IV

El viento movía suavemente las hojas de los árboles, y en medio de la oscuridad, el sonido que causaban era más intenso. Las manos le temblaban, había olvidado los guantes en casa, pero algo más hacía que hasta su alma tiritara de frío. Volver a ese parque era uno de sus gestos masoquistas que tanto le torturaban. Allison Cameron metió las gélidas manos en los bolsillos de su abrigo y se sentó en una de las bancas del parque del campus universitario, justo en frente de la fachada del Princeton. Miró hacia el edificio, que nunca descansaba, mientras afuera el mundo parecía en veces, adormilado.

Después de haber presentado su carta de renuncia su vida parecía detenida en el tiempo. Había dormido tiempo de más, había descansado y por supuesto, había buscado trabajo. Ahora, con una oferta del Massachussets General Hospital en Boston, para empezar en tres semanas, debía aceptar que una parte de su vida se acababa. Y extrañó la mirada azul penetrante que tantas veces había encontrado fija en ella, las respuestas sarcásticas, las ofensas abiertas y el rítmico golpeteo del bastón por los corredores del hospital.

- Vaya si te gustan los casos perdidos Allison – murmuró en voz alta mientras reía con un gesto triste producto de la resignación.


- ¿Y dónde están tus amigas? – Preguntó Wilson desde su automóvil, al ver a su amigo salir solo de su departamento.

- Les conté de tu disfunción eréctil y se desanimaron.

- ¿De mi qué?

- Es la única explicación de porqué no te has acostado con Cuddy aún..

- Somos solo amigos.

- La disfunción eréctil es uno de los efectos secundarios de los antidepresivos que tomas y que casi me metes a mí.

- Lo mío funciona muy bien. No sé tu, con todo ese vicodin, el alcochol..

- Heeey, con mi amiguito no te metas que él trabaja puntual y exacto como un reloj suizo.

- Pues no fui yo el que tuvo que colocarse una sonda vesical para poder hacer pis.- Wilson fue tajante.

- Ayy. Eso dolió y no sabes cuánto. Además la chistosa fue la próstata y no mi pito. Nada de comentarios ofensivos, que ese es mi departamento. Y a ti ¿quién te enseñó a responder así? …Por supuesto, la señorita directora Cuddy. Y yo que pensé que tú la ablandarías con la cursilería del "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti". Vaya, vaya, Rousseau tenía razón. El hombre nace bueno y la mujer lo corrompe.- House lo miró con ojos divertidos desde el otro lado del automóvil.

- Deja de decir tonterías y muévete.- Wilson sonó exasperado.

- Vamos hombre, ten paciencia – Le espetó House mientras se acomodaba en el asiento del pasajero.

- Vas con un hombre in-vá-li-do.- House silabeó lentamente y le puso en frente de Wilson el bastón para demostrárselo.

- Si, claro- Wilson giró la llave en el encendido, preguntándose que pasaría con su terco compañero durante su ausencia.

Tres horas y muchas copas después, Wilson trataba de llegar a la puerta del departamento de House sin dejar caer a éste al suelo.

House se apoyaba en su amigo, canturreando una tonada sin sentido. Con manos inseguras Wilson lo apoyó contra la pared justo al lado de la puerta y lo contempló brevemente. No recordaba alguna vez en que lo viese tan borracho y perdido…tal vez cuando había pasado por el divorcio, pero esos eran otros tiempos.

- ¿Dónde tienes las llaves?- Preguntó Wilson.

- No sé. – Balbuceó House casi escurriéndose hacia el suelo.

El oncólogo lo sostuvo tomándolo por un brazo y con la mano libre buscó y encontró la llave de repuesto que siempre Greg siempre dejaba sobre la parte superior del dintel de la puerta. Abrió con esfuerzo y empujó a House hacia adentro. El hombre oscilaba peligrosamente entre el bastón y su pierna sana, por lo que Wilson lo guió hacia el centro de la sala y logró sentarlo en el sofá. Los ojos azules abotagados siguieron los movimientos de Wilson quien cerró la puerta no sin antes dejar la llave en su sitio seguro.

- Te veo muy mal House. Vas a tener que aceptar que la ausencia de tus chicos te está afectando.- Wilson habló en un tono conciliador.

- No son mis chicos. No son más que un hatajo de egocéntricos y aprovechados- House frunció el ceño.

- Creo que eso te describe mejor a ti- Wilson quería que sus palabras penetraran por entre esa barrera de indolencia que Gregory House siempre tenía muy en alto alrededor suyo.

- Y Foreman te lo dijo – continuó James –

- El marginado favorito. No quería ser algo como yo, porque simplemente cree que es mejor. Mírenme, a pesar de ser negrito no me volví un rapero drogadicto, soy un buen médico de bata blanca que quiere mejorar el mundo. Y el adorable Koala rubio, que vendería a su abuela al mismísimo Satán si con eso consiguiera algún beneficio, y ahora con Cameron..- House calló súbitamente y cerró los ojos con fuerza.

Wilson lo miró sobresaltado. House había estado a punto de traicionarse.

- ¿Qué ocurre con Cameron?

House seguía mudo. Arrugó la frente como si un nuevo dolor lo apresara. Finalmente respondió.

- No tienes nada mejor que hacer que acosar a un pobre borracho?

- Saca lo que tengas Greg. Te vas a envenenar si sigues callando.

- Está bien…querido Doctor Corazón..mi problema es que tengo un amigo medio imbécil que no deja de decirme estupideces ya que se cree psiquiatra, porque le tocan como pacientes una manada de moribundos que buscan inspirar lástima en todos los que le rodean, como si fuera culpa de los sanos el que ellos estén muriéndose. - Las últimas palabras, House las pronunció con sorna, medio sentado en el sofá y con los ojos de un azul apagado, fijos en Wilson.

Éste último lo contempló un instante antes de dirigirse hacia la puerta, luego giró la cabeza y le habló en voz alta.

- Te equivocas House…el que tiene un amigo medio imbécil, soy yo.


Antes de subirse al automóvil, el teléfono móvil de Wilson vibró insistente. Apretó unas cuantas teclas y luego miró la pantalla para quedar boquiabierto por varios segundos. Se sentó en la silla del conductor, dejó el teléfono en la del pasajero y ocultó la cara entre las manos. El mensaje era escueto pero muy claro:

" Nueva York – Honolulu. Aeropuerto Liberty-Newark .Continental Airlines 13:30. Estancia 8 dias. Reserva para dos. Cuddy"