Hola a todas las personas, bueno he de decir que la historia si me pertenece pero los personajes no como es de suponer pertenecen a Rumiko Takahashi.
Bueno quiero disculparme por la larga espera seguro que si me estuvieran viendo tendrían prepraradas cualquier clase de verdura o fruta como proyectil sino es que alguna otra cosa menos agradable, aquí les dejo el capítulo 6 esperando sea del agrado de todos ustedes y si se puede dejen los comentarios pertinentes jijiji. (limosnera y con garrote ¿no?)
Ahora a leer, y dice así:
CAPITULO 6
Hace mucho tiempo una mujer de andar acompasado, serenidad envidiable y bondad inigualable cayó presa de la más hermosa tentación aún sabiendo que aquello no podría ser jamás. Como fuego y agua, como el día y la noche, tan diferentes el uno del otro pero tan similares a la vez. La negrura de su larga cabellera y la profundidad de sus ojos eran como la noche, la serenidad, la pureza y la fuerza del agua formaban parte de ella….
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Mirando fijamente la hierba bailar al ritmo que el viento tocaba, evocó ciertos hechos del pasado, mientras esperaba pacientemente a aquella mujer. -Hace bastante tiempo de eso y a pesar de todo lo recordaba claramente. Ese maldito Youkai había arruinado su venganza una vez, había matado a su querido Naraku.
- ¡Malditos, una y mil veces malditos youkais! – Pronunció con rencor para después regresar a sus recuerdos-
Los ojos saltones y su cara acartonada no mostraban expresión alguna de aquella bruja llamada Urasue, a quien su fama precedía, su alma marchita le ayudó hacer cosas inconcebibles. Había traído de vuelta de entre los muertos a varios poderosos guerreros manipulándolos a su antojo y conveniencia para hacer lo que ella quisiera, esta resultaba ser una manera más confiable de lograr sus objetivos en lugar de contratar mercenarios, asociarse o hacer tratos con alguien, pues sabía perfectamente que al igual que ella habían más seres con las mismas características, traicioneros, avaros, egoístas, envidiosos, manipuladores entre otros muchos de sus defectos o según sea el caso, cualidades y por lo tanto prefería hacer las cosas a su manera que contar con la ayuda de alguien más. Pero no siempre las cosas salen como se quiere.
Ya una vez sus planes fueron descubiertos, nunca imaginó que el rey demonio tuviese la suficiente inteligencia para ello, cometiendo un grave error: subestimarlo. Naraku le dio el tiempo necesario para huir, sin embargo la pelea desarrollada entre éste e Inutaisho tuvo por resultado la derrota y muerte del primero.
Con artimañas y mentiras había logrado acercarse tanto al demonio que no podía creer su suerte, todo hasta ese momento había salido a pedir de boca, en verdad que estúpida era aquella raza, ellos que se la pasaban humillando a los humanos por su falta de poderes, no eran inteligentes como presumían. Entró al servicio del señor de aquellas tierras como sirvienta muy a su pesar, no le agradaba para nada tener que limpiar pisos, lavar ropa, servir y recoger la mesa, y todas las labores para las que se puede emplear una sirvienta, pronto, gracias a su excelente desempeño consiguió el puesto de ama de llaves, por llamarlo de algún modo, se encargaba de delegar obligaciones a todas los sirvientes, conocía perfectamente todos los pasillos, cuartos y recovecos del castillo. Nadie habría podido quejarse de que sus labores no estaban bien ejecutadas, incluso en contadas ocasiones había llegado apaciguar la calentura del amo; ahora nadie podría imaginar por ningún motivo que aquella vieja arrugada mereciese las atenciones de alguien.
Bajo el pretexto de ser ama de llaves cuando sus obligaciones al final del día terminaban podía andar de aquí para allá y si alguien preguntaba ella podía excusarse de cualquier manera, como supervisar si tal o cual cosa estaba correcta o que no faltara nada, y por supuesto había sido prudente como para no andar deambulando diariamente por el castillo podría levantar sospechas, aunque como servicio de confianza que era no hubiese ningún problema por ello, pero nunca faltaba el chismoso, por eso había preferido no causar escándalos y ser todo lo cautelosa que le fuera posible.
Varias personas iban a palacio a solicitar empleo, ella era la encargada de acomodarlos, así que empleó como mozo de cuadras a su "sobrino", un muchacho alto de negra cabellera, ojos violáceos bastante bien parecido, tanto que las muchachas de la servidumbre se la pasaban coqueteándole, y bueno a ¿Quién le dan pan que llore?
El muchacho hacía bien su trabajo, cuidaba perfectamente bien las monturas de los demonios a pesar de ser un humano. A pero que equivocados estaban todos. En poco tiempo logró enseñarle todo el palacio, aprender sus obligaciones. Ambos sabían perfectamente cuál era el lugar donde estaba el objeto que buscaban y les daría el poder que querían. Como buena espía Urasue había logrado conseguir el modo de abrir todas las puertas del castillo que no necesitaban llaves, es decir las que se abrían solo mediante alguna especie de conjuro o palabra mágica, y justo cuando creyó tener en sus manos el poder que tanto ansiaba, el demonio apareció frustrando sus planes y atentando contra su vida, si Naraku, el supuesto sobrino no hubiese llegado a defenderla habría muerto, el la había salvado pero su joven pariente había muerto peleando.
En verdad había sido una lucha terrible. Jamás se imaginó que aquel joven era una especie de Hanyou y justo en ese momento se dio cuenta que él también ambicionaba lo mismo que ella, esa fue la razón por la que intervino en la pelea pensando que con sus poderes podría derrotar a Inutaisho, pero habían sido unos ilusos al subestimarlo, saliendo gravemente herida y decidiendo al final no ayudar a Naraku, ya que al final de cuentas el también representaba un peligro para ella.
Ahora se le presentaba una nueva oportunidad para vengarse de ese maldito, y se vengaría de el a través de la sangre de su bastardo, quien años atrás había ayudado a su padre. No esperaba que aquel día apareciera, pero lo haría, no le importaba esperar, ya había esperado demasiado como para mostrarse impaciente justo ahora, sumergida en su rencorosos pensamientos continuó sentada aguardando aquel encuentro.
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Dos días habían transcurrido desde que aquellos engendros del infierno habían asaltado el castillo creando el caos, la situación estaba controlada o eso creían esos estúpidos. Parecía un trompo, andando de aquí para allá como león enjaulado, si seguía así iba a sacarle surcos al suelo por donde andaba, la situación se había complicado, Bankotsu muerto, el castillo en completo caos, Aome inconciente, el paranoico de Kouga tenía había montado guardias en todas partes del castillo y las afueras de éste, así que no podía salir.
- ¡Estúpidos demonios! – Su mirada fría contemplo sin prestar atención el movimiento de personas que había en el patio, mientras sus largos cabellos lacios eran mecidos por la suave brisa que se colaba por la ventana. - malditos, echaron a perder todo.
No había podido prevenirlo, de pronto se sintió tan mal que los sentidos se le nublaron, un mareo le había impedido dar la voz de alarma, ese día había estado entrenando con Aome, y había gastado muchas de sus energías en ello, y al sentir todas aquellas presencias acercarse al palacio un intenso dolor de cabeza apareció impidiéndole pensar con claridad, la vista se le nubló, simplemente no pudo hacer nada, eso era lo mas extraño de todo, jamás había pasado por algo así, no entendió, ni entendía que era lo que le había sucedido, y eso era uno de los tantos motivos de su mal humor.
- ¡Maldita sea! - la única opción que tenía no le gustaba nada pero tendría que arriesgarse o mandar todo por un tubo, y claro está prefería arriesgarlo todo y obtener lo que tanto deseaba a perderlo, pero tendría que ser muy cuidadosa.
En el patio un centenar de gente iba y venia, con cuidados para los heridos, con material para arreglar el palacio, gente dando órdenes, había soldados alerta a la voz de alarma de los que estaban más allá de las murallas del castillo, alertas por cualquier movimiento sospechoso que detectaran cerca de donde estaban, pues sabían claramente que los demonios poseían muchas habilidades y no debían des subestimarlos en lo más mínimo. En aquel momento los demonios, el palacio, la vida de todos podían irse por un tubo, no había nada más importante, atrayente, hermoso que aquel par de hermosas obsidianas, si aquel soldado, uno de los mejores y más fuertes se encontraba embelesado observando la figura dueña de aquellos ojos.
Sus ojos se encontraron con los masculinos y fue en ese instante en que supo que era lo que tenía que hacer, pues había encontrado la solución, tal vez no era la mejor pero no estaba de más probar y en su rostro apareció una mueca apenas visible que en su caso podría haber sido una sonrisa.
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Había abierto los ojos tratando de ubicar el lugar en el que se encontraba, se llevó las manos a los ojos y se los talló, pero en el instante de levantara los brazos para hacerlo sintió que le dolían en extremo, cada músculo de ellos, después trató de levantarse pero le fue imposible, el cuerpo le dolía horriblemente como si la hubieran agarrado a palos, así que continuó acostada. Se sentía mal la cabeza le daba vueltas debido al esfuerzo antes hecho, pero no le dio importancia, y reuniendo todas sus fuerzas de nueva cuenta volvió a intentar levantarse, y en ese momento un terrible mareo se apodero de ella, sus fuerzas flaquearon y a lo lejos escuchó una conocida voz.
- Mi niña al fin……
La anciana que cuidaba de ella había entrado al cuarto trayendo compresas y té para su niña, al verla levantada se había alegrado tempranamente por que la muchacha había caído desvanecida nuevamente.
- Esto no esta bien – se dijo – ustedes dejen las cosas ahí y salgan.- los sirvientes que la acompañaban obedecieron dejando al fin a las dos mujeres solas – Es demasiada responsabilidad para ti, ay niña mía. – y como había estado haciendo desde hace dos días continuó poniéndole compresas pues Aome había estado ardiendo en fiebre.
-¡Aome! Que bueno que….
- Lo siento joven Kouga su hermana se desmayó nuevamente y no ha despertado.
- Demonios.. Kaede ¿Qué está sucediendo? … ya van dos ataques hacia ella y en el de hace poco pudo haber muerto.
- Lo sé joven – dijo mirando de soslayo a la joven.
- Si yo también lo sé Kaede, y también se que tú sabes más de lo que quieres decir, pero me vas a tener que contarme todo – dijo muy serio, mirando severamente a la anciana – no voy a permitir que nada le pase, pero tengo que saber como ayudarla, saber qué es lo que me enfrento…
- Joven este no es el momento ni el lugar para hablar de ello
- Tienes razón y yo también la tengo y más tarde hablaremos de ello- El joven se retiró dejando a la anciana sola con Aome, pero antes de marcharse por completo hecho una ultima mirada a la joven y se prometió así mismo que la protegería a costa de su propia vida si fuese necesario.
Bueno pues aqui acaba, termina, concluye, finaliza, etc., este capítulo quiero agradecer a todas las personas que mandaron reviews como Kagome the Snape Abril chan, Alba, Cattita, Luna, Ahome Igurashi... y a todas las demas que me faltaron, neta gracias a cada una de ustedes por tomarse el tiempo de leer y sobre todo de dejar comentario aunque a veces me tarde en actualizar uu.
Gueno pus ya me voy y que se la pasen muy bien.
