Hola pues helo aquí después de meses de espera un nuevo capítulo, que espero les guste y dejen reviews y me perdonen por la tardanza.


Capítulo 5

Aquel era un día claro, el cielo despejado, el sol brillaba en el cenit, debajo de ellos un hermoso y extenso valle verde se abría rodeado en sus límites por cerros y bosques. Pequeñas casas o chozas, muy lejos unas de otras aparecían como si hubiesen sido salpicadas. Más allá, cerca del límite con alguna de las montañas se establecía uno pequeño y pintoresco pueblecito, y todavía más cercano a los cerros se erigía un hermoso e imponente castillo, aquél lugar era la residencia del dueño de todas aquellas tierras y muchas más, un reino pacífico generalmente.

Ahora el caos reinaba totalmente dentro del castillo, aterradores gritos de dolor provenían del lugar, los atemorizantes rugidos de las bestias se escuchaban por todos lados, la gente corría de un lado para otro espantada y completamente histérica, los soldados hacían maniobras defensivas y ofensivas, los mounstros los atacaban sin darles cuartel, no habían esperado una emboscada en su propio territorio. Los soldados contraatacaban ferozmente al adversario, sin previo aviso el enemigo abruptamente cambió de objetivo, ya no era el palacio si no algo que se hallaba en uno de los jardines, en cuyo suelo estaban los cuerpos sin vida de varios seres.

Tomó entre sus fuertes brazos a la joven de espesa cabellera, después de haber revisado su estado se dio cuenta de que únicamente se encontraba inconciente con algunos raspones y rasguños pero nada serio, en cambio el guerrero que estaba cerca de ella estaba gravemente herido, resultaba increíble que se encontrara respirando todavía, pero eso no quería decir que sobreviría sus heridas eran mortales, su respiración inconstante y el color de su piel comenzaba a tornarse azuloso, dio instrucciones de que lo atendieran cuanto antes y partió hacia el castillo con la mujer en brazos.


- ¡MALDITA ESTÚPIDA! –

Su voz no estaba alterada en absoluto pero el tono que había usado haría que cualquier ser vivo temblara ante él.

- Ssss…..

- Cállate, me haz ocasionado demasiados problemas¡¿Tienes la más remota idea de lo que hiciste?!

Su mano aflojó el agarre alrededor del cuello, soltando a la manipuladora de los vientos como si de una basura se tratase, quien cayó pesadamente al suelo respirando trabajosamente, se llevó las manos al dolorido cuello notando unas marcas en el.

- Son un recuerdo de tu ineptitud.

- Sólo hice lo que me pediste.

Un golpe seco se escuchó y un hilillo carmesí apareció, Sesshomaru agarró del cuello nuevamente a la demonio, quien inútilmente intentó desasirse del agarre, él clavó su gélida mirada dorada en ella y amenazó.

- No vuelvas a decirme lo que tengo que hacer, y no vuelvas involucrarme en tus estupideces, si no fuera por eso, esa basura estaría muerta.

Kagura cual costal de papas, cayó al suelo por segunda vez, todavía más débil su mirada rencorosa se fijo en el orgulloso rostro que se alzaba ante ella, y una vez más maldijo para sus adentros. Sabía que le debía la vida, pero no sabía por que seguía sirviendo a ese ser….por estúpida, se dijo así misma, agachó la mirada, cerró sus ojos y apretó los labios y los puños, conteniendo la humillación, la ira y las ganas de gritar.

- Vete, no quiero verte más.- Y como si de un robot se tratara, ella obedeció en silencio y abandonó el salón.

Tan pronto como aquella había abandonado el cuarto el ruido característico que hace la tela al rosar con el piso acompañado por un ligero olor a ciénaga, le hizo saber que ese enano verde de ojos saltones se aproximaba. Los ojos saltones se abrieron como platos al ver pasar a su lado a una abatida y lastimada domadora de los vientos, un escalofrío recorrió su cuerpo, sus piernas obedecieron el impulso de volver más tarde y no importunar a su amo…- Ni se te ocurra irte – la voz brotó profunda y fría por el pasillo, al escucharla se encogió de hombros, soltó un suspiro dio media vuelta, retomando su camino.

- Y bien -

- bien ¿qué? – POC un golpe sordo y hueco se escuchó seguido de la aparición de una protuberancia - ¡Ay! –

- ¿Qué averiguaste?

- Es una muchacha en plena flor de la juventud, es la hija menor del rey Hisato Higurashi, su herma……..¡Ay! – otro golpe se escuchó, y un segundo chichón apareció, una mirada a su interlocutor le hizo saber que tenía que dejar de decir sandeces e ir al grano.

- Al parecer tiene grandes poderes aunque no los ha desarrollado totalmente, sin embargo ha estado recibiendo un entrenamiento especial para lograrlo, es diestra en defensa personal, tiene buen manejo del arco…

- ¿Y acerca de su familia?

- Hija del rey, tiene un hermano mayor, una nana que la cuida…….¡Aay!

- Regresa y averigua lo más que puedas.

-Sí amo bonito.


La impenetrable oscuridad, acompañada por un desesperante silencio invadía en su totalidad aquél lugar, segundos, minutos, horas, no tenía idea de cuanto tiempo llevaba ahí, no podía ver nada que le ayudase a tener alguna idea de donde se encontraba, y que era lo que estaba pasando, sin embargo no podía hacer nada mas que esperar, pero la espera era angustiosa, en varias ocasiones inútilmente trató de llamar a alguien o preguntar dónde se encontraba, pues su voz se fundía con el silencio y ni siquiera ella podía escucharse, absolutamente nada podía quebrantar aquel pacífico e inquietante mutismo, era como si estuviera afónica, pero ella sabia que no era así. Desesperada, cayó de rodillas llorando, no tenia fuerzas ya para soportar todo aquello, la presión de Kikyo, la ilusión de su primer amor, Bankotsu, seguida de su repentina muerte a manos de unos demonios que quien sabe de dónde habían salido, y se habían atrevido a atacar el palacio, su hogar; el excesivo despliegue de energía y finalmente la soledad. Todo había sucedido increíblemente rápido y no tenía la menor idea de que era lo que debía de hacer.
Solícita llegó a recibirlos y a ponerse a sus servicios cuanto antes. Kikyo sacerdotisa de la corte hermana menor de Kaede, era una mujer fría, de piel tan pálida como la nieve en contraste con el negro carbón de su lacia cabellera, bastante huraña y nunca hablaba más allá de lo necesario, encargada hasta ahora del entrenamiento de Aome.

- Llama a Kaede ella la atenderá, tú tienes mucho trabajo que hacer con los demás.- la sacerdotisa asintió con un movimiento de cabeza y se retiró.

Nunca había confiado lo suficiente en esa mujer, quizá debido a su carácter, no le gustaba, y ahora en aquellas circunstancias no estaba dispuesto a confiarle lo más querido para él, y gracias a los incidentes que se presentaban en ese momento lo había evitado.

Kouga Hisato, el mayor, el heredero al trono, el guerrero por excelencia de aquel basto reino, llevaba a su desvanecida hermana en brazos. El semblante del muchacho parecía sereno, mostrándose dueño de la situación, no así su mente, que pero no era tonto, se había percatado perfectamente del giro que había tomado el ataque en cuanto la descubrieron, miró a su hermana preocupado, preguntándose el por qué del ataque hacia ella.


Bajo el cielo cubierto de estrellas, algunas opacadas por la tenue luz de la luna creciente, sentada en las afueras de su casa, iluminada por la luz de la fogata cuyas chispas escapaban del ardor de esta, la pequeña prestaba atención a la historia que le contaba el anciano. Conforme el viejo contaba la historia aparecían y desaparecían imágenes de las situaciones y personas acerca de las que relataba.

Hace un largo tiempo de eso, la constante lucha por la supremacía y la desesperanza de los seres vivos era su vida, su pasado, presente y futuro, desde que llegaron al mundo solo habían conocido la destrucción, la guerra, la envidia, la muerte.

Dos grandes razas dominaban el planeta, humanos y youkais, tan similares como diferentes, los últimos dotados con poderes sobrenaturales más allá de la imaginación, con los que podían crear algunos objetos mágicos que les ayudaran a incrementar dichos poderes. Mientras que los primeros no tenían ningún tipo de poder extraordinario, en cambio contaban con la habilidad para crear, inventar y construir artefactos y máquinas que les ayudaran a pelear contra sus poderosos enemigos así como también hacer su vida más placentera y segura.

Para toda regla existe una excepción y este era el caso, muy raramente sucedía que nacía un ser humano dotado con habilidades especiales, las cuales podían competir fácilmente contra las de un youkai, sin embargo esto no quiere decir que por ser un don nato las dominaran de buenas a primeras como los youkais, en su caso se requería de entrenamiento.

De pronto sus ojos se abrieron como platos, y aquel infantil rostro lleno de ilusión perdió todo su color, la niña quedó paralizada al observar un brillo plateado, y el anciano caía al suelo completamente inerte. Dos poderosas ráfagas de energía aparecieron, chocando entre sí y acabando con todo, una de ellas era rosácea, mientras que la emitía un brillo similar al del blanco satélite.


En algún lugar del extenso y verde valle, sentada sobre una piedra una mujer de largos cabellos color cenizo, rostro anguloso, ojos saltones, boca pequeña y piel arrugada como pasa, esperaba pacientemente, por vengarse de él valía la pena esperar.
Asegurándose que estaba en buenas manos regresó a continuar con su deber, pero sus pensamientos no se alejaban de los recientes sucesos.
Bueno pues espero les haya gustado, y espero subir pronto un nuevo capitulo de esta historia.jjiji

Nos estamos leyendo