikamaru y le acompañaba una kunoichi de pelo rosado. Kankuro se quedó bastante perplejo y balbuceó para sí "Sakura...".

- Por favor, avisa también a Temari. – indicó Gaara al ninja que había traído a los visitantes. En ese momento Shikamaru chasqueó la lengua sin poder evitarlo.

- ¿Ocurre algo? – preguntó Gaara en plan cortante a Shikamaru, el cual puso cara de pánico, una gota de sudor recorrió su cara.

- No, nada absolutamente.

- Bien, en cuanto llegue Temari os daré las órdenes oportunas. Tenemos habitaciones a vuestra disposición, luego os acompañarán a las mismas y... aaawwhh... – sin poder evitarlo, Gaara bostezó profundamente, era increíble el sueño que tenía en ese momento.

- (Eso le pasa por tirarse toda la noche en vela, debería descansar más) – pensó Kankuro.

A los pocos minutos, Temari entró en el despacho. Miró a Shikamaru una décima de segundo y la reunión al fin dio comienzo.

El día pasó bastante deprisa y todos ya tenían trabajo que hacer, pues el motivo de la reunión era para afianzar alianzas y preparar un nuevo examen de ascenso. Pero no fue una reunión como otra cualquiera, un ambientillo extraño se respiró durante la misma y hubo algunos intercambios de miradas que no pasaban desapercibidos a ojos del Kazekage. Lo de Shikamaru y Temari era ya algo obvio desde hacía ya mucho tiempo pero le sorprendió la reacción de Kankuro al ver éste a Sakura, ya que normalmente su hermano más mayor era más lanzado con las chicas y en aquel momento más bien el marionetista pareció ruborizarse ante la presencia de la kunoichi.

El Kazekage no quería reconocerlo, pero se moría de ganas por saber qué clase de relación tenían sus hermanos con Shikamaru y Sakura, ya que a él le sermoneaban con respecto a Matsuri. Necesitaba información, una información que pudiese utilizar cuando las cosas no fuesen claras o se pusieran feas. Así que, aquella misma noche, decidió poner en práctica una técnica nueva, una técnica que había estado practicando mucho. Ya era hora de utilizarla.

Se dirigió a uno de los pasillos del edificio, no había nadie, por tanto la ocasión era perfecta. Gaara recorrió el pasillo parándose en una puerta y poniendo la mano sobre la misma, murmuró algo mientras se concentraba y luego se dirigió a la siguiente puerta para realizar la misma acción.

Muy pronto sus hermanos irían a sus habitaciones, por lo que el plan ya estaba en marcha.

Mientras tanto, en la enfermería, Sakura aconsejaba a los médicos mientras Kankuro la observaba con la boca abierta. Este salió de su ensimismamiento cuando la kunoichi se dirigió hacia él.

- ¿Por qué me miras así? ¿estás enfermo? – preguntó Sakura mientras escudriñaba el rostro pálido y sudoroso de Kankuro.

- No yo... no es eso, yo quería hablar contigo, en privado – dijo mientras miraba a los médicos que se movían de un lado a otro siguiendo las instrucciones que les había dado Sakura.

Decidieron entonces salir de la sala y sentarse en uno de los bancos del pasillo. Kankuro parecía nervioso y realmente nunca se mostraba así, tenía las manos entrelazadas y miraba al suelo, no se atrevía a mirar a su interlocutora.

- Yo nunca he tenido ocasión de decirte, después de aquello... en fin, que quería que supieras que... si no llega a ser por ti... yo ahora, bueno ya sabes – empezó a decir nervioso e incómodo.

Pero aunque Kankuro no hablase claro, Sakura sabía perfectamente a lo que se refería el marionetista.

- Oh, vamos, vamos... – dijo Sakura sonriendo forzosamente mientras sacudía una mano, como restándole importancia. – Hice lo que tenía que hacer, pero aún así... – Sakura no pudo continuar, tenía las mejillas encendidas. Entonces Kankuro la miró fijamente, la kunoichi parecía de repente emocionada y al borde del llanto. – No podía dejar que murieses... no podía – dicho esto miró a Kankuro, el cual estaba sorprendido.

- Sakura...

Al cabo de poco rato, Sakura entró de nuevo en la enfermería y sonreía de una forma extraña. Uno de los médicos se dirigió a ella.

- Ya hemos probado esa combinación que nos ha especificado y... – de repente el médico se quedó extrañado y se señaló los labios – disculpe pero tiene algo morado aquí...

La kunoichi sonrió de nuevo y se restregó los labios con su propia manga para limpiárselos XD