XII
Era
casi imposible tratar de dormir en la unidad de cuidados intensivos.
Las luces nunca se apagaban por completo y los pitidos de las
maquinas alcanzaban niveles intolerables. El ruido del respirador era
como un tranquilizante para House. Podía sentir como con cada
murmullo del aparato, el aire entraba a raudales en sus pulmones e
inflaba su tórax. Era muy extraño lo que le estaba
pasando. Si bien estaba casi completamente paralizado, solo podía
mover en parte sus pies, la mano derecha, y aun el parpado de su ojo
bueno, sus sensaciones estaban totalmente conservadas.
Escucho
pasos amortiguados acercarse hacia la cama.
-Hola House. Listo
para la electromiografia? Estas dormido?
Demonios...es Chase!
Solo a el se le podrían ocurrir preguntas estúpidas
El rubio doctor traía consigo un aparato algo voluminoso.
El examen que debía hacer a House no era nada complicado. Tan
solo debía colocar agujas en ciertos grupos musculares y
estimularlos eléctricamente, el aparato registraría la
respuesta muscular y axial sabrían algo mas acerca de la
parálisis.
- Sabes House? La vida nos da muchas vueltas, y
a la larga uno no sabe en manos de quien puede terminar.- Chase sonó
reflexivo, como pensando en voz alta.
Que paso con la dulce
Cameron?
- Por eso, es que nunca debes tratar mal a la
gente...puede que un día tu vida dependa de ellos.- Chase preparo las
agujas, se puso sus guantes de látex y comenzó a
limpiar con alcohol las zonas escogidas.
- A pesar de todo, no
soy un desagradecido...y se que me has ensenado muchísimas
cosas. No me lo vas a creer, pero en el fondo, te estimo. -Chase
clavo la primera aguja en el muslo derecho, lejos de la cicatriz. Un
estremecimiento recorrió el cuerpo de Greg.
Oh no.. Si
Chase me esta diciendo esto es porque en serio me voy a morir...
-Pero es una lastima que casi el cien por ciento del tiempo te
comportes como un idiota petulante- La segunda aguja se clavo en el
brazo izquierdo de House, que no pudo hacer mucho sino sufrir en
silencio.
Al cesar lo que es del cesar y muchas gracias.
El ruido de su ritmo cardiaco se acelero sensiblemente y Chase lo
noto.
- Sabía que no estabas dormido. No te preocupes que
ya estamos acabando, solo faltan un par ...-
Un par de docenas
de agujas, imbécil ?
La siguiente aguja se clavo en la
pierna izquierda, y la ultima en la musculatura del hombro derecho.
Para ya! Me vas a dejar como una coladera...!
- Bueno,
ya acabaron los pinchazos, pero viene la parte más divertida
que es la electricidad. - Robert Chase manipulo los botones con
habilidad. House sintió la corriente viajar por sus
extremidades. Era intensamente molesto. Sus brazos ya no respondían,
y solo en la pierna hubo una ligera contracción que se agoto
rápidamente.
Chase frunció el ceno al registrar las
respuestas musculares.
- Que extraño. - Dijo para si.
House se trato de mover en la cama, pero ya era prácticamente
imposible. El no saber que estaba resultando del examen le corroía
el cerebro.
-Creo que tendré que repetir otra vez todo.
Quiero comprobar los resultados.- Chase afirmo con seguridad.
House
casi podía jurar que Chase debía estarse sonriendo en
ese mismo momento. Todo no era sino parte de una venganza.
Se
lo repetirás a tu abuela...
- Repetir que? - La voz de
Cameron resonó en los oídos de House llenándolo
de paz
- Donde estabas?- le pregunto Chase suavemente.
Si
donde estabas? Mientras Chase este por aquí rondándome
no tienes derecho a irte a ninguna parte.
- Fui a la
cafetería - Respondió Cameron en un tono neutro, como
desechando la pregunta.- Que ha salido en el examen? -
- La
parálisis es casi completa de la cintura hacia arriba, pero en
la pierna he detectado actividad muscular con agotamiento de la
respuesta. - Chase respondió con presteza y precisión,
producto de muchos anos de entrenamiento.
House escucho
atentamente, si bien no podía hacer nada más. Repaso en
su memoria todas las causas de parálisis del tipo que Chase
describía y empezó a descartar diagnósticos.
-
Parálisis de Guillain - Barre? - se aventuro en preguntar
Cameron.
- No sigue precisamente el patrón- Convino Chase.
House repaso las cosas que había hecho los últimos
días y trato de relacionarlas. La solución vino a el
como siempre, como un rayo destellante y cegador en medio de su
cerebro. Trato de gritarlo y no pudo. La angustia se apodero
lentamente de el. Podía ocurrir que sus tres necios patitos,
solo encontraran el diagnostico en el momento de su autopsia.
