PENSAMIENTOS DE HERMANOS, CAP. 7

Enseguida cayó la noche y un cielo cubierto de estrellas se hizo presente en el desierto y en la pequeña Sunagakure. En el edificio central, que destacaba sobre el resto de pequeñas casas, la figura vigilante del Kazekage permanecía en lo más alto.

Pero esta noche sería diferente, pensó Gaara para sí. Esta noche, voy "a vivir".

Había quedado allí con Matsuri, lejos de ojos vigilantes, pero la kunoichi se retrasaba mucho y Gaara se mostraba impaciente a pesar de que su gesto indicase una absoluta tranquilidad.

Finalmente, la puerta que daba al tejado se abrió y Matsuri apareció por la misma, pero estaba diferente, no llevaba su ropa habitual de shinobi, lo cual sorprendió a Gaara, ya que jamás la había visto como aquella noche. Mientras caminaba hacia él, el Kazekage pudo percibir mejor lo que llevaba puesto: Matsuri llevaba un vestido corto que dejaba adivinar sus ya esbeltas proporciones. Por primera vez en su vida, Gaara tuvo que apretar los labios para que la boca no se le quedase abierta. Una suave brisa removió el pelo y la falda de Matsuri, la cual se apresuró a parar con la mano para que el viento no se la levantase.

Una vez que estaban uno frente al otro el Kazekage habló en tono grave:

- Estas... diferente.

- Tomare eso como un cumplido – respondió Matsuri sonriente. – En fin, ¿cual es ese plan del que me hablaste? – preguntó con interés la kunoichi pensando en una cena romántica o algo similar.

- Tengo que enseñarte mi nueva técnica.

La kunoichi frunció el ceño. Al referirse a un plan por la noche, Matsuri creyó que era algo más... romántico, aunque parece ser que Gaara tenía otra idea en la cabeza. Pero antes de que pudiese protestar, el Kazekage pareció adivinar lo que la chica pensaba. Se acercó más a ella y mientras la acariciaba el pelo con ternura dijo casi en un susurro:

- No te preocupes, no me he olvidado de nuestro tema pendiente – dijo recalcando bien las últimas palabras – Pero antes, tengo que enseñarte algo. – y sonrió con malicia.

El Kazekage condujo entonces a Matsuri por varios pasillos y escaleras hasta que al final entraron en una habitación que estaba vacía y en penumbra, debía de ser la suya. Pero Gaara no encendió las luces, sin decir nada se sentó en medio de la habitación, cerró los ojos y realizó un sello con sus manos, manteniéndolo, parecía muy concentrado y fruncía el ceño con fuerza. Al cabo de poco rato, no sólo apareció uno, sino dos ojos, había conseguido duplicar su técnica.

- Ven Matsuri, siéntate enfrente de mi.

La Kunoichi obedeció y así lo hizo. De pronto sintió que algo raro la sucedía, como una manipulación de su chakra que ella no estaba controlando.

- ¿Pero que...?

- Tranquila – ahora Gaara la miraba fijamente a los ojos y levantó de nuevo su mano para realizar un sello. A los pocos segundos Matsuri los cerró y Gaara musitó – Nuestros nervios ópticos ya están conectados.

Entonces Matsuri abrió los ojos sorprendida, pero... Gaara ya no se encontraba en la habitación. Miró a su alrededor, confundida. Espera un momento, ¿se trataba de la misma habitación?

Una mano fría se agarró a la suya, pero no veía a nadie, entonces comprendió lo que estaba sucediendo, "daisan no me...", murmuró.

- Continúas estando conmigo, en mi habitación, pero tu nervio óptico está conectado a mi técnica. – Matsuri escuchó la voz de Gaara y reconoció su mano sobre la suya - Ahora mismo estás viendo la habitación de Kankuro, fácil de distinguir ya que tiene a todas esas marionetas distribuidas por la pared y en los muebles.

- Esto es... increíble. Es una técnica de espionaje perfecta.

Aunque la kunoichi no pudo verlo, Gaara sonrió satisfecho para si. Pero aún no habían terminado, aquello solo fue el comienzo. De repente Matsuri vio como Kankuro entraba en su habitación y este se despojaba de la ropa. La kunoichi intentó cerrar los ojos, un tanto avergonzada, pero a pesar de tenerlos cerrados aún le veía. El marionetista se metió en la cama sólo con la parte de abajo del pijama puesta, y quedó dormido casi al instante.

- Oye Gaara, crees que esto está bien, me refiero a que...

- No te preocupes, tan sólo observa. Ahora, si no me equivoco, vendrá lo interesante.

La habitación de Kankuro se encontraba casi a oscuras y de pronto alguien entró la misma sin hacer el más leve ruido. Esta persona fue despacio hacia la cama, dudó un momento, y se acostó posteriormente al lado de Kankuro. Este la abrazó de forma automática y susurró:

- Sabía que vendrías... – dijo con los ojos aún cerrados.

- Pero... ¿quién eres?

- ¿Quién eres tú?

- ¿Kankuro?

- Te... ¿Temari?

- ¡KANKURO!

- ¡TEMARI!

- ¡¡¡AAAAAAARRGH!!! BAKAAAAA

La técnica debió deshacerse pues Matsuri ya veía a Gaara enfrente de ella, y vio como este último abría los ojos lentamente, la comisura de sus labios se torció hacia arriba en una sonrisa totalmente malvada, parecía estar disfrutando de aquel momento y su pecho se hinchaba de orgullo, sintiéndose muy satisfecho consigo mismo. A lo lejos se oían gritos y a continuación un portazo de alguien que se marchaba.

- ¿Te parece bien lo que acabamos de hacer? Por cierto, no entiendo nada, ¿por qué Temari entró en la habitación de su hermano?

- Ella creía que estaba en la habitación de Shikamaru – Gaara cruzó los brazos y continuó con la explicación – He estado practicando mucho, Matsuri, practicando nuevas habilidades desde que en mi interior ya no está... bueno ya sabes. Hacer genjutsu era algo que jamás pensé podría llegar a hacer y bueno no es mucho lo que puedo llegar a conseguir pero, aquí está el resultado.

- Pero... ¿y tus hermanos? Como se enteren que estabas detrás de esto...

- Se lo merecían, estoy harto que me digan lo que es bueno o no es bueno para mi.

- En fin de todas formas – prosiguió Matsuri – lo que acabas de hacer me parece increíble, no solo has mejorado tu técnica del "Daisan no me" si no que además has conseguido realizar un genjutsu, yo no podría hacerlo ni en miles de años...

- No digas eso, nunca puedes saber hasta donde puede alcanzar tu nivel. Eres buena kunoichi, sólo te falta más confianza en ti misma, ya te lo he dicho muchas veces.

El silencio se hizo en la habitación, ninguno de los dos sabía ya que decir o qué hacer. Gaara se puso en pie y decidió salir al balcón, Matsuri hizo lo mismo y se puso a su lado, imitándole y mirando el cielo cuajado de estrellas.

- ¿Recuerdas... lo torpe que era al principio? – preguntó Matsuri sin dejar de mirar las estrellas.

Pero en lugar de contestar, Gaara la miró directamente.

- ¿Por qué me elegiste, Matsuri? Todos los alumnos fueron corriendo al lado de mis hermanos pero tú... – Gaara parecía querer haber formulado esa pregunta desde hacía tiempo.

Matsuri le miró sorprendida y luego dirigió otra vez la vista hacia el cielo. Tras unos segundos habló.

- Tú parecías saber la respuesta que andaba buscando y... no me parecías tan peligroso como decían – Matsuri dudó mucho en decir esto último y al encontrarse de nuevo sus miradas adoptó una postura de disculpa – Quiero decir, que ya sabes, todos hablaban de ti, que eras muy peligroso y, pero...

- Entiendo – dijo cerrando un momento los ojos – Y que me dices ahora, ¿parezco peligroso?

- Solo para mi corazón – respondió Matsuri sin pensarlo.

- Jamás pensé que oiría algo así – y dicho esto, Gaara sonrió y se dirigió hacia adentro – Por cierto, sigues siendo torpe.

- ¡¿Naniiii?!

A la mañana siguiente, unos fuertes gritos provenían de la cocina e inundaban casi todo el edificio.

- ¡Por enésima vez Kankuro! ¡yo no me equivoqué de habitación! ¿te enteras de una vez? Alguien tuvo que aplicarme una técnica ilusoria o algo...

- Ya... y si te equivocaste, ¿a quién querías ver en realidad, eh?

- ¡Y eso a ti que te importa!

- ¿Lo ves? ¡entonces no recrimines a Gaara si tú tampoco quieres que se entrometan en tu vida!

- ¡Ah! ¡ahora le defiendes! Pues me parece perfecto... – gritó Temari muy enfadada.

Justo en ese instante, Gaara y Matsuri entraron en la cocina, pero enseguida Gaara se percató de que estaban hablando de él, por lo que se dio media vuelta y se marchó. Temari fue tras él, mientras que Matsuri se quedó en la cocina con Kankuro, algo avergonzada.

Al alcanzarle, Temari asió por el brazo a su hermano, pero enseguida este se soltó y continuó andando.

- No, espera... Gaara escúchame.

El Kazekage se paró pero no miró a su hermana, no se giró, tan sólo cruzó los brazos y esperó. Temari se quedó a su espalda y le habló.

- Yo... lo siento no pretendía ofenderte, es que solo quiero lo mejor para ti, no quiero que sufras y... – Temari hablaba con sinceridad pero no sabía muy bien como continuar.

- Es curioso – la cortó Gaara – ahora eres lo más parecido a una madre para mi, no sabía que te preocuparían tanto mis actos con, en fin... con otras mujeres.

- No se... supongo que será instinto protector después de todo lo que pasó, en fin, ya sabes. Aunque debo admitir que me fío de Matsuri y...

En ese momento Gaara soltó una risotada que no pudo evitar, pero Temari no lo tuvo en cuenta.

- Por una vez, voy a dar la razón a ese Shikamaru Nara, pues yo tampoco entiendo a las mujeres – dicho esto se dio media vuelta para marcharse, dejando a una aturdida Temari en el pasillo. Cuando ya llevaba andados unos pasos, Gaara se giró y dijo con sorna – Por cierto, ¿lo pasaste bien anoche con Kankuro?

- ¡¡¡Serás...!!!

Al darse media vuelta y seguir su camino, previa barrera de arena anti-hermana, Gaara no pudo evitar sonreír.

FIN

Este sí es el final de Pensamientos de Hermanos, espero que os haya gustado, si es así, puedo escribir más historias parecidas, pero esta ya se acabó (es que no soy amiga de las historias tan largas ;-p )

Pienso continuar con "La verdad", que se quedó en un primer capítulo, lo digo para los que esperáis esa continuación.