XXVIII
Una racha de viento frío hizo que Wilson se apuntara el abrigo. Cerró la portezuela del automóvil y caminó hacia la entrada principal del Princeton. Un rumor sordo le hizo levantar la cabeza y justo frente a él pasó un relámpago naranja.
- Hey!!!- Gritó Wilson de pie, congelado en la mitad del parqueadero. Miró hacia su derecha y vió a House bajando de la moto.
- Casi me atropellas!!- Exclamó indignado el oncólogo.
- La humanidad no hubiera perdido mucho.- Fue la seca respuesta que recibió luego de que House se hubiese quitado el casco.
- ¿Qué haces aquí?- Wilson se dirigió hacia él.
- Hasta donde recuerdo todavía trabajo en el hospital.- Por primera vez en mucho tiempo, Wilson no pudo descifrar la expresión en la cara de House, si bien su ojo había mejorado notoriamente, tenía plasmada una extraña mezcla de furia y desespero.
- ¿Te sientes mal?¿Volvió la parálisis?- Wilson caminó tras él .
- Si no te molesta, tengo cosas qué hacer.- Respondió House, que con su clásico y renqueante caminar se alejó de Wilson.
- Oh no… la única forma de que te vas a librar de mí esta vez es subiéndote otra vez a esa maldita motocicleta. ¿Qué te pasa?- Wilson estaba intrigado por la extraña actitud de su amigo.
Pasaron el umbral del Hall principal y sin interrupción ni respuesta House se dirigió hacia el ascensor. Wilson no se despegó de él ni un momento, hasta que finalmente llegaron a la oficina de House.
Greg abrió de un empellón, lanzó el morral sobre una silla y acomodó el casco en el suelo tras el escritorio. Wilson se quedó en la puerta, observando todos sus movimientos, sin agregar una palabra.
- ¿No te está esperando ningún mocoso con leucemia, o alguna moribunda sexualmente desesperada? – Preguntó House mientras examinaba el desorden de papeles sobre su escritorio.
- ¿Qué hiciste?- Wilson entornó los ojos al hablar, como siempre hacía cuando trataba de escudriñar algo.
- ¿Yo? Nada. Solo estoy cansado de estar en casa, comiendo y viendo televisión. Ya me agoté los capítulos de Hospital General, la nueva temporada de 24 no ha empezado aún, y de CSI están repitiendo la temporada pasada. Decidí que un poco de Hospital no me vendría mal.- House levantó los hombros en un gesto de falsa inocencia.
- Por supuesto, y me imagino que vas de inmediato a hacer el primer turno en la clínica. –
- Lo estoy considerando seriamente. Pero por lo pronto solo quiero convencer a Cuddy de que me dé un caso para diagnóstico.- Aseguró House
- No volvamos a lo mismo House. Me estás evadiendo – Wilson se acercó hacia él.
House bajó la mirada y se sentó en la silla. Giró hacia la ventana y se quedó así.
- ¿Qué hiciste?- Wilson repitió la pregunta, esta vez más bajo y más lento.
Greg volvió la cabeza y lo observó un momento en silencio. Luego sus ojos azules brillaron y arrugó la frente.
- Fuíste tú- Gritó mientras señalaba a Wilson.
- ¿Yo qué?- Wilson no entendía nada. Greg se puso en pie de un salto y lo señaló con el dedo.
- Fuiste tú el que me llenó la cabeza con esas tonterías de "tienes que ser agradecido" y "yo la buscaría". Fuíste tú, maldito traidor. –
El cerebro de Wilson comenzó a atar cabos.
- ¿Estamos hablando de Cameron? –
- Si, la Santa Allison Cameron, que salvó a este cojo de arder en el infierno. – el tono de House era de burla y sarcasmo.
- Hablaste con ella.- Se atrevió a afirmar Wilson.
- Me hubieras visto, parecía un escolar modelo, solo me faltó llevarle una manzana. – House alzó los brazos, alterado.
- Y luego? – Wilson iba poco a poco desenredando la madeja.
House se detuvo antes de contestar, toda su faz se suavizó y bajó la voz hasta ser casi un susurro.
- Olvídalo, y lárgate.- Le señaló a Wilson la puerta.
- Te acostaste con ella? – Preguntó Jimmy. House se limitó a mirarlo sin hablar.
- Si…te acostaste con ella. Buen Dios…por fin.- Jimmy juntó las manos y miró al cielo como dando un muy esperado agradecimiento, y esbozó una enorme sonrisa. Solo le faltó saltar en un pie para demostrar su alegría.
Sin previo aviso, House levantó el bastón y lo apuntó al pecho de Wilson. Lo tocó y luego empujó, gradualmente con más fuerza, hasta hacer que su amigo retrocediese. Lo hizo chocar contra una silla y caer en ella, para luego apretarle con fuerza sobre todo el esternón.
- Tu planeaste todo…me lavaste el cerebro para que fuera a buscarla, y yo caí rendido a sus pies.- House hacía más presión en la punta del bastón.
- Pero funcionó! Has dado con una mujer excelente y da la casualidad que está enamorada de ti.- Wilson hablaba rápidamente, presa de felicidad y excitación.
- Te equivocas Jimmy, las mujeres son una rara mezcla de santas y zorras, todo ello en proporciones variables. Si aciertas en la mezcla, tienes suerte…te casas, te divorcias y te mueres solo. Si no tienes suerte, te casas, te divorcias y te vuelves a casar, a divorciar y te mueres solo. Por ejemplo, tú eres un tipo de muy mala suerte Wilson, porque sé que repetirás la experiencia innumerables veces.- House cedió la presión en el bastón. Wilson notó a su amigo adolorido.
- Qué pasó con Cameron?- La pregunta quedó flotando, inmutable, en el aire.
House se quedó quieto, recordando. La mañana lo había sorprendido en la casa de ella. Cuando abrió los ojos estaba solo, y la luz del día se filtraba por las cortinas del cuarto. El cuerpo lo sentía aún dulcemente agotado por la jornada de la noche anterior. Se preguntó donde estaría ella, y se sentó en la cama. No había un solo ruido excepto su propia respiración reposada. Nada de agua en la bañera, olor de café, pasos en el corredor. Nada. Miró a su alrededor y lo único que encontró en la habitación desmantelada fue un vaso de agua, el frasco de la vicodina y bajo él, una nota.
- Hace varios meses Cameron trató de apuñalarme…y anoche, finalmente lo logró.- Contestó finalmente House. Jimmy no entendió una palabra de lo que había escuchado.
- Dónde está?- Fue todo lo que atinó a decir.
- Camino a Boston – Respondió House. Le quitó el bastón del pecho y salió de la oficina, dejando a Wilson sumido en la confusión
