-¿Qué quieres Kiyama? – preguntó Shaoran con un notable tono enfadado y molesto

-¿pero porque me hablas así Shaoran? – reprochó una voz femenina con un tono herido falso - ¿Qué te he hecho para que me hables así?

-¿¡que que me has hecho!? – Shaoran ya no sólo estaba enojado, sino furioso - ¿Qué se te hace poco haber arruinado lo mejor que me ha pasado en la vida? – exclamó Shaoran en un grito lleno de ira y no era para menos.

-simplemente evite que cometieras el peor error de tu vida – explicó la mujer con falsa preocupación y dulzura – deberías estar mas agradecido

-¿agradecido?... ¡¡¿agradecido?!! – Shaoran lo único que quería hacer era colgar el teléfono - ¿te has vuelto loca? – no podía creer que una persona pudiera llegar a ser tan cínica - ya me harte… ¿para que me llamaste?

La mujer llamada Kiyama se rió bastante divertida

-bueno querido Shaoran, yo sólo quería decirte las buenas nuevas – comentó Kiyama divertida - ¿sabes que le pedirán hoy a tu querida Sakura?

-deja a Sakura en paz Kiyama – replicó Shaoran enfurecido

-si yo no le estaba haciendo nada, pero ese tal Mathew Bellamy… de él si que dudaría – comentó Kiyama misteriosamente y como quien no quiere la cosa.

-¿Qué? ¿Quién…? ¿Quién es el? – preguntó el castaño con un dejo de temor

-el es el hombre que ha estado con tu adorada Sakura desde que la abandonaste en el altar – la mujer no dejaba el tono cizañoso de lado – en si hoy le pedirá matrimonio… ojala este novio no la deje plantada… ¿no crees? –

Eso fue suficiente para Shaoran como para colgar ya que no podía hablar… las palabras no podían expresar lo que sentía. Tristeza porque ella estuviera con alguien mas, felicidad porque al fin podría ser feliz, celos, odio, pero mas que nada… amor.

Y es que era gracias a ese sentimiento que el había hecho lo que hizo, el abandonarla… si no amara a Sakura simplemente no la habría protegido de esa manera.

-º-

Hitomi Kiyama era la hija de un importante hechicero de Japón, el, su padre, era lo único que tenia en ese momento. Su madre había muerto cuando ella nació, desde entonces su padre se había hecho cargo de ella y aun con eso, su vida nunca fue fácil.

En el clan Kiyama, los hombres dominaban a las mujeres al máximo y para ellos, el ser mujer era como una maldición. Cuando nació ella a su padre no le cayó bien la noticia de que fuera una niña y cuando murió su madre momentos después de su nacimiento, su padre había estado desquitando su coraje de no tener un hijo con ella y no fue fácil haber sido violada y maltratada por hombres de su clan…

Hitomi sonrió satisfecha, aun sostenía el teléfono con el cual hasta hace unos minutos había hablado con Shaoran.

Sabia que lo forzaba a estar lejos de Sakura, sabia que el estaba sufriendo, realmente lo sabia, pero no le importaba. Lo único que verdaderamente importaba era que el la quisiera, que la amara… que la llegara amar como amaba a Sakura y la única opción que tenia para lograrlo era esa. Alejarlo de ella porque, quisiera o no, Shaoran terminaría amándola… justo como ella lo amaba a el, como aquel amor que solo sintió cuando lo vio por primera vez…

Flashback

El famoso Clan Li de Hong Kong, había invitado a los representantes del Clan Kiyama de Japón. Querían arreglar unos acuerdos sobre otros clanes así que ella, su padre y otros dos representantes habían viajado desde Japón para verlos.

Recordaba que había estado viendo la enorme mansión Li agradeciendo poder estar lejos de su Clan aunque fuera por poco tiempo y se fue perdiendo hasta llegar a los jardines donde encontró a un niño de no más de 6 años entrenando artes marciales chinas. Se sorprendió que a esa corta edad lo comenzaran a entrenar.

Se acerco sigilosamente tratando de no causar distracciones sin embargo tropezó con una rama y se cayo estrepitosamente.

El niño dejo de entrenar y se acerco a ella.

-¿estas bien? – pregunto. Hitomi asintió con la cabeza mientras el le daba una mano para ayudarla a levantarse.

-¿Cómo te llamas? – pregunto el niño intrigado.

-Hitomi Kiyama – le había contestado - ¿y tu?

-Li Shaoran – dijo el niño y Hitomi noto la seriedad a su edad… - ¿eres de los que vinieron del Clan Kiyama? ¡¿Eres representante?! – pregunto el niño con cierta sorpresa. La niña parecía ser de su edad.

Hitomi comenzó a reír.

-claro que no – le dijo sonriente – soy hija de uno de los representantes – añadió.

Desde ese día y durante las 2 semanas que había pasado en Hong Kong estuvo todo el tiempo con el a pesar de que la prima de este llamada Li Meiling parecía enfadada por ese hecho y aunque Shaoran era serio y reservado para su edad, disfrutaba de su compañía como la de nadie mas.

Por primera vez había estado con un niño sin recibir insultos ni malos tratos…

Fin del flashback

Desde ese entonces jamás había pasado momento en que no pensara en el y había estado espiándolo con magia desde entonces… y cuando se entero que se casaría… no tuvo otra opción, tenia que alejarlo de ella a toda costa.

-º-

Touya llego a su casa con aquel acostumbrado cansancio en sus hombros.

Era tarde y su padre incluso estaba dormido, nada raro.

Entro a su recamara notando que había dejado el móvil ahí. Suspiro con hastió mientras se preparaba para ver el celular.

"10 llamadas perdidas"

"6 mensajes"

-demonios – murmuro.

Si tan solo Akane no fuera tan fastidiosa pensó quizás la querría de verdad…, boto el celular en la mesita de la noche y se paso una mano por el cabello castaño oscuro con fastidio.

No es que hubiera tenido una vida amorosa demasiado activa a pesar de tener a cualquier chica a su disposición… simplemente quizás era demasiado exigente.

Se tumbo en la cama apenas quitándose el pantalón… era el cansancio.

Se dio la vuelta y observo la foto que se encontraba en la mesita de noche.

Era el, su padre y su pequeña hermanita…

-Sakura… - murmuro. Hasta donde sabia, ella se encontraba muy feliz, aunque conocía perfectamente a su hermana como saber que se encontraba demasiado bien. Sabía que lo del tipo chino aun le afectaba bastante.

Si tan solo Touya pudiera decirle la verdad…

Porque el sabia la verdad, sabia que Shaoran no se había ido porque el quisiera…

-º-

La cena era exquisita y la compañía lo era aun mas, Sakura se veía completamente hermosa y Mathew simplemente soberbio.

Todo era… "perfecto"…

Mathew la miro, se veía distraída, como siempre, con aquel aire de estar perdida en sus pensamientos ajenos al mundo real.

-Sakura…

-¿Si? – dijo Sakura saliendo de sus pensamientos y observando a su novio. Sin duda le debía tanto…

-yo te invite a cenar… porque… te debo de… hum… preguntar algo importante – se sentía bastante nervioso, quizás mas que nunca en su vida – no importa la contestación solo… quiero que sepas que te… te amo.

Sakura le miro con suspicacia y… ¿temor?... ¿seria acaso lo que ella pensaba?

-Sakura yo…

La joven noto que estaba extremadamente nervioso por lo que decidió sonreírle.

-yo también te amo – le comento ella dedicándole una dulce mirada de la cual Nadeshiko Kinomoto hubiera estado sumamente orgullosa pues si algo había heredado su hija de ella eran ese tipo de miradas tan dulces y tiernas capaces de muchas cosas.

-es por eso que… quiero preguntarte si… - Mathew estaba casi temblando y es que seria una pregunta importante…

Sakura sonreía pero un recuerdo hizo que su rostro se mantuviera un poco más lívido…

Esto… la cena, el vino, el lugar… toda la situación le recordaba a el, a ese momento.

Pero no, Mathew no podía hacer lo mismo, después de saber todo lo que sufrió no podía pedirle eso… por lo menos no ahora.

-quería preguntarte si… ¿Quieres casarte conmigo? – Mathew estaba arrodillado frente a ella, mostrando su educación continental y tradicional.

Sakura comenzó a llorar inconscientemente, en ese momento no veía a Mathew arrodillado frente a ella, sino a Shaoran cuando le pidió matrimonio algunos años atrás. Mathew se levanto y la abrazo con cariño

-se que esto es difícil para ti pero… - le susurro mientras le acariciaba suavemente el cabello – solo te pido una oportunidad, date otra oportunidad de ser feliz, de hacerte feliz…

Sakura no sabia que decir, era como un shock.

-yo no tengo la culpa de lo que el te hizo… - murmuro Mathew apartando la mirada y apartándose de ella.

Sakura se sentó. Todo era idéntico a como Shaoran se lo había pedido, lo único diferente era la respuesta. Esta vez era diferente. Por no mencionar que Mathew no sabia nada de su magia. Ella podía practicarla libremente sola… pero viviendo juntos seria algo difícil de ocultar por no mencionar que Kero moriría por ese hecho.

-Mathew yo… - le hubiera gustado decir que si… - yo necesito tiempo… yo… - Sakura miraba al suelo, cada lagrima reemplazaba a la anterior en sus ojos – yo no puedo hacer esto ahora – declaro.

Mathew asintió con un pesar en el estomago… no podía obligarla a hacer algo que ella no deseaba… pero no quería bajar las esperanzas…