¡¡Wola!!¡Conti!Conti!XD.
No podrán quejarse, que subí rápidamente un capi de dos fics n.n. Este creía que me iba a quedar más largo por las cosas que tenía que contar, pero en fin u,u,me quedé corta al final. Antes de leer, lean el aviso, por favor.
AVISO:Lo contado en el fic, sobre el pasado de Sakuno, es un hecho REAL. Ciertas personas que lo lean y me conozcan, ya sabrán por qué lo digo.
Capítulo 3: Odioso pasado.
Momoshiro abrió la puerta de el café, dispuesto a hacerlo entrar. Las voces se escuchaban desde el interior, sin embargo, se sorprendió, al sentir como algo golpeaba contra su pecho, al momento en que ambos gritones se adentraban en el coche de Echizen, en silencio, marchándose de el lugar. Rodó los ojos hasta aquel objeto, encontrándose con un periódico enrrollado, sujeto por una fina mano, que siguiéndola, llegó hasta una joven que muchas veces había sido la dueña de sus sueños menos decorosos.
-Ann...-. Murmuró extasiado, pero el golpe en su pie le devolvió a la realidad-. Esto...
-Cierra la boca o te romperás la mandibula-. Le picó la joven con una sonrisa superior.
-¡Lo siento!-Exclamó frotándose los labios.
-En fin-.Suspiró la castaña mirando hacia la carretera-. ¿Sakuno vino a buscar a tu amigo al final?
-¿Eh?¿Conoces a la jefa?
-Sí, desde que éramos pequeñas, pero ambas estudiamos en distintos coleguios-. Recordó Tachibana-. Y anoche, cuando Ryoma se fue de mi casa, apareció derepente...
Flas back:
Tensó la ropa de la cama, asegurándose de que toca quedara presa en el resto de la noche, sin embargo, el timbre interrumpió su trabajo. Enrrolló mejor la toalla en su cabello y caminó hasta la puerta, abriendo sonriente.
-¿Te olvidaste algo,Ry...?¿¡Sakuno!?-Exclamó asombrada-. ¿Cómo es que has llamado?
-Es que antes entré sin llamar y te encontré ocupada-. Se disculpó la joven-. Perdona, Ann.
-No,no...-. Negó nerviosamente. Cuando Sakuno se adentró, cerró la puerta lentamente-. Discúlpame tu a mi, Sakuno.
-¿Por qué?- Preguntó confusa la visitante.
-Me acosté con uno de tus trabajadores, sabiendo que está prohibido...
Sakuno se dejó caer sobre uno de los cómodos sillones, encendiendo un cigarro y dejándolo descansar entre sus dedos, llevando la misma mano hasta su frente y apoyándose en su codo.
-Ann... ¿De qué conoces a Echizen?-Preguntó seria.
La nombrada suspiró, sentándose en uno de los sillones frente a la nerviosa castaña. Ann pudo comprobar perfectamente que estaba helada, sus carrillos sonrojados y la nariz por igual lo demostraban. Si supiera que Sakuno era dada a la bebida, podría pensar que estaba totalmente bebida, pero era imposible, y la clara presión de sus dedos, empalideciéndolos ante las diversas frotadas por sus manos eran hebidentes.
-Ryoma, fue mi primer hombre-. Declaró-. Él y yo estuvimos saliendo por un tiempo. En aquel tiempo era conocido por algo así como un desvirgador.
-¿Por qué?-Presionó ansiosa la castaña.
-Porque tan solo se acuesta con mujeres sin florecer, es decir, que aún no han sido tomadas por cualquier otro tio.
-Kuso...-Maldijo tirando el cigarro sobre el cenicero-. Pero bien que se ha vuelto a acostar contigo-. Señaló molesta.
-Tan solo porque yo lo he picado-. Suspiró Tachibana molesta-. Tenía ganas de verle tras marcharme de la ciudad. Resulta que cuando estábamos saliendo juntos, me fijé en uno de sus amigos, que justamente, creo que también trabaja para ti. Él quiso que saliera con Momoshiro, pero yo me negaba porque Ryoma me atraía. Escondí mis sentimientos por Takeshi y me centré en él.
-Baka-. Insultó Sakuno asqueada.
-Sí, ciertamente fui tonta-. Aceptó la dueña sonriente-. Pero eso ahora ya no será así, puesto que pienso ir a por su amigo. Pero, Sakuno¿Por qué tanta tentación por ese hombre?
-Ese maldito...-. Gruñó-. Me recuerda a cierta persona con su actitud. Juega conmigo y ahora... se tira a tus brazos a la primera... Todos los tios son iguales. Mañana me escuchará.
Fin de el flas back.
Momoshiro arrugó las cejas y afirmó, cruzándose de brazos.
-Ya veo... Así que así fue...¡Un momento!-Exclamó mirándola incrédulo-.¿¡Tu estabas colada por mi!?
-Sí que eres lento, hijo-. Suspiró divertida-. Creo que me lo voy a pasar muy bien. ¿A que me invitas a tomar algo?
"Sakuno...Yo no soy como él."
Esas palabras aún estaban en el aire al momento en que el coche estacionó ante aquella presidencial casa. No era la primera vez que la vía. Hacía poco había salido de ella en plena noche, herido y con sueños realmente estraños en su cuerpo. Rodó sus ojos hasta la joven que nerviosamente movía las piernas a su lado, mientras recargaba su codo en el cristal de el coche.
-Ya te he dicho que no te voy a hacer nada-. Repitió hastiado.
-No tiemblo por eso-. Rectificó ella alzando una cajetilla de tabaco-. Se me ha terminado.
- Dejar de fumar te vendrá bien.
-No me des órdenes-. Ordenó fastidiada.
-No te las doy. Simplemente...¡Bah!-Exclamó frotándose los cabellos-. No sé ni que hago aquí.
-Quizás defender tu orgullo pateado-. Gruñó la joven-. Te dan una patada en él, prometes y después, te acuestas con la primera que pillas.
-Mira quien habla-. Se jactó-. Si eres una maldita cotilla. Seguro que hasta te masturbastes viéndon...
Una bofetada en su cara retuvo sus palabras. Miró consternado a la joven, que de golpe, jadeaba, con el labio superior mordido por sus dientes y los ojos entre cajados.
-Todos... Kuso...Todos sois iguales-. Gruñó-. Nada te diferencia de ese hombre.
Él rió, mirándola de reojo.
-No metas a todos en el mismo saco que tu padre.
El silencio reinó de nuevo en el coche, siendo roto por el chirrido creado por los dientes femeninos. Llevó su mano hasta el picaporte de la puerta, abriéndola, seguida por él. Rápidamente, ambos entraron en la casa, quedando en completa oscuridad. Ryoma miró a su alrededor.
-De nuevo, no hay ni un solo sirviente-. Murmuró.
-No tengo de eso. No los necesito, teniendo mis manos para trabajar.
Mostró sus manos ante el rostro de el joven, el cual esbozó una sonrisa. Quizás realmente las señoritas ricas no fueran todas iguales siempre. Ella caminó hasta la cocina, quitando a medio camino la diminuta torera que cubría la parte superior de su cuerpo. Ryoma escundriñó aquella espalda con gran precisión, hasta hallar una extraña cicatriz. Se acercó lentamente, alzando el top y rozando con la llema de sus dedos aquella suave piel.
-¿¡Qué demonios haces!?-Protestó ella apartándose sonrojada-.¡ No toques a los demás sin permiso!¡Demonios!
-¿Tanto te escarrufa sentir los dedos de un hombre sobre tu piel?-PReguntó irónico-. Entonces, no calientes. ¿O es que aprendiste a luchar para calentar y después currar?
-¡No escribas palabras en mi boca!-Amenazó-. Menos si no conoces.
-Ann me lo contó todo-. Confesó suspirando-. Quería darte tiempo a que me lo contaras, pero al parecer, tardas lo tuyo.
-¿¡Te crees que es algo tan sencillo de contar!?- Exclamó furiosa-.¡ No lo es para nada!-.Llevó una mano hasta su frente, nerviosa y agitada-. Que... te hagan todas esas cosas... no... no gustan nada...
Ladeó la mirada, intentando apartarla de aquellos felinos ojos. Ryoma suspiró, sentándose en un sofá negro y acomodándose entre los cojines.
-Pues cuéntamela-. Recomendó.
Sakuno le miró interrogante. Sus ojos revisaron la llamativa figura, totalmente cómoda, apoyada en el respaldo con sus brazos y las piernas totalmente separadas.
-¿Por qué los tios tendeis a sentaros con las piernas tan abiertas?-Gruñó-.¿Es qué es una forma de marcar terreno como los animales?
El moreno rió,divertido.
-Cierto que se podría ver así, pero, ya me gustaría verte a ti, guapa de cara, cruzarte de piernas sin preparar "cierta cosa" que tienes entre medias.
-Vamos, que la tienes tan grande que no puedes cerrar las piernas-. Protestó con un corte de manga-. Y cuidado con eso de guapa.
-Venga-. Apremió-. Cuéntame qué fue lo que te hizo ser asi, Sakuno.
-Te tomas demasiadas confianzas-. Reprochó.
-Eres una mocosa a mi lado-. Recordó-. Habla.
finalmente, la joven suspiró, dejándose caer sobre el sofá más cercano y estirándose cuan larga era. Posó una mano sobre su frente, impidiendo cualquier visibilidad de sus ojos.
-Todo comenzó cuando tenía diez años...
Flash back.
"La cama era lo más cómodo que había en aquella gran casa. La única que lograba aplacar los ruidosos gemidos de mi madre, cuando mi padre le hacía el amor, o la gritaba, e incluso, la golpeaba. Todas las noches la misma historia. Todavía hoy me pregunto por qué aguanta a ese hombre. No logro comprenderla. Por más que sus mejillas sangren por los golpes, por más que su voz se desgarre... Sigue atada a ese tio...
"Quiero ser libre".
Mientras que yo le odio... Le odié desde la primera noche...
Dormía tranquilamente, sin preocupaciones.¡Oh, por dios!¿Qué clase de preocupaciones puede tener una niña de diez años bajo el cobijo de sus padres? En teoría nada. Mi práctica fue distinta...
"Socorro..."
Se adentró en mi cuarto, como si de un fantasma se tratara. Esa noche, mi madre se había negado con todas sus fuerzas a relacionarse con él.¿Solución? Su pobre e inocente hija. Sentí como alzó las sábanas... Como se colocó sobre mi... lamiendo mi cuello de una forma asquerosa... Sí, ahora que lo pienso, todo era asqueroso... Sus manos sobre mi cuerpo, mancillándolo sin ninguna piedad... Recuerdo... recuerdo como sus... sus malditos dedos se adentraron en mi intimidad... haciendome daño... Su maldita lengua se adentró en mi boca...¡Dios, fue horrible!¡Y lo peor vino después!... Su... Su maldito miembro jugó sobre mi sexo como si de una mujer se tratara...
"¡Tengo miedo!"
Me negé, lloré, pataleé y lo único que conseguí fueron golpes y perder la conciencia. Cuando desperté, me encontraba en casa de mi abuela, con ella y mi madre discutiendo. Yo... no pinté nada. Nadie me preguntó, pero derepente, hasta los medios lo sabían".
Fin de el flas back.
-Aunque claro, esto tan solo lo sabe una persona que lo haya pasado.
-Y te has dejado muchas cosas en el tintero-. Acompañó en un murmullo el mayor.
-¿Es que lo quieres todo con pelos y señales?¿Me desnudo ante ti para que hagas lo mismo?
-Lo digo, por la cicatriz-. Recordó señalando su espalda.
-...-Masculló silenciosamente incorporándose-. tuve un accidente con el coche a los quince. No se puede conducir a esa edad, pero... que todo el mundo te señale como "la chica que fue violada por su padre", te aseguro que exhaspera, te hunde cada vez que quieres salir a la superficie, te derrota. Las personas que no lo han vivido creen que es fácil, pero no lo és. Consejos, penas, lágrimas por ti... ¡Pero nadie sabe más que tu lo que has pasado!
-He intentastes suicidarte¿Verdad?
-Sí... Sé perfectamente que es cobardes, pero... estaba al filo... me sentía horrible, sucia.
Sonrió maliciosamente.
-Sin embargo... a los dieciseis, heredé parte de la herencia de mi fallecido abuelo. Con ella, logré comprar aquel local, busqué algo que llamara la atención, que clamara al público, y lo logré con tios bailando y mostrándose como perros en celo-. Rió fuertemente, alzándose y buscando una cajetilla de tabaco en uno de los grandes muebles-. Y, macho, aquello subió totalmente. Ahora, el dinero me sobra. Salí de aquel barrio bajo, cambiándome a este y viviendo por mi misma. Di clases de defensa personal, además de las muchas peleas que tuve por tal de defenderme cuando era pequeña y me señalaban. Por eso, cargarme a los tios de el otro día...-. Encendió el cigarrillo, suspirando aliviada-... no me costaron nada. No creas que soy una niña buena de papá y mamá. Y hablando de ellos, por si te lo preguntas; están viviendo en España y no sé nada de ellos. Tan solo sigo en contacto con mi abuela. ¿Quiere saber algo más de mi, señor?
Hizo una reverencia en son de broma para mirar los serios ojos ante ella.
-¿A tu padre no le hicieron nada?-Preguntó.
-¡Oh,querido!-Exclamó divertida-.¡Cómo se nota que no perteneces a ésta sociedad!¡Todo lo puede el dinero!¡Comprando al mejor y sano de los jueces, un abogado fiel y un jurado idiota, todo se gana! Mi padre lo hizo y por eso quedó impune ante lo sucedido. ¿A que es divertido la facilidad de el ser humano a ser corrompido?
Él la miró incrédulo, frotando las sienes con sus dedos, en firmeza de controlar todo lo que inconscientemente sentía, además de presionar su puño izquierdo con fuerza.
-¿Y te sientes orgulla de lo que eres ahora?
Una mirada fulminante podría haberle destrozado el rostro. Pese a que conocía el secreto, en aquellos ojos aún conservaba ese brillo extraño, aquello que escondía firmemente en su interior. No solo con un escudo que creo con su personalidad herida, si no también, por alguna extraña razón que no lograba descifrar.
-No sabría decirte-. Aceptó la chica-. Pero... al menos, así puedo mantener a raya a los tios... Por ejemplo, como aquel día que nos conocimos. Aquel tio quería ampliar mi negocio, colocando mujeres porque decía que las mujeres no tienen deseos carnales y solo era una farsa montada. Me negé rotundamente, las mujeres también tenemos deseos de esa clase y disfrutamos viendo a un hombre de esa forma, al igual que muchos otros también vienen a veros-. Recordó-. ¿Sabes qué dijo?
Negó con la cabeza, observando atentamente como presionaba en su mano derecha el cigarrillo al golpearlo contra el cenicero cercano.
-Me dijo que se lo desmostrara. Que le demostrara como era una mujer cuando se excitaba con uno de mis boy's.
Estrujó hasta romper la colilla, tirándola con asco en el cenicero.
-Le contesté que un tio tan horrible como él no podría ni excitar a la vieja más salida de el mundo y me tiró la copa de vino encima. Me alegré de que se marchara, puesto que realmente aquel cerdo estaba excitado con cojones.
-Sigues siendo una mal hablada-. La regañó.
-Pues perdone usted-. Se burló-. Pero no necesito que un sempai me dé órdenes como tu. Más, cuando trabaja para mi. Te recuerdo que a estas horas estás dentro de tu horario laboral.
Una sonrisa maliciosa se pintó en los labios masculinos.
-¿Acaso quieres que baile para ti?
Sakuno cerró los ojos, alzándose en silencio y caminando hasta una repisa alargada, la cual abrió. Ryoma frunció las cejas, cerrando los ojos, al momento, en que la música comenzó a sonar. La joven se sentó sobre una silla de madera y extendió su mano.
-Venga, demuéstrame porqué eres tan demandado entre las mujeres más ricas. ¿Qué tienes por ofrecer?
-Cuidado-. Avisó-. No te vayas a enamorar de mi.
Lentamente, caminó hasta ella, arrodillándose ante las piernas de la joven y con firmeza, sus manos rozaron las desnudas rodillas, apartándolas al sonido fuerte de la melodía y quedando enterrado entre las piernas. Acercó su rostro hasta el oido izquierdo y sonrió.
-Como espectáculo especial, Ryoma Echizen bailará como camarero para usted, joven ama.
Llevó las femeninas manos hasta su pecho, rozándola con ellas, a la vez que su rostro delineaba el delgado cuello, suspirando sobre él al apartarse. Junto a las femeninas manos, el chalecó quedó fuera de su cuerpo, aún de rodillas, para alzarse de un rápido salto. Lentamente, y moviendo su cuerpo al compás de la música, toques de cadera, movimiento de su cabello, los botones de la camisa quedaron libres, permitiendo ver un suficientemente musculado torso, que, de nuevo, fue rozado por las femeninas manos.
Miró atentamente a la chica y él mismo afirmó en su mente. La correa de el pantalón sería la siguiente meta a quitar.Deslizó lentamente esta por las cintas, hasta que finalmente, y tras ella, la sacó por completo, dejándola caer sobre los muslos. La tomó con firmeza de los hombros, volteándola levemente, se acercó en un rápido movimiento, quedando cara a cara sus bocas, sin llegar a tocarse.
-Creo, que no debería de seguir-. Aconsejó-. Si continuo, ante el sonido de la cremallera, llorarás. Por eso, siempre entrás cuando el boy ha sacado esta prenda,como la primera vez.
-¿Te diste cuenta?-Preguntó en un suspiro.
-Sí-. Afirmó-. Además... tus ojos están apunto de llorar.
Se volvió, apagando la cadena de música y recogiendo su ropa. Rodó sus ojos, intentando encontrar la última prenda quitada y ahí seguía sobre los muslos de la liberal chica. La tomó, pero su agarre fue retenido por las manos de la chica, sintiendo como pegaba su frente a su brazo, con presión.
-¿Qué?
-¿Qué me falta?-PReguntó con voz ronca-. ¿Qué me falta para salir de ese lugar?Sigue...sigue estando oscuro... Pese a que yo misma he salido a flote... la luz sigue apresándome... ¿qué... tengo que hacer?
Sonrió, no podría explicar si era amable o por pena, pero también acarició los rojizos ojos. ¿Dónde estaba en ese momento la indomable mujer?
-Solo creo que exista una cura y debido a lo que sabes de mi, no creo que te suene bien, pero... enamórate. Busca a alguien que pueda sacarte de ese lugar y sé feliz con él.
Terminó por coger la correa y colocársela correctamente. Se volvió lentamente, sintiendo las manos de la joven aferrarse a su pecho, reteniéndolo.
-¿Y ahora qué?-Preguntó estrañado-. No puedes esperar un consejo mejor de mi...
-¿No lo recuerdas?-Preguntó escondiendo la cara en la espalda masculina-.¿Lo has olvidado?¿O es que ya no merezco la pena?
-¿Eh?...
"Conservala hasta que regreses,quizás te regale algo bueno."
-¡Ey!-Exclamó volviéndose-.¡No puedes estar hablando en serio!-La tomó con rudeza de la cara-. Ya no es porque seas o no virgen, pequeña, es tan solo que creo que no deberías de incitar a un hombre a eso.
-Pero tu...-Intentó protestar.
-Yo te haré las mismas cosas que tu padre intentó... Yo y cualquier hombre que esté contigo. Por eso te digo, que en tu caso, lo mejor es enamorarte y entonces, querrás hacerlo.
Ella arrugó su boca, apartándose de él y caminó hasta la mesa donde descansaban los cigarrillos, tomando uno de nuevo. Llevó una mano nerviosamente hasta el mentón y se sentó sobre el mismo sofá que anteriormente había estado él. Sonrió.
-Ya entiendo-. Aceptó para sí misma-. Las mujeres, encuanto tienen un pasado como ese, son despreciables.
-Eso es lo que piensas tu misma, si no puedes cambiar de pensamiento, es que no has salido de el todo tu misma.
-¿¡Cómo cojones quieres que salga de eso!?¡El hijo puta que me hizo así se ha lavado las manos!-Exclamó con furia-.¡No pienso parar hasta joderle la vida!¡Él me la quitó!¡Haré lo que sea!¡Todo lo que haga falta!¡Seguiré con ello hasta el final!
-Hn...Ya veo... Así que el tio aquel era uno de los hombres de el juicio-. Adivinó.
-Era... era el juez.
Los silencios parecían formar parte de aquel lugar y Ryoma, mirando a su al rededor, pudo preguntárselo. ¿Por qué cosas así obligan a las personas a cerrarse?¿La soledad era lo mejor?¿Ganaban o perdían?¿Qué era lo que ansiaban?¿Un abrazo, una sonrisa, un beso?
-Soy horrible¿Verdad?-.Preguntó sonriendo irónicamente-. No me emociono para nada. Te debo parecer frio, inconsciente a tus palabras.
-Pues un poco.
-¡No lo digas como si nada!-Exclamó asombrado ante la rapidez. Suspiró calmándose-. Pero es la primera vez que me convierto en el diario de una tarde de alguien, peor, de una mocosa.
-¡Deja de llamarme cria, mocosa y pequeña!
-¡Has añadido cosas que no he dicho!
-¡Pero me consideras así!-Protestó ella alzándose.
-Cada que abres la boca, sí-. Confesó-. Con el pedazo de cuerpo que tienes la boca te mata. En fin -.Suspiró encogiéndose de hombros-. Otro día hablamos. Te recuerdo que tengo trabajo, tra-ba-jo.
Esperó unos momentos, algún reproche, queja por su comportamiento, pero lo único que consiguió, fue que le señalarán y con una sonrisa, le apremiaran a continuar fuerte con el trabajo. con una sonrisa arrogante, regresó hasta su coche. El portazo debió de escucharse en todos los rincones de aquellos adinerados barrios, pero seguramente, nadie fue testigo de los rudos golpes que recibió el almohado volante, soportando la furia que había apresado en sus músculos, y después, fueron las carreteras las que soportaron su ansia de desaparecer.
-Hijo de puta-. Maldició.
"Qué alguien... que alguien me ayude..."
Nada más regresar, entró sin mirar a nadie, encaminándose hasta los vestuarios. Al abrir la puerta, su cuerpo se tensó de golpe. Acomodados sobre uno de las peinadoras, Ann y Momoshiro se encontraban en pleno desenfreno de sexo.
"¡¿¡Es que nadie me oye gritar!?!"
Sin importarle, caminó hasta donde se encontraban todas las notas, tomando la que le tocaba. Rebuscó entre los trajes indicados, mientras hasta sus oidos llegaban los gemidos de la pareja de todo, menos avergonzada de su presencia. Se adentró en el vestuario, colocando el traje indicado.
"Me siento... sola".
Sus puños golpearon con fuerza los cristales de el pobrador, sin embargo, la fricción no fue suficiente. Los cristales no crujieron si quiera y entonces comprendió. Seguía siendo incapaz de romper algo en base a su cabreo.
-¿Por qué... nadie la oye?...¡Está gritando, joder!
La pareja en el exterior, instintivamente se tapó la boca, mirándose incrédulos y por fin, conscientes. Ryoma volvió a pasar frente a ellos, con ambos puños amorotanados y sin siquiera mirarles. Momoshiro apresó las manos de Ann, sentándola sobre él en uno de los sillones y obligándola a gemir ante ese acto.
-¿Qué crees que ha pasado?-Preguntó marcando el ritmo con sus manos.
-Ni idea... Puede que Sakuno... contara algo que no debía... No sé.
-La jefa tiene muchos secretos-. Protestó el ojos lilas-. Creo que Echizen terminará por caer.
-No es seguro que la joven sea virgen-. Recordó Ann rodeando sus hombros-. Las pruebas médicas fueron falsificadas, tanto por el abogado defensor como el otro. Entonces jamás se supo la realidad... Sakuno no ha tenido una infancia fácil. Ojalá sepa como ayudarla-. Deseó besándole.
-No te confundas-. Aconsejó el moreno apresando uno de sus senos-. Este hombre no es ningún superman. Deberías de saber de sobras que cuando le da la gana es un muro de hielo. No ayuda a nadie si no recibe nada a cambio.
-¿Tu... crees?
-Siempre ha sido así... ¿Por qué iba a cambiar ahora?-Preguntó irónico-. ¿Acaso contigo fue diferente¿Cuándo te hacía el amor era cariñoso?
-La primera vez sí-. Afirmó alzándose, para sentarse de nuevo, dándole la espalda-. Sin embargo, después... se volvió frio totalmente... ¡Ah!-Exclamó aferrándose a las manos que apresaban sus senos-. ¿¡Crees que hará lo mismo con Sakuno!?
-Umm...-.Murmuró pensativo a la vez que lamía uno de sus lóbulos-. Creo que si conoce su pasado, no... Pero ese tio agujero que ve nuevo... agujero que toca. Pero como la jefa parece que no se sabe... pues... No sabría responderte.
-Jugar con Sakuno, significa jugar con fuego...
-Y el que juega con fuego... se termina quemando-. Terminó el moreno por ella-. Ne, Ann...-. Gimió-. Creo... que definitivamente hacemos buena pareja.
-Si tu lo dices... Será verdad... Pero por lo que más quieras...-. Aferró los hombros con fuerza apoyando su espalda en el amplio pecho-. No te detengas ahora...
-No tenía pensado hacerlo...
Continuará...
Notas autora:
Estoy contenta porque superaron mi pedida n.n.Fueron once!!
Espero que el próximo llegemos a ¿17?O.O¡Mi sería feliz!
Realmente me dejé muchas cosas en el tintero,tal y como dice RyomaXD, pero es que son necesarias
para un próximo capi n.n.
¡Espero les haya hecho pensar!
Me gustaría dejarles un avance, pero no tengo n.nU.
Disculpen u.u.
Muchas gracias a todas por sus rw!!
De verdad me hicieron muy feliz!!:3
¡Las quiero!
Besitos.
Chia.
