VIII

Sabía que la corbata café no combinaba muy bien con la camisa de rayas azules, pero en el afán de salir de casa no encontró otra que usar. Se acomodó unos cuantos rubios mechones rebeldes que insistían en cubrir su campo de visión.

Caminó por el corredor de la sala de observación hasta llegar al último cubículo y al llegar corrió las cortinillas alrededor de la camilla.

- Hola.- Robert Chase, médico intensivista y nuevo miembro del grupo de emergencias sonrió al ver nuevamente a Cameron.

- Ya salieron los resultados? – Ella no lo miró siquiera. Estaba sentada al lado derecho de la camilla donde House permanecía boca arriba, con los ojos cerrados.

- Te estuve esperando el martes pasado..- El tono de voz de Chase era suave, pero insistente.

- Déjate de tonterías, ya salieron los resultados?- Cameron comenzaba a impacientarse.

Desde la camilla, House salió lentamente de su adormecimiento al escuchar el intercambio de réplicas.

-Tan solo te estoy preguntando. No respondiste a mis mensajes y me dejaste con la cena preparada… - Chase pensó que siempre era mejor persistir.

La mujer enfrente de él se puso en pie de un salto y se le plantó muy cerca de la cara.

- ¡No es ni el momento, ni el sitio correcto para hablar de esto! – Cameron levantó la voz notoriamente. El ceño fruncido y el rubor en sus mejillas dejaban adivinar la tormenta en formación.

- No me grites. Acaso hice algo malo? – Chase se sentía confuso y algo herido.

Cameron no respondió, y con un movimiento brusco le quitó de las manos una carpeta azul.

- Te estás comportando como un mocoso. – Sin demora, ella abrió la carpeta y comenzó a leer.

¡Toma eso, idiota! House seguía casi inmóvil. Si bien se sentía algo mejor, quería dejar que sufrieran un poco más, y por sobretodo, quería enterarse de los resultados.

- La tomografía es normal y solo hay un ligero aumento en el conteo de leucocitos. Pero, aún no despierta…esto no está bien.

House trató nuevamente de abrir los ojos, pero su párpado izquierdo insistía en no funcionar, así que solo pudo abrir el derecho. Chase y Cameron le daban la espalda.

- ¡Míralo!- Chase lo señaló con la mano derecha. House cerró instantáneamente su ojo bueno, y se quedó muy quieto. - Sus signos vitales son normales. Sospecho que no ha despertado, simplemente porque no quiere. -

Allison seguía pensativa

-Todo lo que dijo al llegar aquí era casi incoherente, estuvo inconsciente varias horas. Debemos dejarlo al menos doce horas en observación.- Cameron miró a Chase, esperando encontrar aprobación en su mirada.

¡Me voy a perder Hospital General!

- ¡Noooo! – House casi gritó desde su cómoda posición en la camilla.

Los dos doctores se sobresaltaron al escucharlo. La mirada sorprendida de Chase fue casi divertida.

- ¡Ves! Yo tenía razón – Chase sonó victorioso.

Los ojos de Cameron lanzaban llamas. House abrió de nuevo el ojo derecho y encontró esa mirada intensa clavada en él. A pesar del dolor, del resentimiento en los músculos del cuello, del ardor del brazo y la pierna, su presencia le causó un estremecimiento involuntario en el centro de su ser.

- No e quielo quedal … – La voz de House era pastosa, amortiguada.

Maldita lengua!

Sin previo aviso, Cameron tomó la linterna del bolsillo de la bata blanca de Chase y se lanzó sobre House, quién extrañado giró la cabeza para un lado. Ella le abrió con los dedos el párpado derecho

- Mira la luz. – Ordenó, a la vez que movía la linterna alternadamente de derecha a izquierda. Chase se acercó a observar también. House estaba viendo doble otra vez, así que trató de alejar la cara de la luz, pero la mano de Cameron se lo impidió inicialmente, luego apagó la linterna y lo soltó.

Con el ojo izquierdo abierto House pudo ver como la expresión en la cara de ella se oscurecía. Se incorporó en la camilla trabajosamente y notó como era observado en cada uno de sus movimientos.

- Te quedas House…tienes paralizado tu ojo izquierdo, por completo. – El tono de Cameron fue definitivo.

Lo que me faltaba…

El agudo cerebro de Gregory House empezó a trabajar. Agachó la cabeza por un momento mientras hacía memoria de los hechos de las últimas horas.

Miró a su alrededor y se asió del atril donde colgaba la bolsa de líquidos intravenosos, y lo utilizó como apoyo para bajarse de la camilla.

- Qué haces? – Chase se abalanzó a detenerlo, pero Cameron lo detuvo con una mano. Ella sabía por experiencia propia que a House era, en veces, imposible detenerlo. La imagen ante ella le causó una punzada de dolor. Lo vió descalzo, cojeando, vestido tan solo con la casi impúdica bata de paciente, ir caminando apoyado en el atril, hacia el mostrador de enfermería en el centro de la sala de observación. Lo siguieron de cerca, como esperando el momento en que fuese a caer. Sin embargo, y aunque vacilante, House logró llegar hasta el tablero acrílico donde estaban escritos los nombres de los pacientes hospitalizados, tomó el borrador y lo dejó en blanco. La enfermera que se encontraba llenando datos en el computador más cercano lo miró atónita. Luego, haciendo uso del marcador, empezó a escribir, casi garabatear.

"Síntomas"

Chase y Cameron se miraron entre sí. Conocían demasiado bien esa palabra.