Gracias por todos los comentarios. Sin más, les dejo con otro capítulo…porque las cosas se ponen más interesantes cada vez

XIII

El aeropuerto de Honolulú siempre era un hervidero en horas de la mañana. En los mostradores de las aerolíneas se agolpaba gente haciendo filas interminables, con los carritos del equipaje haciendo mas voluminoso el desorden. Wilson maldijo su suerte, porque en medio de tanto barullo, él era el responsable del equipaje, mientras a su lado Cuddy ordenaba los pasaportes, las tarjetas y repasaba una y otra vez la hora de llegada a New York. La fila se movía lentamente, y el calor dentro del recinto empezaba a hacerse intolerable. Cuddy sacó el teléfono móvil y marcó rápidamente.

- Foreman? - la cara de Lisa mostraba el mismo abatimiento de la de Wilson.

- Pónlo en altavoz. - Sugirió Wilson. No sería la primera vez que hicieran juntas médicas transoceánicas. Cuddy asintió y se acercaron entre sí con el teléfono entre ellos.

- Cómo está House?- fue lo primero que preguntó Wilson.

- Con los antibióticos de amplio espectro la fiebre desapareció, pero la parálisis empeoró. Hay un aumento de los glóbulos blancos y por la cantidad de orina de las últimas horas, cabe la posibilidad que los riñones empiecen a fallar. - La voz de Foreman sonó nítidamente.

- Seguramente debido a los antibióticos.- Afirmó Cuddy.

- Es seguro. Pero no nos atrevemos a retirarlos hasta que salgan los cultivos. Por el momento hemos hecho una electromiografía, que muestra un patrón muy ambiguo de lesión nerviosa.-

- Es decir..estamos sin diagnóstico? - Cuddy se alarmó.

- Bueno...casi.- La voz que contestó esta vez fue la de Chase. Cuddy y Wilson entendieron que probablemente estaba todo el equipo de House reunido.

- Estamos dudando entre una presentación tipo Miller-Fisher, una miastenia gravis, infecciones virales o un síndrome paraneoplásico.- Cameron mencionó casi la lista completa de diagnósticos diferenciales.

- No, cáncer no...- Musitó Wilson casi con un susurro.

- Pero¿por dónde comenzó la parálisis? - Cuddy necesitaba más información.

- Empezó por los músculos extraoculares y luego fue descendiendo. Ahora es prácticamente completa a excepción de la pierna derecha. La parálisis respiratoria lo mantiene aún con un ventilador mecánico.- El tono de Chase fue neutro.

- Es muy raro... podrían ser tóxicos!- Los ojos de Lisa Cuddy se iluminaron con un destello.

Del otro lado de la línea se escucharon las voces entremezcladas de los jóvenes médicos del grupo de medicina de diagnóstico.

- Pesticidas - dijo Foreman.

- Metales pesados como plomo o mercurio - Añadió Cameron.

- Comida contaminada - Convino Chase.

Ante la última respuesta Cuddy miró a Wilson inquisitivamente.

- Tú lo llevaste a cenar justo antes de que se enfermara no?- le preguntó.

Wilson levantó las cejas asustado

- Si ¿por qué?...ahh ya sé, y no me mires así. Yo no lo envenené. - Wilson habló en voz alta.

- Siempre son tuyas las ideas de darle lecciones de vida a House. - Respondió Cuddy.

- Pero creo que tratar de matarlo es un poco exagerado ¿no? - El gesto en la cara de Jimmy era de exasperación.

- House solo está o en el hospital o en su casa. Foreman, toma muestras del agua que utiliza para el café, Cameron y Chase, busquen posibles fuentes de contaminación en el apartamento. Entretanto si en los cultivos no ha crecido nada, suspendan los antibióticos y solo por si acaso, empiecen con una plasmaféresis. Podría ser un Síndrome de Guillain – Barré atípico. Si no le funciona, por lo menos no le hará daño.- La que habló era la Dra Lisa Cuddy, volvía a ser la dominante y resuelta directora del Princeton.

- El Dr. Wilson y yo estamos a punto de tomar un vuelo a Nueva York y llegaremos en la noche. Hasta luego.- Cuddy cortó la comunicación.

La fila se movió otro poco y Wilson se adelantó con el equipaje.

- Te juro que yo no tengo nada que ver con lo que le está pasando a House.- dijo Wilson solemnemente.

Cuddy le sonrió y sorpresivamente le plantó un beso en la mejilla.

- Tranquilo..te creo.


Chase se descolgó el maletín y lo dejó sobre el sofá. Miró a su alrededor y presintió ese olor a encerrado, a falta de presencia humana. Cameron caminó por la habitación y se dirigió a la cocina. Todo estaba tal como lo habían dejado. Los restos de la taza de café esparcidos en el suelo parecían suspendidos en el tiempo.

- Entonces buscamos..- empezó a decir Chase.

- Fuentes de contaminación. Yo reviso la alacena y el refrigerador, tu busca en el baño, House debe tener docenas de frascos de medicamentos.- Continuó Cameron.

Con un profundo gesto de aburrimiento, Chase empezó a revisar los gabinetes en el baño.

- Hay un buen número de ingredientes para un coctelito suicida. – Bromeó Chase mientras examinaba uno a uno cada frasco plástico.

- Sabes que House no es de esos.- Cameron sonaba molesta. Después de que House había enfermado, su mundo estaba de cabeza, y sentía que sus prioridades habían cambiado radicalmente. Chase, definitivamente, ya no estaba en esa lista.

- Por supuesto..tu superhéroe no podría pensar en suicidarse. – Chase levantó la voz altaneramente.

- Qué te pasa? – Cameron se asomó a la puerta del baño.

- Eso te pregunto a tí. Primero me buscas casi desesperada, me animas, pareces querer tener algo serio conmigo y después, te desapareces de un momento a otro, sin razones ni explicaciones, me evades. ¿Cómo quieres que interprete eso?- Chase sacudió la cabeza con energía y mechones de cabello rubio le cayeron por la frente.

Cameron lo observó cuidadosamente. Todo lo que Chase casi gritaba era cierto. Había considerado empezar algo serio con él, pero ahora…

- Escúchame Robert, lamento lo que está ocurriendo y lo que tengo que decirte, pero creo que estaba confundida…- Cameron agachó la cabeza, apenada.

- Y se te pasó la confusión en cuatro días? –

- Es que me he dado cuenta de que algunas cosas en mi vida no andaban bien, y simplemente he decidido hacer cambios.- La explicación de Cameron sonó poco convicente.

Chase la miró con una llama de rabia en los ojos. Giró la cabeza y empezó a revolcar todo el contenido de los anaqueles del aparador con brusquedad. Cameron no se movió un milímetro.

- No sería mas bien que te diste cuenta de que estás locamente enamorada de House? – la voz de Chase se quebró por un instante – Claro, y seguramente te cansaste de tu juguetito sexual, es decir yo, y ahora me desechas como basura. – Chase se recriminó mentalmente por lo que acababa de decir, que no era otra cosa que un desesperado reclamo de un hombre enamorado.

Cameron calló. No supo en que instante había perdido el control de la situación. Había herido a Chase en la peor forma posible, lo había engañado.

- No es por House, es por..por ..- El cerebro de Cameron la traicionó y quedó en blanco mientras ella balbuceaba tontamente una respuesta.

- No te creo ni la mas mínima palabra. Tu no te quieres conformar con segundones, tu vas directo por premio gordo, el inalcanzable, impenetrable y magnético Dr. Gregory House – Ahora Chase si estaba gritando y manoteando. La ira mezclada con ese eterno ingrediente del dolor, lo tenía dominado. Tomó varios frascos de píldoras y las lanzó contra la bañera. Cameron lo miró sorprendida. Luego, Chase se giró ocultando la cara para que ella no viera sus ojos enrojecidos.

- ¡Maldita sea!- Musitó Robert Chase por lo bajo, y al tiempo pateó el cesto de basura, que rodó ruidosamente sobre las baldosas del suelo regando su contenido. Entre papeles y frascos vacíos, una jeringuilla fue a parar contra el dintel de la puerta. Chase la miró fijamente.

- Mira...hasta jeringas. Tu príncipe azul no es mejor que cualquiera de esos drogadictos que andan botados por las calles.-

Cameron cerró los ojos para aguantar las lágrimas. Nunca había querido dañar a Chase en ésta forma, pero lo había hecho. Suspiró y sin levantar la cabeza observó la jeringa de la que hablaba Chase. Luego, algo ocurrió dentro de su cabeza. Era como estar en un laberinto que se vuelve simplemente un túnel con una salida clara, fácil, brillante.

- Chase…eres un genio.- Cameron se le acercó y lo besó brevemente. Luego y sin decir más palabras, salió corriendo del apartamento, dejando a Chase simplemente, mudo.