VII

Todo era como uno de esos sueños en los que se trata de despertar, pero lo único que se logra es permanecer con los ojos entrecerrados en un limbo desagradable al borde de la realidad. Podía percibir tras los párpados cerrados, destellos periódicos de luz, y también escuchaba ruido, voces.

Con un gran esfuerzo pudo abrir el ojo derecho para observar el paso rítmico y rápido de las luces del techo de la sala de emergencias. Fue tomando consciencia de su propio cuerpo y sintió estar acostado sobre una tabla, la cabeza y el cuerpo aprisionados por correas, un martilleo opresivo en la parte de atrás de su cabeza y un ardor sordo en su antebrazo derecho.

Y ahora qué? Me dispararon otra vez?

El traqueteo de las ruedas de la camilla llenaba el ambiente, hasta que súbitamente se detuvo.

El paramédico, enfundado en una chaqueta azul enorme comenzó a hablar:

- Hombre, cuarenta y ocho años, con trauma craneoencefálico por caída de su propia altura. Lo encontramos con signos estables, inconsciente, con respuesta verbal y apertura ocular al dolor. Moviliza las cuatro extremidades. Presenta también una quemadura grado II por líquido hirviente en el miembro superior derecho.

Que ridículo, me caigo en mi propia cocina, me echo el café encima y ahora estoy sobre una tabla de trauma, en alguna sala de emergencias...Soy un imbécil!!!

- A la cuenta de tres….Tres! – La voz enérgica del paramédico se acompañó de un bamboleo por el que House supo que lo estaban cambiando a otra camilla. Su ojo derecho trataba de ver cosas a su alrededor pero solo veía siluetas borrosas que se movían presurosas a su alrededor. Lo despojaron de las correas y le colocaron un cuello ortopédico, le abrieron la camisa y una mano experta le palpó una a una las costillas. Otra mano enguantada se movió entre su cabello, palpando en busca de lesiones. Le empezaron a vendar el brazo.

- Oigan!! – Otra voz, pero femenina, se alzó entre el murmullo generalizado.

- A este lo conozco…No es House? El internista de diagnóstico?-

Estoy en el Princeton?

- Exactamente! – Nuevamente habló el paramédico – Gregory House, ese es su nombre.

- Con quién viene?- preguntó otra silueta.

- Déjame ver… - El paramédico chequeó sus anotaciones. – Una tal Allison Cameron. Ella fue la que llamó a emergencias. -

El nombre resonó en su cerebro a través de la obnubilación, y se preguntó que hacía Cameron en su departamento. House sintió que su párpado derecho se había cansado. Dejó que su ojo se cerrara de nuevo, pero siguió atento a las cosas que pasaban a su alrededor.

- Vaya si tiene suerte este tío. Es una chica adorable que trabajaba con él en el departamento de diagnóstico. El muy desgraciado los echó hace como un mes..y mira que venirlo a encontrar así…-

Malditos chismosos..por eso es que se les mueren tantos aquí en emergencias.

- Cállate, que está medio despierto – Alguien espetó.

- Mejor que escuche! Este hombre necesita algunas lecciones de humildad –

House quiso protestar y se revolvió en su camilla. Las manos lo inmovilizaron contra la tabla.

- Ehjenme en baj – House trató de hablar pero su lengua era un extraño dentro de su boca e incluso hasta pasar saliva era difícil. Se debatió inútilmente contra sus captores.

- Qué dijo? – Preguntó alguien

- No tengo idea. – Respondió otro.

Sobre el barullo se escuchó una voz nueva, que empezó a lanzar órdenes con claro tono autoritario.

- Coloquen una intravenosa, un bolo de dextrosa primero y luego líquidos de mantenimiento. Y llévenlo de inmediato a radiología, quiero placas de columna cervical, tórax, una tomografía del cráneo. No se olviden de una muestra de orina con toxicología completa y química sanguínea también, no quiero que se nos pase absolutamente nada.

House lo reconoció instantáneamente, por lo que se preguntó si no estaría también alucinando.


- Que tú qué? – El tono de la voz de Wilson era de verdadero asombro.

- Si, lo contraté. A pesar de todo lo que reniegue tu querido amigo, sigo creyendo que los tres son excelentes médicos. – Cuddy tomó otro sorbo de vodka del vaso plástico. Se estiró en su silla mientras observaba la cara de Wilson, a su lado.

- Le apetece alguna bebida señor? – Una azafata de ojos almendrados y piel morena se agachó al lado de Wilson.

- Si. Déme un whisky por favor.- La mujer se movió diligente.

- Y Cameron?- Preguntó Wilson dirigiéndose hacia Cuddy después que la azafata le entregara su pedido.

- Pensé que sería la primera en aceptar, pero me dijo que tenía una oferta más atractiva. Así que le ofrecí a Foreman quedarse en Neurología y a Chase en la sala de emergencias. Allí estarán lejos de House. – Cuddy se felicitó por su buena gestión.

- Daría lo que fuera por ver la cara de Greg cuando se entere de que los has contratado de nuevo – Wilson rió.

- Esa escenita nos la vamos a perder, porque Chase comenzó hoy mismo. A ésta hora ya debe estar en la mitad de su primer turno nocturno.

- No nos queda más que brindar – Wilson sonreía aún.

- ¡Salud por las lecciones! – Cuddy levantó el vaso plástico.

- ¡Salud, Dra Cuddy!- Wilson balanceó el vaso en su mano derecha.

- Llámame Lisa, por favor.- Cuddy parpadeó inocente y tomó de un trago el resto de vodka.