Holaaaaaaaa, pues he aqui otro capitulo de esta historia, es cortito pero espero que les guste.


Capitulo 2

Hacia varias horas que la oscuridad de la noche atrapaba en ella a los seres diurnos sometiéndolos a un bien merecido descanso. A las puertas de una enorme muralla custodiada por acorazados guardias en armadura de samurai que se ocupaban de proteger de los ataques intrusos el hermoso e imponente castillo del Rey Hisato Higurashi, una sucia joven, con la ropa hecha un desastre, cayó ante ellas reflejando en su rostro gran fatiga y cansancio.

- Pero mira nada más que tenemos aquí, una sucia mujerzuela – dijo uno de los dos guardias apostados en la entrada dirigièndose a su compañero, el aludido miró con detenimiento.

- Eres tan ciego como un topo, bruto que no ves las ropas finas de la joven – se acercó a ella y la tomó en brazos – es la princesa, da aviso – y sin perder ni un segundo entró con ella a palacio, justo a la mitad de la extensa explanada que separaba al castillo de la muralla un gallardo joven de piel almendrada, de ojos celestes y larga cabellera negra se acercaba al soldado rápidamente.

- ¿Cómo la encontraron¿Dónde estaba¿Por qué viene así¿Qué le pasó! -

El soldado no pudo responder a ninguna de las preguntas del muchacho, este tomó a la mujer de en sus brazos y la llevó al interior del castillo. Un par de oscuros ojos se abrieron y con la escasa luz que había vislumbro el rostro perfecto del muchacho, mientras se acomodaba aferrándose a él, escondiendo su cabeza en el pecho, al fin se sentía segura.

- Al fin despiertas -

- ¿Qué sucedió?- dijo una mujer de edad avanzada corriendo a su encuentro, detrás de ella varias personas se acercaron.

- No lo sé, vamos a dentro para que nos cuente todo -

- Pero… ¿está bien?-

- Sí, estoy bien – murmuró, sólo para el joven que la cargaba.

Entraron en la habitación de la muchacha, el la depositó suavemente en el futón, ella sin soltarlo de su abrazo lo miró, su rostro mostraba miedo y sus ojos amenazaban con llorar.

- Tenía mucho miedo, me quería matar, tenía dientes, era enorme, no sé qué sucedió de pronto voló en mil pedazos…- lágrimas brotaron de sus ojos y sollozos de su boca.

- Tranquila ya pasó todo yo estoy contigo. Traigan té y déjenos solos, Kaede te puedes quedar, te necesita – Las demás personas en su mayoría sirvientes abandonaron la habitación y fueron por lo que se les pedía, solo una persona permaneció cerca sin ser vista.

- Aome mi niña ¿que sucedió? –

La joven relató lo sucedido tratando de no omitir detalle alguno, el muchacho y la anciana no salían de la sorpresa que el relato encerraba, sin embargo, ella no lo notó. De pronto, la persona que se hallaba cerca de la habitación abandonó el lugar rápidamente. Un sirviente los interrumpió pues el té había llegado y se dedicó a servirlo mientras el silencio se hizo presente; a un gesto de la anciana abandono la habitación. Aome tomó el té, y se sintió reconfortada.

- Mañana hablaremos nuevamente de todo esto ya que estés mas tranquila. –

El muchacho dejó la habitación, las dos mujeres mantuvieron una corta plática porque la rendida joven cayó en un profundo sueño.

- Oh mi niña de ahora en adelante tu vida será más complicada de lo que esperabas.

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Las ropas cubrieron su desnudez; la curiosidad por conocer a la que había osado tomar su arma y entrar y salir de sus tierras como si nada lo estaba molestando bastante, y guiado por el olfato emprendió el camino sin ningún apuro. Mientras caminaba algo había comenzado a molestarle, era absolutamente conocido por él, sin embargo, algo le incomodaba aún más, el olor de la mujer no le molestaba, no así el del resto de su especie, y ese repugnante peste se hacia cada vez más fuerte, pero de entre aquellos podía distinguir perfectamente el aroma de ella.

Un extenso valle se abrió delante de él, su mirada observó detenidamente los detalles, había sembradíos viviendas, senderos por aquí y acullá, a esas horas todo se encontraba en perfecta calma. Una construcción mucho más lujosa se levantaba, dominando todo el valle. Imperceptible como el murmullo del viento, veloz como un rayo atravesó la pequeña aldea, deteniéndose a distancia prudente amurallado palacio.

No había viento, ni había llovido por lo que la esencia de la muchacha todavía era fácilmente perceptible él, y este le decía que se encontraba dentro de palacio, permaneció pensativo unos cuantos minutos observando el castillo. Había encontrado lo que estaba buscando, con eso era suficiente después reclamaría por lo que era suyo.

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- Es momento de comenzar a mover las piezas.


Holaaaa, pues gracias a todas las personas que escribieron reviews, me gustó mucho recibirlos jijijijiiji, espero que esta vez ya no me regañen, se que me tardé pero heme aqui.

Espero sus comentarios acerca de como va evolucionando esta historia, si les late y que esperan u lo que quieran poner, sale se cuidan, bye.